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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Alejandro Tomasini Bassols, Filosofía y Matemáticas: ensayos en torno a Wittgenstein]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Tomasini Bassols, <i>Filosof&iacute;a y Matem&aacute;ticas: ensayos en torno a Wittgenstein</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alfonso &Aacute;vila del Palacio</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico, 2006, 171 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Ciencias Sociales</i>, <i>Universidad Ju&aacute;rez del Estado de Durango</i>. <a href="mailto:acavila@dgo.megared.net.mx" target="_blank">acavila@dgo.megared.net.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Considero que la filosof&iacute;a de las matem&aacute;ticas es de gran importancia para la filosof&iacute;a en general porque aborda el estudio de una disciplina muy peculiar en cuanto que tiene m&uacute;ltiples usos en el mundo emp&iacute;rico a pesar de que, al parecer, posee principios inamovibles. Fue abordada expl&iacute;citamente por Plat&oacute;n en la <i>Rep&uacute;blica, </i>y tuvo un auge inusitado a fines del siglo XIX y principios del XX; &eacute;poca en la que se sit&uacute;an los trabajos analizados en el libro de Tomasini. El tema, sin embargo, tiene una corta historia en M&eacute;xico y en Iberoam&eacute;rica en general. De ah&iacute; la triple importancia del libro que nos ocupa: 1) se centra en algunos de los temas m&aacute;s relevantes y problem&aacute;ticos de la filosof&iacute;a de las matem&aacute;ticas, motiv&aacute;ndonos a la reflexi&oacute;n seria de esos temas; 2) lo hace desde el pensamiento de Wittgenstein, uno de los m&aacute;s destacados fil&oacute;sofos de esta &aacute;rea, logrando mantenerse fiel, hasta donde alcanzo a ver, al esp&iacute;ritu de este autor; y 3) lo hace en espa&ntilde;ol, lo cual viene a traer a la mesa hispanoamericana de discusi&oacute;n filos&oacute;fica un tema tan importante y tan descuidado. Habr&iacute;a que decir, adem&aacute;s, que el autor es un gran estudioso de la obra de Russell y de Wittgenstein, y ha publicado varios libros acerca de las aportaciones de estos autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomasini inicia esta obra afirmando, con Wittgenstein, que el trabajo del fil&oacute;sofo de la matem&aacute;tica es diferente del trabajo propio de los matem&aacute;ticos, ya que la filosof&iacute;a, a diferencia de la matem&aacute;tica, no es una tarea t&eacute;cnica, no se trata de probar teoremas o contradicciones. Por ello, "La filosof&iacute;a &#91;...&#93; deja todo como est&aacute;. Deja tambi&eacute;n la matem&aacute;tica como est&aacute; y ning&uacute;n descubrimiento matem&aacute;tico puede hacerla avanzar" (<i>Investigaciones filos&oacute;ficas, </i>&sect; 124). Por cierto, yo mismo sostengo algo parecido en un cap&iacute;tulo del libro <i>18 Unconventional Essays on the Nature of Mathematics </i>(Reuben Hersh, Springer, USA, 2006). Ah&iacute; defiendo que en muchas ocasiones ha habido un di&aacute;logo de sordos cuando los matem&aacute;ticos y los fil&oacute;sofos se hacen aparentemente las mismas preguntas. En ese trabajo sostengo que cada una de esas comunidades entiende dichas preguntas de manera diferente y por ello las respuestas de unos no son significativas o satisfactorias para los otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, el libro de Tomasini es tanto una interpretaci&oacute;n como un desarrollo del pensamiento de Wittgenstein; est&aacute; compuesto de ocho cap&iacute;tulos que podemos agrupar en tres secciones: 1) dedicada a la aritm&eacute;tica, interpretando algunas ideas de Wittgenstein; 2) dedicada a la geometr&iacute;a, donde se va m&aacute;s all&aacute; de Wittgenstein mismo; y 3) dedicada a la concepci&oacute;n de Wittgenstein sobre las matem&aacute;ticas en general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. <i>Sobre la aritm&eacute;tica</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n dedicada a la aritm&eacute;tica (cap&iacute;tulos 1, 2 y 3), se presenta la concepci&oacute;n wittgensteniana de las matem&aacute;ticas en general y desde ah&iacute;, se propone una ontolog&iacute;a de los n&uacute;meros en particular. Con relaci&oacute;n a lo primero, se afirma que los matem&aacute;ticos se encargan de probar; esto es, relacionar una expresi&oacute;n matem&aacute;tica con otras expresiones matem&aacute;ticas; es decir, deducen una ecuaci&oacute;n de otras ecuaciones mediante sustituciones, ya que "no hay proposiciones matem&aacute;ticas aisladas del resto" (p. 26). Por otra parte, las expresiones con las que trabajan los matem&aacute;ticos no son prosa: no expresan pensamientos, "no <i>dicen </i>nada" (p. 27), "son un mont&oacute;n de c&aacute;lculos", en palabras de Hintikka. En s&iacute;ntesis, Tomasini sostiene con Wittgenstein que los matem&aacute;ticos s&oacute;lo siguen reglas que ellos mismos han establecido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomasini interpreta lo anterior concluyendo que "Dentro, o al interior de las matem&aacute;ticas, no hay tal cosa como 'meta&#150;matem&aacute;ticas' " (p. 28), ya que &eacute;sta es prosa. A partir de eso analiza las famosas pruebas de G&ouml;del y sostiene que, por un lado, son un mont&oacute;n de c&aacute;lculos, y en ese sentido ser&iacute;an matem&aacute;ticas; pero, por otro lado, son prosa en cuanto que afirman algo sobre la matem&aacute;tica. La soluci&oacute;n de Tomasini a esa aparente dicotom&iacute;a es que, aritmetizando la sintaxis, G&ouml;del hace meta&#150;meta&#150;matem&aacute;tica. Para ello, G&ouml;del hace primero metamate&#150;m&aacute;tica cuando habla desde un sistema l&oacute;gico en el que pueden ser expresados enunciados acerca de la matem&aacute;tica. Por ejemplo, puede expresarse ah&iacute; que la aritm&eacute;tica es consistente o que conforma un sistema cerrado, etc. Una vez que G&ouml;del tiene su sistema l&oacute;gico, construye otro en t&eacute;rminos aritm&eacute;ticos que le permite, seg&uacute;n Tomasini, hablar sobre su sistema l&oacute;gico y, por extensi&oacute;n, sobre la aritm&eacute;tica misma. Se trata de un tercer nivel; ya que si la matem&aacute;tica est&aacute; en el primero, el sistema l&oacute;gico estar&iacute;a en el segundo y su traducci&oacute;n aritm&eacute;tica en el tercero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de Tomasini es interesante y coincido con ella en parte, aunque tambi&eacute;n encuentro problemas. En primer lugar, creo que hay que distinguir entre metamatem&aacute;tica y filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica. Esta &uacute;ltima es, en efecto, una reflexi&oacute;n sobre la matem&aacute;tica; pero no cualquier reflexi&oacute;n: en palabras del propio Tomasini, se trata de "aclarar la naturaleza del n&uacute;mero, del espacio o del infinito" (p. 12). Por otra parte, es ampliamente aceptado que la matem&aacute;tica y, por cierto, tambi&eacute;n la filosof&iacute;a, son disciplinas recursivas. De hecho, podemos hacer matem&aacute;tica de la matem&aacute;tica, as&iacute; como podemos hacer filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a. Esto quiere decir que podemos hacer una reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre la filosof&iacute;a misma; y, por otra parte, podemos trabajar matem&aacute;ticamente los resultados matem&aacute;ticos. Esto &uacute;ltimo podemos hacerlo de una forma axiom&aacute;tica o no.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer caso ocurre cuando axiomatizamos una parte de la matem&aacute;tica. Tal como dijo G&ouml;del:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las llamadas fundaciones l&oacute;gicas o conjuntistas de la teor&iacute;a de n&uacute;meros, o de cualquier otra teor&iacute;a matem&aacute;tica bien establecida, son explicativas, m&aacute;s bien que realmente fundacionistas, exactamente como en F&iacute;sica, donde la funci&oacute;n actual de los axiomas es explicar los fen&oacute;menos descritos por los teoremas de ese sistema.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, hacemos metamatem&aacute;tica no axiom&aacute;tica cuando llevamos a cabo la "transformaci&oacute;n de una operaci&oacute;n en elemento de un campo operacional superior: ejemplo la topolog&iacute;a de las transformaciones topol&oacute;gicas".<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esos t&eacute;rminos, la metamatem&aacute;tica, axiom&aacute;tica o no, es matem&aacute;tica en cuanto que se compone de c&aacute;lculos y m&aacute;s c&aacute;lculos, seg&uacute;n un criterio de Wittgenstein; pero tambi&eacute;n dice algo sobre la matem&aacute;tica misma: a saber, que los n&uacute;meros o las operaciones se comportan entre s&iacute; de tal y cual forma. De tal manera que, por las razones anteriormente expuestas, difiero de Tomasini cuando &eacute;ste sostiene que la me tama tem&aacute; tica no es matem&aacute;tica. Por supuesto, y en esto tiene raz&oacute;n Tomasini, la me tama tem&aacute; tica no puede decir nada acerca de la ontolog&iacute;a o la epistemolog&iacute;a de dichos n&uacute;meros u operaciones. Para esto &uacute;ltimo est&aacute; la filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Tomasini, Wittgenstein tiene raz&oacute;n en "darle la vuelta" al teorema de G&ouml;del, en tanto que Wittgenstein no pretende hacer un trabajo matem&aacute;tico; es decir, t&eacute;cnico (p. 33). Pero Tomasini sostiene que el trabajo de G&ouml;del no es matem&aacute;tico, es prosa; entonces, &iquest;por qu&eacute; lo elude Wittgenstein? o &iquest;en qu&eacute; sentido lo elude? podr&iacute;amos preguntarnos aqu&iacute;. Por otra parte, creo que tendr&iacute;amos que coincidir con Tomasini cuando &eacute;ste afirma que el trabajo de G&ouml;del es un trabajo de metametamatem&aacute;tica; ya que si una axiomatizaci&oacute;n de la aritm&eacute;tica es me tama tem&aacute; tica, el trabajo de G&ouml;del, al hablar sobre los sistemas axiom&aacute;ticos, estar&iacute;a haciendo metametamatem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, creo que Tomasini se ve en problemas para ubicar el trabajo de G&ouml;del desde el momento en que acepta que es me tama tem&aacute; tico y que, por ello mismo, no es matem&aacute;tico. Eso le acarrea problemas para explicar qu&eacute; significa que dicho trabajo sea un mont&oacute;n de c&aacute;lculos, que sea una aritmetizaci&oacute;n y que a Wittgenstein no le interesen dichos c&aacute;lculos. No obstante, si aceptamos que la me tama tem&aacute; tica es tambi&eacute;n matem&aacute;tica, dichos problemas se disuelven viendo el teorema de G&ouml;del como un trabajo matem&aacute;tico que habla sobre la matem&aacute;tica misma, por lo cual no le interesa a Wittgenstein cuando &eacute;ste pretende hacer filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al esclarecimiento de la noci&oacute;n de n&uacute;mero y su evoluci&oacute;n en las reconocidas dos etapas de Wittgenstein, considero que Tomasini aporta algunos elementos interesantes. De entrada, Tomasini sostiene que Wittgenstein sit&uacute;a su an&aacute;lisis del n&uacute;mero dentro de un estudio del lenguaje en general, defendiendo la idea de que los n&uacute;meros no est&aacute;n en las cosas ni se refieren a ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la etapa del <i>Tractatus, </i>Wittgenstein sostiene que mientras que la totalidad de las proposiciones verdaderas es una pintura del mundo, las expresiones matem&aacute;ticas no son proposiciones, ya que no dicen nada del mundo. Los n&uacute;meros entran en las proposiciones del lenguaje ordinario s&oacute;lo como cuantifica&#150;dores: son el exponente de una operaci&oacute;n, donde "una operaci&oacute;n es aquello que hay que hacerle a una proposici&oacute;n para obtener otra de ella" (p. 46).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en las <i>Observaciones filos&oacute;ficas, </i>Wittgenstein afirma que "los n&uacute;meros son retratos de extensiones de conceptos" (p. 66). Pero, como sabemos, las extensiones de los conceptos son conjuntos; y, para Wittgenstein, seg&uacute;n Tomasini, "la idea misma de conjunto es la idea de algo conformado emp&iacute;ricamente" (p. 47). Pero, entonces, &iquest;c&oacute;mo conciliar la idea de que las expresiones num&eacute;ricas no son pinturas de algo en el mundo, con la idea de que los n&uacute;meros son pinturas de los conjuntos emp&iacute;ricos asociados a los conceptos? Habr&iacute;a que decir que la noci&oacute;n de conjunto es muy problem&aacute;tica y Tomasini la aborda m&aacute;s ampliamente en la &uacute;ltima parte. De cualquier forma, nuestro autor realiza en esta primera parte un encomiable esfuerzo en mostrar que no difieren las definiciones de n&uacute;mero en el primero y el segundo Wittgenstein. </font><font face="verdana" size="2">Esto lo lleva a cabo mostrando que la extensi&oacute;n de un concepto es en realidad la manifestaci&oacute;n de la repetici&oacute;n de una operaci&oacute;n: la de aplicar el concepto a varias instancias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esa forma, me parece que la visi&oacute;n wittgensteniana de n&uacute;mero queda esclarecida por la reflexi&oacute;n de Tomasini. A esto a&ntilde;adir&iacute;a dos observaciones: 1) que el llamado segundo Wittgenstein no mantiene, a mi juicio, una divisi&oacute;n tan tajante como lo hace el primero entre las proposiciones del lenguaje ordinario y de la matem&aacute;tica; al parecer, en la segunda etapa ve ambas expresiones ling&uuml;&iacute;sticas a partir de la idea de "reglas del juego"; y 2) en cuanto a la originalidad de Wittgenstein, hay que hacer notar que se apoya en gran medida, como &eacute;l mismo lo reconoci&oacute;, en la obra de Frege. Creo que fue &eacute;ste quien primero vincul&oacute; el an&aacute;lisis de la matem&aacute;tica con el an&aacute;lisis del lenguaje en general. Tambi&eacute;n fue &eacute;l quien propuso que los n&uacute;meros no estaban vinculados con las cosas emp&iacute;ricas, sino con cierta parte del lenguaje mediante la cual nos referimos a las cosas; es decir, estaban en otro nivel. Tambi&eacute;n fue Frege quien propuso que los n&uacute;meros formaban parte de la predicaci&oacute;n que podemos hacer acerca de las extensiones de los conceptos mediante los que nos referimos a las cosas. As&iacute; pues, podr&iacute;amos concluir que el trabajo de Wittgenstein con respecto al n&uacute;mero se puede ver como una clarificaci&oacute;n o perfeccionamiento, si se quiere, de la noci&oacute;n fregeana de n&uacute;mero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2 . <i>Sobre la geometr&iacute;a</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n dedicada a la geometr&iacute;a (cap&iacute;tulos 5 y 6), Tomasini presenta una concepci&oacute;n original sobre la geometr&iacute;a y el espacio apoyada en una revisi&oacute;n de autores como Kant, Poincar&eacute;, Russell, Strawson y, por supuesto, Wittgenstein. El punto de partida para Tomasini es que &eacute;stos y otros autores piensan que hay dos geometr&iacute;as a las que corresponden dos nociones de espacio. La primera de ellas es axiom&aacute;tica y a <i>priori, </i>en la que el espacio y sus objetos son ideales; mientras que la otra, como rama de la f&iacute;sica, es una ciencia emp&iacute;rica <i>a posteriori </i>que trata de los objetos preceptuales. Esta concepci&oacute;n se encuentra claramente expresada por autores como Poincar&eacute; y Russell.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kant, por su parte, concibe el espacio como una condici&oacute;n de posibilidad de la experiencia, con lo cual, seg&uacute;n Tomasini, Wittgenstein estar&iacute;a de acuerdo; pero, de acuerdo con la perspectiva de Tomasini, Kant tiene dos fallas: 1) identificar el espacio fenomenol&oacute;gico y el de la f&iacute;sica; y 2) aplicar la geometr&iacute;a euclidiana a ambos espacios. Como sabemos, en las teor&iacute;as actuales de la f&iacute;sica, contin&uacute;a Tomasini, se aplican las geometr&iacute;as no euclideanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese contexto, Wittgenstein, seg&uacute;n Tomasini, propone que, al ser la geometr&iacute;a una rama de la matem&aacute;tica, es una sintaxis que no versa sobre nada, "sino que rige el discurso que versa sobre un sector de la realidad" (p. 117). En ese sentido, "la geometr&iacute;a es parte de la gram&aacute;tica del lenguaje, ya que fija lo que se puede decir en relaci&oacute;n a los objetos de la percepci&oacute;n" (p. 103). Esta visi&oacute;n le parece correcta a Tomasini, aunque tambi&eacute;n sostiene que respecto de la geometr&iacute;a "hay diversas aseveraciones en el <i>Tractatus </i>de Wittgenstein que un examen detallado muestra que no son compatibles" (p. 109). Esto se refiere a que, por un lado, se afirma que el espacio es una relaci&oacute;n formal o necesaria entre objetos; y, por otra, que podemos tener un espacio vac&iacute;o, tal y como, por cierto, lo sosten&iacute;a tambi&eacute;n Newton. Pero entonces, se pregunta Tomasini: &iquest;c&oacute;mo tener un espacio sin objetos, si el espacio es lo que justamente construyen los objetos con sus relaciones?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el momento en que hay varias geometr&iacute;as; es decir, la euclidiana y, al menos, las dos no euclidianas, podemos preguntarnos &iquest;cu&aacute;l de ellas es m&aacute;s cercana a nuestra experiencia?, o &iquest;por qu&eacute; algunas teor&iacute;as f&iacute;sicas usan una versi&oacute;n euclidiana y otras una no euclidiana?, o, en t&eacute;rminos de Wittgenstein, &iquest;por qu&eacute; se usa tal o cual gram&aacute;tica? Tal vez, Wittgenstein dir&iacute;a que esta &uacute;ltima es una pregunta sin sentido; pero pienso que algo puede decirse en relaci&oacute;n con la geometr&iacute;a y creo que el mismo Witgenstein lo hizo indirectamente, como veremos m&aacute;s adelante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro que nos ocupa, Tomasini responde a las preguntas sobre el uso de las diversas geometr&iacute;as con su propuesta de que hay tres geometr&iacute;as: la pura (anal&iacute;tica y a <i>priori</i>), la perceptual (sint&eacute;tica a <i>priori</i>) y la de las teor&iacute;as f&iacute;sicas (sint&eacute;tica <i>a posteriori</i>); a las cuales corresponden tres nociones de espacio. De esa forma, tenemos el espacio matem&aacute;tico completamente euclidiano; un espacio fenomenol&oacute;gico perceptual, al que corresponde una geometr&iacute;a euclidiana, aunque no totalmente; y, por &uacute;ltimo, el espacio de la f&iacute;sica, cuya geometr&iacute;a es refutable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece interesante esa propuesta, pero me parece dif&iacute;cil sostener que haya tres y ni siquiera dos geometr&iacute;as, entendiendo por &eacute;stas la pura, la emp&iacute;rica y la que usan las teor&iacute;as f&iacute;sicas. A mi entender, y creo que tambi&eacute;n es la postura de Wittgenstein, la geometr&iacute;a es una sola y se trata de una disciplina matem&aacute;tica en el interior de la cual hay varias teor&iacute;as axiomatizadas. Creo que la postura m&aacute;s defendible en este punto es la de Plat&oacute;n en la <i>Rep&uacute;blica, </i>cuando afirma que las entidades matem&aacute;ticas, si es que podemos hablar de tal cosa, son en todo caso entidades ideales, hipot&eacute;ticas dir&iacute;a &eacute;l; a las que pueden parecerse imperfectamente las cosas del mundo. Es as&iacute; como un tr&iacute;o de caballos se parece al n&uacute;mero 3, y como un cable de luz bien estirado se parece a la l&iacute;nea recta de Euclides. Creo que esto puede compaginarse con Wittgentein cuando &eacute;ste afirma que la geometr&iacute;a es una disciplina incompleta: "Lo que completa a la geometr&iacute;a es su <i>aplicaci&oacute;n" </i>(p. 104). De esta forma, tenemos, por un lado, la geometr&iacute;a con sus formas ideales a <i>priori </i>y, por otro, el parecido de estas formas ideales con las cosas del mundo emp&iacute;rico; es decir, la aplicaci&oacute;n de lo ideal a lo real. Claro que Wittgenstein lo dir&iacute;a de otra forma; dir&iacute;a que las teor&iacute;as f&iacute;sicas, por ejemplo, de la mec&aacute;nica, pueden verse como mallas (redes mediante las cuales intentamos atrapar el mundo, en palabras de Popper). "A las diferentes mallas &#151;dice Witgenstein&#151; corresponden diversos sistemas de descripci&oacute;n del universo" (<i>Tractatus, </i>6.341). "Pero la malla <i>es puramente </i>geom&eacute;trica y todas sus propiedades pueden darse <i>a priori</i>" (6.35). De tal manera que nada dice acerca del universo que se le pueda describir auxiliado mediante cierta malla; pero "tambi&eacute;n dice algo sobre el mundo que se le pueda describir m&aacute;s sencillamente por una mec&aacute;nica que por otra" (<i>Tractatus, </i>6.342). Lo cual lo interpreto diciendo que se han construido a <i>priori </i>diversas geometr&iacute;as que, como gram&aacute;ticas que son, rigen el discurso que versa sobre un aspecto del mundo. A ello a&ntilde;adir&iacute;a que algunos cient&iacute;ficos han encontrado que alguna de esas gram&aacute;ticas es m&aacute;s apropiada que las otras para describir lo que ellos intentan describir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. <i>Sobre la matem&aacute;tica en general</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n (cap&iacute;tulos 4, 7 y 8), Tomasini reflexiona sobre la concepci&oacute;n de Wittgenstein acerca de la matem&aacute;tica en general. Este tema atraviesa todo el libro que nos ocupa, pero considero que Tomasini lo aborda m&aacute;s expl&iacute;citamente en esos cap&iacute;tulos, si bien, como hemos visto, lo toca tambi&eacute;n para deslindar el trabajo del matem&aacute;tico del trabajo del fil&oacute;sofo de la matem&aacute;tica, y como marco de referencia para clasificar las pruebas de G&ouml;del.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ajuicio de Tomasini, hay fil&oacute;sofos realistas como Plat&oacute;n, Frege y Dummett, as&iacute; como matem&aacute;ticos realistas como Poincar&eacute; y muchos otros, que piensan que las entidades matem&aacute;ticas son entidades objetivas que hay que descubrir y analizar, lo cual se lleva a cabo, seg&uacute;n algunos realistas, mediante un tipo especial de percepci&oacute;n. De ah&iacute; que estos pensadores asemejen sus expresiones ling&uuml;istas a las de los f&iacute;sicos o bi&oacute;logos cuando hablan de sus propios objetos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La postura realista se presenta en el libro de Tomasini como un mito filos&oacute;fico; pero creo que algunos pensadores realistas son rescatables. En efecto, es cierto que algunos matem&aacute;ticos creen que pueden "ver" los n&uacute;meros y otras entidades matem&aacute;ticas; pero otros, aunque creen en los objetos matem&aacute;ticos, los diferencian bien de los objetos de la experiencia. Frege, por ejemplo, dice que los n&uacute;meros son objetos abstractos. Son objetivos porque no dependen de la subjetividad de quien los piensa, y son abstractos en cuanto que no est&aacute;n determinados espacio&#150;temporalmente; es decir, juegan libremente en el espacio y en el tiempo, a diferencia de los objetos emp&iacute;ricos que est&aacute;n determinados espacio&#150;temporalmente. En ese sentido, los n&uacute;meros ser&iacute;an como otros objetos abstractos, tales como las notas musicales <i>do, re, mi, </i>etc., las cuales podemos caracterizar individualmente: la nota <i>do, </i>por ejemplo, y establecer relaciones bien determinadas con el resto de las notas, las cuales no est&aacute;n determinadas espacio&#150;temporalmente. De manera que las expresiones musicales, as&iacute; como las expresiones de la matem&aacute;tica, se asemejan, pero no son equivalentes, a las afirmaciones en f&iacute;sica o en biolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cualquier forma, a diferencia de los realistas, Wittgenstein es para Tomasini un convencionalista o, m&aacute;s exactamente, un empirista convencionalista, sobre todo en su segunda etapa. Tomasini discute en esta parte con Dummett acerca de si Wittgenstein es un convencionalista, e inicia su argumentaci&oacute;n diferenciando la visi&oacute;n del <i>Tractatus </i>de la visi&oacute;n del segundo Wittgenstein. En el primer caso, Tomasini sostiene que de ninguna manera podr&iacute;a el autor del <i>Tractatus </i>llamarse un convencionalista. Podemos encontrar diferencias entre la l&oacute;gica y la matem&aacute;tica porque la primera trabaja con tautolog&iacute;as, mientras que la segunda trabaja con ecuaciones; no obstante, aclara Tomasini que ambas no son pinturas de nada y exhiben, m&aacute;s bien, la estructura del mundo; es decir, las propiedades formales (necesarias) de las proposiciones y de los hechos que ellas representan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde Wittgenstein se acerca a una posici&oacute;n convencionalista es en la segunda etapa, donde sostiene que el c&aacute;lculo matem&aacute;tico es un modo de concep&#150;tualizaci&oacute;n de la realidad entre otros posibles: lo adoptamos por convenci&oacute;n. Pero no es una convenci&oacute;n arbitraria, ya que debe cumplir ciertos prop&oacute;sitos pr&aacute;cticos: "El c&aacute;lculo es una propuesta determinada de categorizaci&oacute;n, elaborada con prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos en mente &#91;...&#93;. De ah&iacute; que es la praxis la que fundamenta las matem&aacute;ticas" (p. 169). Es decir, tenemos la matem&aacute;tica que tenemos porque nos ha funcionado y, por ello, no estamos dispuestos a cambiarla. En palabras de Tomasini, "enunciamos leyes l&oacute;gicas y matem&aacute;ticas de manera experimental, pero una vez establecidas las volvemos inmunes a la experiencia" (p. 90). A eso, Tomasini le llama ser un empirista convencionalista. Creo que esta interpretaci&oacute;n del convencionalismo de Wittgenstein es defendible y aporta claridad de c&oacute;mo se pueden conjugar la necesidad matem&aacute;tica con el uso emp&iacute;rico de &eacute;sta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;d&oacute;nde quedan los conjuntos en una visi&oacute;n como &eacute;sa? Tomasini inicia este tema destacando que la teor&iacute;a de conjuntos se ha caracterizado por tener desarrollos t&eacute;cnicos muy importantes y cuidadosos, a la par que una confusi&oacute;n conceptual acerca de lo que implica la teor&iacute;a misma. Esto me parece atinado ya que, al parecer, ninguna otra rama de la matem&aacute;tica ha suscitado tanta discusi&oacute;n. Frege la trat&oacute; dentro de su l&oacute;gica; los fundacionistas la ven como el lenguaje general de la matem&aacute;tica, o bien, como la parte m&aacute;s general y fundamental de ella. En una parte de la obra que analizamos, Tomasini le atribuye a Wittgenstein la idea de que los conjuntos est&aacute;n conformados emp&iacute;ricamente (p. 47); e, incluso que "la teor&iacute;a de conjuntos no es una teor&iacute;a matem&aacute;tica, puesto que no trabaja con n&uacute;meros" (p. 155).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de Tomasini con respecto a la teor&iacute;a de conjuntos es que su estatus especial dentro de las matem&aacute;ticas se debe a que es la gram&aacute;tica del lenguaje matem&aacute;tico, es un instrumento de otro instrumento, es la gram&aacute;tica del lenguaje matem&aacute;tico. En ese sentido, no es una teor&iacute;a matem&aacute;tica, pero s&iacute; es una gram&aacute;tica, una gram&aacute;tica m&aacute;s general que la matem&aacute;tica misma. En ese contexto, Tomasini se pregunta "&iquest;para qu&eacute; sirve la teor&iacute;a de conjuntos?" Y responde: "gracias a la teor&iacute;a de conjuntos (m&aacute;s la l&oacute;gica) se logra una efectiva aclaraci&oacute;n conceptual de las matem&aacute;ticas" (p. 154).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta visi&oacute;n es interesante y explica el papel de los conjuntos en los trabajos fundacionistas, pero creo que tiene algunos problemas. Para empezar, me parece dif&iacute;cil sostener hoy d&iacute;a que la teor&iacute;a de conjuntos no sea una teor&iacute;a matem&aacute;tica. De hecho, se compone de c&aacute;lculos y m&aacute;s c&aacute;lculos, est&aacute; conectada con el resto de la matem&aacute;tica, sigue reglas fijadas casi convencionalmente, y creo que podemos verla como "un modo de conceptualizaci&oacute;n de la realidad entre otros posibles", usando las palabras que usa Tomasini para referirse a la matem&aacute;tica en general. Por otra parte, afirmar que la teor&iacute;a de conjuntos no es una rama de la matem&aacute;tica porque no trabaja con n&uacute;meros implica una concepci&oacute;n sobre las matem&aacute;ticas que no ha sido desarrollada en este libro, y que, adem&aacute;s, considero dif&iacute;cil de sostener. Si &eacute;se fuera el caso, la teor&iacute;a elemental de la geometr&iacute;a plana, expuesta en los libros <i>1&#150;4 </i>de los <i>Elementos </i>de Euclides, dado que tampoco trabaja con n&uacute;meros, tampoco ser&iacute;a una rama de la matem&aacute;tica, lo que ser&iacute;a dif&iacute;cil de sostener. M&aacute;s aun, el mismo Wittgenstein afirm&oacute; en <i>Zettel </i>(706) que "los n&uacute;meros no son fundamentales en matem&aacute;ticas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, debo decir que el trabajo de Tomasini es bastante cuidadoso, pero en el cap&iacute;tulo dedicado a los conjuntos encontr&eacute; las siguientes imprecisiones: a) en el rengl&oacute;n 21 de la p&aacute;gina 142 se dice que Aleph&#150;0 es el n&uacute;mero de puntos de una l&iacute;nea, pero deber&iacute;a decir Aleph&#150;1, tal y como lo expresa el mismo Tomasini unas l&iacute;neas antes; b) en el rengl&oacute;n 4 del segundo p&aacute;rrafo de la p&aacute;gina 144 se define el conjunto potencia como "el conjunto de todos los conjuntos de un conjunto dado", pero creo que ser&iacute;a m&aacute;s claro decir "el conjunto de todos los subconjuntos de un conjunto dado"; y c) en la p&aacute;gina 146, tercer rengl&oacute;n del tercer p&aacute;rrafo, se enuncia el caso de un conjunto que supuestamente se pertenece a s&iacute; mismo: "El conjunto de todos los conjuntos de objetos que est&aacute;n sobre el escritorio s&iacute; es un conjunto"; pero, si lo entiendo bien, este ejemplo s&oacute;lo muestra que se trata de un conjunto, no que se pertenece a s&iacute; mismo. Un ejemplo adecuado podr&iacute;a ser "el conjunto A de todos los conjuntos B, C, D, E, etc., que tienen m&aacute;s de tres elementos". En este caso, A s&iacute; pertenece a A, y no es, por cierto, un conjunto que implique una paradoja. De cualquier forma, quiero enfatizar que, en mi opini&oacute;n, estas imprecisiones no afectan la argumentaci&oacute;n central del libro que nos ocupa, ni siquiera la correspondiente al cap&iacute;tulo referente a los conjuntos.<a href="#notas">*</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> I. Lakatos, <i>Mathematics, Science and Epistemology, </i>Cambridge University Press, Londres, 1978, p. 27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2793025&pid=S0185-2450200700020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> J. Cavailles, <i>M&eacute;thode Axiomatique et Formalisme, </i>Hermann Editeurs des Sciences, Par&iacute;s, 1983, p. 173.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2793026&pid=S0185-2450200700020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Agradezco al Comit&eacute; de Direcci&oacute;n de <i>Di&aacute;noia </i>la favorable acogida de mi rese&ntilde;a, as&iacute; como los puntuales comentarios del &aacute;rbitro an&oacute;nimo que me hicieron revisar, modificar y aclarar varios puntos importantes de mi trabajo.</font></p>      ]]></body><back>
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