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<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura maya]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Espacios sagrados entre los mayas del lago Atitlán (Guatemala)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose is to raise some questions regarding the multiple constructions and reconstructions of the sacred spaces between the actual Mayas of one village of lake Atitlan in Guatemala: San Pedro, speaking the language tzutujil. The usual perspective is the proposal of Maurice Godelier, who considers the sacred as a consequence of social relations, and a way of consolidating established norms, reproducing an established social system. This article analyzes, using examples drawn from oral tradition, the division that operates in these areas (a sacred geography), through which a permanent control of the society is established.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Espacios sagrados entre los mayas del lago Atitl&aacute;n (Guatemala)</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Perla Petrich</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Par&iacute;s 8.</i> <a href="mailto:perla.petrich@univ-paris8.fr">perla.petrich@univ&#45;paris8.fr</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de plantear algunas interrogantes sobre las m&uacute;ltiples construcciones y reconstrucciones de los espacios sagrados entre los mayas actuales de un pueblo del lago Atitl&aacute;n en Guatemala: San Pedro, de lengua tzutujil. La perspectiva adoptada es la propuesta por Maurice Godelier, quien considera lo sagrado como una consecuencia de las relaciones sociales y una forma de afianzar las normas establecidas. Todo ello para reproducir el sistema social existente. El art&iacute;culo analiza, a trav&eacute;s de ejemplos extra&iacute;dos de la tradici&oacute;n oral, la divisi&oacute;n que se opera en el espacio (una geograf&iacute;a sagrada), a trav&eacute;s de la cual se establece un control permanente de la sociedad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The purpose is to raise some questions regarding the multiple constructions and reconstructions of the sacred spaces between the actual Mayas of one village of lake Atitlan in Guatemala: San Pedro, speaking the language tzutujil. The usual perspective is the proposal of Maurice Godelier, who considers the sacred as a consequence of social relations, and a way of consolidating established norms, reproducing an established social system. This article analyzes, using examples drawn from oral tradition, the division that operates in these areas (a sacred geography), through which a permanent control of the society is established.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi inter&eacute;s es analizar algunas de las m&uacute;ltiples construcciones y reconstrucciones de los espacios sagrados entre los mayas actuales con el prop&oacute;sito de poner de manifiesto su funci&oacute;n social. Me concentr&eacute; particularmente en uno de los pueblos del lago Atitl&aacute;n en Guatemala (San Pedro de lengua tzutujil) y su tradici&oacute;n oral. Al no poder presentar en su integridad los relatos que utilizo como ejemplo, remito en nota a antolog&iacute;as en donde pueden encontrarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de hacer referencia a un espacio sagrado o a la sacralidad espacial, creo necesario tomar algunas precauciones. M&aacute;s all&aacute; de adjetivar o sustantivar un t&eacute;rmino, se trata de definirlo o, al menos, de establecer cu&aacute;l es mi opci&oacute;n entre las m&uacute;ltiples definiciones posibles de lo sagrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parto de la idea de que lo sagrado es una percepci&oacute;n mediatizada de los hombres con su origen. Una mediatizaci&oacute;n que consiste en evacuar la realidad para instalar y aceptar como autores de ese origen, la presencia de seres imaginarios, dobles de los hombres, pero con poderes superiores.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Ese poder consiste en una fuerza energ&eacute;tica estable o ef&iacute;mera, "an&oacute;nima y difusa" &#151;seg&uacute;n la definici&oacute;n de Durkheim (1912)&#151; que siempre es peligrosa, eficaz, incomprensible y con dificultad administrada. Una fuerza que provoca en el creyente, al mismo tiempo, deseo y temor. Una energ&iacute;a ambigua, potencialmente capaz de establecer el orden pero, seg&uacute;n las circunstancias, tambi&eacute;n el desorden (Caillois, 1988). La ambig&uuml;edad s&oacute;lo existe en el estado virtual porque, una vez manifestada, la certeza se impone. En tanto que fuerza actualizada su car&aacute;cter es negativo o positivo, puro o impuro; santo o diab&oacute;lico.... Los calificativos son m&uacute;ltiples para definir lo numinoso que aterroriza y, al mismo tiempo, fascina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varias son las preguntas acuciantes con respecto al tema de lo sagrado. La primera de ellas es &iquest;Para qu&eacute; o por qu&eacute; la existencia de lo sagrado? Posiblemente para legitimar un orden impuesto que permite la sobrevivencia de la sociedad; que asegura su producci&oacute;n y reproducci&oacute;n. Los relatos m&iacute;ticos, los ritos y las pr&aacute;cticas sagradas constituyen, o bien una cierta explicaci&oacute;n, o bien una cierta puesta en escena del origen de las cosas cuya finalidad es "legitimar el orden del universo y de la sociedad, al sustituir a los hombres reales que domesticaron las plantas y los animales, inventaron las herramientas y las armas, etc., por hombres imaginarios que no lo hicieron pero recibieron esos favores de manos de los dioses o de h&eacute;roes fundadores" (Godelier, 1998: 246).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concretamente "el orden de la sociedad" se traduce por relaciones establecidas entre los miembros de la sociedad. Relaciones entre los que dominan y los que deben obedecer para subsistir. A los que dirigen les conviene que su poder se perpet&uacute;e con el consentimiento del resto de la sociedad. Lo sagrado se inserta en esa situaci&oacute;n para "legitimar" el orden social establecido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las preguntas ineludible es &iquest;En d&oacute;nde se origina la fuerza sagrada? Se perfilan en Francia dos l&iacute;neas explicativas: una sociol&oacute;gica representada por Emile Durkheim y otra antropol&oacute;gica propuesta por Claude L&eacute;vi&#45;Strauss y Maurice Godelier.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Durkheim (1912) lo sagrado resulta de una fuerza provocada por la sociedad misma; la sociedad en tanto que autoridad moral susceptible de despertar veneraci&oacute;n. Desde este punto de vista, la sociedad se transfigura en objeto de culto, se convierte en un ideal colectivo, suscita "la comuni&oacute;n de conciencias" y provoca el sentimiento de pertenencia a un mismo grupo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a este dominio de la afectividad, L&eacute;vi&#45;Strauss (1950) propone la esfera de lo sagrado como una concepci&oacute;n del pensamiento, como un sistema simb&oacute;lico que expresa relaciones abstractas y es el resultado, no de operaciones emocionales, sino de un mecanismo racional de comprensi&oacute;n de los hechos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Godelier (1998) plantea lo sagrado como una consecuencia de las relaciones sociales. Se supone entonces que la sociedad para instaurarse, persistir y reproducirse, necesita justificar a trav&eacute;s de un proceso de sacralizaci&oacute;n sus or&iacute;genes y su organizaci&oacute;n de clases sociales, modos de dominaci&oacute;n, costumbres... La sociedad proyecta sus propias leyes sobre objetos, animales, fen&oacute;menos naturales y seres fant&aacute;sticos. Todos ellos presentan y, al mismo tiempo, disimulan el contenido de las relaciones sociales. Las leyes est&aacute;n idealizadas, transmutadas, sacralizadas, de tal manera que no puedan ser contestadas y se conviertan en bien com&uacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos resumir las perspectivas antropol&oacute;gicas diciendo que lo sagrado se considera en el primer caso como producto de una mec&aacute;nica intelectual cuya explicaci&oacute;n y sentido se encuentra en su propia l&oacute;gica simb&oacute;lica inmanente; en el segundo, como una estrategia social a trav&eacute;s de la cual se evita la contestaci&oacute;n y se provoca el asentimiento a un orden. En este caso lo sagrado establece una relaci&oacute;n de los hombres con el origen de lo existente. Una relaci&oacute;n que se caracteriza por la opacidad (Godelier, 1998: 241), por la ocultaci&oacute;n de lo real. Ese proceso de ocultaci&oacute;n consiste en erradicar al hombre de su propio origen y del origen y la organizaci&oacute;n de todo lo existente. De este modo se lo coloca en situaci&oacute;n de producto del deseo o del capricho de poderes superiores que decidieron su creaci&oacute;n y su modo de vida. Los hombres son afortunados receptores; no han inventado ni creado nada. En consecuencia, son permanentes deudores de las fuerzas sobrenaturales y de ellas emanan las reglas de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva de L&eacute;vi&#45;Strauss es otra: el objeto, el ser sobrenatural, el animal, el lugar espec&iacute;fico, son considerados en tanto que s&iacute;mbolos puros; s&iacute;mbolos de un poder superior. Desde una perspectiva, si no complementaria, al menos amplificadora, Godelier considera que esos s&iacute;mbolos no remiten a un significado que hace abstracci&oacute;n de lo social, sino que presentan, al mismo tiempo que disimulan, el contenido de las relaciones sociales (Godelier, 1998: 243). En este sentido, lo inconsciente sirve como instrumento o medio para expresar lo sagrado, pero no como origen, tal como lo supone L&eacute;vi&#45;Strauss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se afirma que los objetos, los seres, los lugares s&iacute;mb&oacute;licos encubren lo social es porque se imponen como desprendidos de toda contingencia humana, originados <i>ex&#45;nihilo,</i> o productos de potencias superiores. Sin embargo, tal como lo propone Godelier, materializan, sintetizan visiblemente, no s&oacute;lo lo que la sociedad quiere presentar, sino tambi&eacute;n lo que quiere disimular de s&iacute; misma. De ah&iacute; que este autor concluya estableciendo que las representaciones de lo sagrado unifican en s&iacute; mismas el contenido simb&oacute;lico, imaginario y real de las relaciones sociales (Godelier, 1998: 243).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi caso, es la teor&iacute;a de Godelier la que m&aacute;s se ajusta conceptual y metodol&oacute;gicamente para un an&aacute;lisis del espacio sagrado maya. En las p&aacute;ginas siguientes abordo el tema en gran parte desde su perspectiva.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El espacio: propiedad de las divinidades</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La totalidad del espacio maya, por ser propiedad de las divinidades, es considerado sagrado, por lo tanto, permanentemente y bajo distintas formas, el hombre est&aacute; pactando con ellas su derecho de instalaci&oacute;n y desplazamiento. Derecho a cultivar una milpa, a cazar en el monte, a construir la casa en un terreno, a caminar por las calles del pueblo o senderos de la monta&ntilde;a. La relaci&oacute;n entre hombre&#45;espacio&#45;divinidad(es) es una constante pero inscrita en el tiempo, en consecuencia, sujeta a las variaciones hist&oacute;ricas y geogr&aacute;ficas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hablar del espacio sagrado entre los mayas nos plantea como punto de partida un problema fundamental: &iquest;Podemos utilizar en este caso la categor&iacute;a cl&aacute;sica de Durkheim y definir "lo sagrado" como uno de los t&eacute;rminos del binomio "sagrado&#45;profano" y establecer as&iacute; una neta separaci&oacute;n entre lo profano&#45;cotidiano (frente a lo cual no se necesita ninguna precauci&oacute;n) y el otro mundo sagrado sujeto a normas y ritos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mundo maya esta bipolaridad no parecer&iacute;a existir: todos los espacios son recept&aacute;culos posibles para recibir fuerzas sagradas. Esta potencialidad de lo sagrado es la que somete la totalidad de las pr&aacute;cticas a c&oacute;digos estrictos de conducta. En este sentido la sacralidad asegura que nada quede al azar. Cada acci&oacute;n efectuada en el espacio, sea cual sea, debe llevarse a cabo de una manera determinada para provocar o evitar las fuerzas sagradas. La milpa se trabaja con machete y con azad&oacute;n, pero tambi&eacute;n con plegarias y con incienso. El campo de cultivo, al menos tradicionalmente, nunca tuvo un valor puramente agr&iacute;cola. Siempre estuvo, en mayor o menor medida seg&uacute;n los per&iacute;odos de labranza, sacralizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los espacios, aun los banales, tienen una potencialidad sagrada. Una calle cualquiera puede imprevistamente transformarse ante la aparici&oacute;n de uno de los tantos personajes terror&iacute;ficos que existen en el imaginario maya. Si se trata del mediod&iacute;a o la noche, no es conveniente aventurarse para evitar as&iacute; el da&ntilde;o que puede provocar el encuentro con un characotel.<sup><a href="#notas">2</a></sup> &Eacute;se y muchos otros animales imaginarios representan, no s&oacute;lo el poder negativo de una fuerza sobrenatural, sino tambi&eacute;n una forma desdoblada de aplicaci&oacute;n de reglas colectivas y el castigo que merece quien no las respeta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada espacio asociado a un ser imaginario es un espacio controlado y cada espacio controlado limita la acci&oacute;n y la elecci&oacute;n de pr&aacute;cticas de los individuos. Las normas suelen ser similares en el caso de la mayor&iacute;a de las sociedades tradicionales, sean o no mayas: es necesario acostarse a determinada hora para comenzar a trabajar al alba; no caer en la borrachera y evitar los encuentros ad&uacute;lteros. La particularidad de cada sociedad se encuentra en las formas que imaginan para hacer cumplir esas normas, por ejemplo, en la tradici&oacute;n oral creada en relaci&oacute;n con los espacios en donde esas normas se actualizan, ya sea cumpli&eacute;ndolas o transgredi&eacute;ndolas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los lugares nocturnos que escapan a la posibilidad de una vigilancia constante propician las transgresiones. Para asegurarse que los hombres se recojan a una hora temprana y no beban, se escuchan continuamente en San Pedro relatos referidos a los characoteles o a La Llorona. Las versiones son m&uacute;ltiples, pero a grandes rasgos se resumen en historias de hombres que vuelven de la cantina tarde en la noche. En caminos no centrales, en senderos alejados, en los barrancos, se encuentran con animales peligrosos que los atacan o una mujer de largos cabellos que intenta seducirlos para provocarles la muerte.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a las relaciones ad&uacute;lteras, es frecuente escuchar relatos sobre La Ronda, un viento "vigilante" que pasa y arrasa con todo lo que encuentra en su camino. M&uacute;ltiples relatos cuentan de parejas sorprendidas por este "aire" en las playas del lago y encontradas muertas al d&iacute;a siguiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sacralidad que se proyecta en el espacio poblado por seres imaginarios "disimula" lo que la sociedad dice e impone. De esta forma "metamorfoseadas", las leyes mantienen su vigencia y, en mayor o menor medida, se respetan. En otras palabras, los relatos legitiman el orden establecido porque &eacute;ste no parece estipulado, ni castigado su incumplimiento, por los hombres que poseen el poder, sino por seres imaginarios, superiores, que no pertenecen al &aacute;mbito humano. El hombre se somete o transgrede. Los relatos de la tradici&oacute;n oral cuentan sobre los resultados de una actitud u otra. Pero, como ya lo hemos se&ntilde;alado, no se limitan a las consecuencias; su funci&oacute;n es adem&aacute;s la de establecer las condiciones, es decir, fijar las "reglas del juego", el marco en el que el hombre debe desplazarse y las formas de prevenir los peligros. Y es en este punto en donde interviene la "opacidad" de lo social como consecuencia de la sacralizaci&oacute;n (Godelier, 1998: 242): las "reales" relaciones (de dominaci&oacute;n de unos por otros, de control pol&iacute;tico, econ&oacute;mico...) se metamorfosean, se ocultan tras esos seres imaginarios (La Llorona, los characoteles, el Cadejo, los Ancestros, las &Aacute;nimas...) que proponen la aceptaci&oacute;n, el consentimiento, la obediencia, la continuidad de lo que ha sido establecido desde siempre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El relato establece condiciones indispensables para la existencia; persuade a trav&eacute;s de una violencia velada; una coerci&oacute;n que no parece real porque est&aacute; proyectada en la ficci&oacute;n y en seres idealizados. En definitiva, y parafraseando a Godelier, si para una parte de la sociedad &#151;la que gobierna&#151; las relaciones sociales existentes son consideradas convenientes, es necesario que lo sean tambi&eacute;n para el resto de la sociedad. Todos deben aceptar que el orden establecido es el mejor y el m&aacute;s seguro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los relatos en su conjunto crean una geograf&iacute;a sagrada que oficia de administraci&oacute;n social, es decir, coarta pero, al mismo tiempo, protege, ya que el trazado de l&iacute;mites territoriales "permitidos" y "prohibidos" permite al individuo moverse en un espacio seguro. Basta con no aventurarse por lugares solitarios, con no bajar a los barrancos, con no entrar a las cuevas... para evitar el peligro.<sup><a href="#notas">4</a></sup> El hombre en este caso vive lo sagrado &#151;la ley&#151; con temor pero, al mismo tiempo, con confianza, ya que lo confronta simult&aacute;neamente al peligro y a la forma de evitarlo. Reacci&oacute;n que inevitablemente se logra con lo que Godelier (1998: 248) define como el consentimiento de todos frente a las normas. Consentimiento que garantiza la organizaci&oacute;n y la reproducci&oacute;n de la sociedad. La repetici&oacute;n de m&uacute;ltiples versiones de historias en donde se "comprueba" que los hombres de noche son atacados por las fuerzas del mal o que en las orillas del lago abundan aires nocivos como "La Ronda" o las &Aacute;nimas de los muertos que se re&uacute;nen para determinar qui&eacute;n ser&aacute; en el pueblo el pr&oacute;ximo en morir, se convierte en un argumento irrefutable para evitar esos lugares. La &uacute;nica condici&oacute;n para mantener vigentes las normas es que se crea en la verdad de las historias. Cuando los ni&ntilde;os se escolarizan o los pobladores emigran en busca de trabajo y de otros horizontes culturales y el pueblo se abre al turismo y a un sistema mundialista de existencia que los asemeja de m&aacute;s en m&aacute;s a "los otros", el valor sagrado de espacios y seres imaginarios se debilita e incluso desaparece.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Variedad de espacios sagrados en los pueblos del lago</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geograf&iacute;a sagrada se establece a partir de un determinado reparto de fuerzas en los distintos espacios y de sus diferentes modalidades de aparici&oacute;n o permanencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen espacios que en forma permanente acogen fuerzas sagradas, espacios consolidados a los que, apoy&aacute;ndonos en Florence Brunois, podr&iacute;amos definir como "espacios de memoria" (una roca, un &aacute;rbol determinado en tal lugar, las cruces del pueblo, los barrancos, las grutas, los altares construidos en la monta&ntilde;a, la iglesia...). Algunos de estos espacios se caracterizan por concentrar fuerzas negativas un&iacute;vocas (los barrancos) o positivas (la iglesia del pueblo). Sin embargo, existen tambi&eacute;n espacios fluctuantes en donde, al mismo tiempo, la eventualidad de una fuerza u otra es posible, seg&uacute;n qui&eacute;n oficie los ritos. En los altares de las monta&ntilde;as o en las grutas pueden ir a hacer sus "parlamentos" tanto los brujos como los buenos curanderos. En San Pedro cuentan que muchas personas obtuvieron favores (dinero, curaci&oacute;n, aceptaci&oacute;n de una persona amada...) porque en tal o tal altar de la monta&ntilde;a hicieron ofrendas y rezaron junto con un curandero. Tambi&eacute;n cuentan que algunos pobladores hicieron fortuna porque con "un brujo" la pidieron en un altar al Due&ntilde;o del volc&aacute;n San Pedro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto del espacio p&uacute;blico y privado ser&iacute;a definido como espacios de vivencias sagradas espor&aacute;dicas. En este caso existe latente la ambig&uuml;edad: si un hombre encuentra sobre un matorral la estatua de un santo, ese espacio queda inmediatamente sacralizado positivamente. Por el contrario, el espacio se sacraliza como impuro si en el camino se encuentra con el Sombrer&oacute;n o un characotel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La casa es el espacio m&aacute;s importante de vivencias sagradas espor&aacute;dicas. All&iacute; se llevan a cabo la mayor&iacute;a de las pr&aacute;cticas cotidianas (se cocina, duerme, juega, limpia, teje) pero tambi&eacute;n se reza en momentos especiales y se llevan a cabo ritos dom&eacute;sticos, propiciatorios o de expiaci&oacute;n. Desde el momento en que un lugar (ya se trate de un espacio o un utensilio) es utilizado con otra finalidad que la puramente pr&aacute;ctica y utilitaria, la fuerza sagrada se instala. As&iacute; ocurre con el rinc&oacute;n en donde el due&ntilde;o de la casa enciende una vela y pronuncia un rezo ante una estampa de la Virgen para conjurar una epidemia que le anunciaron sus gallinas cantando en demas&iacute;a al anochecer o en la troje de la cocina, de donde se extraen mazorcas agradeciendo a la divinidad con "buenas palabras", o en el fog&oacute;n, en donde la mujer quema granos de pimienta para anular "el mal de ojo" que atac&oacute; a uno de los ni&ntilde;os, o en el fondo de la gran olla de barro, en donde la novia despechada mete la cabeza para llamar al hombre que la dej&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una excepci&oacute;n es la casa del curandero o el brujo, porque ese espacio goza a la vez de car&aacute;cter fijo y m&oacute;vil de sacralidad. Fijo: la habitaci&oacute;n o el rinc&oacute;n en donde tiene instalado su altar con estampas, piedras para adivinar y generalmente la figura de Maxim&oacute;n,<sup><a href="#notas">5</a></sup> y m&oacute;vil, por ejemplo, el huerto en donde, por lo general, corren los ni&ntilde;os, se plantan o recogen hortalizas, se teje en el telar atado al &aacute;rbol m&aacute;s cercano. Esa cotidianidad cambia cuando all&iacute; se lleva a cabo el sacrificio de un gallo o una gallina o se quema copal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sacralidad espor&aacute;dica tambi&eacute;n suele concentrarse en un espacio sonoro extendido y casi ilimitado creado por el aullido de perros o el graznido de ciertos p&aacute;jaros que tienen valor de presagio; tambi&eacute;n en espacios coloreados, como puede ser el ef&iacute;mero del arco iris, que se supone provocado por el aliento de una serpiente gigantesca que vive detr&aacute;s del volc&aacute;n Atitl&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo es uno de los espacios privilegiados para incorporar fuerzas sagradas. Tambi&eacute;n en este caso la ambig&uuml;edad es una caracter&iacute;stica frecuente: un cad&aacute;ver se considera un espacio sagrado impuro. Una vez enterrado puede convertirse en un protector venerado o en un &aacute;nima destructora. Se sue&ntilde;a con &eacute;l con alivio o con temor. A su vez, el cuerpo de los vivos funciona como recept&aacute;culo de fuerzas sagradas: el tranquilo agricultor de noche, dando tres saltos hacia atr&aacute;s puede metamorfosearse en animal, y como characotel, ser portador de fuerzas negativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No podemos dejar de lado el espacio on&iacute;rico, espacio sagrado en su totalidad. Espacio sin contornos precisos. All&iacute; se producen encuentros y di&aacute;logos con las divinidades, con los ancestros, con el &aacute;nima de los muertos, y eso sin requisitos previos, ni ritos propiciatorios o protectores, ni tampoco intermediarios. Desaparecen todos los l&iacute;mites que en el mundo diurno son estrictos y est&aacute;n sujetos a prohibiciones: el alma puede pasar al mundo de los muertos y encontrarse con sus antepasados o familiares muertos, puede ir al mundo subterr&aacute;neo o volar. Espacio socializado a trav&eacute;s del relato. El relato del que ha so&ntilde;ado y cuenta y el relato del padre, el abuelo o el curandero que lo interpreta. Es el relato interpretativo el que convierte al sue&ntilde;o en un hecho comprensible y socialmente &uacute;til. El espacio del sue&ntilde;o se hace entonces anal&oacute;gico al espacio real y cobra sentido, es decir, se encuadra en el orden preexistente: si se so&ntilde;&oacute; que el abuelo aparec&iacute;a y miraba a los hijos con cara enojada, eso "significa", seg&uacute;n el curandero, que es necesario no olvidar festejar con las ceremonias estipuladas los aniversarios de su muerte o que piensa castigar a alg&uacute;n miembro de la familia porque no se ha comportado correctamente con los vecinos o con un hermano. Los ancestros ocupan el espacio del sue&ntilde;o para "administrar a los vivos, para hacer cumplir con el orden establecido. La interpretaci&oacute;n del curandero hace comprensible el contenido del sue&ntilde;o y, gracias al conocimiento que tiene de las "transgresiones" del que sue&ntilde;a o de su familia, lo convierte en instrumento de control. Podr&iacute;a postularse hipot&eacute;ticamente que el sue&ntilde;o es socialmente inducido en el individuo y que, a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n, se previenen las faltas o se las castiga.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se proyecta a la tradici&oacute;n oral la distinci&oacute;n entre "espacios sagrados de memoria" y "espacios sagrados de vivencias espor&aacute;dicas", constatamos que, con respecto a los espacios sagrados de memoria, se elabora un tipo de relato perfectamente estructurado, de car&aacute;cter m&iacute;tico. Por ejemplo, los relatos sobre la ocupaci&oacute;n del territorio, es decir, la aparici&oacute;n de los santos y la construcci&oacute;n de la iglesia o la existencia de los Due&ntilde;os o del ma&iacute;z en el interior de las monta&ntilde;as... En el caso de los espacios sagrados de vivencias, nos limitamos a relatos recientes, testimoniales y generalmente referidos a la propia experiencia o a la del vecino. Intervienen en este caso personajes como el Cadejo, La Llorona, los characoteles, los relatos de vida. La localizaci&oacute;n es mucho m&aacute;s indeterminada<sup><a href="#notas">6</a></sup> e imprevisible: las apariciones se producen en un recodo del camino, detr&aacute;s de una maleza, al lado de un &aacute;rbol, detr&aacute;s o delante de una roca en el fondo del barranco...). Nos encontramos en este segundo caso con lo que Bastide (1975: 234) define como "sagrado salvaje", un sagrado "difuso" y, en consecuencia, desmesurado e incontrolable. Ese sagrado que no lleg&oacute; nunca a institucionalizarse como religi&oacute;n y perdur&oacute; incontrolable y situado en el nivel de lo imaginario y no de la memoria (Bastide, 1975: 215).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los relatos, situados en ese nivel de "sagrado salvaje", reproducen la transgresi&oacute;n (dejarse seducir en senderos alejados por una hermosa mujer; entrar a la cueva de la monta&ntilde;a en busca de riquezas, andar solo de noche por los caminos...) y, al mismo tiempo, la circunscriben espacialmente y de ese modo la exorcizan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las clasificaciones que he establecido anteriormente son operantes pero no hay que olvidar que, como todo fen&oacute;meno social, la representaci&oacute;n de los espacios sagrados sufre modificaciones. Los espacios siguen perteneciendo a las divinidades, pero las argumentaciones para su ocupaci&oacute;n o su abandono var&iacute;an, porque han variado las relaciones sociales, ya que los grupos est&aacute;n ahora sometidos a otras exigencias econ&oacute;micas o a otras influencias culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes se purificaba la casa para evitar la presencia de los malos esp&iacute;ritus; hoy se "limpian" ritualmente las tiendas de computadoras o los campos de marihuana. Antes la gente ten&iacute;a accidentes en el lago o en el monte. El espacio de esa muerte inmediatamente se convert&iacute;a en peligroso porque el alma del difunto quedaba all&iacute; aunque se hubieran llevado el cuerpo a la casa. El "buscador de almas" ven&iacute;a a recogerla a ese lugar y se la llevaba hasta depositarla en el cuerpo del herido. Los accidentes hoy en d&iacute;a suelen producirse en espacios diferentes, como puede ser una carretera de gran tr&aacute;fico. Hace unos a&ntilde;os un autob&uacute;s que iba de San Pedro La Laguna a Panajachel en la zona del lago Atitl&aacute;n, choc&oacute; y hubo muertos y m&aacute;s de treinta heridos, todos hospitalizados y luego llevados a sus casas. El buscador de almas tuvo que hacer treinta viajes hacia el lugar en donde se produjo el accidente y realizar el ceremonial de tra&iacute;da del alma entre las bocinas de los autos y el paso ensordecedor de los camiones. Nada, visto desde el exterior, pod&iacute;a hacer suponer que ese lugar estuviera sacralizado porque treinta almas lo habitaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes, en San Pedro, se supon&iacute;a que los malos esp&iacute;ritus se apropiaban de las calles a partir de las ocho de la noche, hoy como la mayor&iacute;a de los pobladores son adeptos a las telenovelas que terminan a las nueve de la noche y les gusta dar un paseo antes de acostarse, el horario "sagrado" se ha desplazado y se supone que los characoteles no aparecen antes de las diez de la noche.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos pobladores de San Pedro dicen que antes se escuchaban los lamentos de La Llorona en las calles del pueblo; hoy aseguran que ya no se oyen sino en las afueras. Hoy en d&iacute;a la gente ya no tiene miedo de aventurarse en el monte porque los lugares "peligrosos" se han limitado con la extensi&oacute;n de los cultivos. S&oacute;lo quedan algunos barrancos y pocos lugares, todos perfectamente delimitados (el interior de los volcanes, el fondo del lago Atitl&aacute;n, por ejemplo), en donde se considera que aparecen &Aacute;nimas o personajes malignos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se opera con el paso del tiempo y la entrada en la modernidad es lo que Bastide (1975) defini&oacute; como "una domesticaci&oacute;n" de lo sagrado, una especie de recuperaci&oacute;n racional y casi burocr&aacute;tica del "sagrado salvaje" al que ya anteriormente hice referencia. Ese sagrado "salvaje" que depende en parte de la experiencia de cada uno, que es creaci&oacute;n pura y no repetici&oacute;n, va desapareciendo a medida que los pueblos se modernizan. Actualmente el paisaje suele mirarse como un entorno objetivo y objetivado. Ya no estamos en el marco del signo &#151;todo se lee como significante&#151; sino de la funcionalidad: las tierras sirven para cultivar el producto m&aacute;s rentable, el pueblo para instalarse y vivir. El paisaje que antes se le&iacute;a buscando indicios de sacralidad (el color de la nube, la forma de una roca, un &aacute;rbol gigantesco, un barranco, una gruta...), suele reducirse a una valorizaci&oacute;n puramente productiva.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros cambios se producen, no    por la v&iacute;a econ&oacute;mica o pol&iacute;tica, sino religiosa. Las Iglesias    protestantes cada vez m&aacute;s presentes, crean nuevas gestiones de los espacios    sagrados. Podr&iacute;amos referirnos m&aacute;s bien a transferencias de lo    sagrado hacia nuevos espacios, por ejemplo hacia algunos bares para turistas    en el lago Atitl&aacute;n, iluminados s&oacute;lo con velas, en donde por lo    general se fuma marihuana, se escucha m&uacute;sica estridente y se bebe alcohol.    Contra ellos las Iglesias protestantes esgrimen un vocabulario apocal&iacute;ptico:    "lugares de condenaci&oacute;n eterna", "antros de pecado mortal", etc. Y en    torno a ellos surge una nueva tradici&oacute;n oral en donde se relata "la perdici&oacute;n"    de j&oacute;venes que viv&iacute;an felices y protegidos por la familia y terminan    como vagabundos y viviendo con los hippies extranjeros, los que en el caso de    San Pedro, radican en un barrio relativamente alejado del centro y son mirados    con desprecio por los pobladores tzutujiles.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>L&iacute;mites y contactos entre lo sagrado "puro" y lo sagrado "impuro"</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad necesita almacenar fuerzas para protegerse. Su existencia y supervivencia dependen del poder que tenga de usar las fuerzas superiores y de convertirlas en positivas. Mientras mayor es la fuerza, mayor se supone que es su eficacia (Caillois, 1988: 58). De ah&iacute; la tentaci&oacute;n permanente de cambiar lo negativo&#45;impuro en instrumento de purificaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El interior de las monta&ntilde;as en donde vive el Due&ntilde;o es un espacio que en el imaginario se reviste de fuerzas ambiguas: en un sentido, lugar de la divinidad que castiga e impone trabajos forzados si no se le pidi&oacute; permiso debidamente para cazar o pescar y, en otro, lugar de la divinidad que otorga riquezas (oro y piedras preciosas). La tradici&oacute;n oral abunda en relatos en donde esta ambig&uuml;edad est&aacute; presente: el hombre rechaza aterrorizado este lugar y, al mismo tiempo, se siente fascinado por penetrar y apropiarse de lo que ah&iacute; existe. Muchas historias hablan de un hombre que entra en la monta&ntilde;a y logra resistir a los duros trabajos impuestos por el Due&ntilde;o. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, al salir recibe como recompensa una caja de tesoros, eso implica metaf&oacute;ricamente la reversibilidad de las fuerzas negativas en fuerzas positivas; el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Sin embargo la aventura por lo general es de corta duraci&oacute;n: los relatos dicen que el hombre reparte las riquezas entre los pobladores o hace construir una iglesia pero al poco tiempo muere.<sup><a href="#notas">7</a></sup> El contacto con fuerzas sagradas excesivamente poderosas aniquila al hombre com&uacute;n. En este sentido es interesante destacar que hay muchos relatos que cuentan de personas que se enriquecieron porque entraron en el interior de la monta&ntilde;a acompa&ntilde;adas de "un brujo" que les ayud&oacute; a extraer el tesoro. En esos casos, gracias a la utilizaci&oacute;n de un intermediario capaz de pactar con lo sobrenatural, el relato no termina con la muerte del protagonista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los muertos, es interesante constatar que existen espacios de reversibilidad posible de lo negativo a lo positivo y otros en donde el l&iacute;mite es infranqueable. En el caso de reversibilidad, observamos que el cad&aacute;ver y todos los objetos que le pertenecieron, como as&iacute; la habitaci&oacute;n en donde yace, est&aacute;n contaminados de impureza, de fuerzas negativas. El cementerio, en el momento del entierro, es un espacio peligroso, nadie debe tocar la tierra de ese lugar ni tardarse all&iacute; mucho tiempo. Respetados todos los ritos que impone la muerte, al final del duelo, la casa deja de ser portadora de fuerzas negativas, el muerto adquiere el valor de ancestro venerado, sus objetos se conservan como reliquias y se acepta su aparici&oacute;n con placer en el espacio del sue&ntilde;o porque aconseja o dice palabras premonitorias. Incluso se recibe su alma una vez al a&ntilde;o, el d&iacute;a de los muertos, en el cementerio, espacio que a su vez se ha purificado, a condici&oacute;n de que se respete un horario diurno, al punto de que es posible entonces consumir all&iacute; alimentos y compartirlos con el difunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, al cementerio "vienen" los difuntos de "visita", para acercarse a los vivos, pero su lugar de residencia es otro: un mundo subterr&aacute;neo que en el caso de los pueblos del lago se localiza en el fondo del lago. Los muertos no deben permanecer en el espacio de los vivos, s&oacute;lo tienen derecho a apariciones espor&aacute;dicas, y los vivos que llegan a conocer el mundo de los muertos, aun cuando logren regresar, no tardan en morir.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior implica entonces la posibilidad de que ciertas fuerzas negativas puedan ser revertidas y su energ&iacute;a aprovechada positivamente (el caso de ciertos espacios asociados a los muertos), mientras que otras, principalmente las localizadas en lugares fijos, lugares de memoria (el espacio subterr&aacute;neo de los muertos, el espacio de los due&ntilde;os de la monta&ntilde;a, "el infierno" en ciertos grupos mayas m&aacute;s permeables al imaginario cat&oacute;lico...) sean irreversibles. El contacto entre los dos mundos es tab&uacute;. De este modo se protege el orden del mundo de los vivos y se evita el exceso, la desmedida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las separaciones o las comunicaciones espaciales que se representan en el plano sagrado tienen una relaci&oacute;n directa con el espacio social real: los ancestros considerados "los verdaderos propietarios de las cosas y de los bienes del mundo" (Mauss, 1950: 167), deben controlar a sus deudos para que hagan una buena administraci&oacute;n de lo que les han legado (bienes materiales pero tambi&eacute;n bienes culturales y sociales, como pueden ser ciertos comportamientos que involucran el respeto a los mayores, a las autoridades, etc.) so pena de desposeerlos. De ah&iacute; que puedan "aparecerse" en este mundo de tiempo en tiempo o en fechas fijas como el "D&iacute;a de los muertos" para probar su existencia y, en consecuencia, su actualidad "vigilante". Pero es imposible que permanezcan en este mundo porque su poder se origina y alimenta en el otro espacio, un "m&aacute;s all&aacute;" definitivamente consagrado. A su vez, si el hombre lograra circular en el "m&aacute;s all&aacute;", eso significar&iacute;a que es tan poderoso como las divinidades o los ancestros y esto desequilibrar&iacute;a todas las jerarqu&iacute;as sobre las que se asienta la organizaci&oacute;n social. De ah&iacute; que en la mayor&iacute;a de los relatos se los destine a morir despu&eacute;s de haber conocido el otro mundo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Para concluir</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La base de las demarcaciones espaciales se encuentra, ya sea en el asentamiento, ya sea en el desplazamiento de fuerzas sagradas. Estas limitaciones imaginarias tienen una incidencia directa en la cotidianidad y, en gran medida, controlan la vida del grupo. Por una parte, inhiben y suelen dar lugar a reacciones transgresoras pero, por otra, otorgan seguridad provocando consensualmente la aceptaci&oacute;n. El hombre confinado en el espacio permitido, es decir: obedeciendo las normas, se protege del peligro, puede proyectarse hacia el futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior no quiere decir que el espacio est&eacute; circunscrito en forma fija y definitiva. La movilidad adjudicada a las fuerzas sagradas es lo que asegura una din&aacute;mica permanente: ciertos espacios reducen su sacralidad en determinado momento; otros se desacralizan para resacralizarse en otras condiciones; nuevos espacios sagrados se instauran y determinan actitudes hasta ese momento desusadas... , las estrategias creativas son variadas y dependen de la aparici&oacute;n de agentes o situaciones nuevas. En definitiva: las fuerzas sagradas son tan din&aacute;micas como las sociedades en donde circulan, y como ellas, deben adaptarse a los avatares de la modernidad para seguir siendo operantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bastide, Roger, 1975&nbsp;<i>Le sacr&eacute; sauvage et autres essais.</i> Par&iacute;s: Payot.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380340&pid=S0185-2574200700010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunois, Florence, en prensa    "Une re&#45;lecture du paysage sacr&eacute; Kasua (Province du Sud de la Papouasie&#45;Nouvelle    Guin&eacute;e)" &#91;por publicarse en <i>Sites sacr&eacute;s naturels. Diversit&eacute;    culturelle et diversit&eacute; biologique.</i> Actes du Symposium International    UNESCO/CNRS/MNHN, 1998 (22&#45;25 septiembre)&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380342&pid=S0185-2574200700010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caillois, Roger, 1988 &#91;1942&#93;    <i>L'homme et le sacr&eacute;.</i> Par&iacute;s: Gallimard.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380344&pid=S0185-2574200700010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durkheim, Emile, 2003 &#91;1912&#93; <i>Les formes el&eacute;m&eacute;ntaires de la vie religieuse.</i> Francia: PUF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380346&pid=S0185-2574200700010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Godelier, Maurice, 1998&nbsp;<i>El enigma del don.</i> Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380348&pid=S0185-2574200700010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mauss, Marcel, 1950&nbsp;<i>Sociologie et anthropologie.</i> Par&iacute;s: PUF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380350&pid=S0185-2574200700010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&eacute;vi&#45;Strauss, Claude,    1950&nbsp;"Introduction &agrave; l'oeuvre de Mauss", <i>Sociologie et anthropologie,</i>    pp. 9&#45;52, Par&iacute;s: PUF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380352&pid=S0185-2574200700010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petrich, Perla, 1993&nbsp;"Les    contentieux de la m&eacute;moire", <i>M&eacute;moire de la tradition,</i> pp.    162&#45; 187, A. Becquelin y A. Molini&eacute; (&eacute;d.), Par&iacute;s: Universit&eacute;    de Nanterre, Soci&eacute;t&eacute; d'Ethnologie.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380354&pid=S0185-2574200700010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;,    (ed.) 1998&nbsp;<i>Literatura oral de los pueblos del lago Atitl&aacute;n.</i>    Guatemala: CAEL&#45;MUNIKAT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380356&pid=S0185-2574200700010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petrich, Perla (ed.), 1998b <i>Pueblos y santos del lago Atil&aacute;n.</i> Guatemala: CAEL&#45;MUNIKAT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380358&pid=S0185-2574200700010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;,    2003 "Topolog&iacute;a nocturna en los pueblos mayas de Atitl&aacute;n", <i>Espacios    mayas: representaci&oacute;n, usos y creencias,</i> pp. 577&#45;601, A. Becquelin,    A. Breton y M. Ruz (eds.). M&eacute;xico: UNAM, IIFL, Centro de Estudios Mayas&#45;Centro    Franc&eacute;s de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380360&pid=S0185-2574200700010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;,    2003b "La muerte a trav&eacute;s de la tradici&oacute;n oral maya", <i>Antropolog&iacute;a    de la eternidad. La muerte en la cultura maya, pp.</i> 473 &#45; 501, Andr&eacute;s    Ciudad Ruiz, Mario Humberto Ruz Sosa, M<sup>a</sup> Josefa Iglesias <i>y</i>    Ponce de Le&oacute;n (eds.). Madrid: Sociedad Espa&ntilde;ola de Estudios Mayas&#45;Centro    de Estudios Mayas, Madrid (Publicaciones de la SEEM, 7).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380362&pid=S0185-2574200700010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petrich, Perla y Carlos Ochoa Garc&iacute;a (eds.), 2001 <i>Cuentos del lago.</i> Guatemala: Cholsamaj.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380364&pid=S0185-2574200700010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ochoa Garc&iacute;a, Carlos, 1999 <i>Historias de la noche del lago Atitl&aacute;n.</i> Guatemala: CAEL&#45;MUNIKAT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3380366&pid=S0185-2574200700010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Utilizo en este caso las ideas de base de Godelier (1998: 245), para quien lo sagrado es un cierto tipo de relaci&oacute;n de los hombres con el origen de las cosas de una &iacute;ndole tal que en ella desaparecen los hombres reales y aparecen en su lugar dobles de s&iacute; mismos, hombres imaginarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Personas que se transforman de noche en un animal o toman el aspecto de otra persona para provocar da&ntilde;os a los vecinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;M&uacute;ltiples relatos sobre estos temas se encuentran en Ochoa (1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para mayor informaci&oacute;n sobre el espacio nocturno, consultar Petrich (2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Una m&aacute;scara con cuerpo de trapos adorada como una divinidad que en su origen fue creada para vigilar a las mujeres mientras sus maridos trabajaban pero a la que hoy se le pide todo tipo de servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase sobre este punto una perspectiva general planteada por Roger Caillois (1988: 69).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Para mayor informaci&oacute;n sobre este tipo de relato consultar Petrich (1998: 32).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Para mayor informaci&oacute;n, v&eacute;ase Petrich (2003 bis).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Perla Petrich.</b> Argentina&#45;francesa. Etnoling&uuml;ista. Sus trabajos se centran en la tradici&oacute;n oral maya entre los moch&oacute;s de Motozintla, en Chiapas, donde trabaja particularmente sobre la alimentaci&oacute;n y las distintas representaciones del ma&iacute;z. A partir de 1990 inici&oacute; trabajos de campo en la zona del lago Atitl&aacute;n, particularmente en San Pedro La Laguna y en Santa Catarina Palop&oacute;. Durante cinco a&ntilde;os dirigi&oacute; un proyecto educativo de recolecta y publicaci&oacute;n de la tradici&oacute;n oral con fines de uso escolar. Actualmente dirige un grupo de investigaci&oacute;n universitario (ALHIM) que re&uacute;ne investigadores que se interesan fundamentalmente en los fen&oacute;menos migratorios.</font></p>      ]]></body><back>
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