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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Memoria documental y narración testimonial: Tiempo de fractura]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rita Eder. <i>Memoria documental y narraci&oacute;n testimonial:</i> <i>Tiempo de fractura</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marisol Luna Ch&aacute;vez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/ Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Museo Universitario Arte Contempor&aacute;neo/Miguel S. Escobedo, 2010</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Becaria del Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2010 se public&oacute; el libro de Rita Eder titulado <i>Tiempo de fractura. El arte contempor&aacute;neo en el Museo de Arte Moderno de M&eacute;xico durante la gesti&oacute;n de Helen Escobedo (1982&#45;1984),</i> resultado de una investigaci&oacute;n acuciosamente documentada, que a lo largo de casi 200 p&aacute;ginas ilustra visual y narrativamente la importancia que adquiri&oacute; el proyecto cultural cuyo centro fue el Museo de Arte Moderno (MAM) cuando Helen Escobedo asumi&oacute; su direcci&oacute;n, tras la experiencia que la artista hab&iacute;a tenido dirigiendo el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA). La curadora e historiadora Rita Eder narra de forma &aacute;gil y precisa los acontecimientos, fen&oacute;menos y contextos ocurridos dentro y fuera del MAM cuando Helen Escobedo y su equipo de trabajo decidieron reformular el discurso muse&iacute;stico que hasta entonces hab&iacute;a gobernado las salas del museo.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como muestra Rita Eder a trav&eacute;s de su propia experiencia y su memoria personal, <i>Tiempo de fractura</i> no s&oacute;lo es una versi&oacute;n documentada de los a&ntilde;os transcurridos en el MAM, sino tambi&eacute;n la revaloraci&oacute;n, tanto personal como grupal, de la experiencia adquirida al protagonizar uno de los proyectos cuya efervescencia cultural marcar&iacute;a definitivamente el inicio de su d&eacute;cada y trascender&iacute;a hasta nuestros d&iacute;as. Al leer las primeras p&aacute;ginas de la exposici&oacute;n de Eder, reconocemos la importancia que tuvo el trabajo en equipo no s&oacute;lo en los a&ntilde;os del MAM, sino en la &eacute;poca en que los protagonistas de esta experiencia se reunieron para articular este libro. Algunos participantes aportaron la parte documental, otros colaboraron con su testimonio y un tercer grupo se encarg&oacute; de delimitar los campos te&oacute;ricos que dieron uniformidad y coherencia a los planteamientos cr&iacute;ticos del texto. Por tanto, <i>Tiempo de fractura</i> es un ejercicio colectivo en el cual la autora ejerci&oacute; su direcci&oacute;n, plenamente consciente de que uno de sus principales objetivos era cubrir un importante hueco en la historia del arte contempor&aacute;neo en M&eacute;xico. En este hueco se desarroll&oacute; la que fue la principal preocupaci&oacute;n de Helen Escobedo: la transformaci&oacute;n de un museo convencional en un museo interactivo cuyos l&iacute;mites estuvieran m&aacute;s all&aacute; de sus paredes y cuyas propuestas tuviesen repercusiones que trascendieran la obra de arte y su producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, narrar una historia de tanta complejidad exig&iacute;a una fuerte pero flexible estructura narrativa, pues el objetivo de la autora no fue narrar de principio a fin, fielmente apegada al orden cronol&oacute;gico, el curso de los acontecimientos, lo cual hubiera devenido en una lectura mon&oacute;tona, sin sorpresas. Por el contrario, despu&eacute;s de plantear brevemente el arribo de Helen Escobedo y su equipo al MAM en el "Pre&aacute;mbulo" y de deslindar sus presupuestos y objetivos, la autora introduce una larga nota cr&iacute;tica titulada "Sin memoria", donde reconoce que en su libro no s&oacute;lo se propuso "una tarea de restauraci&oacute;n" de un vac&iacute;o de la historia del arte contempor&aacute;neo mexicano, sino tambi&eacute;n del papel que desempe&ntilde;aron "los museos en ese debate". Desafortunadamente, cuando concluy&oacute; la gesti&oacute;n de Helen Escobedo al frente del MAM los escritos provenientes de los departamentos de curadur&iacute;a y un archivo fotogr&aacute;fico con los que se planeaba realizar un cat&aacute;logo de la colecci&oacute;n permanente quedaron confinados en el museo. A pesar de que han transcurrido m&aacute;s de dos d&eacute;cadas desde entonces, no ha sido posible tener acceso a ellos, en gran medida, describe Rita Eder, por "una falta de cultura institucional sobre el valor de la memoria".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de plantear esta introducci&oacute;n, la autora abre un breve par&eacute;ntesis para describir los antecedentes contextuales del MAM antes de que se iniciara la gesti&oacute;n de Helen Escobedo. Dedica un cap&iacute;tulo completo a describir las caracter&iacute;sticas de la direcci&oacute;n del muse&oacute;grafo de renombre internacional Fernando Gamboa, quien reun&iacute;a dos cualidades extraordinarias: capacidad para crear muestras importantes de arte mexicano y visi&oacute;n para incorporar a artistas j&oacute;venes en un mismo espacio muse&iacute;stico. Sin embargo, la presencia del arte contempor&aacute;neo en esa &eacute;poca no se gestaba propiamente en el interior del MAM, sino en otros espacios culturales. Uno de ellos fue la revista <i>Artes Visuales,</i> en la cual se discut&iacute;an temas relacionados con la contemporaneidad, como el feminismo, el arte conceptual, la redefinici&oacute;n est&eacute;tica de la fotograf&iacute;a, el surgimiento de la nueva cr&iacute;tica de arte en Latinoam&eacute;rica y las recientes manifestaciones est&eacute;ticas en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, <i>Artes Visuales</i> no solamente fue el espacio donde se foment&oacute; el debate de estas tem&aacute;ticas, sino el lugar donde se reunieron cr&iacute;ticos, artistas y lectores con el &uacute;nico objetivo de iniciar un debate te&oacute;rico&#45;conceptual, del cual surgiera un discurso reflexivo que pudiera aprehender la obra de arte en sus distintas manifestaciones. <i>Artes Visuales</i> tambi&eacute;n ten&iacute;a el objetivo de proyectar este discurso cr&iacute;tico hacia el exterior, haciendo que la contemporaneidad diera al arte mexicano que entonces se produc&iacute;a el estatus de arte universal. Al mismo tiempo, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte ocurr&iacute;a un fen&oacute;meno similar, aunque &eacute;ste ten&iacute;a un prop&oacute;sito m&aacute;s complejo pues sus receptores no estaban ligados con el mundo del arte, sino se trataba m&aacute;s bien de un p&uacute;blico heterog&eacute;neo salido de las aulas universitarias. El MUCA estuvo dirigido 17 a&ntilde;os por Helen Escobedo, y en &eacute;ste, dice Rita Eder, el arte contempor&aacute;neo "ten&iacute;a una actividad y una pr&aacute;ctica definidas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muestra "El arte conceptual frente al problema latinoamericano", que incluy&oacute; la instalaci&oacute;n <i>Am&eacute;rica Latina</i> y se realiz&oacute; en enero de 1974, fue uno de los trabajos colectivos que definieron las preocupaciones de los artistas conceptuales de la &eacute;poca. Colocada en la explanada de la Torre de Rector&iacute;a, esta obra llevar&iacute;a el arte fuera del museo y pondr&iacute;a a la vista del p&uacute;blico, fen&oacute;meno que Helen Escobedo y su equipo repetir&iacute;an a&ntilde;os despu&eacute;s en el MAM con igual &eacute;xito ante el p&uacute;blico pero con otro tipo de consecuencias en su relaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas culturales en turno. El cap&iacute;tulo "El arte contempor&aacute;neo en el MUCA" sirve entonces para establecer los antecedentes y la experiencia que Helen Escobedo y su equipo adquirieron durante esos largos a&ntilde;os de experimentaci&oacute;n y b&uacute;squeda de un lenguaje nuevo, renovado, en el que la interacci&oacute;n con grandes grupos heterog&eacute;neos era uno de sus principales objetivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya entrados en el meollo de la disertaci&oacute;n, Rita Eder narra c&oacute;mo y con qu&eacute; presupuestos est&eacute;ticos Helen Escobedo asumi&oacute; la direcci&oacute;n del MAM, pues en muchos sentidos este museo era diferente del MUCA. Como pronto se dar&iacute;an cuenta Escobedo y su equipo, la posibilidad de hacer un contacto mucho m&aacute;s grande con todo tipo de p&uacute;blicos era aqu&iacute; m&aacute;s tangible, aunque tambi&eacute;n era cierto que el MAM se reg&iacute;a bajo los criterios de evaluaci&oacute;n severa de las instituciones culturales, especialmente del Instituto Nacional de Bellas Artes. Las restricciones, por tanto, eran mayores y el espacio de la experimentaci&oacute;n, mucho m&aacute;s estrecho. Sin embargo, esto no impidi&oacute; que Helen Escobedo iniciara desde el interior del MAM la que quiz&aacute; ser&iacute;a la revaloraci&oacute;n del arte mexicano m&aacute;s atrevida de la segunda mitad del siglo XX: la reinstalaci&oacute;n de la colecci&oacute;n permanente. Desde su inauguraci&oacute;n en 1964, dicha instalaci&oacute;n merec&iacute;a ser reformulada, sobre todo a la luz de acontecimientos como los ocurridos en 1968, e incluso ante el surgimiento de nuevas expresiones art&iacute;sticas a las que hab&iacute;a que darles cabida en un espacio especialmente creado para su presentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, se dio mayor importancia a equilibrar el arte propio y el arte moderno, estableciendo una fusi&oacute;n entre "mexicanismo, vanguardia, formas y principios est&eacute;ticos precolombinos e imaginarios mitol&oacute;gicos". La exhibici&oacute;n de las obras de arte contempor&aacute;neo signific&oacute; un reto en el que Helen Escobedo y su equipo asumieron desaf&iacute;os que no hab&iacute;an tenido lugar con anterioridad. Los jardines del MAM, por ejemplo, fueron habilitados para formar parte de las actividades culturales y art&iacute;sticas que pretend&iacute;an llevar estas manifestaciones a p&uacute;blicos m&aacute;s variados, pero, al mismo tiempo, esta libertad de presentaci&oacute;n llevaba a comprender la importancia de la experiencia muse&iacute;stica m&aacute;s all&aacute; de sus paredes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para gestar en el MAM tal interacci&oacute;n durante ese efervescente periodo, visible en las fotograf&iacute;as que documentan el libro, fue decisiva la participaci&oacute;n de los colectivos de arte como Proceso Pent&aacute;gono, Suma, No Grupo, Tepito y Arte Ac&aacute;, todos formados por artistas j&oacute;venes. Pero estas exhibiciones no s&oacute;lo ten&iacute;an la funci&oacute;n de atraer al p&uacute;blico no versado en temas est&eacute;ticos, sino tambi&eacute;n la de proveerlo con las herramientas, por lo menos las m&aacute;s b&aacute;sicas, para la comprensi&oacute;n de la obra de arte. Este proceso de inducci&oacute;n con una finalidad por completo educativa se llev&oacute; a cabo con la presentaci&oacute;n de videos ilustrativos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto de arte sociol&oacute;gico La Calle, &iquest;Ad&oacute;nde Llega?, presentado en el oto&ntilde;o de 1983 y que result&oacute; un &eacute;xito al plantear el cuestionamiento sobre la relaci&oacute;n del arte y la sociedad, fue en gran medida el responsable de que concluyera la gesti&oacute;n de Helen Escobedo al frente del MAM. Tuvo importantes repercusiones pues convoc&oacute; a diferentes disciplinas, actores, dise&ntilde;adores y pintores, y logr&oacute; despertar la conciencia cr&iacute;tica de sus organizadores, colaboradores y p&uacute;blico; sin embargo, esta voluntad cr&iacute;tica levant&oacute; una gran desconfianza entre ciertas instituciones y sus representantes. Algunos cr&iacute;ticos calificaron el proyecto negativamente, consider&aacute;ndolo trasnochado y fuera de lugar. Lo cierto es que introdujo una discusi&oacute;n fundamental en la historia del arte contempor&aacute;neo: el dique entre la cultura popular y la alta cultura hace tiempo se hab&iacute;a roto definitivamente y la din&aacute;mica de la creaci&oacute;n est&eacute;tica se basaba ahora en una mutua contaminaci&oacute;n y contig&uuml;idad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este desenlace concluye la historia de este breve y complejo periodo, trenzado con informaci&oacute;n documental y anecdotarios de primera mano, en el que es perfectamente posible reconocer el l&iacute;mite entre la investigaci&oacute;n sistem&aacute;tica de archivos p&uacute;blicos y privados, la experiencia y la comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos culturales de la autora y la exposici&oacute;n testimonial de quienes protagonizaron esta historia. Ya que su publicaci&oacute;n coincidi&oacute; con los aniversarios celebrados en 2010, no tengo ninguna duda de que su aparici&oacute;n tenga el objetivo de inspirar una cr&iacute;tica de revaloraci&oacute;n de las instituciones culturales, sobre todo del importante papel que pueden desempe&ntilde;ar los museos en su compleja interacci&oacute;n entre los artistas, el p&uacute;blico y el Estado. Es importante destacar, por &uacute;ltimo, que a pesar de estar constituido por una s&oacute;lida investigaci&oacute;n, <i>Tiempo de fractura</i> puede ser le&iacute;do por un p&uacute;blico amplio; es un libro que sin duda sirve al especialista, pero tambi&eacute;n ofrece alternativas, antecedentes y cuestionamientos para un lector que tenga curiosidad en cualquiera de los temas que sirvieron como hilos de su exposici&oacute;n narrativa y argumental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Este equipo estuvo formado por Andrea C&oacute;rdoba, Debora Dunn, Rita Eder, Mariana Frenk, Emma Cecilia Garc&iacute;a, Margarita Gonz&aacute;lez Arredondo, Jos&eacute; Carlos Gonz&aacute;lez y Graciela Schmilchuk.</font></p>      ]]></body>
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