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<journal-title><![CDATA[Investigación económica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un diagnóstico de Grecia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un diagn&oacute;stico de Grecia</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Chee&#45;Heong Quah*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Empresa y Contabilidad, University of Malaya, Kuala Lumpur, Malasia</i> &lt;<a href="mailto:quahch@um.edu.my">quahch@um.edu.my</a>&gt;.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en marzo de 2012;    <br> 	aceptado en octubre de 2013.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo explora el nivel de competitividad internacional de Grecia e investiga el grado de correspondencia entre las condiciones en este pa&iacute;s y las que dictan la teor&iacute;a de las zonas monetarias &oacute;ptimas (ZMO). Dado que Grecia comparte ahora la misma moneda con Alemania, el pa&iacute;s central <i>de facto</i> en la eurozona, los hallazgos indican que los problemas en el pa&iacute;s griego podr&iacute;an haberse exacerbado por la p&eacute;rdida de competitividad mercantil en relaci&oacute;n con Alemania o la ausencia de convergencia con la econom&iacute;a central en las diferentes &aacute;reas asociadas a las ZMO (integraci&oacute;n econ&oacute;mica, nivel del ingreso, etc.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Uni&oacute;n Econ&oacute;mica Monetaria (UEM), deuda, Grecia, ciclo econ&oacute;mico, uni&oacute;n monetaria, integraci&oacute;n, euro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL<a href="#nota">*</a>:</b> E62, F31, F32, F41, F42, O53.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las econom&iacute;as avanzadas que enfrentan problemas fiscales hoy en d&iacute;a comparten las mismas ra&iacute;ces con respecto a su debilidad subyacente (v&eacute;ase, por ejemplo, Buiter y Rahbari, 2010). En primer lugar se tienen las pol&iacute;ticas pro&#45;c&iacute;clicas que adoptaron las autoridades fiscales y monetarias durante los a&ntilde;os del auge posterior a la burbuja tecnol&oacute;gica de 2000; en segundo, los costos directos asociados con la turbulencia financiera mundial de 2007&#45;2008, incluidos los costos del rescate y, en tercero, la consiguiente recesi&oacute;n mundial que min&oacute; los ingresos e increment&oacute; los gastos p&uacute;blicos. En cuanto a Grecia, su gobierno incluso disimul&oacute; su posici&oacute;n presupuestaria real.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la crisis griega, las agencias calificadoras y las autoridades de la eurozona tambi&eacute;n deben cargar con parte de la responsabilidad. En efecto, la incapacidad que mostraron las agencias calificadoras para reconocer el riesgo inherente en las enormes sumas de bonos que emiti&oacute; el gobierno griego, se tradujo en bajos niveles de tasas de inter&eacute;s de largo plazo. Esto contribuy&oacute; a alimentar una burbuja especulativa que, al estallar, ni el Banco Central Europeo (BCE), ni los gobiernos de la eurozona pudieron ponerse de acuerdo respecto a la utilidad de la degradada deuda griega como garant&iacute;a de pr&eacute;stamo para este pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 10 de mayo de 2010, el BCE inici&oacute; su Programa para los Mercados de Valores (SMP, por sus siglas en ingl&eacute;s) para aplicar pol&iacute;ticas monetarias mediante la compra de bonos del gobierno. Este programa fue una desviaci&oacute;n del principio que manten&iacute;a la eurozona en cuanto a no rescatar gobiernos por la v&iacute;a de pol&iacute;ticas monetarias. A pesar de ello, hubo desacuerdos respecto al SMP en el seno del Consejo de Gobierno del BCE. En el BCE hab&iacute;a b&aacute;sicamente dos puntos de vista opuestos (Panico y Purificato, 2013): el primero respaldaba al SMP, quer&iacute;a atemperar fuerzas especulativas mediante la compra de grandes cantidades de t&iacute;tulos p&uacute;blicos; mientras que el segundo objetaba dicha medida debido a que cre&iacute;a que la crisis la ocasionaban debilidades estructurales, como la falta de competitividad y el libertinaje fiscal. Este segundo punto de vista afirmaba tambi&eacute;n que el SMP s&oacute;lo liberar&iacute;a a los pa&iacute;ses deudores del rigor de la disciplina del mercado y que distribuir&iacute;a el riesgo de la deuda hacia todos los contribuyentes de la eurozona. Al mismo tiempo, los medios esparcieron temores infundados respecto a las operaciones del BCE, lo que significaba un reto para que las autoridades pusieran en pr&aacute;ctica soluciones definitivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de esto, el origen de los errores de Grecia no es ajeno a su d&eacute;ficit relativamente alto en programas b&aacute;sicos de seguridad social, como pensiones y salud; pero la crisis y las medidas tomadas para contrarrestarla profundizaron la escasez de recursos que el pa&iacute;s necesitaba para proporcionar la protecci&oacute;n social necesaria para amortiguar las consecuencias de la misma (Matsaganis, 2011).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros autores, como Milios y Sotiropoulos (2010), relacionan los problemas de Grecia con desequilibrios estructurales dentro de la eurozona. Altas tasas de crecimiento en las econom&iacute;as "perif&eacute;ricas" a la par de una r&aacute;pida reducci&oacute;n en los costos del endeudamiento interno, en el marco de una pol&iacute;tica monetaria &uacute;nica, dieron como resultado la entrada significativa de ahorro externo que contribuy&oacute; a financiar los d&eacute;ficit en la cuenta corriente. Este financiamiento externo alivi&oacute; las presiones sobre los consumidores, que de otra forma se hubieran visto obligados a reducir su consumo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todav&iacute;a hay una tercera perspectiva. De Grauwe y Ji (2012) sugieren que la crisis fue producto de la incapacidad de las autoridades europeas para enfrentar los movimientos de capitales especulativos (generados por los conflictos con el BCE), los temores infundados que esparcieron los medios respecto al funcionamiento de la Uni&oacute;n Monetaria y el creciente riesgo para los contribuyentes de los pa&iacute;ses acreedores con relaci&oacute;n a aquellas pol&iacute;ticas que eran distintas a las basadas en la austeridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en un trabajo reciente, Krugman (2012) sostiene que si bien los desequilibrios entre los estados deficitarios y superavitarios en los Estados Unidos pueden de alguna manera equilibrarse por las convergencias en &aacute;reas de la zona de moneda &oacute;ptima (ZMO) provocadas por las transferencias fiscales (Kenen, 1969) y la migraci&oacute;n de la fuerza de trabajo (Mundell, 1961), los desequilibrios entre el centro y la periferia en la eurozona, lejos de tener estas caracter&iacute;sticas, son una causa b&aacute;sica de la crisis en dicha zona. Previamente, en un estudio relativo a las ZMO, Barbosa y Alves (2011) encontraron que diferencias en el crecimiento de los costos unitarios de trabajo, en el comercio y en el crecimiento del producto eran causas significativas de competitividad divergente entre algunos estados de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica Monetaria (UEM). M&aacute;s recientemente, Quah (2013a; 2014) detecta una creciente fragmentaci&oacute;n en la sincronizaci&oacute;n del ciclo econ&oacute;mico dentro de la eurozona, despu&eacute;s de la crisis financiera y econ&oacute;mica mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En vista de lo anterior, este trabajo analiza los niveles de competitividad internacional de Grecia, concentr&aacute;ndose en el tipo de cambio real y en el grado de correspondencia entre las condiciones que dicta la teor&iacute;a de las ZMO (distintas a las ya mencionadas en la literatura) con la situaci&oacute;n real de este pa&iacute;s. En esencia, considerando que Grecia comparte actualmente la misma moneda con Alemania, el pa&iacute;s central <i>de facto</i> en la eurozona, las dificultades en Grecia pudieron verse exacerbadas por la p&eacute;rdida de competitividad comercial en relaci&oacute;n con Alemania o por la falta de convergencia con dicho pa&iacute;s en las &aacute;reas econ&oacute;micas correspondientes a la ZMO. De ah&iacute; que resulte natural utilizar a Alemania como el pa&iacute;s de referencia para el an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello, la muestra de datos utilizados comprende en general el periodo de 1992 a 2009/2011, considerando los posibles efectos del Tratado de Maastricht de 1992, el nacimiento del euro en 1999, la "euroizaci&oacute;n" de Grecia en 2001 y la crisis global de 2007&#45;2008. Dado que el periodo examinado comprende el periodo de implementaci&oacute;n real del euro en Grecia, uno puede verificar si ha habido una mayor convergencia con Alemania despu&eacute;s de la "euroizaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de esta introducci&oacute;n el trabajo est&aacute; organizado como sigue: la segunda secci&oacute;n analiza algunos indicadores de desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de la econom&iacute;a griega, como antecedentes del tema en discusi&oacute;n; la secci&oacute;n tercera examina el nivel de competitividad internacional de Grecia, concentr&aacute;ndose en los movimientos de los tipos de cambio reales; la cuarta secci&oacute;n introduce los criterios de las ZMO y se eval&uacute;a el grado de conformidad de Grecia con respecto a dichos criterios. En ambas secciones, la tres y la cuatro, el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico griego es evaluado con relaci&oacute;n al de Portugal e Irlanda, pa&iacute;ses que est&aacute;n, al igual que Grecia, sujetos a los programas de ajuste acordados con las autoridades europeas. La quinta secci&oacute;n aborda el examen de los hallazgos y sus posibles implicaciones y, finalmente, en el &uacute;ltimo apartado se presentan las conclusiones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DESEMPE&Ntilde;O DE GRECIA</b> <b><i>VIS&#45;&Aacute;&#45;VIS</i></b> <b>CON ALEMANIA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recurriendo a algunos indicadores macroecon&oacute;micos de uso generalizado, esta secci&oacute;n compara el desempe&ntilde;o de Grecia con el de Alemania. Los temas que examinamos son: el equilibrio presupuestario, el endeudamiento p&uacute;blico, la balanza en cuenta corriente, la inversi&oacute;n extranjera directa (IED), los flujos de capital privado y el desempleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra la posici&oacute;n del presupuesto del gobierno central como porcentaje del producto interno bruto (PIB) a lo largo del periodo 1992&#45;2012 para Grecia y Alemania. Evidentemente, los d&eacute;ficit presupuestarios en Grecia siempre han sido mayores en comparaci&oacute;n con los de Alemania. A pesar de la mejor&iacute;a en los a&ntilde;os cercanos a 1999, muy probablemente debido a la conformidad con el Tratado de Maastricht, los d&eacute;ficit en la econom&iacute;a griega comenzaron a deteriorarse y divergir de los de Alemania a partir de finales de la d&eacute;cada de 1990. Tambi&eacute;n se observa en la trayectoria griega una ca&iacute;da en 2004 que coincide con la Olimpiada en Grecia y un profundo bache en 2007&#45;2009, durante la crisis econ&oacute;mica global.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el desempe&ntilde;o del balance fiscal de las autoridades griegas en t&eacute;rminos de niveles (sin compararlo con el de Alemania), fue en gran medida razonable hasta 2005, antes de la ca&iacute;da de las finanzas p&uacute;blicas tras la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 2005 y el fracaso de las pol&iacute;ticas de austeridad para conseguir una reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico previsto por el programa de ajuste de la Comisi&oacute;n Europea, el BCE y el FMI (Arestis y Pelagidis, 2010; Papadimitriou, Nikiforos y Zezza, 2013). Pese a ello, en 2010 hubo un giro total cuando las pol&iacute;ticas de austeridad comenzaron a ser m&aacute;s efectivas en los albores de una amenazante crisis de deuda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los d&eacute;ficit cr&oacute;nicos en Grecia se remontan a 1981, cuando el pa&iacute;s se uni&oacute; a la comunidad europea, en cuyo marco se eliminaron las barreras econ&oacute;micas proteccionistas. Esto trajo consigo una ca&iacute;da de los ingresos para el gobierno, situaci&oacute;n que habr&iacute;a de empeorar cuando el gobierno encabezado por Andreas Papandreou aplic&oacute; una pol&iacute;tica agresiva de gasto, particularmente en asistencia social, a comienzos de los a&ntilde;os ochenta. Adicionalmente, otras causas que agravaron los d&eacute;ficit incluyen los terremotos en los ochentas y noventas, as&iacute; como disputas con la vecina antigua Rep&uacute;blica Yugoslava de Macedonia y con Turqu&iacute;a en la d&eacute;cada de los noventas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al endeudamiento p&uacute;blico,<sup><a href="#nota">1</a></sup> la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> muestra que el gobierno griego siempre ha estado en niveles altos, cerca de 100% del PIB en los a&ntilde;os noventa y en los dos mil, antes de dispararse a mayores niveles a partir de la crisis global. De acuerdo con Reinhart y Rogoff (2008), el riesgo de una crisis financiera es significativamente mayor cuando la tasa de la deuda respecto al PIB alcanza o sobrepasa el umbral de 100%. Esto ocurre, a pesar de que entre 1983 y 2005 la brecha entre las tasas de Grecia y de Alemania se redujo ligeramente. Vale la pena hacer notar tambi&eacute;n que en los a&ntilde;os noventa, pese a las mejoras en el balance de finanzas p&uacute;blicas de Grecia (como ya se mencion&oacute;), se mantuvieron altos niveles de endeudamiento en ese periodo. Ello contrasta radicalmente con la situaci&oacute;n de Alemania, que siempre ha mantenido niveles de deuda muy bajos en relaci&oacute;n con su PIB.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la balanza externa, la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> muestra la trayectoria de la balanza en cuenta corriente (como porcentaje del PIB) de Grecia y de Alemania en el periodo 1992&#45;2009. Es evidente que la trayectoria griega exhibe una ca&iacute;da en la tendencia de largo plazo desde mediados de los a&ntilde;os noventa y que, en general, parece el reflejo opuesto de la trayectoria alemana. Aunque resulta interesante que de 2000 a 2005 el balance en la cuenta corriente de Grecia griego no se deteriora. En general la tendencia corresponde a la condici&oacute;n de exportador hegem&oacute;nico de Alemania <i>vis&#45;&agrave;&#45;vis</i> el resto de la Uni&oacute;n Europea.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g3.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Referente a los flujos netos de IED, un componente de la balanza de capital, la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a> indica que antes del nacimiento del euro en 1999, la IED neta como porcentaje del PIB de Grecia fue ligeramente mayor en comparaci&oacute;n con Alemania, aunque desde entonces ha sido baja en general. Esto a pesar de los esfuerzos del gobierno griego por atraer inversi&oacute;n extranjera hacia proyectos de infraestructura, como autopistas y el metro para Atenas. Tambi&eacute;n resulta interesante hacer notar que la IED excepcionalmente alta para Alemania en los a&ntilde;os previos a 1999, trajo un efecto positivo para su euroizaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la <a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a> muestra que desde comienzos de los a&ntilde;os del 2000 los flujos de capital privado en Grecia se incrementaron significativamente a niveles mayores que los de en Alemania. Dados los niveles relativamente bajos de IED de largo plazo para Grecia, como muestra la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>, este fen&oacute;meno se puede explicar, en primer lugar, por los flujos de capital especulativo de fondos de corto plazo que buscan altos rendimientos en activos griegos, particularmente en valores p&uacute;blicos. Las principales fuentes de los fondos incluyen a Alemania, Pa&iacute;ses Bajos y Francia. Muy probablemente esto se facilit&oacute; por la eliminaci&oacute;n del riesgo cambiario al momento en que Grecia se euroiz&oacute; y por la presencia de una garant&iacute;a impl&iacute;cita por parte de las autoridades de la eurozona (v&eacute;ase, por ejemplo, de Grauwe y Ji, 2012).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En pocas palabras, con base en los datos previos y con referencia a Alemania, la salud econ&oacute;mica de Grecia parec&iacute;a enviar se&ntilde;ales de alarma, lo cual se reflej&oacute; en las altas tasas de desempleo en ese pa&iacute;s (v&eacute;ase la <a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>). S&oacute;lo durante el periodo de la burbuja de activos, en los a&ntilde;os previos a la crisis mundial, sus tasas de desempleo fueron bajas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, y de nueva cuenta, puede decirse que Grecia mantuvo un proceso de crecimiento impulsado por la demanda y no por las exportaciones, como en el caso de Alemania. Adem&aacute;s, los impactos de la turbulencia financiera mundial y los programas de ajuste acordados con las autoridades europeas pudieron haber exacerbado los problemas de dicho pa&iacute;s, de forma que las dificultades que enfrentaba podr&iacute;an no haber sido de largo plazo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EVALUACI&Oacute;N DE LA COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL DE GRECIA</b></font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tipo de cambio real deflactado por el IPC relativo</b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un determinante importante de competitividad internacional es el tipo de cambio real. Los cambios en esta variable dependen tanto de la tasa relativa de inflaci&oacute;n como de las variaciones en el tipo de cambio nominal. Consideremos, en primer lugar, la tasa de inflaci&oacute;n subyacente. La <a href="#g7">gr&aacute;fica 7</a> marca las trayectorias del &iacute;ndice de precios al consumidor (IPC) en Grecia, Irlanda, Portugal, Alemania y Estados Unidos de enero de 1992 a noviembre de 2012. A lo largo de este periodo, la inflaci&oacute;n &#91;acumulada&#93; fue cercana a 172% en Grecia, 90% en Portugal, 62% en Estados Unidos al igual que Irlanda y 44% en Alemania.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g7"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g8">gr&aacute;fica 8</a> presenta el tipo de cambio nominal en d&oacute;lares (sin deflactar) para Grecia, Alemania, Portugal e Irlanda durante el mismo periodo. Antes del nacimiento del euro en 1999, y no obstante algunos altibajos, es claro que el dracma se movi&oacute; visiblemente a la par del resto de las monedas, aunque ha sido cada vez m&aacute;s barata, de hecho la m&aacute;s barata, en t&eacute;rminos de d&oacute;lares. Espec&iacute;ficamente, a lo largo del sub&#45;periodo 1992&#45;1999, el dracma se depreci&oacute; en cerca de 51% respecto al d&oacute;lar estadounidense, mientras que el marco alem&aacute;n permaneci&oacute; casi sin cambios.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g8"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando consideramos el periodo 1992&#45;2000, observamos que el dracma se depreci&oacute; cerca de 117% en relaci&oacute;n con el d&oacute;lar, mientras que el marco m&aacute;s bien se apreci&oacute; cerca de 33% frente al d&oacute;lar, debido a la euroizaci&oacute;n. En suma, en relaci&oacute;n con esta &uacute;ltima moneda, el marco se apreci&oacute; 150 puntos porcentuales m&aacute;s en comparaci&oacute;n con el dracma. Por tanto, previo a la euroizaci&oacute;n de Grecia, el pa&iacute;s hab&iacute;a sido significativamente m&aacute;s competitivo que Alemania (y Portugal), sin embargo, pas&oacute; a ser significativamente menos competitivo con la euroizaci&oacute;n en 2001.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando el periodo muestra de 1992&#45;2012 como un todo, la moneda griega, similar con la portuguesa, se apreci&oacute; efectivamente 100% en relaci&oacute;n con el d&oacute;lar; la moneda alemana lo hizo en cerca de 50%, mientras que la de Irlanda se depreci&oacute; en casi 30%. Al agregar el diferencial inflacionario del IPC de Estados Unidos al cambio en la tasa nominal en d&oacute;lares, la apreciaci&oacute;n real (aproximada) de la moneda griega fue de 210% frente al d&oacute;lar para todo el periodo. Por su parte, la apreciaci&oacute;n real de la moneda alemana respecto al d&oacute;lar fue tan s&oacute;lo de 30% en el mismo periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si deflactamos doblemente la tasa nominal en d&oacute;lares por los respectivos IPC, la <a href="#g9">gr&aacute;fica 9</a> muestra trayectorias altamente sincronizadas de las monedas europeas previo al nacimiento del euro en 1999, para posteriormente distanciarse, aunque paralelamente desde 1999 hasta 2000, y divergir significativamente en el caso de Grecia y Alemania, cuando el euro reemplaz&oacute; la dracma en 2001. La misma divergencia sucedi&oacute; entre Alemania y Portugal e Irlanda, quienes adoptaron el euro a principios de 1999.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g9"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con m&aacute;s detalle para el periodo 2001 a 2012, la <a href="#g10">gr&aacute;fica 10</a> pone al descubierto que si bien los movimientos de las tasas han sido paralelos (resultado de la unificaci&oacute;n de los tipos de cambio reales), la trayectoria griega es consistentemente la m&aacute;s baja entre las del resto de las monedas. Esto implica que en t&eacute;rminos reales es crecientemente m&aacute;s caro para un d&oacute;lar estadounidense comprar en Grecia que en Alemania, Portugal o Irlanda. Esto se observa cuando se utiliza enero de 2001 como base y punto de referencia. Las brechas son incluso mayores si utilizamos 1992 como a&ntilde;o base, como muestra la <a href="#g9">gr&aacute;fica 9</a>.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g10"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g10.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, la relaci&oacute;n del tipo de cambio real entre los pa&iacute;ses se puede dividir en tres fases. En la primera (1992&#45;1998) las trayectorias est&aacute;n pr&aacute;cticamente unificadas y sincronizadas. En la segunda (1999&#45;2000) Grecia pierde competitividad en relaci&oacute;n con Irlanda, aunque es m&aacute;s competitiva respecto a Alemania y Portugal debido a una apreciaci&oacute;n nominal significativa de las monedas alemana y portuguesa frente al d&oacute;lar en 1999. En la tercera (2001 a 2012) Grecia es m&aacute;s cara que Alemania, Portugal e Irlanda dada la apreciaci&oacute;n nominal excepcionalmente alta de la moneda griega frente al d&oacute;lar, a consecuencia de la euroizaci&oacute;n de Grecia en 2001 y a una mayor tasa de inflaci&oacute;n en dicho pa&iacute;s.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tipos reales de cambio deflactados por costos unitarios laborales</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para verificar los c&aacute;lculos anteriores de los tipos de cambio reales deflactados con base en el IPC, consid&eacute;rense los costos unitarios de trabajo estimados por la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y Desarrollo Econ&oacute;micos (OCDE), principalmente para la manufactura. Utilizamos datos anuales debido a que est&aacute;n disponibles para todos los pa&iacute;ses en cuesti&oacute;n. La <a href="#g11">gr&aacute;fica 11</a> revela que los costos unitarios de trabajo en Grecia se incrementaron 170%, mientras que en Alemania tan s&oacute;lo en 6%. Por su parte, los de Estados Unidos e Irlanda cayeron 17% y los de Portugal aumentaron ligeramente por encima de los de Alemania; no obstante, fueron m&aacute;s bajos en comparaci&oacute;n con los de Grecia. As&iacute;, los costos unitarios de trabajo en la manufactura en Grecia se incrementaron respecto a los de Estados Unidos en 187 puntos porcentuales y en relaci&oacute;n con los de Alemania en 164 puntos porcentuales.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g11"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g11.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si deflactamos doblemente la tasa nominal del d&oacute;lar con los costos unitarios de trabajo en la manufactura, la <a href="#g12">gr&aacute;fica 12</a> indica casi tres fases en las trayectorias del tipo de cambio real. En la primera fase (1992&#45;1998), previo al lanzamiento del euro, un d&oacute;lar pod&iacute;a comprar m&aacute;s unidades de trabajo en Irlanda, Portugal y Alemania en comparaci&oacute;n con Grecia. Durante la segunda (1999&#45;2000), antes de que el euro reemplazara al dracma, los costos unitarios de trabajo eran m&aacute;s bajos en Grecia respecto a los de Portugal y Alemania, aunque no m&aacute;s que en Irlanda. En la tercera (2001&#45;2009) los costos del trabajo en Irlanda y Alemania son considerablemente m&aacute;s bajos en relaci&oacute;n con los de Grecia y Portugal (siendo 1992 el a&ntilde;o base).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g12"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g12.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la totalidad del periodo, 1992&#45;2010, los costos del trabajo en d&oacute;lares en Grecia se apreciaron en 43 puntos porcentuales por encima de los de Alemania y en 137 puntos porcentuales por encima de los de Irlanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Podr&iacute;a uno explicar la competitividad relativa de Alemania respecto a la de Grecia por el superior crecimiento de la productividad alemana? No realmente, la <a href="#g13">gr&aacute;fica 13</a> muestra los movimientos de la productividad del trabajo en Grecia y Alemania. Es claro que desde 2003 Grecia sobrepas&oacute; a Alemania en t&eacute;rminos de crecimiento de productividad. Empero, la competitividad de Irlanda con relaci&oacute;n a la de Grecia puede ser explicada por mayor productividad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g13"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g13.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uniendo todas las piezas, la evidencia que hemos discutido en esta secci&oacute;n parece indicar que la p&eacute;rdida de competitividad de Grecia frente a Alemania se debe, en gran medida, a la excesiva apreciaci&oacute;n del tipo de cambio nominal griego respecto al d&oacute;lar al momento en que Grecia unific&oacute; su moneda con la de Alemania, y no por un mayor crecimiento de la productividad en esta &uacute;ltima. Lejos de compensar los ajustes en los precios internos, el euro seguir&aacute; sobrevalu&aacute;ndose sustancialmente en Grecia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, la p&eacute;rdida del instrumento de pol&iacute;tica del tipo de cambio en el caso de Grecia y la presencia simult&aacute;nea de una m&aacute;s alta tasa de inflaci&oacute;n, sugieren la creaci&oacute;n de un mecanismo europeo que compense la consecuente p&eacute;rdida de competitividad. De hecho, la tasa m&aacute;s alta de inflaci&oacute;n en este pa&iacute;s puede ser la consecuencia de la estructura oligop&oacute;lica de su organizaci&oacute;n productiva.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONFORMACI&Oacute;N CON LOS CRITERIOS DE LAS ZMO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se eval&uacute;a a Grecia de acuerdo con el criterio de convergencia que sugiere la teor&iacute;a de las ZMO. Como en las secciones previas, las comparaciones las hacemos en relaci&oacute;n con Portugal e Irlanda. A manera de introducci&oacute;n, en primer lugar haremos una r&aacute;pida revisi&oacute;n de la teor&iacute;a de las ZMO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las bases de la teor&iacute;a de las ZMO las sentaron Mundell (1961) y McKinnon (1963), y posteriormente las refinaron Kenen (1969) y Krugman (1990). B&aacute;sicamente, esta teor&iacute;a establece los criterios en cuyo marco un pa&iacute;s o una econom&iacute;a pueden obtener grandes beneficios o reducir sustancialmente los costos que implica unirse a una zona monetaria. Como resume Boreiko (2003: 315):</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de las ZMO aborda los beneficios y los costos asociados a la adopci&oacute;n de una moneda &uacute;nica, los cuales dependen del grado de convergencia de las econom&iacute;as. Los beneficios est&aacute;n asociados con el aprovechamiento econ&oacute;mico de los costos de intercambio y de la importaci&oacute;n de la credibilidad del banco central de la uni&oacute;n, reduciendo con ello las expectativas y el nivel de la inflaci&oacute;n. En cuanto a los costos asociados, son esencialmente los opuestos a los beneficios de tener pol&iacute;ticas monetaria y cambiaria independientes, las cuales son &uacute;tiles como medios para responder a las sacudidas que son asim&eacute;tricas entre las posibles partes en la uni&oacute;n monetaria (Traducci&oacute;n del original en ingl&eacute;s).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con los trabajos recientes de Quah (2012a; 2012b; 2013b), Quah y Crowley (2010; 2012a; 2012b) y Quah e Ismail (2012), los criterios de las ZMO que aqu&iacute; investigamos son: intensidad del comercio bilateral, simetr&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico, sincronizaci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s real, convergencia inflacionaria y flexibilidad del mercado laboral. La eficacia de estos criterios en el contexto de la eurozona la hicieron evidente Artis y Zhang (2002) al seleccionar a Portugal, Italia, Grecia y Espa&ntilde;a como un grupo de pa&iacute;ses cuyas caracter&iacute;sticas eran las menos similares en t&eacute;rminos de ZMO respecto a las de Alemania.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cuatro primeros criterios se miden respecto a un pa&iacute;s de referencia; en este caso, y para reiterar, Alemania, el banquero central <i>de facto</i> de la eurozona. Al mismo tiempo, resulta atractivo comparar las relaciones de Grecia con Alemania con relaci&oacute;n a las de Estados Unidos, una econom&iacute;a dominante en el Atl&aacute;ntico Norte.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Intensidad del comercio bilateral</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mundell (1961) destaca el comercio como precondici&oacute;n para evaluar los beneficios y bienestar social que traen consigo tasas de intercambio comercial estables. McKinnon (1963) concuerda y se&ntilde;ala que los pa&iacute;ses con grandes vol&uacute;menes de comercio entre s&iacute; son buenos candidatos para la integraci&oacute;n monetaria ya que pueden obtenerse m&aacute;ximos beneficios en t&eacute;rminos de ahorros en los costos de transacci&oacute;n y de los tipos de cambio. Emp&iacute;ricamente, Bayoumi y Eichengreen (1997) detectaron que los pa&iacute;ses europeos que alcanzan los mayores vol&uacute;menes de comercio bilateral se caracterizan por tener las mejores condiciones para una uni&oacute;n monetaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta l&iacute;nea, resulta convincente observar este &aacute;ngulo como un criterio para evaluar si la adopci&oacute;n que se hizo en Grecia de las pol&iacute;ticas de Alemania fue una acci&oacute;n apropiada. Para ello, la apertura comercial se mide en t&eacute;rminos de intensidad de comercio bilateral, (<i>x<sub>i,r</sub></i> + <i>m<sub>i,r</sub></i>)/(<i>x<sub>i</sub></i> + <i>m<sub>i</sub></i>) donde <i>x<sub>i</sub></i> y <i>m<sub>i</sub></i> son las exportaciones e importaciones de bienes griegas, mientras que el sub&iacute;ndice <i>r</i> indica el destino de o fuente de Alemania o Estados Unidos. El valor para cada a&ntilde;o a lo largo del periodo 1992&#45;2011 se muestra en la <a href="#g14">gr&aacute;fica 14</a>.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g14"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g14.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gr&aacute;fica indica que no obstante ciertos altibajos, la apertura comercial de Grecia con los Estados Unidos es consistentemente m&aacute;s alta que con Alemania. De hecho la importancia de Alemania como socio comercial ha venido decayendo a lo largo del periodo en cuesti&oacute;n. En otro aspecto, si observamos el patr&oacute;n de comercio de largo plazo con los Estados Unidos, parece mostrar un desplazamiento ascendente a lo largo de los a&ntilde;os de 1990 y una tendencia descendente en los de 2000, a la par del incremento de competitividad de Grecia en relaci&oacute;n con los Estados Unidos en el primer periodo y una ca&iacute;da de competitividad al momento en que el pa&iacute;s griego adopt&oacute; el euro en el segundo periodo. Si uno utiliza el porcentaje del comercio alem&aacute;n en el comercio total griego, en comparaci&oacute;n con el de Estados Unidos, entre 2000 y 2006, la apertura comercial de Grecia con Estados Unidos puede relacion&aacute;rsela con la tendencia del PIB estadounidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede hacerse una observaci&oacute;n similar para Portugal e Irlanda, cuya apertura comercial con Estados Unidos ha sido mucho mayor que con Alemania. Mientras la mayor apertura de Portugal hacia Estados Unidos ha venido decayendo en a&ntilde;os recientes, la de Irlanda se ha incrementado marcadamente.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Simetr&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los ciclos econ&oacute;micos son sustancialmente sincr&oacute;nicos entre zonas monetarias, pierde creciente importancia el papel que desempe&ntilde;a la flexibilidad de los tipos de cambio como amortiguadores de las sacudidas de la demanda asim&eacute;trica o presiones de oferta a trav&eacute;s de las zonas. De forma que, para el caso griego, entre mayor sea la sincron&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico con Alemania (o Estados Unidos), mayores ser&aacute;n las posibilidades de unificaci&oacute;n monetaria con Alemania (o Estados Unidos). En t&eacute;rminos de medici&oacute;n, se ha hecho popular aplicar este criterio de acuerdo con la sincron&iacute;a de los ciclos econ&oacute;micos mediante la evaluaci&oacute;n de correlaciones de los componentes c&iacute;clicos del producto. Para inferir los ciclos, se adopta el m&eacute;todo de Gerlach (1998) y Baxter y Stockman (1989) que elimina las tendencias existentes en los componentes c&iacute;clicos de las series trimestrales del PIB real, recurriendo al uso del filtro Hodrick&#45;Prescott (H&#45;P).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g15">gr&aacute;fica 15</a> muestra las correlaciones del ciclo econ&oacute;mico de Grecia con Alemania y Estados Unidos de enero de 1992 a enero de 2011. Se utiliza el &iacute;ndice mensual de precios industriales (IPI) para establecer las variaciones de producto. Tambi&eacute;n se muestran los 12 meses correspondientes a Portugal e Irlanda. Asimismo, se muestra, en porcentajes, el mayor n&uacute;mero de veces en que hay correlaci&oacute;n con Alemania en comparaci&oacute;n con Estados Unidos.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g15"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g15.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como muestran la gr&aacute;fica y el porcentaje, Grecia tiene pr&aacute;cticamente mayor sincron&iacute;a con Alemania que con los Estados Unidos a lo largo del periodo, siendo 70.4% mayor n&uacute;mero de veces en que hay correlaci&oacute;n con Alemania. En lo que corresponde a Portugal e Irlanda, puede observarse algo muy similar, si bien con menores porcentajes, a saber, 60 y 58.3 por ciento respectivamente. Con esta evidencia, la simetr&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico griego con el de Alemania es mayor que con el de Estados Unidos cuando se compara con el de Portugal e Irlanda.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tasa de inter&eacute;s real simetr&iacute;a del ciclo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien no aparece como uno de los criterios en los que se basa la teor&iacute;a de las ZMO, de acuerdo con Artis y Zhang (2002) este factor se indica mediante un argumento de "preferencia revelada". Si la pol&iacute;tica monetaria de un pa&iacute;s ha diferido un poco hist&oacute;ricamente respecto a la de un pa&iacute;s de referencia, el costo de ceder independencia monetaria ser&iacute;a bajo, de forma que la sincronizaci&oacute;n en las tasas de inter&eacute;s reales se podr&iacute;a interpretar como un indicador de coordinaci&oacute;n de pol&iacute;tica monetaria. Siguiendo a Quah y Crowley (2010), mediante la aplicaci&oacute;n del filtro H&#45;P se eliminan las tendencias existentes en las series de tasa de inter&eacute;s real para obtener los ciclos, donde la sincron&iacute;a la indican correlaciones entre los ciclos. Para calcular tasas de inter&eacute;s reales se utilizan las tasas de corto plazo en el mercado de dinero y las tasas de inflaci&oacute;n del IPC. En la <a href="#g16">gr&aacute;fica 16</a> se muestran los coeficientes de correlaci&oacute;n de 12 meses con Alemania y Estados Unidos a lo largo del periodo 2001:1&#45;2012:1. Tambi&eacute;n aparece, en porcentaje, la mayor cantidad de veces en que hay correlaci&oacute;n con Alemania en comparaci&oacute;n con Estados Unidos. El periodo queda restringido a la disponibilidad de datos de los pa&iacute;ses.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g16"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g16.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como muestra la gr&aacute;fica, el dominio relativo de Alemania y los Estados Unidos difiere dependiendo del periodo. Espec&iacute;ficamente para Grecia, durante los primeros a&ntilde;os posteriores a la euroizaci&oacute;n de 1999, la simetr&iacute;a con Alemania fue mayor, sin embargo, para los a&ntilde;os subsiguientes y hasta finales de 2000 &#151;que coincide con la crisis de las <i>subprime</i> en los Estados Unidos&#151; el grado de simetr&iacute;a con este pa&iacute;s fue mayor. Durante 2010&#45;2011, en los momentos de p&aacute;nico por la deuda del euro, hubo una mayor convergencia relativa con Alemania respecto a con los Estados Unidos. La relativamente coordinada pol&iacute;tica monetaria de Grecia con los Estados Unidos en el periodo que desemboc&oacute; en la crisis de las <i>subprime</i> pudo haber ayudado a alimentar las burbujas especulativas en Grecia. As&iacute;, no es de sorprender que el valor porcentual de mayor sincron&iacute;a con Alemania respecto a Estados Unidos tan s&oacute;lo fuera de 51.9%. Esto indica casi igual dominio de la pol&iacute;tica monetaria de los Estados Unidos sobre Grecia, en comparaci&oacute;n con la de Alemania. Para aclarar, aun si Grecia y Alemania comparten de hecho las mismas tasas de inter&eacute;s nominales despu&eacute;s de la euroizaci&oacute;n, sus ciclos de tasa de inter&eacute;s "real" pueden divergir debido a diferencia en las tasas de inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que a Portugal e Irlanda se refiere, con las mismas medidas, el grado de sincron&iacute;a con Estados Unidos ha sido de hecho ligeramente mayor respecto a su sincron&iacute;a con Alemania.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Convergencia de inflaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo se&ntilde;alan Artis y Zhang (2002), la literatura econ&oacute;mica tradicional de las ZMO se origin&oacute; durante la era de la econom&iacute;a del "precio&#45;fijo", de forma que introducir la convergencia de inflaci&oacute;n como criterio se puede entender simplemente como una normalizaci&oacute;n apropiada. Desde otro punto de vista, dado que tasas de inflaci&oacute;n similares resultan de similitudes en pol&iacute;ticas monetarias y fiscales y en estructura econ&oacute;mica, puede presumirse que el costo de unirse a una zona monetaria ser&aacute; bajo si las tasas de inflaci&oacute;n son similares entre los integrantes (Nguyen, 2007). La convergencia en inflaci&oacute;n entre pa&iacute;ses tambi&eacute;n refleja similitud en costos del trabajo y agresividad de los sindicatos, lo que implica menor necesidad de flexibilidad de tipos nominales de cambio para ajustar desequilibrios en cuenta corriente (Fleming, 1971).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este criterio se lo cuantifica con diferencial absoluto de inflaci&oacute;n del IPC, <i>&#124;x<sub>i</sub></i> &#45; <i>x<sub>r</sub></i>&#124; donde <i>x<sub>i</sub></i> y <i>x<sub>r</sub></i> son las respectivas tasas de inflaci&oacute;n en Grecia, Portugal o Irlanda, y Alemania o Estados Unidos. Se utiliza el valor absoluto debido a que aqu&iacute; nos interesa la magnitud. Diferencias bajas indican mayor convergencia en inflaci&oacute;n y viceversa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g17">gr&aacute;fica 17</a> presenta las diferencias de enero de 1992 a diciembre de 2012. Es obvio que la inflaci&oacute;n en Grecia fue convergiendo con la de Alemania y los Estados Unidos a lo largo de los a&ntilde;os, particularmente desde el advenimiento del euro en 1999. Espec&iacute;ficamente, la inflaci&oacute;n en Grecia ha sido en general m&aacute;s paralela a la de los Estados Unidos que a la de Alemania, especialmente en la reciente d&eacute;cada, no obstante la aplicaci&oacute;n del criterio de estabilidad de precios de Maastricht. Se pueden observar hallazgos similares para Portugal e Irlanda para los cuales, en porciones significativas del periodo, la convergencia de inflaci&oacute;n con la de los Estados Unidos ha sido mayor en comparaci&oacute;n con la de Alemania.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g17"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g17.jpg"></p>      <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Flexibilidad del mercado laboral</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ingram (1962) y Kenen (1969) propusieron que la flexibilidad en los mercados laborales nacionales tiene la misma importancia que la movilidad de la fuerza de trabajo entre naciones &#151;idea que populariz&oacute; Mundell (1961) y que recientemente revis&oacute; Krugman (2012), a la luz de la crisis de la eurozona&#151; para equilibrar distorsiones en los mercados laborales. La hip&oacute;tesis es: a mayor flexibilidad de los mercados laborales, mayores ser&aacute;n las posibilidades de recuperaci&oacute;n del empleo despu&eacute;s de sacudidas severas; de ah&iacute; que sea m&aacute;s deseable fijar las tasas de inter&eacute;s. Siguiendo a Artis y Zhang (2002), utilizamos un &iacute;ndice de la OCDE para medir la rigurosidad de la protecci&oacute;n del empleo, considerando que entre menor sea el &iacute;ndice de protecci&oacute;n mayor ser&aacute; la flexibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g18">gr&aacute;fica 18</a> muestra que el mercado laboral griego es menos el&aacute;stico en comparaci&oacute;n con el alem&aacute;n, no obstante que hay creciente flexibilidad en el primero desde inicios de los a&ntilde;os 2000. Sin embargo, Grecia muestra mayor flexibilidad en comparaci&oacute;n con Portugal e Irlanda en los a&ntilde;os del 2000. Parece convincente asociar la rigidez m&aacute;s baja en el pa&iacute;s griego con su euroizaci&oacute;n en 2001, y si bien la protecci&oacute;n del empleo en Alemania sigue siendo baja, la brecha entre una y otra naci&oacute;n se ha acortado significativamente en los a&ntilde;os 2000.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s, no obstante que la protecci&oacute;n m&aacute;s baja y la mayor flexibilidad en los mercados laborales de Grecia durante los a&ntilde;os 2000 son t&eacute;cnicamente consistentes con un r&eacute;gimen de cambio r&iacute;gido, es algo que socialmente aborrece la clase trabajadora. Por tanto, ante los recortes en el gasto p&uacute;blico en los albores de la crisis de la deuda de 2010, es de esperar que haya tremenda protesta p&uacute;blica entre la poblaci&oacute;n griega.</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g18"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g18.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede que sea muy tarde para que Grecia &#151;un participante "ya arraigado"&#151; renuncie al euro, abandone la Uni&oacute;n y, en consecuencia, restaure el dracma; es seguro que ello instigar&iacute;a liquidaciones, movimientos especulativos contra esa moneda y fuertes depreciaciones del dinero resurrecto. Finalmente, ello podr&iacute;a llevar a un problema de deuda a&uacute;n m&aacute;s profundo en la medida que la gran mayor&iacute;a de lo adeudado est&aacute; denominado en euros. Aun cuando la devaluaci&oacute;n podr&iacute;a ser favorable desde el punto de vista de las exportaciones, la depreciaci&oacute;n podr&iacute;a acarrear una p&eacute;rdida abrupta de poder de compra de un nuevo dracma, crecientes presiones inflacionarias y fuga de capitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, pa&iacute;ses prospectos a ingresar a la Uni&oacute;n como Hungr&iacute;a, Letonia, Lituania, Dinamarca y otros participantes del Mecanismo de Tipos de Cambio II (MTC II), lo mismo que las autoridades de la eurozona central, podr&iacute;an hacer uso de la experiencia griega y de los aspectos que destaca este trabajo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para resumir, en el <a href="#c1">cuadro 1</a> aparecen reunidas las principales observaciones discutidas. Las primeras filas destacan los problemas que enfrent&oacute; Grecia. Puede que valga la pena mencionar que da la impresi&oacute;n que este pa&iacute;s era m&aacute;s competitivo respecto a Alemania antes de la unificaci&oacute;n, pero menos despu&eacute;s de la misma.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c1"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n287/a1c1.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos de los criterios de las ZMO, de alguna forma parece ser que Grecia mantiene grados de disminuci&oacute;n de intensidad de comercio bilateral e inflaci&oacute;n convergente con Alemania, incluso a&ntilde;os despu&eacute;s de la euroizaci&oacute;n. La dimensi&oacute;n inflacionaria es la que destaca Robert Mundell (por ejemplo Mundell, 2000) como la m&aacute;s importante para la convergencia monetaria, en tanto que refleja correlaci&oacute;n en una multitud de variables econ&oacute;micas en el largo plazo. En cuanto a la simetr&iacute;a del ciclo de tasa de inter&eacute;s, la afinidad con la alemana s&oacute;lo es marginalmente alta en comparaci&oacute;n con la de Estados Unidos. Mientras tanto, tambi&eacute;n hay indicios de creciente convergencia en flexibilidad del mercado de trabajo con Alemania.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para resumir, dejando de lado los problemas que destacamos en la secci&oacute;n dos y la p&eacute;rdida de competitividad se&ntilde;alada en la tercera, Grecia, al igual que Portugal e Irlanda, tambi&eacute;n mantiene una falta de conformidad con los criterios de las ZMO particularmente en las dimensiones de comercio y convergencia de inflaci&oacute;n. Si bien la p&eacute;rdida de competitividad, ampliaci&oacute;n de los d&eacute;ficit comerciales y poca IED pueden estar ligadas con la sobre&#45;apreciaci&oacute;n de la moneda griega al momento en que se euroiz&oacute;, hay razones para creer que los problemas de presupuesto est&aacute;n asociados con una falta de conformidad con lo que prescriben las ZMO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ausencia de tipo de cambio flexible y una pol&iacute;tica monetaria independiente que pudieran amortiguar los choques generados por las perturbaciones externas, el incremento en la expansi&oacute;n fiscal en Grecia (como lo observaron, por ejemplo, Buiter y Rahbari, 2010, y Matsaganis, 2011) podr&iacute;a deberse a los intentos &#151;deliberados o inadvertidos&#151; de las autoridades por reducir los efectos adversos de los choques producto de la asimetr&iacute;a macroecon&oacute;mica entre Grecia y Alemania (esto es, debido a la falta de sincronizaci&oacute;n del ciclo econ&oacute;mico y disminuci&oacute;n en la apertura comercial con Alemania).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta observaci&oacute;n complementa lo se&ntilde;alado por Krugman (2012), que postula que las transferencias fiscales (por ejemplo, en la forma de transferencias de asistencia social) de estados con excedente a estados deficitarios hubieran evitado los desequilibrios econ&oacute;micos y, por lo tanto, la crisis de deuda. La insuficiencia de mecanismos de estabilizaci&oacute;n autom&aacute;tica en el gobierno federal orill&oacute; al gobierno griego a solicitar pr&eacute;stamos a los estados ricos, principalmente Alemania y Pa&iacute;ses Bajos, y &eacute;sta puede ser una de las razones detr&aacute;s de la crisis de deuda en Grecia. Por supuesto, el "da&ntilde;o moral", es decir, la creencia de que hab&iacute;a un respaldo impl&iacute;cito de las autoridades de la UEM no fue un elemento clave en esta historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el aumento de las tasas de crecimiento y la r&aacute;pida reducci&oacute;n de los costos de endeudamiento en Grecia, como lo se&ntilde;alaron Milios y Sotiropoulos (2010), fue lo que impuls&oacute; la llegada de flujos de capital especulativo a este pa&iacute;s, pero ello no fue m&aacute;s que la manifestaci&oacute;n de la ausencia de conformidad en las &aacute;reas econ&oacute;micas de las ZMO, como la simetr&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico e intensidad del comercio bilateral (de haberse incrementado la apertura comercial con Alemania, los precios en ambos pa&iacute;ses habr&iacute;an convergido m&aacute;s y ello habr&iacute;a eliminado parte de las utilidades "por encima del promedio" de las inversiones en Grecia).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno puede conjeturar que, en presencia de rigidez de precios y salarios &#151;particularmente en el corto plazo&#151; suscribir la pol&iacute;tica monetaria de Alemania en los a&ntilde;os previos a la euroizaci&oacute;n no fue una medida adecuada para una Grecia que sufr&iacute;a de desempleo relativamente alto (v&eacute;ase la <a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>). Como indican las respectivas <a href="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g14.jpg" target="_blank">gr&aacute;ficas (14</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n287/a1g15.jpg" target="_blank">15</a>), la simetr&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico y la apertura comercial con Alemania no fueron sustancialmente altas en ese momento. Sin embargo, en el mediano y largo plazos, la pol&iacute;tica monetaria y la inflaci&oacute;n esperada, podr&iacute;an no estar relacionadas con la tasa de desempleo; en el corto plazo podr&iacute;a haber cierto grado de correlaci&oacute;n inversa, donde el dinero caro (para vencer la inflaci&oacute;n) lleva al empleo escaso. Para compensar esto, el gobierno griego podr&iacute;a haber incrementado precipitadamente el gasto. En consecuencia, creciente endeudamiento mediante creciente emisi&oacute;n de bonos llev&oacute; a una burbuja especulativa y entradas de capital especulativo. Al momento de estallar la burbuja, los flujos de fondos se revirtieron, hubo escasez de endeudamiento adicional y de ingresos para cubrir el servicio de la deuda existente; sobrevino la crisis de deuda.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para recapitular, en la secci&oacute;n dos observamos las serias dificultades econ&oacute;micas de Grecia, sobre todo su preocupante situaci&oacute;n presupuestal, esto a partir de aplicar algunos de los indicadores macroecon&oacute;micos m&aacute;s utilizados. A continuaci&oacute;n examinamos la competitividad internacional de Grecia, centr&aacute;ndonos en mediciones de tipos de cambio real y observamos que el euro ha estado sobrevaluado para esa naci&oacute;n, posteriormente exploramos las dimensiones de convergencia real relacionadas con el marco de la ZMO y detectamos que Grecia cumple notablemente menos con los aspectos de intensidad de comercio y convergencia de inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, aun cuando es consistentemente l&oacute;gico que los problemas en Grecia pudieron verse agravados por la falta de competitividad y de conformidad con los criterios de las ZMO, como lo se&ntilde;alamos en este trabajo, la evidencia muestra que ello est&aacute; muy lejos de ser suficiente para probar que existe una relaci&oacute;n causal entre las variables. No obstante, y a pesar de estar lejos de ser una metodolog&iacute;a infalible, las inferencias que surgen son suficientemente sustantivas desde un punto de vista te&oacute;rico para impulsar mayor investigaci&oacute;n en este tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n cabe se&ntilde;alar que otra limitante de este trabajo es que apenas es una de m&uacute;ltiples posturas que se sostienen en la literatura. Los lectores deben estar conscientes de otros factores como: un excesivo d&eacute;ficit en el gasto, deuda total excedente en relaci&oacute;n con el PIB del pa&iacute;s, un crecimiento econ&oacute;mico casi nulo y una p&eacute;rdida de calificaci&oacute;n en la deuda griega (v&eacute;ase, por ejemplo, Abboushi, 2011). Las debilidades anteriores son resultado de una gobernanza deficiente, tanto de la zona euro como de Grecia (Featherstone, 2011). Al mismo tiempo, gobiernos sucesivos en Atenas no han sido capaces de superar los problemas end&eacute;micos de baja competitividad, desequilibrios de comercio e inversi&oacute;n, y deficiente administraci&oacute;n fiscal. Tambi&eacute;n se adjudica culpa a los conflictos con el BCE y a los medios por difundir temores entre los contribuyentes de la eurozona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alemania gan&oacute; competitividad porque pudo presionar m&aacute;s fuerte a sus trabajadores, lo que llev&oacute; a excedentes de cuenta corriente persistentes que se tradujeron en inversi&oacute;n extranjera directa y pr&eacute;stamos bancarios a su periferia (Lapavitsas <i>et al.,</i> 2010).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las perspectivas anteriores concuerdan en general y complementan la conclusi&oacute;n del presente trabajo. Si bien los flujos de capital especulativo fueron un factor dominante para la crisis de la deuda griega, pudieron ser tan s&oacute;lo uno de los s&iacute;ntomas de una debilidad fundamental en Grecia. Si uno recuerda la crisis financiera asi&aacute;tica de 1997&#45;1998, la debilidad fundamental de la econom&iacute;a pol&iacute;tica fue la fuente de los movimientos especulativos contra el <i>bath</i> tailandes y la <i>rupia</i> indonesia.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abboushi, S., 2011. Analysis and Outlook of the Greek Financial Crisis. <i>Journal of Global Business Management,</i> 7(1), pp. 1&#45;8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561009&pid=S0185-1667201400010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arestis, P. y Pelagidis, T., 2010. Absurd Austerity Policies in Europe. <i>Challenge,</i> 53(6), pp. 54&#45;61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561011&pid=S0185-1667201400010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Artis, M. y Zhang, W, 2002. Membership of EMU: A fuzzy clustering analysis of alternative criteria. <i>Journal of Economic Integration,</i> 17(1), pp. 54&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561013&pid=S0185-1667201400010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barbosa, J.R. y Alves, R.H., 2011. Divergent Competitiveness in the Eurozone and the Optimum Currency Area Theory &#91;FEP Documentos de trabajo no. 436&#93;. <i>Facultad de Economia, Universidade do Porto,</i> Portugal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561015&pid=S0185-1667201400010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baxter, M. y Stockman, A., 1989. Business Cycles and the Exchange&#45;rate Regime. <i>Journal of Monetary Economics,</i> 27(1), pp. 377&#45;400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561017&pid=S0185-1667201400010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bayoumi, T. y Eichengreen, B., 1997. Ever Closer to Heaven? An Optimum&#45;currency&#45;area Index for European Countries. <i>European Economic Review,</i> 41, pp. 761&#45;70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561019&pid=S0185-1667201400010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boreiko, D., 2003. EMU and Accession Countries: Fuzzy Cluster Analysis of Membership. <i>International Journal of Finance and Economics,</i> 8, pp. 309&#45;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561021&pid=S0185-1667201400010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buiter, W.H. y Rahbari, E., 2010. Greece and the Fiscal Crisis in the Eurozone &#91;CEPR Policy Insight no. 51&#93;. <i>Centre for Economic Policy Research (CEPR),</i> Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561023&pid=S0185-1667201400010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Grauwe, P. y Ji Y., 2012. Self&#45;fulfilling Crises in the Eurozone: An empirical test. <i>Journal of International Money and Finance,</i> 34, pp. 15&#45;36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561025&pid=S0185-1667201400010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">International Monetary Fund, 2012. <i>World Economic Outlook</i> &#91;Chapter 3&#93;. Washington, DC: IMF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561027&pid=S0185-1667201400010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Featherstone, K., 2011. The jcms Annual Lecture: The Greek sovereign debt crisis and EMU. A Failing State in a Skewed Regime. <i>JCMS: Journal of Common Market Studies,</i> 49(2), pp. 193&#45;217.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561029&pid=S0185-1667201400010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fleming, J.M., 1971. On Exchange Rate Unification. <i>Economic Journal,</i> 81, pp. 467&#45;88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561031&pid=S0185-1667201400010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gerlach, S., 1988. World Business Cycles under Fixed and Flexible Exchange Rates. <i>Journal of Money, Credit and Banking,</i> 20, pp. 621&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561033&pid=S0185-1667201400010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ingram, J., 1962. <i>Regional Payments Mechanisms: The Case of Puerto Rico.</i> Chapel Hill: University of North Carolina Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561035&pid=S0185-1667201400010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kenen, P., 1969. A Theory of Optimum Currency Areas: An eclectic view. En: Mundell, R.A. y Swoboda, A.K. (eds.). <i>Monetary Problems of the International Economy.</i> Chicago: University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561037&pid=S0185-1667201400010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, P., 1990. Policy Problems of a Monetary Union. En: De Grauwe, P. y Papademos, L. (eds.). <i>The European Monetary System in the 1990s.</i> Harlow: Longman.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561039&pid=S0185-1667201400010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, P., 2012. Revenge of the Optimum Currency Area. En: Acemoglu, D., Parker, J. y Woodford, M. (eds.). <i>NBER Macroeconomics Annual 2012</i> &#91;Vol. 27; pp. 439&#45;448&#93;. Cambridge, MA: National Bureau of Economic Research (NBER).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561041&pid=S0185-1667201400010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lapavitsas, C.; Kaltenbrunner, A.; Lindo, D.; Michell, J.; Painceira, J.P.; Pires, E. y Teles, N., 2010. Eurozone Crisis: Beggar thyself and thy neighbour. <i>Journal of Balkan and Near Eastern Studies,</i> 12(4), pp. 321&#45;73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561043&pid=S0185-1667201400010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Matsaganis, M., 2011. The Welfare State and the Crisis: The case of Greece. <i>Journal of European Social Policy,</i> 21(5), pp. 501&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561045&pid=S0185-1667201400010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McKinnon, R., 1963. Optimum Currency Areas. <i>American Economic Review,</i> 53, pp. 717&#45;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561047&pid=S0185-1667201400010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Milios, J. y Sotiropoulos, D.P., 2010. Crisis of Greece or Crisis of the Euro? A view from the European "periphery". <i>Journal of Balkan and Near Eastern Studies,</i> 12(3), pp. 223&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561049&pid=S0185-1667201400010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mundell, R., 1961. A Theory of Optimum Currency Areas. <i>American Economic Review,</i> 51, pp. 657&#45;64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561051&pid=S0185-1667201400010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mundell, R., 2000. Currency Areas, Volatility, and Intervention. <i>Journal of Policy Modeling,</i> 22, pp. 281&#45;99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561053&pid=S0185-1667201400010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nguyen, T., 2007. East Asian Currency Area: A fuzzy clustering analysis of homogeneity &#91;DPRC Working Paper no. 10&#93;. <i>Development and Policies Research Center (DPRC),</i> Vietnam.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561055&pid=S0185-1667201400010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Panico, C. y Purificato, F., 2013. The Debt Crisis and the European Central Bank's Role of Lender of Last Resort. &#91;en l&iacute;nea&#93; Political Economy Research Institute, University of Massachusetts Amherst. Disponible en: &lt; <a href="http://www.peri.umass.edu/fileadmin/pdf/working_papers/working_papers_301-350/WP306.pdf" target="_blank">http://www.peri.umass.edu/fileadmin/pdf/working_papers/working_papers_301&#45;350/WP306.pdf</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561057&pid=S0185-1667201400010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Papadimitriou, D.B., Nikiforos, M. y Zezza, G., 2013. <i>The Greek Economic Crisis and the Experience of Austerity: A Strategic Analysis.</i> Annandale&#45;on&#45;Hudson, Nueva York: Levy Economics Institute of Board College.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561059&pid=S0185-1667201400010000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H., 2012a. Is East Asia as Prepared as Eurozone for Monetary Union? <i>Journal of Business, Economics, and Management,</i> 13(3), pp. 471&#45;88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561061&pid=S0185-1667201400010000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H., 2012b. Can Japan or China Replace the US as the Monetary Anchor for Hong Kong and Macau? <i>Asia Pacific Business Review,</i> 18(3), pp. 335&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561063&pid=S0185-1667201400010000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H., 2013a. Clustering Eurozone Cycles. <i>Quality &amp; Quantity. International Journal of Methodology,</i> pp. 1&#45;16. &#91;en l&iacute;nea&#93; Disponible en: &lt;<a href="http://link.springer.com/article/10.1007/s11135-013-9966-6/fulltext.html" target="_blank">http://link.springer.com/article/10.1007/s11135&#45;013&#45;9966&#45;6/fulltext.html</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561065&pid=S0185-1667201400010000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H., 2013b. Potential Currency Areas in East Asia using United States, Japan, or China as the Monetary Anchor. <i>Economia Mexicana,</i> Nueva &Eacute;poca, 3(1), pp. 247&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561067&pid=S0185-1667201400010000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H., 2014. Revisiting Business Cycles In Eurozone. <i>Acta Oeconomica</i> (de pr&oacute;xima aparici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561069&pid=S0185-1667201400010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H. y Crowley, P.M., 2010. Monetary Integration in East Asia: A hierarchical clustering approach. <i>International Finance,</i> 13(2), pp. 283&#45;309.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561071&pid=S0185-1667201400010000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H. y Crowley, P.M., 2012a. Which Country should be the Monetary Anchor for East Asia: The US, Japan or China? <i>Journal of the Asia Pacific Economy,</i> 17(1), pp. 94&#45;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561073&pid=S0185-1667201400010000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H. y Crowley, P.M., 2012b. China and the Dollar: An optimum currency area view. <i>Prague Economic Papers,</i> 4, pp. 391&#45;411.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561075&pid=S0185-1667201400010000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quah, C.H. e Ismail, N., 2012. Monetary Integration in East Asia: A critical review. <i>Actual Problems of Economics,</i> 4, abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561077&pid=S0185-1667201400010000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reinhart, C.M. y Rogoff, K.S., 2008. This Time is Different: A Panoramic View of Eight Centuries of Financial Crises &#91;NBER working papers no. 13882&#93;. <i>NBER,</i> Cambridge, MA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4561079&pid=S0185-1667201400010000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* JEL: Journal of Economic Literature&#45;Econlit.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece los valiosos comentarios de tres dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Siendo crecientemente importante el endeudamiento exterior hacia finales de 2011, cuando 80% de la deuda p&uacute;blica se ten&iacute;a con acreedores extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Una posible explicaci&oacute;n de dicha situaci&oacute;n en cuenta corriente y en los flujos de IED podr&iacute;a ser la p&eacute;rdida de competitividad de Alemania, especialmente desde la euroizaci&oacute;n de Grecia en 2001, lo cual observaremos en el siguiente apartado, cuando abordemos los indicadores de competitividad.</font></p>      ]]></body><back>
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