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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La raz&oacute;n de los rebeldes</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mauricio Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Armando Bartra, <i>Tomarse la libertad. La dial&eacute;ctica en cuesti&oacute;n,</i> M&eacute;xico, &Iacute;taca, 2010, 232 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, INAH. Colegio de Psicoan&aacute;lisis Lacaniano.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generosidad es el eco de este libro, se desborda, traiciona sus m&aacute;rgenes, no s&oacute;lo desde el &iacute;ndice que lo ubica en <i>continuum</i> con el libro precedente del autor, <i>El hombre de hierro. L&iacute;mites sociales y naturales del capital</i> &#91;2008&#93;, sino tambi&eacute;n por lo acuciante de los temas que ataja, por la profusi&oacute;n de referencias y, sobre todo, por su calidad y potencia como instrumento pol&iacute;tico para la transformaci&oacute;n social. Su lectura permite compartir acervos que no son del todo accesibles para quienes estudiamos a fines del siglo pasado y principios del ya en curso. Una generaci&oacute;n que ha tenido que hacer un esfuerzo para acercarse a las fuentes marxistas, pues ya entonces se encontraban plagadas de prejuicios o de excesos dogm&aacute;ticos, cabizbajas ante el fracaso del socialismo realmente existente; generaci&oacute;n empachada por altaneras referencias posmodernas y agobiados despliegues hermen&eacute;uticos, apuros que nos heredaron <i>goce f&aacute;lico</i> y aflicciones por los l&iacute;mites de la interpretaci&oacute;n, arma y demonio siempre en riesgo delirante. Generaci&oacute;n que, no obstante, tambi&eacute;n prob&oacute; la altivez de la rebeli&oacute;n, despabilada por la mano del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, dignidad rebelde cuyo rastro en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia es indeleble. Lectura que permite hacer lazo, tomar un trago de libertad y brindar sobre numerosos v&eacute;rtices de emancipaci&oacute;n que puntuaremos de forma acotada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No bien va uno empezando y el escrito ya nos pone <i>en situaci&oacute;n,</i> una que arroja a la cara dilemas de una Gran Crisis que ya no puede ser vista como una m&aacute;s de la serie, una multidimensional que deja un sabor tan amargo como s&oacute;lo la crudeza de una crisis civilizatoria puede embargar. Y si la comodidad de f&oacute;rmulas providenciales pudieran aportar una dosis de fr&aacute;gil serenidad, Bartra azota la puerta al recalcar: "El mito del progreso como ineluctable marcha hacia un orden de abundancia total y certeza plena en ancas del desarrollo cient&iacute;fico&#45;tecnol&oacute;gico, y su complemento: la negaci&oacute;n del pasado y la fetichizaci&oacute;n del futuro, son axiomas mayores impresos a fuego en el imaginario colectivo del capitalismo" &#91;2010: 18&#45;19&#93;. Modo de producci&oacute;n cuyas relaciones tienen a la especie en vilo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cansado del promete&iacute;smo de las tecnocracias capitalistas y las burocracias socialistas, da vuelta a la tuerca y, en la figura de un h&eacute;roe f&aacute;ustico, cuya ontolog&iacute;a sostiene la falta, se permite establecer otras apuestas lanzadas al calor de lo incierto. As&iacute;, nos recuerda a un Sartre olvidado por las reivindicaciones <i>beatnik</i> y las a&ntilde;oranzas contraculturales de un Jos&eacute; Agust&iacute;n. Desplegando las tesis de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n dial&eacute;ctica,</i> pone el dedo en la llaga sobre la alienaci&oacute;n omnipresente, en ciernes o consumada, de una dial&eacute;ctica discontinua. Nos dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres son los grandes temas del pensamiento de Sartre, que, a mi ver, mantienen su vigencia en la terca crisis civilizatoria que nos atosiga: su reivindicaci&oacute;n del sujeto en situaci&oacute;n como praxis, como proyecto, como libertad y como fundamento de toda dial&eacute;ctica posible; su recuperaci&oacute;n de la escasez o rareza como clave de la relaci&oacute;n de los hombres entre s&iacute; y con la naturaleza, y sus aportes al esclarecimiento de la alienaci&oacute;n manifiesta en lo pr&aacute;ctico inerte, en la serializaci&oacute;n de los colectivos y en la contrafinalidad de la que resulta una historia como totalidad destotalizada &#91;Bartra, 2010: 93&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la angustia sartreana posee el tufo solipsista propio de la filosof&iacute;a en Occidente, pues la angustia realmente existente aparece como el &uacute;nico afecto del psicoan&aacute;lisis, relaci&oacute;n que denuncia la amenazante presencia del Otro cuya proximidad hace desaparecer al sujeto, una afecci&oacute;n en la que no es posible situar a sujeto alguno &#91;v&eacute;ase Lacan, 2006 (2004): 22&#45;23&#93;, el "miedo" sartreano permite a Bartra dar cuenta de varias consecuencias de ese Otro que nos antecede y a la vez nos constituye:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que habitamos un universo poblado de proyectos ajenos, unos en acci&oacute;n y otros cristalizados en artilugios que han sido significados y manufacturados por los otros, por extra&ntilde;os hostiles que adem&aacute;s de imprimirlos en el cuerpo de las cosas, han fijado culturalmente sus reglas de uso: suba, baje, espere el cambio de luz, corte por la l&iacute;nea de puntos, lea cuidadosamente las instrucciones... , pero tambi&eacute;n: compre; venda; gane; deposite aqu&iacute; su dinero; llene la solicitud con letra de molde; no insista, no hay vacantes... ; y con demasiada frecuencia: calla, afloja, baja la cabeza, &iexcl;suelta la sopa, cabr&oacute;n!... Un extra&ntilde;amiento ominoso que el absolutismo mercantil lleva al extremo porque en &eacute;l las reglas de uso las imponen ciertamente los otros (una clase, un poder, un jefe, un polic&iacute;a, un curso, un maestro, un m&eacute;dico, un esposo, un padre...), pero en nombre de un proyecto sin sujeto, de una libertad sin libertad (la "libertad de mercado") &#91;Bartra, 2010: 97&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartra denuncia la exclusi&oacute;n de ese Sartre marxista en las discusiones contempor&aacute;neas, lo cual es justo para lo que acontece en estas tierras &#151;a lo que pone fin con este libro&#151;, pero no para lo que ocurre en latitudes c&eacute;ntricas. Alain Badiou, en un texto titulado "An&aacute;basis", el cual forma parte de un libro publicado en 2005, pero que originalmente ten&iacute;a la fecha de 1999, se vale de dos poemas para mostrarnos c&oacute;mo durante el siglo XX el sujeto llamado "nosotros" pas&oacute; de ser una forma fraterna, basada en la figura de un "yo", de un "nosotros" como "yo", a un "nosotros" que se asemeja a estar juntos, un "nosotros" sin fusi&oacute;n fraterna y, desde la misma obra de Sartre que Bartra trae a cuento, afirma: "Exist&iacute;a el 'nosotros' de la fraternidad, que Sartre, en la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n dial&eacute;ctica</i> &#91;...&#93; califica de fraternidad&#45;terror. Es un 'nosotros' cuyo ideal es el 'yo', y no hay otra alteridad que la del adversario" &#91;Badiou, 2005: 127&#93;. Este autor terminar&aacute; por asumir que su trabajo aspira, como "todo lo que todav&iacute;a no est&aacute; corrompido" &#91;Badiou, 2005: 127&#93;, a dar consistencia a un "nosotros" que no niegue la diferencia, lo que viene bien para el libro en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n, en <i>Peque&ntilde;o pante&oacute;n port&aacute;til,</i> un breve pero bello libro de Badiou aparecido en espa&ntilde;ol en 2008, este autor compila los epitafios de la tinta que le tatu&oacute;, reservando un respetuoso lugar a Jean&#45;Paul Sartre. Lo sorprendente es que, a la manera del libro que nos convoca, Badiou no se detiene demasiado en las obras de metaf&iacute;sica y arte que hicieron de Sartre un autor popular, sino en la lectura de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n dial&eacute;ctica</i> que, como Bartra, comparte la opini&oacute;n de que concentra preguntas vigentes para el marxismo de nuestros d&iacute;as, a saber, cu&aacute;l es la actividad revolucionaria independiente de las masas y qu&eacute; subjetividad pol&iacute;tica habr&aacute; de constituirse en consecuencia. Con teor&iacute;a de conjuntos destaca al Sartre que describe hist&oacute;ricamente "la serie, que es el conjunto inerte; el grupo que es libertad colectiva y reciprocidad; la organizaci&oacute;n, que es la forma serial interiorizada por el grupo" &#91;Badiou, 2008: 21&#93;. Comparte la visi&oacute;n de que Sartre vuelve a la vida el concepto de clase, pues abandona la pura descripci&oacute;n objetiva (puramente social) y la presenta como conjunto cambiante que va de la serie (ser social) a su negaci&oacute;n, a trav&eacute;s del grupo en fusi&oacute;n (ser pr&aacute;ctico de masas) y su institucionalizaci&oacute;n (estabilizaci&oacute;n bajo fraternidad&#45;terror) &#91;Badiou, 2008: 23&#45;24&#93;, anticipando con ello la distinci&oacute;n entre clase como ser social y como ser hist&oacute;rico y pol&iacute;tico. Para Badiou lo que Sartre lega en la <i>Cr&iacute;tica</i> es el volver inteligible el principio de que "las masas hacen la Historia" &#91;Badiou, 2008: 25&#93;. Mas Badiou se distancia de Sartre al hacer &eacute;nfasis en que para &eacute;l un partido no es s&oacute;lo la cristalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de masas, una pasividad instrumental, sino otro proceso en el que se aporta movimiento fuera de la dicotom&iacute;a actividad/pasividad, uno que cambia de terreno, en el que puede producirse lo in&eacute;dito &#91;Badiou, 2008: 25&#93; Para &eacute;l y para Bartra, Sartre da raz&oacute;n a la raz&oacute;n de rebelarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si bien la lectura de Badiou es cercan&iacute;sima a la de Bartra, en este &uacute;ltimo aparece un ingrediente que no es aprehendido por el fil&oacute;sofo franc&eacute;s: el aporte de los movimientos sociales "orilleros", emergencia que le permite no s&oacute;lo convocar una fuente viva de los grupos en fusi&oacute;n, sino que los coloca como inspiraci&oacute;n que ofrece contenidos societarios alternativos al capitalismo, renunciando al mismo tiempo a idealizarlos. As&iacute;, el neologismo <i>campesindio</i> condensa la lucha de clases con la poscolonial, que abreva su fuerza de revueltas perif&eacute;ricas en nuestra Am&eacute;rica, pero que es susceptible de historizar si se rastrea el t&eacute;rmino <i>maseual</i> en las culturas precolombinas del altiplano y la etnograf&iacute;a contempor&aacute;nea. Historizaci&oacute;n que, por ejemplo, Bartra ofreci&oacute; al socialismo indiano sudamericano al dar cuenta, en otro lado, del "primer gobierno socialista de Am&eacute;rica", el de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n de Carrillo Puerto &#91;Bartra, 2010b: 56&#93;. Al referirse al &aacute;mbito espec&iacute;ficamente pol&iacute;tico, Bartra reivindica la raz&oacute;n rebelde y, como hace en <i>El hombre de hierro,</i> el lugar de una utop&iacute;a que dej&oacute; de ser un parto para tomarse poco a poco, utop&iacute;a a cucharadas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; pienso que de no estar insuflado de un utopismo que se vive como epifan&iacute;a, como experiencia trascendente, como totalizaci&oacute;n exaltante pero fugaz, como evanescente interiorizaci&oacute;n virtual o desalienaci&oacute;n <i>fast&#45;track,</i> el activismo pol&iacute;tico&#45;social de aliento revolucionario quedar&iacute;a sin alma (literalmente desanimado) y reducido a la m&aacute;s chata <i>realpolitik,</i> constre&ntilde;ido al inmediatismo de las demandas b&aacute;sicas &#91;Bartra, 2010: 105&#45;106&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utop&iacute;as "hechas a mano" que sin duda son otro de los aciertos de este libro, donde los giros ret&oacute;ricos crean figuras que hacen casi imposible no sonre&iacute;r. Y en un lance en favor del movimiento, el autor "disloca" elaboraciones intelectuales no siempre afines en pro de una negaci&oacute;n de lo pr&aacute;ctico&#45;inerte, ofreciendo argumentos que hacen ver los restos y retazos de, por ejemplo, un Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, pensador considerado por sus bi&oacute;grafos como t&iacute;picamente conservador &#91;v&eacute;ase Cl&eacute;ment, 2003 (2002): 11&#93;, &uacute;til conceptual para negar, v&iacute;a pensamiento salvaje, la totalizaci&oacute;n de un pensamiento serializado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartra no se est&aacute; quieto, gusta de met&aacute;foras arriesgadas como la de "metabolismo social", que nos pone en guardia no s&oacute;lo por tener aires de familia con figuras biologizantes en lo social, sumamente costosas en los albores de la antropolog&iacute;a, que tambi&eacute;n suelen "meter por la cocina" ideas como las de homeostasis, equilibrio, salud, normalidad y muchas otras condiciones estables, <i>inertes,</i> propias de la serialidad. Habr&aacute; que matizar que las introduce a la manera de los ecomarxistas radicales, pues con ellos contempla a Madre Natura, ya no como externalidad ajena a los procesos productivos, responsabilizando as&iacute; a estos &uacute;ltimos de la cat&aacute;strofe ambiental. Por otro lado, con ello tambi&eacute;n se abren varios horizontes heur&iacute;sticos, pues al tomar a la naturaleza tal como lo hacen las ciencias occidentales, se denuncia una ontolog&iacute;a que sostiene la relaci&oacute;n naturaleza&#45;cultura que, por &iacute;ntima que &eacute;sta sea, conserva una dualidad propia del pensamiento moderno, dejando campo para abundar sobre qu&eacute; es lo que pasa en otras sociedades, donde existentes no humanos forman parte de la sociedad y con ello construyen comunidades ampliadas con pr&aacute;cticas, epistemolog&iacute;as y, en &uacute;ltima instancia, ontolog&iacute;as extra&ntilde;as a las ciencias y tecnolog&iacute;as naturalistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, en <i>Tomarse la libertad</i> se enuncia un Bartra marxista que no se reduce ni identifica con el marxismo, uno que pareciera advertido de que toda identificaci&oacute;n con un "&#45;ismo" hace s&iacute;ntoma, traza la alienaci&oacute;n en la que se reactiva la dial&eacute;ctica del discurso del amo lacaniano, aquella en la que se es esclavo de dicha identificaci&oacute;n y que hoy es lo corriente en las afecciones ps&iacute;quicas de un capitalismo encarnado, un capitalismo subjetivado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tiempos de la Gran Crisis en que desempolvamos al marxismo para reanimar acciones que nos permitan el cambio radical necesario, transformaci&oacute;n con la cual se aspira a un futuro de la especie, volteamos la mirada hacia Armando Bartra, a aquel que en los pasillos de la UAM Xochimilco y en la ENAH se detiene al alharaque, que tambi&eacute;n vimos en la calle junto a <i>El campo no aguanta m&aacute;s</i> y al SME, a ese Bartra que enarbola el principio de esperanza en la campa&ntilde;a <i>Sin ma&iacute;z no hay pa&iacute;s,</i> al que no compra el discurso del "Peje" pero le entra a la construcci&oacute;n de un proyecto alternativo de naci&oacute;n, a ese arisco a cualquier privatizaci&oacute;n energ&eacute;tica, al que nos refresca el anarquismo magonista, el socialismo maya y la revoluci&oacute;n del 68, a la pluma que se solidariza con los rurales desde <i>La Jornada del Campo,</i> al interlocutor de los marxistas indianos de Bolivia, a ese que hace circo para mostrar la necesidad de lanzarse por la izquierda en este milenio &#91;v&eacute;ase Bartra, 2010c: 52&#45;57&#93;, al compa&ntilde;ero de los guerreros broncos, a ese Armando Bartra que lucha contra Armando Bartra, cuya inercia tiende a serializarle y que, sin embargo, desde la calle, con la pluma, en asambleas y coloquios, se niega y con ello reinicia la construcci&oacute;n de un "nosotros" en alteridad, en curso, para sostener <i>siempre en movimiento</i> la posibilidad de los diversos y las utop&iacute;as de los muchos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Badiou, Alain, 2005&nbsp;"An&aacute;basis", en <i>El siglo,</i> trad. de Horacio Pons, Buenos Aires, Manantial, pp. 109&#45;128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515341&pid=S0185-1659201300020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2008 <i>Peque&ntilde;o pante&oacute;n port&aacute;til,</i> trad. de Alejandro Arozamena, Madrid, Brumaria (Pr&aacute;cticas Art&iacute;sticas, Est&eacute;ticas y Pol&iacute;ticas, n&uacute;m. 11).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515343&pid=S0185-1659201300020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartra, Armando, 2008 <i>El hombre de hierro. L&iacute;mites sociales y naturales del capital,</i> M&eacute;xico, &Iacute;taca/UACM/UAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515345&pid=S0185-1659201300020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2010a <i>Tomarse la libertad. La dial&eacute;ctica en cuesti&oacute;n,</i> M&eacute;xico, &Iacute;taca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515347&pid=S0185-1659201300020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2010b <i>Zapatismo con vista al mar: el socialismo maya de Yucat&aacute;n,</i> M&eacute;xico, Brigada Cultural "Para leer en libertad".    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515349&pid=S0185-1659201300020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;,  2010c "Vivir en vilo. Ser de izquierda en el tercer milenio", <i>Memoria. Revista de Pol&iacute;tica y Cultura,</i> n&uacute;m. 241, abril, pp. 52&#45;57, M&eacute;xico, CEMOS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515351&pid=S0185-1659201300020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cl&eacute;ment, Catherine, 2003 &#91;2002&#93; <i>Claude L&eacute;vi&#45;Strauss,</i> trad. de V&iacute;ctor Goldstein, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (Breviarios, n&uacute;m. 439).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515353&pid=S0185-1659201300020001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacan, Jacques, 2006&nbsp;&#91;2004&#93; <i>La angustia,</i> trad. de Enric Berenguer, Buenos Aires, Paid&oacute;s (El Seminario, n&uacute;m. 10).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2515355&pid=S0185-1659201300020001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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