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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Medición del desarrollo humano: un índice alternativo al IDH-2010. Especial referencia a los países latinoamericanos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Medici&oacute;n del desarrollo humano: un &iacute;ndice alternativo al IDH&#45;2010. Especial referencia a los pa&iacute;ses latinoamericanos</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ernesto J. Veres Ferrer*</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>* Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de Valencia, Espa&ntilde;a.</i> Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:Ernesto.Veres@uv.es">Ernesto.Veres@uv.es</a>&gt;</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en enero de 2013    <br>Aceptado en junio de 2014</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se presenta un &iacute;ndice alternativo al &Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH). Utiliza la misma informaci&oacute;n estad&iacute;stica que &eacute;ste. A partir de &eacute;l se obtiene un <i>ranking</i> alternativo de pa&iacute;ses atendiendo a su desarrollo humano. El nuevo &iacute;ndice no se basa en los valores de los indicadores que lo alimentan, sino en la posici&oacute;n que cada uno de ellos tiene con relaci&oacute;n al conjunto de los dem&aacute;s. Posteriormente, clasifica cada indicador en el cuartil correspondiente. El dise&ntilde;o del nuevo &iacute;ndice penaliza la pertenencia de los indicadores a los cuartiles de menor desarrollo. En la aplicaci&oacute;n se incide, especialmente, en la situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses latinoamericanos. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Am&eacute;rica Latina, desarrollo humano, &iacute;ndices e indicadores, medici&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> O150, O540, C430.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH), en la nueva metodolog&iacute;a de 2010, se calcula como media geom&eacute;trica de sendos indicadores representativos de las tres dimensiones que caracterizan el desarrollo humano. En dos de esas dimensiones (vida larga y saludable y nivel de vida digno) se utilizan sendos indicadores simples: la esperanza de vida al nacer y el ingreso nacional bruto (INB) per c&aacute;pita, respectivamente. Para la tercera dimensi&oacute;n (acceso a la instrucci&oacute;n) se utiliza la media geom&eacute;trica de dos indicadores: los a&ntilde;os de educaci&oacute;n promedio y los a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n. El IDH clasifica a los pa&iacute;ses seg&uacute;n su desarrollo humano sea muy alto, alto, medio o bajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IDH as&iacute; definido adolece del inconveniente propio de cualquier media: un valor excesivamente favorable en una de las dimensiones es capaz de enmascarar una situaci&oacute;n muy desfavorable en otra o de enmascarar dos situaciones no excesivamente favorables en las dos restantes. La posible existencia de valores <i>outsiders</i> o fuera de rango en alguna de las dimensiones puede enmascarar la verdadera centralidad de la media.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, para cualquier pa&iacute;s ser&iacute;a l&oacute;gico pretender un comportamiento equilibrado de las tres dimensiones de desarrollo, pues la existencia de un acusado desequilibrio entre ellas expresar&iacute;a situaciones no deseables, propias de fuertes desigualdades sociales o econ&oacute;micas, expresivas de un desarrollo no equilibrado. Es decir, aceptamos que una situaci&oacute;n de relativa uniformidad entre las dimensiones expresa un desarrollo m&aacute;s equilibrado y, por lo tanto, deseable que otra situaci&oacute;n en la que alguna de las dimensiones est&eacute; mejor posicionada pero con otra u otras dos que ocupen situaciones de desarrollo muy alejadas a la de aqu&eacute;lla primera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a la media, expresiones definidas en funci&oacute;n no de los valores de los indicadores sino de la posici&oacute;n que &eacute;stos ocupan en el conjunto de los mismos puede constituir una adecuada alternativa para resolver la situaci&oacute;n comentada. En Beamonte <i>et al.</i> (2004) se define una expresi&oacute;n algebraica en l&iacute;nea a nuestro objetivo, que en Veres (2006; 2010) se aplica, en un primer intento, al concepto de desarrollo humano con los criterios metodol&oacute;gicos del IDH en su versi&oacute;n anterior a 2010 &#151;la que utilizaba la media aritm&eacute;tica para la integraci&oacute;n de las tres dimensiones&#151;, y al &Iacute;ndice de Pobreza y Exclusi&oacute;n Social, respectivamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se define un &iacute;ndice alternativo para la medici&oacute;n del desarrollo humano, con la consiguiente elaboraci&oacute;n de un <i>ranking</i> de pa&iacute;ses derivado del mismo, comparable con la reciente metodolog&iacute;a del nuevo IDH. El &iacute;ndice desarrollado en este art&iacute;culo se basa no en los valores de los indicadores que lo alimentan, sino en la posici&oacute;n que cada uno de ellos tiene con relaci&oacute;n al conjunto de los dem&aacute;s. Este &iacute;ndice lo llamaremos &iacute;ndice Alternativo de Desarrollo Humano (IADH).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una completa gu&iacute;a metodol&oacute;gica que analiza las ventajas y desventajas e inconvenientes en el uso de &iacute;ndices compuestos para la medici&oacute;n del desarrollo &#151;en sentido amplio&#151;, as&iacute; como su construcci&oacute;n y los requerimientos t&eacute;cnicos para ello, es la de Schuschny y Soto (2009). Para conocer la t&eacute;cnica utilizada en la integraci&oacute;n de las dimensiones en los &iacute;ndices de desarrollo, pobreza y exclusi&oacute;n del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anteriores a 2010 puede consultarse a Anand y Sen (1994; 1995; 1997). En Emes (2001) se describe la metodolog&iacute;a de un &iacute;ndice de desarrollo que puede aplicarse a &aacute;mbitos infranacionales con inclusi&oacute;n de mayor riqueza informativa. Finalmente, alternativas de transformaciones para asegurar la comparabilidad y la homogeneidad de los datos en el c&aacute;lculo de &iacute;ndices agregados se encuentran en M&aacute;rquez (2008).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>METODOLOG&Iacute;A</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la nueva metodolog&iacute;a de c&aacute;lculo del IDH introducida en 2010, la ordenaci&oacute;n de los pa&iacute;ses se realiza atendiendo a la segmentaci&oacute;n del &iacute;ndice por cuartiles. De esta manera, se habla de pa&iacute;ses con desarrollo muy alto (IDH pertenece al cuarto cuartil), alto (IDH perteneciente al tercer cuartil), medio (IDH en el segundo cuartil) o bajo (IDH en el primer cuartil).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IADH definido en este trabajo se basa en considerar, para cada pa&iacute;s, la posici&oacute;n que ocupa cada uno de los tres indicadores de dimensi&oacute;n en el conjunto de valores de los mismos. Y este criterio se aplica a todos los pa&iacute;ses. Por ello, y a diferencia del IDH, en el IADH no es necesaria una transformaci&oacute;n de los indicadores en &iacute;ndices de dimensi&oacute;n atendiendo a sus valores m&aacute;ximo y m&iacute;nimos respectivos a partir de la expresi&oacute;n de normalizaci&oacute;n que s&iacute; utiliza el IDH:</font></p>          <p align="center"><font face="verdana" size="2"><u>_<i>    valor indicador &#45;</i> min <i>(indicador</i>)_</u>     <br>m&aacute;x <i>(indicador</i>) &#45; min (<i>indicador</i>)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el IADH la informaci&oacute;n original se clasifica directamente por indicadores y en cuartiles, a semejanza del procedimiento de clasificaci&oacute;n introducido en el IDH de 2010. Por tanto, se soslaya de entrada los efectos diferenciales que puede introducir en el c&aacute;lculo la posible f&oacute;rmula de normalizaci&oacute;n utilizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la dimensi&oacute;n acceso a la educaci&oacute;n, el indicador representativo ser&aacute; la media aritm&eacute;tica de las dos variables a&ntilde;os de educaci&oacute;n promedio y a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n. Se utiliza la media aritm&eacute;tica por dos motivos: primero, para asegurar que el resultado tenga como mucho un solo decimal; por otro, para que el resultado de la media sea s&oacute;lo nulo en caso de que los dos sumandos lo sean, lo que no est&aacute; asegurado te&oacute;ricamente para la media geom&eacute;trica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, la informaci&oacute;n utilizada en el IADH es la misma que emplea el IDH: la esperanza de vida al nacer, el INB per c&aacute;pita, los a&ntilde;os de educaci&oacute;n promedio y los a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n. En la aplicaci&oacute;n desarrollada m&aacute;s adelante, los datos usados son los publicados en el <i>Informe de Desarrollo Humano 2010</i> (PNUD, 2010).</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El &iacute;ndice inicial</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cada pa&iacute;s se clasifican sus tres indicadores de dimensi&oacute;n en el respectivo cuartil, considerando el conjunto de la informaci&oacute;n de todos los pa&iacute;ses. As&iacute; pues, cada pa&iacute;s tendr&aacute; asociado un vector de desarrollo compuesto por cuatro elementos, (<b>a,b,c,d</b>), donde la componente <b>a</b> indica el n&uacute;mero de indicadores de ese pa&iacute;s clasificados en el cuarto cuartil, es decir, el expresivo de un mayor desarrollo; <b>b</b> expresa el n&uacute;mero de indicadores clasificados en el tercer cuartil; <b>c</b> el n&uacute;mero de indicadores clasificados en el segundo cuartil, y <b>d</b> es el n&uacute;mero de indicadores clasificados en el primer cuartil, el que expresa menor desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Beamonte <i>et al.</i> (2004) se demuestran ciertas propiedades de la siguiente expresi&oacute;n aplicada al conjunto de vectores de clasificaci&oacute;n para todos los pa&iacute;ses considerados {(<b>a</b><sub><i>i</i></sub><b>,b</b><sub><i>i</i></sub><b>,c</b><sub><i>i</i></sub><b>,d</b><sub><i>i</i></sub>)}<sub><i>i</i></sub> = pa&iacute;ses:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">con <i>s</i><sub>1</sub> = <b>a</b> + <b>b</b> + <b>c</b> y <i>s</i><sub>2</sub> = <b>a</b> + <b>b.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n &#91;1&#93; toma su valor m&aacute;ximo &#8537;(<i>k</i> +1)(<i>k</i> + 2)(<i>k</i> + 3), siendo <i>k</i> = <b>a</b> + <b>b</b> + <b>c</b> + <b>d</b>, para el vector (<i>k</i>,0,0,0), que corresponde al pa&iacute;s mejor posicionado; y toma el valor m&iacute;nimo 1 para el vector (0,0,0,<i>k</i>), concerniente al pa&iacute;s peor posicionado. En nuestro caso, donde <i>k</i> = 3 indicadores, los valores m&aacute;ximo y m&iacute;nimo son, respectivamente, 20 y 1. Por tanto, la expresi&oacute;n &#91;1&#93; &#151;que toma valores enteros&#151; ordena los pa&iacute;ses en el rango 1 a 20, desde la peor posici&oacute;n en el <i>ranking</i> de desarrollo, que es el primer puesto, hasta la mejor posici&oacute;n, que tendr&iacute;a asignado el valor del &iacute;ndice igual a 20.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rango asignado a un pa&iacute;s en la ordenaci&oacute;n anterior puede usarse como aproximaci&oacute;n al grado de desarrollo alcanzado. Desde esta perspectiva, los pa&iacute;ses fluctuar&aacute;n entre dos situaciones extremas: la del m&aacute;ximo desarrollo, en la que los tres indicadores pertenecen al cuarto cuartil, y la de desarrollo m&iacute;nimo, en la que los tres indicadores est&aacute;n dentro del rango correspondiente al primer cuartil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n &#91;1&#93; respeta la siguiente ordenaci&oacute;n:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dados dos pa&iacute;ses con vectores de desarrollo (<b>a</b><sub>1</sub>,<b>b</b><sub>1</sub>,<b>c</b><sub>1</sub>,<b>d</b><sub>1</sub>) y (<b>a</b><sub>2</sub>,<b>b</b><sub>2</sub>,<b>c</b><sub>2</sub>,<b>d</b><sub>2</sub>) respectivos, diremos que el primer pa&iacute;s ha alcanzado mayor desarrollo humano que el segundo si y s&oacute;lo si:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos pa&iacute;ses tienen el mismo desarrollo humano si y s&oacute;lo si tienen el mismo vector de desarrollo asociado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ordenaci&oacute;n &#91;2&#93; es muy exigente: basta que un pa&iacute;s tenga un indicador clasificado en un mal cuartil, a&uacute;n estando los otros dos en el mejor, para que quede clasificado en la posici&oacute;n asociada a ese mal indicador. Este criterio, aparentemente fuerte, empieza a perder su fortaleza cuando se acepta que para cualquier pa&iacute;s son igualmente importantes las tres dimensiones del desarrollo humano, por lo que, a su vez, tambi&eacute;n lo son las variables que las representan. De ah&iacute; que sea exigible un comportamiento relativamente homog&eacute;neo en las mismas. Como ya apunt&aacute;bamos antes, la existencia de un indicador con un valor at&iacute;pico respecto a los otros debe considerarse expresivo de una situaci&oacute;n no deseable de fuerte desequilibrio. Por otra parte, es tambi&eacute;n esperable que estas situaciones extremas, un mal indicador y el resto excelente o un indicador extraordinariamente bueno y el resto muy deficiente, no debieran resultar muy comunes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evitar que un solo indicador tenga una influencia desmesurada capaz de arrastrar su clasificaci&oacute;n hacia un desarrollo humano bajo, debe considerarse la realidad que complementa la anterior: la del d&eacute;ficit de desarrollo de un pa&iacute;s, entendiendo &eacute;ste como lo que le falta para llegar a alcanzar el m&aacute;ximo desarrollo posible. De esta manera la visi&oacute;n del desarrollo humano presenta dos realidades que se complementan: la del grado de desarrollo efectivamente alcanzado, y la del d&eacute;ficit de desarrollo que tiene ese pa&iacute;s y que le obliga a recorrer un camino m&aacute;s o menos largo para alcanzar el m&aacute;ximo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en Veres (2006) &#151;para el desarrollo humano propiamente dicho&#151; como en Veres (2010) &#151;para la medici&oacute;n de la pobreza y exclusi&oacute;n social&#151; se realiza una discusi&oacute;n de la necesidad de complementar ambas visiones, la del desarrollo alcanzado y la del d&eacute;ficit para alcanzar el m&aacute;ximo desarrollo posible, a fin de lograr la correcta valoraci&oacute;n del desarrollo humano o de la pobreza y exclusi&oacute;n social de un pa&iacute;s respectivamente. En ambos trabajos se propone una modificaci&oacute;n de &#91;1&#93; para medir la segunda de las realidades: la del grado de d&eacute;ficit de desarrollo. Concretamente, la expresi&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">con s<sub>3</sub> = <b>b</b> + <b>c</b> + <b>d</b> y s<sub>4</sub> = <b>c</b> + <b>d</b>, respeta la siguiente ordenaciÃ³n:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dados dos pa&iacute;ses con vectores de desarrollo (<b>a</b><sub>1</sub>,<b>b</b><sub>1</sub>,<b>c</b><sub>1</sub>,<b>d</b><sub>1</sub>) y (<b>a</b><sub>2</sub>,<b>b</b><sub>2</sub>,<b>c</b><sub>2</sub>,<b>d</b><sub>2</sub>) respectivos, diremos que el primero debe esforzarse m&aacute;s para alcanzar el pleno desarrollo humano que el segundo si y s&oacute;lo si:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f4.jpg"></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos pa&iacute;ses deben hacer el mismo esfuerzo si y s&oacute;lo si tienen el mismo vector de desarrollo asociado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los valores m&aacute;ximo, m&iacute;nimo y el rango de valores para la ecuaci&oacute;n &#91;3&#93; &#151;que toma valores enteros&#151; son los mismos que para la ecuaci&oacute;n &#91;1&#93;, si bien, evidentemente, los valores para vectores intermedios no son coincidentes y, aritm&eacute;ticamente, no complementarios. Mientras que en &#91;1&#93; se enfatiza el mayor n&uacute;mero de indicadores pertenecientes a los cuartiles m&aacute;s altos, en &#91;3&#93; se hace hincapi&eacute; en el menor n&uacute;mero de dichos indicadores. Este es el sentido de la complementariedad de las dos realidades a la que aludimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una primera etapa el &iacute;ndice propuesto para la medici&oacute;n del grado de desarrollo humano de un pa&iacute;s es simplemente la suma de las ecuaciones &#91;1&#93; y &#91;3&#93;:</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f5.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Expresi&oacute;n a la que llamaremos el &Iacute;ndice Inicial (<i>I</i>). En &eacute;l, por su misma construcci&oacute;n, se tienen en cuenta, con igual peso, el grado de desarrollo alcanzado y el d&eacute;ficit existente para alcanzar su m&aacute;ximo posible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &iacute;ndice <i>I</i> toma valores enteros en el rango &#91;2,40&#93; pues es la suma de dos valores enteros pertenecientes al rango &#91;1,20&#93;, y para la concatenaci&oacute;n que definiremos posteriormente lo expresaremos siempre con dos d&iacute;gitos, aunque el primero sea 0.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este &iacute;ndice se calcula para el conjunto de pa&iacute;ses para los que se tiene suficiente informaci&oacute;n estad&iacute;stica (de hecho, para los 169 pa&iacute;ses para los que se calcula el IDH). Dado su rango de posibles valores, es obvio que resulten frecuentes empates que hay que deshacer. La mec&aacute;nica para ello supone la reiterada aplicaci&oacute;n del proceso seguido para calcular &#91;5&#93;, debidamente adaptado atendiendo a la naturaleza de los empates, como se pone de manifiesto en el ep&iacute;grafe siguiente.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Soluci&oacute;n de los empates: el &iacute;ndice sin empates</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En caso de que cuatro o m&aacute;s pa&iacute;ses tengan el mismo &iacute;ndice inicial se reitera desde el comienzo el proceso de c&aacute;lculo de la ecuaci&oacute;n &#91;5&#93;, con la obtenci&oacute;n del respectivo vector de desarrollo s&oacute;lo para los pa&iacute;ses cuyo empate se desea resolver. Se obtiene para esos pa&iacute;ses un nuevo &iacute;ndice, con la misma metodolog&iacute;a hasta ahora desarrollada, el <i>I</i> &#91;1&#186; empate&#93;. Para estos pa&iacute;ses el &iacute;ndice resultado de la resoluci&oacute;n de un primer empate ser&aacute; la concatenaci&oacute;n de <i>I</i> con <i>I</i>&#91;1&#186; empate&#93;</font>:</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f6.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde el s&iacute;mbolo  	&#5125;  indica la concatenaci&oacute;n de la serie num&eacute;rica de <i>I</i> e <i>I</i>&#91;1&#186; empate&#93; respectivamente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En caso de que fueran s&oacute;lo tres los pa&iacute;ses empatados, los &iacute;ndices de dimensi&oacute;n no pueden clasificarse por cuartiles, pero s&iacute; por terciles. En Veres (2006) se presenta una adaptaci&oacute;n de las expresiones &#91;1&#93; y &#91;3&#93; para el caso de que sean s&oacute;lo tres las categor&iacute;as de clasificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Estas expresiones son las siguientes:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f7-8.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ecuaciones en las cuales <b>a</b> indica el n&uacute;mero de indicadores de ese pa&iacute;s clasificados en el tercer tercil, es decir, el expresivo de un mayor desarrollo; <b>b</b> los fichados en el segundo tercil, y <b>c</b> los catalogados en el primer tercil, el que expresa menor desarrollo. Con el sub&iacute;ndice <i>t</i> indicamos que es la adaptaci&oacute;n de la expresi&oacute;n &#91;1&#93; o &#91;3&#93; a tres categor&iacute;as de clasificaci&oacute;n, y con los sub&iacute;ndices 1 y 2 expresamos la medici&oacute;n del desarrollo alcanzado o el d&eacute;ficit para alcanzar el m&aacute;ximo respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para <i>k</i> = 3 las ecuaciones &#91;7&#93; y &#91;8&#93; toman valores enteros en el rango &#91;1,10&#93;, siendo el valor m&aacute;ximo &#189;(<i>k</i> + 1)(<i>k</i> + 2), con <i>k</i> = <b>a</b> + <b>b</b> + <b>c</b>, el correspondiente al vector (<i>k</i>,0,0), vinculado al pa&iacute;s mejor posicionado; y toma el valor m&iacute;nimo 1 para el vector (0,0,<i>k</i>), concerniente al pa&iacute;s peor posicionado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo una metodolog&iacute;a parecida para los empates cu&aacute;druples o m&aacute;s, los empates triples se resuelven definiendo el empate&#93; como la suma:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f9.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora el <i>I </i>&#91;1&#186; empate&#93; toma valores enteros en el rango &#91;2,20&#93; pues es la suma de dos valores enteros en &#91;1,10&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &iacute;ndice <i>I</i>1, resultado de la resoluci&oacute;n de un primer triple empate, para los pa&iacute;ses afectados ser&aacute; la concatenaci&oacute;n de <i>I</i> con <i>I</i>&#91;1&#186; empate&#93; definido en la ecuaci&oacute;n &#91;9&#93;, en donde supondremos tambi&eacute;n que &#91;9&#93; se expresa siempre con dos d&iacute;gitos, aunque el primero sea 0.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el caso de dobles empates, el proceso es parecido, debidamente adaptado, al seguido para los otros empates m&uacute;ltiples. En este caso los indicadores se clasifican en una de las dos mitades posibles. Denotando el vector de clasificaci&oacute;n (<b>a,b</b>), con <b>a</b> igual al n&uacute;mero de los tres indicadores pertenecientes a la segunda mitad y con <b>b</b> el de pertenecientes a la primera mitad, se define ahora:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f10.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso s&iacute; existe complementariedad aritm&eacute;tica entre el desarrollo alcanzado y el d&eacute;ficit de desarrollo, por lo que en la ecuaci&oacute;n &#91;10&#93; s&oacute;lo hay un sumando. El factor 2 aparece para que el valor m&iacute;nimo de la expresi&oacute;n sea 2, el mismo que para las ecuaciones &#91;5&#93; y &#91;9&#93;. Siendo <i>k</i> el n&uacute;mero de indicadores, n&deg; indicadores en la segunda mitad toma ahora <i>k</i> + 1 valores posibles. Consecuentemente, en el caso donde son tres los indicadores, la expresi&oacute;n &#91;10&#93; toma los valores pares y enteros en el rango &#91;2,8&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &iacute;ndice resultado de la resoluci&oacute;n de un primer doble empate ser&aacute;, para los pa&iacute;ses afectados, la concatenaci&oacute;n de <i>I</i> con <i>I</i>&#91;1&#186; empate&#93; definido en la ecuaci&oacute;n &#91;10&#93;, y en donde supondremos tambi&eacute;n que dicha ecuaci&oacute;n se expresa siempre con dos d&iacute;gitos, siendo el primero de ellos un cero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para aquellos pa&iacute;ses para los que no haya empate inicial, el <i>I</i>1 ser&aacute;:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>I</i>1= <i>I </i>&#5125; 40</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">pues 40 es el valor m&aacute;ximo que puede alcanzar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tras resolver empates entre cuatro o m&aacute;s pa&iacute;ses siguieran obteni&eacute;ndose empates cu&aacute;druples, triples o dobles se reiteran los procesos anteriores, defini&eacute;ndose los<i> I</i>&#91;2&deg; empate&#93;,<i> I</i>&#91;3&deg; empate&#93; ... sucesivos, hasta que queden todos resueltos o resulte imposible su desenlace, por la persistencia de los empates en caso de igualdad en los valores de los indicadores originales. En cada desempate se define el correspondiente <i>I</i>2, <i>I</i>3,... como concatenaci&oacute;n del anterior <i>I</i>1, <i>I</i>2,... y el respectivo <i>I</i>&#91;2&deg; empate&#93;, <i>I</i>&#91;3&deg; empate&#93;... sucesivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &Iacute;ndice sin Empates (ISE) es el resultado de esta sucesiva concatenaci&oacute;n de cadenas de dos cifras. Actuando de esta forma, se respeta la escala inicial de los diferencias entre posiciones de los pa&iacute;ses, introduciendo "distancias", medidas en t&eacute;rminos de diferencia entre posiciones, para pa&iacute;ses cuyos indicadores pertenezcan inicialmente a los mismos cuartiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ISE no s&oacute;lo permite obtener un <i>ranking</i> de pa&iacute;ses atendiendo a su desarrollo, sino que tambi&eacute;n expresa la diferencia entre ellos para alcanzar la posici&oacute;n que ocupa el anterior en dicha ordenaci&oacute;n:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f11.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor m&iacute;nimo de la expresi&oacute;n &#91;11&#93; es 020202..., siendo la cadena m&aacute;s o menos larga en funci&oacute;n de los procesos de empate resueltos. El mismo n&uacute;mero de d&iacute;gitos tiene su valor m&aacute;ximo, que es 404040... El ISE est&aacute;, pues, formado por una sucesi&oacute;n de cifras, m&uacute;ltiplo de dos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de desempate presenta otra finalidad. Mediante &eacute;l se logra establecer las pertinentes diferencias entre pa&iacute;ses cuyos indicadores, inicialmente, est&aacute;n clasificados en el mismo cuartil. Estas diferencias vuelven a establecerse en orden a la situaci&oacute;n relativa de la posici&oacute;n que ocupa el indicador, y no en su valor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede representarse el ISE con un esquema cuya interpretaci&oacute;n es semejante a la del conocido diagrama de tallos y hojas. En nuestro caso hablaremos de troncos (el &iacute;ndice inicial y, por lo tanto, los dos primeros d&iacute;gitos del ISE), de ramas (las agrupaciones de dos d&iacute;gitos sucesivos a partir del tronco) y de tallos (las dos &uacute;ltimas cifras de la cadena del ISE). Para representar correctamente el esquema, cuando a partir de cierto subgrupo coinciden los subgrupos de dos cifras, &eacute;stas se borran. Visualmente tendremos idea de la ordenaci&oacute;n de los pa&iacute;ses dentro de cada uno de los troncos, y de los tallos dentro de cada una de las ramas. Cada subconjunto de dos cifras, de la tercera en adelante, constituye una rama o el tallo final. Los d&iacute;gitos tres y cuatro expresan el resultado de resolver un primer empate, para todos los pa&iacute;ses de mismo tronco; los d&iacute;gitos cinco y seis, el resultado de resolver un segundo empate, para aquellos pa&iacute;ses de mismo tronco y misma primera rama; y as&iacute; sucesivamente. El &uacute;ltimo grupo de dos cifras expresa el tallo, que es el resultado de resolver el &uacute;ltimo proceso de empate. Este &uacute;ltimo proceso tiene como orden:</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><u>_ n&deg; de cifras del <i>IsE &#45;</i> 2 _</u>    <br>2</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, pueden existir pa&iacute;ses sin ramas ni tallo, pa&iacute;ses con un tallo que nace directamente del tronco, o pa&iacute;ses con una o varias ramas y tallo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea visual que ofrece el esquema anterior expresa el grado de semejanza en los desarrollos humanos expresados mediante el ISE. El primer nivel de semejanza es la pertenencia al mismo tronco. Dentro de &eacute;l, conforme van apareciendo las ramas, la mayor semejanza debe ir entendi&eacute;ndose dentro de cada una de ellas. A m&aacute;s n&uacute;mero de ramas comunes, mayor es la semejanza entre los desarrollos humanos, tal como se aprecia en la aplicaci&oacute;n posterior.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El &iacute;ndice alternativo de desarrollo humano</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IDH se expresa en la escala &#91;0,1&#93;. Para reducir el ISE a una escala semejante que permita su comparaci&oacute;n con aqu&eacute;l se define, finalmente, el IADH mediante la transformaci&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f12.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que tambi&eacute;n toma valores en &#91;0,1&#93;, de forma que a mayor valor del &iacute;ndice corresponde mayor desarrollo humano.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>APLICACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para desarrollar un ejemplo extenso de c&aacute;lculo, consideremos los siguientes pa&iacute;ses para los que <i>I</i> toma el valor 15. Omitimos el primer paso de elaboraci&oacute;n del IADH, pues su t&eacute;cnica se aprecia en el siguiente proceso de resoluci&oacute;n para un primer empate:</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4i.jpg"></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para deshacer este primer empate se calculan los vectores de desarrollo, clasificando por cuartiles los indicadores de la tabla anterior. El resultado es el siguiente:</font></p> 		  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4i1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, para El Salvador <i>I</i>&#91;1&#186; empate&#93;, con <i>s</i><sub>1</sub> = 1 + 2 + 0 = 3, <i>s</i><sub>2</sub> = 1 + 2 = 3, <i>s</i><sub>3</sub> = 2 + 0 + 0 = 2 y <i>s</i><sub>4</sub> = 0 + 0 = 0 se calcular&iacute;a as&iacute;:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado sigue ofreciendo un triple y un doble empate. Para resolver el triple empate, la informaci&oacute;n original de la primera tabla, s&oacute;lo para los pa&iacute;ses con triple empate del proceso anterior, se clasifica por terciles:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16s.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Micronesia, el <i>I</i>&#91;2&deg; empate&#93; en las expresiones &#91;7&#93;) y &#91;8&#93; resultar&iacute;an:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16s1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para resolver el doble empate, la informaci&oacute;n original de la primera tabla, &uacute;nicamente para los pa&iacute;ses con doble empate del proceso anterior, se clasifica por mitades:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16s2.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la Guyana, el <i>I</i>&#91;2&deg; empate&#93; se calcular&iacute;a as&iacute;:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16s3.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los pa&iacute;ses con &iacute;ndice inicial <i>I</i> = 15 quedan ya resueltos los empates. Pero puede que para otros pa&iacute;ses con &iacute;ndice inicial diferente a 15 haya que resolver todav&iacute;a empates en un tercer y hasta un cuarto proceso. Por eso el I2 de los pa&iacute;ses con <i>I</i> = 15 debe ir complet&aacute;ndose con el a&ntilde;adido de la serie "4040" para obtener finalmente el ISE. Por ejemplo, para Guyana:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4f16s4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que proporciona el IADH siguiente:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4fiadh.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado del c&aacute;lculo del IADH para los 169 pa&iacute;ses para los que est&aacute; calculado el IDH en 2010 se recoge en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n288/html/a4anexo.html" target="_blank">Anexo</a>, en cuyo cuadro se expresan las posiciones de cada pa&iacute;s alcanzadas seg&uacute;n el IDH y el IADH. Una vez ordenados los pa&iacute;ses seg&uacute;n su IDH, &eacute;stos se han distribuido por cuartiles, para su clasificaci&oacute;n seg&uacute;n sea su desarrollo muy alto, alto, medio o bajo.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resultados para el conjunto de todos los pa&iacute;ses</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez&#45;Mesa (2008) demuestra la esperada correlaci&oacute;n entre los &iacute;ndices de pobreza y desarrollo elaborados por el PNUD; y en Veres (2006; 2010) se obtiene igual resultado para los &iacute;ndices del PNUD y los all&iacute; dise&ntilde;ados. En nuestro caso, el IADH definido en este trabajo tambi&eacute;n correlaciona significativamente con el IDH, confirm&aacute;ndose as&iacute; que IDH e IADH miden el mismo concepto de desarrollo humano. La correlaci&oacute;n de Pearson entre ambos as&iacute; lo demuestra: coeficiente de correlaci&oacute;n lineal 0.960, siendo significativo al nivel de 0.01 (bilateral). La correlaci&oacute;n entre las ordenaciones de pa&iacute;ses deducidas de IDH e IADH es incluso mayor: el coeficiente de correlaci&oacute;n de Spearman es 0.988, tambi&eacute;n significativo al nivel de 0.01 (bilateral).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que el IDH y el IADH midan el mismo concepto de desarrollo humano no supone la igualdad entre ordenaciones deducidas de ellos, dado que sus respectivas sensibilidades a la hora de la clasificaci&oacute;n es diferente. En efecto, la clasificaci&oacute;n a la que da lugar el IADH, en cuanto a la segmentaci&oacute;n, es m&aacute;s exigente, al establecerse por una estricta categorizaci&oacute;n entre los tres componentes; mientras que en el caso del IDH se suavizan, al utilizar en su c&aacute;lculo una media (aritm&eacute;tica o geom&eacute;trica, seg&uacute;n la metodolog&iacute;a aplicada sea anterior o posterior a 2010, fecha del cambio metodol&oacute;gico).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, resulta interesante conocer la distribuci&oacute;n de las diferencias/semejanzas en las ordenaciones de pa&iacute;ses seg&uacute;n su IDH e IADH. As&iacute;, la distribuci&oacute;n de frecuencias para los valores absolutos de las diferencias entre clasificaciones se presenta en el cuadro siguiente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen ocho pa&iacute;ses para los que la clasificaci&oacute;n es coincidente: Finlandia, Andorra, Ruman&iacute;a, Jordania, Guatemala, Sud&aacute;n, Guinea y Burkina Faso. Por el contrario, Zimbabwe presenta la mayor diferencia, 28 posiciones en el <i>ranking,</i> ocupando mayor desarrollo seg&uacute;n el IADH que con el IDH. Le siguen Gab&oacute;n y Belice, con una diferencia de 22 posiciones, &eacute;ste mejor clasificado con el IADH y aqu&eacute;l con el IDH.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Belice es un exponente claro de c&oacute;mo act&uacute;an ambos indicadores. Este pa&iacute;s presenta dos dimensiones &#151;vida larga y saludable y acceso a la instrucci&oacute;n&#151; con valores claramente por encima de la media (0.694 y 10.8 respectivamente). Sin embargo, el INB per c&aacute;pita toma un valor muy bajo (US$5 693 en paridad de poder adquisitivo, PPA), arrastrando a la media geom&eacute;trica con la que se define el IDH a una posici&oacute;n muy inferior en la ordenaci&oacute;n por pa&iacute;ses. Por el contrario, la situaci&oacute;n de dos buenos indicadores y uno malo es suficiente para elevar su posici&oacute;n en el <i>ranking</i> establecido con el IADH, por encima de otros pa&iacute;ses cuya media geom&eacute;trica es superior a la de Belice, pero cuyos indicadores pertenecen a cuartiles inferiores a los de aqu&eacute;l pa&iacute;s.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4fiadh101.jpg"></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta misma l&iacute;nea puede explicarse las diferencias de posici&oacute;n para Zimbabwe, que ocupa la &uacute;ltima posici&oacute;n en la ordenaci&oacute;n del IDH. En efecto, los tres indicadores de dimensi&oacute;n est&aacute;n por debajo de la media respectiva: esperanza de vida al nacer, 47.0 a&ntilde;os; a&ntilde;os promedio de instrucci&oacute;n, 7.2 a&ntilde;os; a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n, 9.2 a&ntilde;os, e INB per c&aacute;pita de US$176 PPA. De hecho, su INB per c&aacute;pita es el m&iacute;nimo de todos los pa&iacute;ses, como pr&aacute;cticamente lo es tambi&eacute;n la esperanza de vida. Consecuentemente, arrastran la media geom&eacute;trica hacia la peor posici&oacute;n. Sin embargo, al estudiar las posiciones que ocupan estos tres indicadores respecto a los valores de los dem&aacute;s pa&iacute;ses, se aprecia que el indicador que corresponde al acceso a la instrucci&oacute;n ocupa la posici&oacute;n 116, que no es excesivamente baja, encuadrada a la parte media del segundo cuartil, lo que determina que el IADH arrastre su posici&oacute;n hacia arriba, hasta la 141, por encima de otros pa&iacute;ses cuyos tres indicadores est&aacute;n en los cuartiles tercero y cuarto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gab&oacute;n presenta sus tres indicadores no muy alejados de las respectivas medias: esperanza de vida al nacer, 51.3 a&ntilde;os; a&ntilde;os promedio de instrucci&oacute;n, 7.5 a&ntilde;os; a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n, 12.7 a&ntilde;os, e INB per c&aacute;pita de US$12 747 PPA. Esta situaci&oacute;n de cercan&iacute;a a las medias respectivas determina un valor para el IDH tambi&eacute;n cercano al valor intermedio. No obstante, al estudiar las posiciones relativas de los indicadores en el conjunto de los mismos, tanto la esperanza de vida como el acceso a la instrucci&oacute;n est&aacute;n dentro del segundo cuartil: aqu&eacute;lla cercana al primero, y &eacute;ste a la mediana. Por el contrario, el indicador correspondiente al nivel de vida digno s&iacute; est&aacute; dentro de una posici&oacute;n intermedia dentro del tercer cuartil. Dada la penalizaci&oacute;n que el IADH introduce sobre las dimensiones peor clasificadas, la posici&oacute;n del pa&iacute;s es arrastrada hacia abajo frente a la alcanzada por el IDH, mientras que el relativo buen valor de las dos &uacute;ltimas dimensiones hace que el valor del IDH sea mayor (posiciones 115 seg&uacute;n el IADH y 93 seg&uacute;n el IDH).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, en 95 pa&iacute;ses (56.2%) las diferencias de clasificaci&oacute;n son menores a cinco posiciones, por lo que hay pr&aacute;ctica coincidencia en sus ordenaciones. Diferencias intermedias, entre cinco y nueve posiciones, se producen en 42 pa&iacute;ses (24.9%). Diferencias apreciables, entre 10 y 14 posiciones, afectan a 21 pa&iacute;ses (12.4%). Y las grandes diferencias, de 15 y m&aacute;s posiciones, afectan a los 11 pa&iacute;ses restantes (6.5%).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios de posicionamiento entre el IADH y el IDH producen, a su vez, cambios en la clasificaci&oacute;n global del desarrollo para diez pa&iacute;ses, 5.92% de ellos. Concretamente, el IDH clasifica a los Emiratos &Aacute;rabes Unidos y a Qatar en la parte baja del primer cuartil (desarrollo humano muy alto) y, sin embargo, el IADH los clasifica en la parte alta del segundo cuartil (desarrollo alto). La situaci&oacute;n contraria se produce para Chile y Argentina: el IDH los clasifica en la parte alta del segundo cuartil, mientras que el IADH lo hace en la parte baja del primer cuartil (desarrollo muy alto). El IDH tambi&eacute;n clasifica como de desarrollo alto a las Islas Mauricio, en la parte baja del segundo cuartil, mientras que el IADH lo clasifica en la parte alta del tercer cuartil (desarrollo medio). Por el contrario, el IADH clasifica a la Rep&uacute;blica Dominicana en la &uacute;ltima posici&oacute;n del segundo cuartil, frente al IDH que lo hace en la parte alta del tercer cuartil. Finalmente, Togo y Yemen est&aacute;n clasificados por el IDH en la parte baja del tercer cuartil (desarrollo medio), mientras que el IADH lo hace en la parte alta del cuarto cuartil (desarrollo bajo). Frente a ello, las Islas Salomon y Santo Tom&eacute; y Pr&iacute;ncipe est&aacute;n clasificadas por el IDH en la parte alta del cuarto cuartil (desarrollo bajo), mientras que el IDH lo hace en la parte baja del tercer cuartil (desarrollo medio). Esquem&aacute;ticamente:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4p103.jpg"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Una zona especial: los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los pr&oacute;ximos comentarios nos centramos en el resultado obtenido para los siguientes 25 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. El an&aacute;lisis se realiza sobre los resultados contenidos en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n288/html/a4anexo.html" target="_blank">Anexo</a>, por lo que las diferencias entre las ordenaciones deben entenderse en el contexto de los 169 pa&iacute;ses estudiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados entresacados del <a href="/img/revistas/ineco/v73n288/html/a4anexo.html" target="_blank">Anexo</a> y referidos a los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica son los siguientes:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4p104.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para estos 25 pa&iacute;ses seleccionados los resultados est&aacute;n en l&iacute;nea con los comentados para el conjunto del resto de pa&iacute;ses. Tambi&eacute;n para ellos el IADH y el IDH est&aacute;n midiendo el mismo concepto de desarrollo humano. En efecto, la correlaci&oacute;n entre IDH e IADH sigue siendo alta y significativa (coeficiente de correlaci&oacute;n de Pearson 0.919, siendo significativo al nivel de 0.01 (bilateral). Y, como era de esperar, tambi&eacute;n las ordenaciones est&aacute;n correlacionadas (coeficiente de Spearman 0.932, siendo significativo al nivel de 0.01 (bilateral).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevamente resulta interesante conocer la distribuci&oacute;n de las diferencias / semejanzas en las ordenaciones de pa&iacute;ses seg&uacute;n ambos &iacute;ndices de desarrollo. As&iacute;, la distribuci&oacute;n de frecuencias para los valores absolutos de las diferencias entre clasificaciones es la siguiente:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4p105.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atendiendo a los valores en las diferencias de posici&oacute;n, 12 pa&iacute;ses (48%) tienen pr&aacute;ctica coincidencia de posici&oacute;n, al ser menor de cinco. Otros 5 pa&iacute;ses (20%) tienen diferencias ligeras, de entre seis y nueve posiciones. Diferencias apreciables, entre 10 y 14 posiciones, aparecen en 6 pa&iacute;ses (24%). Y los que tienen grandes diferencias son s&oacute;lo dos, Belice y El Salvador (8%), con diferencias iguales o mayores a quince posiciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya se ha comentado el comportamiento de Belice. Para El Salvador, el IADH lo posiciona peor que el IDH. En efecto, tan s&oacute;lo el INB per c&aacute;pita (US$6 498 PPA) est&aacute; por debajo del promedio del de los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Las medias de las otras dos dimensiones (esperanza de vida al nacer, 72.0 a&ntilde;os; a&ntilde;os promedio de instrucci&oacute;n, 7.7 a&ntilde;os, y a&ntilde;os esperados de instrucci&oacute;n, 12.1 a&ntilde;os) quedan ligeramente por encima. Sin embargo, al comprobar su situaci&oacute;n relativa en el conjunto, los tres indicadores est&aacute;n dentro del segundo cuartil, en posiciones muy cercanas a la mediana, esto es, en su parte m&aacute;s alta. Al no tener ning&uacute;n indicador encuadrado en el primer cuartil, la posici&oacute;n asignada por el IADH es intermedia, pero no cercana a la mitad, pues el d&eacute;ficit de desarrollo &#151;son tres las dimensiones que debe mejorar con un salto de dos cuartiles, del segundo al cuarto&#151; es alto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, el IADH clasifica a los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina en posiciones ligeramente m&aacute;s atrasadas. Se debe a que en estos pa&iacute;ses el vector de clasificaci&oacute;n presenta con mayor frecuencia alguna de las componentes ubicadas en los dos primeros cuartiles. Lo que motiva, dada la penalizaci&oacute;n que introduce este indicador a los situados en los primeros cuartiles, su clasificaci&oacute;n global hacia peores posiciones. Por el contrario, en el IDH la existencia de un valor alto en uno de los tres indicadores arrastra la media aritm&eacute;tica y, por lo tanto, la posici&oacute;n del pa&iacute;s en sentido contrario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esquema de tronco, ramas y tallos del ISE para los 25 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe muestra la ubicaci&oacute;n de su desarrollo con relaci&oacute;n al conjunto de los mismos:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4p106.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se aprecia, por ejemplo, que el grado de desarrollo de Argentina y Uruguay est&aacute; m&aacute;s cercano entre s&iacute;, tienen dos ramas en com&uacute;n, difiriendo en la tercera, que el de M&eacute;xico y Panam&aacute;, con una rama en com&uacute;n, difiriendo en la segunda. O que Colombia que tiene un desarrollo muy parecido al de otros pa&iacute;ses no latinoamericanos (en concreto Azerbaij&aacute;n, como se aprecia en la tabla del <a href="/img/revistas/ineco/v73n288/html/a4anexo.html" target="_blank">Anexo</a>), pues ha necesitado llegar hasta la rama tres para deshacer sus empates. Ecuador y Rep&uacute;blica Dominicana tienen un grado de desarrollo que se diferencia con mayor prontitud del grado de desarrollo del resto de pa&iacute;ses de su entorno, dentro del tronco de pertenencia, pues s&oacute;lo han llegado a la rama uno para diferenciarse del resto. Igual comportamiento presenta Trinidad y Tobago, pero en este caso con relaci&oacute;n al resto de pa&iacute;ses no latinoamericanos. El Salvador y Suriname se diferencian entre s&iacute; inmediatamente dentro del mismo tronco al que pertenecen, pues la diferencia ya se produce en la primera rama del tronco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que destacar que en el esquema anterior no aparece la columna que recoge el tallo final. Se debe a que para los 25 pa&iacute;ses considerados no ha sido necesario resolver un cuarto empate &#151;el del tallo&#151;, que s&iacute; ha sido necesario en el caso de Estados Unidos y Suecia, con ISE respectivos de 4023231006 y 4023231004 (v&eacute;ase el <a href="/img/revistas/ineco/v73n288/html/a4anexo.html" target="_blank">Anexo</a>).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El caso de M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico presentaba la siguiente informaci&oacute;n b&aacute;sica en el <i>Informe de Desarrollo Humano 2010</i> (PNUD, 2010):</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n288/a4p107.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa informaci&oacute;n b&aacute;sica proporciona un valor para el IDH igual 0.750, que corresponde a un desarrollo humano alto. El IADH correspondiente toma el valor 0.660, que tambi&eacute;n supone su inclusi&oacute;n en la parte alta del segundo cuartil de pa&iacute;ses. En t&eacute;rminos de posici&oacute;n, el IDH lo clasifica en la posici&oacute;n 56, y el IADH en la posici&oacute;n 59.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de los pa&iacute;ses comentados en los apartados anteriores, el caso de M&eacute;xico es un ejemplo de neutralidad de clasificaci&oacute;n por ambos &iacute;ndices. Los cuatro indicadores toman valores superiores a la media y a la mediana del conjunto de pa&iacute;ses. La esperanza de vida al nacer es ligeramente superior al tercer cuartil, perteneciendo pues al conjunto de pa&iacute;ses de desarrollo muy alto. Los valores de las otras dos dimensiones son superiores a la mediana e inferiores al tercer cuartil, si bien m&aacute;s cercanos a &eacute;ste que a aqu&eacute;lla, lo que determina su inclusi&oacute;n entre los pa&iacute;ses de desarrollo alto. Se aprecia pues, que tanto los criterios de la media geom&eacute;trica como los derivados de su inclusi&oacute;n en cuartiles son semejantes, teniendo adem&aacute;s en cuenta que los valores de todos los indicadores no est&aacute;n muy alejados, por encima o por debajo, del tercer cuartil. Se trata, por lo tanto, de una situaci&oacute;n en la que existe una gran uniformidad en los tres indicadores, no destacando ninguno de ellos por valores excesivamente altos o bajos. De ah&iacute; el resultado final, en el que la clasificaci&oacute;n con ambos &iacute;ndices es pr&aacute;cticamente id&eacute;ntica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La neutralidad de clasificaci&oacute;n para el caso de M&eacute;xico, por contrapartida, pone de manifiesto c&oacute;mo act&uacute;a el IADH en pa&iacute;ses donde son m&aacute;s acusadas las diferencias entre sus indicadores y, consecuentemente, entre sus tres dimensiones. Son los casos, ya comentados por su condici&oacute;n de extremos, de Belice y El Salvador, en Latinoam&eacute;rica, o de Zimbabwe y Gab&oacute;n, en &Aacute;frica, para los que los resultados de la clasificaci&oacute;n seg&uacute;n el IDH e IADH son claramente distintos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el diagrama de tronco, ramas y tallos del ep&iacute;grafe anterior, M&eacute;xico est&aacute; en el mismo tronco que Panam&aacute;, Per&uacute;, Ecuador y Brasil, ocupando la rama superior. Por tanto, teniendo un desarrollo inicialmente equivalente al de esos cuatro pa&iacute;ses, se distancia m&aacute;s pronto de los tres &uacute;ltimos, necesitando llegar a la segunda rama para colocarse, seg&uacute;n el desarrollo humano, por encima de Panam&aacute;.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carece de sentido hacer una evaluaci&oacute;n de cualquier magnitud sin la consiguiente comparaci&oacute;n de su valor con el obtenido para otras unidades. De ah&iacute; la plena validez de los <i>ranking</i> para evaluarla, obtenidos por la aplicaci&oacute;n de &iacute;ndices o indicadores. En el caso del desarrollo humano, el IDH o el IADH.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IADH aqu&iacute; definido presenta ciertas ventajas e inconvenientes si lo comparamos con el IDH. La principal desventaja reside en la dificultad y complejidad de su c&aacute;lculo. Utilizando la misma informaci&oacute;n que el IDH, el proceso para su obtenci&oacute;n, sobre todo en la resoluci&oacute;n de los empates, es evidentemente m&aacute;s dificultoso. Empero, esta desventaja no interfiere las propiedades te&oacute;ricas de su definici&oacute;n y dise&ntilde;o. Y, adem&aacute;s, este inconveniente de c&aacute;lculo es m&aacute;s aparente que real, pues una adecuada programaci&oacute;n lo soslaya f&aacute;cilmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n se indica que esta desventaja es m&aacute;s aparente que real, pues el proceso de c&aacute;lculo del IADH es programable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a este claro inconveniente, el IADH ofrece cuatro evidentes ventajas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Una primera ventaja reside en que combina dos realidades del desarrollo humano: la del desarrollo efectivamente alcanzado y la del d&eacute;ficit para llegar a alcanzar el m&aacute;ximo desarrollo posible. Es decir, tiene en cuenta no s&oacute;lo el nivel de desarrollo efectivamente alcanzado por un pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n el esfuerzo para eliminar totalmente el d&eacute;ficit que le impide alcanzar su m&aacute;ximo desarrollo. As&iacute; pues, la visi&oacute;n ofrecida por el IADH resulta m&aacute;s completa que la valoraci&oacute;n mediante el IDH<b>.</b></font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La segunda ventaja radica en la fuerte exigencia derivada de la penalizaci&oacute;n de los indicadores expresivos de bajos niveles de desarrollo. Al definirse por medio de la posici&oacute;n que cada indicador ocupa en una ordenaci&oacute;n, y no por su valor num&eacute;rico, no le afecta la posible existencia de indicadores con valores muy altos &#151;o muy bajos&#151; que arrastren hacia arriba &#151;o hacia abajo&#151; la correspondiente media geom&eacute;trica con la que se define el IDH<b>,</b> y que pueden enmascarar la verdadera situaci&oacute;n de desarrollo del pa&iacute;s. En definitiva, el IADH no se altera por la posible existencia de valores <i>outsiders</i> o fuera de rango en alguno de los tres indicadores que lo alimentan.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La estricta categorizaci&oacute;n introducida por el IADH responde a la exigencia de que las tres dimensiones del desarrollo tengan un comportamiento relativamente uniforme, en la hip&oacute;tesis de que el desarrollo de una de las dimensiones muy alejada de las otras dos est&aacute; expresando un fuerte desequilibrio, a todas luces no deseable, y que determina la mala clasificaci&oacute;n final del pa&iacute;s que lo presenta. Es por esto por lo que el IADH clasifica en peor situaci&oacute;n a los pa&iacute;ses cuyos indicadores tienen diferencias significativas entre s&iacute;, alej&aacute;ndose de la uniformidad.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Una &uacute;ltima ventaja, m&aacute;s operativa, reside en que, a diferencia del IDH<b>,</b> en el IADH no es necesaria una transformaci&oacute;n de los indicadores en &iacute;ndices de dimensi&oacute;n atendiendo a sus valores m&aacute;ximo y m&iacute;nimo respectivos, dado que en el IADH la informaci&oacute;n original se clasifica directamente, por indicadores, en cuartiles. De esta forma se soslaya los efectos diferenciales que puede introducir en el c&aacute;lculo la posible f&oacute;rmula de normalizaci&oacute;n introducida.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos &iacute;ndices est&aacute;n midiendo el mismo concepto de desarrollo humano como lo demuestra la alta y significativa correlaci&oacute;n tanto entre sus valores como entre sus ordenaciones deducidas. Sin embargo, a la hora de establecer la ordenaci&oacute;n de pa&iacute;ses a partir de ambos &iacute;ndices, existen diferencias en las posiciones alcanzadas que, en algunos casos, llegan a ser destacables. En todas estas diferencias est&aacute; siempre presente el arrastre que produce la media geom&eacute;trica cuando uno de los factores toma un valor muy alejado, por encima o por debajo, de los otros. Por el contrario, los resultados deducidos mediante el &iacute;ndice alternativo son independientes a esa influencia, al estar definido en funci&oacute;n de la posici&oacute;n que ocupa cada indicador en su conjunto respectivo. Cara a establecer un <i>ranking</i> u ordenaci&oacute;n de pa&iacute;ses, parece mucho m&aacute;s l&oacute;gico una ordenaci&oacute;n basada en la posici&oacute;n relativa de la informaci&oacute;n que define el desarrollo de un pa&iacute;s, que la que se basa en un valor num&eacute;rico deducido de la aplicaci&oacute;n de una media sobre dicha informaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anand, S. y Sen, A., 1994. <i>Human Development Index: Methodology and Measurement</i> &#91;Occasional Paper no. 12&#93;. <i>Human Development Report Office,</i> Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563127&pid=S0185-1667201400020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anand, S. y Sen, A., 1995. <i>Gender Inequality in Human Development: Theories and Measurement</i> &#91;Occasional Paper no. 19&#93;. En: <i>Background Papers: Human Development Report 1995.</i> Nueva York: United Nations Development Programme.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563129&pid=S0185-1667201400020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anand, S. y Sen, A., 1997) <i>Concepts of Human Development and Powerty. A Multidimensional Perspective.</i> En: <i>Poverty and Human Development: Human Development Papers 1997.</i> Nueva York: United Nations Development Programme.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563131&pid=S0185-1667201400020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beamonte, E.; Berm&uacute;dez, J.; Casino, A. y Veres, E., 2004. Un indicador global para la calidad del agua. Aplicaci&oacute;n a las aguas superficiales de la Comunidad Valenciana. <i>Revista Estad&iacute;stica Espa&ntilde;ola,</i> 46(156), pp. 357&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563133&pid=S0185-1667201400020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Emes, J., 2001. <i>Measuring Development: An Index of Human Progress.</i> Vancouver: The Fraser Institute.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563135&pid=S0185-1667201400020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez, R., 2008. El dise&ntilde;o de &iacute;ndices sint&eacute;ticos a partir de datos secundarios. Metodolog&iacute;as y estrategias para el an&aacute;lisis social. &#91;pdf&#93; <i>Revista Latinoamericana de Desarrollo Humano,</i> Bolet&iacute;n no. 43, abril, 15 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563137&pid=S0185-1667201400020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PNUD, 2010. <i>Informe sobre Desarrollo Humano 2010.</i> Edici&oacute;n del Vig&eacute;simo Aniversario. Nueva York: PNUD.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563139&pid=S0185-1667201400020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez&#45;Mesa, J.C., 2008. Factores relevantes en la medici&oacute;n de la pobreza y el desarrollo humano: &iacute;ndices PNUD. <i>Revista de Econom&iacute;a Mundial,</i> 19, pp. 183&#45;97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563141&pid=S0185-1667201400020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schuschny, A. y Soto, H., 2009. <i>Gu&iacute;a metodol&oacute;gica. Dise&ntilde;o de indicadores compuestos de desarrollo sostenible</i> &#91;CEPAL &#151; Documentos de Proyectos&#93;. <i>Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe</i> (CEPAL), Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563143&pid=S0185-1667201400020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veres, E., 2006. Dise&ntilde;o de un &iacute;ndice para la medici&oacute;n del desarrollo humano. <i>Revista Estudios de Econom&iacute;a Aplicada,</i> 24(3), diciembre, pp. 1013&#45;42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563145&pid=S0185-1667201400020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veres, E., 2010. Un &iacute;ndice alternativo al iph2 para la medici&oacute;n de la pobreza y exclusi&oacute;n social. <i>Revista Metodolog&iacute;a de Encuestas,</i> 12&#45;2010, pp. 29&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4563147&pid=S0185-1667201400020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece los valiosos comentarios de dos dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>      ]]></body>
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