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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Magnus Lundberg, <i>Church Life between the Metropolitan and the Local: Parishes, Parishioners and Parish Priests in Seventeenth&#45;Century Mexico</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Gabino Castillo Flores</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid/Frankfurt, Iberoamericana/Vervuert, 2011, 278 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Becario del Programa de Becas Postdoctorales en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n, UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre la opini&oacute;n despectiva que los liberales decimon&oacute;nicos tuvieron de la clerec&iacute;a y la visi&oacute;n exaltante que de ella dieron algunos historiadores&#45;sacerdotes de principios del siglo XX, la imagen del clero secular novohispano se polariz&oacute; en la historiograf&iacute;a mexicana. Ambas posturas, como advirti&oacute; Guillermo Porras Mu&ntilde;oz en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia, de 1986, imped&iacute;a tener una visi&oacute;n clara de la estructura de la Iglesia y de las personas que la conformaban. No fue sino hasta los a&ntilde;os setenta y ochenta del siglo XX cuando diversos historiadores, casi todos extranjeros, empezaron a centrar su atenci&oacute;n sobre el clero secular.
Los trabajos de Nancy Farris, Michael Fallon, Raymond Harrington, Frederick Schwaller y Stafford Poole son apenas algunos ejemplos. A partir de entonces una variedad de nombres forma la lista de autores que se han dedicado a estudiar el tema. Sin embargo, a pesar de los diversos enfoques con que hoy se trabaja al clero secular novohispano, hay una l&iacute;nea que ha prevalecido en la historiograf&iacute;a mexicana: se han privilegiado los estudios sobre el siglo XVIII con la finalidad de ver los cambios ocurridos en la relaci&oacute;n Corona&#45;Iglesia durante la aplicaci&oacute;n de las reformas borb&oacute;nicas y la guerra de Independencia. Adem&aacute;s de ello, es dif&iacute;cil encontrar trabajos centrados en el bajo clero novohispano (curas p&aacute;rrocos, vicarios, capellanes, etc&eacute;tera).
En la historiograf&iacute;a reciente quien mayor inter&eacute;s ha puesto en dicho tema, si bien para el siglo XVIII, es el doctor Rodolfo Aguirre, quien se ha interesado por las carreras de los curas p&aacute;rrocos y la forma en que interactuaron a nivel local con otros actores, particularmente oficiales de la Corona. Hasta hoy d&iacute;a, sin embargo, la obra de William Taylor, <i>Magistrates of the Sacred...,</i> de 1996, sigue siendo el estudio m&aacute;s completo sobre el "bajo clero", no s&oacute;lo por su gran calidad sino por la falta de estudios en el mismo sentido. Es aqu&iacute; precisamente donde entra la aportaci&oacute;n de la nueva investigaci&oacute;n de Magnus Lundberg, <i>Church Life...,</i> la cual, adem&aacute;s de ser una obra que aborda diversas tem&aacute;ticas centradas
en el ministerio parroquial de los curas de pueblos indios, atiende un periodo y espacios poco explorados: la primera mitad del siglo XVII en la arquidi&oacute;cesis de M&eacute;xico y la di&oacute;cesis de Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la publicaci&oacute;n de su obra, <i>Unification and conflict,</i> en 2002 (traducida al espa&ntilde;ol y publicada por El Colegio de Michoac&aacute;n en 2009), el autor dej&oacute; claro su inter&eacute;s por el clero secular novohispano, al cual ha dedicado diversos art&iacute;culos. Esta vez su atenci&oacute;n est&aacute; puesta en el ministerio parroquial de los curas. Como el mismo autor lo advierte en el libro, le interesa aproximarse a "lo cotidiano" a fin de analizar las din&aacute;micas locales entre curas y feligreses. Desde las parroquias, las torres de las catedrales se ven muy lejos y la mano del obispo apenas llega de manera espor&aacute;dica cuando realiza (si es que las hace) visitas pastorales. La Iglesia universal, por
lo tanto, es apenas una idea difusa; en los pueblos indios, dice Lundberg, la Iglesia se concibe m&aacute;s bien como local. Las relaciones directas y cotidianas son con el cura, es &eacute;l quien bautiza, casa y entierra a los feligreses. De ah&iacute;, pues, la importancia de no perder de vista esta dimensi&oacute;n local en los estudios sobre el clero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en esta l&oacute;gica, el autor dividi&oacute; su trabajo en ocho cap&iacute;tulos. Los primeros dos <i>(Local church life between norms and praxis</i> y <i>Parishes in two colonial dioceses)</i> tienen un car&aacute;cter introductorio. El primero enuncia los elementos de car&aacute;cter metodol&oacute;gico que gu&iacute;an la obra, as&iacute; como las hip&oacute;tesis y fuentes (muy variadas) utilizadas por el autor, mientras el segundo se encarga de caracterizar el espacio de estudio y los diversos conflictos entre los cleros regular y secular, suscitados en torno al control de las parroquias, durante el periodo analizado. Los cap&iacute;tulos 3 al 5 tienen la funci&oacute;n de se&ntilde;alar los diversos intentos que se daban, por
parte de las catedrales, por regular el trabajo de los curas y homogeneizar la doctrina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 3 <i>(Trent comes to Mexico: provincial council decrees),</i> por ejemplo, aborda el caso del tercer concilio provincial mexicano, celebrado en 1585, aunque publicado en 1622. De &eacute;l Lundberg destaca los decretos cuya finalidad fue regular la ordenaci&oacute;n, ministerio y apariencia de los curas, as&iacute; como la vida parroquial. El cap&iacute;tulo 4 (<i>The bishop's eye: visitation records),</i> por su cuenta, es un an&aacute;lisis de las visitas parroquiales que realizaron arzobispos mexicanos y obispos poblanos en el periodo estudiado. Se&ntilde;ala el autor que a pesar de que el Concilio de Trento orden&oacute; que los obispos realizaran visitas pastorales al menos cada dos a&ntilde;os, &eacute;stas fueron poco
frecuentes dada la gran extensi&oacute;n de las di&oacute;cesis y los terrenos y climas agrestes (seg&uacute;n alegaron los prelados). La visita era de suma importancia pues comprend&iacute;a dos partes: por un lado se inspeccionaba la f&aacute;brica de la iglesia (el edificio) y los ornamentos a fin de cerciorarse que todo estuviera en orden y con la decencia debida; por la otra, se hac&iacute;a una investigaci&oacute;n de la vida y costumbres de los curas, para lo cual se interrogaba a algunos de los principales feligreses. Dichas visitas son una fuente de gran valor para el historiador pero, por desgracia, son pocos los registros de visitas que se conocen. Y son menos a&uacute;n las que poseen una considerable riqueza cualitativa. Entre estas &uacute;ltimas destacan las del arzobispo Ma&ntilde;ozca
y Zamora, para M&eacute;xico, y las de Alonso de la Mota y Juan de Palafox, para Puebla, a las cuales el autor dedica un espacio a fin de se&ntilde;alar la importancia y riqueza de dichos registros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al cap&iacute;tulo 5 <i>(Clerical Vademecum: sacramental manuals),</i> el autor lo utiliza para plantear una discusi&oacute;n interesante. El autor advierte que la obra de Robert Ricard, <i>La conqu&ecirc;te spirituelle du Mexique...,</i> publicada en 1933, hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n sobre el papel de las &oacute;rdenes religiosas en la evangelizaci&oacute;n de los indios, generando una avalancha de estudios sobre dicho tema al grado de que fue casi natural la asociaci&oacute;n frailes&#45;evangelizaci&oacute;n. Los trabajos sobre el tema destacaron la importante aportaci&oacute;n del clero regular al elaborar doctrinas, manuales de sacramentos, confesionarios, etc&eacute;tera, tanto en castellano como en lenguas ind&iacute;genas
que ayudaron a los doctrineros y curas en su ministerio parroquial. Sin embargo, es todav&iacute;a muy poco lo que sabemos tanto de los curas que participaron en la evangelizaci&oacute;n como de aquellos que elaboraron manuales (como lo hicieron los frailes). Uno de los mayores impedimentos, advierte el autor, es que muchos de estos textos, que incluyeron importantes vocabularios en lenguas ind&iacute;genas, no fueron impresos. De manera que los ejemplos que el autor cita en el libro son un esbozo que invita a reconsiderar el papel del clero secular en esta materia y sugiere nuevas vetas de estudio para el mismo. Adem&aacute;s de ello, la enorme variedad de estos manuales que enlista el autor nos permite comprender los obst&aacute;culos que enfrentaron los intentos esgrimidos por el tercer
concilio provincial mexicano y el Concilio de Trento por uniformar la doctrina a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n de manuales &uacute;nicos. El obispo Palafox habr&iacute;a hecho lo propio para Puebla hacia 1643 con la publicaci&oacute;n de un manual de sacramentos que deber&iacute;an utilizar todos los curas de su di&oacute;cesis bajo pena de excomuni&oacute;n y multa de 200 pesos para los contraventores, pero lo expuesto antes, sumado a los problemas pol&iacute;ticos del obispo poblano, poco abon&oacute; al &eacute;xito de la medida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los cap&iacute;tulos 6 al 8 su misi&oacute;n es analizar el desenvolvimiento local de los curas y su interacci&oacute;n con su feligres&iacute;a. El cap&iacute;tulo 6 <i>(Unearth the hidden: extirpation records),</i> lo utiliza el autor para analizar tres textos de la primera mitad del siglo XVII sobre extirpaci&oacute;n de idolatr&iacute;as, escritos por sacerdotes seculares de la arquidi&oacute;cesis de M&eacute;xico: Pedro Ponce de Le&oacute;n, Hernando Ruiz de Alarc&oacute;n y Jacinto de la Serna. Dichos autores sirvieron como beneficiados en diversos pueblos ubicados en los l&iacute;mites entre los actuales estados de M&eacute;xico, Morelos y Guerrero. Gracias a que hab&iacute;an acumulado una larga experiencia en su ministerio
sus tratados brindan datos importantes de la vida y costumbres de los indios. Es por ello que del estudio de sus formas y procedimientos empleadas para investigar y castigar la idolatr&iacute;a se desprende, adem&aacute;s, parte de la relaci&oacute;n de los curas con sus feligreses. Sumemos a esto la importancia que tuvieron dichos tratados para otros curas p&aacute;rrocos del arzobispado, en especial en este momento en el cual se emprendi&oacute; una lucha contra la proliferaci&oacute;n de la idolatr&iacute;a (seg&uacute;n argument&oacute; el clero secular), particularmente en zonas administradas por frailes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el cap&iacute;tulo 7 (<i>We accuse: indigenous petitions)</i> es bastante interesante, pues aborda denuncias presentadas por feligreses del arzobispado de M&eacute;xico y el obispado de Puebla en contra de sus curas. Este apartado saca a la luz muchos de los conflictos que se vivieron a nivel local cuando las relaciones entre cura y feligres&iacute;a acababan en malos t&eacute;rminos. Grupos de ind&iacute;genas (por lo general principales del pueblo) viajaban a sus capitales metropolitanas para entrevistarse con el provisor o el prelado y quejarse de su cura, entregando peticiones donde enlistaban las faltas del mismo. De acuerdo con el autor, las principales quejas se&ntilde;alaban el ausentismo de los curas sin dejar un sustituto;
descuidar la aplicaci&oacute;n de los sacramentos, especialmente el de la penitencia; no saber la lengua del pueblo; golpear o insultar a los indios, llegando incluso a la muerte en algunos casos; solicitar mujeres o vivir amancebados con ellas; usar a los indios como tamemes o para cuidar sus ganados y cultivar sus tierras; etc&eacute;tera. Si bien el autor es cuidadoso al advertir que en ocasiones se trataba de acusaciones mal intencionadas que escond&iacute;an conflictos de diversa naturaleza, tambi&eacute;n es innegable que muchos de estos curas estuvieron lejos de llevar vidas ejemplares. Lundberg advierte, adem&aacute;s, que dichas denuncias permiten formar un perfil de quienes en su momento se consideraron buenos o malos curas. Lo mismo sucedi&oacute; en sentido contrario: las defensas
que los curas hicieron en su favor apuntaban a caracterizar a sus feligreses como bebedores, id&oacute;latras, desobedientes, etc&eacute;tera, por lo cual los castigos realizados ten&iacute;an fundamento. M&aacute;s all&aacute; del car&aacute;cter ret&oacute;rico de estos documentos, vemos un mundo en constante movimiento e interacci&oacute;n que sigue a&uacute;n esperando nuevas investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el cap&iacute;tulo 8 <i>(Priests in search of promotion: narratives of merits)</i> el autor analiza varias relaciones de m&eacute;ritos elaboradas por curas en busca de beneficios y prebendas. Esto permite reconstruir sus carreras y conocer un poco del perfil de quienes alcanzaron una parroquia. Nos lleva as&iacute; a conocer parte de sus familias (la mayor&iacute;a eran hijos de conquistadores o primeros pobladores), sus grados acad&eacute;micos, lenguas ind&iacute;genas que hablaban, sus servicios previos como vicarios de parroquias o conventos de monjas, etc&eacute;tera. Asimismo, nos ejemplifica el autor cu&aacute;les eran las caracter&iacute;sticas de las parroquias m&aacute;s deseadas por los contendientes y el proceso
para obtenerlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es, pues, la manera en que Lundberg articul&oacute; su investigaci&oacute;n sobre la vida local de la iglesia. Sin duda es una obra que propone muchos caminos a seguir para una mejor comprensi&oacute;n de lo que signific&oacute; la iglesia y sus ministros a nivel local. A ello debemos sumar los escasos trabajos que exploran el papel que jugaron los feligreses en la interacci&oacute;n cotidiana con sus curas. &iquest;Qu&eacute; representaba el cura en los pueblos indios? &iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a cuando su proceder entraba en conflicto con los intereses de grupos locales o con los propios habitantes? &iquest;Qu&eacute; cuando su moral causaba esc&aacute;ndalo p&uacute;blico? &iquest;C&oacute;mo proced&iacute;a ante indios id&oacute;latras
o rebeldes? Estas y muchas otras preguntas genera <i>Church Life...</i>, un libro que debe ser, junto con la obra de Taylor, una llamada de atenci&oacute;n para volver los pasos sobre las din&aacute;micas del bajo clero y comprender que entre la norma (emanada de las catedrales y sus prelados) y la pr&aacute;ctica (el quehacer cotidiano de los curas p&aacute;rrocos) hab&iacute;a un gran trecho que no siempre pod&iacute;a salvarse.</font></p>     ]]></body>
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