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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Perig Pitrou, Mar&iacute;a del Carmen Valverde Vald&eacute;s y Johannes Neurath (coordinadores), <i>La noci&oacute;n de vida en Mesoam&eacute;rica.</i> </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Guilhem Olivier</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas / Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2011.</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, UNAM.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de se&ntilde;alar la originalidad y la amplitud del tema abordado, Perig Pitrou precisa en su introducci&oacute;n que la noci&oacute;n de vida abarca tanto "un conjunto de caracter&iacute;sticas que se observan en los seres vivos como tambi&eacute;n lo que causa estas mismas caracter&iacute;sticas". Se puede mencionar adem&aacute;s la expresi&oacute;n "ciencia de la vida" acu&ntilde;ada por Arthur Maurice Hocart (1935), al darse cuenta de que &#151;m&aacute;s all&aacute; de sus diferencias&#151; numerosos ritos en el mundo tienen como objetivo la salud, la prosperidad o la fertilidad. Ahora bien, para analizar la noci&oacute;n de vida se puede acudir a otras herramientas como la taxonom&iacute;a, los componentes de la persona, las pr&aacute;cticas terap&eacute;uticas, la organizaci&oacute;n social, etc. De all&iacute; la gran riqueza de este volumen, el cual aborda un conjunto de problem&aacute;ticas esenciales en el campo de la antropolog&iacute;a desde distintos enfoques.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empecemos por los estudios dedicados al problema de las clasificaciones ind&iacute;genas. Despu&eacute;s de un extenso trabajo de campo en Coicoy&aacute;n (Oaxaca), Alejandro de &Aacute;vila analiza los t&eacute;rminos mixtecos que se aplican a las plantas. A continuaci&oacute;n aparece un cuidadoso estudio comparativo donde el autor coteja de manera erudita los resultados de su investigaci&oacute;n entre los mix&#45;tecos con datos procedentes tanto de lenguas otomangues como de otras lenguas mesoamericanas. Por ejemplo, el autor constata que las terminolog&iacute;as cuicateca, triqui, mazateca, chocholteca e ixcateca parecen obedecer a los mismos criterios clasificatorios que el mixteco. En cambio, al analizar otras lenguas, se percata de que "la frecuencia de nombres para plantas y animales construidos a partir de marcadores gen&eacute;ricos disminuye conforme nos alejamos del n&uacute;cleo mesoamericano" (p. 69). Sin embargo, Alejandro de &Aacute;vila se&ntilde;ala que el n&aacute;huatl es la &uacute;nica lengua yutoazteca que muestra una categorizaci&oacute;n nominal comparable con el esquema de las lenguas otomangues meridionales. Al n&aacute;huatl a&ntilde;ade el caso del pur&eacute;pecha, que cuenta tambi&eacute;n con clasificadores para las flores, los quelites y los hongos. La amplia investigaci&oacute;n que reuni&oacute; este autor le permite discutir las teor&iacute;as taxon&oacute;micas elaboradas alrededor de supuestos universales, como las que fueron propuestas por Brent Berlin. As&iacute;, Alejandro de &Aacute;vila plantea que "&#91;...&#93; los grupos marcados 'flor', 'quelite', 'escoba' y 'fiera' &#91;...&#93; no se basan en similitudes morfol&oacute;gicas, conductuales o ecol&oacute;gicas, sino que reflejan relaciones simb&oacute;licas y utilitarias" (p. 83). Para el caso mesoamericano, el autor considera que "las semejanzas de aspectos y de comportamiento, que determinan la clasificaci&oacute;n y la nomenclatura de las plantas y los animales en otras regiones, parecen haber perdido algo de relevancia para varios grupos mexicanos, que se valieron m&aacute;s de la utilidad alimentaria y ritual para categorizarlos" (p. 85).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a Claudine Chamoreau y a Arturo Argueta Villamar &#151;que trabajaron con comunidades cercanas al lago de P&aacute;ztcuaro&#151;, ellos combinan el enfoque ling&uuml;&iacute;stico y el antropol&oacute;gico. Se&ntilde;alan que los t&eacute;rminos de las plantas no se pluralizan ni en n&aacute;huatl ni en huichol, ya que son consideradas como entes inanimados. Como indicio de animismo entre los pur&eacute;pechas, Chamoreau y Argueta observan que tanto a los animales como a los humanos se les asigna un destino o un trabajo en el mundo. En cambio, las plantas, pese a que son seres vivos <i>(tsipiticha),</i> no tienen destino propio sino que "est&aacute;n para cumplir el destino de los dem&aacute;s" (p. 100). A continuaci&oacute;n se presentan varios an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;sticos del fen&oacute;meno de la pluralizaci&oacute;n, tanto en textos del siglo XVI como en ejemplos actuales. Los autores detectan variaciones en cuanto a los criterios &#151;animacidad en el siglo XVI, definitud, individuaci&oacute;n y enumeraci&oacute;n en el siglo XX&#151;, a la jerarqu&iacute;a de estos criterios, en su organizaci&oacute;n y, por &uacute;ltimo, en la importancia y relativizaci&oacute;n del contexto y de los matices que el hablante quiere exteriorizar (p. 111). M&aacute;s all&aacute; de los sistemas taxon&oacute;micos supuestamente universales, Chamoreau y Argueta argumentan que "&#91;...&#93; los resultados concuerdan en que existe una diferenciaci&oacute;n animado/inanimado marcada a nivel ling&uuml;&iacute;stico, aunque m&aacute;s que una dicotom&iacute;a, los datos apuntan a que en la lengua <i>p'urh&eacute;</i> estas dos categor&iacute;as forman parte de un <i>continuum</i> de marcaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, para establecer las categor&iacute;as de lo vivo y de lo animado entre los nahuas antiguos y los actuales de la zona de Huauchinango, Marie Noelle Chamoux examina varios marcadores de esta lengua como algunos prefijos y el fen&oacute;meno de la pluralizaci&oacute;n. Examina tambi&eacute;n las distintas categor&iacute;as de "no humanos <i>(atlacatl, a'mo cristiano)"</i> que incluyen a los primeros hombres, a los animales, a los difuntos, a los nahuales y a los dioses, quienes se caracterizan por comer de manera distinta a los hombres. Despu&eacute;s, Chamoux procede a analizar los verbos <i>yoli</i> y <i>nemi,</i> que tienen que ver con la noci&oacute;n de vida. Mientras el primero quiere decir "nacer" o "estar vivo", en un sentido de "movimiento intr&iacute;nseco", el segundo significa "caminar", "andar", "avanzar" y se usa en el sentido de vivir en su aspecto de "movimiento en el tiempo". Estos conceptos est&aacute;n vinculados con las concepciones de la persona que consisten en el <i>tonalli,</i> la esencia de la persona, y el <i>chicahuaztli,</i> la fuerza. Asociado con el calor, con el sol y con el tiempo, el <i>tonalli</i> es un alma o entidad an&iacute;mica que tambi&eacute;n designa al doble animal de la persona que comparte su destino. La &iacute;ndole del <i>tonalli</i> y de su fuerza <i>(chicahuaztli)</i> determinan la posici&oacute;n del individuo en la jerarqu&iacute;a. Ahora bien, Chamoux precisa que "la fuerza del <i>tonalli,</i> a pesar de su determinaci&oacute;n por la especie del 'doble', cambia de estado y sufre altas y bajas en funci&oacute;n de <i>momentos en algunos procesos</i> y de <i>efectos de acontecimientos (o eventos),</i> que ocurren durante una vida humana" (p. 167). La autora analiza el fortalecimiento progresivo del <i>tonalli</i> en el individuo, desde el nacimiento hasta la edad adulta, e incluso hasta la vejez. De esta manera "la palabra <i>chicauac</i> significa no solamente 'fuerte' sino tambi&eacute;n 'viejo' en el n&aacute;huatl del siglo XVI y en el del siglo XXI" (p. 169). Chamoux describe a continuaci&oacute;n los peligros que amenazan al <i>tonalli</i> &#151;tanto el de los ni&ntilde;os como el de los adultos&#151;, es decir, el susto, el mal de ojo, la envidia, el rompimiento de un ayuno, etc. A la vez, el <i>tonalli</i> se puede incrementar con la excitaci&oacute;n, la ira, el embarazo y el parto; as&iacute; como con el desempe&ntilde;o de cargos pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta necesidad de <i>tonalli</i> o de fuerza vinculada con la fertilidad tambi&eacute;n se puede analizar con ejemplos opuestos, a saber, la carencia de fertilidad, tal como lo analiza Martha Ilia N&aacute;jera en "La esterilidad masculina entre los mayas: de la realidad al imaginario". Bas&aacute;ndose en un gran abanico de fuentes epigr&aacute;ficas, ling&uuml;&iacute;sticas, hist&oacute;ricas y etnogr&aacute;ficas, la autora analiza una serie de conceptos asociados con el miembro viril que permiten "&#91;...&#93; comprender el pensamiento maya alrededor de la masculinidad, la reproducci&oacute;n y el linaje" (p. 235). Bas&aacute;ndose en los vocabularios mayas coloniales Martha Ilia N&aacute;jera se&ntilde;ala los v&iacute;nculos entre las palabras que designan al sexo masculino y la noci&oacute;n de fuerza, de valor e incluso de fuego, que se puede asociar con el rayo. Asimismo, encontramos que el semen est&aacute; identificado con las semillas y con la genealog&iacute;a, al ser los hijos designados como flores, como productos de las semillas que los padres depositaron en las mujeres. Otros t&eacute;rminos se refieren al hombre est&eacute;ril, cuyo semen es fr&iacute;o, o cuyos excesos desencadenaron la sequedad de su cuerpo, la flacidez de su miembro, la cual se compara con la muerte del individuo incapaz de procrear. Para remediar estas situaciones, los mayas antiguos y actuales tuvieron varias estrategias, tanto medicinales como rituales. Aunque escasos, algunos testimonios hablan de rituales que se llevaban a cabo cerca de un manantial en el bosque. Respecto a este dato que conciernen a los mayas de Guatemala, la autora comenta que "al fusionarse el &aacute;rbol &#91;masculino&#93; y la fuente &#91;femenina&#93; simbolizaban un centro con poder de vida que se transmit&iacute;a a la pareja" (pp. 247&#45;248). Consecuencia de transgresiones, la esterilidad era combatida a trav&eacute;s de rituales de confesi&oacute;n, de ayunos diversos, de ofrendas y de autosacrificios documentados por cronistas del siglo XVI como Las Casas, y por estudios etnogr&aacute;ficos de principios del siglo XX en Guatemala. A continuaci&oacute;n, Martha Ilia N&aacute;jera analiza una serie de textos en maya yucateco incluidos en la famosa obra <i>El ritual de los Bacabes,</i> relacionados con las disfunciones sexuales masculinas. Se trata de textos esot&eacute;ricos dif&iacute;ciles de interpretar que aluden a mitos de origen del coito original, que permiten al hombre participar en estos momentos primigenios y as&iacute; restablecer los equilibrios perdidos para reintegrarse en la comunidad de los hombres y de los dioses. Para concluir, la autora explica c&oacute;mo "la capacidad para dar vida es un regalo divino, el mayor castigo que pueden enviar los sobrenaturales es que el hombre pierda su virilidad, concretada principalmente en la imposibilidad de procrear, s&oacute;lo as&iacute;, como padre, se le considerar&aacute; un hombre completo, acabado" (pp. 253&#45;254).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los nahuas del Balsas (Guerrero), las nociones de fertilidad y de vida dependen de un complejo sistema de circulaci&oacute;n de fuerza. En efecto, Catherine Good plantea que existen tres mundos, social, natural y sobrenatural, en los que viven personas conectadas por medio de flujos constantes de trabajo <i>(tequitl),</i> de bienes y de fuerzas <i>(chicahuaztli).</i> De hecho, "la vida de una persona, y su identidad social, se construyen en este contexto del 'trabajo' que realiza, comparte y recibe con otros seres humanos y no humanos" (p. 185). El trabajo permite transmitir la "fuerza" de los que lo realizan, la cual tambi&eacute;n se transmite a los objetos producidos. Este intercambio de "fuerzas" se da tambi&eacute;n con el mundo natural y con los seres sobrenaturales, intercambio que los nahuas entienden como "amor" y "respeto". La autora aborda despu&eacute;s el tema de los grupos dom&eacute;sticos que "trabajan juntos" y la concepci&oacute;n de la crianza de los ni&ntilde;os como trabajo con el cual se les transmite "fuerza" que van a devolver m&aacute;s tarde a sus padres. Las mismas concepciones aparecen a nivel del pueblo: "Por medio de sus grupos dom&eacute;sticos todos los miembros dan su trabajo al pueblo y reciben los beneficios que el mismo pueblo produce, especialmente en el servicio del sistema de cargos" (p. 190).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de analizar los ritos de matrimonio donde se transmite a otra familia la fuerza de la mujer joven que va a dejar su hogar, Catherine Good aborda el simbolismo complejo del ma&iacute;z. Antropomorfizado como una mujer joven que puede aparecer en sue&ntilde;os, el ma&iacute;z se compara tambi&eacute;n con los humanos seg&uacute;n sus diferentes fases de crecimiento: "Los ni&ntilde;os son como el ma&iacute;z tierno y los elotes, y los adultos mayores son como las plantas que se van secando o las mazorcas ya secas" (p. 195). La antrop&oacute;loga ilustra con testimonios conmovedores el respeto y el cari&ntilde;o hacia el precioso cereal que se sacrifica y sufre para alimentar a los hombres, raz&oacute;n por la cual estos &uacute;ltimos le dedican ofrendas de flores, de copal, de tamales y de mole. De manera significativa, se establece una equivalencia entre la cr&iacute;a de los ni&ntilde;os por las madres definida con el concepto de <i>huapahua</i> y la relaci&oacute;n entre el ma&iacute;z personificado y los hombres, para la cual se usa el mismo t&eacute;rmino (p. 198).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dimensi&oacute;n social y pol&iacute;tica de la noci&oacute;n de vida se encuentran en el centro de la contribuci&oacute;n de Dani&egrave;le Dehouve, que analiza el papel de las autoridades pol&iacute;tico&#45;religiosas encabezadas por la pareja comisario<i>&#45;xi&ntilde;a</i> &#91;especialista ritual&#93; entre los tlapanecos. La antrop&oacute;loga francesa ha proporcionado argumentos s&oacute;lidos para identificar al comisario con una figura de realeza sagrada de quien depende el bienestar de los habitantes. Por lo anterior, la autora propone analizar "&#91;...&#93; c&oacute;mo se vinculan la percepci&oacute;n individual y familiar y la concepci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;religiosa y colectiva de la vida" (p. 292). As&iacute;, existen rituales destinados a aumentar la fuerza de los titulares de un cargo. Ahora bien, la vitalidad de los gobernantes repercute claramente en la vitalidad de los otros miembros de la comunidad; de ah&iacute; la importancia de las met&aacute;foras corporales que se encuentran en los rezos, el comisario es equiparado con "la cabeza del pueblo&#45;cuerpo" (p. 295). Dani&egrave;le Dehouve, a trav&eacute;s de varios ejemplos, demuestra c&oacute;mo las autoridades se consideran responsables de cualquier cat&aacute;strofe que pudiera acontecer durante su gesti&oacute;n. Se acusa al <i>xi&ntilde;a</i> de no haber colocado el n&uacute;mero adecuado de objetos en las ofrendas, o bien, en el caso del comisario, de no haber guardado los ayunos necesarios. Muy interesante al respecto es el caso del suicidio de dos j&oacute;venes en un pueblo, tragedia de la cual fueron acusadas las autoridades. Sin embargo, el <i>xi&ntilde;a</i> demostr&oacute; con un ritual adivinatorio que el origen se encontraba en un acto de brujer&iacute;a, exculpando por lo tanto al comisario. De esta manera, los materiales tlapanecos comprobar&iacute;an que, en el sistema de la realeza sagrada, la funci&oacute;n de chivo expiatorio del rey es tan importante como su papel de responsable de la prosperidad. Por &uacute;ltimo, el trabajo de Dehouve destaca la dimensi&oacute;n colectiva de la noci&oacute;n de vida, en efecto, "los individuos viven las vicisitudes de su historia personal de una manera colectiva que no separa el campo pol&iacute;tico del religioso".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos Lenkersdorff llega a conclusiones semejantes al analizar la noci&oacute;n de vida entre los tojolabales. En efecto, el concepto de <i>kaltsiltik,</i> "nuestro coraz&oacute;n", expresa la interrelaci&oacute;n entre la gente y las cosas. La vida no existe sin estas redes, las cuales se manejan m&aacute;s all&aacute; de las cosas que designan. De la misma manera, a nivel social "&#91;...&#93; para entender y explicar la noci&oacute;n de vida desde la perspectiva tojolabal se requiere que se entienda a partir de la comunidad como un todo org&aacute;nico, interconectado que, en cuanto organismo, es m&aacute;s que la suma de sus miembros individuales o de sus partes" (p. 311). Describe el autor los estrechos nexos entre los tojolabales y su entorno &#151;la casa, la milpa y los animales&#151;, con el cual se establecen relaciones de intercambio y de reciprocidad. De ah&iacute; que la capacidad de conocer se exprese como "conocimiento intersubjetivo", es decir, "&#91;.&#93; que el conocer se realiza por dos sujetos conocedores de modo simult&aacute;neo" (pp. 315&#45;316). Carlos Lenkersdorff describe a continuaci&oacute;n el papel de las mujeres en la crianza y en la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y el esfuerzo por mantener una estrecha vida comunitaria. Al respecto introduce el concepto de <i>nosotrificaci&oacute;n,</i> que implica el involucramiento del conjunto de la sociedad: "Uno de los papeles de las mujeres tojolabales es que son educadoras, forman y mantienen al pueblo tojolabal que se destaca por la complementariedad que se explica por la nosotrificaci&oacute;n, un distintivo de la vida entre los tojolabales".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar las concepciones de la vida de los nahuas de la Sierra de Tezcoco, David Lorente Fern&aacute;ndez se&ntilde;ala "su car&aacute;cter procesual", el cual se manifiesta a trav&eacute;s de los nexos entre los fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos y las teor&iacute;as ind&iacute;genas sobre el fluir de las esencias. El autor nos lleva al mundo fascinante de los ahuaques, "seres con aspecto de ni&ntilde;os ataviados de charro y china poblana que se expresan en n&aacute;huatl o en otom&iacute;". Constituidos por personas muertas por el rayo, ni&ntilde;os fallecidos sin bautizo o bien por ritualistas difuntos, los <i>ahuaque</i> viven en el inframundo fr&iacute;o y oscuro, pero necesitan salir a la superficie para alimentarse de olores. Por lo anterior, el autor considera que "&#91;...&#93; los esp&iacute;ritus &#91;los <i>ahuaques</i>&#93; se sirven de los rayos y del granizo para obtener las substancias terrenas &#151;el principio vital de los vivos&#151; y entregan a cambio una donaci&oacute;n: la lluvia fecundante que reproduce la vida en la tierra" (p. 263). Dominados por la figura del Rey del Mar que se confunde con Tl&aacute;loc Nezahualc&oacute;yotl, los <i>ahuaques</i> mandan la lluvia, as&iacute; como los rayos y el granizo. Son los hijos del Rey del Mar, una relaci&oacute;n de parentesco que enfatiza el intercambio de ayuda por alimentos. Por otra parte, los <i>ahuaques</i> sustraen aromas para alimentarse y esp&iacute;ritus para poblar el mundo del agua, para lo cual usan los rayos. Los intermediarios son los famosos graniceros, los tocados por el rayo que comparten la comida de los <i>ahuaques</i> y tienen que alimentarlos con ofrendas. Intermediario entre los dos mundos, el granicero puede ocupar el papel de Tl&aacute;loc: "Mientras los <i>ahuaques</i> son los hijos de Tl&aacute;loc y deben obedecerlo, tambi&eacute;n son los compadres del granicero y deben corresponderlo" (p. 276). En la conclusi&oacute;n, David Lorente destaca la importancia de las esencias en la noci&oacute;n de vida de los nahuas, esencias que circulan entre los mundos y que "tienen la capacidad de cruzar umbrales ontol&oacute;gicos y adecuarse a otros niveles del cosmos" (p. 278).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta potencialidad de los rituales para entender la noci&oacute;n de vida es aprovechada tambi&eacute;n por Perig Pitrou, quien analiza el papel del dios Y&iacute;kjujyky'&auml;jtp&iuml; en los ritos de los mixes de Oaxaca. Literalmente el nombre de esta deidad significa "Aquel que hace ser vivo" o "Aquel que hace vivir", una apelaci&oacute;n que permite distinguir entre "lo vivo" y lo que produce este fen&oacute;meno. Para profundizar en el papel de este dios el autor analiza los m&uacute;ltiples rituales sacrificiales que se llevan a cabo en muy diversas circunstancias y para distintos prop&oacute;sitos: obtener una buena cosecha, recobrar la salud, tener &eacute;xito en actividades pol&iacute;ticas, etc. En primer lugar se visita a un especialista, <i>xemapie</i> o "contador de los d&iacute;as", para determinar la calidad y cantidad de objetos o animales que se van a ofrecer. Sigue el sacrificio de aves en el espacio dom&eacute;stico, cuya sangre se vierte sobre la ofrenda. Otros sacrificios tienen lugar encima de un cerro donde se depositan las ofrendas. El antrop&oacute;logo franc&eacute;s critica la idea seg&uacute;n la cual a trav&eacute;s del sacrificio se ofrece una vida; considera m&aacute;s bien que el sacrificio para "Aquel que hace vivir" corresponde a "&#91;...&#93; la transmisi&oacute;n de una cantidad de fuerza con el fin de hacer materialmente posible una actividad que produzca la vida" (p. 127). Esta captaci&oacute;n de energ&iacute;a se puede dar tambi&eacute;n en beneficio de s&iacute;mbolos de poder que se transfieren a las nuevas autoridades, el sello por ejemplo. Otra dimensi&oacute;n de la ofrenda sacrificial es la expulsi&oacute;n de elementos pat&oacute;genos y la purificaci&oacute;n. A partir del an&aacute;lisis de discursos rituales que se pronucian en un rito de siembra, Perig Pitrou se percata de que lo que se pide a "Aquel que hace vivir" es una acci&oacute;n sobre los granos para lograr su crecimiento, y para que consiga la ayuda de los elementos que propician este crecimiento, es decir, el agua, el sol y la tierra. La relaci&oacute;n que se establece entre los hombres y los dioses es un intercambio rec&iacute;proco de favores o prestaciones; sin embargo, el autor introduce de manera original otra dimensi&oacute;n de la pr&aacute;ctica sacrificial, la "escenificaci&oacute;n de la actividad que se espera que ponga en pr&aacute;ctica 'Aquel que hace vivir'" (p. 137). Es as&iacute; que se escenifica el proceso global de crecimiento del ma&iacute;z con la esperanza de que los no humanos mimeticen estas actividades seg&uacute;n un r&eacute;gimen que el autor llama de "coactividad entre dos socios". Una parte importante de la secuencia ritual est&aacute; dedicada a conseguir la aceptaci&oacute;n de las ofrendas por parte de los no humanos. As&iacute;, los participantes en las comidas rituales fungen como "representantes" <i>(kutanaapy)</i> de los dioses que aceptan las oblaciones. En la &uacute;ltima parte de su contribuci&oacute;n el autor explica de esta manera la inclusi&oacute;n de ciertos elementos en la categor&iacute;a de los vivos: "&#91;...&#93; se estima &#151;con raz&oacute;n&#151; que la monta&ntilde;a, la tierra, el viento y el sol son seres vivos no porque posean las mismas caracter&iacute;sticas que los animales, sino porque su presencia es necesaria para que se produzcan fen&oacute;menos vitales tales como el crecimiento" (p. 143). A continuaci&oacute;n, Perig Pitrou introduce a otra figua divina, T&auml;&auml;ytunp&iuml;, "El que tiene una actividad creativa", "El creador". Si bien "Aquel que hace vivir" coordina la actividad de diferentes tipos de poder, T&auml;&auml;ytunp&iuml; "&#91;...&#93; es realmente aquel que est&aacute; en el origen de estos elementos y de la diversidad de las formas que existen en la naturaleza" (p. 147). Adem&aacute;s de su poder creativo mental, se considera a esta deidad como moldeadora o tejedora de las cosas que existen. En conclusi&oacute;n, Pitrou se&ntilde;ala que "&#91;...&#93; el estudio de las concepciones de la vida entre los mixes, como ocurre con otros pueblos mesoamericanos, debe estar sistem&aacute;ticamente fundamentado en un triple enfoque que tome en cuenta al mismo tiempo la ontolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a y la ritualidad" (p. 151).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro estudio enfocado en el ritual es el de Johannes Neurath, quien adem&aacute;s analiza conjuntamente el concepto de <i>persona</i> entre los huicholes. En primer lugar, el antrop&oacute;logo austriaco se&ntilde;ala que las palabras semejantes <i>t&eacute;wi, tew&aacute;ri</i> y <i>te&iacute;wari</i> designan "persona", "ancestro" y "enemigo". Apoy&aacute;ndose en los trabajos de amazonistas (Viveiros de Castro, Taylor, Erikson, etc.), pero tambi&eacute;n de mesoamericanistas (Galinier, Pitarch), Neurath encuentra que las categor&iacute;as de "mestizo" y "abuelo" o de "ancestro" y "enemigo" se pueden empalmar entre los huicholes. Ahora bien, lo que parece importante son las transiciones entre estos estatutos, que el an&aacute;lisis de los rituales permite esclarecer. Dos aspectos de la vida aparecen de manera constante y en oposici&oacute;n: <i>tikari</i> asociado con el inframundo, la noche y el mundo mestizo &#151;vinculado tambi&eacute;n con la temporada de lluvias y con el individualismo&#151; y <i>tukari,</i> que tiene que ver con el d&iacute;a, el cielo, los antepasados y con Wirikuta. Entre estos extremos, los huicholes transitan en rituales inici&aacute;ticos &#151;el individuo se transforma en ancestro&#151; pero tambi&eacute;n en lo que Johannes Neurath llama "iniciaci&oacute;n negativa", cuando un huichol adquiere pr&aacute;cticas culturales mestizas e individualistas (p. 210). En el primer caso, la transformaci&oacute;n de persona a ancestro se hace por medio del viaje a Wirikuta, donde se obtiene el <i>nierika</i> "el don de ver". Tambi&eacute;n se da el proceso seg&uacute;n el cual "&#91;...&#93; el efecto iluminador del peyote se da porque el iniciado se ha convertido en un ancestro, que a su vez se ha transformado en peyote" (p. 212). Acerca de estas transformaciones el autor precisa &#151;seg&uacute;n los t&eacute;rminos de Deleuze y Guatari&#151; que se trata de "una transformaci&oacute;n necesariamente incompleta, que tiene el car&aacute;cter de una repetici&oacute;n ritual creativamente diferida". De la misma manera un proceso de transformaci&oacute;n ocurre durante la cacer&iacute;a de venado, donde el cazador se transforma en su presa y experimenta un autosacrificio. El antrop&oacute;logo austriaco examina a continuaci&oacute;n el caso de la "antiiniciaci&oacute;n", por medio de la cual se intenta transformarse en mestizo, durante un viaje en la oscuridad para adquirir los poderes de los enemigos. Ahora bien, a pesar de reconocer la superioridad econ&oacute;mica de los mestizos, se les considera subdesarrollados a nivel social, ya que no respetan la ley de reciprocidad. Los mitos explican que en el origen todos practicaban la religi&oacute;n huichola y que despu&eacute;s algunos dejaron hacerlo. Johannes Neurath vincula estos mitos con el multinaturalismo planteado para Am&eacute;rica del Sur por Viveiros de Castro, sistema en el cual la cultura es compartida por todos los seres mientras que "&#91;...&#93; el cuerpo es el gran diferenciador y no la cultura" (p. 216). El autor analiza entonces los pactos que se pueden establecer con el Mestizo Azul, prototipo del colonizador amenazante, que a nivel bot&aacute;nico es equivalente al <i>kieri,</i> "&aacute;rbol del viento", que se opone al peyote y a los dioses huicholes ben&eacute;volos. Ahora bien, esta oposici&oacute;n que podr&iacute;a remitir a la que existe entre el individualismo mestizo y los valores comunitarios huicholes no es absoluta y los rituales otorgan un lugar y una funci&oacute;n al mundo oscuro del caos, en particular durante la fiesta de la siembra, que implica una suspensi&oacute;n del orden pol&iacute;tico y el retorno a los or&iacute;genes ca&oacute;ticos. Por otra parte, el mito del cazador fracasado huichol que se casa con las muchachas del ma&iacute;z que prodecen del inframundo implica tanto una alianza con las fuerzas nocturnas como renunciar a transformarse en ancestro. Adem&aacute;s, los mitos detallan los conflictos entre las familias antag&oacute;nicas del arriba y del abajo, y la necesidad de rituales para que se reconcilien, en particular el de la siembra: <i>Namawita Neixa.</i> Por lo anterior, los ni&ntilde;os son identificados con el ma&iacute;z y existen ritos de paso para diferenciarlos del precioso cereal. En cuanto al ma&iacute;z, se vuelve ancestro que se autosacrifica para que la gente lo pueda consumir; seg&uacute;n Johannes Neurath, "el hecho de que el ma&iacute;z se deje comer implica que es un ancestro que se sacrifica en beneficio de sus descendientes. Pero el ma&iacute;z no solamente es ancestro. Como planta de ma&iacute;z es esposa del agricultor y, en forma de elote, es su hijo. Comer ma&iacute;z, por ende, siempre tiene una connotaci&oacute;n de canibalismo" (p. 223). En conclusi&oacute;n, el antrop&oacute;logo destaca que las concepciones aparentemente antag&oacute;nicas de los huicholes no pretenden resolverse a la manera de "una relaci&oacute;n arm&oacute;nica de opuestos complementarios". Las relaciones de tr&aacute;nsito entre persona, ancestro y enemigo son ambivalentes de por s&iacute; y pueden transformarse con facilidad; finalmente, Neurath afirma que "de cierta manera lo que articula la pr&aacute;ctica de la reciprocidad a nivel de los legos <i>(t&eacute;wi)</i> y la din&aacute;mica sacrificial de los iniciados <i>(tewari)</i> es la relaci&oacute;n siempre problem&aacute;tica con los mestizos (te&iacute;wari)" (pp. 224&#45;225).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, estamos ante un volumen colectivo de gran calidad que aborda de manera multidisciplinaria un tema original y de suma importancia, a saber, la noci&oacute;n de vida. Cada contribuci&oacute;n aporta un enfoque particular para esclarecer la amplia problem&aacute;tica que se desprende de ella, que no hab&iacute;a recibido hasta ahora la atenci&oacute;n necesaria por parte de los mesoamericanistas.</font></p>      ]]></body>
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