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<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura maya]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Y lo demás se repartió en los hijos del pueblo". Las cofradías indígenas tzeltales de los valles de Teopisca, Chiapas, y su actividad crediticia. Siglo XVIII]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Historiografy has demonstrated the importance of credit giving within the diferent spheres of the colonial economy. Its importance derived from the moneyshortage felt in all the economic and social sectors. In the state of Chiapas, the credit giving activity of the indigenous cofradias was directed to help popular economy on the local level. This article pretends to demonstrate the influence the institution had over the economic activities of the indian villages in Chiapas during the 18 th century. By analizing the dinamics of the cofradias, of those villages located within Teopisca's Valley, I'll present the primary caracteristics of this credit giving institution, the parts of population that were benefitted as well as the economic activities in which these small sums were invested.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>"Y lo dem&aacute;s se reparti&oacute; en los hijos del pueblo". Las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas tzeltales de los valles de Teopisca, Chiapas, y su actividad crediticia. Siglo XVIII</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Dolores Palomo Infante </font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIESAS Sureste.</i></font> <font face="verdana" size="2"><a href="mailto:dpalomo@ciesas.edu.mx">dpalomo@ciesas.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a ha mostrado el papel que el cr&eacute;dito tuvo en el desarrollo de la econom&iacute;a colonial a diversas escalas. Su importancia se deriv&oacute; de la escasez de circulaci&oacute;n monetaria en todos los sectores econ&oacute;micos y sociales. En Chiapas, la actividad crediticia de las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas apoy&oacute; el desarrollo de la econom&iacute;a popular, en peque&ntilde;a escala. Con este art&iacute;culo quiero mostrar la influencia que esta instituci&oacute;n tuvo en la actividad econ&oacute;mica de los pueblos indios de Chiapas durante el siglo XVIII. A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la din&aacute;mica de las cofrad&iacute;as de los pueblos ubicados en los Valles de Teopisca, presento las principales caracter&iacute;sticas que tuvo la actividad crediticia de esta instituci&oacute;n, los grupos de poblaci&oacute;n que se vieron beneficiados y los &aacute;mbitos econ&oacute;micos en los que fueron invertidas las peque&ntilde;as cantidades de dinero prestado.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Historiografy has demonstrated the importance of credit giving within the diferent spheres of the colonial economy. Its importance derived from the moneyshortage felt in all the economic and social sectors. In the state of Chiapas, the credit giving activity of the indigenous cofradias was directed to help popular economy on the local level. This article pretends to demonstrate the influence the institution had over the economic activities of the indian villages in Chiapas during the 18 th century. By analizing the dinamics of the cofradias, of those villages located within Teopisca's Valley, I'll present the primary caracteristics of this credit giving institution, the parts of population that were benefitted as well as the economic activities in which these small sums were invested.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo quiero mostrar las implicaciones e importancia econ&oacute;micas que tuvieron las cofrad&iacute;as coloniales en Chiapas. La historiograf&iacute;a sobre estas asociaciones ha mostrado que a pesar de ser una instituci&oacute;n con car&aacute;cter eminentemente religioso, su actividad se inserta dentro del desarrollo global comunitario. Por lo tanto, las perspectivas para su an&aacute;lisis no se reducen a los aspectos de la vida religiosa de los grupos sociales sino que son varios los puntos de vista desde los que pueden analizarse. No me cabe duda que una de las razones por la cual las cofrad&iacute;as fueron aceptadas y promovidas por la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de Chiapas fue la econ&oacute;mica y que su importancia en este sentido se deriva de diferentes factores. Por ello, en esta ocasi&oacute;n, voy a analizar uno de esos aspectos: su funci&oacute;n crediticia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a muestra el papel que el cr&eacute;dito tuvo en el desarrollo de la econom&iacute;a colonial a diversas escalas. Su importancia se deriv&oacute; de la escasez de circulaci&oacute;n monetaria que prevaleci&oacute; durante gran parte de la Colonia, que frenaba el desarrollo econ&oacute;mico de los sectores productivos. Von Wobeser afirma que en el siglo XVIII la econom&iacute;a de la ciudad de M&eacute;xico depend&iacute;a del cr&eacute;dito por la escasez end&eacute;mica de circulante, porque los productores contaban con escaso capital propio y por las sucesivas crisis econ&oacute;micas.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta circunstancia afectaba a todos los sectores econ&oacute;micos, aunque con desigual importancia, ya que la miner&iacute;a o las grandes haciendas depend&iacute;an mucho m&aacute;s del dinero l&iacute;quido que la agricultura, debido a la diferente necesidad de inversi&oacute;n. Sin embargo, para todos, en su justa medida, la moneda era un recurso necesario. Tambi&eacute;n lo fue para el desarrollo de los pueblos de indios, ya que, como se ha demostrado en diferentes investigaciones, no ten&iacute;an una econom&iacute;a de autoconsumo, sino que manten&iacute;an activas relaciones comerciales entre ellos. Adem&aacute;s, la inversi&oacute;n econ&oacute;mica no era el &uacute;nico sector que reclamaba la necesidad de moneda. Recordemos que bajo el r&eacute;gimen colonial los pueblos de indios eran tributarios y estaban sometidos a una larga lista de demandas que el sistema les impuso, como el repartimiento y la encomienda. Asimismo, el desarrollo de la vida religiosa y ritual impuesta por la evangelizaci&oacute;n oblig&oacute; a los pueblos a disponer de un capital, a veces en dinero y muchas otras en especie y trabajo, para satisfacer los requerimientos que les hac&iacute;an frailes y curas.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Esta enumeraci&oacute;n no est&aacute; completa. Podr&iacute;a se&ntilde;alar otras muchas circunstancias en las que la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena necesit&oacute; la moneda en su vida cotidiana; pero pienso que con lo arriba se&ntilde;alado es suficiente para justificar el tema central de este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esta necesidad y deficiencia de liquidez, y a falta de un sistema bancario, las transacciones crediticias estaban en manos de los comerciantes e instituciones eclesi&aacute;sticas.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Es necesario se&ntilde;alar que aunque los estudios sobre la actividad crediticia durante la Colonia y el siglo XIX han aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a&uacute;n quedan algunas interrogantes y lagunas al respecto, que deber&aacute;n ir cubri&eacute;ndose con nuevas investigaciones. En los trabajos que se han publicado sobre el tema de los cr&eacute;ditos hay un aspecto que ha sido relativamente poco estudiado: las formas de cr&eacute;dito popular.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como confirman varios trabajos sobre las cofrad&iacute;as en la Nueva Espa&ntilde;a,<sup><a href="#notas">4</a></sup> esta instituci&oacute;n se convirti&oacute; en una fuente de cr&eacute;dito importante en algunos sectores del desarrollo econ&oacute;mico. En Chiapas no fueron la excepci&oacute;n, aunque las condiciones econ&oacute;micas propias de las cofrad&iacute;as tzeltales marcaron diferencias sustanciales, sobre todo en cuanto a los montos prestados y a las formas practicadas. Esta instituci&oacute;n, sin embargo, no era la &uacute;nica prestadora de cr&eacute;ditos, sino que comparti&oacute; esta funci&oacute;n con otro tipo de fundaciones o instituciones, religiosas o civiles, como las capellan&iacute;as<sup><a href="#notas">5</a></sup> o las cajas de comunidad.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo intentar&eacute; aportar algunas ideas sobre la pr&aacute;ctica del cr&eacute;dito popular desarrollado por las cofrad&iacute;as tzeltales de Chiapas,<sup><a href="#notas">7</a></sup> como fuente que prove&iacute;a de recursos monetarios a las personas o actividades que as&iacute; lo requer&iacute;an. Hay que se&ntilde;alar, como mostrar&eacute; m&aacute;s adelante, que es dif&iacute;cil conocer en qu&eacute; eran invertidas estas peque&ntilde;as cantidades de capital que eran objeto de pr&eacute;stamos, ya que no se especifica en la documentaci&oacute;n que he utilizado. Sin embargo, la existencia de esta pr&aacute;ctica est&aacute; demostrada, por lo que me centrar&eacute; en hacer una caracterizaci&oacute;n de la misma, respondiendo a algunas preguntas que conforme analizaba la informaci&oacute;n de las cofrad&iacute;as me fueron surgiendo, para tratar de dar algunas ideas sobre su importancia. Entre otras, &iquest;cu&aacute;l era el capital prestado? &iquest;A qui&eacute;n se prestaba? &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;En qu&eacute; se invert&iacute;a ese capital? &iquest;Cu&aacute;l era el beneficio para la instituci&oacute;n? &iquest;Y para la econom&iacute;a local?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cofrad&iacute;a era una instituci&oacute;n religiosa, originaria de Europa, que desde el mismo siglo XVI comenz&oacute; a fundarse en Am&eacute;rica. Adem&aacute;s de promover el culto a diferentes advocaciones, ten&iacute;a como fin procurar la pr&aacute;ctica de la piedad, la caridad y ayuda mutua entre los hermanos que la compon&iacute;an, actividades que demandaban recursos econ&oacute;micos para su realizaci&oacute;n. Sin la intenci&oacute;n de hacer una tipolog&iacute;a muy detallada,<sup><a href="#notas">8</a></sup> se&ntilde;alar&eacute; que durante toda la &eacute;poca colonial, estuvieron diferenciadas entre cofrad&iacute;as de espa&ntilde;oles y de ind&iacute;genas, aunque no siempre hab&iacute;a impedimento para que estos &uacute;ltimos pertenecieran a alguna nominada "de espa&ntilde;oles".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pueblos de indios de Chiapas fueron introducidas por los religiosos dominicos como apoyo para la evangelizaci&oacute;n, y aunque no he encontrado libros de fechas tempranas, si hay evidencias de que las primeras fundadas datan del &uacute;ltimo tercio del siglo XVI. El capital de las cofrad&iacute;as &#151;o fondo, caudal o <i>principal,</i> como tambi&eacute;n aparece nombrado&#151; se formaba principalmente de las limosnas que cada hermano daba al asentarse en el libro como cofrade y del <i>jornalillo</i> con el que contribu&iacute;an cada mes "a fin de hacerse as&iacute; participantes de las innumerables gracias e indulgencias que tienen los que pertenecen a las asociaciones".<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la informaci&oacute;n que hay en sus libros, las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas fueron en su mayor&iacute;a pobres, muy alejadas de las ricas asociaciones de otras regiones de la Nueva Espa&ntilde;a,<sup><a href="#notas">10</a></sup> e incluso de la misma alcald&iacute;a mayor de Chiapa, como las de algunos pueblos zoques<sup><a href="#notas">11</a></sup> o la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de la Luz de Huixt&aacute;n, que lleg&oacute; a tener hasta 132 cabezas de ganado mayor.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Tambi&eacute;n existieron diferencias notables con respecto a las cofrad&iacute;as de espa&ntilde;oles y ladinos de Comit&aacute;n, Ocosingo y Ciudad Real de Chiapa.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Sin embargo, los datos que proporcionan otras fuentes documentales &#151;informes parroquiales, y principalmente la documentaci&oacute;n que se gener&oacute; por la desamortizaci&oacute;n y nacionalizaci&oacute;n de bienes eclesi&aacute;sticos tras las Leyes de Reforma&#151; permite afirmar que existieron importantes diferencias entre las mismas cofrad&iacute;as ind&iacute;genas de Chiapas, atendiendo a la posesi&oacute;n de bienes y capitales. Por ejemplo, las de los pueblos de los Valles de Teopisca parecen estar en una posici&oacute;n econ&oacute;mica bastante buena&#151; en comparaci&oacute;n con las de otros pueblos&#151; pues algunas de ellas incluso ten&iacute;an estancias de ganado, aunque eso no se ve reflejado en los <i>principales</i> que cada a&ntilde;o declaran tener. As&iacute;, la Cofrad&iacute;a de San Francisco de Amatenango ten&iacute;a 40 vacas, cuando en 1875 fueron denunciadas por don Victoriano Li&eacute;vano, por considerarlo capital "redimible conforme a las leyes en la materia".<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, otras cofrad&iacute;as se caracterizaron por mantener a lo largo de toda su historia, una pobre situaci&oacute;n econ&oacute;mica. En 1813 el curato de Yajal&oacute;n ten&iacute;a fundadas seis cofrad&iacute;as, de las cuales cuatro no ten&iacute;an principal alguno, y las otras dos ten&iacute;an 31 pesos una y 17 la otra.<sup><a href="#notas">15</a></sup> En el pueblo de Chamula &#151;tzotzil&#151;, en 1820, ninguna cofrad&iacute;a ten&iacute;a tierras o ganado, lo mismo que en los tzeltales Tenejapa, Oxchuc o Sibac&aacute;, que adem&aacute;s no ten&iacute;an principales.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Hay que se&ntilde;alar, no obstante, que sus capitales variaron a lo largo de los casi 200 a&ntilde;os de los que tenemos informaci&oacute;n sobre algunas cofrad&iacute;as, y que las "circunstancias" y/o coyunturas particulares (epidemias, plagas, gastos extraordinarios, din&aacute;mica interna de la asociaci&oacute;n, entre otras) determinaron la suerte de los fondos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que pretendo resaltar con estos datos es que incluso en aquellas cofrad&iacute;as que ten&iacute;an fondos o capitales, la cantidad era modesta, por lo que el monto de los pr&eacute;stamos que pod&iacute;an hacer era peque&ntilde;o. Consiguientemente, el tipo de cr&eacute;dito practicado aqu&iacute; fue diferente del de otras regiones de Nueva Espa&ntilde;a, como en las zonas minera, o de gran desarrollo agr&iacute;cola o de claro car&aacute;cter comercial, en donde las transacciones y la actividad productiva se desarrollaba a gran escala, lo mismo que los cr&eacute;ditos, tanto si hablamos de cantidades como de modalidades.<sup><a href="#notas">17</a></sup> En realidad, las diferencias econ&oacute;micas entre estas regiones y Chiapas eran muy grandes, ya que las principales actividades de los pueblos del presente trabajo eran la agricultura y el comercio "a peque&ntilde;a escala".<sup><a href="#notas">18</a></sup> Incluso, las cofrad&iacute;as de espa&ntilde;oles en Chiapas estaban lejos de poseer los grandes capitales de algunas de sus hermanas novohispanas. Por estas caracter&iacute;sticas muy espec&iacute;ficas, es por lo que considero a este tipo de cr&eacute;dito como popular.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunos datos sobre los Valles de Teopisca</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &aacute;rea geogr&aacute;fica sobre la que estoy realizando la investigaci&oacute;n de las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas es en la que se asentaban los pueblos que durante la Colonia fueron nombrados como zendales &#151;tzeltales&#151;, por la lengua que hablaban. Desafortunadamente, no hay libros de cofrad&iacute;as de todos ellos, ya que muchos se han perdido. Sin embargo, podemos estar seguros de que en la gran mayor&iacute;a fueron fundadas varias.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8c1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por razones que detallar&eacute; m&aacute;s adelante, en el an&aacute;lisis para este trabajo s&oacute;lo estoy incluyendo informaci&oacute;n de los tres pueblos que se ubican dentro de los Valles de Teopisca: Teopisca, que era la cabecera parroquial, Amatenango y Aguacatenango. Pertenec&iacute;an a la provincia de Los Llanos, ubicada en el sureste de la Alcald&iacute;a Mayor de Chiapa, cuyo principal centro de poblaci&oacute;n era Comit&aacute;n. Estaban cerca de Ciudad Real, &uacute;nica ciudad de espa&ntilde;oles fundada en la Colonia, que ejerc&iacute;a un fuerte control sobre ellos. A corta distancia de &eacute;stos se localizaban Soyatit&aacute;n y Pinola; hacia el norte se ubicaban poblaciones tales como Chil&oacute;n, Bachaj&oacute;n, Ocosingo y Yajal&oacute;n, siempre refiri&eacute;ndome a los pueblos de los que tengo informaci&oacute;n sobre cofrad&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos pueblos se encontraban en una zona de transici&oacute;n entre los Altos y los Llanos de Chiapas, en la ruta comercial hacia Guatemala. Es una zona templada, con amplios valles y tierras f&eacute;rtiles, lo que permiti&oacute; durante la &eacute;poca colonial la existencia y explotaci&oacute;n de haciendas, tierras productivas y heredades que pertenecieron tanto a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena como a los espa&ntilde;oles y mestizos de la Ciudad Real de Chiapa, a quienes les atrajeron la cercan&iacute;a as&iacute; como la calidad y temple de la tierra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n a la calidad de los due&ntilde;os de estas propiedades, fray Agust&iacute;n de Ar&eacute;valo dec&iacute;a en 1748 que eran "de distintas calidades y los m&aacute;s mestizos". A decir verdad, los due&ntilde;os de las de Teopisca &#151;los que aparecen en este documento&#151; son todos "dones", por lo que supongo que la mayor&iacute;a eran espa&ntilde;oles.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Seg&uacute;n el mismo cura, hab&iacute;a un total de 15 labores en estos valles: Teopisca ten&iacute;a cinco; Aguacatenango, una y Amatenango, nueve. Las sementeras de ellas, aclara, eran s&oacute;lo de trigo. Adem&aacute;s, exist&iacute;an en los tres pueblos cuatro haciendas; el mismo documento se&ntilde;ala que la de San Diego, perteneciente al pueblo de Teopisca era de ganado mayor; las dos "hacienditas" de Aguacatenango, que pertenec&iacute;an a la Cofrad&iacute;a de la Virgen, eran de yeguadas. Y por &uacute;ltimo, los indios del pueblo de Amatenango ten&iacute;an la Hacienda del Rosario.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sementeras de los indios eran de trigo, ma&iacute;z y frijol, y se manten&iacute;an "de ma&iacute;z, frijoles y caza de monte; y en algunos d&iacute;as festivos, carne de toros y pavos de la tierra".<sup><a href="#notas">22</a></sup> Por las condiciones clim&aacute;ticas y geogr&aacute;ficas fue muy importante el cultivo del trigo, lo que se vio reflejado en la actividad econ&oacute;mica de las cofrad&iacute;as mismas. En resumen, sus principales actividades eran las agropecuarias &#151;explotaci&oacute;n de las tierras para la agricultura y ganader&iacute;a&#151; y las comerciales. Tambi&eacute;n fue importante la tradicional actividad textil de las indias, que hilaban con la t&eacute;cnica del malacate y tej&iacute;an en sus casas mantas de <i>ordiembre</i> &#91;urdimbre&#93; mientras cuidaban sus animales. Con el objetivo de fomentar y mejorar la calidad de los tejidos, en 1792, a trav&eacute;s de una real c&eacute;dula, y a solicitud del obispo Francisco Gabriel de Olivares y Benito, el monarca aprob&oacute; la fundaci&oacute;n en Teopisca de una escuela para la ense&ntilde;anza de hilados y tejidos, para provecho de las indias y viudas pobres de los tres pueblos. Sin embargo, parece que la producci&oacute;n tradicional se impuso, ya que los problemas para el funcionamiento de esta escuela estuvieron relacionados con la negativa de las indias a asistir a ella, pues no ve&iacute;an beneficio alguno. Aunque no era una econom&iacute;a muy diversificada, y estaba dirigida en primer lugar al sustento de la poblaci&oacute;n y al pago de tributos, s&iacute; exist&iacute;an relaciones entre los diferentes pueblos a diversos niveles, principalmente a trav&eacute;s del peque&ntilde;o comercio de productos artesanales; tambi&eacute;n hab&iacute;a movimientos laborales a peque&ntilde;a distancia.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los inicios de la Colonia fueron pueblos tributarios, sometidos al r&eacute;gimen de la encomienda<sup><a href="#notas">23</a></sup> y el repartimiento y a la explotaci&oacute;n eclesi&aacute;stica, debido a los cuantiosos gastos que ocasionaban el sost&eacute;n de los frailes y curas, el pago de los derechos parroquiales y las frecuentes derramas. La propiedad de la tierra era comunal y hab&iacute;a haciendas del com&uacute;n, donde cultivaban y criaban ganado, como se&ntilde;al&aacute;bamos anteriormente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres pueblos pertenec&iacute;an a la misma parroquia, la de Teopisca, administrada la mayor parte de la &eacute;poca colonial por los religiosos dominicos. Hacia el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII el clero secular tom&oacute; el relevo de la administraci&oacute;n parroquial.<sup><a href="#notas">24</a></sup> Su poblaci&oacute;n fue, y lo sigue siendo, mayoritariamente ind&iacute;gena, de manera particular la de Amatenango y Aguacatenango, que seg&uacute;n los censos parroquiales de finales del XVIII, y primera mitad del siglo XIX, no contaban con ning&uacute;n vecino de otra calidad, al menos no de los que estaban obligados al cumplimiento con la Iglesia &#151;comuni&oacute;n y confesi&oacute;n.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8c2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Teopisca fue uno de los pueblos que m&aacute;s tempranamente comenz&oacute; a tener poblaci&oacute;n ladina<sup><a href="#notas">26</a></sup> &#151;desde mediados del siglo XVIII&#151;. En 1748, fray Agust&iacute;n de Ar&eacute;valo hizo el siguiente recuento: "Vecinos (ladinos que llaman) hay 15 familias casados y &eacute;stos tienen 18 hijos de 7 a&ntilde;os para arriba y 15 ni&ntilde;as de la mesma forma, mixtos de espa&ntilde;oles e indios y mulatos".<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El padr&oacute;n del pueblo de Teopisca conten&iacute;a en 1782:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8c3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y las labores de los Valles junto con el Trapiche de San Antonio ten&iacute;an, para la misma fecha, la siguiente poblaci&oacute;n:</font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8c4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento advierte que, de "los 32 indios casados que se hallan repartidos de mozos de las labores y trapiche de san Antonio, doce son del pueblo de Teopisca, 16 del pueblo de Amatenango y cuatro del de Aguacatenango".<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las cofrad&iacute;as de los Valles de Teopisca</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del per&iacute;odo para el que existen libros, Teopisca mantuvo alrededor de ocho cofrad&iacute;as, entre ind&iacute;genas y ladinas; el libro m&aacute;s antiguo conservado inicia en 1634<sup><a href="#notas">29</a></sup> y la &uacute;ltima fecha para la que tenemos registro es 1860; estos datos tambi&eacute;n son v&aacute;lidos para Amatenango y Aguacatenango, aunque con menos fundaciones. sin duda el mayor n&uacute;mero de cofrad&iacute;as se mantuvo a lo largo del siglo XVIII y primera mitad del XIX. Las advocaciones a las que estaban dedicadas eran las habituales en Chiapas: Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, por ser provincia dominica, la santa Veracruz,<sup><a href="#notas">30</a></sup> las del sant&iacute;simo sacramento<sup><a href="#notas">31</a></sup> y las de las Benditas &Aacute;nimas,<sup><a href="#notas">32</a></sup> adem&aacute;s de las dedicadas a los santos locales &#151;como por ejemplo san Agust&iacute;n y san sebasti&aacute;n en Teopisca&#151; y otras advocaciones marianas de especial devoci&oacute;n, como santa Rosa o La Merced.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8c5.jpg"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Presentaci&oacute;n de datos y an&aacute;lisis local sobre la actividad crediticia</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en todos los pueblos de Chiapas las cofrad&iacute;as hac&iacute;an pr&eacute;stamos con inter&eacute;s, s&oacute;lo en los libros de las de los Valles de Teopisca la informaci&oacute;n aparece tan clara que me permite hacer un an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas de esta pr&aacute;ctica, raz&oacute;n por la cual he centrado el trabajo en esta zona. En otros, como Ocosingo, Zapaluta, Chil&oacute;n o Bachaj&oacute;n tambi&eacute;n hay referencias sobre el pr&eacute;stamo de dinero, pero no son tan expl&iacute;citas ni abundantes como para poder hacer un seguimiento de la actividad crediticia. En estos casos, las referencias aparecen, por ejemplo, en algunos reclamos que se hacen en las visitas, como el que el juez visitador Jos&eacute; de ord&oacute;&ntilde;ez y Aguiar dej&oacute; asentado en el libro de la cofrad&iacute;a del sant&iacute;simo sacramento de ocosingo, en el que "encargaba y encarg&oacute; el padre cura de este Partido procure en lo que fuere posible recaudar las dependencias que en algunos de los libros constan ser debidas a los principales, ejecutando a los deudores a su cumplimiento por todo lugar de derecho".<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pr&eacute;stamo de dinero se insertaba en la misma din&aacute;mica de la cofrad&iacute;a, por lo que lo m&aacute;s frecuente es encontrar el t&eacute;rmino "repartido" o "reparto" para referirse a esta pr&aacute;ctica. No ser&iacute;a sino hasta fechas tan tard&iacute;as como mediados del siglo XVIII, cuando comienza a aparecer expl&iacute;citamente el t&eacute;rmino "pr&eacute;stamo" y "usura". Por esta raz&oacute;n, podemos asegurar que el reparto de los fondos que se hac&iacute;a anualmente entre los mayordomos de ellas, "con la obligaci&oacute;n de" realzar las funciones que les correspond&iacute;an era, entre otras cosas, el pr&eacute;stamo del capital de la cofrad&iacute;a a las personas que se har&iacute;an cargo de la organizaci&oacute;n de los rituales p&uacute;blicos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Caracter&iacute;sticas de la actividad crediticia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los libros de cofrad&iacute;a de los pueblos de los Valles de Teopisca, son claras y expl&iacute;citas las evidencias documentales acerca del reparto de los fondos entre diversas personas de los pueblos. Analizar&eacute; a partir de ellos cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes de esta pr&aacute;ctica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os centrales del siglo XVIII comienzan a aparecer en los libros unas largas listas con el registro de ciertos nombres. El formato regular de las elecciones que aparecen en los libros de cofrad&iacute;as cambia de forma notable. Estas listas contienen los nombres de los deudores, es decir, las personas a las que la cofrad&iacute;a les hab&iacute;a dado alguna cantidad de tostones. Como si fuera un documento contable &#151;que en realidad lo es&#151;, los encargados del control de estos pr&eacute;stamos se&ntilde;alaban con una cruz los que ya hab&iacute;an pagado su deuda, o bien hac&iacute;an anotaciones al margen sobre la cantidad que a&uacute;n adeudaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las personas que regularmente aparecen como destinatarios de pr&eacute;stamos, adem&aacute;s de los mayordomos electos, se encuentran los fiscales, alcaldes, regidores y sacristanes, y otros oficios de la iglesia (mayordomos, maestros de coro y cantores). otros nombres aparecen con su oficio, por lo que podemos saber que tambi&eacute;n se prestaba el dinero a carpinteros, zapateros, alba&ntilde;iles o sastres. Por &uacute;ltimo, las listas contienen nombres que no llevan indicado actividad, funci&oacute;n o cargo alguno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta pr&aacute;ctica no era exclusiva de los hombres, sino que entre los deudores aparece tambi&eacute;n el nombre de algunas mujeres aunque, eso s&iacute;, con menor frecuencia. Tampoco se prestaba dinero &uacute;nicamente a los vecinos del pueblo, ya que en 1751, la cofrad&iacute;a de santa Rosa de Teopisca prest&oacute; cinco tostones a Domingo L&oacute;pez, de Ocosingo, quien los tuvo en pr&eacute;stamo durante varios a&ntilde;os;<sup><a href="#notas">34</a></sup> la de la Veracruz del mismo pueblo, dio en 1752 otros cinco tostones a Pablo G&oacute;mez, de Chil&oacute;n, quien los tuvo prestados al menos por dos a&ntilde;os. El mismo G&oacute;mez, en 1761, nuevamente volvi&oacute; a recibir otros cinco tostones, que devolvi&oacute; al a&ntilde;o siguiente.<sup><a href="#notas">35</a></sup> No son los &uacute;nicos ejemplos; hay muchos en los libros. Las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas tambi&eacute;n prestaron dinero a ladinos, en un porcentaje relativamente alto, acompa&ntilde;ando el proceso de ladinizaci&oacute;n de los pueblos, que en Teopisca comenz&oacute; a despegar a mediados del siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tabla que presento a continuaci&oacute;n, aparecen los pr&eacute;stamos realizados por la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca entre 1738 y 1764, a personas con alg&uacute;n cargo, que tienen alg&uacute;n oficio registrado, o que son ladinos, mujeres o for&aacute;neos. Hay que se&ntilde;alar que cada a&ntilde;o se reparte el principal de esta cofrad&iacute;a entre 15 personas en promedio. Se registra el n&uacute;mero de personas en cada a&ntilde;o.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8t1.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al n&uacute;mero de personas entre las que se repart&iacute;a o prestaba el dinero, hay diferencias entre las cofrad&iacute;as de los distintos pueblos. As&iacute;, mientras que en Teopisca era entre 10 y 15 personas, en Amatenango lleg&oacute; a repartirse entre 25 y 30 y en Aguacatenango entre cinco y 10. No obstante, el n&uacute;mero variaba a&ntilde;o con a&ntilde;o. Es raro que un deudor regresara el dinero y los intereses al a&ntilde;o siguiente de haberlos recibido, sino que lo manten&iacute;a por varios, o bien lo volv&iacute;a a recibir en a&ntilde;os sucesivos. Adem&aacute;s, era normal que una misma persona recibiera en pr&eacute;stamo una peque&ntilde;a cantidad de dinero de cada una de las cofrad&iacute;as. As&iacute;, Rosa D&iacute;az, ind&iacute;gena de Teopisca, recibi&oacute; en 1738, ocho tostones de la cofrad&iacute;a de Veracruz del mismo pueblo; en 1739, la misma cantidad pero esta vez de la de Santa Rosa, y al a&ntilde;o siguiente, 12 tostones de la de &Aacute;nimas. Por su parte, Teresa Rodr&iacute;guez, tambi&eacute;n ind&iacute;gena del mismo pueblo recibi&oacute; en pr&eacute;stamo en 1744 y 1745, seis tostones de la cofrad&iacute;a de &Aacute;nimas, y en 1743 y 1745, ocho y cinco tostones respectivamente de la de Santa Rosa.<sup><a href="#notas">36</a></sup> En ninguno de los dos casos se especifica si lo regresaron y cu&aacute;ndo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No aparece en los documentos informaci&oacute;n sobre el mecanismo mediante el que se solicitaba este dinero, ni cu&aacute;les eran los criterios para otorgarlo. Supongo que lo mismo que en las elecciones de mayordomos, los criterios ser&iacute;an que el dinero quedara en "sujetos abonados y de buena reputaci&oacute;n" y "en quienes resid&iacute;a la seguridad del principal".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evoluci&oacute;n de las pr&aacute;cticas crediticias en los pueblos de los Valles de Teopisca</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta forma de prestar dinero aparece con regularidad en los libros de cofrad&iacute;as de los tres pueblos de los Valles de Teopisca a partir de 1738 hasta 1765, aproximadamente. Despu&eacute;s desaparece el registro de quienes ten&iacute;an el capital, entre otras razones porque no se celebran las elecciones entre esta &uacute;ltima fecha y 1771, imagino que debido al cambio en la administraci&oacute;n de la parroquia que por estas fechas pas&oacute; a manos del clero secular. Cuando se registr&oacute; de nueva cuenta el reparto, en 1773 o 1774, seg&uacute;n los casos, el principal, muy disminuido en la mayor&iacute;a de las cofrad&iacute;as, se reparti&oacute; s&oacute;lo entre los dos mayordomos, raz&oacute;n por la cual en los autos de visita que deja asentados el obispo Polanco en los libros de cofrad&iacute;as de la parroquia de Teopisca, en 1778, dice "que el cura cuide de que estas recaigan en mayordomos abonados a fin de que los principales vayan a m&aacute;s y no a menos".<sup><a href="#notas">37</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mecanismos de control que ejerc&iacute;an las autoridades civiles del pueblo sobre esos fondos son evidentes. Por esta raz&oacute;n, en la elecci&oacute;n 1790 de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, a los mayordomos entrantes, Francisco L&oacute;pez y Miguel Rodr&iacute;guez,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">por determinaci&oacute;n y pedimentos de los justicias de este pueblo, s&oacute;lo se les entreg&oacute; y recibieron a 6 pesos cada uno (teniendo esta cofrad&iacute;a 30 pesos de principal) a causa de que al fin del a&ntilde;o se ven tan urgidos por su suma pobreza que para ajustar el principal se hallan precisados a venderse, ausent&aacute;ndose de su pueblo con su familia y suelen ya no volver. Los 18 pesos restantes de dicho principal se han obligado los justicias a recaudarlos de los mayordomos salientes y asegurarlos en dep&oacute;sito.<sup><a href="#notas">38</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de recaudado el dinero y luego de dos a&ntilde;os sin repartirse y depositado en los justicias y fiscales, en 1793 los ind&iacute;genas solicitaron al subdelegado intendente Tallada, que en estos tiempos presid&iacute;a las elecciones de cofrad&iacute;as por orden de su majestad, que les permitiera seguir repartiendo el dinero. Consta en la elecci&oacute;n de 1793 de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca: "y propusieron que los 20 pesos restantes de su principal que estaban depositados en &#91;sin&#93; provecho alguno se podr&iacute;an repartir a los hermanos, quienes dar&iacute;an gustosos su aumento al a&ntilde;o y de &eacute;l se pagar&iacute;a la visita del ilustr&iacute;simo se&ntilde;or obispo cuando se ofreciere, lo que se les concedi&oacute; y se les hizo el repartimiento en la forma siguiente".<sup><a href="#notas">39</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de autorizarse el reparto, desconozco qu&eacute; sucedi&oacute;; s&oacute;lo puedo apuntar aqu&iacute; la constancia que hay en todos los libros de Teopisca, y es que a partir de 1794 hasta 1826 o 1827, seg&uacute;n los casos, el principal de las cofrad&iacute;as se limitaba a lo que se repart&iacute;a entre los dos mayordomos, y curiosamente todas parec&iacute;an tener el mismo principal: seis pesos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos en las tres iglesias de los Valles de Teopisca son muy similares. Esto es normal si tenemos en cuenta que todas las cofrad&iacute;as pertenec&iacute;an a la misma parroquia, eran administradas por el mismo cura y, en lo general, ten&iacute;an un desarrollo paralelo. Esto nos llevar&iacute;a a otra discusi&oacute;n que gira en torno al control eclesi&aacute;stico y/o de las autoridades pol&iacute;ticas sobre las cofrad&iacute;as y es evidente que en momentos de inestabilidad social o econ&oacute;mica, este control fue muy fuerte. Tanto los curas como los funcionarios reales cuidaron los capitales con much&iacute;simo esmero, impidiendo en la medida de lo posible que se perdiera entre mucha gente.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Seguridad de los fondos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice el auto de visita que dej&oacute; asentado el obispo Garc&iacute;a de Vargas en 1772:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que puedan tener y dar la osura correspondiente a sujeto de todo abono sus principales y encomendar su cuidado al p&aacute;rroco de este Partido para el cumplimiento de sus precisas cargas de sus elecciones y fundaciones y asimismo mandaba y mand&oacute; que el padre cura no permita haya reelecciones por los inconvenientes que se siguen de destruirse con este hecho dichos principales y darse en deudas, y por este auto as&iacute; lo solicit&oacute;, mand&oacute; y firm&oacute;.<sup><a href="#notas">40</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las precauciones que tom&oacute; el obispo en el auto anterior se deben a la frecuencia con la que se celebraban elecciones en las que los "mayordomos que han sido en el a&ntilde;o" no presentaban el dinero que hab&iacute;an recibido, por lo que autom&aacute;ticamente quedaba renovado el pr&eacute;stamo. Para evitar la p&eacute;rdida de los fondos que esto pod&iacute;a provocar, de forma reiterada se ped&iacute;a que se exhibieran los capitales en el momento de la elecci&oacute;n, y despu&eacute;s se repartieran de nuevo "en atenci&oacute;n a los cortos principales de las cofrad&iacute;as de este pueblo de Soyatitan y aun los que aparecen en las elecciones no los hay pues para yo confirmarlas ha sido necesario que presten el dinero para manifestarlo y luego entregarlos pues los tienen repartidos entre todos".<sup><a href="#notas">41</a></sup> Sin embargo, la reiteraci&oacute;n nos muestra que la orden no siempre se cumpl&iacute;a, dando como resultado la p&eacute;rdida de los principales, raz&oacute;n por la cual, aunque se permit&iacute;a la usura &#151;que hab&iacute;a estado prohibida por la Iglesia en siglos anteriores&#151;, los obispos hac&iacute;an un encargo muy especial a los curas para que regularan las reelecciones y cuidara de los principales, asent&aacute;ndolos en el libro correspondiente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A menudo, los curas de los pueblos hac&iacute;an reclamos a los oficiales de las cofrad&iacute;as ante la imposibilidad de llevar a cabo las elecciones anuales de nuevos mayordomos, porque el capital no estaba completo. As&iacute;, el padre Agust&iacute;n Maza se&ntilde;alaba en la elecci&oacute;n de la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de Aguacatenango, del a&ntilde;o de 1809, que</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">no habi&eacute;ndose podido hacer elecci&oacute;n de esta cofrad&iacute;a en los a&ntilde;os antecedentes hice comparecer a los fiscales, para que me dijeran si estaba existente este dinero, o se hab&iacute;a perdido y declaran que est&aacute; cobrable en los sujetos que lo deben y que van a hacer toda diligencia para juntarlo, y luego que se verifique el pago proceder&aacute;n a la elecci&oacute;n de mayordomos.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Infructuosas negociaciones y desilusi&oacute;n refleja el registro que hace en el libro de la misma cofrad&iacute;a en 1810, cuando afirma que "aun con la eficacia que he puesto en que se entregue el principal de esta cofrad&iacute;a para proceder a la elecci&oacute;n de mayordomos, que la sirvan y reciban el dinero, no lo he podido conseguir". Los tintes de desesperanza comienzan a aparecer en el cura al siguiente a&ntilde;o, cuando dice:</font></p>      <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habiendo yo llamado a los fiscales Miguel Hern&aacute;ndez y Nicol&aacute;s Aguilar, para que declararan, si el dinero estaba ya en t&eacute;rminos de cobrarse o si se hallaba enteramente perdido expusieron que el principal de esta cofrad&iacute;a est&aacute; repartido en personas que a&uacute;n pueden pagar y son los siguientes: Sebasti&aacute;n Rodr&iacute;guez tiene 4 pesos; Manuel M&eacute;ndez, 4 pesos; Antonio P&eacute;rez, 5 pesos 1 real; Marcos Hern&aacute;ndez organista, 2 pesos 4 reales. Son 15 pesos 5 reales lo que tienen de principal esta cofrad&iacute;a y prometen los 4 individuos en quienes est&aacute; repartido dicho principal que para la cosecha de trigo, que ser&aacute; en el mes de mayo entrante, pagar&aacute;n y verificado que sea se proceder&aacute; a la elecci&oacute;n, que en tantos a&ntilde;os no ha podido hacerse. Firmo esta diligencia para su constancia. Maza.<sup><a href="#notas">42</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este testimonio que acabo de exponer, es m&aacute;s que evidente que el capital de la cofrad&iacute;a estaba repartido entre los vecinos del pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra precauci&oacute;n que se tomaba para evitar que la cofrad&iacute;a se quedara sin fondos era guardar el principal que no se entregaba a los mayordomos electos en la "cajuela de las cofrad&iacute;as del com&uacute;n de las cofrad&iacute;as que para en poder del fiscal";<sup><a href="#notas">43</a></sup> as&iacute; sucedi&oacute; en los pueblos de este estudio durante algunos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1730, despu&eacute;s de la visita que realiz&oacute; el obispo Jacinto de Olivera Pardo en 1729, en la cual se reconoc&iacute;a que las cofrad&iacute;as supon&iacute;an una gran carga a los hijos de los pueblos, porque hab&iacute;an perdido dinero por los repartos de los fondos y "especialmente el M.R. presb&iacute;tero Diego de Cuenca (que en santa gloria sea), cura que fue de dicho pueblo, dio prestadas cantidades del principal de estas y otras cofrad&iacute;a a sujetos que han muerto tambi&eacute;n en la ciudad sin pagarlas".<sup><a href="#notas">44</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para asegurar los fondos, a finales del siglo XVIII se hizo obligatorio que los mayordomos electos nombraran un fiador que respondiera "con sus bienes habidos y por haber" por el capital entregado. No obstante, esta figura aparece en algunas ocasiones espor&aacute;dicas mucho antes de convertirse en una obligaci&oacute;n. En 1695 los mayordomos de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca dieron "por fiador a Diego Guill&eacute;n, espa&ntilde;ol, vecino de dicho pueblo el cual dijo que si dentro de ese t&eacute;rmino no pagaren los mayordomos dichos se obliga a pagar el resto que deben &#91;...&#93; quedando tambi&eacute;n de dar aumento cuando entregaren dicha cantidad".<sup><a href="#notas">45</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los aumentos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &uacute;ltima frase del apartado anterior aparece una palabra clave en el an&aacute;lisis de la actividad crediticia de las cofrad&iacute;as: los aumentos que, en principio, era el capital resultante de los intereses con que era gravada la cantidad prestada. Digo "en principio" porque aunque &eacute;ste es el origen de los aumentos, no debi&oacute; ser el &uacute;nico; si as&iacute; fuera, los intereses que pagaban los deudores podr&iacute;an haberse elevado a un 50&#37; del capital recibido. Un ejemplo: en la elecci&oacute;n de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca en el a&ntilde;o de 1705, los mayordomos recibieron 43 tostones y aumentaron el principal hasta 87 &#151;es decir, el doble de lo recibido&#151; mismos que entregaron a los nuevos mayordomos el a&ntilde;o siguiente.<sup><a href="#notas">46</a></sup> En este caso, como en muchos otros, seguramente las limosnas recogidas por el pueblo fueron abundantes, mismas que se agregaron al capital entregado y a esto se debi&oacute; el aumento del principal.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, los aumentos debieron proceder de diversas entradas de dinero en los fondos de las cofrad&iacute;as. Sin embargo, ya que su contabilidad no gozaba de la claridad que los curas hubieran querido &#151;y que nosotros desear&iacute;amos para poder hacer este tipo de estudios&#151; es dif&iacute;cil hacer un an&aacute;lisis minucioso y delimitar estas diferencias.<sup><a href="#notas">47</a></sup> En algunos casos aparece especificado el monto que se recibe de las limosnas y el que resulta de los aumentos. As&iacute;, en la elecci&oacute;n de 1702 de la cofrad&iacute;a de San Sebasti&aacute;n de Aguacatenango, se les hace cargo a los mayordomos de 129 tostones, suma de los 122 que se les entreg&oacute; cuando entraron, m&aacute;s siete "que han recogido de limosnas en el pueblo en todo el a&ntilde;o". Como descargo dan 25 tostones que "consta haber gastado en todo su a&ntilde;o". La diferencia entre estas cantidades es el principal de la cofrad&iacute;a, m&aacute;s los 57 tostones de aumento que entregaron los mayordomos pasados a los entrantes, Mart&iacute;n P&eacute;rez y Domingo Rodr&iacute;guez "que todo hace el principal de 180 tostones".<sup><a href="#notas">48</a></sup> En otros casos, se habla del recibo de limosnas y aumentos como rubros diferentes, pero no se especifica la cantidad de cada uno, constando en el registro solamente la frase "lo que han recogido de limosnas por el pueblo y lo que han granjeado con el principal".<sup><a href="#notas">49</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Destino de los capitales prestados y sus intereses</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la documentaci&oacute;n nos da informaci&oacute;n sobre las caracter&iacute;sticas de las pr&aacute;cticas crediticias de las cofrad&iacute;as, no es tan claro el destino de los capitales prestados, ya que los documentos no especifican en qu&eacute; eran invertidos. Sin embargo, podemos imaginar que exist&iacute;a una relaci&oacute;n entre estos fondos y las necesidades monetarias de los pueblos para actividades productivas, tributarias y rituales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, es claro que los intereses generados por los pr&eacute;stamos que hac&iacute;an las cofrad&iacute;as eran para ellas una fuente de financiamiento de sus actividades y les permit&iacute;an mantener unos fondos m&aacute;s o menos saneados, aun con los inevitables riesgos que esta pr&aacute;ctica supon&iacute;a. Los pr&eacute;stamos se hac&iacute;an con un alto inter&eacute;s anual, lo que en principio permitir&iacute;a sostener los gastos de la cofrad&iacute;a y proporcionarle algunos beneficios extras. Seg&uacute;n consta en la elecci&oacute;n de 1793 de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, los que iban a recibir el dinero "estaban conformes a dar su aumento de dos reales por peso cada a&ntilde;o",<sup><a href="#notas">50</a></sup> es decir, estaban dispuestos a pagar un 25&#37; de inter&eacute;s. Que esto era una gran inversi&oacute;n lo demuestran las declaraciones del obispo don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio, cuando en 1859 intenta hacer un cambio en el sistema de pr&eacute;stamos: "pues de este modo &#91;con el nuevo sistema&#93; si bien la hermandad no va a percibir tanto como cuando se distribu&iacute;an sus capitales en cantidades parciales &#91;...&#93; lograr&aacute; as&iacute; la mayor seguridad de ellos y el que los productos que perciba sean legales".<sup><a href="#notas">51</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &eacute;ste ser&iacute;a el modelo ideal, es decir, que tanto lo prestado como los intereses generados reingresaran en las arcas de la cofrad&iacute;a para ser prestados nuevamente o utilizados en los gastos propios de sus funciones. Pero esto no siempre sucedi&oacute; as&iacute;, sino que en repetidas ocasiones los capitales "se perd&iacute;an entre los hijos del pueblo", coincidiendo por lo general con &eacute;pocas de penuria econ&oacute;mica, como se denuncia a menudo en las visitas, o los propios curas se hacen eco de ello. As&iacute; lo manifiesta el cura Jos&eacute; Robles y Su&aacute;rez, cuando en la elecci&oacute;n de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento realizada en 1801 dice: "Todos estos principales, refiri&eacute;ndome a los de los otros libros, se repartieron en este d&iacute;a porque estaban todos perdidos y por la eficacia del subdelegado don Francisco Tallada, y celo del finado cura don Jos&eacute; Chach&oacute;n y Tejada, se hubo de cobrar 43 pesos, cuatro reales, los que repartidos a las cinco cofrad&iacute;as, por mi, el cura interino, hallaron la cantidad dicha".<sup><a href="#notas">52</a></sup> Sin embargo, cuando el sistema funcionaba, los ingresos que entraban en la asociaci&oacute;n por este medio eran importantes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se aprecia en la gr&aacute;fica siguiente, la tendencia general del principal fue ascendente entre 1738 y 1765, que es el per&iacute;odo en el que se repartieron regularmente entre varias personas, aunque tambi&eacute;n refleja los peligros puntuales que ten&iacute;a esta pr&aacute;ctica, es decir, que alg&uacute;n a&ntilde;o varios deudores no regresaran el dinero. Este ascenso se debe a los aumentos que se daban como intereses por el pr&eacute;stamo. Tambi&eacute;n refleja la gr&aacute;fica el fuerte descenso que sufren los capitales entre 1765 y 1771, per&iacute;odo en el que no se celebran elecciones. Recordemos que por estos a&ntilde;os se produjo en Chiapas una mort&iacute;fera epidemia, que afect&oacute; la econom&iacute;a de la regi&oacute;n. Es l&oacute;gico pensar que los recursos que ten&iacute;an las cofrad&iacute;as se utilizaron para paliar los efectos que esta crisis produjo en los pueblos de indios.</font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/ecm/v28/a8g1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de ser un mecanismo de financiamiento de las mismas cofrad&iacute;as, los pr&eacute;stamos tuvieron una repercusi&oacute;n en la econom&iacute;a local, por lo que es necesario analizar en qu&eacute; se "invert&iacute;a" ese dinero prestado. El obispo don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio, habiendo visto el libro perteneciente a la hermandad del Sant&iacute;simo Sacramento de la parroquia de Teopisca, se hace eco de "la p&eacute;rdida y ruina que sufren los intereses piadosos con el sistema adoptado hasta aqu&iacute; de distribuir los capitales de las hermandades en fracciones peque&ntilde;as para que negocien con ellos los que lo reciben".<sup><a href="#notas">53</a></sup> Pero &iquest;cu&aacute;les eran estos negocios? La situaci&oacute;n geogr&aacute;fica de los pueblos de los Valles de Teopisca que, como dec&iacute;a m&aacute;s arriba, se ubicaban en la ruta comercial hacia Guatemala, hace pensar que estos peque&ntilde;os pr&eacute;stamos fueran invertidos en la compra&#45;venta de objetos circulados en el comercio a peque&ntilde;a escala. Con relaci&oacute;n a esto &uacute;ltimo, un producto que era objeto de este mercado es el ganado, por lo general ganado caballar o vacuno que, cerrando el c&iacute;rculo, con bastante frecuencia era consumido o utilizado en las fiestas organizadas por las cofrad&iacute;as mismas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el dinero pudo invertirse en la agricultura. Como sabemos, los Valles de Teopisca se caracterizaron por su excelencia en la producci&oacute;n de trigo y su dedicaci&oacute;n b&aacute;sicamente agr&iacute;cola. Estos peque&ntilde;os pr&eacute;stamos de dinero pod&iacute;an sacar de alg&uacute;n apuro a los productores, de forma individual o comunitaria, bien como inversi&oacute;n inicial, bien para paliar los efectos de una mala cosecha. De hecho, los deudores depend&iacute;an de las cosechas de trigo para devolver los pr&eacute;stamos. Recordemos adem&aacute;s que los indios de estos pueblos ten&iacute;an haciendas que pertenec&iacute;an a la comunidad. Seg&uacute;n la historiograf&iacute;a,<sup><a href="#notas">54</a></sup> las haciendas eran las destinatarias de varios pr&eacute;stamos para el desarrollo de sus actividades. En este sentido, nada tendr&iacute;a de extra&ntilde;o que una parte de estos fondos estuvieran destinados a la producci&oacute;n de las haciendas, aunque no he encontrado a&uacute;n datos que confirmen esta relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n a otras actividades laborales, dec&iacute;a que tanto carpinteros como zapateros, alba&ntilde;iles o sastres aparec&iacute;an como deudores que recib&iacute;an algunas cantidades de dinero; bien pudieron &eacute;stas ser invertidas en sus negocios. Por &uacute;ltimo, adem&aacute;s de las actividades econ&oacute;micas propias de los pueblos, Daniele Dehouve<sup><a href="#notas">55</a></sup> argumenta que el repartimiento y el tributo estimularon la actividad productiva y comercial de los ind&iacute;genas. Ambos sistemas hac&iacute;an que los pueblos necesitaran dinero en efectivo para comprar mercanc&iacute;as dentro del sistema de repartimiento, en sus diferentes modalidades, y para el pago de sus tributos y otras cargas econ&oacute;micas. Este hecho provoc&oacute; que los vecinos ind&iacute;genas de los pueblos, principalmente las autoridades, se vieran en la necesidad de solicitar dinero prestado. Creo que este argumento es totalmente v&aacute;lido para nuestra regi&oacute;n de estudio, dado su alto porcentaje de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena sometida al sistema tributario y repartimiento colonial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cambios en el sistema en el siglo XIX</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un intento de regular el pr&eacute;stamo de cantidades peque&ntilde;as con un porcentaje alto de inter&eacute;s anual &#151;que era la pr&aacute;ctica habitual&#151; y teniendo como marco la aplicaci&oacute;n de las Leyes de Reforma, en 1859 el obispo Colina y Rubio estableci&oacute; que los capitales de las cofrad&iacute;as se impusieran</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a r&eacute;dito de un 5&#37; anual sobre finca o fincas que en su parte libre excedan dos o tres tantos m&aacute;s al capital que se recibe debiendo el que lo reciba si es que la calidad pasare de 100 pesos otorgar escritura y obligaci&oacute;n de reconocimiento con todas las condiciones acostumbradas por la sagrada mitra &#91;... y&#93; que con las cantidades menores que no lleguen a 100 pesos &#91;...&#93; el p&aacute;rroco pueda darlas tambi&eacute;n a r&eacute;dito por un tiempo que no pase de un a&ntilde;o con obligaciones extrajudiciales e hipotecas de bienes ra&iacute;ces suficientes dando cuenta a esta superioridad de haberlo as&iacute; ejecutado.<sup><a href="#notas">56</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inmediatamente despu&eacute;s de esta orden dada por el obispo, en la elecci&oacute;n de ese mismo a&ntilde;o de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, consta c&oacute;mo efectivamente se reparti&oacute; el capital de la cofrad&iacute;a y las formalidades practicadas.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta casa parroquial de San Agust&iacute;n de Teopisca, a 22 de agosto de 1859, en cumplimiento al superior auto que antecede de su se&ntilde;or&iacute;a ilustr&iacute;sima el obispo mi se&ntilde;or se repartieron los caudales a las personas siguientes, a saber: Pedro P&eacute;rez, 22 pesos a usura pupilar, respondiendo con su persona y bienes habidos y por haber y asegur&oacute; ante el juez local no tener m&aacute;s deuda que la que en esta fecha contrae; Aniceto G&oacute;mez, 22 pesos con las mismas formalidades que el primero; Mariano Moreno, 22 pesos en los mismos t&eacute;rminos que los dos anteriores, siendo de advertir que los 8 pesos 4 reales se tomaron los 8 para los derechos de la santa visita y los 4 reales se tomaron para ajustar las tres cantidades que anteceden, cuyo capital ten&iacute;a en su poder Secundino P&eacute;rez. Se advierte tambi&eacute;n que Urbano P&eacute;rez qued&oacute; restando 5 reales y medio porque s&oacute;lo dio 21 pesos con 4 reales y medio seg&uacute;n la &uacute;ltima elecci&oacute;n del a&ntilde;o de 1856 y Quirino G&oacute;mez dio de los 14 pesos que consta en la citada elecci&oacute;n ya se le han hecho varios reclamos a su patrono, el se&ntilde;or licenciado don Pedro Castillo im&aacute;n, y no ha contestado por hallarse ausente de San Crist&oacute;bal, con lo que concluy&oacute; este acto y se eleva con todo respeto debido a la superioridad como en el mismo superior auto se me ordena para su aprobaci&oacute;n. Teopisca, agosto 22 de 1859. Firman Crist&oacute;bal Guti&eacute;rrez y Juan P. Castro.<sup><a href="#notas">57</a></sup></font></p> 	      <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a ha elaborado esquemas acerca de la pr&aacute;ctica crediticia en la Nueva Espa&ntilde;a, sobre el pr&eacute;stamo de dinero por parte de las instituciones eclesi&aacute;sticas y ha caracterizado las diferentes formas de hacerlo. Retomando en gran parte estas teor&iacute;as, el an&aacute;lisis que presento en este trabajo muestra algunas diferencias con el esquema general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de la historia de las cofrad&iacute;as de los Valles de Teopisca he detectado la pr&aacute;ctica de pr&eacute;stamos irregulares, pero no con el car&aacute;cter regulado que la historiograf&iacute;a define el dep&oacute;sito irregular, es decir, el pr&eacute;stamo de dinero al 5&#37; de inter&eacute;s. Como ha quedado demostrado, era casi un 25&#37; al a&ntilde;o y en algunos casos m&aacute;s, lo que las cofrad&iacute;as obten&iacute;an de inter&eacute;s por los pr&eacute;stamos de dinero que realizaban entre los "hijos del pueblo", entre los mayordomos o entre aquellas personas que as&iacute; lo requer&iacute;an. S&oacute;lo hacia finales del siglo XIX vemos un intento de regular esta situaci&oacute;n. Se muestra con ello una pr&aacute;ctica crediticia muy particular, con variantes respecto a los esquemas conocidos. Pienso que las diferencias estuvieron determinadas por la condici&oacute;n de riqueza o pobreza de las mismas cofrad&iacute;as, es decir, dependieron de la cantidad de recursos que pod&iacute;an alcanzar y ofrecer en pr&eacute;stamo. Tambi&eacute;n definieron esta situaci&oacute;n las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos deducir de los datos presentados que aunque las cantidades prestadas no fueran grandes, y a pesar de estas variantes, los pr&eacute;stamos de dinero que hac&iacute;an las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas en Chiapas tambi&eacute;n se integraban en el c&iacute;rculo econ&oacute;mico y productivo local. Ya fuera para las actividades productivas, ya para el cumplimiento de las obligaciones tributarias, ya para los gastos comunitarios, ya para el pago de los requerimientos de car&aacute;cter religioso, los fondos que lograba acumular esta instituci&oacute;n, y que repart&iacute;a en diferentes personas durante un per&iacute;odo de tiempo, contribuyeron a cubrir en parte la demanda de dinero circulante. No puedo dejar de recordar tambi&eacute;n que este sistema crediticio fue un mecanismo de autofinanciamiento de las propias cofrad&iacute;as que le permitieron, con sus alzas y bajas, tener una larga vida a lo largo de la Colonia, algunas de m&aacute;s de 200 a&ntilde;os. &iquest;No ser&aacute; v&aacute;lido pensar que era una v&iacute;a por la cual los recursos comunitarios reca&iacute;an o se invert&iacute;an en la misma comunidad? Si as&iacute; fuera, pudi&eacute;ramos entonces confirmar la teor&iacute;a de que la importancia econ&oacute;mica que tuvo esta instituci&oacute;n para los pueblos de Chiapas fue una de las razones, aunque no la &uacute;nica, de su gran aceptaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A </b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aramoni, Dolores 1994&nbsp;"Renacimiento de la cofrad&iacute;a de San Agust&iacute;n Tapalapa", <i>Anuario IEI, VI,</i> pp. 141&#45;150. Tuxtla Guti&eacute;rrez: UNACH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376730&pid=S0185-2574200600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1995&nbsp;"Indios y cofrad&iacute;as. Los zoques de Tuxtla", <i>Anuario IEI, V,</i> pp. 13&#45;26. Tuxtla Guti&eacute;rrez: UNACH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376732&pid=S0185-2574200600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bazarte Mart&iacute;nez, Alicia <i>1989 Las cofrad&iacute;as de espa&ntilde;oles en la ciudad de M&eacute;xico, 1526&#45;1860.</i> M&eacute;xico: UAM&#45;Azcapotzalco.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376734&pid=S0185-2574200600010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bechtloff, Dagmar 1996&nbsp;<i>Las cofrad&iacute;as en Michoac&aacute;n durante la &eacute;poca de la Colonia: la religi&oacute;n y su relaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica en una sociedad intercultural.</i> M&eacute;xico: El Colegio de Michoac&aacute;n&#45;El Colegio Mexiquense.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376736&pid=S0185-2574200600010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmagnani, Marcello 1988 <i>El regreso de los dioses. El proceso de reconstituci&oacute;n de la identidad &eacute;tnica en Oaxaca. Siglos XVII y XVIII.</i> M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376738&pid=S0185-2574200600010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chamoux, Marie&#45;No&euml;le <i>et al.</i> (coords.), 1993 <i>Prestar y pedir prestado. Relaciones sociales y cr&eacute;dito en M&eacute;xico del siglo XVI al XX.</i> M&eacute;xico: CIESAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376740&pid=S0185-2574200600010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dehouve, Daniele 1993&nbsp;"El sistema de cr&eacute;dito al d&iacute;a en los pueblos ind&iacute;genas durante el siglo XVIII", <i>Prestar y pedir prestado. Relaciones sociales y cr&eacute;dito en M&eacute;xico del siglo XVI al XX,</i> pp. 93&#45;109, Marie&#45;No&euml;lle Chamoux <i>et al.</i> (coords.). M&eacute;xico: CIESAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376742&pid=S0185-2574200600010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1998 "El cr&eacute;dito de repartimiento por los alcaldes mayores, entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica", <i>El cr&eacute;dito en Nueva Espa&ntilde;a,</i> pp. 151&#45;175, Mar&iacute;a del Pilar Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Guillermina del Valle Pav&oacute;n (coords.). M&eacute;xico: Instituto Mora, COLMICH, COLMEX, UNAM&#45;IIH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376744&pid=S0185-2574200600010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luque Alcaide, Elisa 1995 <i>La cofrad&iacute;a de Aranzaz&uacute; de M&eacute;xico (1681&#45;1799).</i> Pamplona: Ediciones Eunate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376746&pid=S0185-2574200600010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MacLeod, Murdo 1983 "Papel social y econ&oacute;mico de las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas de la Colonia en Chiapas", <i>Mesoam&eacute;rica,</i> 5: 64&#45;86. Antigua Guatemala: CIRMA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376748&pid=S0185-2574200600010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano, Mar&iacute;a del Pilar 1995 <i>El cr&eacute;dito a largo plazo en el siglo XVI. Ciudad de M&eacute;xico (1550&#45;1620).</i> M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376750&pid=S0185-2574200600010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Guillermina del Valle Pav&oacute;n (coords.) 1998 <i>El cr&eacute;dito en Nueva Espa&ntilde;a.</i> M&eacute;xico: Instituto Mora, COLMICH, COLMEX, UNAM&#45;IIH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376752&pid=S0185-2574200600010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; <i>et al.</i> (coords.) 1998&nbsp;<i>Cofrad&iacute;as, capellan&iacute;as y obras p&iacute;as.</i> M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376754&pid=S0185-2574200600010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno Navarro, Isidoro 1974 <i>Las hermandades andaluzas: una aproximaci&oacute;n desde la antropolog&iacute;a.</i> Sevilla: Universidad de Sevilla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376756&pid=S0185-2574200600010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orozco y Jim&eacute;nez, Francisco 1999&nbsp;<i>Documentos in&eacute;ditos de la Historia de la Iglesia en Chiapas.</i> Tuxtla Guti&eacute;rrez: CONECULTA, 2 ts.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376758&pid=S0185-2574200600010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palomo Infante, Mar&iacute;a Dolores 2001 "Lo que el Real Patonato no cubre: cargas de la evangelizaci&oacute;n entre los tzeltales de Chiapas", <i>Revista de Historia de Am&eacute;rica,</i> 128: 69&#45;96. Costa Rica: Instituto Panamericano de Geograf&iacute;a e Historia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376760&pid=S0185-2574200600010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez Maldonado, Mar&iacute;a Isabel 1994&nbsp;<i>Diezmos y cr&eacute;dito eclesi&aacute;stico. El diezmatorio de Ac&aacute;mbaro, 1724&#45;1771.</i> Zamora, Michoac&aacute;n: El Colegio de Michoac&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376762&pid=S0185-2574200600010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viqueira, Juan Pedro 1995&nbsp;"Unas p&aacute;ginas de los libros de cofrad&iacute;as de Chil&oacute;n (1677&#45;1729)", <i>Anuario UNICACH:</i> 207&#45;232. Tuxtla Guti&eacute;rrez: UNICACH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376764&pid=S0185-2574200600010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Von Wobeser, Gisela 1993 "El cr&eacute;dito y la agricultura comercial novohispana del siglo XVI al XVIII", <i>Prestar y pedir prestado. Relaciones sociales y cr&eacute;dito en M&eacute;xico del siglo XVI al XX,</i> pp. 53&#45;60, Marie&#45;No&euml;lle Chamoux <i>et al.</i> (coords). M&eacute;xico: CIESAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376766&pid=S0185-2574200600010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1998 "Los cr&eacute;ditos de las instituciones eclesi&aacute;sticas de la ciudad de M&eacute;xico en el siglo XVIII", <i>El cr&eacute;dito en Nueva Espa&ntilde;a,</i> pp. 176&#45;202, Mar&iacute;a del Pilar Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Guillermina del Valle Pav&oacute;n (coords.). M&eacute;xico: Instituto Mora, COLMICH, COLMEX y UNAM, IIH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376768&pid=S0185-2574200600010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wasserstrom, Robert 1992 <i>Clase y sociedad en el Centro de Chiapas.</i> M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3376770&pid=S0185-2574200600010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Documentaci&oacute;n de archivo</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo Hist&oacute;rico Diocesano, San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Asuntos Eclesi&aacute;sticos. Ocosingo. II.B.3. 1818&#45;1819.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Asuntos Eclesi&aacute;sticos. San Crist&oacute;bal. II.B.3. 1818&#45;1819.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Asuntos Eclesi&aacute;sticos. San Crist&oacute;bal. 1804&#45;1805. <i>Santa visita del curato de Soyatitan por el !lustr&iacute;simo Se&ntilde;or Doctor don Ambrosio Llano, obispo de esta iglesia de Chiapa y Soconusco. 1804.</i></font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Asuntos Parroquiales. Teopisca. IV&#45;D&#45;3. 1748.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Asuntos Parroquiales de Teopisca. IV.D.4. 1782&#45;1784.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1699&#45;1777.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca. 1778&#45;1859.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca. 1634&#45;1793.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de Santa Rosa de Teopisca. 1676&#45;1759.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de Aguacatenango. 1778&#45;1841.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de San Sebasti&aacute;n de Aguacatenango. 1688&#45;1806.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Aguacatenango. 1684&#45;1794.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Aguacatenango. 1794&#45;1841.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de &Aacute;nimas de Aguacatenango. 1727&#45;1806.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de San Pedro M&aacute;rtir de Amatenango. 1727&#45;1806.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de los naturales de Ocosingo. 1771&#45;1856.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Rosario de Zapaluta. 1804&#45;1854.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Libro de la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de la Luz de Huist&aacute;n. 1770&#45;1847.</font></p> </blockquote>      <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo General de la Naci&oacute;n, M&eacute;xico, D. F.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Fondo de Bienes Nacionalizados 36&#45;124/332. (1875). Victoriano Li&eacute;vano denuncia una partida de ganado vacuno en este pueblo.</font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo General de Indias, Sevilla, Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Audiencia de Guatemala, Legajo 105, N&deg;. 2. Expediente de confirmaci&oacute;n de encomienda de Teopisca, Aguacatenango y Los Moyos, en Chiapas, a Jos&eacute; D&aacute;vila Monroy. 15 de marzo de 1670.</font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo General de Centroam&eacute;rica, Guatemala.</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;A1.23.&#45; 1514, f&deg;. 56 (1604) Real c&eacute;dula para que se ponga el Sant&iacute;simo Sacramento en las iglesias y se instituyan cofrad&iacute;as del Sant&iacute;simo Sacramento, dada en Valladolid a 24 de julio de 1604.</font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="verdana"><a name="notas"></a>Notas</font></b></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Von Wobeser, "Los cr&eacute;ditos de las instituciones eclesi&aacute;sticas de la ciudad de M&eacute;xico en el siglo XVIII", en Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Del Valle Pav&oacute;n (coords.), <i>El cr&eacute;dito en Nueva Espa&ntilde;a,</i> pp. 176&#45;202.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Para un an&aacute;lisis de estos requerimientos v&eacute;ase Palomo Infante, "Lo que el Real Patronato no cubre: cargas de la evangelizaci&oacute;n entre los tzeltales de Chiapas", <i>Revista de Historia de Am&eacute;rica,</i> 128, pp. 69&#45;96.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;<i>Ibid.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Entre los trabajos realizados sobre la importancia crediticia de las cofrad&iacute;as y otras instituciones eclesi&aacute;sticas, se pueden consultar los siguientes: Carmagnani, <i>El regreso de los dioses. El proceso de reconstituci&oacute;n de la identidad &eacute;tnica en Oaxaca. Siglos XVII y XVIII;</i> Chamoux <i>et al.</i> (coords.), <i>Prestar y pedir prestado. Relaciones sociales y cr&eacute;dito en M&eacute;xico del siglo XVI al XX;</i> S&aacute;nchez Maldonado, <i>Diezmos y cr&eacute;dito eclesi&aacute;stico. El diezmatorio de Ac&aacute;mbaro, 1724&#45;1771;</i> Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano, <i>El cr&eacute;dito a largo plazo en el siglo</i> <i>XVI</i><i>. Ciudad de M&eacute;xico (1550&#45;1620);</i> Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano <i>et al.</i> (coords.), <i>Cofrad&iacute;as, capellan&iacute;as y obras p&iacute;as;</i> y Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Del Valle Pav&oacute;n (coords.), <i>op. cit.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;V&eacute;ase, por ejemplo, Von Wobeser, "El cr&eacute;dito y la agricultura comercial novohispana del siglo XVI al XVIII", en Chamoux <i>et al.</i> (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 53&#45;60.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;V&eacute;ase el informe hecho a la Real Audiencia, en virtud de Real Provisi&oacute;n, por el Ilmo. Sor. Dr. Don Ferm&iacute;n Jph Fuero, obispo de Chiapas, del Consejo de S.M. Rl. sobre la Escuela de Hilados y tejidos de Teopisca &#91;...&#93; 1798, en Orozco y Jim&eacute;nez, <i>Documentos in&eacute;ditos de la Historia de la Iglesia en Chiapas,</i> t. II, p. 239.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Hablo de cofrad&iacute;as ind&iacute;genas tzeltales porque la informaci&oacute;n que utilizo para este trabajo es la perteneciente a los pueblos que hablan esta lengua, y de forma m&aacute;s concreta a los del &aacute;rea de los Valles de Teopisca, pero podemos afirmar que la historia de las cofrad&iacute;as de otros pueblos de Chiapas es muy similar. As&iacute;, m&aacute;s que hablar de una regi&oacute;n, prefiero referirme a los pueblos espec&iacute;ficamente y remarcar que entre ellos hab&iacute;a diferencias geogr&aacute;ficas, ecol&oacute;gicas y, por supuesto, econ&oacute;micas, que influyeron en el desarrollo de las cofrad&iacute;as. Uso el nombre actual que identifica a los habitantes de los pueblos de esta lengua, debido a la gran diversidad de formas con las que se les nombra en los documentos de archivo, sobre todo en la documentaci&oacute;n colonial: zendales &#151;que es la m&aacute;s com&uacute;n&#151;, zeltales, cendal/es o zentales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Puede verse una tipolog&iacute;a minuciosa en el trabajo de Moreno Navarro, <i>Las hermandades andaluzas: una aproximaci&oacute;n desde la antropolog&iacute;a.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Esto se asienta en varios libros de cofrad&iacute;as, principalmente en las constituciones. Esta cita la he obtenido del Archivo Hist&oacute;rico Diocesano (en adelante AHD), "Visita del obispo de Chiapas don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio de 11 de enero de 1859", Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;V&eacute;ase Bazarte Mart&iacute;nez, <i>Las cofrad&iacute;as de espa&ntilde;oles en la ciudad de M&eacute;xico, 1526&#45;1860;</i> Luque Alcaide, <i>La cofrad&iacute;a de Aranzaz&uacute; de M&eacute;xico (1681&#45;1799);</i> Bechtloff, <i>Las cofrad&iacute;as en Michoac&aacute;n durante la &eacute;poca de la colonia: la religi&oacute;n y su relaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica en una sociedad intercultural.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Para las cofrad&iacute;as zoques, tenemos los trabajos de Aramoni, "Renacimiento de la cofrad&iacute;a de San Agust&iacute;n Tapalapa", <i>Anuario IEI, VI.</i> UNACH (1994) e "Indios y cofrad&iacute;as. Los zoques de Tuxtla", <i>Anuario IEI, V.</i> UNACH (1995).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de la Luz de Huist&aacute;n. 1770&#45;1847.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Para un an&aacute;lisis de las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas en Chiapas, v&eacute;ase MacLeod, "Papel social y econ&oacute;mico de las cofrad&iacute;as ind&iacute;genas de la colonia en Chiapas", <i>Mesoam&eacute;rica,</i> 5 (1983).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Archivo General de la Naci&oacute;n. Fondo de Bienes Nacionalizados. 36&#45;124/332. (1875). Victoriano Li&eacute;vano denuncia una partida de ganado vacuno en este pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;AHD. Asuntos eclesi&aacute;sticos. Ocosingo. II.B.3. 1818&#45;1819.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;AHD. Asuntos eclesi&aacute;sticos. San Crist&oacute;bal. II.B.3. 1818&#45;1819.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Los diferentes trabajos arriba se&ntilde;alados, v&eacute;ase notas 1 y 3, dan buena prueba de este hecho.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Este trabajo estar&iacute;a en la l&iacute;nea de los realizados por Dehouve en la regi&oacute;n guerrerense, con caracter&iacute;sticas similares a nuestra &aacute;rea de estudio. V&eacute;ase por ejemplo los art&iacute;culos de esta autora "El sistema de cr&eacute;dito al d&iacute;a en los pueblos ind&iacute;genas durante el siglo XVIII", en Chamoux <i>et al.</i> (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 93&#45;109 y "El cr&eacute;dito de repartimiento por los alcaldes mayores, entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica", en Mart&iacute;nez L&oacute;pez&#45;Cano y Del Valle Pav&oacute;n (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 151&#45;175.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;Esta afirmaci&oacute;n se basa en la informaci&oacute;n que dan otro tipo de documentos, en los que se registra la existencia de cofrad&iacute;as en varios pueblos de los que no tenemos libros.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Durante la colonia, el uso del "don" era exclusivo de la poblaci&oacute;n de espa&ntilde;oles, si exceptuamos alg&uacute;n que otro cacique ind&iacute;gena que tuvo el privilegio de usarlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;AHD. Asuntos Parroquiales. Teopisca. IV&#45;D&#45;3. 1748. Certificaci&oacute;n individual de los pueblos administrados por fray Agust&iacute;n de Ar&eacute;valo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;Hasta finales del siglo XVII. En 1669 se concedi&oacute; la encomienda de los pueblos de Teopisca y Aguacatenango a Jos&eacute; D&aacute;vila Monroy. Archivo General de Indias (AGI), Audiencia de Guatemala 105, N&deg;. 2. Expediente de confirmaci&oacute;n de encomienda de Teopisca, Aguacatenango y Los Moyos en Chiapas a Jos&eacute; D&aacute;vila Monroy, 15 de marzo de 1670.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;En 1772 ya aparece en las elecciones de las cofrad&iacute;as la firma de un cura secular, Juan S&aacute;nchez de Bustos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;En los trapiches y labores de estos pueblos s&iacute; hab&iacute;a ladinos e incluso espa&ntilde;oles, pero no resid&iacute;an permanentemente en ellos. &Eacute;stos confesaban y comulgaban en Ciudad Real, o tambi&eacute;n pod&iacute;an hacerlo en el curato, por eso aparecen a veces en sus censos eclesi&aacute;sticos. sin embargo, si nos referimos a poblaci&oacute;n permanente, la de Amatenango y Aguacatenango era totalmente ind&iacute;gena.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;En los documentos normalmente aparece como mestiza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;AHD. Asuntos Parroquiales. Teopisca. IV&#45;D&#45;3, 1748. Certificaci&oacute;n individual de los pueblos administrados por fray Agust&iacute;n de Ar&eacute;valo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;Asuntos Parroquiales de Teopisca. IV.D.4, 1782&#45;1784.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup>&nbsp;Esto no quiere decir que sea la fecha de fundaci&oacute;n m&aacute;s antigua; puede ser que los libros anteriores se hayan perdido.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;Las cofrad&iacute;as de la Veracruz o Vera Cruz son de origen franciscano aunque fueron fundadas en todas las parroquias, incluso en aquellas que eran administradas por otras &oacute;rdenes regulares o por el clero secular.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Despu&eacute;s del Concilio de Trento se hizo obligatoria la fundaci&oacute;n de estas cofrad&iacute;as en todas las parroquias de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica. Para el distrito de la Audiencia de Guatemala, se dio en 1604, la real c&eacute;dula que as&iacute; lo ordenaba. Archivo General de Centroam&eacute;rica (AGCA.) A1.23.&#45; 1514, f&deg;. 56. (1604). Real C&eacute;dula para que se ponga el sant&iacute;simo sacramento en las iglesias y se instituyan cofrad&iacute;as del sant&iacute;simo sacramento, dada en Valladolid a 24 de julio de 1604.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;Estas cofrad&iacute;as cobraron auge a partir del Concilio de Trento, por la importancia que se adscribi&oacute; al Purgatorio a partir de entonces.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de los naturales de Ocosingo, 1771&#45;1856.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de Santa Rosa de Teopisca, 1676&#45;1759.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca, 1634&#45;1793. Como asent&eacute; antes, los pueblos ind&iacute;genas de Chiapas no eran comunidades cerradas, autosuficientes y aisladas, sino que manten&iacute;an continuos contactos de toda &iacute;ndole entre ellos. Estos pr&eacute;stamos de dinero a for&aacute;neos son una prueba m&aacute;s de ello.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;AHD. Datos obtenidos de los libros de las cofrad&iacute;as respectivas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859. En realidad, este mismo proceso aparece en todos los libros de cofrad&iacute;as de este pueblo.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de la Veracruz, de Teopisca, 1634&#45;1793.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1699&#45;1777.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup>&nbsp;AHD. Santa Visita del Curato de Soyatitan por el Ilustr&iacute;simo Se&ntilde;or Doctor don Ambrosio Llano, obispo de esta iglesia de Chiapa y Soconusco, 1804.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de Aguacatenango, 1778&#45;1841.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de San Pedro M&aacute;rtir de Amatenango, 1727&#45;1806.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de &Aacute;nimas de Aguacatenango, 1727&#45;1806.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de la Veracruz de Teopisca, 1634&#45;1793.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de la Veracruz, de Teopisca, 1634&#45;1793.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup>&nbsp;Las cofrad&iacute;as ten&iacute;an unos ingresos que se generaban por diferentes conceptos. Y es que todas las instituciones eclesi&aacute;sticas que estaban dedicadas a diferentes funciones piadosas, necesitaban de un capital que cubriera los gastos. Pero aunque intentamos hacer un balance entre los ingresos y los gastos (igual que hac&iacute;an a veces los curas) casi nunca ajustan los n&uacute;meros, por lo que se puede asegurar que la administraci&oacute;n econ&oacute;mica de las cofrad&iacute;as fue bastante laxa en ese sentido, aunque se trat&oacute; de regular constantemente para evitar problemas mayores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a de San Sebasti&aacute;n de Aguacatenango, 1688&#45;1806.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Aguacatenango, 1684&#45;1794.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup>&nbsp;AHD. "Elecciones del a&ntilde;o de 1793", Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup>&nbsp;AHD. "Visita del obispo de Chiapas don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio de 11 de enero de 1859", Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup>&nbsp;AHD. Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Aguacatenango, 1794&#45;1841.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> AHD. "Visita del obispo de Chiapas don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio de 11 de enero de 1859", Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859. Las negritas son m&iacute;as.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup>&nbsp;Por ejemplo, Von Wobeser, "El cr&eacute;dito y la agricultura comercial novohispana del siglo xvi al XVIII", en Chamoux <i>et al.</i> (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 53&#45;60.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup>&nbsp;Dehouve, "El sistema de cr&eacute;dito...", en Chamoux <i>et al.</i> (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 93&#45;109.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup>&nbsp;AHD. "Visita del obispo de Chiapas don Carlos Mar&iacute;a Colina y Rubio de 11 de enero de 1859", Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> Libro de la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento de Teopisca, 1778&#45;1859.</font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a</b> <b>Dolores Palomo</b> <b>Infante.</b> Espa&ntilde;ola. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, Espa&ntilde;a, con el trabajo titulado "Cambio y adaptaci&oacute;n cultural en Chiapas. Las comunidades de los Altos en el siglo XVI". Investigador Nivel I en el Sistema Nacional de Investigadores. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n ha sido sobre la historia colonial de los pueblos ind&iacute;genas de Chiapas. Actualmente desarrolla el proyecto "Instituciones, din&aacute;mica sociocultural y colonialismo. Una visi&oacute;n hist&oacute;rica de las cofrad&iacute;as y los sistemas de cargos entre los tzotziles y tzeltales de Chiapas". Es profesora&#45;investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Unidad Sureste (CIESAS Sureste) y coordina el proyecto interinstitucional "Rescate del Archivo Hist&oacute;rico del CRID, Agust&iacute;n Romano Delgado, del Centro Coordinador Tzeltal&#45;Tzotzil, San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas".</font></p>      ]]></body><back>
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