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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Problemas, alternativas y tensiones en torno al financiamiento de la educación superior]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Puerto Rico Facultad de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras Departamento de Ciencias Sociales]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The changes within the funding patterns undergone by higher education in the last twenty or twenty-five years have given raise to profound transformations. This study analyses some of the main causes of those changes, and has a main references the critical situation in which higher education institution in Europe and the United States have been living. Besides, it offers a discussion about the most outstanding ways in which the financial problems that higher education had to tackle with during the last decades show up. Finally, the author highlights some of the strategies that have been developed in order to deal with the financial crisis that higher education institution, and above all the public ones, goes through.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culo</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Problemas, alternativas y tensiones</b> <b>en torno al financiamiento de la educaci&oacute;n superior<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Waldemiro V&eacute;lez Cardona**</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales del Recinto de R&iacute;o Piedras de la Universidad de Puerto Rico y miembro de la Asociaci&oacute;n Puertorrique&ntilde;a de Profesores Universitarios.</i> <a href="mailto:waldemirov@hotmail.com">waldemirov@hotmail.com</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios en los patrones de financiamiento que ha experimentado la educaci&oacute;n superior en los pasados 20 o 25 a&ntilde;os han provocado profundas transformaciones. Este ensayo analiza algunas de las principales causas de los mencionados cambios, y tiene como referencia principal las situaciones por las que han atravesado las instituciones de educaci&oacute;n superior en Europa y Estados Unidos. Adem&aacute;s, se discuten las formas m&aacute;s destacadas en las que se manifiestan los problemas financieros que ha enfrentado la educaci&oacute;n superior en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Finalmente, se destacan algunas de las estrategias que se han desarrollado para enfrentar la crisis financiera por la que atraviesan las instituciones de educaci&oacute;n superior, sobre todo las p&uacute;blicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Financiamiento, Educaci&oacute;n superior, Crisis, Reestructuraci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The changes within the funding patterns undergone by higher education in the last twenty or twenty&#45;five years have given raise to profound transformations. This study analyses some of the main causes of those changes, and has a main references the critical situation in which higher education institution in Europe and the United States have been living. Besides, it offers a discussion about the most outstanding ways in which the financial problems that higher education had to tackle with during the last decades show up. Finally, the author highlights some of the strategies that have been developed in order to deal with the financial crisis that higher education institution, and above all the public ones, goes through.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Keywords:</b> Funding, Higher education, Crisis, Restructuring.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo pretende ubicar las transformaciones o cambios en el financiamiento de la educaci&oacute;n superior (ES) desde su perspectiva hist&oacute;rica, con especial &eacute;nfasis en los &uacute;ltimos 25 o 30 a&ntilde;os. En a&ntilde;os recientes ha sido frecuente escuchar que las instituciones de educaci&oacute;n superior (IES) presentan serios problemas financieros. Para algunos, esto es un asunto que atenta contra la libertad de c&aacute;tedra y conduce a la educaci&oacute;n superior a niveles de mercantilizaci&oacute;n nunca antes vistos. Para otros, los problemas financieros representan una excelente oportunidad para que las IES afirmen su autonom&iacute;a reduciendo la dependencia de ciertas fuentes de financiamiento, sobre todo de las asignaciones estatales. Me parece que ambos puntos de vista ofrecen argumentos de peso que es necesario aquilatar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que sigue intentar&eacute; resumir los debates y controversias m&aacute;s sobresalientes en torno a la explicaci&oacute;n y el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n financiera por la que ha venido atravesando la ES en los &uacute;ltimos tiempos. Dicha situaci&oacute;n ha sido calificada, con frecuencia, como una crisis de grandes proporciones. Adem&aacute;s, me propongo exponer las formas m&aacute;s destacadas en las que se manifiesta la mencionada crisis y las consecuencias que ha tenido para la ES. Finalmente, presentar&eacute; las principales opciones que se han propuesto para solucionar la crisis y los efectos que ya est&aacute; teniendo en las transformaciones de la ES. Hay que destacar que se vincula el financiamiento de las IES con un cambio en las misiones, metas y objetivos de &eacute;stas, as&iacute; como con profundas reestructuraciones en el gobierno interno de las mismas. Esto se suma a los continuos reclamos de que las IES den m&aacute;s respuestas a las necesidades del mundo de la producci&oacute;n y de los propios estados; es decir, a que se vinculen m&aacute;s estrechamente con las estrategias de desarrollo econ&oacute;mico, o incluso que produzcan esas estrategias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CRISIS EN EL FINANCIAMIENTO DE LA EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR EN SU CONTEXTO HIST&Oacute;RICO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas de las tensiones que hoy confrontan las IES no son recientes, pero lo que s&iacute; podr&iacute;a ser nuevo es la intensidad de las presiones y exigencias que alimentan dichas tensiones. En un importante estudio de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n Econ&oacute;mica y el Desarrollo (OECD, por sus siglas en ingl&eacute;s) (1990, pp. 73&#45;74) se afirma que durante el cuarto de siglo que termin&oacute; en 1975, cuando la educaci&oacute;n superior ten&iacute;a una alta prioridad pol&iacute;tica y muchos recursos, los problemas del financiamiento en general, y el establecimiento de prioridades presupuestarias, en particular, eran debatidos principalmente como asuntos de principios acad&eacute;micos, no como una realidad pol&iacute;tica o financiera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios en los patrones demogr&aacute;ficos, las reducciones de fondos en los &aacute;mbitos estatal y federal, las presiones de los aumentos en los costos de matr&iacute;cula, las auditor&iacute;as e investigaciones gubernamentales, los esc&aacute;ndalos atl&eacute;ticos y una adversa opini&oacute;n p&uacute;blica, son factores que se han combinado al mismo tiempo para ejercer una enorme presi&oacute;n sobre la educaci&oacute;n superior, tanto en Estados Unidos como en varios pa&iacute;ses europeos. Los cambios que enfrenta este sector no son ni transitorios ni benignos. Los asuntos m&aacute;s importantes &#151;rendici&oacute;n de cuentas, acceso, capacidad para atender estudiantes, eficiencia, resultados, calidad&#151; hacen repensar la propia naturaleza de la ES.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su contexto hist&oacute;rico, el financiamiento de la educaci&oacute;n superior muestra varias &eacute;pocas o momentos determinantes que tuvieron consecuencias significativas en su desarrollo. Hasta principios del siglo XIX las finanzas de la mayor parte de las universidades estadounidenses y europeas depend&iacute;an de los estudiantes y no de los fondos gubernamentales, lo cual las convert&iacute;a en instituciones muy sensibles a las demandas de los "consumidores". El &iacute;mpetu por una intervenci&oacute;n estatal masiva &#151;tanto en financiamiento como en provisi&oacute;n&#151; se propuso entrenar individuos para las carreras administrativas y t&eacute;cnicas. El proceso de industrializaci&oacute;n, sobre todo a partir del siglo XIX, y los subsiguientes avances tecnol&oacute;gicos definen los nuevos y m&aacute;s amplios papeles que le corresponden a la universidad, tanto en la investigaci&oacute;n b&aacute;sica como en la preparaci&oacute;n de nuevos profesionales y personal t&eacute;cnico para el creciente sector privado de la econom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las primeras instancias de un amplio apoyo estatal a las universidades se llevaron a cabo en Alemania y Francia a principios del siglo XIX. La intervenci&oacute;n estatal ten&iacute;a un claro prop&oacute;sito: proveer la mano de obra t&eacute;cnica necesaria para un desarrollo industrial promovido por el Estado. El caso de estos pa&iacute;ses se fue exportando por todo el mundo, en la medida en que m&aacute;s pa&iacute;ses se industrializaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los sistemas de educaci&oacute;n superior de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados se distinguen tres tipos de criterios para la toma de decisiones relativas al financiamiento p&uacute;blico de las IES: <i>1)</i> el presupuesto de tipo hist&oacute;rico <i>(incremental budgeting); 2)</i> el que se basa en c&aacute;lculos m&aacute;s o menos complejos sobre el n&uacute;mero de alumnos y otros factores, diversamente ponderados <i>(formula budgeting),</i> y <i>3)</i> el que se basa en evaluaciones del desempe&ntilde;o institucional previo <i>(performance budgeting).</i> Es posible afirmar que, en la actualidad, se tiende hacia una situaci&oacute;n donde la mayor parte del financiamiento se asigna mediante el sistema de f&oacute;rmula, con proporciones crecientemente significativas (de menos de 5% a, tal vez, m&aacute;s de 10%) establecidas mediante criterios de ejecuci&oacute;n y resultados <i>(performance</i> y <i>outcomes)</i> (Mart&iacute;nez Rizo, 1995, pp. 41&#45;42).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece adecuado recordar que    las IES obtienen ingresos de otras fuentes, adem&aacute;s de los provenientes    del gobierno. Entre &eacute;stas se encuentran: los estudiantes (a trav&eacute;s    de las matr&iacute;culas, cuotas, hospedaje, ventas de productos, alimentos    y servicios); donantes privados (por medio de regalos y propiedades); las corporaciones    privadas (a trav&eacute;s de contratos de I+D, venta de patentes, regal&iacute;as,    educaci&oacute;n continua para sus empleados, asesor&iacute;as, consultor&iacute;as,    becas y otras concesiones para atraer a futuros empleados), y el mercado financiero    (por medio de fondos de dotaci&oacute;n, intereses y otros ingresos al capital).    Adem&aacute;s, los ingresos provenientes de ventas y servicios relacionados    con la educaci&oacute;n, ventas y servicios de empresas auxiliares, ingresos    por actividades deportivas y los obtenidos por administrar hospitales y de otras    actividades miscel&aacute;neas tambi&eacute;n deben ser incluidos como fuentes    de ingresos (Froomkin, 1990, p. 191 y Brinkman, 1990, p. 216).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se pueden destacar cuatro grandes categor&iacute;as de gastos en la educaci&oacute;n superior. Primero, el costo b&aacute;sico de instrucci&oacute;n, ubicado en la contabilidad estadounidense y de Puerto Rico como "gastos educativos y generales" (E&amp;G). &Eacute;stos incluyen los salarios de los docentes y del resto de los empleados, el equipo, las bibliotecas, los c&oacute;mputos administrativos y acad&eacute;micos b&aacute;sicos y ciertos costos capitales o locales como la renta. En efecto, esto es lo que le cuesta a las IES realizar su misi&oacute;n de ense&ntilde;anza y cualquier investigaci&oacute;n b&aacute;sica o acad&eacute;mica que se espera que sus docentes realicen sin concesiones especiales o contratos. Segundo, los costos asociados con la investigaci&oacute;n auspiciada o las actividades especiales cubiertas por sus propios fondos o asignaciones y en las que tal vez no se incurrir&iacute;a sin unos ingresos especialmente designados a esos efectos. Sin embargo, los costos asumidos en una universidad en particular para realizar investigaci&oacute;n auspiciada y otras actividades especiales pueden ser altos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, los costos de manutenci&oacute;n de los estudiantes: vivienda, comida, ropa, lavander&iacute;a, entretenimiento y otros gastos que pueden considerarse aunque el individuo sea o no estudiante universitario. En este sentido no son estrictamente atribuibles a la educaci&oacute;n superior. Para los estudiantes y sus familias, sin embargo, son costos tan reales como la matr&iacute;cula y los libros y deben ser pagados con la misma combinaci&oacute;n de fuentes (estudiantes, familiares, contribuyentes o recursos institucionales, etc.) que satisfacen los costos de instrucci&oacute;n (Johnstone, 1993, pp. 4&#45;5).</font></p>  	     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Johnstone <i>(ibid.,</i>    pp. 5&#45;6) los costos de la educaci&oacute;n superior plantean tres preguntas    muy importantes en casi todas las naciones: <i>1)</i> &iquest;Cu&aacute;nto    de los recursos de la naci&oacute;n se destina o debe destinarse a la educaci&oacute;n    superior? <i>2)</i> &iquest;Cu&aacute;nto debe costar la educaci&oacute;n superior,    por estudiante o por grado otorgado, o por unidad de aprendizaje, o por cualquier    otra unidad de medida razonable de la producci&oacute;n? Hay que destacar que    el costo unitario de la ES es un tanto elusivo, debido a que la producci&oacute;n    de &eacute;sta es m&uacute;ltiple y dif&iacute;cil de medir. En el nivel m&aacute;s    simplista, el costo por estudiante (ignorando el aprendizaje real o cualquier    producto de la erudici&oacute;n de la facultad) es funci&oacute;n de: <i>a)</i>    la carga de trabajo de los profesores (tama&ntilde;o de las clases, cantidad    de cursos, etc.); <i>b)</i> la razones del personal de apoyo a profesores y    estudiantes; <i>c)</i> el promedio de los salarios del personal no docente y    el de los docentes; <i>d)</i> la riqueza de las bibliotecas, laboratorios y    otros recursos de planta f&iacute;sica y equipo. <i>3)</i> &iquest;C&oacute;mo    debe compartirse el costo de la educaci&oacute;n superior entre los ciudadanos    comunes que son contribuyentes, los familiares, estudiantes, las empresas y    los fil&aacute;ntropos o donantes?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n debemos tener presente que los costos no salariales que son caracter&iacute;sticos de las IES, como las adquisiciones para las bibliotecas y equipo cient&iacute;fico, tienden tambi&eacute;n a aumentar a tasas que est&aacute;n por encima del promedio del incremento general de precios (inflaci&oacute;n). Esto significa que el costo unitario de la educaci&oacute;n superior &#151;asumiendo un estado fijo de las cargas acad&eacute;micas, la raz&oacute;n estudiantes/profesor y la accesibilidad del equipo acad&eacute;mico&#151; pueden tender siempre a aumentar a tasas que est&aacute;n por encima del incremento promedio en los costos: esto es, m&aacute;s r&aacute;pido que la tasa de inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro asunto de gran peso en el desarrollo m&aacute;s reciente de la educaci&oacute;n superior fue el hecho de que durante las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta se dio un incremento masivo de ayudas financieras disponibles a los estudiantes, en particular en pa&iacute;ses que ten&iacute;an un s&oacute;lido Estado benefactor, como era el caso de Europa Occidental y Estados Unidos. Fue durante ese mismo periodo que se escenific&oacute; un cambio del m&eacute;rito acad&eacute;mico a las necesidades econ&oacute;micas como el principal criterio para otorgarle ayuda financiera a los estudiantes. Inicialmente, este apoyo tom&oacute; la forma de becas en muchos pa&iacute;ses, pero a medida que el n&uacute;mero de estudiantes fue creciendo se dio una creciente tendencia a reemplazar las becas con pr&eacute;stamos (OECD, 1990, p. 54).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Hansen y Stampen (1994, pp. 103&#45;105), el periodo que va de 1968 a 1981 representa un significativo cambio de enfoque en el financiamiento de la educaci&oacute;n superior en Estados Unidos. La primera parte de este periodo refleja la b&uacute;squeda de opciones para aumentar las oportunidades de los estudiantes para asistir a la universidad, como el programa federal de pr&eacute;stamos estudiantiles iniciado en 1965. Esta b&uacute;squeda culmin&oacute; con la decisi&oacute;n federal en 1972 de establecer un sistema nacional de ayuda a los alumnos, basado en la necesidad econ&oacute;mica de &eacute;stos, conocido como <i>pell grants</i> (antes denominado BEOG, Basic Educational Opportunity Grants). Por su parte, el periodo que va de 1980 al presente representa un cambio radical en la direcci&oacute;n opuesta, con preocupaciones acerca de la calidad, la eficiencia en el uso de los recursos y la ampliaci&oacute;n de las misiones de las IES, como los asuntos de mayor importancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honeyman y Bruhn (1996, p. 27) notan que el ambiente de la educaci&oacute;n superior en los a&ntilde;os sesenta difiere significativamente del ambiente de las d&eacute;cadas anteriores. Dicho ambiente se puede describir como uno de continuo crecimiento, con cambios en el perfil demogr&aacute;fico de los estudiantes y reducci&oacute;n de las fuentes de financiamiento, en adici&oacute;n a la creciente preocupaci&oacute;n sobre la rendici&oacute;n de cuentas y el monitoreo de la relaci&oacute;n entre la ejecuci&oacute;n <i>(performance)</i> y las finanzas, los que presentan nuevos retos para la educaci&oacute;n superior. La cuantificaci&oacute;n de los resultados <i>(outcomes)</i> ha asumido una nueva importancia con el crecimiento de las demandas p&uacute;blicas por llevar a cabo auditor&iacute;as o rendici&oacute;n de cuentas. Las medidas de resultados tradicionales, como las tasas de graduaci&oacute;n, la empleabilidad de los estudiantes una vez que se grad&uacute;an, las tasas de persistencia y retenci&oacute;n y los rendimientos sociales y econ&oacute;micos del proceso educativo, han ganado mayor importancia en fijar o valorar <i>(assessing)</i> la efectividad de los colegios y universidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s del tiempo, los m&eacute;todos de financiamiento de la ES &#151;sobre todo la p&uacute;blica&#151; han sido designados para alcanzar diferentes objetivos, los cuales evolucionaron desde la adecuaci&oacute;n en la d&eacute;cada de los cincuenta, al crecimiento distributivo en los sesenta, de la redistribuci&oacute;n equitativa en los setenta, a la estabilidad/calidad en los ochenta y la estabilidad/rendici&oacute;n de cuentas/reforma en los noventa. Sin embargo, en su mayor parte, cada nuevo objetivo que iba surgiendo de d&eacute;cada en d&eacute;cada para ser atendido por los procesos financieros, era un prop&oacute;sito adicional, en lugar de sustituir al anterior (Serban, 1998, pp. 15&#45;16).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los pasados diez a&ntilde;os,    muchas instituciones han experimentado un cambio del financiamiento p&uacute;blico    basado en los insumos, a uno basado en el producto. Las implicaciones de esto    son muy grandes para la gerencia financiera. Este paso representa una modificaci&oacute;n    en las relaciones de poder entre la universidad y los cuerpos externos que conceden    los fondos, y tambi&eacute;n en las propias universidades entre la gerencia    y el personal acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios en los mecanismos de financiamiento de las IES son principalmente de dos tipos: <i>1)</i> modificaci&oacute;n del financiamiento medular; <i>2)</i> desarrollo de fuentes y m&eacute;todos de financiamiento suplementario. Fue el financiamiento medular, los subsidios generales b&aacute;sicos que representaban entre 50% y 90% de los ingresos de las IES, el que ha sido objeto de una restricci&oacute;n particular durante los ochenta y noventa en muchos pa&iacute;ses, y son las restricciones en los fondos medulares lo que explica la paradoja de las universidades en algunos pa&iacute;ses respecto a su precariedad financiera, aunque de hecho sus ingresos totales han aumentado. Sin embargo, mucho m&aacute;s importante que el tama&ntilde;o de los fondos medulares han sido los cambios en los mecanismos por medio de los cuales se asignan los fondos a las IES.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es adecuado reconocer que, tal como destacan Slaughter y Leslie (1997, p. 66), el comportamiento financiero define el comportamiento organizacional. Como vimos anteriormente, a trav&eacute;s del tiempo ha habido reformas tanto en los mecanismos de asignaci&oacute;n de fondos a la educaci&oacute;n superior, como en los patrones de gastos institucionales de las IES. Cuando est&aacute;n relacionados con cambios en los ingresos, las modificaciones en los gastos conllevan cambios en la propia naturaleza del trabajo acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha venido discutiendo el papel que juegan los organismos internacionales que proveen fondos a las IES. Se afirma que, por medio de los fondos otorgados, organismos como el Banco Mundial, por ejemplo, han influido decisivamente en las IES, sobre todo las de los pa&iacute;ses menos desarrollados. El caso del Banco Mundial es un buen ejemplo de la manera en que el comportamiento financiero define el comportamiento organizacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n a lo anterior, Paviglianiti expresa lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Banco Mundial desarroll&oacute; primero propuestas de financiamiento, de reasignaci&oacute;n de recursos dentro del sector &#91;de la&#93; educaci&oacute;n que present&oacute; a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo como opciones de pol&iacute;tica para adecuar sus sistemas educativos. Significaban cambiar la centralidad que se da a los distintos niveles de la ense&ntilde;anza, redefinir el rol del Estado en materia de financiamiento y enfatizar la contribuci&oacute;n de las familias al financiamiento. Espec&iacute;ficamente, en materia de educaci&oacute;n superior manten&iacute;a dos supuestos: el excesivo crecimiento de la matr&iacute;cula y la necesidad de que sea financiada por sus usuarios. En una segunda instancia, las consideraciones del organismo avanzan en la definici&oacute;n de las funciones que debe cumplir la ES en el redise&ntilde;o de c&oacute;mo deber&iacute;a estar constituido el sistema, en las formas en que debe remodelarse su sistema de gesti&oacute;n y evaluaci&oacute;n, hasta que entra abiertamente en cuestiones acad&eacute;micas y en las formas de gobierno que deben tener &#91;las IES&#93; (1996, p. 155).</font></p> 	</blockquote>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS PRINCIPALES CAUSAS DE LOS PROBLEMAS FINANCIEROS QUE ENFRENTA LA EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del final de la Segunda Guerra Mundial, y en la medida en que se desarrollaban las econom&iacute;as, la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n superior se ve&iacute;a como una condici&oacute;n necesaria para la integraci&oacute;n de las econom&iacute;as nacionales a una econom&iacute;a mundial crecientemente sofisticada e interconectada (globalizaci&oacute;n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que la educaci&oacute;n superior fue concebida, cada vez m&aacute;s, como un instrumento de desarrollo econ&oacute;mico, aumentaron las presiones para producir tanto m&aacute;s graduados como oportunidades de investigaci&oacute;n en estudios cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos. Invariablemente esto significa una b&uacute;squeda de mayores recursos para financiar los laboratorios, los salones de clases, los talleres, el entrenamiento pr&aacute;ctico para los estudiantes y el reclutamiento y la retenci&oacute;n de profesores competentes en esas &aacute;reas. Al mismo tiempo, hay presiones para aumentar la calidad de la educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A comienzos de la d&eacute;cada de los noventa fue notable la manera en que la recesi&oacute;n econ&oacute;mica, sobre todo en Estados Unidos, provoc&oacute; reducciones en las asignaciones para la educaci&oacute;n superior p&uacute;blica que no ten&iacute;an precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez en 1992&#45;1993, desde los a&ntilde;os cincuenta, las apropiaciones estatales totales eran m&aacute;s bajas de lo que lo hab&iacute;an sido dos a&ntilde;os antes, aun con el aumento de cerca de 5% en los estudiantes matriculados en universidades p&uacute;blicas (Zusman, 1999, p. 110).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese periodo algunos observadores (Atwell, Breneman, Hauptman, Johnstone, Schapiro y Zemsky, citados en Breneman y Finney, 1997, pp. 34&#45;35) comenzaron a argumentar que las tendencias recientes en el financiamiento de la educaci&oacute;n superior, en Estados Unidos, por ejemplo, no representaban simplemente otro ciclo de reducci&oacute;n en el apoyo estatal a la ES, sino que se abr&iacute;a una nueva era de apoyo reducido que iba a ser duradera. Los argumentos se basaron en que la mayor&iacute;a de los gobiernos estatales estaba experimentando d&eacute;ficits estructurales debido a que, entre otras cosas, el gobierno federal les hab&iacute;a transferido la responsabilidad por los servicios sociales. Adem&aacute;s, el crecimiento en los gastos m&eacute;dicos, los cambios demogr&aacute;ficos que incrementan la necesidad de fondos para el sector educativo K&#45;12, los gastos en prisiones y en seguridad p&uacute;blica en general, y la ayuda a los ancianos, junto con una fuerte presi&oacute;n p&uacute;blica para que se redujeran los impuestos, limitaron significativamente la cantidad de fondos disponibles para financiar la ES.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n es preciso notar que, en el contexto de la globalizaci&oacute;n y la sociedad de la informaci&oacute;n y el conocimiento, la base de los ingresos para la mayor&iacute;a de los estados est&aacute; en riesgo debido a la incapacidad de &eacute;stos de hacer tributar efectivamente a las emergentes tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, telecomunicaciones y las industrias de servicios; a los asuntos potenciales de tributaci&oacute;n en las peque&ntilde;as empresas, en las que se est&aacute; dando mucho del crecimiento en los empleos, y m&aacute;s importante a&uacute;n, a los problemas potenciales y otras complicaciones asociados con el "efectivo digital". Estos tres factores juntos han creado una fr&aacute;gil estructura de ingresos provenientes de impuestos que dificulta mucho que se fortalezcan los presupuestos estatales por medio de los aumentos en impuestos, en el corto plazo (Roherty, 1997, p. 8).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, seg&uacute;n una investigaci&oacute;n de la Rand Corporation (1997, pp. 14&#45;15), en Estados Unidos los ingresos contributivos, como parte del ingreso personal, se han incrementado poco en el periodo 1960&#45;1994. Lo que ha ocurrido es un cambio en las prioridades de gasto del gobierno. En el &aacute;mbito federal, el crecimiento de los gastos en seguro social, <i>medicare</i> y <i>medicaid</i> (gastos m&eacute;dicos) han sido las principales partidas de gasto p&uacute;blico. Los gastos obligatorios en ese tipo de programas y los intereses de la deuda nacional consumieron cerca de 38% del presupuesto federal en 1965. En 1995, alcanzaron la cifra de 67%. Los mencionados programas se enfocan en mayor medida a las personas de edad avanzada, lo que significa que, como parte de la generaci&oacute;n del <i>baby boom,</i> la poblaci&oacute;n que se beneficia de esos programas va a continuar creciendo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. La oficina de presupuesto del Congreso ha estimado que para el a&ntilde;o 2005 dichos programas consumir&aacute;n casi 75% de los ingresos federales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el informe de la Rand Corporation (1997), la competencia por los escasos recursos entre los programas del gobierno y las exigencias acerca de la productividad y la ejecuci&oacute;n de las IES en los a&ntilde;os noventa, sobre todo a las p&uacute;blicas, ha llevado a los legisladores y a los gobiernos a reconsiderar los mecanismos de financiamiento para la educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS PRINCIPALES FORMAS EN QUE SE MANIFIESTAN LOS PROBLEMAS FINANCIEROS DE LA EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede decir que, en a&ntilde;os recientes, casi todos los pa&iacute;ses del mundo han experimentado alguna manifestaci&oacute;n de la crisis financiera en sus IES. Entre estas manifestaciones suelen destacarse las siguientes: p&eacute;rdida de profesores y personal, erosi&oacute;n de los salarios, deterioro del equipo y la planta f&iacute;sica, y aumentos de matr&iacute;cula m&aacute;s all&aacute; del alcance de los consumidores tradicionales (Johnstone, 1993, pp. 11&#150;12). Durante los a&ntilde;os finales de la d&eacute;cada de los ochenta y principios de los noventa, muchas IES que estaban bajo presiones presupuestarias respondieron tal como lo hab&iacute;an hecho durante periodos previos de restricciones financieras, principalmente aplazando el mantenimiento y la construcci&oacute;n de instalaciones, congelando las nuevas contrataciones, incrementando los costos de matr&iacute;cula y haciendo recortes indiscriminadamente. La Universidad de Puerto Rico es un buen ejemplo al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n financiera de la educaci&oacute;n superior puede conducir a que las IES: <i>1)</i> repiensen el alcance y car&aacute;cter de sus programas, <i>2)</i> reformulen las metas y misiones institucionales, <i>3)</i> confronten la posibilidad de cambios radicales en el ofrecimiento de programas y en los supuestos actuales acerca de la productividad docente (educaci&oacute;n a distancia y un mayor uso de tecnolog&iacute;a) y <i>4)</i> reformulen los supuestos de pol&iacute;tica p&uacute;blica que fundamentan la academia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n debemos tener presente que los continuos problemas en los presupuestos estatales pueden generar ventajas o beneficios para algunas IES privadas, si los estados deciden aumentar su apoyo a las IES privadas o redirigir a los estudiantes a ellas, como una medida menos costosa para satisfacer la demanda de educaci&oacute;n superior, en lugar de continuar expandiendo el sistema p&uacute;blico. Da la impresi&oacute;n de que ese fue el caso en Puerto Rico a partir de los a&ntilde;os setenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra consecuencia de esta situaci&oacute;n financiera es que las IES p&uacute;blicas pueden comenzar a verse y actuar econ&oacute;micamente como instituciones privadas, en la medida en que los costos de matr&iacute;cula se incrementan, se hace hincapi&eacute; en la b&uacute;squeda de fondos externos y los fondos de dotaci&oacute;n crecen. De manera similar, las IES privadas pueden comenzar a asemejarse a las p&uacute;blicas en la medida que dependen, en forma creciente, de fondos gubernamentales, como en el caso de Chile.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es notable el hecho de que en casi todos los pa&iacute;ses se ha puesto mayor &eacute;nfasis en el papel del sector privado en la educaci&oacute;n superior. Asimismo, se ha insistido en que los estudiantes paguen una proporci&oacute;n creciente de los costos educativos, con frecuencia mediante programas de cr&eacute;dito estudiantil (Brunner, 1996, p. 122). Esto &uacute;ltimo ha tra&iacute;do como consecuencia el incremento en el endeudamiento estudiantil. Seg&uacute;n Brenneman y Finney (1997, p. 35) dicho endeudamiento es el cambio m&aacute;s visible en el financiamiento federal de la educaci&oacute;n superior en Estados Unidos durante la primera mitad de los noventa. Los pr&eacute;stamos Strafford &#151;el programa de pr&eacute;stamos federales m&aacute;s antiguo y m&aacute;s grande&#151; aumentaron alrededor de 43% de 1990 a 1994. En la actualidad, la gran mayor&iacute;a de las ayudas estudiantiles federales se conceden en la forma de pr&eacute;stamos.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los factores anteriores, al combinarse, han echado por el suelo un consenso que hab&iacute;a guiado la pol&iacute;tica p&uacute;blica en cuanto a la educaci&oacute;n superior en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os: que aquellos que se benefician y aquellos que pagan por la educaci&oacute;n superior son parte de un mismo "nosotros" colectivo de prop&oacute;sitos p&uacute;blicos. Independientemente de si estos cambios son deliberados o simplemente son un acomodo a la restricci&oacute;n de recursos, el nuevo mensaje es: el principal rendimiento de la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n superior es individual, m&aacute;s que colectivo; el bien p&uacute;blico es sin&oacute;nimo de selecci&oacute;n y bienestar de esos individuos; y aquellos que se benefician de manera directa deben asumir la mayor parte de los costos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el declinar de las subvenciones del gobierno y los crecientes costos de operaci&oacute;n de las IES, era f&aacute;cil predecir que los costos de matr&iacute;cula de los estudiantes se iban a incrementar en forma significativa. En Estados Unidos, Zusman (1999, p. 113) nota que la participaci&oacute;n de la matr&iacute;cula y cuotas en los ingresos de las IES p&uacute;blicas se fue incrementando notablemente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Seg&uacute;n dicho autor, en 1980 los pagos de cuotas y matr&iacute;culas representaban 13% de los ingresos de las IES p&uacute;blicas, mientras que en 1993, fueron de 18%.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Zemsky, Wegner e Iannozzi (1997, p. 74) la educaci&oacute;n superior p&uacute;blica ha cambiado. Incluso las IES que son financiadas con fondos p&uacute;blicos est&aacute;n en el negocio de levantar fondos, muchos fondos, y mucho m&aacute;s all&aacute; de sus necesidades. Hace cinco a&ntilde;os el Estado prove&iacute;a m&aacute;s de 75% de los fondos de las IES p&uacute;blicas en Estados Unidos. Hoy, el Estado proporciona menos de 50%, y para finales de la d&eacute;cada de los noventa se esperaba que fuera menos de 35% de los fondos que necesitan las IES p&uacute;blicas. Por esas razones, los autores concluyen que "est&aacute;n siendo privatizados". Los gobiernos han intentado limitar sus gastos en educaci&oacute;n postsecundaria sin dejar de reconocer el importante papel de las universidades en la sociedad. La privatizaci&oacute;n ha sido el medio para alcanzar esa pol&iacute;tica m&aacute;s amplia (Brunner, 1996, p. 122).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las dificultades financieras, junto con las cr&iacute;ticas acerca de la calidad y la productividad de la educaci&oacute;n superior, han conducido a los gobiernos a considerar o implantar mecanismos financieros que impliquen mayor rendici&oacute;n de cuentas y aumento de la calidad en la educaci&oacute;n superior. En el siguiente apartado presentaremos y analizaremos algunos de ellos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS PRINCIPALES OPCIONES PROPUESTAS PARA SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS FINANCIEROS DE LA EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es adecuado recordar que una parte importante de las recomendaciones sobre el financiamiento de la educaci&oacute;n superior &#151;sobre todo la p&uacute;blica&#151; que en los &uacute;ltimos casi tres lustros han circulado internacionalmente, surgieron de un amplio consenso entre organismos multilaterales vinculados directamente a la operaci&oacute;n financiera de la econom&iacute;a mundial, sobre todo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Seg&uacute;n el Banco Mundial (1995, p. 96), las lecciones derivadas de la experiencia indican que para mejorar la calidad y obtener mayor eficiencia en las IES, los gobiernos deber&iacute;an implantar reformas arrolladoras en el financiamiento, dise&ntilde;adas para: <i>1)</i> motivar un mayor financiamiento privado de la educaci&oacute;n superior; <i>2)</i> dar apoyo a estudiantes calificados que no puedan seguir estudios por razones de ingresos familiares insuficientes; <i>3)</i> mostrar eficiencia en la colocaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos entre las instituciones que componen el sector de la educaci&oacute;n superior (Paviglianiti, 1996, p. 120).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la Rand Corporation (1997, pp. 4&#45;5) tambi&eacute;n hace importantes recomendaciones para mejorar la situaci&oacute;n financiera de las IES en Estados Unidos. Algunas de las m&aacute;s importantes son las siguientes: <i>1)</i> los l&iacute;deres pol&iacute;ticos (presidente, congreso, etc.) deben relocalizar los recursos p&uacute;blicos para reflejar la creciente importancia que tiene la educaci&oacute;n superior en la prosperidad econ&oacute;mica y la estabilidad social. Los fondos p&uacute;blicos para la educaci&oacute;n superior se han estancado desde 1976. Es tiempo ya de que la naci&oacute;n revierta esta pol&iacute;tica; <i>2)</i> las IES deben realizar profundos cambios estructurales en sus sistemas de gobierno para que quienes toman las decisiones puedan determinar el valor relativo de los departamentos, programas y sistemas, con el fin de relocalizar los recursos escasos; esto implica mejorar las evaluaciones basadas en ejecuci&oacute;n o rendimiento <i>(Performance Base Assessment),</i> definiendo y midiendo la productividad de la facultad e integrando los sistemas de contabilidad; <i>3)&nbsp;</i>como parte de su reestructuraci&oacute;n total, los colegios y universidades deben tener una gran diferenciaci&oacute;n en sus misiones para enfocar mejor sus servicios y responder a las necesidades cambiantes de sus constituyentes. Las instituciones individuales y parte de los sistemas estatales deben enfocarse en sus puntos de ventajas comparativas, en lugar de que todas traten de ser un recinto con servicios completos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la Rand Corporation (1997, p. 4)&nbsp;, la reforma institucional de la educaci&oacute;n superior es de hecho un prerrequisito para el aumento de los fondos p&uacute;blicos. Al igual que el sector de la salud, la educaci&oacute;n superior debe atender sistem&aacute;ticamente el asunto de los costos, la productividad, la eficiencia y la efectividad, como prerrequisito para que se incremente la inversi&oacute;n del sector p&uacute;blico en ella. En efecto, si el sector de la educaci&oacute;n superior va a tener o&iacute;dos simpatizantes en el Congreso, necesita el apoyo y la defensa de parte de la comunidad empresarial, un aliado muy dif&iacute;cil de ganar a menos que la educaci&oacute;n superior se apreste a la reingenier&iacute;a y reestructuraci&oacute;n que la propia comunidad empresarial ha implantado para reducir costos y mejorar los servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos pa&iacute;ses han ideado m&eacute;todos imaginativos para recuperar costos por medio de los estudiantes. Johnstone (1989, pp. 51&#45;52) analiza varios de dichos m&eacute;todos. Muestra, por ejemplo, c&oacute;mo la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica anunci&oacute; un plan en 1988 para cobrarle a las empresas estatales 3 000 rublos (1 800 d&oacute;lares) por cada especialista que ellas contrataran. Los fondos obtenidos se destinar&iacute;an a las universidades, como una especie de cuota de graduaci&oacute;n pagada por el empleador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varios pa&iacute;ses se est&aacute; discutiendo otra manera de recuperar costos por medio de los estudiantes. &Eacute;sta consiste en imponerle un impuesto a los graduados, para que paguen por sus estudios durante el transcurso de su vida laboral. El "derecho sobre el activo" <i>(equity),</i> enfoque propuesto por primera vez por Milton Friedman, ha sido frecuentemente impulsado por otros economistas de la educaci&oacute;n y defensores de pol&iacute;tica <i>&#151;policy advocates&#151;</i> (Friedman, 1962; Barnes y Barr, 1988). Dicho mecanismo todav&iacute;a no se ha implantado en ninguna parte, sin embargo, hubo un interesante, pero fallido, intento de introducir esquemas de este tipo en la Universidad de Yale, en los a&ntilde;os setenta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cobrarles impuestos a las empresas, los usuarios de la fuerza de trabajo educada, es otra alternativa que ha comenzado a recibir atenci&oacute;n. La tributaci&oacute;n a la n&oacute;mina del graduado es bastante dif&iacute;cil en situaciones donde hay exceso de graduados y un alto desempleo entre &eacute;stos, debido a que desincentivar&iacute;a su contrataci&oacute;n. Sin embargo, es m&aacute;s apropiado en econom&iacute;as que sufren una escasez general de obreros altamente calificados o de destrezas particulares de alto nivel. El problema es que los patrones tienden a pasar el costo de los impuestos de n&oacute;mina a los empleados, en la forma de bajos salarios. Con la expansi&oacute;n de formas no tradicionales de educaci&oacute;n superior y de la educaci&oacute;n continua, muchos pa&iacute;ses est&aacute;n pensando que la adquisici&oacute;n inicial de alguna forma de calificaci&oacute;n (educaci&oacute;n subgraduada) debe ser tratada como un beneficio social, y por lo menos los costos de matr&iacute;culas deben ser pagados socialmente (por el Estado), pero cualquier otra educaci&oacute;n o entrenamiento adicional (estudios de posgrado o educaci&oacute;n continua) deben considerarse un beneficio privado y ser pagados por el estudiante, individualmente, o por su empleador (OECD, 1990, p. 14).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del intento de recuperar costos por medio de los estudiantes tradicionales, las IES han ido implantando diversas medidas para atender su precaria situaci&oacute;n fiscal. Entre &eacute;stas se destacan: <i>1)</i> la comercializaci&oacute;n y el mercadeo de los programas y actividades universitarias, tales como cursos de educaci&oacute;n continua, consultor&iacute;as, etc.; <i>2)</i> la creaci&oacute;n de empresas que sean propiedad de la universidad, comercializando patentes e innovaciones. Aqu&iacute; es preciso reconocer que, en general, los servicios de consultor&iacute;a y los contratos de investigaci&oacute;n aplicada son incapaces de generar grandes ganancias internas para las universidades (netas, despu&eacute;s de considerar los costos). Los grandes ingresos s&oacute;lo pueden provenir de la explotaci&oacute;n comercial de la investigaci&oacute;n, es decir, de la venta y el mercadeo de la nueva tecnolog&iacute;a; <i>3)</i> el alquiler de las instalaciones, el terreno y el espacio de la universidad. Las IES frecuentemente reciben activos no monetarios, como el terreno, que puede generar ingresos significativos al arrendarse a firmas agr&iacute;colas o centros urbanos de desarrollo. Las IES que adoptaron con &eacute;xito este enfoque han hecho una de dos cosas: o rentar los activos a las empresas privadas, o establecer firmas independientes para manejarlos; casi nunca han tratado de manejarlos ellas mismas; <i>4)</i> conseguir el auspicio de estudiantes por parte de los patronos; <i>5)</i> atraer estudiantes de otros pa&iacute;ses que paguen una matr&iacute;cula diferencial o con base en el costo completo; <i>6)</i> manejar las reservas de efectivo de manera que generen tantos intereses como sea posible; <i>7)</i> invertir en el mercado de acciones y bienes ra&iacute;ces; <i>8)</i> atraer donaciones para las instituciones, empleados o edificios de residencia provenientes de la industria, el comercio o los fil&aacute;ntropos; <i>9)</i> promover los regalos y donativos de los alumnos; <i>10)</i> atraer fondos para investigaci&oacute;n de fuentes nacionales e internacionales; <i>11)</i> promover las instituciones privadas (totalmente dependientes de fondos privados) para incrementar el acceso y as&iacute; preservar un conjunto medular de fondos p&uacute;blicos para instituciones claves; <i>12)</i> deben tratar de reducir sus actividades (ense&ntilde;ar a menos estudiantes o cerrar programas ineficientes en la medida en que tengan menos recursos); <i>13)</i> deben mejorar su eficiencia incrementando la tasa de estudiantes por profesor y de estudiantes por empleado administrativo, contratando m&aacute;s profesores para tareas parciales y sin derecho a permanencia, consolidando estructuras administrativas, mejorando la utilizaci&oacute;n de sus instalaciones y reduciendo sus gastos en &aacute;reas como el bienestar de los estudiantes (gastos de manutenci&oacute;n y otros servicios no directamente vinculados al &aacute;rea acad&eacute;mica); <i>14)</i> incrementar la venta de servicios y productos, provenientes de patentes, regal&iacute;as, proyectos conjuntos y empresas comerciales auxiliares; <i>15)</i> estimular a los departamentos para que generen sus propios ingresos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta evidente que las necesidades financieras han provocado significativos cambios en las IES contempor&aacute;neas. Tal vez los que m&aacute;s peso han tenido est&aacute;n relacionados con la manera en que dichas instituciones han buscado nuevas fuentes de fondos. Es preciso reconocer que las actividades para adquirir fondos a gran escala que desarrollan las universidades envuelven lo que los economistas llaman "altos costos de transacci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Hirsch (1999, p. 77) le preocupa la manera en que los donativos o contratos privados, como fuente importante de ingresos, puedan desbalancear los programas acad&eacute;micos. Las universidades encuentran que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil conseguir fondos para medicina o biolog&iacute;a molecular, por ejemplo, que para filolog&iacute;a o las bellas artes. Adem&aacute;s, seg&uacute;n dicho autor, por la necesidad de tener alumnos conformes y en busca de sus aportaciones, las universidades a veces realizan actividades que no est&aacute;n relacionadas con su misi&oacute;n principal y que posiblemente est&eacute;n en conflicto con ella. El hincapi&eacute; en el atletismo intercolegial, en especial el f&uacute;tbol y el b&aacute;squetbol, caen dentro de esta categor&iacute;a. Muchos de esos equipos dif&iacute;cilmente pueden distinguirse de equipos profesionales que buscan ganancias, dise&ntilde;ados m&aacute;s para conseguir una lealtad a la universidad que para ayudar a construir el car&aacute;cter de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En a&ntilde;os recientes, las universidades han ido asumiendo cada vez m&aacute;s actividades comerciales. Han adquirido un gran n&uacute;mero de empresas auxiliares y construido la infraestructura para apoyarlas. Algunas IES crearon empresas comerciales, debido a que &eacute;stas ofrecen un financiamiento m&aacute;s flexible al administrar, que los procedimientos contables y administrativos regulares. Estas firmas venden investigaci&oacute;n y otros servicios especializados o expertos. Este tipo de actividad, que permite que las universidades hagan un uso m&aacute;s flexible de sus fondos, probablemente va a crecer en el futuro (OECD, 1990, p. 34) El alcance de las empresas comerciales que son propiedad de las universidades se ha expandido r&aacute;pidamente y a veces en &aacute;reas inusuales. La Universidad de Harvard, por ejemplo, con un fondo dotal de 13 mil millones de d&oacute;lares, ha invertido en el mercado de acciones, en bienes ra&iacute;ces y en la exploraci&oacute;n de petr&oacute;leo y gasolina (Hirsch, 1999, p. 79).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso, en donde la competencia directa no es pr&aacute;ctica o deseada, los gobiernos simulan las acciones del mercado haciendo los fondos dependientes o contingentes con la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o institucional. En otras palabras, los gobiernos ejercen la funci&oacute;n del mercado, ajustando los precios de compra y las cantidades de sus contratos en respuesta a cambios, absolutos o relativos, en la ejecuci&oacute;n institucional (Massy, 1996, pp. 41&#45;42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creciente integraci&oacute;n de la universidad al mundo empresarial ha tenido serias consecuencias en la propia naturaleza del trabajo acad&eacute;mico. Tal como se&ntilde;ala Hirsch (1999, p. 80), hist&oacute;ricamente los profesores se han involucrado en temas de investigaci&oacute;n que son de inter&eacute;s intelectual para ellos. Hoy, muchos temen que su b&uacute;squeda de nuevo conocimiento est&eacute; comprometida con el apoyo corporativo. &iquest;Pueden las universidades inducir o presionar a sus profesores para que se enfoquen en &aacute;reas que son rentables? Si es as&iacute;, la met&aacute;fora de que los intereses corporativos y los de los profesores vienen aproxim&aacute;ndose por c&iacute;rculos que se traslapan, podr&iacute;a ser reemplazada por una relaci&oacute;n lineal. En el &uacute;ltimo caso, las corporaciones les van a indicar a los profesores qu&eacute; investigaciones espec&iacute;ficas deben seleccionar para que sean apoyados financieramente. &iquest;Podr&aacute; esta estrecha relaci&oacute;n entre el mundo corporativo y las universidades transformar a &eacute;stas en laboratorios privados, muy enfocados en investigaciones que potencialmente produzcan altos rendimientos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos autores piensan que en la actualidad se est&aacute;n observando varios indicios claros de lo anterior. &Eacute;stos argumentan que las universidades llegan a acuerdos en cl&aacute;usulas contractuales que, de manera creciente, favorecen al sector corporativo privado, que incluyen acuerdos de licencias pre&#45;invenci&oacute;n, demoras en las publicaciones, acceso a los resultados de la investigaci&oacute;n antes de que sean publicados y hasta la censura. Otros denuncian la existencia de laboratorios de investigaci&oacute;n construidos por las empresas privadas en los campus de las universidades, a los cuales no tienen acceso los profesores y los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo lo anterior en mente Massy (1996, p. 44) se pregunta: &iquest;c&oacute;mo pueden las fuerzas del mercado afectar los objetivos m&aacute;s fundamentales de la universidad cl&aacute;sica, para educar a una comunidad de acad&eacute;micos que desde tiempos antiguos han conservado y avanzado en la herencia cultural e intelectual de la humanidad? &iquest;Bajo cu&aacute;les circunstancias las instituciones acad&eacute;micas pueden ser capaces de defender la autonom&iacute;a intelectual de cara a la privatizaci&oacute;n y a los presupuestos basados en el rendimiento?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es prudente reconocer que las condiciones para valorar la autonom&iacute;a requieren una alta proporci&oacute;n de ingresos discrecionales, as&iacute; como elevadas metas y una estructura sin fines de lucro. La privatizaci&oacute;n y el financiamiento basado en el rendimiento reducen los ingresos discrecionales, por lo que alteran los efectos relativos de las fuerzas del mercado y los valores acad&eacute;micos en el proceso institucional de toma de decisiones. Ambos m&eacute;todos hacen esto deliberadamente &#151;es decir, su principal objetivo es hacer que las IES presten m&aacute;s atenci&oacute;n a las fuerzas del mercado&#151;. Estas fuerzas &#151;transmitidas mediante las reacciones a los precios y cantidades en mercados reales o simulados por los mecanismos del financiamiento basado en el rendimiento&#151; son las que condicionan el comportamiento de adaptaci&oacute;n de la instituci&oacute;n, lo que podr&iacute;a ser positivo. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa si se permite que los procesos vayan demasiado en esa direcci&oacute;n? La teor&iacute;a econ&oacute;mica predice que se desvanecer&aacute;n los ingresos discrecionales y la competencia condicionar&aacute; los precios hacia niveles de fondo: como consecuencia, la universidad se comportar&aacute; como una empresa o negocio (Massy, 1996, pp. 45&#45;46).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece adecuado sintetizar las preocupaciones que expresan muchos pa&iacute;ses de la OECD respecto a las presiones que reciben las IES, producto de la situaci&oacute;n financiera por la que atraviesan. En el informe de esta organizaci&oacute;n (OECD, 1990, pp. 66&#45;67) se afirma que el aspecto m&aacute;s vulnerable para la educaci&oacute;n superior de los cambios en los patrones de financiamiento es la calidad. Cualquier forma de financiamiento por contrato va a estar inevitablemente vinculada con alguna forma de evaluaci&oacute;n de la calidad: esto puede hacerlo la universidad misma actuando de manera colectiva, o puede ser impuesto por la agencia de financiamiento. Un peligro vinculado muy de cerca con esto es que la competencia puede subvertir mucho de lo que es valioso en la educaci&oacute;n superior, afectando desastrosamente la calidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n este punto de vista es preciso reconocer que la educaci&oacute;n superior no funciona bien en una atm&oacute;sfera de competencia por recompensas financieras inmediatas. Gran parte de la mejor investigaci&oacute;n b&aacute;sica y alguna de la mejor ense&ntilde;anza se lleva a cabo por acad&eacute;micos despreocupados que no necesitan suficientes recursos para hacer su trabajo, pero que no est&aacute;n c&oacute;modos ejecutando bien su labor en un mundo lustroso, de presentaciones para relaciones p&uacute;blicas, y adherencia a presupuestos detallados. Antes la cooperaci&oacute;n era la marca de f&aacute;brica del mundo acad&eacute;mico. Es cierto que hab&iacute;a competencia por prestigio, por reconocimiento cient&iacute;fico y hasta en ocasiones por recursos, pero no por la sobrevivencia econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Numerosos informes de los pa&iacute;ses de la OECD expresan preocupaci&oacute;n porque mucho de lo valioso de las universidades se puede perder si &eacute;stas tienen que mostrar clara evidencia de su valor inmediato &#151;cuantificado en dinero&#151; en todas las actividades que llevan a cabo. Hay un peligro de que los contratos relativamente lucrativos puedan dirigir las investigaciones hacia los campos que tienen f&aacute;cil acceso a los subsidios, en detrimento de aquellos m&aacute;s fundamentales o menos comerciales. Los patrocinadores de las investigaciones, al reclamar los derechos de usar los resultados de &eacute;stas, pueden inhibir la publicaci&oacute;n de nuevos descubrimientos y poner en peligro la tradici&oacute;n acad&eacute;mica de libertad de c&aacute;tedra e investigaci&oacute;n, sobre todo cuando el patrocinador es una entidad como el Departamento de la Defensa de Estados Unidos. A&uacute;n m&aacute;s importante es que, al impedir el flujo de informaci&oacute;n, pueden hacer m&aacute;s lento el progreso de los descubrimientos cient&iacute;ficos. Tambi&eacute;n est&aacute; el problema, seg&uacute;n la manera como se concibe la investigaci&oacute;n, de que muchos de los descubrimientos m&aacute;s importantes se producen casi accidentalmente y la oportunidad de estos descubrimientos se ve muy reducida si todos los fondos para la investigaci&oacute;n se enfocan en problemas espec&iacute;ficos de tipo aplicado.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisiera finalizar este ensayo destacando que el financiamiento de la educaci&oacute;n superior no es s&oacute;lo un mecanismo para la asignaci&oacute;n de recursos por parte de los proveedores (gobierno, empresas privadas, etc.) a los usuarios (IES); es tambi&eacute;n un sistema de control y un importante canal bidireccional de comunicaci&oacute;n entre ellos. Los t&eacute;rminos en los que se ofrecen los fondos muestran las prioridades de aquellos que los proveen, y la forma en que son usados revela las preferencias de aquellos que los reciben. De este modo, un examen de las finanzas de la ES puede ayudar a interpretar tanto los prop&oacute;sitos reales y los objetivos que subyacen a la ret&oacute;rica pol&iacute;tica, como las diferencias entre las prioridades de los que proveen y quienes usan los fondos. Podemos notar que en muchas ocasiones los asuntos de equidad, eficiencia, calidad, relevancia, responsabilidad social y libertad intelectual pueden tener un peso relativo muy diferente en las prioridades institucionales, cuando realizamos un examen de la manera como las IES usan los recursos de lo que reclaman en su ret&oacute;rica acad&eacute;mica y pol&iacute;tica (OECD, 1990, pp. 11&#45;12). Es decir, el an&aacute;lisis del presupuesto es el que va a revelar realmente cu&aacute;les son las prioridades institucionales, m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante tener presente que antes de adentrarnos en el an&aacute;lisis de cu&aacute;l debe ser la apropiada distribuci&oacute;n de responsabilidades por el financiamiento de los costos de la educaci&oacute;n superior, o de qu&eacute; programas deben crearse para apoyar esas responsabilidades compartidas, debemos tener claramente definidos cu&aacute;les son los prop&oacute;sitos que creemos debe alcanzar la educaci&oacute;n superior; es decir, qu&eacute; papel debe jugar la educaci&oacute;n superior en nuestros pa&iacute;ses, y qu&eacute; pretendemos que haga por el conjunto de la sociedad, y no s&oacute;lo por un segmento de ella (Greer, 1993, p. 27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esa forma, podremos ubicar los problemas financieros que padece la educaci&oacute;n superior, as&iacute; como las mejores opciones para solucionarlos, en el tejido de nuestra realidad concreta, vista en un contexto m&aacute;s amplio. Adem&aacute;s, al implantar nuevas pol&iacute;ticas de financiamiento para la educaci&oacute;n superior tenemos que evaluar cuidadosamente la manera en que &eacute;stas van a afectar la calidad, la autonom&iacute;a y la libertad acad&eacute;mica en las IES.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial (1995), <i>La ense&ntilde;anza superior. Lecciones derivadas de la experiencia,</i> Washington D.C., Banco Mundial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912292&pid=S0185-2698200300020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barnes, J. y N. Barr (1988), <i>Strategies for higher education, The alternative white paper,</i> Londres, Aberdeen University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912294&pid=S0185-2698200300020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Breneman, D. W. y J. E. Finney (1997), "The changing landscape higher education finance in the 1990's", en Patick M. Collan <i>et</i> <i>al</i>.(eds.), <i>Public and private financing of higher education shaping public policy for the future,</i> Washington D.C., Oryx Press&#45;ACE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912296&pid=S0185-2698200300020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brinkman, P. T. (1990), "Higher education cost functions", en S. A. Hoenack y E. L. Collins (eds.), <i>The economics of american universities. Management, operations, and fiscal environment,</i> Nueva York, State University of New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912298&pid=S0185-2698200300020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunner, J. J. (1996),"Educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina durante la d&eacute;cada de 1980: la econom&iacute;a pol&iacute;tica de los sistemas", en R. Kent (comp.), <i>Los temas cr&iacute;ticos de la educaci&oacute;n superior en Am&eacute;rica Latina. Estudios comparativos,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912300&pid=S0185-2698200300020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedman, M. (1962), <i>Capitalism and freedom,</i> Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912302&pid=S0185-2698200300020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Froomkin, J. (1990), "The impact of changing levels of financial resources on the structure of colleges and universities", en S. A. Hoenack y E. L. Collins (eds.), <i>The economics of american universities. Management, operations, and fiscal environment,</i> Nueva York, State University of New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912304&pid=S0185-2698200300020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greer, D. G. (1993), "Fulfilling the promise of educational opportunity: Shared responsabilities for keeping college affordable", en J. P. Merisotis (dir.), <i>Financing higher education in the 21st Century,</i> Washington, D. C., National Commission on Responsabilities for Financing Postsecondary Education.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912306&pid=S0185-2698200300020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hansen, W. L. y J. O. Stampen (1994), "Economics and financing of higher education: The tension between quality and equity", en P. G Altbach, R. O. Berdahl y P. J. Gumport, <i>Higher education in american society,</i> Nueva York, Prometheus Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912308&pid=S0185-2698200300020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hirsch, W. Z. (1999), "Financing universities through non&#45;traditional revenue sources: Opportunities and threats", en W Z. Hirsch y L. E. Weber (eds.). <i>Challenges facing higher education at the millennium,</i> Phoenix, American Council on Education/Oryx Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912310&pid=S0185-2698200300020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honeyman, D. S. y M. Bruhn (1996), "The financing of higher education", en D. S. Honeyman, J. L. Wattenbarger y K. C. Westbrook (eds.), <i>Struggle to survive. Funding higher education in the next century,</i> California, Corwin Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912312&pid=S0185-2698200300020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Johnstone, D. B. (1993), "The cost of higher education: Worldwide issues and trends for the 1990's", en P. G. Altbach y D. B. Johnstone (eds.), <i>The funding of higher education. International perspectives,</i> Nueva York, Garland Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912314&pid=S0185-2698200300020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1989), <i>The costs of higher education: An essay on the comparative financing of universities,</i> Nueva York, Suny University at Buffalo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912316&pid=S0185-2698200300020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez Rizo, F. (1995), "El financiamiento de la universidad p&uacute;blica mexicana. Algunas ideas a partir de la experiencia de la Universidad Aut&oacute;noma de Aguascalientes", en R. Cordera Campos y D. Pantoja Mor&aacute;n (coords.), <i>Pol&iacute;ticas de financiamiento de la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912318&pid=S0185-2698200300020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Massy, W. F. (1996), "Reengineering resource allocation systems", en W. F. Massy (ed.), <i>Resource allocation in higher education,</i> Ann Arbor, The University of Michigan Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912320&pid=S0185-2698200300020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mckeown&#45;Moak, Mary (2000), <i>Financing higher education in the new century: the second annual report from the states,</i> Denver, SHEEO Finance Publications.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912322&pid=S0185-2698200300020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OECD (1990), <i>Financing higher education current patterns,</i> Par&iacute;s, OECD.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912324&pid=S0185-2698200300020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paviglianiti, N. (1996), "El Banco Mundial y la educaci&oacute;n superior para los pa&iacute;ses 'en v&iacute;as de desarrollo'. De las prioridades en el financiamiento al dise&ntilde;o de sistemas de educaci&oacute;n y reformas acad&eacute;micas (1986&#45;1993)", en N. Paviglianiti, M. C. Nosiglia y M. Marquina (eds.), <i>Recomposici&oacute;n neoconservadora. Lugar afectado: la universidad,</i> Buenos Aires, Mi&ntilde;o y D&aacute;vila Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912326&pid=S0185-2698200300020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rand Corporation (1997), <i>Breaking the social contract. The fiscal crisis in higher education,</i> California, Rand Corporation.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912328&pid=S0185-2698200300020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roherty, B. M. (1997), "The price of passive resistance in financing higher education", en Patick M. Collan <i>et al.</i> (eds.), <i>Public and private financing of higher education ahaping public policy for the future,</i> Washington D.C., Oryx Press&#45;ACE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912330&pid=S0185-2698200300020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serban, A. M. (1998), "Precursors of performance funding", en J. C. Burke y A. M. Serban (eds.), <i>Performance funding for public higher education: Fad or trend?, New directions for institutional research,</i> 97 (1), San Francisco, Jossey&#45;Bass Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912332&pid=S0185-2698200300020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Slaughter, S. y L. Leslie (1997), <i>Academic capitalism. Politics, policies, and the entrepreneurial university,</i> Baltimore, The Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912334&pid=S0185-2698200300020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zemsky, R., G. R. Wegner y M. Iannozzi (1997), "A perspective of privatization", en Patick M. Collan <i>et al.</i> (eds.), <i>Public and private financing of higher education ahaping public policy for the future,</i> Washington D.C., Oryx Press&#45;ACE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912336&pid=S0185-2698200300020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zusman, A., (1999), "Issues facing higher education in the twenty&#45;first century", en P. G. Altbach, R. O. Berdahl y P. J. Gumport, (eds.), <i>American higher education in the twenty&#45;first century. Social, political, and economic challenges,</i> Baltimore, The Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5912338&pid=S0185-2698200300020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Este ensayo es una versi&oacute;n modificada del primer cap&iacute;tulo del libro <i>El financiamiento de la educaci&oacute;n superior en Puerto Rico,</i> San Juan, Puerto Rico, Ediciones Educaci&oacute;n Superior, 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En el a&ntilde;o fiscal 1999 los pr&eacute;stamos federales para estudiantes ascendieron a $33.7 mil millones de d&oacute;lares o 52.6% de todas las ayudas a estudiantes. Por su parte, las Becas Pell ascendieron a $7.2 mil millones de d&oacute;lares o 11.2% de las ayudas estudiantiles (v&eacute;ase, McKeown&#45;Moak, 2000, p. 12).</font></p>      ]]></body><back>
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<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Banco Mundial</collab>
<source><![CDATA[La enseñanza superior. Lecciones derivadas de la experiencia]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD.C. D.C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
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<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
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<surname><![CDATA[Barnes]]></surname>
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