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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una lectura crítica de 'la lectura crítica' de la Ley de Thirlwall]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Discusi&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una lectura cr&iacute;tica de 'la lectura cr&iacute;tica' de la Ley de Thirlwall</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Esteban P&eacute;rez Caldentey*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL, Santiago, Chile).</i></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL CONTEXTO</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Ley de Thirlwall es, sin lugar a dudas, uno de los aportes m&aacute;s importantes a la tradici&oacute;n keynesiana y estructuralista de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Constituye un pilar central de la econom&iacute;a internacional alternativo al paradigma que domina la ense&ntilde;anza y la pr&aacute;ctica de la ciencia econ&oacute;mica. El paradigma dominante desde&ntilde;&oacute; la importancia de la balanza de pagos como obst&aacute;culo y fuente de crecimiento econ&oacute;mico, y tambi&eacute;n de desequilibrio e inestabilidad por los menos hasta la mitad de la d&eacute;cada de los noventa y en algunos casos hasta la Crisis Financiera Global (2007&#45;2009).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su formulaci&oacute;n en 1979, la Ley de Thirlwall ha sido objeto de un continuo inter&eacute;s por parte de la profesi&oacute;n, ha dado paso a una serie de desarrollos en el plano te&oacute;rico y ha sido corroborada emp&iacute;ricamente con &eacute;xito en un gran n&uacute;mero de casos, de pa&iacute;ses desarrollados y en desarrollo, y en distintos contextos y periodos de tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte del inter&eacute;s que ha suscitado la Ley de Thirlwall se ha manifestado en una serie de cr&iacute;ticas a &eacute;sta que, por lo general, constituyen tambi&eacute;n cr&iacute;ticas al concepto de crecimiento con restricci&oacute;n externa. Una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s recientes es la que desarrollan Pedro Hugo Clavijo Cortes y Jaime Ros en "La Ley de Thirlwall: una lectura cr&iacute;tica" (2015, este n&uacute;mero).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su lectura cr&iacute;tica de la Ley de Thirlwall sostiene que &eacute;sta es un enfoque inadecuado para entender y caracterizar el funcionamiento de las econom&iacute;as, en particular de las econom&iacute;as peque&ntilde;as. Seg&uacute;n los autores, la Ley de Thirlwall no tiene en cuenta los factores de oferta en la determinaci&oacute;n de las elasticidades de ingreso de la demanda de exportaciones e importaciones. Tambi&eacute;n arguyen que la ley no tiene fundamento para suponer la primac&iacute;a de los efectos ingreso sobre los efectos sustituci&oacute;n. Adem&aacute;s explican que la ley es en esencia tautol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puesto en perspectiva, la 'lectura cr&iacute;tica' retoma, tanto en el plano te&oacute;rico como emp&iacute;rico, varios de los argumentos planteados anteriormente por otros cr&iacute;ticos de la ley. Estos argumentos y las contra respuestas est&aacute;n ampliamente expuestos en Williamson (1984), McGregor y Swales (1985,1986 y 1991), McCombie y Thirlwall (1994), McCombie (2011), Davidson (1997 y 2011) entre otros, por lo que no se justifica retomar y repetir cada punto, para llover sobre mojado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, mi art&iacute;culo trata de aportar al debate sobre la Ley de Thirlwall y el concepto de restricci&oacute;n externa clarificando algunos de sus aspectos y mensajes centrales sobre la base de una lectura cr&iacute;tica de la 'lectura cr&iacute;tica' de la Ley de Thirlwall de Clavijo Cortes y Ros. Quiz&aacute;s el punto principal del presente art&iacute;culo es que, incluso bajo una &oacute;ptica cr&iacute;tica, el enfoque de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos y su versi&oacute;n m&aacute;s simple conocida como la Ley de Thirlwall constituyen una base s&oacute;lida sobre la cual proceder. Remplazar este marco de an&aacute;lisis, a la vez keynesiano y estructuralista, por un enfoque centrado en la Ley de Say constituye un retroceso que deber&iacute;amos evitar.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA LEY DE THIRLWALL Y EL CRECIMIENTO CON RESTRICCI&Oacute;N EXTERNA DE BALANZA DE PAGOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Ley de Thirlwall es una derivaci&oacute;n directa del enfoque de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos cuyo mensaje principal es que el sector externo, ya sea por la v&iacute;a financiera o la real, establece un l&iacute;mite de largo plazo a la expansi&oacute;n de una econom&iacute;a en un contexto de apertura externa. Tal y como lo especifican McCombie y Thirlwall (1999, p. 49): "los pa&iacute;ses se enfrentan a una restricci&oacute;n externa en el sentido de que su desempe&ntilde;o en mercados extranjeros, y la respuesta de los mercados financieros mundiales a ese desempe&ntilde;o, limita la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a a un ritmo que est&aacute; por debajo del que las condiciones internas justificar&iacute;an".<sup><a href="#nota">2</a></sup> El concepto de restricci&oacute;n externa surge de la manera en la cual est&aacute; dise&ntilde;ada y organizada la arquitectura financiera internacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que es lo mismo, el crecimiento de largo plazo de una econom&iacute;a est&aacute; restringido por la balanza de pagos si la tasa de crecimiento consistente con el equilibrio en cuenta corriente (o un crecimiento sostenible de los flujos financieros externos) se sit&uacute;a por debajo de la tasa de crecimiento m&aacute;xima de una econom&iacute;a determinada por la expansi&oacute;n m&aacute;xima de factores por el lado de la oferta. Dichos factores de oferta incluyen: 1) el crecimiento de la fuerza de trabajo; 2) la tasa de acumulaci&oacute;n de capital fijo (funci&oacute;n del crecimiento del producto), y 3) la tasa de progreso tecnol&oacute;gico (funci&oacute;n del crecimiento del producto y la Ley de Verdoorn), (McCombie, 2013).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, sea <i>y<sub>p</sub></i> el crecimiento de la capacidad productiva (la tasa de crecimiento m&aacute;xima fijada por la oferta), <i>y<sub>a</sub></i> la tasa de crecimiento del producto actual y <i>y<sub>bpc</sub></i> la tasa de crecimiento con restricci&oacute;n de la balanza de pagos, el crecimiento (de largo plazo) con restricci&oacute;n de balanza de pagos implica:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos involucra la existencia de capacidad ociosa, tasas de acumulaci&oacute;n bajas y de progreso tecnol&oacute;gico y la existencia de desempleo y subempleo. El grado de aplicabilidad e intensidad de la restricci&oacute;n depende del tipo de pa&iacute;s que se est&eacute; considerando, as&iacute; como del contexto externo prevaleciente. De hecho, la restricci&oacute;n externa se manifiesta con particular fuerza en los pa&iacute;ses que no emiten divisas, pero las necesitan para llevar a cabo su desarrollo productivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos se expresa como:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>y</i> es la tasa de crecimiento del resto del mundo; <i>p<sub>d</sub> ,</i> <i>P<sub>f</sub></i> <i>e</i> son las tasas de crecimiento del bien producido internamente, del bien importado y del tipo de cambio nominal respectivamente; &#951;,&#936; son las elasticidades precios de la demanda de exportaciones e importaciones respectivamente (&#951;,&#936;&lt; 0); &#949;,&#960; son las elasticidades ingreso de la demanda de exportaciones e importaciones respectivamente (&#949;,&#960; &gt; 0);<i>f</i> &#45; <i>p<sub>d</sub></i> es la tasa de crecimiento de los flujos financieros en t&eacute;rminos reales; &#952;,(1 &#45; &#952;) es la participaci&oacute;n de las exportaciones y de los flujos financieros en los ingresos de la balanza de pagos (exportaciones y flujos financieros, estos &uacute;ltimos incluyen las transferencias unilaterales corrientes).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n &#91;2&#93; muestra que el crecimiento bajo restricci&oacute;n de balanza de pagos depende de cuatro conjuntos de factores: el crecimiento externo (&#952;&#949;<i>z</i>), la tasa de variaci&oacute;n de los precios relativos <i>(i.e.,</i> la competitividad precio) &#91;(1 + &#952;&#951; <i>+ &#936;)(P<sub>d</sub> &#151;P<sub>f</sub>&#151; e)&#93;,</i> el crecimiento de los flujos financieros &#91;(1 + 0)(<i>f</i>&#45; <i>P<sub>d</sub>)&#93;</i> y la elasticidad ingreso de las importaciones <i>(&#960;).</i> Si la contribuci&oacute;n al crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo del t&eacute;rmino que captura los precios relativos es peque&ntilde;a o poco significativa, la ecuaci&oacute;n &#91;2&#93; se reduce a:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n &#91;3&#93; expresa la restricci&oacute;n externa aplicable a los casos para los cuales los flujos de capitales contribuyen de manera significativa al crecimiento que obviamente es aplicable a los pa&iacute;ses menos desarrollados y tambi&eacute;n a las econom&iacute;as peque&ntilde;as. En este sentido, y para estos casos, como argumentan McCombie y Thirlwall (1994, p. 454): "(...) el determinante fundamental de la restricci&oacute;n externa es la balanza b&aacute;sica de la balanza de pagos <i>(i.e.,</i> la cuenta corriente conjuntamente con los flujos de capital de largo plazo". V&eacute;ase tambi&eacute;n McCombie y Thirlwall (1999, p. 48 y pp. 85&#45;86). En este caso, los flujos financieros son end&oacute;genos al propio concepto de restricci&oacute;n externa desarrollado por Thirlwall. Esta extensi&oacute;n de la Ley de Thirlwall en su acepci&oacute;n m&aacute;s simple, es esencial a su l&oacute;gica y funcionamiento y permite justamente establecer especificidades para las econom&iacute;as peque&ntilde;as relativas a las grandes, as&iacute; como para los distintos niveles de desarrollo de las econom&iacute;as. Los pa&iacute;ses est&aacute;n restringidos, en distinto grado, en su crecimiento por la balanza de pagos (Thirlwall y Hussein, 1982).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso en que las variaciones de precios relativos son poco significativas para el crecimiento y la variaci&oacute;n de los flujos financieros es despreciable (McCombie, 2013), la ecuaci&oacute;n &#91;3&#93; se reduce a la conocida Ley de Thirlwall:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La derivaci&oacute;n de la Ley de Thirlwall, as&iacute; puesta, se sustenta en el hecho de que, en un contexto de apertura externa, una econom&iacute;a no puede mantener de manera permanente un d&eacute;ficit creciente en su cuenta corriente, supuesto con el cual concuerdan Clavijo Cortes y Ros. Tal como se&ntilde;ala Davidson (1992), el concepto de restricci&oacute;n externa y la formulaci&oacute;n de Thirlwall permiten entender que los desequilibrios del sector externo y en las transacciones financieras internacionales tienen efectos de largo plazo en el nivel y ritmo de actividad de la econom&iacute;a real. El dinero y las finanzas no son neutrales, ni en el corto ni en el largo plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos hip&oacute;tesis adicionales tienen un papel central en la Ley de Thirlwall y su mecanismo operativo: 1) el papel que desempe&ntilde;an las elasticidades ingreso y 2) la poca variaci&oacute;n que muestran los precios relativos. Ambas se analizan a continuaci&oacute;n utilizando como punto de referencia y comparaci&oacute;n los argumentos desarrollados por Clavijo Cortes y Ros.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS ELASTICIDADES INGRESO DE IMPORTACI&Oacute;N Y EXPORTACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Clavijo Cortes y Ros, las elasticidades de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n de la Ley de Thirlwall reflejan puramente factores de demanda sin considerar las condiciones de oferta que para ambos autores son centrales para explicar las elasticidades y el desempe&ntilde;o exportador. As&iacute;, afirman (p. 13): "(...) pone todo &eacute;nfasis tan s&oacute;lo en un aspecto de este patr&oacute;n, como lo son las condiciones de demanda de los bienes exportados e importados reflejadas en sus respectivas elasticidades ingreso de la demanda" y m&aacute;s adelante "(...) las exportaciones de cualquier pa&iacute;s grande o peque&ntilde;o &#151;est&aacute;n determinadas exclusivamente por la demanda externa (...)". De igual manera (p. 20): "Si las exportaciones son determinadas por la demanda, como supone la ley, el resultado de la estimaci&oacute;n de una funci&oacute;n de comercio como &#91;2.3&#93; ser&iacute;a la elasticidad que se busca." Asimismo (p. 13): "pasa por alto las diferencias estructurales entre las econom&iacute;as en distinto grado de desarrollo (...)."<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elasticidades, claro est&aacute;, son par&aacute;metros asociados a la demanda, pero eso no quiere decir en absoluto que no reflejen otro tipo de factores, tales como, por ejemplo, la capacidad productiva de bienes importables y exportables o, de hecho, la estructura productiva.<sup><a href="#nota">4</a></sup> De la misma manera, el crecimiento de las exportaciones tambi&eacute;n responden a este tipo de consideraciones y, de hecho, para una tasa de crecimiento dada de la demanda externa los factores de oferta inciden de manera directa en la tasa de crecimiento de las exportaciones. Parafraseando a McCombie y Thirlwall (1994, p. 324), ser&iacute;a una ridiculez pensar que la tasa de crecimiento de una econom&iacute;a o las diferencias de tasas de crecimiento entre los pa&iacute;ses dependen s&oacute;lo de la balanza de pagos o que las condiciones de oferta no importan respecto a la disponibilidad de oferta de factores y las caracter&iacute;sticas de los bienes. Ciertamente, como es bien conocido en la literatura de restricci&oacute;n de balanza de pagos, la raz&oacute;n de elasticidades ingreso de la demanda de exportaciones a importaciones (<i>&#949;/&#960;</i>) refleja en &uacute;ltima instancia tanto factores de demanda como de oferta. As&iacute;, por ejemplo, para una tasa dada de crecimiento de la demanda externa, una mejora en la calidad de los productos exportados aumenta el cociente <i>&#949;/&#960;,</i> lo que redunda en un incremento de la tasa de crecimiento de largo plazo de la econom&iacute;a con restricci&oacute;n de balanza de pagos, <i>y<sub>bpc</sub>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento de Clavijo y Ros tiene una gran similitud, para no decir que es id&eacute;ntico, con el que en su momento hicieran McGregor y Swales (1986) al modelo de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos. Vale aqu&iacute; citar de lleno a McCombie y Thirlwall (1994), lo que permite clarificar la determinaci&oacute;n de las variables y par&aacute;metros de la Ley de Thirlwall y el modelo de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos (pp. 352&#45;353):</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">McGregor y Swales argumentan que (...) la regla simple <i>y = x/&#960;</i> no puede ser interpretada como reflejo del multiplicador del comercio exterior porque los valores <i>de x </i>y<i> &#960;</i> est&aacute;n determinados por consideraciones de oferta (...). Ellos &#91;McGregor y Swales&#93; simplemente no hacen la importante distinci&oacute;n entre por una parte la determinaci&oacute;n del crecimiento por el lado de la oferta a trav&eacute;s del crecimiento ex&oacute;geno de los insumos de los factores y, por otra parte, el papel importante que juegan las caracter&iacute;sticas de la oferta (reflejadas en los aspectos que no son atribuibles a los precios) en el crecimiento del ingreso a trav&eacute;s de su efecto en el crecimiento de las demanda de exportaciones e importaciones. Estas caracter&iacute;sticas vienen determinadas por, <i>inter alia,</i> la habilidad de innovaci&oacute;n y la capacidad adaptativa de la manufactura de un pa&iacute;s en el campo del desarrollo de los productos. En nuestro modelo se asume que no hay restricci&oacute;n de oferta de largo plazo y por eso no se incluyen las funciones de oferta de los factores. No obstante, las diferencias en las caracter&iacute;sticas de los bienes que no est&aacute;n asociadas a factores de precios son cruciales para la determinaci&oacute;n del crecimiento de las exportaciones e importaciones para cualquier tasa de crecimiento del resto del mundo y del pa&iacute;s en consideraci&oacute;n. Si bien &#949; y &#960; reflejan estas caracter&iacute;sticas de la oferta, las funciones de demanda importaciones y exportaciones son precisamente lo que su nombre implica &#151;funciones de demanda.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor argumentaci&oacute;n del art&iacute;culo de Clavijo Cortes y Ros versa su atenci&oacute;n tanto en su cr&iacute;tica te&oacute;rica como emp&iacute;rica en la elasticidad ingreso de las importaciones (<i>&#960;</i>) que, seg&uacute;n los autores, constituye el par&aacute;metro clave de la Ley de Thirlwall. De hecho, la elasticidad ingreso de las importaciones &#151;en la pr&aacute;ctica&#151; se asocia mucho m&aacute;s a cambios en la orientaci&oacute;n externa de la pol&iacute;tica comercial de una econom&iacute;a (Moreno&#45;Brid y P&eacute;rez Caldentey, 2003) o a medidas dise&ntilde;adas para transferir liquidez de un pa&iacute;s a otro (Davidson, 1992, p. 153)<sup><a href="#nota">5</a></sup> que a cambios en la capacidad productiva o cambios en la estructura exportadora que est&aacute;n reflejadas de manera m&aacute;s directa en la elasticidad ingreso de las exportaciones (&#949;). Como aseveran McCombie y Thirlwall (1994, p. 372): "Es de notar (...) que las diferencias en la elasticidad ingreso de las exportaciones son los factores m&aacute;s cruciales en la explicaci&oacute;n de de las diferencias en <i>y<sub>bpc</sub>"</i> (la tasa de crecimiento de una econom&iacute;a compatible con equilibrio en el sector externo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, una parte importante de los an&aacute;lisis emp&iacute;ricos de la ley y crecimiento con restricci&oacute;n de la balanza de pagos se han centrado justamente en relacionar las dimensiones de los par&aacute;metros de elasticidad de las exportaciones con el contenido manufacturero y tecnol&oacute;gico de los productos exportados e importados. Seg&uacute;n este razonamiento, la elasticidad&#45;ingreso de las exportaciones aumenta a medida que los productos que conforman las ventas externas trepan en la cadena global de valor agregado: desde productos primarios a productos semi&#45;elaborados<sup><a href="#nota">6</a></sup> que hacen uso intensivo de recursos naturales y mano de obra, y a manufacturas con contenido bajo, mediano o alto de destrezas y tecnolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hip&oacute;tesis de que las elasticidades ingreso reflejan la estructura econ&oacute;mica no es exclusivo al enfoque de restricci&oacute;n externa de Thirlwall. Ha sido tambi&eacute;n parte central del Estructuralismo Latinoamericano que, como su nombre lo indica, destaca rasgos de car&aacute;cter estructural de las econom&iacute;as de la regi&oacute;n como causas determinantes de su rezago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La similitud entre Thirlwall y la escuela estructuralista (aparte de ser se&ntilde;alada por McCombie y Thirlwall, 1994, y Thirlwall, 2003, en referencia a los escritos de Prebisch de 1949 y 1959) se revela en el hecho de que la formulaci&oacute;n de la restricci&oacute;n externa conocida como la Ley de Thirlwall es, de hecho, id&eacute;ntica a la propuesta por Rodr&iacute;guez (1977, pp. 235&#45;236) para caracterizar el enfoque cepalino.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Vale la pena citar a Rodr&iacute;guez en su exposici&oacute;n de este concepto:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Sean <i>G<sub>p</sub></i> y <i>G<sub>c</sub></i> las tasas de crecimiento del ingreso de la periferia y del centro, y <i>E<sub>p</sub></i> y <i>E<sub>c</sub></i> las respectivas elasticidades&#45;ingreso de la demanda de importaciones. La expresi&oacute;n G<sub>p</sub> * <i>E<sub>p</sub> =</i> G<sub>c</sub> * <i>E<sub>c</sub></i> indica qu&eacute; condici&oacute;n debe cumplir para que el equilibrio externo de ambas econom&iacute;as se mantenga a lo largo del tiempo, bajo el supuesto de que no se producen variaciones en los precios ni movimientos de capital. La expresi&oacute;n alternativa:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e5.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">permite describir m&aacute;s f&aacute;cilmente que si la elasticidad es menos en el centro que en la periferia (si <i>E<sub>c</sub> &lt; E<sub>p</sub>),</i> la preservaci&oacute;n del equilibrio externo exige que el ingreso crezca menos en &eacute;sta que en el primero, y tanto menos cuanto mayor sea la disparidad de elasticidades. Si se excede ese l&iacute;mite tender&aacute; a generarse desequilibrio".<a href="#nota"><sup>8</sup></a></font></p>  	  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PAPEL DE LOS PRECIOS RELATIVOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda hip&oacute;tesis en la cual se sustenta la Ley de Thirlwall es que los precios relativos medidos en una moneda com&uacute;n <i>(i.e.,</i> los tipos de cambio real) no var&iacute;an demasiado en el largo plazo (o lo que es lo mismo, se cumple la condici&oacute;n Marshall&#45;Lerner; Thirlwall, 1979, p. 49). La "constancia" de los precios relativos en el largo plazo que identifican Clavijo Cortes y Ros como supuesto central de la ley lo atribuye a un sesgo ideol&oacute;gico: se trata de "un mecanismo demasiado neocl&aacute;sico" como para ser considerado (p. 13).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, la hip&oacute;tesis de que los precios relativos expresados en una moneda com&uacute;n no var&iacute;an demasiado en el largo plazo se debe a cuatro tipos de factores: los cambios de precios se ajustan a las variaciones en los tipos de cambios nominales; la existencia de mercados altamente competitivos; la existencia de estructuras de mercado oligopol&iacute;sticas, y la existencia de mecanismos de negociaci&oacute;n salarial a nivel nacional (McCombie y Thirlwall, 1994, p. 320; McCombie, 2013; Davidson, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evidencia emp&iacute;rica demuestra que, efectivamente, la variaci&oacute;n de los tipos de cambio real es, en general, poco significativa en el largo plazo.<sup><a href="#nota">9</a></sup> La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra un histograma con la tasa de variaci&oacute;n promedio de los tipos de cambios reales efectivos para una muestra de 93 pa&iacute;ses en distintas regiones del mundo sobre la base de una serie trimestral que abarca desde el primer trimestre de 1980 hasta el primer trimestre de 2015. Tal como se advierte, la mayor parte de las observaciones se aglutinan alrededor de cero. Para toda la muestra, la variaci&oacute;n promedio <i>(<img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><sub>media</sub>)</i> es de 0.29%, la mediana <i>(<img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><sub>mediana</sub>)</i> de 0.09%, la moda <i>(<img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><sub>moda</sub>)</i> de 0.2% y la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar (&#963;) de 1.81%.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g1"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5g1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este, ciertamente, no es el caso de los vol&uacute;menes de exportaci&oacute;n e importaci&oacute;n cuyas medidas de tendencia central para las exportaciones e importaciones son:  <img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><i><sub>media</sub></i>  igual a 7.4 y 6.4 por ciento; <img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><i><sub>mediana</sub></i> igual a 5.7 y 5.7 por ciento; <img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5x.jpg"><i><sub>moda</sub></i> igual a 3.9 y 4.4 por ciento<sup>10</sup> (v&eacute;ase la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</font></p> 	    <p align="center"><a name="g2"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5g2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los efectos sustituci&oacute;n, en teor&iacute;a econ&oacute;mica, se sustentan en el axioma de sustituci&oacute;n bruta, que sostiene que todo bien puede ser sustituido por otro bien (se dice que dos bienes son sustitutos brutos cuando <i>&#8706;E<sub>dl</sub>/&#8706;p<sub>2</sub></i> &gt; 0 y <i>&#8706;E<sub>d2</sub> / &#8706;p<sub>1</sub> &gt;</i> 0 siendo <i>E<sub>i</sub>(p<sub>1/</sub>p<sub>2</sub>)</i> una funci&oacute;n de exceso de demanda y <i>p<sub>1</sub>,p<sub>2</sub></i> el precio en dinero de los bienes 1 y 2 respectivamente). Centrar, por consiguiente, el an&aacute;lisis del comercio en los efectos sustituci&oacute;n implica borrar todo tipo de diferencias en los bienes, lo que, a su vez, significa que la estructura productiva, o la composici&oacute;n de la canasta exportadora, es simplemente irrelevante para el desempe&ntilde;o comercial. Esto es justamente lo que la Ley de Thirlwall evita reconociendo la escasa significancia que tienen los efectos sustituci&oacute;n emp&iacute;ricamente y destacando la importancia de los efectos ingreso. A&uacute;n as&iacute;, se reconoce que el tema de la magnitud del componente de las elasticidades precio como determinante del crecimiento de largo plazo es un tema resoluble emp&iacute;ricamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel emp&iacute;rico, Clavijo Cortes y Ros se centran en la supuesta tautolog&iacute;a de la Ley de Thirlwall. La cr&iacute;tica tautol&oacute;gica tiene ya una larga historia que se remonta a McCombie (1981), pasando por Williamson (1984) y McGregor y Swales (1985). En similitud con estos autores, la cr&iacute;tica de Clavijo Cortes y Ros (p. 25) atribuye el &eacute;xito de la corroboraci&oacute;n emp&iacute;rica a los supuestos del modelo y, en particular, al supuesto del comercio equilibrado, aunque reconocen, de manera seguida, que el &eacute;xito de la ley se debe a que los datos efectivamente demuestran su validez, es decir, que un pa&iacute;s no puede mantener un desequilibrio en sus cuentas externas a largo plazo y necesita un mecanismo correctivo. En las palabras propias de los autores (p. 25):</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos seguir apilando trabajos emp&iacute;ricos y encontrar&iacute;amos que en conjunto todos confirman la ley. Pero, &iquest;se debe ello al poder explicativo de la ley? La respuesta, infelizmente, es no. La raz&oacute;n es que las estimaciones convencionales que se hacen de la ley est&aacute;n estimando que en el largo plazo la tasa de crecimiento de las importaciones y exportaciones debe ser poco m&aacute;s o menos la misma. Este resultado se desprende del conjunto de supuestos que soportan la ley, concretamente del supuesto de comercio balanceado. Pero tambi&eacute;n emerge de los datos como un hecho estilizado, ya que efectivamente los pa&iacute;ses no pueden mantener una tendencia de desequilibrios a largo plazo y cualquier desbalance en las cuentas externas tarde o temprano requiere de mecanismos correctivos</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, Clavijo Cortes y Ros afirman que la Ley de Thirlwall no es v&aacute;lida te&oacute;ricamente pero a la vez argumentan que no se puede descartar econom&eacute;tricamente, pues en realidad se cumple, ya que todo desequilibrio en cuenta corriente no es sostenible por mucho tiempo. As&iacute;, en la &uacute;ltima frase de la cita, ambos autores dan en el clavo y ponen sobre el tapete lo que es la esencia de la ley: la necesidad de un ajuste y la forma o mecanismo espec&iacute;fico en que se lleva a cabo. Ya que en el largo plazo en la versi&oacute;n cl&aacute;sica de la ley, <i>x =</i> <i>m</i> (la tasa de crecimiento de las exportaciones es igual a la tasa de crecimiento de las importaciones); se necesita una teor&iacute;a para explicar c&oacute;mo se logra a trav&eacute;s del tiempo esta igualdad.<sup><a href="#nota">11</a></sup> La Ley de Thirlwall establece que es a trav&eacute;s de variaciones en el nivel (o tasa de crecimiento) del ingreso y no en la de precios relativos que ajusta para lograr un equilibrio entre <i>x</i> y <i>m.</i> Y esto es exactamente lo que descubren Clavijo Cortes y Ros al equiparar la raz&oacute;n de las tasas de crecimiento del producto consistente con equilibrio externo y del producto actual a la raz&oacute;n entre las tasas de crecimiento de las exportaciones y de las importaciones:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e6.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la tasa observada de crecimiento del producto actual, y, se aproxima o es igual a la tasa de crecimiento del producto consistente con la restricci&oacute;n externa, <i>y<sub>bpc</sub>,</i> entonces l&oacute;gicamente <i>m</i> se aproxima a <i>x</i>. Y la conclusi&oacute;n a la cual llegan dichos autores es que en el l&iacute;mite, cuando y<sub><i>bpc</i></sub> / <i>y</i> = 1, <i>x =</i> <i>m,</i> lo cual no es decir otra cosa m&aacute;s que, tal y como ellos lo plantean (p. 25), "los pa&iacute;ses no pueden mantener una tendencia de desequilibrio a largo plazo y cualquier desbalance en las cuentas externas tarde o temprano requiere de mecanismos correctivos". De este modo, la concordancia que encuentran los autores entre y<sub><i>bpc</i></sub>/y y <i>x/m,</i> basados en los datos presentados por Thirlwall (1979 y 1982), es simplemente otra manera de expresar la idea esencial de la Ley de Thirlwall y lo extra&ntilde;o hubiera sido justamente una ausencia de concordancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento del mecanismo de ajuste v&iacute;a ingresos hace devolver la atenci&oacute;n hacia la relevancia de modificar las elasticidades de exportaci&oacute;n e importaci&oacute;n mediante la pol&iacute;tica industrial para lograr un cambio estructural que permita aumentos en la capacidad productiva y mayor calidad de los productos y su recomposici&oacute;n a bienes de mayor valor agregado. Y aunque Clavijo Cortes y Ros prestan escasa atenci&oacute;n a las recomendaciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que se derivan de la ley &#91;admiten (p. 28) que Thirlwall (2003) "se percat&oacute; del cambio estructural como &uacute;nica soluci&oacute;n para aumentar la tasa de crecimiento de los pa&iacute;ses consistente con el equilibrio de cuenta corriente de la balanza de pagos"&#93;, &eacute;stas son consideraciones centrales para entender la importancia de la Ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis aplicado del enfoque de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos muestra que los intentos de aumentar la tasa de crecimiento consistente con la restricci&oacute;n de la balanza de pagos mediante ajustes en el tipo de cambio y el uso de aranceles y cuotas puede llegar a ser contraproducente y dif&iacute;cilmente se traducir&aacute; en un aumento permanente de la tasa de crecimiento de un pa&iacute;s. Desde la perspectiva interna de un pa&iacute;s, las pol&iacute;ticas m&aacute;s adecuadas incluyen la pol&iacute;tica industrial que se focaliza hacia la investigaci&oacute;n y el desarrollo (innovaci&oacute;n y progreso t&eacute;cnico) y la mejora en el capital humano.<sup><a href="#nota">12</a></sup> Obviamente, estas pol&iacute;ticas no se materializar&aacute;n de manera inmediata en un mayor crecimiento en el largo plazo (McCombie y Thirlwall, 1994, p. 456).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el men&uacute; de posibles estrategias para flexibilizar de manera duradera la restricci&oacute;n externa, las pol&iacute;ticas de demanda juegan un papel central. La acumulaci&oacute;n de capital, lejos de ser simplemente una variable cuya expansi&oacute;n deteriora la relaci&oacute;n de intercambio (como lo afirman Clavijo Cortes y Ros, p. 19), dependiendo de su composici&oacute;n y sobre todo si se trata de maquinaria y equipo, genera efectos positivos en el mediano y largo plazo en las elasticidades ingreso, aunque en el corto plazo efectivamente pueda tener efectos desfavorables en las cuentas externas. Ni que decir tiene que el aumento de la inversi&oacute;n s&oacute;lo v&iacute;a depreciaci&oacute;n del acervo de capital ciertamente puede deteriorar la posici&oacute;n de balanza de pagos en el corto y largo plazo (es quiz&aacute;s este fen&oacute;meno al cual los autores aluden mediante la paradoja de Thirlwall). Adem&aacute;s, la acumulaci&oacute;n de capital, la oferta de trabajo y el progreso tecnol&oacute;gico son en parte, sino enteramente, end&oacute;genos al sistema econ&oacute;mico y responden a presiones de la demanda. Un argumento similar es presentado por Dutt y Ros (2009).</font></p>    	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA LEY DE SAY Y LA LEY DE THIRWALL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Clavijo Cortes y Ros desarrolla un planteamiento alternativo a la Ley de Thirlwall basado en un modelo de una econom&iacute;a cooperativa (en el sentido de Keynes, 1933) en el cual el dinero es neutro.<sup><a href="#nota">13</a></sup> El eje central del modelo es una funci&oacute;n de producci&oacute;n de buen comportamiento (en su acepci&oacute;n m&aacute;s simple de Cobb&#45;Douglas) con plena flexibilidad de precios, lo que permite establecer el pleno empleo de los factores productivos (capital y trabajo) y de manera sim&eacute;trica determinar el salario real equilibrio y la tasa natural de inter&eacute;s que los autores equiparan a la tasa de ganancia. En t&eacute;rminos formales:</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e7.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>Y</i> es el nivel de producto del bien <i>Y</i>; <i>K,L</i> son el capital (expresado en t&eacute;rminos del bien <i>Y</i>) y el trabajo respectivamente; <i>A</i> es el factor de escala que representa las posibilidades de progreso t&eacute;cnico,<sup><a href="#nota">14</a></sup> y &#945; y 1 &#45; &#945; son las elasticidades del capital y del trabajo respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de la productividad marginal asegura que el producto se divide &iacute;ntegramente entre beneficios y masa salarial:</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e8.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>W</i>,L son el salario y la cantidad de trabajadores empleada respectivamente; <i>P<sub>Y</sub></i> es el precio del bien Y, y <i>r</i> es la tasa de ganancia (aqu&iacute; de hecho la tasa natural de inter&eacute;s).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante el procedimiento de maximizaci&oacute;n de beneficios y condiciones de primer orden se obtienen la demanda de trabajo y capital:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e9.jpg"></p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda de trabajo (capital) aumenta con el acervo de capital (con la cantidad de trabajo) y las cantidades de trabajo y capital guardan una relaci&oacute;n inversa con sus respectivos precios (<i>w/p<sub>y</sub>,r</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez especificada la oferta agregada por las fuerzas reales del sistema <i>(i.e.,</i> los fundamentales), es decir, con independencia de las condiciones de la demanda, los autores proceden a definir la demanda agregada:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e10.jpg"></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>C<sub>Y</sub>, I<sub>Y</sub>, X</i> son el consumo final, la inversi&oacute;n y las exportaciones respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualando las expresiones se obtiene que:,</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5e11.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Definida la oferta en t&eacute;rminos "naturales", por la l&oacute;gica descrita, es necesariamente la demanda la que se ajusta y se adapta a los cambios en la oferta a trav&eacute;s de cambios en los precios relativos. No puede ser de otra manera, el modelo se basa en un contexto de pleno empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El salario real asegura la igualdad entre la demanda y oferta de trabajo. Correspondiente al salario real de equilibrio existe una tasa natural de inter&eacute;s que asegura el equilibrio entre el ahorro y la inversi&oacute;n. Ya que el ahorro es una funci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s, el consumo lo es tambi&eacute;n. Por consistencia, la existencia de un salario real de equilibrio y una tasa natural de inter&eacute;s tiene que venir acompa&ntilde;ado del precio relativo de equilibrio en el sector externo <i>(i.e.,</i> t&eacute;rminos de intercambio). La flexibilidad de todos los precios relativos asegura que el pleno empleo de todos los recursos se mantenga en el tiempo. La ausencia de pleno empleo s&oacute;lo se puede justificar superponiendo alg&uacute;n tipo de imperfecci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo de la econom&iacute;a cooperativa elaborado por Clavijo Cortes y Ros no tiene espacio para la restricci&oacute;n externa (ni para ninguna restricci&oacute;n por el lado de la demanda) puesto que por construcci&oacute;n asume que tales restricciones no existen. Por consiguiente, no es de extra&ntilde;arse que lleguen a la conclusi&oacute;n de que el crecimiento de una econom&iacute;a peque&ntilde;a (y en particular tan peque&ntilde;a como una econom&iacute;a centroamericana) es independiente del crecimiento de la econom&iacute;a mundial (p. 29). El modelo de la econom&iacute;a cooperativa pareciera ser una manera de volver a resucitar la Ley de Say y justificar su sustituci&oacute;n en vez de la Ley de Thirlwall.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La validez te&oacute;rica de esta iniciativa y su relevancia emp&iacute;rica o utilidad para fines de pol&iacute;tica econ&oacute;mica es dudosa por el mero hecho de que se ha demostrado, tiempo atr&aacute;s, que la funci&oacute;n de producci&oacute;n y sus demandas asociadas s&oacute;lo pueden existir en un mundo de un bien, que es justamente, el que analizan Clavijo Cortes y Ros. Es imposible derivar la funci&oacute;n de trabajo especificada por los autores en un mundo con m&aacute;s de un bien, por lo que el an&aacute;lisis se refiere a un caso muy particular. Obviamente tambi&eacute;n tratar de analizar econom&iacute;as con estructuras productivas distintas o niveles de desarrollo distinto con este arsenal te&oacute;rico es un callej&oacute;n sin salida. Finalmente, en el mundo de un bien de la funci&oacute;n de producci&oacute;n no hay transacciones monetarias o financieras y por consiguiente, no existe el problema de escasez de divisas, que es central a todo el enfoque de restricci&oacute;n externa.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La 'lectura cr&iacute;tica' de Clavijo Cortes y Ros refleja el continuo inter&eacute;s que provoca la Ley de Thirlwall y el enfoque de restricci&oacute;n de balanza de pagos para analizar el crecimiento de largo plazo de las econom&iacute;as. Ciertamente, la Ley de de Thirlwall puede desarrollarse y extenderse en varias direcciones (Thirlwall, 2011).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inclusi&oacute;n de la balanza b&aacute;sica en vez de la cuenta corriente de la balanza de pagos en las estimaciones de la ley puede ser extremadamente &uacute;til y particularmente aplicable al caso de econom&iacute;as peque&ntilde;as y de los pa&iacute;ses menos desarrollados que dependen casi permanentemente de flujos financieros para financiar sus importaciones. De la misma manera, el an&aacute;lisis de la evoluci&oacute;n en el tiempo de las elasticidades ingresos y de la poca variaci&oacute;n que muestran los tipos de cambio real en el tiempo pueden constituirse en futuras l&iacute;neas de investigaci&oacute;n prometedoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavijo Cortes y Ros levantan los mismos argumentos de otros cr&iacute;ticos de anta&ntilde;o y con su misma endeble validez, centr&aacute;ndose en la tautolog&iacute;a de la Ley de Thirlwall y la exclusi&oacute;n de factores de oferta en la determinaci&oacute;n de las exportaciones y las elasticidades ingreso de demanda de exportaciones e importaciones. Ambos autores tratan de remediar los supuestos problemas de la Ley de Thirlwall con un modelo basado en la funci&oacute;n de producci&oacute;n que niega la existencia de restricciones de demanda, que justamente dan origen a toda la problem&aacute;tica de la restricci&oacute;n externa. M&aacute;s que corregir las limitantes de la Ley de Thirlwall, el enfoque adoptado la remplaza por la Ley de Say como mecanismo esencial para entender el funcionamiento de las transacciones e intercambios internacionales en el siglo XXI. &iquest;Es este el mensaje final que los autores de la 'lectura cr&iacute;tica' a la Ley de Thirlwall quieren realmente transmitir?</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cimoli, M. y Porcile, G., 2015. Tecnolog&iacute;a, cambio estructural y crecimiento: un encuentro entre estructuralistas, evolucionistas y keynesianos. En: A. Barcena y A. Prado (eds.). <i>Neoestructuralismo y corrientes heterodoxas en Am&eacute;rica Latina y el Caribe a inicios del siglo XXI.</i> Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645565&pid=S0185-1667201500020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavijo Cortes, PH. y Ros, J., 2015. La Ley de Thirlwall: una lectura cr&iacute;tica. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica.</i> Este n&uacute;mero.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Davidson, P., 1992. <i>International Money and the Real World.</i> Nueva York: St. Martin's Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645568&pid=S0185-1667201500020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Davidson, P. 1997. Introduction. Minisymposium on Thirlwall's Law and Economic Growth in an Open&#45;Economy Context. <i>Journal of Post Keynesian Economics,</i> 19(3), pp. 311&#45;313.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645570&pid=S0185-1667201500020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Davidson, P., 2011. <i>Post Keynesian Macroeconomic Theory.</i> 2da edici&oacute;n. Northhampton: Edward Elgar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645572&pid=S0185-1667201500020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dutt, A.K y Ros, J. 2009. Long&#45;run Effects of Aggregate Demand Fluctuations. Documento preparado para la <i>Schwartz Center for Economic Analysis Conference</i> on "The Long term Impacts of Short&#45;Term Fluctuations: Theory, Evidence and Policy". Washington, DC, Brookings Institution, noviembre 5&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645574&pid=S0185-1667201500020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FMI (Fondo Monetario Internacional), 2015. <i>International Financial Statistics.</i> Disponible en: &lt;<a href="http://elibrary&#45;data.imf.org" target="_blank">http://elibrary&#45;data.imf.org</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645576&pid=S0185-1667201500020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keynes, J.M., 1933. The Distinction Between a Cooperative Economy and an Entrepreneur Economy. En: D. Moggridge (ed.). <i>The General Theory and After. A Supplement. Collected Writings of John Maynard Keynes.</i> Nueva York: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645578&pid=S0185-1667201500020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keynes, J.M., 1964 &#91;1936&#93;. <i>The General Theory of Employment, Interest and Money.</i> Nueva York: Harcourt Brace Jovanovitch Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645580&pid=S0185-1667201500020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S., 1981. Are International Growth Rates Constrained by the Balance of Payments? A Comment on Professor Thirlwall. <i>Banca</i> <i>Nazi&oacute;nale del Lavoro Quarterly Review,</i> 34(139), pp. 455&#45;458.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645582&pid=S0185-1667201500020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S., 1997. On the Empirics of Balance&#45;of&#45;Payments&#45;Constrained Growth. <i>Journal of Post Keynesian Economics,</i> 19(3), pp. 345&#45;375.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645584&pid=S0185-1667201500020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S., 2011. Criticisms and Defences of the Balance&#45;of&#45;payments Constrained Growth Model: Some old, some new. <i>PSE Quarterly Review,</i> 64(259), pp. 353&#45;392.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645586&pid=S0185-1667201500020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L., 2013. Economic Growth and the Balance of Payments Constraint. Mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645588&pid=S0185-1667201500020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y Thirlwall, A.P., 1994. <i>Economic Growth and the Balance of Payments Constraint.</i> Londres: Macmillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645590&pid=S0185-1667201500020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y Thirlwall, A.P, 1999. Growth in an International Context: A post Keynesian view. En: J. Deprez y JT. Harvey (eds.). <i>Foundations of International Economics. Post Keynesian Perspectives.</i> Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645592&pid=S0185-1667201500020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCombie, J.S.L. y Thirlwall, A.P, 2003. Capital flows, interest payments and the balance of payments constrained growth model: a theoretical and empirical analysis. <i>Metroeconomica,</i> 54, pp. 346&#45;365.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645594&pid=S0185-1667201500020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McGregor, P.G y Swales, J.K, 1985. Professor Thirlwall and Balance of Payments Constrained Growth. <i>Applied Economics,</i> 17(1), pp. 17&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645596&pid=S0185-1667201500020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McGregor, P.G. y Swales, J.K, 1986. Balance of Payments Constrained Growth: A Rejoinder to Professor Thirlwall. <i>Applied Economics,</i> 18(12), pp. 1265&#45;1274.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645598&pid=S0185-1667201500020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McGregor, P.G. y Swales, J.K, 1991. Thirlwall's Law and Balance of Payments Constrained Growth: Further Comment of the Debate. <i>Applied Economics,</i> 23(1), pp. 9&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645600&pid=S0185-1667201500020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno&#45;Brid, JC, 1998&#45;99. On Capital Flows and the Balance&#45;of&#45;payments&#45;Constrained Growth Model. <i>Journal of Post Keynesian Economics,</i> 21(2), pp. 283&#45;298.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645602&pid=S0185-1667201500020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno&#45;Brid, J.C. y P&eacute;rez Caldentey, E., 2003. Liberalizaci&oacute;n comercial y crecimiento econ&oacute;mico en Centroam&eacute;rica. <i>Revista de la CEPAL,</i> 81, pp. 157&#45;174.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645604&pid=S0185-1667201500020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prebisch, R., 1949. <i>El desarrollo econ&oacute;mico de Am&eacute;rica Latina y algunos de sus principales problemas</i> (E/CN.12/89). Santiago de Chile: CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645606&pid=S0185-1667201500020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prebisch, R, 1959. Commercial Policy in the Underdeveloped Countries. <i>American Economic Review,</i> 49(2), pp. 251&#45;273.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645608&pid=S0185-1667201500020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodriguez, O, 1977. Sobre la concepci&oacute;n del Sistema Centro&#45;Periferia. <i>Revista de la CEPAL,</i> 3, pp. 203&#45;248.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645610&pid=S0185-1667201500020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 1979. The Balance of Payments Constraint as an Explanation of International Growth Rate Differences. <i>Banca Nazionale del Lavoro Quarterly Review,</i> 32(128), p. 45&#45;53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645612&pid=S0185-1667201500020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 1982. The Harrod Trade Multiplier and the Importance of Export&#45;led Growth. <i>Pakistan Journal of Applied Economics,</i> 1(1), pp. 1&#45;21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645614&pid=S0185-1667201500020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 2003. <i>La naturaleza del crecimiento econ&oacute;mico.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (FCE).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645616&pid=S0185-1667201500020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 2011. Balance of Payments Constrained Growth Models: History and overview. <i>PSL Quarterly Review,</i> 64(259), p. 307&#45;351.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645618&pid=S0185-1667201500020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P. y Hussain, N., 1982. The Balance of Payments Constraint, Capital Flows and Growth Rate Differences between Developing Countries" <i>Oxford Economic Papers,</i> 34(3), pp. 498&#45;510.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645620&pid=S0185-1667201500020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, J., 1984. Is There an External Constraint? <i>National Institute Economic Review,</i> 109, agosto, pp. 73&#45;77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4645622&pid=S0185-1667201500020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Las opiniones expresadas en este art&iacute;culo son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la CEPAL. Se agradecen los valiosos comentarios de Juan Carlos Moreno&#45;Brid y Mat&iacute;as Vernengo. Las traducciones al castellano de los textos en ingl&eacute;s son del autor de este art&iacute;culo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Contrariamente al planteamiento keynesiano, que tradicionalmente se asocia con la estabilizaci&oacute;n en el ciclo y con una orientaci&oacute;n de corto plazo, la Ley de Thirlwall enfatiza las relaciones de largo plazo.</font>     </p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase McCombie (2011) y McCombie y Thirlwall (2003) para el &eacute;nfasis en las condiciones financieras de la restricci&oacute;n externa.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La funci&oacute;n de comercio  &#91;2.3&#93; corresponde a <img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5np3.jpg">.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase su nota a p&iacute;e de p&aacute;gina n&uacute;mero 4.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Las medidas para reciclar la liquidez comprenden el aumento de las importaciones de las naciones excedentarias, y transferencias unilaterales de los pa&iacute;ses superavitarios a los deficitarios. Las medidas de apertura o cierre pueden desbaratar y tambi&eacute;n desmantelar encadenamientos productivos internos de manera que los cocientes pueden alterar radicalmente las elasticidades ingreso observada de las importaciones por desplazamiento de los productores locales por las importaciones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase McCombie, 1997.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> El autor agradece a Gabriel Porcile por habede se&ntilde;alado el art&iacute;culo de Rodr&iacute;guez y su similitud con la Ley de Thirlwall.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Si se sustituye <i>G<sub>p</sub></i> por <i>y<sub>bpc</sub>; G<sub>c</sub></i> por <i>y<sub>RM</sub></i>; &#949; por <i>E<sub>p</sub></i> y <i>E<sub>c</sub></i> por &#960;, la expresi&oacute;n en &#91;5&#93; es id&eacute;ntica a la expresi&oacute;n en &#91;4&#93;.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Aunque el modelo can&oacute;nico de crecimiento con restricci&oacute;n de balanza de pagos es de dos bienes y no permite distinguir entre las variaciones de t&eacute;rminos de intercambio de las del tipo de cambio real, la variaci&oacute;n poco significativa de &eacute;sta &uacute;ltima variable es un hecho emp&iacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> El c&aacute;lculo de la moda se realiz&oacute;, en ambos casos, con un procedimiento de redondeo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> En las versiones m&aacute;s modernas <i>x</i> <b>&#151;</b> <i>m&lt;</i> 0, v&eacute;ase Moreno&#45;Brid (1998&#45;99).</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Cimoli y Porcile (2015) utilizan la Ley de Thirlwall como marco para establecer una relaci&oacute;n funcional entre el cociente de las elasticidades ingreso de la demanda de exportaciones e importaciones (&#949; y &#960; respectivamente) y una funci&oacute;n del grado de diversificaci&oacute;n de la estructura productiva (EP).</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v74n292/a5np12.jpg"></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> V&eacute;ase Keynes (1964) para el caso contrario de una econom&iacute;a cooperativa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> El progreso t&eacute;cnico es Hicks y Harrod neutral.</font></p>      ]]></body><back>
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