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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones en torno a la condición estudiantil en los noventa: los aportes de la sociología francesa]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this article, the author shows the debate that can be found right now about being student in France. He situates the debate in the current context of overcrowding in universities, emphasizing not only the elements that produce tensions, but also the different answers that can be found about the meaning of being a student today. He also identifies the constitutive elements of this condition of being student and the importance that different analysis approaches give to it, taking into account not only the personal and social elements and the family ties, but also the aspects which are tightly related to the students' practice, such as the course they study or the relationship with other students.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culo</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Reflexiones en torno</b> <b>a la condici&oacute;n estudiantil en los noventa: los aportes de la sociolog&iacute;a francesa</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlota Guzm&aacute;n G&oacute;mez*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, Cuernavaca, Morelos,</i> <a href="mailto:carlota@servidor.unam.mx">carlota@servidor.unam.mx</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se presenta el debate que existe en torno a la condici&oacute;n estudiantil en Francia. Se ubica el debate en el contexto de masificaci&oacute;n de las universidades y se destacan tanto los puntos de tensi&oacute;n como las diferentes respuestas que se han encontrado con respecto a lo que significa ser estudiante hoy en d&iacute;a. Asimismo, se identifican los elementos constitutivos de dicha condici&oacute;n estudiantil y el peso que le confieren las distintas perspectivas de an&aacute;lisis. Se consideran tanto los elementos de tipo personal y sociofamiliar, como aquellos que se encuentran en relaci&oacute;n con la pr&aacute;ctica estudiantil, tales como la carrera de estudio y la relaci&oacute;n con los estudios, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Educaci&oacute;n superior, Condici&oacute;n estudiantil, Vida estudiantil, Sociolog&iacute;a del estudiante.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In this article, the author shows the debate that can be found right now about being student in France. He situates the debate in the current context of overcrowding in universities, emphasizing not only the elements that produce tensions, but also the different answers that can be found about the meaning of being a student today. He also identifies the constitutive elements of this condition of being student and the importance that different analysis approaches give to it, taking into account not only the personal and social elements and the family ties, but also the aspects which are tightly related to the students' practice, such as the course they study or the relationship with other students.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Keywords:</b> Higher education, Student's condition, Student's life, Sociology of students.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un conjunto de investigaciones en Francia, desarrolladas durante la d&eacute;cada de los noventa, que tienen como objeto de estudio a los estudiantes de educaci&oacute;n superior, o bien que analizan alguna dimensi&oacute;n o problema en relaci&oacute;n con los estudiantes. Estas investigaciones han sido construidas desde una diversa gama de enfoques te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos, y son muy diversas en cuanto a los niveles de profundidad y escalas de an&aacute;lisis, sin embargo, tienen en com&uacute;n el inter&eacute;s por dar respuesta a preguntas centrales como: &iquest;qui&eacute;nes son los estudiantes actualmente? y &iquest;qu&eacute; significa ser estudiante hoy en d&iacute;a? En estas investigaciones se encuentra tambi&eacute;n un esfuerzo por discutir las categor&iacute;as que tradicionalmente se utilizan en este campo, as&iacute; como se percibe un &aacute;nimo de reconstruir viejas categor&iacute;as o de proponer algunas nuevas que respondan a la situaci&oacute;n actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede afirmarse que la sociolog&iacute;a estudiantil en Francia es un campo din&aacute;mico, que se nutre constantemente de nuevas investigaciones y cuyos resultados se confrontan y dan lugar a intensos debates. Uno de los primeros aportes al campo de la sociolog&iacute;a estudiantil es la obra de Bourdieu y Passeron (1964), con la cual se inicia la discusi&oacute;n en torno a lo que significa ser estudiante y a los aspectos fundamentales que definen la condici&oacute;n estudiantil. El debate comienza cuestionando la existencia de los estudiantes como un grupo y reconociendo las grandes desigualdades sociales y culturales entre ellos. A partir de esta obra, y muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, se contin&uacute;a con este debate en el que se confrontan distintas posiciones y se vierten nuevos elementos. Puede afirmarse que la d&eacute;cada de los noventa ha sido la m&aacute;s din&aacute;mica en cuanto a la producci&oacute;n y a la discusi&oacute;n de los resultados. Desde sus inicios, el debate ha estado marcado por el rechazo a las concepciones tradicionales acerca de los estudiantes &#151;que parten de definiciones de tipo administrativo&#151;, y se cuestiona tambi&eacute;n la pertinencia de considerar a los estudiantes como un grupo integrado. Los argumentos giran en torno al reconocimiento de la diversidad social, cultural y de intereses de los estudiantes que asisten a las universidades.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo tiene como objetivo presentar los nudos centrales que se debaten, las diferentes posiciones, as&iacute; como las preguntas que est&aacute;n en juego y las diversas respuestas que se han encontrado con respecto a lo que significa ser estudiante hoy en d&iacute;a. El art&iacute;culo se divide en dos partes: en la primera de &eacute;stas, se presenta el contexto en el que se genera el debate y en el que se destacan dos problemas centrales: el proceso de masificaci&oacute;n de la universidad en Francia y la diversidad estudiantil. La segunda parte se centra en los elementos constitutivos de la condici&oacute;n estudiantil, que a juicio de diferentes investigadores son los que determinan, definen o permean las distintas maneras de ser estudiante.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL CONTEXTO DE LA CONDICI&Oacute;N ESTUDIANTIL (1970&#45;2000)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversos autores coinciden en afirmar que la condici&oacute;n estudiantil no puede explicarse fuera del contexto de masificaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior. La universidad francesa ha experimentado importantes transformaciones en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Uno de los hechos m&aacute;s relevantes ha sido el acelerado crecimiento de la poblaci&oacute;n estudiantil y la feminizaci&oacute;n de la matr&iacute;cula; aunado a esto, las instituciones educativas se han diversificado y actualmente existe mayor n&uacute;mero de establecimientos y opciones disciplinarias que hace treinta a&ntilde;os. De la misma manera, ha ocurrido un proceso de diferenciaci&oacute;n institucional que separa a los establecimientos selectivos que aseguran la entrada al mercado de trabajo y aquellos que dan entrada masiva a la demanda, pero que ofrecen oportunidades inciertas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La masificaci&oacute;n y la diversidad estudiantil</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las complejas transformaciones de las instituciones de educaci&oacute;n superior en Francia suelen resumirse como el paso de la universidad de &eacute;lite a la universidad de masas. El proceso de masificaci&oacute;n de la universidad ha tenido repercusiones tanto institucionales como sociales. En el primero de los casos, el crecimiento acelerado de la matr&iacute;cula escolar ha permitido el acceso de estudiantes provenientes de grupos sociales que anteriormente hab&iacute;an sido excluidos, lo que se manifiesta en la diversidad de la poblaci&oacute;n estudiantil. En t&eacute;rminos de la organizaci&oacute;n institucional, la entrada masiva de estudiantes ha ocasionado un desbordamiento en cuanto a la capacidad de las instituciones para atender de manera eficaz sus necesidades y demandas, tanto de tipo acad&eacute;mico como administrativo; por estas razones las transformaciones institucionales no han podido seguir el ritmo del crecimiento de la matr&iacute;cula. En el &aacute;mbito social, las consecuencias de la masificaci&oacute;n se han manifestado en el mercado de trabajo, en la medida que no se ha podido absorber al n&uacute;mero tan elevado de profesionistas que egresan. Este proceso ha ido acompa&ntilde;ado tambi&eacute;n de la desvalorizaci&oacute;n de los t&iacute;tulos universitarios en el mercado de trabajo, al tiempo que la demanda por la educaci&oacute;n superior sigue aumentando. A pesar de la apertura de la universidad, no puede hablarse de un proceso autom&aacute;tico de democratizaci&oacute;n, en la medida que operan todav&iacute;a mecanismos de selecci&oacute;n de acuerdo con el origen social de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, las transformaciones propias de la condici&oacute;n estudiantil se encuentran estrechamente ligadas al proceso de diversificaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estudiantil. Actualmente las universidades francesas albergan p&uacute;blicos muy heterog&eacute;neos, no s&oacute;lo por su origen social, sino tambi&eacute;n por la edad, las trayectorias acad&eacute;micas, la situaci&oacute;n laboral, los proyectos y las diversas experiencias subjetivas de los estudiantes. Se habla de un proceso de recomposici&oacute;n de la poblaci&oacute;n estudiantil que ha experimentado cambios tanto de tipo morfol&oacute;gico como de los modos de vida estudiantil. De esta manera, se ha tornado en un universo muy complejo que no permite identificar f&aacute;cilmente tipos de estudiantes. Esta diversidad estudiantil es reconocida y documentada en gran n&uacute;mero de investigaciones. Sin embargo, pueden distinguirse dos posturas al respecto: por una parte est&aacute;n aquellos autores para quienes el reconocimiento de la diversidad estudiantil se configura en el argumento m&aacute;s fuerte para cuestionar la noci&oacute;n de la condici&oacute;n estudiantil como un grupo homog&eacute;neo e integrado (Molinari, 1992, 1993, y B&eacute;duw&eacute; y Espinasse, 1995) y la segunda postura reconoce la diversidad estudiantil, pero se interesa tambi&eacute;n por conocer los rasgos comunes entre los estudiantes (Galland, 1993, y Erlich, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Molinari (1993, pp. 19 y 20) sostiene que a pesar de que los estudiantes se definen por tener una actividad semejante &#151; en la cual coinciden los tiempos, los espacios y las regulaciones&#151; que los distingue globalmente de otras categor&iacute;as sociales, no se podr&iacute;a concluir por ello la existencia de un grupo estudiantil. La diversidad y la dispersi&oacute;n de los estudiantes remite &#151;a este autor&#151; a la imagen de un mosaico y a concebir a los estudiantes m&aacute;s como una nueva categor&iacute;a socio profesional que como un grupo estructurado. Asimismo, Molinari (1993, pp. 33) apunta que la apertura de la universidad ha significado tambi&eacute;n la emergencia de grandes y nuevas disparidades de las culturas estudiantiles y un aumento del n&uacute;mero de estudiantes en dificultad de aprendizaje, de orientaci&oacute;n y de vida. Seg&uacute;n Dubet (1994), mientras la universidad m&aacute;s se masifica, los modos de vida se diversifican. Esto no significa, para este autor, que los grandes determinismos sociales hayan desaparecido, sino que en este universo de masas los mecanismos de construcci&oacute;n de la vida se han vuelto m&aacute;s complejos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este variado espectro estudiantil Flory (1993, p. 46) se&ntilde;ala adem&aacute;s, que el estudiante no es s&oacute;lo el que egresa del bachillerato, es tambi&eacute;n el adulto que se beneficia de una segunda oportunidad, o el profesional que se recicla, la madre de familia que completa su formaci&oacute;n interrumpida, o el jubilado que realiza su sue&ntilde;o y escribe una tesis. B&eacute;duw&eacute; y Espinasse (1995) sostienen asimismo que actualmente en la universidad coexisten diversos p&uacute;blicos que rebasan la idea del estudiante cl&aacute;sico que com&uacute;nmente se define a partir de tres caracter&iacute;sticas: su escolaridad superior se inscribe como continuidad de sus estudios secundarios; se dedican de tiempo completo a estudiar, por lo que no trabajan, y, como consecuencia de las dos caracter&iacute;sticas anteriores, son j&oacute;venes. Para estos autores dicho modelo de estudiante da cuenta s&oacute;lo parcialmente de la realidad estudiantil. Para conocer al p&uacute;blico universitario construyen una tipolog&iacute;a de estudiantes a partir de la combinaci&oacute;n de tres indicadores: la edad, el tiempo de interrupci&oacute;n de los estudios y la condici&oacute;n laboral. Esta tipolog&iacute;a propone las siguientes categor&iacute;as: por una parte los adultos que trabajan y que no trabajan y los j&oacute;venes que trabajan y que no trabajan pero que retoman los estudios, y por la otra, los viejos estudiantes que trabajan y los estudiantes en formaci&oacute;n inicial. A partir de la diversidad de situaciones y condiciones de vida estudiantil que Grignon y Gruel (1999) encuentran en su encuesta, afirman que el estudiante promedio no existe en la realidad y que es una ficci&oacute;n equivocada y un lugar com&uacute;n sin fundamento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Erlich (1998) documenta las transformaciones de la poblaci&oacute;n estudiantil en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y encuentra que la diversificaci&oacute;n sociocultural es un rasgo esencial de la evoluci&oacute;n de la vida estudiantil. Sin embargo, esta autora encuentra tambi&eacute;n semejanzas entre los estudiantes y fen&oacute;menos de agregaci&oacute;n, por tal raz&oacute;n, no le parece que las diferencias entre los estudiantes sean un argumento v&aacute;lido para negar la existencia de un mundo estudiantil, o que se piense a los estudiantes como una colecci&oacute;n de individuos aislados. En este sentido, hace un llamado para que las investigaciones contemplen tambi&eacute;n la unidad y los rasgos que son comunes a los estudiantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posici&oacute;n de Galland y Oberti (1996) se inscribe dentro de esta perspectiva de investigaci&oacute;n. Ellos parten de que un principio de unidad entre los estudiantes es la funci&oacute;n social futura a la que destinan los estudios superiores. Estos autores muestran un panorama matizado del mundo estudiantil y caracterizado por una gran diversidad que est&aacute; en funci&oacute;n de los rasgos institucionales de cada universidad, pero en cuyo interior se construye un estatus estudiantil fuerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los puntos centrales que expresa las transformaciones de la poblaci&oacute;n estudiantil y que gran parte de los investigadores reconoce es el paso del estudiante llamado "heredero", &#151;al que hacen referencia Bourdieu y Passeron&#151; propio de la universidad de &eacute;lites al "nuevo estudiante", caracter&iacute;stico de la universidad de masas, que se encuentra inmerso en un ambiente de degradaci&oacute;n. Felouzis (2001) califica estas transformaciones como una verdadera evoluci&oacute;n de la figura del estudiante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas investigaciones enfatizan la necesidad de romper con el modelo cl&aacute;sico del estudiante "heredero" propio de la d&eacute;cada de los sesenta. Flory (1993, p. 17) sostiene que ya no se puede hablar del estudiante como aquel joven que vive durante algunos a&ntilde;os la edad de oro de su existencia, que sale del lecho familiar, pero que todav&iacute;a se encuentra protegido, que rebasa los obst&aacute;culos escolares, que tiene conciencia de su destino y que se permite acariciar los proyectos m&aacute;s ambiciosos. Para este autor, todas estas representaciones eran v&aacute;lidas hasta principios de los a&ntilde;os sesenta, y corresponden a un pasado rom&aacute;ntico en que el estudiante pertenec&iacute;a a una &eacute;lite. La angustia del fracaso o la preocupaci&oacute;n por el mercado de trabajo casi no exist&iacute;an. La condici&oacute;n estudiantil se ha transformado, las condiciones y oportunidades del estudiante actual distan de las de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los llamados "nuevos estudiantes", producto de la masificaci&oacute;n, son aquellos que en d&eacute;cadas anteriores no hubieran tenido acceso a la educaci&oacute;n superior y que, por tanto, su entorno familiar y social tiene generalmente un nivel educativo bajo. As&iacute; los nuevos estudiantes se encuentran poco familiarizados con los valores y los m&eacute;todos de la ense&ntilde;anza superior y, por tanto, encuentran mayores obst&aacute;culos para concluir con &eacute;xito su formaci&oacute;n. Cabe destacar que la ruptura con el modelo cl&aacute;sico del estudiante heredero no supone que no existan ciertas capas de estudiantes privilegiados cuyas caracter&iacute;sticas se asemejen al modelo anterior. Ahora estos estudiantes son minor&iacute;a y se encuentran en instituciones de prestigio, o bien coexisten con los "nuevos estudiantes".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista de Erlich (1998), se presenta un fen&oacute;meno de bipolarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estudiantil, entre un grupo que tiene condiciones precarias y un grupo de estudiantes privilegiados que logran una inserci&oacute;n exitosa; en medio de estos dos grupos se sit&uacute;an gran n&uacute;mero de estudiantes en condiciones intermedias. Esta autora, concluye que el panorama estudiantil en Francia es extremadamente contrastante y que hay tres tendencias que se combinan: la diversificaci&oacute;n interna de este grupo, la precarizaci&oacute;n de determinadas capas de la poblaci&oacute;n estudiantil y la "juvenizaci&oacute;n" de una parte de los estudiantes</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La degradaci&oacute;n de la universidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay investigadores que consideran que uno de los efectos m&aacute;s graves de la masificaci&oacute;n ha sido la degradaci&oacute;n de las instituciones de educaci&oacute;n superior y las condiciones de vida de los estudiantes (L&eacute;vy&#45;Garboua, 1979; Boudon, 1980; Lapeyronnie y Marie, 1992; Molinari, 1992; Felouzis, 2001), sin embargo para otros investigadores se trata de un proceso m&aacute;s complejo de transformaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estudiantil (Galland 1995, y Erlich, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fines de los a&ntilde;os setenta L&eacute;vy&#45;Garboua (1979) propone un modelo denominado de elegibilidad, por medio del cual intenta explicar las contradicciones de la universidad de masas. Este modelo muestra una cruda visi&oacute;n de la degradaci&oacute;n de la vida universitaria que suscita gran debate y que, hasta hoy, se discute. Dicho autor plantea que a partir de la d&eacute;cada de los sesenta, el aumento del n&uacute;mero de estudiantes ha sido m&aacute;s r&aacute;pido que el crecimiento econ&oacute;mico, de tal manera que el mercado de trabajo no ha sido capaz de absorber a todos los egresados de la educaci&oacute;n superior y muchos de ellos han tenido que aceptar empleos por debajo de su capacidad. El hecho de que la disminuci&oacute;n de las perspectivas profesionales de los estudiantes no se haya acompa&ntilde;ado de una baja en la demanda por la educaci&oacute;n superior, anuncia las contradicciones de la universidad de masas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo de elegibilidad de L&eacute;vy&#45;Garboua <i>(ibidem)</i> se basa en el an&aacute;lisis de las conductas y las adaptaciones de los estudiantes al contexto social e institucional en el que se encuentran inmersos. Los estudiantes, de acuerdo con el modelo mencionado, al encontrar que las ventajas futuras de los t&iacute;tulos universitarios han disminuido, se adaptan a esta degradaci&oacute;n y optan por un bien inmediato, en lugar de un bien futuro. De esta manera, reducen el costo temporal de los estudios, esto es, disminuyen el tiempo dedicado al estudio e invierten dicho tiempo en actividades recreativas y en el trabajo remunerado, manteniendo la rentabilidad pecuniaria. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, Jarousse (1984), contrasta diversas hip&oacute;tesis con datos de los ochenta y concluye la superioridad de la hip&oacute;tesis de L&eacute;vy&#45;Garboua al confirmar que los estudiantes se adaptan a la disminuci&oacute;n de sus perspectivas profesionales, bajando el costo de los estudios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde una l&oacute;gica similar a la anterior, R. Boudon (1980) considera que la desorganizaci&oacute;n de la universidad y la falta de perspectivas llevan a los estudiantes a retirarse y a desinteresarse de la vida universitaria. De esta manera, el estudiante dedica menos tiempo a las actividades de tipo acad&eacute;mico y es en el &aacute;mbito de la vida privada en donde puede expresar mejor sus intereses. Para este autor, este comportamiento responde a una racionalidad ocasionada por la crisis del sistema y por la desvalorizaci&oacute;n de los t&iacute;tulos universitarios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Lapeyronnie y Marie (1992), el estudiante de la universidad de masas forma parte de una universidad devaluada y desorganizada, que funciona mal y que no cuenta con un proyecto pedag&oacute;gico claro. El estudiante se encuentra hundido en el anonimato y el aislamiento; las relaciones con los profesores son muy escasas y entre los compa&ntilde;eros impera el individualismo. Por su parte, los estudiantes no esperan gran cosa de los estudios universitarios, saben bien que no les garantiza la movilidad social, pero saben tambi&eacute;n que quiz&aacute;s los proteger&aacute; del desempleo. En este sentido, la desorganizaci&oacute;n de la universidad engendra la disoluci&oacute;n del estatus estudiantil, ya que &eacute;ste parece tener cada vez menos un verdadero sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos autores <i>(ibidem)</i> identifican tres tipos de conductas frente al ambiente de degradaci&oacute;n que priva en la universidad:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>1)&nbsp;</i>las conductas de adaptaci&oacute;n al medio, que se dividen en la apat&iacute;a y el conformismo. La apat&iacute;a va acompa&ntilde;ada de la pasividad y del aislamiento, mientras que el conformismo supone la aceptaci&oacute;n y el sentimiento de pertenencia al medio;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>2)&nbsp;</i>el individualismo es un tipo de conducta de exterioridad y se manifiesta cuando el estudiante tiene claros sus objetivos y proyectos, y de manera estrat&eacute;gica utiliza a la universidad para realizarlos, y</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3)&nbsp;</i>las conductas de retiro, que tienen lugar cuando el estudiante busca fuera de la universidad otras actividades que le permitan compensar sus desilusiones.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este clima de degradaci&oacute;n de la universidad, los estudiantes buscan tambi&eacute;n formas de oponerse, de defender su personalidad y preservar su autonom&iacute;a, lo cual ocurre por tres v&iacute;as: la convivencia, la solidaridad y las iniciativas personales. La convivencia es una forma de relaci&oacute;n afectiva que ocurre sobre todo en peque&ntilde;os grupos. La solidaridad es una forma de integraci&oacute;n que se opone a las conductas individualistas, estrat&eacute;gicas y de consumo. Las pr&aacute;cticas aut&oacute;nomas son iniciativas personales, casi siempre d&eacute;biles y minoritarias, que no tienen una orientaci&oacute;n cr&iacute;tica hacia la instituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del an&aacute;lisis de las experiencias de los estudiantes, estos autores encuentran que las conductas asumidas por los estudiantes no pueden entenderse como simple reflejo de una situaci&oacute;n, ya que como actores sociales tienen la capacidad de construir sus propias significaciones y producir cambios. A pesar de que los estudiantes comparten la misma experiencia de la universidad de masas y que &eacute;sta condiciona sus conductas, para estos autores dicha situaci&oacute;n no es suficiente para que se pueda hablar de los estudiantes como un grupo integrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cercano a la visi&oacute;n de Lapeyronnie y Marie (1992), Felouzis (2001) considera que el estudiante al ingresar a la universidad se enfrenta a una instituci&oacute;n d&eacute;bil, entendida como un sistema que no impone a sus miembros metas colectivas claras, as&iacute; como tampoco los medios para llegar a ellas. Desde su punto de vista, en la universidad coexisten objetivos y principios de legitimidad distintos y no se observan valores estables. La relaci&oacute;n entre los maestros y los alumnos se establece entre la imprecisi&oacute;n y la incertidumbre. En este contexto, este autor afirma que el sentimiento de no existencia y de no reconocimiento por parte de la instituci&oacute;n es uno de los fundamentos de la condici&oacute;n estudiantil que descubren los estudiantes en el primer a&ntilde;o. Ellos se dan cuenta de que su estatus como estudiante no est&aacute; asegurado por su adscripci&oacute;n administrativa y que tienen que aprender a forjar sus metas y los medios para llegar a ellas. Dentro de las situaciones de incertidumbre institucional, la acci&oacute;n t&aacute;ctica se impone sobre la de tipo estrat&eacute;gico, ya que s&oacute;lo &eacute;sta permite a los actores aportar respuestas adecuadas a las expectativas contradictorias o ambiguas y a la ausencia de metas a las que se confrontan. Se trata, desde el punto de vista de este autor de un tipo de imaginaci&oacute;n pr&aacute;ctica m&aacute;s que de una racionalidad limitada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galland (1995) no comparte la imagen de degradaci&oacute;n del estudiante que dan Lapeyronnie y Marie, ya que en su estudio encuentra que aun cuando el sentimiento de individualismo es mayoritario, una parte importante de los estudiantes creen en la solidaridad estudiantil, trabajan con sus compa&ntilde;eros y tienen amigos. Si bien la integraci&oacute;n a la universidad y la intensidad de la vida universitaria es distinta seg&uacute;n la disciplina de estudios, el autor tambi&eacute;n encuentra que parte importante de los estudiantes se sienten y se definen como tales. Erlich (1998) sostiene que sus resultados de investigaci&oacute;n no permiten aceptar la hip&oacute;tesis de la degradaci&oacute;n, ya que m&aacute;s que constatar una crisis del mundo estudiantil, encuentra una tendencia hacia la transformaci&oacute;n radical y hacia una mutaci&oacute;n social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA CONDICI&Oacute;N ESTUDIANTIL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este complejo marco de masificaci&oacute;n de la universidad y de la heterogeneidad de los estudiantes que all&iacute; asisten, hay un conjunto de investigaciones tendientes a identificar los elementos a partir de los cuales se construye la condici&oacute;n estudiantil. Hay consenso en reconocer que la condici&oacute;n estudiantil es algo m&aacute;s que la adscripci&oacute;n institucional y si bien un estudiante es aquel que se encuentra inscrito en alguna instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior, hay un conjunto de elementos que influyen en dicha condici&oacute;n y a partir de los cuales el estudiante construye su experiencia. Las investigaciones orientan sus b&uacute;squedas tanto hacia los elementos externos de la vida universitaria &#151;como son aquellos propios de los estudiantes (caracter&iacute;sticas personales y socio familiares)&#151;, como hacia los elementos que se ubican en relaci&oacute;n con su pr&aacute;ctica estudiantil (carrera que estudian, relaci&oacute;n con los estudios, etc.). Cada investigador, de acuerdo con su propia perspectiva de an&aacute;lisis, como con sus resultados, destacan algunos elementos y determinan el peso que le confieren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El origen social y el privilegio de estudiar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es com&uacute;nmente admitido que el origen social de los estudiantes es muy diverso y que este hecho marca ciertas pautas en las trayectorias y en las preferencias, as&iacute; como los coloca de manera desigual frente a las oportunidades; sin embargo, hay investigadores que difieren en cuanto al peso de este factor o a la manera como &eacute;ste incide. En estos aspectos puede considerarse a Bourdieu y Passeron (1985) como fundadores de este debate, cuya obra es referencia obligada treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de ser escrita. Merecen tambi&eacute;n un lugar especial Baudelot <i>et al.</i> (1981), quienes retomaron el debate para el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de la d&eacute;cada de los setenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu y Passeron (1985) sostienen que una de las principales diferencias entre los estudiantes radica en su origen social, por esta raz&oacute;n ellos niegan que los estudiantes puedan conformar un grupo integrado e independiente. Desde su punto de vista, no se puede hablar propiamente de la condici&oacute;n estudiantil, ya que no hay una condici&oacute;n &uacute;nica ni tampoco homog&eacute;nea. Si bien los estudiantes coinciden en la tarea com&uacute;n de estudiar, no por ello se puede concluir que adquieren las mismas experiencias y, aun menos, una experiencia colectiva. De esta manera, la identidad de la pr&aacute;ctica universitaria no supone, en absoluto, la identidad de las condiciones de existencia. Para estos autores (1985, p. 33), el origen social del estudiante es el elemento m&aacute;s importante y as&iacute; afirman que "entre todos los factores de diferenciaci&oacute;n, el del origen social es, indudablemente, aquel cuya influencia en el medio estudiantil se hace sentir con m&aacute;s fuerza; m&aacute;s fuertemente, en cualquier caso, que los del sexo y la edad y, desde luego, mucho m&aacute;s que otros tan f&aacute;cilmente perceptibles como, por ejemplo, la filiaci&oacute;n religiosa". Encuentran similitudes en algunas pr&aacute;cticas estudiantiles, tales como el uso libertario del tiempo, la coexistencia de los estudiantes en diversos espacios, as&iacute; como tambi&eacute;n comparten una cierta esencia hist&oacute;rica. Sin embargo, estos elementos no son suficientes para darle cohesi&oacute;n a un grupo con estudiantes de distinto origen social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, Baudelot y Establet (1981) sostienen que es posible hablar de un estatus propiamente estudiantil y que &eacute;ste se construye a partir de la diferencia entre los estudiantes y los no estudiantes; desde esta perspectiva, la adscripci&oacute;n a la universidad es el elemento diferenciador entre los j&oacute;venes. Estos autores reconocen las enormes diferencias entre los estudiantes, tanto en el origen social, como en el futuro profesional; sin embargo, encuentran entre ellos mayores similitudes que si se les compara con los j&oacute;venes de la misma edad que no estudian. Proponen que antes de comparar a los estudiantes entre s&iacute;, conviene situarlos en relaci&oacute;n con el conjunto de personas de la misma edad y se&ntilde;alan dos hechos concretos: "1) Los estudiantes constituyen, mientras lo son, una &eacute;lite escolar y social, fuertemente seleccionada; <i>2)</i> todos los individuos que constituyen esta &eacute;lite escolar y social comparten, mientras duran sus estudios, un modo de vivir y unas condiciones de existencia que los oponen a los no estudiantes de la misma edad: existe, aunque parezca imposible, un 'estatus estudiantil'". Para estos autores <i>(ibidem,</i> p. 68 ), ser estudiante implica tambi&eacute;n gozar de un conjunto de privilegios, entre ellos, formarse, prepararse para la entrada al mercado de trabajo y manejar libremente su tiempo. En cambio, los j&oacute;venes obreros que no estudian se enfrentan a situaciones adversas como la necesidad de trabajar para vivir, la alternancia entre trabajo y desempleo, la inseguridad econ&oacute;mica, la precariedad de los empleos y la explotaci&oacute;n, que les impiden organizar y planificar su futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Molinari (1992) retoma la discusi&oacute;n y afirma que el estatus de estudiante resume todos los privilegios, en s&iacute; mismos y en relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n de otros j&oacute;venes, ya que esto significa la posibilidad de beneficiarse de condiciones para estudiar y para vivir, de contar con tiempo para los estudios, as&iacute; como protegerse del desempleo en el presente y en el futuro. Si bien este autor <i>(ibid.,</i> 1993) reconoce el privilegio de los j&oacute;venes estudiantes al tener acceso a la universidad, frente a los j&oacute;venes de la misma edad que son asalariados, desempleados o con trabajos precarios, no le parece que sea &eacute;ste un criterio suficiente para que los estudiantes puedan integrar un conjunto identitario de s&iacute;mbolos y valores. Desde su punto de vista, la juventud estudiantil es un grupo heterog&eacute;neo con oportunidades escolares y profesionales muy desiguales. En ese sentido el privilegio de ser estudiante no es semejante, ni puede ser vivido de igual manera, por un estudiante que proviene de las clases privilegiadas, de las clases medias o de las clases populares que lograron entrar a la universidad a partir de su expansi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las etapas de la vida y la condici&oacute;n estudiantil</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas investigaciones muestran que la edad de los estudiantes es un elemento que marca grandes diferencias en cuanto a las caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n estudiantil y de sus condiciones de vida. Erlich (1998) encuentra que las condiciones de vida, de trabajo y las pr&aacute;cticas culturales de los estudiantes se transforman a medida que avanza la edad. De esta manera, se van adquiriendo papeles y conductas adultas, que se reflejan en la situaci&oacute;n financiera, profesional, familiar y cultural. Estos cambios se encuentran estrechamente ligados con el avance en los estudios y con cambios en el ciclo de vida. Desde esta perspectiva, la autora se&ntilde;ala que el estatus estudiantil no es solamente un momento entre la adolescencia y la edad adulta, sino tambi&eacute;n un proceso de construcci&oacute;n de la identidad personal y social. Asimismo, concibe que la vida estudiantil corresponde a un tipo de autonomizaci&oacute;n, de emancipaci&oacute;n, de independencia y de establecimiento de los estudiantes. Cabe aclarar que, para esta autora, los efectos de la edad y del ciclo de vida no pueden borrar las desigualdades ligadas al sexo de los estudiantes, al origen social y a la carrera que cursan. Grignon y Gruel (1999) encuentran tambi&eacute;n que a medida que aumenta la edad de los estudiantes y que avanzan en los estudios, ocurre de manera progresiva una conquista econ&oacute;mica; asimismo cambia la relaci&oacute;n con la familia, ya que algunos de ellos abandonan el hogar de los padres, unos logran independizarse y otros establecen una vida en pareja. Para estos autores, se trata de una verdadera metamorfosis estatutaria, que tiene una l&oacute;gica propia que distingue a los estudiantes de otros j&oacute;venes de la misma edad, al tiempo que mantiene diferencias entre los estudiantes de acuerdo con sus caracter&iacute;sticas personales y acad&eacute;micas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento de la diversidad estudiantil, a partir de la entrada de nuevos p&uacute;blicos, no implica que se niegue que gran parte de los estudiantes siguen siendo j&oacute;venes y que como tales, viven su paso por la universidad. De all&iacute; que hay investigadores que consideran necesario para comprender la condici&oacute;n estudiantil, ubicarla en el contexto de las condiciones materiales y subjetivas de los j&oacute;venes (Galland, 1997; Dubet 1994, y Molinari, 1992 y 1993 ), as&iacute; como hay quienes se interesan por analizar las caracter&iacute;sticas y diferencias principales entre los j&oacute;venes estudiantes y otros grupos de j&oacute;venes (Baudelot <i>et al.,</i> 1985; Chamboredon, 1991).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet (1994) define la condici&oacute;n estudiantil como una experiencia juvenil, ya que considera que los estudiantes forman parte de la juventud, la cual est&aacute; definida por condiciones de vida que sobrepasan a la universidad, y a la vez son propiamente estudiantes, definidos por condiciones de estudio particulares. De esta manera, el estudiante no se reduce ni a un papel ni a un estatus, sino que elabora una experiencia que articula una manera de ser joven y una relaci&oacute;n con los estudios. As&iacute;, el estudiante vive el reencuentro de la juventud y de la universidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Galland (1997), entre la infancia y la vida adulta hay una etapa propiamente juvenil, que se desarrolla a lo largo de dos ejes principales: un eje de la v&iacute;a p&uacute;blica (escolar y profesional) y un eje familiar privado. Dentro de estos dos ejes, aparecen cuatro umbrales muy importantes, ya que su paso introduce cambios importantes de estatus social y delimita fronteras de edad. Estos son: el fin de los estudios, el inicio de la vida profesional, la salida de la casa de los padres, el matrimonio o la vida en pareja. Actualmente las pautas de vida de los j&oacute;venes en Francia se han modificado y se expresan en el aumento de la escolaridad, la disminuci&oacute;n de la vida en pareja y una tendencia a vivir m&aacute;s tiempo en la casa de los padres. Desde el punto de vista de este autor <i>(ibidem),</i> los cambios m&aacute;s importantes en las pautas juveniles se han dado en el desfase entre aquello que rige las entradas a la vida profesional y a la vida familiar. En otro momento, el paso entre estas etapas se daba a la misma edad y el inicio de la vida profesional supon&iacute;a, en breve, la constituci&oacute;n de una familia. Actualmente, dejar la casa de los padres no significa formar una pareja, y salir de la escuela no significa acceder a un empleo. De esta manera, hay una nueva fase de transici&oacute;n que se abre entre el fin de la escolaridad y el nacimiento del primer hijo. En este contexto, los estudiantes se encuentran en la etapa de formaci&oacute;n y ante el umbral de la inserci&oacute;n profesional. Por lo tanto, los cambios en las pautas profesionales y de vida de los estudiantes deben entenderse como parte de las transformaciones globales de los j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chamboredon (1991) sostiene que la vida juvenil y la vida propiamente estudiantil tienden a asemejarse cada vez m&aacute;s y que sus fronteras son tambi&eacute;n cada vez m&aacute;s difusas. Este fen&oacute;meno denominado como juvenizaci&oacute;n se explica a partir de la generalizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza de nivel superior. Como resultado de la apertura de la educaci&oacute;n superior en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el nivel educativo de los j&oacute;venes ha aumentado, as&iacute; como un n&uacute;mero cada vez mayor de j&oacute;venes tienen acceso a la universidad. Esta apertura ha significado que un mayor n&uacute;mero de j&oacute;venes tengan un acercamiento a la cultura estudiantil, lo que desde el punto de vista de este autor ha incidido para que se generalice la idea de joven con la de bachiller o estudiante, as&iacute; como que se confunda la cultura estudiantil con la cultura juvenil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de la etapa juvenil, la vida estudiantil est&aacute; marcada tambi&eacute;n por cambios y procesos de transici&oacute;n. Desde esta perspectiva, Molinari (1992) vislumbra al estudiante como un joven mutante, que pasa de bachiller a estudiante, al tiempo que experimenta una mutaci&oacute;n personal de adolescente a joven. Los cambios de estos j&oacute;venes cobran un significado especial, ya que se dan en el seno de un mundo tambi&eacute;n cambiante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El manejo del tiempo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversos investigadores consideran que el uso del tiempo es un elemento fundamental de la condici&oacute;n y del modo de vida estudiantil. Pueden distinguirse diversas posturas que asignan al manejo del tiempo de los estudiantes un lugar diferencial en la definici&oacute;n de la condici&oacute;n estudiantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baudelot <i>et al.</i> (1981) conciben la importancia del manejo del tiempo en t&eacute;rminos de privilegio. Ellos consideran que la libertad de los estudiantes en el uso de su tiempo es un elemento de diferenciaci&oacute;n frente a los j&oacute;venes de la misma edad que no estudian. As&iacute;, el tiempo del que dispone el estudiante es visto como el privilegio m&aacute;s importante y que permite definir por s&iacute; mismo el estatus estudiantil. Plantean tambi&eacute;n que el estudiante tiene tiempo de sobra y distingue tres escalas: <i>a)</i> en la biogr&aacute;fica, el estudiante dispone de uno a diez a&ntilde;os para valorar su fuerza de trabajo; <i>b)</i> en la anual, la longitud de las vacaciones, y <i>c)</i> en la semanal o cotidiana, la concentraci&oacute;n de los d&iacute;as y las horas de trabajo. La suma de todos esos tiempos libres permitir&aacute; a los estudiantes acumular riquezas culturales e intelectuales, a las que s&oacute;lo tiene acceso una &iacute;nfima minor&iacute;a, aquella que dispone de una s&oacute;lida formaci&oacute;n y de tiempo libre. Bourdieu y Passeron (1985) reconocen que el manejo libertario del tiempo es un rasgo fundamental de los estudiantes, sin embargo, no les parece que este hecho sea suficiente para definir la condici&oacute;n estudiantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de la d&eacute;cada de los noventa, Molinari (1992) coincide con Baudelot <i>et al.,</i> al concebir que el tiempo libre del que disponen algunos estudiantes es un privilegio, sin embargo, se acerca m&aacute;s a la postura de Bourdieu y Passeron cuando sostiene que no s&oacute;lo por el manejo del tiempo se puede afirmar que ellos conformen un grupo. Este autor se pregunta si se puede hablar de un tiempo propiamente estudiantil, ya que reconoce que el pivote com&uacute;n de los modos de vida estudiantiles reside en el tiempo socialmente liberado para el estudio y la reflexi&oacute;n, que los estudiantes comparten con los intelectuales de profesi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Erlich (1998), m&aacute;s que discutir la esencia del tiempo en la definici&oacute;n de la condici&oacute;n estudiantil, parte de que el tiempo para el estudio se encuentra intr&iacute;nsecamente ligado a otros tiempos, tales como el tiempo de recreaci&oacute;n y de trabajo, ya que &eacute;stos son tambi&eacute;n muy significativos en la vida estudiantil. De esta manera, la autora considera que no debe analizarse el tiempo de estudio en contraposici&oacute;n con los otros tiempos, sino debe analizarse de manera conjunta, para preguntarse c&oacute;mo se distribuyen estos tiempos. Desde esta perspectiva, Erlich encuentra en sus investigaciones que la distribuci&oacute;n del tiempo no es la misma todos los d&iacute;as ni para todos los estudiantes. Para los estudiantes resulta dif&iacute;cil medir el tiempo que dedican a cada una de sus actividades y tienen una idea maleable que ajustan de acuerdo con sus necesidades, exigencias y disposici&oacute;n personal. De esta manera, el tiempo estudiantil se torna en un tiempo subjetivo y heterog&eacute;neo, cuyos &uacute;nicos referentes comunes parecen ser el tiempo de estudio para los ex&aacute;menes. En cuanto a las diferencias entre estudiantes, se encuentran ciertas pautas en cuanto a la carrera de estudio, ya que no todas las carreras tienen el mismo nivel de exigencia, as&iacute; como los estudiantes que trabajan disponen de un tiempo limitado para estudiar y quienes viven en pareja, tienen tambi&eacute;n otros ritmos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El espacio universitario</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dimensi&oacute;n espacial cobra una dimensi&oacute;n particular dentro de la vida estudiantil, y sobre todo cuando se trata del espacio universitario, ya que los estudiantes confluyen en sus actividades acad&eacute;micas y utilizan este espacio para m&uacute;ltiples relaciones. La mayor parte de los investigadores le confieren importancia a la dimensi&oacute;n espacial, para comprender los modos de vida estudiantil, sin embargo, son pocos los que consideran que la condici&oacute;n estudiantil pueda definirse por el hecho de compartir un espacio, tal como lo considera Verret (1975).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El espacio universitario se constituye en un elemento importante en el proceso de integraci&oacute;n del estudiante a la vida universitaria. Es com&uacute;nmente aceptado que un espacio que ofrece condiciones para el desarrollo &oacute;ptimo de las actividades acad&eacute;micas y que propicia la socializaci&oacute;n, motiva al estudiante para permanecer en la universidad. De esta manera, las condiciones materiales del espacio aunado a las caracter&iacute;sticas de cada carrera, como son la exigencia de los estudios o la necesidad de permanecer en la universidad, van generando ciertas pautas de apropiaci&oacute;n del espacio. Resulta tambi&eacute;n evidente que el paso a la universidad de masas transform&oacute; los espacios que, en ocasiones, se volvieron insuficientes o poco adecuados, tal como sucede con las aulas, comedores, bibliotecas o bien, con la utilizaci&oacute;n de grandes auditorios como aulas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del reconocimiento de las m&uacute;ltiples facetas de la vida estudiantil, hay investigadores que se interesan por conocer los diversos espacios que utilizan los estudiantes. Erlich (1998) considera que la vida urbana de los estudiantes se caracteriza por una separaci&oacute;n marcada entre los lugares de estudio (esencialmente consagrados a la formaci&oacute;n) y los lugares de vida y de cultura. Esta pauta contrasta definitivamente con la ausencia de fronteras cotidianas entre tiempos de estudio y tiempos de recreaci&oacute;n. Con esto concluye que los estudios, la cultura y la recreaci&oacute;n est&aacute;n estrechamente ligados en el tiempo, pero disociados en el espacio.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet y Delage (1993) se interesan    por conocer de qu&eacute; manera el campus universitario condiciona la experiencia    estudiantil. En particular se refieren a la confrontaci&oacute;n del modelo    "cl&aacute;sico" de la universidad instalada en los centros de las ciudades    y el paso al modelo actual, asentada en campus fuera de la ciudad. Dubet y Delage    encuentran que los estudiantes viven el espacio universitario simplemente como    el lugar en el que llevan a cabo sus estudios; tienen una imagen neutra y funcional    y no conciben ni esperan construir una cultura propiamente estudiantil dentro    del espacio universitario. A partir de sus resultados, estos autores consideran    que la experiencia estudiantil no puede ser explicada por las caracter&iacute;sticas    del espacio, ya que las dimensiones internas de la vida universitaria resultan    m&aacute;s significativas. Asimismo, encuentran que la percepci&oacute;n del    espacio es una dimensi&oacute;n subjetiva, ya que estudiantes que comparten    un mismo espacio difieren en sus percepciones y sus juicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La disciplina de estudio</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas investigaciones muestran que uno de los elementos diferenciadores de la poblaci&oacute;n estudiantil es la pertenencia disciplinaria, esto es, el tipo de estudios que cursan los estudiantes. Se encuentran pautas de comportamiento distintas de los estudiantes en cuanto a la integraci&oacute;n a la vida universitaria, en relaci&oacute;n con los estudios, con las aspiraciones educativas, el futuro profesional y con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, de acuerdo con la rama disciplinaria en la que se encuentran adscritos. Para Baudelot <i>et al. (ibidem),</i> la disciplina de pertenencia es un elemento de mayor peso que el origen de clase y en este sentido, encuentra afinidades mayores entre estudiantes provenientes de distintos grupos sociales que cursan una misma carrera, que entre estudiantes con el mismo origen social de &aacute;reas diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galland (1995) tambi&eacute;n reconoce la fuerza de las determinaciones disciplinarias y sostiene que los estudiantes se definen hoy m&aacute;s por una variable ligada al estatus de estudiante (la disciplina), que por una variable exterior (el origen social). Si bien este autor reconoce la diversidad sociocultural de los estudiantes y acepta que los estudiantes no forman un grupo unificado, tambi&eacute;n se interesa por conocer aquello que tienen en com&uacute;n. De esta manera, encuentra que los estudiantes conforman un conjunto de grupos definidos esencialmente por la disciplina y afirma que las disciplinas llegan a conformar diferentes universos de socializaci&oacute;n. Para Dubet, el contexto institucional en el que se inscribe el estudiante es tambi&eacute;n muy importante y en sus investigaciones incorpora adem&aacute;s las pautas de diferenciaci&oacute;n de acuerdo con la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica de las universidades, con el tipo de establecimiento y con la carrera. De manera similar, para Felouzis (2001) la diversidad de la universidad es tan grande que la dimensi&oacute;n disciplinaria sigue siendo un elemento estructurante, por lo tanto, para su estudio ha optado por controlar el contexto de los estudios, m&aacute;s que las caracter&iacute;sticas personales de los estudiantes. En este mismo sentido, Le Bart y Merle (1997) encuentran pautas de integraci&oacute;n a la vida universitaria de acuerdo con la disciplina y con el nivel que cursa el estudiante; sin embargo, introducen variables de tipo institucional como el establecimiento, ya que considera que es la instancia organizacional a partir de la cual el estudiante se define.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La relaci&oacute;n con los estudios</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet (1993) y Lapeyronnie y Marie (1992) comparten el inter&eacute;s por adentrarse a la experiencia estudiantil, buscan comprender c&oacute;mo los estudiantes viven e interpretan su condici&oacute;n. Ellos consideran que la experiencia estudiantil se construye a partir de los elementos propios de la vida universitaria, tales como la relaci&oacute;n que los estudiantes mantienen con sus estudios, con sus maestros y en general con la vida universitaria, m&aacute;s que en los factores externos y determinantes. Para conocer la experiencia estudiantil y en especial la relaci&oacute;n con los estudios, estos autores proponen abordar la subjetividad de los estudiantes, interrogarlos y observarlos. Desde su perspectiva, resulta muy limitada la pretensi&oacute;n de hacer un perfil del estudiante t&iacute;pico, a partir de las correlaciones entre las opiniones y las actitudes de los estudiantes, con variables independientes y objetivas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Dubet (1993), la relaci&oacute;n con los estudios es un elemento central de la experiencia estudiantil y se estructura a partir de tres dimensiones: la finalidad instrumental de sus estudios, la integraci&oacute;n escolar y social, y por &uacute;ltimo, la vocaci&oacute;n. El proyecto del estudiante es la representaci&oacute;n subjetiva de la utilidad social que le confiere a sus estudios; la integraci&oacute;n implica el lugar en el que el estudiante se coloca dentro de una organizaci&oacute;n; la vocaci&oacute;n designa el inter&eacute;s intelectual y el peso que se le atribuye a los estudios. A partir de la articulaci&oacute;n de estas tres dimensiones, Dubet <i>(ibidem)</i> propone una tipolog&iacute;a de las diversas maneras de ser estudiante, que van desde el verdadero estudiante, que cuenta con un proyecto profesional, una vocaci&oacute;n intelectual y una fuerte integraci&oacute;n, hasta el estudiante sin proyecto, sin vocaci&oacute;n y que no se encuentra integrado. De esta manera, la experiencia estudiantil no es vista como un papel que se asume, sino como un trabajo del actor que se va modificando y adaptando durante el recorrido del estudiante. El planteamiento de Felouzis (2001) coincide con el de Dubet, ya que conciben la condici&oacute;n estudiantil como un trabajo del actor. Desde su punto de vista, le corresponde a cada estudiante darle un sentido a sus estudios y fijarse sus propios objetivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el terreno de las pr&aacute;cticas estudiantiles y concretamente en lo que se refiere a las formas de integraci&oacute;n y de participaci&oacute;n de los estudiantes en la vida universitaria, Le Bart y Merle (1997) proponen el concepto de ciudadan&iacute;a estudiantil, ya que remite a los usos rituales del t&eacute;rmino (voto, adhesi&oacute;n a un sindicato o asociaci&oacute;n), as&iacute; como tambi&eacute;n a las pr&aacute;cticas cotidianas (frecuentaci&oacute;n de la cafeter&iacute;a, de la biblioteca, las relaciones con los maestros y con alumnos).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para captar las formas concretas de la integraci&oacute;n de los estudiantes, Le Bart y Merle (1997) toman como indicadores la relaci&oacute;n de los estudiantes con sus estudios y sus percepciones del futuro escolar. Complementa el an&aacute;lisis con cierto tipo de pr&aacute;cticas cotidianas que muestran las maneras espec&iacute;ficas de ser estudiante y de apropiarse de su estatus. Es importante se&ntilde;alar que estos autores encontraron que la mayor&iacute;a de los estudiantes perciben la vida universitaria a partir de un dato que consideran central y que es la selecci&oacute;n escolar. Esta visi&oacute;n est&aacute; en relaci&oacute;n con su percepci&oacute;n acerca de la ense&ntilde;anza superior, a la que definen como un lugar de competencia y de concurrencia entre individuos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El oficio de estudiante</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interesado tambi&eacute;n en las pr&aacute;cticas que constituyen la condici&oacute;n estudiantil y a diferencia de algunos enfoques te&oacute;ricos, que conciben el estatus estudiantil como algo dado o que se asume autom&aacute;ticamente, para Coulon (1997), ser estudiante es un oficio que tiene que aprenderse. El aprendizaje de este oficio consiste en adaptarse a los c&oacute;digos de ense&ntilde;anza, asimilar sus rutinas y aprender tambi&eacute;n a utilizar las instituciones. De la misma manera, concibe la entrada a la vida universitaria como un pasaje de bachiller a estudiante. Desde el punto de vista etnol&oacute;gico, en los ritos de pasaje de un estatus social a otro se pueden distinguir tres momentos: la separaci&oacute;n con el estatus pasado, la fase de ambig&uuml;edad y la fase de agregaci&oacute;n o de conversi&oacute;n. A partir de un estudio etnometodol&oacute;gico, encuentra que el paso de bachiller a estudiante se da en tres tiempos: <i>a)</i> el tiempo de la extra&ntilde;eza, en el que el estudiante entra a un universo desconocido, las instituciones rompen con el mundo familiar del que acaba de salir; <i>b)</i> el tiempo del aprendizaje, durante el que el estudiante se va adaptando progresivamente y se da un proceso de conformizaci&oacute;n, y finalmente, <i>c)</i> el tiempo de afiliaci&oacute;n, cuando se da un manejo relativo de los c&oacute;digos y se manifiesta la capacidad para interpretar las reglas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para muchos estudiantes, el pasaje a la ense&ntilde;anza superior se acompa&ntilde;a de otros factores y est&aacute; marcado por varias rupturas simult&aacute;neas: en las condiciones de existencia, en la vida afectiva, y en el pasaje de la vida familiar a una vida m&aacute;s aut&oacute;noma; este paso tambi&eacute;n ocurre en el &aacute;mbito psicopedag&oacute;gico, en el que cambian las formas de trabajo y la relaci&oacute;n con los maestros. De esta manera, el pasaje a la universidad se acompa&ntilde;a tambi&eacute;n de modificaciones importantes en las relaciones del individuo con el tiempo, el espacio y en relaci&oacute;n con las reglas y saberes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hip&oacute;tesis inicial de Coulon (1997) es que los estudiantes que no logran afiliarse, fracasan. Entiende por afiliaci&oacute;n el proceso mediante el cual el estudiante asume su estatus de estudiante y se siente familiarizado con su nuevo papel; se siente miembro de la comunidad universitaria y su ambiente ya no le parece hostil. Desde esta perspectiva, la afiliaci&oacute;n ocurre tanto en el plano institucional como en el intelectual; esto es, cuando el estudiante sabe comprender e interpretar los dispositivos institucionales que rigen la vida cotidiana y comienza a saber lo que se espera de &eacute;l en el plano intelectual. El estudiante que se encuentra afiliado no s&oacute;lo conoce las reglas y sabe interpretarlas correctamente, sino que practica la regla, es capaz de mostrar sus competencias y es reconocido socialmente competente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Felouzis (2001), la condici&oacute;n estudiantil no es est&aacute;tica, sino implica tambi&eacute;n una acci&oacute;n sobre s&iacute; mismo y sobre el mundo, la cual se ejerce en un marco donde domina la incertidumbre, la duda y la indeterminaci&oacute;n. Desde su punto de vista, el proceso de constituci&oacute;n del estudiante, o bien como &eacute;l lo llama, el recorrido de los estudiantes, se construye alrededor de tres fases esenciales. La primera etapa es la del descubrimiento de la situaci&oacute;n de incertidumbre en la que se encuentran. La segunda etapa consiste en descubrir que la universidad no s&oacute;lo es un espacio indeterminado, sino tambi&eacute;n es un espacio de selecci&oacute;n que orienta, elimina y sanciona. La tercera etapa corresponde al momento de la acci&oacute;n, como una respuesta a su condici&oacute;n y consiste en definir personalmente lo que la instituci&oacute;n no le propone y es, justamente en esta etapa, en la que los estudiantes se convierten en verdaderos actores de sus estudios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Felouzis <i>(ibidem)</i> insiste en la necesidad de vincular la condici&oacute;n estudiantil con las condiciones concretas de la universidad, de tal manera que considera que el an&aacute;lisis de Coulon <i>(ibidem)</i> supone un sistema universitario unificado y coherente al cual los estudiantes tienen que adaptarse y que deja de lado justamente las incertidumbres y las incoherencias del sistema, a partir de las cuales se construye la condici&oacute;n estudiantil.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A MANERA DE CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de este debate puede concluirse que hay ciertos consensos que permiten avanzar en el conocimiento acerca de la condici&oacute;n estudiantil. Sin embargo, tambi&eacute;n hay disensos y puntos de tensi&oacute;n, que son producto de las diferentes maneras de abordar los problemas y de las respuestas que se han encontrado. Por una parte y desde el punto de vista conceptual, ha quedado en evidencia que los estudiantes es una categor&iacute;a compleja y dif&iacute;cil de delimitar. En general, se reconoce que son limitadas las definiciones que parten de criterios administrativos, como la adscripci&oacute;n institucional. Por esta raz&oacute;n, este criterio se utiliza como el punto de partida para incursionar en las especificidades de los estudiantes y en otras dimensiones, como son por ejemplo la vida estudiantil o la experiencia estudiantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las diferentes posturas de este debate, subyace una idea del estudiante al que se le asigna un estatus te&oacute;rico y conceptual particular. Por una parte, en las definiciones cl&aacute;sicas la idea del estudiante que subyace corresponde a un papel que se tiene que cumplir de acuerdo con lo que establece cada instituci&oacute;n. En este mismo sentido, algunos aluden al estatus propiamente estudiantil, que confiere mec&aacute;nicamente la pertenencia institucional. Por otra parte, se encuentran quienes consideran que el ser estudiante es un oficio que tiene que aprenderse y no un papel o un estatus asignado. De la misma manera, se encuentran las posturas que conciben al estudiante como un actor o un sujeto que desarrolla una actividad, a la cual le confiere un sentido, por lo que se introducen en la dimensi&oacute;n de la experiencia estudiantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay consenso en reconocer la diversidad estudiantil, tanto en lo que se refiere a las caracter&iacute;sticas personales, acad&eacute;micas, sociales, familiares, culturales, as&iacute; como a las oportunidades, a los modos de vida y a las subjetividades. Se acepta tambi&eacute;n que esta diversidad estudiantil se enmarca dentro de una gran diversidad institucional. Estos argumentos han dado pie a cuestionar la idea de que los estudiantes conformen un grupo integrado. En este punto se perfilan dos posturas: quienes hacen &eacute;nfasis en las diferencias y niegan una condici&oacute;n estudiantil &uacute;nica y quienes reconocen las diferencias, pero encuentran tambi&eacute;n similitudes. Puede afirmarse que el reconocimiento de la diversidad estudiantil es un argumento que ha ido quitando fuerza paulatinamente a quienes mantienen la idea de los estudiantes como un grupo integrado. Sin embargo, es importante rescatar el llamado que hacen algunos investigadores a no olvidar las semejanzas entre los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay aceptaci&oacute;n general de que la diversidad estudiantil es producto del proceso de transformaci&oacute;n de las universidades en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, por lo que es com&uacute;n que la caracterizaci&oacute;n del estudiante actual se establezca en comparaci&oacute;n y como ruptura con el modelo anterior del estudiante. En relaci&oacute;n con la masificaci&oacute;n de las instituciones de educaci&oacute;n superior, se distinguen dos posiciones: aquellos que ponen el acento en la degradaci&oacute;n de las condiciones de estudio que padecen los estudiantes en las universidades de masas y aquellos que advierten una compleja transformaci&oacute;n en los modos de vida estudiantil. M&aacute;s all&aacute; de las diferencias en torno a la manera de concebir el proceso de degradaci&oacute;n de las universidades, ha quedado claro que las condiciones institucionales y las relaciones interpersonales que se generan en el contexto de masificaci&oacute;n tienen gran peso en la manera como los estudiantes construyen su propia experiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los elementos constitutivos de la condici&oacute;n estudiantil y que permiten diferenciar a la poblaci&oacute;n estudiantil, se encuentra tensi&oacute;n entre quienes asignan el peso de la definici&oacute;n a las variables de tipo personal tales como la edad, el origen social, las caracter&iacute;sticas familiares; mientras que se perfila otra postura que asigna mayor peso a los factores asociados con la vida universitaria, tales como la carrera de estudio, la instituci&oacute;n y la relaci&oacute;n con los estudios. Si bien, actualmente no se le confiere un peso decisivo o determinante al origen social del estudiante, se reconoce que &eacute;ste es un factor, que conjuntamente con la edad, incide en determinadas pautas de la vida estudiantil. Sin embargo, no cabe duda que las nuevas interrogantes en torno a la condici&oacute;n estudiantil apelan al sujeto, toman en cuenta las pr&aacute;cticas cotidianas y tienden a ubicarse en la dimensi&oacute;n de la experiencia estudiantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere al abordaje del problema, se encuentran dos grandes tendencias: por una parte est&aacute;n los estudios que delimitan como inter&eacute;s a la poblaci&oacute;n estudiantil de manera abstracta y general; describen a la poblaci&oacute;n y dan cuenta de su morfolog&iacute;a por medio del an&aacute;lisis de variables y mediante m&eacute;todos estad&iacute;sticos. Estas investigaciones han sido de gran valor para el conocimiento de casos espec&iacute;ficos, como de las grandes tendencias y de los rasgos generales de la poblaci&oacute;n estudiantil, sin embargo, hay investigadores que consideran que dichos estudios se han quedado en la generaci&oacute;n de informaci&oacute;n y no han alcanzado el nivel de explicaci&oacute;n que requieren los problemas abordados. Por su parte, se distingue un conjunto de investigaciones que abordan a los estudiantes como actores o sujetos y que han logrado incursionar en las pr&aacute;cticas y en los aspectos subjetivos; para ello es com&uacute;n que estas investigaciones se nutran de fuentes de informaci&oacute;n de tipo cualitativo como la entrevista, los diarios personales o la intervenci&oacute;n sociol&oacute;gica. Esta segunda tendencia fue ganando fuerza a lo largo de la d&eacute;cada de los noventa y por las interrogantes que se han planteado parece que ir&aacute;n ocupando paulatinamente un lugar cada vez m&aacute;s importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien hay consenso en la necesidad de ubicar a los estudiantes en el contexto de los problemas y de los procesos propiamente juveniles, se encuentran discrepancias en torno a las especificidades de los estudiantes frente a los j&oacute;venes de la misma edad. Por una parte, hay quienes conciben a los estudiantes como portadores de un privilegio frente a aquellos que no estudian, de tal manera que los coloca en un lugar diferente ante las oportunidades sociales. Por otra parte, hay quienes perciben m&aacute;s bien una tendencia que disuelve las diferencias entre los j&oacute;venes y los estudiantes, as&iacute; como entre la cultura juvenil y la cultura propiamente estudiantil. M&aacute;s all&aacute; de estas discrepancias, hay investigaciones que han demostrado que pensar a los estudiantes con sus especificidades, pero como integrantes de la juventud, abre nuevas puertas para la comprensi&oacute;n de estos sujetos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, hay investigadores que denuncian una tendencia de la sociolog&iacute;a estudiantil a centrarse en el conocimiento de los estudiantes y a olvidarse de los procesos institucionales, esto es, como si los problemas estudiantiles pudieran existir de manera independiente de lo que ocurre en las universidades. De esta manera, se proponen una sociolog&iacute;a estudiantil, intr&iacute;nsecamente ligada con la sociolog&iacute;a de las universidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede observarse, la sociolog&iacute;a francesa de lo estudiantil ha pasado por diversas etapas: la primera de ellas en las que se inicia el debate acerca de la condici&oacute;n estudiantil y el peso del origen social como factor determinante. En la segunda etapa el debate se ubica en el contexto de masificaci&oacute;n de las universidades, se pone &eacute;nfasis en las diferencias entre los estudiantes y en la ruptura con el modelo cl&aacute;sico del estudiante. Por &uacute;ltimo, puede distinguirse una tercera etapa en la que las diferencias entre los estudiantes son aceptadas y se tiende a conocer de manera pormenorizada en lo que se asemejan y en lo que se distinguen. En esta etapa se reconoce al estudiante como sujeto y hay intentos por acercarse y conocer su experiencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede afirmarse tambi&eacute;n que la sociolog&iacute;a francesa de lo estudiantil no olvida a sus fundadores, quienes siguen siendo una referencia obligada. A pesar de los enormes cambios en las condiciones sociales, econ&oacute;micas y estudiantiles, los soci&oacute;logos actuales tratan de contrastar nuevas situaciones y encontrar nuevas respuestas a las preguntas inicialmente planteadas. El gran reto ahora consiste en formular nuevas interrogantes que recojan la experiencia del camino andado, a la vez que respondan tambi&eacute;n a las nuevas situaciones y necesidades.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&eacute;duw&eacute;, Catherine y Jean&#45;Michel Espinasse (1995), "L'universit&eacute; et ses publiques", en: <i>Education et Formations,</i> n&uacute;m. 40, pp. 33&#45;46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814788&pid=S0185-2698200200030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boudon, Raymond (1980), <i>Efectos perversos y orden social,</i> M&eacute;xico, Premia Editora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814790&pid=S0185-2698200200030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baudelot, Christian et al. (1981), <i>Les &eacute;tudiants, l'emploi et la crise,</i> Par&iacute;s, Maspero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814792&pid=S0185-2698200200030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baudelot, C. y R. Establet (1981), "France's capitalistic school: problems of analysis and practice" en C. C. Lemert (ed.), <i>French sociology: rupture and renewal since 1968,</i> Nueva York, Columbia University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814794&pid=S0185-2698200200030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre y Jean&#45;Claude Passeron (1985), <i>Les h&eacute;ritiers. Les &eacute;tudiants et la culture,</i> Par&iacute;s, Les Editions de Minuit.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814796&pid=S0185-2698200200030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coulon, Alain (1997), <i>Le m&eacute;tier d'&eacute;tudiant. L'entr&eacute;e dans la vie universitaire,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814798&pid=S0185-2698200200030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chamboredon, J. C. (1991), "Classes scolaires, classes d'&acirc;ge, classes sociales: les fonctions de scansion temporelle du syst&egrave;me de formation", Cahiers du CERCOM, n&uacute;m. 6, pp. 121&#45;143.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814800&pid=S0185-2698200200030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet, Fran&ccedil;ois (1994), "Les &eacute;tudiants", en: F. Dubet <i>et al., Univerit&eacute;s et villes,</i> Par&iacute;s, L'Harmattan, pp. 141&#45;210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814802&pid=S0185-2698200200030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994a), "Dimensions et figures de l'exp&eacute;rience &eacute;tudiante dans l'universit&eacute; de masse", en: <i>Fran&ccedil;aise de Sociologie,</i> vol. XXXV, pp. 511&#45;532.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814804&pid=S0185-2698200200030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet, Fran&ccedil;ois y Bernard Delage (dir.) (1993), <i>Les &eacute;tudiants, le campus et leurs &eacute;tudes,</i> Bourdeaux, LAPSAC CEDAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814806&pid=S0185-2698200200030000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubet, Fran&ccedil;ois y Dubet Martuccelli (1996), <i>A l'&eacute;cole. Sociologie de l'exp&eacute;rience scolaire,</i> Par&iacute;s, Editions du Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814808&pid=S0185-2698200200030000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eicher, Jean&#45;Claude y Louis Gruel (1996), <i>La vie &eacute;tudiante,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814810&pid=S0185-2698200200030000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Erlich, Val&eacute;rie (1998), <i>Les nouveaux &eacute;tudiants. Un groupe social en mutation,</i> Par&iacute;s, Armand Colin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814812&pid=S0185-2698200200030000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flory, Maurice (1993), <i>Etudiants d'Europe,</i> Par&iacute;s, La Documentation Fran&ccedil;aise (Vivre en Europe).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814814&pid=S0185-2698200200030000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Felouzis, Georges (2001), <i>La condition &eacute;tudiante. Sociologie des &eacute;tudiants et de l'universit&eacute;,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814816&pid=S0185-2698200200030000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galland, Olivier (1997), "L'invention de la jeunesse", en: <i>Projet,</i> n&uacute;m. 251, septiembre, pp. 7&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814818&pid=S0185-2698200200030000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1993), "Identit&eacute; &eacute;tudiante, identit&eacute; juvenile", en: E. Fraisse (dir.), <i>Les etudiants et la lecture,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France, pp. 33&#45;47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814820&pid=S0185-2698200200030000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1990), "Un nouvel &acirc;ge de la vie", en: <i>Revue Fran&ccedil;aise de Sociologie,</i> vol. XXXI, pp. 529&#45;551.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814822&pid=S0185-2698200200030000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galland, Olivier (dir.) (1995), <i>Le monde des &eacute;tudiants,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814824&pid=S0185-2698200200030000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galland, Olivier y Marco Oberti (1996), <i>Les &eacute;tudiants,</i> Par&iacute;s, La Decouverte.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814826&pid=S0185-2698200200030000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grignon, Claude y Louis Gruel (1999), <i>La vie &eacute;tudiante,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814828&pid=S0185-2698200200030000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guzm&aacute;n, Carlota (2001), <i>Le sens du travail. Les &eacute;tudiants de l'Universit&eacute; Nationale Autonome du Mexique qui travaillent,</i> tesis de Doctorado en Ciencias de la Educaci&oacute;n, Universidad de Par&iacute;s VIII.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814830&pid=S0185-2698200200030000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jarousse, Jean&#45;Pierre (1984), "Les contradictions de l'universit&eacute; de masse dix ans apr&egrave;s (1973&#45;1983)", en: <i>Revue Fran&ccedil;aise de Sociologie,</i> vol. XXV, pp. 191&#45;210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814832&pid=S0185-2698200200030000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lapeyronnie, Didier y Jean&#45;Louis Marie (1992), <i>Campus blues. Les &eacute;tudiants face &agrave; leurs &eacute;tudes,</i> Par&iacute;s, Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814834&pid=S0185-2698200200030000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Bart, Christian y Pierre Merle (1997), <i>La citoyennet&eacute; &eacute;tudiante. Int&eacute;gration, participation, mobilization,</i> Par&iacute;s, Presses Universitaires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814836&pid=S0185-2698200200030000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&eacute;vy&#45;Garboua, Louis (1979), "March&eacute; du travail et march&eacute; de l'enseignement superieur", en: Eicher Jean&#45;Claude y Louis L&eacute;vy&#45;Garboua, <i>Economie de l'education,</i> Par&iacute;s, Econ&oacute;mica, pp. 178&#45;210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814838&pid=S0185-2698200200030000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Molinari, Jean&#45;Paul (1992), <i>Les &eacute;tudiants,</i> Par&iacute;s, Les Editions Ouvriers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814840&pid=S0185-2698200200030000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1993), "L'unit&eacute; d'une mosa&iuml;que?" en: E. Fraisse (dir.), <i>Les etudiants et la lecture,</i> Par&iacute;s, Presse Universitaire de France, pp. 19&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814842&pid=S0185-2698200200030000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verret, M. (1975), <i>Le temps des &eacute;tudes,</i> tesis presentada en ParisV&#45; Universit&eacute; Lille, Par&iacute;s, tomos I y II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814844&pid=S0185-2698200200030000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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