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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La recuperaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n educativa</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia de la evaluaci&oacute;n en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, aunque con modalidades y variaciones m&uacute;ltiples, ha cumplido un cometido relevante en los sistemas educativos formales de la mayor parte de los pa&iacute;ses. La evaluaci&oacute;n ha formado parte de las pol&iacute;ticas de orientaci&oacute;n general de los sistemas escolares, ha sido tema clave de las agendas de las comunidades de investigadores y ha constituido una preocupaci&oacute;n constante en la vida cotidiana de los directivos, los profesores, los estudiantes y los padres de familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n, originalmente identificada como parte sustantiva de la labor del profesor, encargado del aprendizaje de los estudiantes, y pr&aacute;cticamente hermanada con la calificaci&oacute;n asignada, se ha ido transformando en una actividad compleja a la que se han ido sumando distintos agentes como especialistas, cuerpos colegiados y organismos externos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relativamente poco tiempo hemos sido testigos del surgimiento de muy diversos objetos de evaluaci&oacute;n, sobre todo distintos de aquel que se circunscrib&iacute;a a dar cuenta del grado de apropiaci&oacute;n del aprendizaje de los estudiantes y de la certificaci&oacute;n de su dominio; ahora nos es muy familiar escuchar de la evaluaci&oacute;n de las instituciones, los programas, los directivos, los profesores, los estudiantes, y las pol&iacute;ticas mismas. Tambi&eacute;n, es evidente la proliferaci&oacute;n de diversos prop&oacute;sitos para desarrollar las acciones de evaluaci&oacute;n; se eval&uacute;a con la intenci&oacute;n de garantizar la calidad del servicio u objeto de inter&eacute;s, tambi&eacute;n para procurar su mejora constante, para distribuir los recursos financieros disponibles, o para rendir cuentas a la sociedad de los recursos econ&oacute;micos recibidos y hacer evidente el cumplimiento de los prop&oacute;sitos asumidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n educativa, vista desde todos estos &aacute;ngulos, ha requerido para su expansi&oacute;n de personas con una formaci&oacute;n especializada y un conocimiento acumulado consistente, lo que le ha permitido el reconocimiento como una nueva actividad profesional, con una aceptaci&oacute;n social creciente. Tambi&eacute;n es igualmente cierto que muchos de los "evaluadores" de los diversos componentes de los sistemas escolares, han tenido que formarse simult&aacute;neamente al cumplimiento de las tareas encomendadas y en condiciones institucionales poco favorables, lo que ha resultado para muchos establecimientos en un desarrollo desequilibrado de esta actividad profesional. La percepci&oacute;n actual es muy clara en cuanto predomina la idea de que es muy dif&iacute;cil hacer el seguimiento puntual de toda la informaci&oacute;n que se produce respecto a las m&uacute;ltiples acciones de evaluaci&oacute;n, y que quien desea dedicarse a esta actividad profesional termina, por regla general, optando por hacerlo s&oacute;lo en alguna de sus &aacute;reas, ya se trate de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, la institucional, la de programas o de los individuos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En referencia a la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes, origen de la evaluaci&oacute;n educativa, se perciben tambi&eacute;n grandes cambios a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, algunos de los cuales marcan el distanciamiento de la exclusividad que el profesor ten&iacute;a en el dise&ntilde;o y aplicaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes; as&iacute;, hemos visto tanto la participaci&oacute;n creciente de colegas de la misma materia que deciden c&oacute;mo evaluar determinado curso, o academias completas o departamentos que dise&ntilde;an y aplican instrumentos comunes para valorar lo ocurrido en un periodo de aprendizaje. As&iacute; mismo, se han constituido organismos externos a las instituciones que elaboran instrumentos especiales, como las pruebas a gran escala, para dar cuenta de los logros alcanzados, ya se trate de iniciativas nacionales o internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la evoluci&oacute;n observada en los paradigmas de la evaluaci&oacute;n educativa, referidos al conjunto de aspectos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos compartidos por una proporci&oacute;n amplia de investigadores, da muestra tambi&eacute;n de algunas de las modificaciones experimentadas por esta actividad; se ha pasado de la preocupaci&oacute;n central dirigida hacia la precisi&oacute;n de los instrumentos de medida para alentar el desarrollo de una pedagog&iacute;a diferencial, al empleo de instrumentos que mostrar&aacute;n el cumplimiento de los objetivos escolares previamente determinados. De igual forma se ha observado la preocupaci&oacute;n porque la evaluaci&oacute;n cumpla funciones de diagn&oacute;stico y de auxiliar en la toma de decisiones, antes de emplearse como recurso de certificaci&oacute;n o dominio del aprendizaje esperado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente, los distintos enfoques did&aacute;cticos m&aacute;s influyentes, como el centrado en las competencias, persiguen modificaciones importantes en las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza, de aprendizaje y especialmente en la evaluaci&oacute;n. En particular este enfoque enfatiza experiencias de aprendizaje m&aacute;s centradas en el estudiante y menos en el profesor, en donde la evaluaci&oacute;n se espera juegue otro tipo de roles. El primero de ellos es el de pensar de inicio en la evaluaci&oacute;n para que &eacute;sta sea una oportunidad para que el maestro mismo clarifique qu&eacute; pretende lograr en sus estudiantes y c&oacute;mo deber&aacute; programar esta actividad para tener la certeza de haber cumplido con los prop&oacute;sitos seleccionados; a su vez, al considerar en primera instancia la evaluaci&oacute;n y comunicarla al grupo, posibilita a los estudiantes un conocimiento claro sobre lo que se espera de ellos, y puede generar una participaci&oacute;n m&aacute;s comprometida y pertinente en su proceso de aprendizaje. A partir de este momento inicial, se podr&aacute; derivar de mejor manera el dise&ntilde;o del conjunto de actividades y recursos que har&aacute;n posible el cumplimiento de las metas decididas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra caracter&iacute;stica esperada de la evaluaci&oacute;n es la posible diversificaci&oacute;n de los agentes que podr&aacute;n participar en ella, como pueden ser los propios estudiantes, en este caso bajo los lineamientos de un proceso denominado coevaluaci&oacute;n, cuyo punto nodal es la definici&oacute;n de criterios claros para valorar la actividad y un ambiente ampliamente compartido de la funci&oacute;n formativa de la evaluaci&oacute;n; se trata de variar las formas de realizar la evaluaci&oacute;n y dar prioridad a aqu&eacute;llas que favorezcan la autonom&iacute;a estudiantil, es decir, dirigirse hacia una evaluaci&oacute;n formativa que desarrollada durante el curso de la actividad, permita apreciar el progreso del estudiante y la comprensi&oacute;n de la naturaleza de las dificultades que se presenten en el transcurso de su adquisici&oacute;n. En otras palabras, se plantea por finalidad la de mejorar, corregir o reajustar el avance en el aprendizaje del alumno apoy&aacute;ndose en parte en la autoevaluaci&oacute;n. La reflexi&oacute;n viene a complementar esta funci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n, y esto a trav&eacute;s del di&aacute;logo con los alumnos sobre los resultados logrados y los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje empleados para contribuir a la identificaci&oacute;n y desarrollo de pr&aacute;cticas escolares exitosas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de pruebas acumulativas al t&eacute;rmino de las secuencias de aprendizaje, adem&aacute;s de ser v&aacute;lidas y constituir tareas finalizadas y contextualizadas, puede plantear la resoluci&oacute;n de una situaci&oacute;n&#150;problema y constituirse en una prueba de evaluaci&oacute;n. La tendencia es que las pruebas cumplan con el rol de ofrecer modelos sobre el aprendizaje esperado, no se trata de reducir las experiencias did&aacute;cticas a la preparaci&oacute;n para contestar las pruebas. Para ser v&aacute;lida una evaluaci&oacute;n se deber&aacute;n explicitar los recursos implicados y su movilizaci&oacute;n: la suma de la medici&oacute;n de los conocimientos y las evidencias del saber&#150;hacer no equivale a la expresi&oacute;n del dominio de la competencia. Las evaluaciones no deben reproducir una tarea ya resuelta, y &eacute;sta debe implicar la movilizaci&oacute;n integrada de conocimientos, saberes pr&aacute;cticos y actitudes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una evaluaci&oacute;n de los aprendizajes con las caracter&iacute;sticas antes descritas representa todo un reto frente a las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n prevalecientes en los sistemas educativos actuales, sobre todo porque &eacute;sta ha sido ubicada como piedra angular del sistema, al ser identificada con la nota o calificaci&oacute;n escolar o el resultado de las respuestas a una prueba de gran escala nacional o internacional. Las instituciones centran sus esfuerzos en conseguir mejores puntajes en las pruebas nacionales o internacionales, los maestros entrenan a sus estudiantes para obtener mejores resultados en ellas y lograr las metas previstas por los directivos; los estudiantes, de su parte, orientan sus esfuerzos a obtener la nota con la que conseguir&aacute;n el requisito para pasar al grado escolar siguiente, o alcanzar el promedio requerido para obtener una beca. Socialmente el sistema escolar gira en torno a la evaluaci&oacute;n, en su sentido m&aacute;s restringido, su identificaci&oacute;n con la calificaci&oacute;n, o bien, en su empleo como recurso disciplinario ("si no se portan bien les bajo un punto de su calificaci&oacute;n", o "si siguen hablando les aplicar&eacute; el examen", etc.). Se tendr&aacute;n que desplegar esfuerzos especiales para modificar esta percepci&oacute;n generalizada y compartida ampliamente, incluyendo el nivel de medios de comunicaci&oacute;n, autoridades educativas y actores centrales en la vida escolar, particularmente profesores y estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n puede contribuir a la b&uacute;squeda de respuestas que otorguen a la evaluaci&oacute;n funciones m&aacute;s acordes con los distintos componentes b&aacute;sicos de las competencias adquiridas: los contenidos de aprendizaje conceptuales, procedimentales y actitudinales, para hacer referencia al enfoque actual m&aacute;s influyente. As&iacute; como contribuir al ofrecimiento de respuestas para saber si la evaluaci&oacute;n final representa de forma adecuada el aprendizaje de todo un ciclo escolar, o si es conveniente seguir manejando un n&uacute;mero particular de pruebas como su equivalente. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a el profesor saber que un estudiante ha logrado un dominio m&iacute;nimo? &iquest;Cada cu&aacute;ndo deber&aacute; evaluarse si se trata de competencias? &iquest;El promedio de resultados de tareas parciales ser&aacute; equivalente al dominio de una competencia?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el acervo de informaci&oacute;n disponible hasta el presente, se puede afirmar que para asegurar la formaci&oacute;n y favorecer el &eacute;xito de los alumnos, se debe de contar con una evaluaci&oacute;n formativa de buena calidad y un entrenamiento s&oacute;lido en la pr&aacute;ctica de la autoevaluaci&oacute;n, una vez garantizadas las condiciones m&iacute;nimas aceptables de los establecimientos que conforman el sistema educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si realmente se quiere recuperar la evaluaci&oacute;n educativa para ponerla al servicio de la formaci&oacute;n de profesionistas exitosos que tambi&eacute;n sean ciudadanos conscientes de su comunidad local y universal, habr&aacute; que documentar las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n actuales en di&aacute;logo con las teor&iacute;as disponibles, para avanzar m&aacute;s r&aacute;pidamente en la construcci&oacute;n de un fruct&iacute;fero conocimiento compartido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n</b></i></font></p>      ]]></body>
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