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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Misiones para Chihuahua</b></i> <b>Clara Bargellini (coord.), fotograf&iacute;as de Libertad Villarreal,</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Cynthia Radding</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, M&eacute;xico Desconocido, 2004</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres textos que conforman este libro, ilustrado con m&aacute;s de un centenar de fotograf&iacute;as y tres mapas, proveen al lector de una interpretaci&oacute;n a la vez comprometida y cr&iacute;tica de la huella hist&oacute;rica de las misiones en el devenir de Chihuahua y en el legado cultural de los chihuahuenses. Los autores coinciden, adem&aacute;s, en que la historia que les fue encomendada no se limita a los linderos de Chihuahua, sino que abarca necesariamente la amplia regi&oacute;n que hoy d&iacute;a incluye el norte de M&eacute;xico y el suroeste de Estados Unidos. Me interesaron especialmente las muchas referencias a las rutas de comercio, migraci&oacute;n y expediciones militares entre Sonora y Nueva Vizcaya, pasando por los reales de minas de Ostimuri, Parral, Cusihuirachi y &#151;desde luego&#151; Chihuahua. Asimismo, el &eacute;nfasis en los caminos que ligaban a Chihuahua con Nuevo M&eacute;xico, y el tr&aacute;fico en ambas direcciones, nos obliga a todos los estudiosos de estos temas a cuestionar las aseveraciones tradicionales de aislamiento o de fronteras inh&oacute;spitas asociadas con el gran septentri&oacute;n de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n a <i>Misiones para Chihuahua,</i> Clara Bargellini expone que el prop&oacute;sito de este libro es demostrar el aporte de las misiones a la historia de la regi&oacute;n, objetivo que los tres autores cumplen cabalmente. Explican c&oacute;mo avanz&oacute; la obra misional, tanto franciscana como jesu&iacute;tica, a la par de la colonizaci&oacute;n civil &#151;y, de hecho, la una no se entiende sin la otra. Las preguntas que me quedan conciernen al papel de los ind&iacute;genas en la historia de las misiones, el car&aacute;cter de las comunidades que se formaron en las reducciones o a su alrededor, y las similitudes y contrastes entre las diferentes provincias del noroeste, norte y noreste de la Nueva Espa&ntilde;a. Salvador &Aacute;lvarez argumenta que las misiones en la Tarahumara Baja y Alta &#151;con la posible excepci&oacute;n de Papigochi&#151; y en la Concher&iacute;a no se consolidaron en pueblos de indios con las instituciones connotadas de cabildo, cofrad&iacute;a y caja de comunidad. Declara, a&uacute;n m&aacute;s, que en ninguna de las provincias de la Nueva Vizcaya y Sonora se registraban t&iacute;tulos primordiales de tierras para las misiones, excepto en Papigochi. Por lo que se refiere a Sonora, me consta, a partir de los documentos que he podido analizar en los archivos de Instrumentos P&uacute;blicos de Jalisco, la Audiencia de Guadalajara (en la Biblioteca P&uacute;blica de Jalisco), el Archivo General de la Naci&oacute;n y el Fondo Franciscano de la Biblioteca Nacional, que los pimas de Oviachic, Nuri y Movas, en Sonora, sacaron t&iacute;tulos de composici&oacute;n para sus tierras frente al crecimiento de la poblaci&oacute;n hispano&#45;mestiza y la expansi&oacute;n de las haciendas ganaderas durante la primera mitad del siglo XVIII. Asimismo, gobernadores y "capitanes generales" &oacute;patas, pimas y yaquis se enfrentaron a los gobernadores, intendentes y comandantes de presidios para reclamar su remuneraci&oacute;n como auxiliares militares y defender la integridad de sus tierras. El papel de los cabildos fue notado expl&iacute;citamente por los misioneros que serv&iacute;an en la zona y aflora en los documentos, donde se refiere que los gobernadores y alcaldes ind&iacute;genas se acercaron a las autoridades espa&ntilde;olas de la provincia "en nombre del com&uacute;n y de todos los hijos del pueblo". Sin negar el hecho de que los misioneros ejercieron una gran influencia en la selecci&oacute;n de estos oficiales de cabildo, me parece importante subrayar la presencia efectiva de los cabildos en el gobierno interno y en la vida ritual de los pueblos, su representatividad hacia afuera y el concepto del <i>com&uacute;n</i> que, para el siglo XVIII, si no antes, constitu&iacute;a un principio central en la ideolog&iacute;a de los indios de la misi&oacute;n. Su ausencia en la Tarahumara y la Concher&iacute;a, si es as&iacute;, es necesario tomarla en cuenta como punto de comparaci&oacute;n, no de generalizaci&oacute;n, con las dem&aacute;s provincias del septentri&oacute;n novohispano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chantal Cramaussel hace una s&iacute;ntesis admirable de las etapas de colonizaci&oacute;n civil que llegaron, por diferentes rutas, a la fundaci&oacute;n de los reales de Santa Rosa de Cusihuiriachi y San Felipe de Chihuahua. Entreteje magistralmente las historias paralelas de las misiones jesuitas y franciscanas en la regi&oacute;n con la del avance empresarial e imperial de los espa&ntilde;oles, demostrando su interdependencia. Su &eacute;nfasis en la coacci&oacute;n de la mano de obra ind&iacute;gena, ya fuera como presos y cautivos o bien como indios sacados de los pueblos por los mandamientos del repartimiento, se fundamenta sin duda en los documentos, pero representa a los ind&iacute;genas propios y for&aacute;neos como objetos de las misiones y empresas espa&ntilde;olas, no como sujetos de su historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clara Bargellini sit&uacute;a la arquitectura y el arte de las misiones de Chihuahua en el contexto de las tradiciones y de las t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n y realizaci&oacute;n art&iacute;stica en Europa y la Nueva Espa&ntilde;a de la &eacute;poca. Nos ense&ntilde;a que fueron las devociones piadosas de los misioneros y de los donantes particulares las que guiaron la selecci&oacute;n de im&aacute;genes que adornaron los retablos, fachadas y paredes de los espacios lit&uacute;rgicos que constituyeron las iglesias, los atrios y las v&iacute;as procesionales de las misiones. Bargellini asevera que los trabajadores calificados ven&iacute;an probablemente de M&eacute;xico, Zacatecas y Durango, y logra identificar a algunos maestros de obra, como Sim&oacute;n de los Santos, quien dirigi&oacute; la construcci&oacute;n de la iglesia jesuita de tres naves dedicada al Nombre de Jes&uacute;s de Carich&iacute; y dej&oacute; capacitados a algunos canteros ind&iacute;genas despu&eacute;s de su estancia de varios a&ntilde;os en la misi&oacute;n. Si bien la mayor&iacute;a de los indios que trabajaron en la construcci&oacute;n de los templos se dedicaron a los trabajos gruesos de hacer adobe y colocar tabiques, vale la pena preguntarnos c&oacute;mo se hicieron presentes los espacios, las tallas en madera, la cantera labrada y las im&aacute;genes de los santos en la cosmolog&iacute;a de los rar&aacute;muris y otros grupos ind&iacute;genas que participaron en la vida ritual de las misiones aunque no hayan vivido en ellas en forma permanente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo brevemente las tesis centrales del libro, encontramos que los autores hacen hincapi&eacute; en los siguientes temas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Las misiones no son una instituci&oacute;n fronteriza independiente, sino que su fundaci&oacute;n y desenvolvimiento deben entenderse como parte de la colonizaci&oacute;n civil en el gran septentri&oacute;n de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Las misiones comprend&iacute;an a los pueblos, como centros de evangelizaci&oacute;n y obras magistrales de arte y arquitectura. Fung&iacute;an como fuente de recursos indispensable en comestibles y mano de obra para la econom&iacute;a colonial en la miner&iacute;a, las haciendas de granos y ganado y el comercio.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Las influencias y dependencias eran rec&iacute;procas entre las misiones y los asentamientos espa&ntilde;oles para el env&iacute;o de granos, ganado y mercanc&iacute;as, para las remesas de plata desde los reales de Santa B&aacute;rbara, Parral, Cusihuiriachi y Chihuahua y para el movimiento de gente.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La geograf&iacute;a natural y la cultural juegan un papel importante en esta historia de las misiones. El desierto de Chihuahua, las faldas y cordilleras orientales de la Sierra Madre Occidental, los r&iacute;os y fuentes de agua y tierras laborables, los caminos y las rutas de comercio que ligaban a la provincia de Chihuahua con las regiones aleda&ntilde;as de Durango y Zacatecas, con el sur de Sonora, al poniente, y de Nuevo M&eacute;xico, al norte.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La reducci&oacute;n de poblaciones ind&iacute;genas desde diversos grupos y naciones en las misiones no puede separarse de la historia violenta de las conquistas militares, la esclavitud, las instituciones de encomienda y repartimiento, ni de las repetidas rebeliones de los indios y su represi&oacute;n. La mortandad ind&iacute;gena, debido a los trabajos forzosos, los traslados por largas distancias y el contagio de las epidemias, frente al crecimiento gradual de la poblaci&oacute;n no ind&iacute;gena &#151;espa&ntilde;oles, mestizos, mulatos&#151;, constitu&iacute;a una din&aacute;mica ineludible en las luchas por dominar y resistir el orden colonial.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; El mestizaje &eacute;tnico, cultural y social se produjo en las misiones y asentamientos coloniales entre diferentes grupos ind&iacute;genas tra&iacute;dos por la fuerza o reducidos a los pueblos de misi&oacute;n por voluntad propia, as&iacute; como entre los indios y las diversas clases y castas de espa&ntilde;oles, mestizos, mulatos y otros que se mezclaron en los reales de minas, las haciendas y los pueblos de misi&oacute;n.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Las fuentes de inspiraci&oacute;n y los lugares de producci&oacute;n del arte que se admira en las misiones de Chihuahua &#151;en su construcci&oacute;n y en las pinturas y esculturas de arte sacro&#151; ten&iacute;an varios or&iacute;genes, desde Roma y el seno de las &oacute;rdenes religiosas franciscana y jesuita que administraban las misiones, hasta la capital del virreinato en M&eacute;xico, la ciudad colonial de Zacatecas y las adaptaciones arquitect&oacute;nicas en los pueblos de Nuevo M&eacute;xico. Artistas, arquitectos, maestros de obra y artesanos &#151;entre canteros, carpinteros, alba&ntilde;iles&#151; llegaron a Chihuahua o pasaron por la provincia, y contribuyeron a las obras h&iacute;bridas y tan originales que combinaron estilos y elementos de diferentes periodos e influencias.</font></p> </blockquote>      ]]></body>
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