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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Tomasini Bassols, <i>Discusiones filos&oacute;ficas</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nydia Lara Zavala</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico, 2008, 248 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades. Facultad de Ingenier&iacute;a&#150;U</i><i>NAM. </i><a href="mailto:nydialz@yahoo.com">nydialz@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Discusiones filos&oacute;ficas </i>es el decimosexto libro que nos obsequia Alejandro Tomasini Bassols. Como gran parte de su obra, este texto tiene el toque pol&eacute;mico caracter&iacute;stico de un fil&oacute;sofo que, comulgando con la opini&oacute;n de Wittgenstein, sostiene que el origen de la gran mayor&iacute;a de los problemas filos&oacute;ficos no son m&aacute;s que enredos conceptuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando este <i>dictum </i>como punto de partida de sus escritos, la obra del doctor Tomasini puede verse, en su conjunto, como un serio intento de darles a sus lectores claridad en torno a problemas que han ocupado a la humanidad por siglos. Su objetivo, por supuesto, es tratar, en la medida de lo posible, de disolver enigmas que surgen principalmente por algunos rasgos enga&ntilde;osos de nuestro lenguaje. Haciendo suya la metodolog&iacute;a wittgensteiniana, trabaja temas cl&aacute;sicos de la filosof&iacute;a desde una nueva plataforma. Con ella se iluminan nuevos espacios, y cuestiones que parec&iacute;an intratables se esclarecen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Discusiones filos&oacute;ficas </i>no se sale de esta t&oacute;nica; pero, a diferencia de otros libros de Alejandro Tomasini, este texto no s&oacute;lo no es monotem&aacute;tico, sino que se puede ver como un fascinante calidoscopio de t&oacute;picos y autores que &eacute;l conjuga para mostrarnos, entre otras cosas, que sin pol&eacute;mica no hay avance en filosof&iacute;a. Nada puede ser m&aacute;s elocuente que lo que &eacute;l mismo escribe en la presentaci&oacute;n de su propio libro: "Si en ciencia es b&aacute;sica la experimentaci&oacute;n, en filosof&iacute;a lo es la pol&eacute;mica (de la palabra griega <i>p&oacute;lemos</i>, que quer&iacute;a decir lucha'), esto es, el debate. Es a trav&eacute;s de la discusi&oacute;n &#91;...&#93; como se abre uno paso en filosof&iacute;a" (p. 13). Parafraseando a Wittgenstein comenta m&aacute;s adelante: "un fil&oacute;sofo que no quiere discutir es como un boxeador que no quiere ponerse los guantes de box o subirse al cuadril&aacute;tero" (p. 13). Haciendo alarde de este esp&iacute;ritu pol&eacute;mico, <i>en Discusiones filos&oacute;ficas </i>se debaten cuestiones de metaf&iacute;sica, de filosof&iacute;a de la religi&oacute;n, de est&eacute;tica, de filosof&iacute;a del lenguaje, de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro consta de diez ensayos, adem&aacute;s de la espl&eacute;ndida presentaci&oacute;n que explica los motivos que llevaron al autor a reunir temas tan variados en un solo volumen. Cada uno de los diez ensayos se puede mirar como un cuadro acabado; pero, conforme se van leyendo, se puede apreciar que temas aparentemente inconexos los va entretejiendo el autor para ilustrar c&oacute;mo se conforma el complejo tapiz de la labor filos&oacute;fica. En efecto, en este libro encontramos reunidas espl&eacute;ndidas ex&eacute;gesis, buen an&aacute;lisis, atinadas cr&iacute;ticas y, al final de cada ensayo, la conclusi&oacute;n que el doctor Tomasini saca de cada tem&aacute;tica trabajada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, me parece, se tiene que leer dos veces y de dos maneras distintas. La primera lectura debe ser, digamos, pasiva; esto es, tratar de captar las exposiciones que se nos dan, las cr&iacute;ticas que hace el autor a los diferentes fil&oacute;sofos, las ligas que establece entre ellos y sus conclusiones. Pero la riqueza del libro consiste, en mi opini&oacute;n, en que cada ensayo es una invitaci&oacute;n a "subirnos al ring" y polemizar con lo que el mismo autor nos dice. Creo que &eacute;sta es la verdadera riqueza del libro, pues no s&oacute;lo se trata de una invitaci&oacute;n para saber lo que &eacute;l opina sobre Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles, San Agust&iacute;n, Hume, Frege, Carnap, Popper, Marx, Russell, Sartre, Kripke y Wittgenstein, sino de lo que nosotros argumentar&iacute;amos a favor o en contra de lo que Alejandro Tomasini sostiene acerca de ellos. Con esto quiero decir que el verdadero objetivo del libro es lograr hacer a su lector part&iacute;cipe en las discusiones que &eacute;l plantea. El resultado es un texto que, para fil&oacute;sofos entrenados, se presenta como un reto de argumentaci&oacute;n, mientras que, para curiosos de la filosof&iacute;a, se trata de un entrenamiento, por no decir una verdadera lecci&oacute;n, de c&oacute;mo se hace o debe hacerse filosof&iacute;a seria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es mi papel revisar los argumentos expuestos en los ensayos, pero s&iacute; quisiera detenerme un momento en cada uno de ellos para resaltar brevemente los retos que nos plantean.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer ensayo lleva como t&iacute;tulo "Demiurgo <i>versus </i>Motor Inm&oacute;vil: cosmolog&iacute;a y metaf&iacute;sica en Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles". Desde el t&iacute;tulo llama la atenci&oacute;n el hecho de que las dos posturas que el autor discute no s&oacute;lo sean irreductibles una a la otra, sino pr&aacute;cticamente opuestas entre s&iacute;. De hecho, Plat&oacute;n genera un mito para dar cuenta del pasado del mundo, mientras que Arist&oacute;teles elabora una compleja teor&iacute;a metaf&iacute;sica para dar cuenta de su futuro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a las inmensas diferencias entre estos autores, Tomasini se las arregla para encontrar coincidencias m&aacute;s que interesantes. As&iacute; nos dice:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para empezar, habr&iacute;a que se&ntilde;alar que ambos est&aacute;n convencidos de que el mundo como un todo exige una explicaci&oacute;n y que la explicaci&oacute;n del mundo no puede ser inmanente al mundo, sino que de uno u otro modo tiene que ser trascendente; en segundo lugar, ambos aceptan que el mundo material es increado y que es eterno. Por consiguiente, tanto Plat&oacute;n como Arist&oacute;teles aceptan que Dios, sea como sea que se le imagine o describa, es en el mejor de los casos el movedor o el dise&ntilde;ador del mundo, no su creador. Estrictamente hablando, ni el Demiurgo ni el Motor Inm&oacute;vil son "Dios Padre". Por otra parte, para ellos el mundo es infinito en el tiempo (y probablemente en el espacio), pero para ambos una explicaci&oacute;n que se extienda al infinito es filos&oacute;ficamente inadmisible. (p. 42)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en su escrito Tomasini no quiere atender a las coincidencias, sino m&aacute;s bien le interesa discutir las diferencias entre las posiciones de ambos fil&oacute;sofos. Por eso, el reto que &eacute;l nos deja al final consiste en decidir cu&aacute;l de estas dos posturas es m&aacute;s convincente: &iquest;la de Plat&oacute;n o la de Arist&oacute;teles?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;l elige a Plat&oacute;n y da buenos argumentos para justificar su postura. Yo me inclino m&aacute;s por Arist&oacute;teles, a pesar de que reconozco que la cr&iacute;tica que Tomasini hace del Motor Inm&oacute;vil es muy atinada. Por supuesto que &eacute;ste no es el espacio para dar mis argumentos sobre esta discrepancia. Lo que quiero dejar asentado es que el ensayo no termina cuando uno lo acaba de leer. La discusi&oacute;n se contin&uacute;a pese a que no quede por escrito y, sin duda, &eacute;sa es parte de la riqueza de este libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo ensayo lleva como t&iacute;tulo "San Agust&iacute;n: ciencia, pseudo&#150;ciencia y religi&oacute;n". A mi gusto, se trata de uno de los mejores textos de la colecci&oacute;n. Pese al t&iacute;tulo, el tema principal no es propiamente una discusi&oacute;n sobre alguna tesis espec&iacute;fica de San Agust&iacute;n. El autor recurre al lenguaje del santo de Hipona fundamentalmente para enmarcar la diferencia entre cuestiones de car&aacute;cter cient&iacute;fico y cuestiones de car&aacute;cter religioso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este escrito lo que se nos dice es que los seres humanos constantemente tendemos a generar preguntas. Algunas de ellas son contestables por la actividad cient&iacute;fica, pero hay otras que, aunque revisten la forma de interesantes preguntas, ni son ni pueden ser contestadas por la v&iacute;a de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. De esta clase son muchas de las cuestiones religiosas, las cuales s&oacute;lo por confusiones conceptuales pueden pasar como genuinas preguntas. Puesto en las palabras del doctor Tomasini, tenemos que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los problemas que en este caso se plantean son cient&iacute;ficamente irresolubles pero, contrariamente a lo que en un primer acercamiento al tema habr&iacute;a podido pensarse, ello no se debe a que se trate de dificultades intelectuales particularmente dif&iacute;ciles de resolver o de cuestiones para las cuales no se dispone en el momento en que se formulan de los conocimientos, los datos o los instrumentos que para ello se necesitan sino porque, a pesar de las apariencias, los interrogantes en cuesti&oacute;n no apuntan a genuinos problemas, ni factuales ni formales. (p. 47)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que el autor nos quiere ilustrar a trav&eacute;s de algunas interrogantes planteadas por San Agust&iacute;n es que los cuestionamientos del santo son un ejemplo claro de c&oacute;mo ciertas preguntas que pueden tener todo el sentido del mundo cuando se las ubica en el lenguaje religioso, carecen de &eacute;l cuando se les interpreta como si fueran cuestiones que le compete a la ciencia resolver. El santo, de hecho, mezcla cuestiones religiosas con cuestiones factuales y esta mezcla ha sido responsable de dar lugar a confusiones no s&oacute;lo en la ciencia, sino en el mismo seno de la religi&oacute;n y su relaci&oacute;n con el conocimiento cient&iacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el problema grave con estas confusiones es que no s&oacute;lo se desvirt&uacute;a el sentido y la funci&oacute;n del pensamiento religioso, sino que cuando fortuitamente se mezclan con el pensamiento cient&iacute;fico acaban dando lugar a pseudopreguntas que a lo &uacute;nico que pueden llegar es a la gestaci&oacute;n de una pseudociencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor, armado con herramientas wittgensteinianas, logra trazar los criterios que pueden ayudarnos a deslindar a la ciencia de la religi&oacute;n, es decir, reconocer la diferencia entre genuinos problemas factuales de los pseudoproblemas factuales, como son los religiosos. El resultado es un excelente y original art&iacute;culo sobre filosof&iacute;a de la ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero debo mencionar que el objetivo de este texto no es ponderar a la ciencia sobre el pensamiento religioso, sino, como nos los dice el mismo autor, su objetivo es "dotar a esto &uacute;ltimo de su verdadero rostro, recuperarlo" (p. 47). No me toca a m&iacute; juzgar si logra o no darle su verdadero lugar al lenguaje religioso: lo que s&iacute; puedo decir es que nadie puede quedar igual ante la ciencia y la religi&oacute;n despu&eacute;s de leer este escrito.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una perspectiva muy diferente encontramos en esta colecci&oacute;n otro art&iacute;culo relacionado con la filosof&iacute;a de la ciencia que lleva como t&iacute;tulo "La intolerancia sem&aacute;ntica de Rudolf Carnap". En este ensayo, Alejandro Tomasini trabaja lo que &eacute;l denomina la teor&iacute;a de los "marcos ling&uuml;&iacute;sticos" elaborada por Carnap. El objetivo de dicha teor&iacute;a es poder demostrar que las afirmaciones metaf&iacute;sicas son meros sinsentidos. Para ello Carnap hace una distinci&oacute;n entre preguntas internas y preguntas externas a los marcos ling&uuml;&iacute;sticos. Lo que sostiene es que las preguntas que se hacen acerca de la existencia de algo (un objeto, un n&uacute;mero, un estado mental, etc.) s&oacute;lo se pueden responder en el interior de un marco ling&uuml;&iacute;stico. Pero si uno pregunta si clases de objetos, n&uacute;meros, estados mentales, etc., son reales (<i>i.e.</i>, fuera de su marco ling&uuml;&iacute;stico), o bien se hace metaf&iacute;sica e invariablemente se llega a sinsentidos, o bien lo que se quiere saber es si ciertas formas ling&uuml;&iacute;sticas son leg&iacute;timas o no (p. 113).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del ensayo de Tomasini consiste en revisar el Principio de Tolerancia de Carnap que enuncia: "Seamos cautelosos al hacer apreciaciones y cr&iacute;ticos al examinarlas, pero tolerantes en permitir formas ling&uuml;&iacute;sticas" (citado por Tomasini, p. 113). Seg&uacute;n Tomasini:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se nos est&aacute; diciendo es que debemos ser rigurosos para determinar la existencia (o inclusive la no existencia) de entidades <i>dentro </i>de marcos ling&uuml;&iacute;sticos, pero la aceptaci&oacute;n o rechazo de estos &uacute;ltimos no es algo que pueda ser decidido a <i>priori. </i>La inquietud que de inmediato nos asalta es entonces la siguiente: asumiendo que podemos dotar de sentido a la expresi&oacute;n "marco ling&uuml;&iacute;stico metaf&iacute;sico": &iquest;por qu&eacute; es Carnap tan intolerante con el discurso metaf&iacute;sico y por qu&eacute; entonces &eacute;l lo elimina a <i>priori</i>? (p. 113)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La discusi&oacute;n de Tomasini versa sobre si es posible, como propone Carnap, considerar la cuesti&oacute;n sobre la realidad un sinsentido y si realmente se puede eliminar el discurso metaf&iacute;sico <i>a priori</i>. La respuesta del autor es que no es posible; pero, para llegar a este resultado, se recorre un largo y tortuoso camino. A mi gusto, &eacute;ste es uno de los art&iacute;culos del libro m&aacute;s dif&iacute;ciles de seguir, no s&eacute; si por un problema de la tem&aacute;tica misma o porque el orden elegido no es el m&aacute;s acertado, pero dejar&eacute; que el lector juzgue eso por su cuenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro tambi&eacute;n aparecen dos ensayos que discuten cuestiones relacionadas con la est&eacute;tica. &Eacute;stos son: "David Hume y la teor&iacute;a del gusto" y "Mitolog&iacute;a filos&oacute;fica: Sartre y la obra de arte".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que hay que resaltar de estos dos escritos es que Tomasini primero presenta el pensamiento est&eacute;tico de Hume y de Sartre de una manera exacta, objetiva y concisa, para despu&eacute;s analizar con detalle las consecuencias de sus respectivas posturas. Aunque Hume sale mucho mejor librado que Sartre, los dos textos son una devastadora cr&iacute;tica tanto de la teor&iacute;a empirista del gusto de Hume como de la ontolog&iacute;a sartreana de la obra de arte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor sostiene que hay muchas cosas salvables de la teor&iacute;a del gusto de Hume si se enmarcan en el lugar adecuado, pero utiliza a Sartre para mostrar las bondades del m&eacute;todo de an&aacute;lisis gramatical y ejemplificar c&oacute;mo se pueden generar en filosof&iacute;a aberraciones ontol&oacute;gicas por el simple hecho de no atender correctamente el funcionamiento del lenguaje natural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Relacionado con la creaci&oacute;n de fantasmas filos&oacute;ficos, nos encontramos con el ensayo que lleva como t&iacute;tulo "El enigma del enigma de Kripke". Dos cosas se quieren ponderar en &eacute;l: la primera es que, estrictamente hablando, no hay una cosa tal como problemas filos&oacute;ficos. Lo que hay son enredos conceptuales. La segunda es que si alguien piensa que tiene ante s&iacute; un genuino problema filos&oacute;fico, lo menos que se puede esperar de la persona que lo enuncia es que lo haga con claridad. Puesto en el lenguaje de Tomasini: "un enigma filos&oacute;fico no puede ser algo que no llame la atenci&oacute;n, algo que de alguna manera no se comprenda o no se capte de inmediato, algo que nos haga titubear respecto a si efectivamente hay o no un obst&aacute;culo de comprensi&oacute;n". (p. 188)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Kripke que se discute en este trabajo se llama "A Puzzle about Belief", donde Kripke sostiene que ha encontrado un genuino problema filos&oacute;fico imposible de disolver. Tomasini analiza el supuesto <i>puzzle </i>para mostrarnos que no s&oacute;lo no re&uacute;ne los requisitos que se requieren para plantear un enigma filos&oacute;fico, sino que Kripke tiene confusiones desde el t&iacute;tulo. Lo que demuestra Tomasini es que el supuesto <i>puzzle </i>del que no habla Kripke, aunque parece remitirnos a un asunto de filosof&iacute;a de la mente, en realidad se disuelve con una dosis de filosof&iacute;a de lenguaje. Este trabajo de Tomasini es extraordinariamente claro e ilustra perfectamente c&oacute;mo con la herramienta adecuada un supuesto enigma se desvanece en el aire cuando se entiende de d&oacute;nde surge el enredo ling&uuml;&iacute;stico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cuento de fantasmas filos&oacute;ficos lo encontramos en el art&iacute;culo que lleva como t&iacute;tulo "Karl Popper y el marxismo: somera revisi&oacute;n de un gran fraude intelectual". La diferencia con los otros es que aqu&iacute; el fantasma no es un enredo conceptual, sino el engendro marxista deliberadamente creado por Karl Popper para utilizarlo como su objeto de cr&iacute;tica para la construcci&oacute;n de su obra <i>La sociedad abierta y sus enemigos</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomasini concentra su artiller&iacute;a en cuatro puntos desarrollados en esta obra de Popper, a saber:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp; &nbsp;el historicismo marxista,</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp; la teor&iacute;a de las clases,</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c)&nbsp; la "profes&iacute;a" del advenimiento del socialismo,</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d)&nbsp; &nbsp;el mal empleo y/o las deficiencias en algunas teor&iacute;as econ&oacute;micas concretas, como las teor&iacute;as del valor, de la explotaci&oacute;n, de las crisis y el desempleo (p. 129).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera clara y concisa, Tomasini nos resume lo que dice Popper sobre cada uno de estos puntos, para despu&eacute;s discutirlos. Haciendo alarde de un profundo conocimiento de la obra de Marx, Tomasini debate pr&aacute;cticamente todo lo que dice Popper para mostrarnos exactamente en qu&eacute; consisti&oacute; el fraude intelectual de <i>La sociedad abierta y sus enemigos </i>y por qu&eacute; una obra tan falsa como un billete de tres pesos tuvo la acogida que se le dio en su momento. Este ensayo de Tomasini sin duda alguna es el m&aacute;s pol&eacute;mico de toda la colecci&oacute;n que se nos regala en <i>Discusiones filos&oacute;ficas</i>. Lo disfrut&eacute; much&iacute;simo y estoy segura de que otros lectores tambi&eacute;n lo har&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En profundo contraste con este ensayo, nos encontramos con "La evoluci&oacute;n de la noci&oacute;n de materia en el pensamiento de Russell", donde el autor parece querernos dar un descanso intelectual al presentarnos de manera exeg&eacute;tica las tribulaciones que enfrent&oacute; Bertrand Russell para ofrecer una definici&oacute;n de "materia" capaz de reconciliar el concepto derivado del sentido com&uacute;n con su versi&oacute;n cient&iacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor de este trabajo consiste en que revela la honestidad intelectual de Russell para tratar de hacer coherente su idea de que nosotros no percibimos la realidad externa y, sin embargo, la f&iacute;sica puede objetivamente decirnos c&oacute;mo es la realidad externa. El problema, como bien lo se&ntilde;ala Tomasini, es epistemol&oacute;gico, ya que, as&iacute; planteado el asunto, no parece haber una manera de justificar el acceso a la realidad externa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se nos narra en este trabajo es c&oacute;mo Russell, sin renunciar nunca a la idea de que lo &uacute;nico que percibimos son nuestros propios <i>sense&#150;data, </i>trata a toda costa de construir una teor&iacute;a que pueda poner en contacto nuestros datos emp&iacute;ricos con el mundo que su propia epistemolog&iacute;a deja cancelado. Aunque la historia termina en un fracaso, no deja de ser interesante enterarse de los esfuerzos de Russell por resolver esta cuesti&oacute;n. Creo, adem&aacute;s, que el art&iacute;culo puede verse como una buena lecci&oacute;n filos&oacute;fica para todos aquellos que a&uacute;n insisten en conservar epistemolog&iacute;as de corte cartesiano, como es el caso del conjunto de disciplinas que se re&uacute;nen bajo el nombre de "ciencias cognitivas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Discusiones filos&oacute;ficas </i>aparecen dos ensayos donde el protagonista de la discusi&oacute;n es el <i>Tractatus Logico&#150;Philosophicus </i>de Ludwig Wittgenstein. &Eacute;stos son: "Frege y el <i>Tractatus</i>" y "Descubriendo el sinsentido: lecturas absurdas y sensatas del <i>Tractatus</i>". Aunque las tem&aacute;ticas son muy diferentes, yo los veo como trabajos complementarios. De hecho, Tomasini menciona parte de la discusi&oacute;n del primero para esclarecer algunas cosas que quiere defender en el segundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Frege y el <i>Tractatus</i>" se argumenta que Dummett, al igual que otros pensadores, ha querido sostener no s&oacute;lo que la influencia de Frege fue decisiva para el desarrollo de la filosof&iacute;a de Wittgenstein, sino que los aciertos de &eacute;ste &uacute;ltimo deben de verse a la luz de las consideraciones de Frege.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la espada desenvainada, lo que el autor demuestra es que, si bien es cierto que los dos pensadores compart&iacute;an intereses comunes, no es menos cierto que, si se revisan con cuidado todos los comentarios que hace Wittgenstein de Frege en el <i>Tractatus</i>, con lo que nos topamos es que, en general, Wittgenstein hace cr&iacute;ticas demoledoras a important&iacute;simas tesis de Frege, por lo que lecturas como las de Michael Dummett simple y llanamente no se sostienen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el bocado grande lo encontramos en "Descubriendo el sinsentido: lecturas absurdas y sensatas del <i>Tractatus</i>". Este art&iacute;culo centra la discusi&oacute;n en el punto 6.54 del <i>Tractatus</i>, donde Wittgenstein afirma lo siguiente: "Mis proposiciones son elucidatorias de este modo: quien me comprende termina por reconocer que son sinsentidos, si las usa para, a trav&eacute;s de ellas, salir de ellas. (Por as&iacute; decirlo, tiene que tirar la escalera despu&eacute;s de haber subido por ella)." El autor nos comenta que hay varias corrientes interpretativas que han tratado de descifrar esta desconcertante cita. Unos sostienen que Wittgenstein de alguna manera se las arregl&oacute; para poder decir algo sobre lo que su propia doctrina aseguraba que era indecible y que por eso nos pide tirar la escalera. El problema con esta lectura es que se acaba por acusar a Wittgenstein de contradictorio. Otros, m&aacute;s aguerridos, sostienen que lo que Wittgenstein quer&iacute;a que se entendiera es que todo el libro no era m&aacute;s que un conjunto de sinsentidos; pero, como comenta Tomasini, si &eacute;ste fuera el caso, "&iquest;qu&eacute; valor podr&iacute;a tener el libro?" (p. 212).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte de lo que discute Tomasini en su art&iacute;culo es que ninguna de estas lecturas puede ser correcta, y lo que intenta hacer es encontrar una forma novedosa para, dig&aacute;moslo as&iacute;, salvar el <i>Tractatus</i>. En una primera lectura uno llega a creer que lo logra, aunque con un costo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese costo no es otro que la teor&iacute;a pict&oacute;rica que Wittgenstein defiende en el <i>Tractatus</i>. Tomasini nos dice al respecto:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si nosotros consideramos que la teor&iacute;a en cuesti&oacute;n es falsa, entonces podemos entender por qu&eacute; Wittgenstein est&aacute; en un problema, pero tambi&eacute;n por qu&eacute; lo que &eacute;l sostiene en su libro es perfectamente comprensible. En otras palabras, el diagn&oacute;stico del final del <i>Tractatus </i>es equivocado, porque la teor&iacute;a del lenguaje all&iacute; defendida y en la cual dicho diagn&oacute;stico se funda es falsa. De ah&iacute; que alguien pueda verse en un problema o en una paradoja, insoluble quiz&aacute;, s&oacute;lo si acepta <i>in toto </i>la Teor&iacute;a Pict&oacute;rica. De otra manera, el conflicto sencillamente no surge o es totalmente artificial. (p. 214)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que quiz&aacute; queda pendiente de respuesta es si encontrar una forma externa de leer el <i>Tractatus </i>equivale a salvarlo, o si lo &uacute;nico que se logra es hacer coherente lo que dice 6.54. Lo que yo puedo decir es que el art&iacute;culo me pareci&oacute; muy bueno, pero me deja la sensaci&oacute;n de estar frente a uno de esos fabulosos y desconcertantes cuadros de Hescher.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta &uacute;ltima reflexi&oacute;n termino el breve recorrido por los diez ensayos que componen <i>Discusiones filos&oacute;ficas</i>. Espero haber logrado plasmar algo de la riqueza que este texto encierra no s&oacute;lo para fil&oacute;sofos profesionales, sino para el p&uacute;blico en general. Como lo mencion&eacute; anteriormente, con esta peque&ntilde;a obra se aprenden cosas nuevas, se discuten temas conocidos y se sugieren preguntas interesantes para iniciar investigaciones por cuenta propia. El libro, adem&aacute;s, es ameno y est&aacute; muy bien escrito. Pero lo m&aacute;s importante es que, quien lo lea, se podr&aacute; dar cuenta de que hacer o aprender filosof&iacute;a puede ser tan placentero como tener un agradable di&aacute;logo con personajes extraordinarios.</font></p>      ]]></body>
</article>
