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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Anales,</i> dedicado a estudios y noticias sobre arquitectura y arte de algunas de las antiguas misiones del norte novohispano (actualmente el norte de M&eacute;xico y el suroeste de Estados Unidos), aparece en el contexto de una creciente valoraci&oacute;n de las manifestaciones de la cultura material y visual de estas misiones. En lugar del uso irreflexivo de las im&aacute;genes de edificios y de objetos misionales para ilustrar ideas sobre los supuestos &eacute;xitos o fracasos de estas instituciones y de sus antiguos operarios, hay ahora investigaciones que buscan entender c&oacute;mo los edificios construidos en las misiones y las obras que en ellas se fabricaban, o que a ellas llegaban, formaban parte de sus procesos y funcionamiento. Pretendemos aqu&iacute; contribuir a estos esfuerzos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a sobre las misiones norte&ntilde;as es antigua. En M&eacute;xico tiene sus ra&iacute;ces en textos acerca de la expansi&oacute;n espa&ntilde;ola hacia el norte. Desde la &eacute;poca virreinal, esta historiograf&iacute;a enalteci&oacute; la labor de los frailes franciscanos y jesu&iacute;tas que llevaron "la civilizaci&oacute;n" a los "b&aacute;rbaros" del Norte; despu&eacute;s de la Reforma juarista, se volvi&oacute; por muchos a&ntilde;os casi exclusivamente confesional. En Estados Unidos, la historiograf&iacute;a inicial sobre las misiones estuvo relacionada con los estudios decimon&oacute;nicos de la frontera, como idea y realidad heroicas, plasmadas en buena medida a partir del "destino manifiesto". A pesar de todos los textos que se acumularon sobre las misiones, la historia del arte y la arquitectura tuvieron papeles relativamente menores en estas historiograf&iacute;as por varias razones. En M&eacute;xico, el centralismo pol&iacute;tico y cultural ha mirado las manifestaciones de "provincia" con bastante indiferencia y hasta con desprecio, actitudes que afortunadamente han ido desapareciendo en los a&ntilde;os recientes. En Estados Unidos, las barreras son atribuibles, por lo menos en parte, a cierto rechazo hacia una cultura distinta a la de los anglosajones, que a partir del siglo XIX empezaron a poblar los antiguos territorios espa&ntilde;oles. Por lo tanto, aunque hubo mayor inter&eacute;s en Estados Unidos que en M&eacute;xico por registrar edificios y sitios en ambos lados de la frontera, se trataba de acciones basadas en buena parte en actitudes de dominio y curiosidad, m&aacute;s que de aprecio y comprensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la primera guerra mundial, en Estados Unidos fue creciendo el af&aacute;n de registrar y conocer mejor las manifestaciones culturales en sus distintas regiones, incluyendo las del Suroeste. En M&eacute;xico sigui&oacute; el centralismo, as&iacute; que pr&aacute;cticamente no hubo estudios sobre arte y arquitectura del Norte, y s&oacute;lo algunos estudios regionales en Estados Unidos. M&aacute;s adelante, cuando la segunda guerra mundial impidi&oacute; a George Kubler desarrollar estudios en Europa, se gest&oacute; la primera investigaci&oacute;n profunda sobre la arquitectura de una regi&oacute;n misional del norte novohispano: el Nuevo M&eacute;xico.<a name="n1b"></a><a href="#n1a"><sup>1</sup></a> Como es sabido, Kubler remont&oacute; despu&eacute;s los pasos de los colonos espa&ntilde;oles y de castas que se adentraron en el Nuevo M&eacute;xico en el siglo XVI, pero tambi&eacute;n de indios tlaxcaltecas y mexicanos, y lleg&oacute; al Altiplano Central, donde estableci&oacute; contacto con estudiosos mexicanos, notablemente con Manuel Toussaint. Esta b&uacute;squeda de los or&iacute;genes de lo que hab&iacute;a conocido en el Nuevo M&eacute;xico desemboc&oacute; en su libro sobre la arquitectura del siglo XVI.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> El esfuerzo, sin embargo, no dio frutos inmediatos. En Estados Unidos siguieron m&aacute;s trabajos regionales &#151;en California, Texas, Arizona y Nuevo M&eacute;xico&#151;, mientras que en M&eacute;xico el Norte lejano sigui&oacute; casi olvidado. En pocas palabras: por una parte, se hac&iacute;an estudios que ignoraban las ra&iacute;ces novohispanas y las interrelaciones con manifestaciones art&iacute;sticas en otras regiones y, por otra, persist&iacute;a el desconocimiento del legado novohispano en el Norte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama cambi&oacute; en la segunda mitad del siglo XX. Las disciplinas hermanas &#151;antropolog&iacute;a, historia y otras&#151; han reformulado sus planteamientos y profundizado en los estudios regionales desde varios enfoques, con una visi&oacute;n cr&iacute;tica de la historiograf&iacute;a pasada. Tambi&eacute;n se est&aacute; rebasando ahora lo regional con investigaciones comparativas. En a&ntilde;os recientes, las &oacute;rdenes religiosas que fundaron y administraron las misiones &#151;los franciscanos y los jesuitas&#151; han entablado di&aacute;logos m&aacute;s abiertos con investigadores no confesionales. Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos tiempos se han multiplicado los encuentros con participaci&oacute;n binacional entre estudiosos de M&eacute;xico y Estados Unidos, que son esenciales para entender las culturas de un territorio que tiene apenas un siglo y medio de haberse dividido en lo pol&iacute;tico.<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> Una novedad importante se ha manifestado en los movimientos ind&iacute;genas, tanto en M&eacute;xico como en Estados Unidos, lo cual nos obliga a reflexionar nuevamente sobre estas instituciones que eran centros de imposici&oacute;n ideol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n sitios de creaci&oacute;n art&iacute;stica y artesanal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todav&iacute;a es escasa la producci&oacute;n de historia del arte y de la arquitectura enfocada a las misiones, pero ya tenemos registros de varios lugares y otros est&aacute;n en proceso. En M&eacute;xico, el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia est&aacute; llevando a cabo estos registros, que es urgente terminar. En Estados Unidos existen documentos en archivos y en algunas publicaciones. Tambi&eacute;n, desde hace tiempo, hay estudios arqueol&oacute;gicos en las misiones de Estados Unidos, que son fundamentales para entender la arquitectura en sus entornos y su funcionamiento; actualmente, el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia est&aacute; llevando a cabo exploraciones arqueol&oacute;gicas importantes en Sonora y Sinaloa. De gran relevancia para el estudio es el hecho de que desde los a&ntilde;os setenta del siglo pasado estamos en proceso de cambio de paradigmas en muchos campos human&iacute;sticos. Ciertamente, en la historia del arte y de la arquitectura ya no nos satisfacen los relatos de progresos lineales: los m&aacute;rgenes nos interesan tanto como los centros. En esta &oacute;ptica, el estudio del arte de las misiones puede revelar procesos inexistentes o invisibles en otros sitios. Por otro lado, en las disciplinas afines, la fascinaci&oacute;n por el estudio de las culturas ha puesto los objetos art&iacute;sticos y la arquitectura en la mira de historiadores, antrop&oacute;logos, soci&oacute;logos y otros, y nos ha llevado a hablar insistentemente de la interdisciplina y de la multidisciplina. Por m&aacute;s estimulantes que sean, todas estas inquietudes acaban por evidenciar la necesidad de las disciplinas, sin las cuales los di&aacute;logos se vac&iacute;an de contenidos. En el amplio campo del estudio de las misiones, se hace patente la gran necesidad y el enorme potencial de los estudios de historia del arte y de la arquitectura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, el legado cultural de las misiones peligra, as&iacute; que urge un registro y una conservaci&oacute;n profesionales. Por otra, abundan preguntas para la historia del arte y de la arquitectura. Por ejemplo, en las misiones es frecuente hallarnos ante edificios alterados respecto a lo que pudo haber sido su apariencia y entornos originales. M&aacute;s a&uacute;n, la simple observaci&oacute;n plantea interrogantes acerca de ese hipot&eacute;tico "original". T&iacute;picamente, los edificios misionales est&aacute;n reducidos s&oacute;lo a la iglesia, muchas veces reconstruida en parte. Sin embargo, es com&uacute;n que se utilicen im&aacute;genes de estos edificios para ilustrar hechos y situaciones espec&iacute;ficas del pasado, como si no existieran problemas de interpretaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es frecuente hacer caso omiso de ellos, como si la construcci&oacute;n de iglesias no hubiera sido uno de los puntos nodales de la acci&oacute;n misionera, en la que estaban involucrados procesos no s&oacute;lo de conversi&oacute;n, sino tambi&eacute;n econ&oacute;micos, y m&uacute;ltiples facetas de convivencia. En los interiores de las misiones casi siempre se conservan algunas im&aacute;genes u objetos de inter&eacute;s para la comprensi&oacute;n de la cultura en esos sitios. No es suficiente registrarlos simplemente como evidencia del uso de im&aacute;genes para la conversi&oacute;n, sin m&aacute;s consideraciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero de <i>Anales</i> se incluyen investigaciones de algunos de los historiadores del arte y de la arquitectura, tanto mexicanos como estadounidenses, que estamos activos en el estudio de las misiones norte&ntilde;as. Los escritos est&aacute;n en orden de la cronolog&iacute;a aproximada de los objetos de estudio. Los acercamientos van desde los an&aacute;lisis formales e iconogr&aacute;ficos hasta las consideraciones de historia social del arte. En la secci&oacute;n Noticias se publican algunos hallazgos puntuales tanto de obras pl&aacute;sticas como de documentos relevantes para la historia del arte y de la arquitectura. Con estas contribuciones, queremos dar a conocer algunos avances en un campo, situado en los m&aacute;rgenes de los m&aacute;rgenes de la historia del arte, que ha sido en gran parte ignorado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Clara Bargellini</b></font></p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. George Kubler, <i>The Religious Architecture of New Mexico in the Colonial Period and since the American Occupation,</i> Albuquerque, University of New Mexico Press, 1940,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=776278&pid=S0185-1276200700020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> reeditada varias veces como <i>The Religious Architecture of New Mexico.</i> Tenemos ahora una revisi&oacute;n cr&iacute;tica del trabajo de Kubler: James E. Ivey, "George Kubler and the Prime Object at Pecos", tesis de maestr&iacute;a en Historia del Arte, University of New Mexico, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=776279&pid=S0185-1276200700020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. George Kubler, <i>Mexican Architecture of the Sixteenth Century,</i> New Haven, Yale University Press, 1948,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=776281&pid=S0185-1276200700020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> traducido como <i>Arquitectura mexicana del siglo XVI,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=776282&pid=S0185-1276200700020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Todas estas novedades, as&iacute; como la bibliograf&iacute;a reciente, son muy extensas como para enumerarlas en esta breve introducci&oacute;n. Sin embargo, quiero mencionar The Missions Initiative/La Iniciativa Misional apenas establecida, con sitio <i>web</i> del Arizona State Museum y con participaci&oacute;n binacional: <a href="http://www.statemuseum.arizona.edu/oer/missionsini/index.shtml" target="_blank">www.statemuseum.arizona.edu/oer/missionsini/index.shtml</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=776284&pid=S0185-1276200700020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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