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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los irredentos parias: Los yaquis, Madero y Pino Suárez en las elecciones de Yucatán, 1911]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as Bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Raquel Ramos Padilla, <i>Los irredentos parias. Los yaquis, Madero y Pino Su&aacute;rez en las elecciones de Yucat&aacute;n, 1911</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Olmos Aguilera</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, INAH (Historia, Serie Logos), 2011</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Los irredentos parias. Los Yaquis, Madero y Pino Su&aacute;rez en las elecciones de Yucat&aacute;n, 1911,</i> de Raquel Padilla, representa un invaluable avance en la historiograf&iacute;a del exilio yaqui, adem&aacute;s de una s&iacute;ntesis excepcional de diversos aspectos sobre el destierro al que fueron sometidos los ind&iacute;genas yoremes, en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n a finales de la primera d&eacute;cada del siglo XX. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro otorga al lector informaci&oacute;n especializada que, eventualmente y de manera muy general, se cuenta en las comunidades ind&iacute;genas yaquis y que pocas veces hemos constatado con las fuentes escritas y archivos locales de la revoluci&oacute;n, tal como lo realiz&oacute; con cuidado y esmero Raquel Padilla. Gracias a este esfuerzo de investigaci&oacute;n, a trav&eacute;s de este libro podemos tener informaci&oacute;n no solamente de las experiencias tr&aacute;gicas del recorrido cultural de los yaquis en Yucat&aacute;n, sino de la mentalidad de los propios yucatecos de esa &eacute;poca, quienes a trav&eacute;s de sus escritos expresan una serie de sentimientos de alteridad provocados por la llegada de "los otros", la gente distinta, la gente extra&ntilde;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro tiene varios aciertos: por un lado ofrece pormenores de los sufrimientos y padecimientos de los ind&iacute;genas yaquis a todo lo largo de su recorrido cultural, en el exilio contextualizado en su cultura guerrera. Por otro lado analiza, con ayuda de la literatura de la &eacute;poca, el papel que lo ind&iacute;genas yoremes tuvieron en la revoluci&oacute;n y al interior de las fuerzas pol&iacute;ticas gestadas en el estado de Yucat&aacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien se se&ntilde;ala en el pr&oacute;logo, este libro est&aacute; pr&aacute;cticamente planteado en dos secciones; por una parte la historia yaqui del destierro; y por la otra la Revoluci&oacute;n mexicana en el estado de Yucat&aacute;n, donde vivi&oacute; la poblaci&oacute;n yoreme<i>&#45;yaqui</i> durante varios a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El libro es producto de una minuciosa investigaci&oacute;n, y se ilustra con decenas de citas de revistas y peri&oacute;dicos yucatecos, as&iacute; como de valiosos e impresionantes testimonios de algunos de los descendientes de los yoremes que permanecieron en Yucat&aacute;n. Tal es el caso de Petronila Cuculai, citada en el ep&iacute;grafe al inicio de libro diciendo: "ya estoy vieja, pobre y cansada, y no puedo ir a Sonora, &#91;...&#93; les dices que solo vivo yo y mi sobrina Esperanza &#91;...&#93; les dices que mi mam&aacute; muri&oacute;... &#91;...&#93;" (p. 29).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El libro posee al menos tres ejes principales no expl&iacute;citos; el primero, el sufrimiento y los pesares del destierro; el segundo, los abusos de poder que padecieron los yaquis en el exilio; y el tercero, y final, la corrupci&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas mexicanas "revolucionarias" teniendo como escenario el estado de Yucat&aacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto nodal impl&iacute;cito en este trabajo es el fuerte racismo, que era, y sigue siendo, un fen&oacute;meno generalizado en todo el pa&iacute;s. En este trabajo la autora nos da m&uacute;ltiples elementos para reflexionar la exclusi&oacute;n y marginalidad que padecieron desde ese entonces los yaquis debido a su condici&oacute;n ind&iacute;gena; situaci&oacute;n que se vio agravada por vivir en el destierro. En este escenario, y siendo valorados como esclavos, los yoremes&#45;yaquis, narra la autora, fueron utilizados como conejillos de indias: "en m&uacute;ltiples ocasiones los sonorenses sirvieron como conejillos de indias para estudios de caso en la Escuela de Medicina del Estado" (pp. 46&#45;47).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la primera parte Raquel Padilla abunda sobre la restituci&oacute;n social y cultural en la haciendas yucatecas, donde coexistieron individuos de diversas culturas &#45;cubanos, chinos, coreanos, huastecos y mayas&#45; quienes, al igual que los yaqui<i>s,</i> colaboraban en los trabajos de las haciendas henequeneras, cohabitando efectivamente diferentes lenguas, y variantes ling&uuml;&iacute;sticas del espa&ntilde;ol. En el libro aparecen gran cantidad de datos etnogr&aacute;ficos, en particular del periodo que va de 1907 a 1911, a&ntilde;os en que los yaquis estuvieron en tierras yucatecas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> De acuerdo con la autora, la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica de las haciendas, pese a tener un sistema inicialmente de tipo esclavista, se trata de un sistema paternalista donde el patr&oacute;n o hacendado se interesaba tambi&eacute;n en la supervivencia de sus trabajadores, aprende la lengua de &eacute;stos y se hace participe del parentesco espiritual yoreme&#45;yaqui. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, de la misma manera como la autora nos da algunos indicios de la organizaci&oacute;n social de las haciendas, tambi&eacute;n nos habla de la salud y de las condiciones sanitarias, m&eacute;dicas y gen&eacute;ticas que predispusieron a la poblaci&oacute;n yaqui a contraer la fiebre amarilla por encima de otros grupos ind&iacute;genas aut&oacute;ctonos como los mayas, quienes ya hab&iacute;an desarrollado cierta inmunidad a la enfermedad. Asimismo, nos muestra gran cantidad de informaci&oacute;n sobre las muertes infantiles y el suicidio ind&iacute;gena; desde los datos duros de las estad&iacute;sticas de la &eacute;poca hasta las referencias literarias, m&iacute;ticas e imaginarias sobre el estoico esp&iacute;ritu de los ind&iacute;genas yoremes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el texto se insiste, y no sin raz&oacute;n, en los padecimientos y sufrimientos infantiles, as&iacute; como en la representaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n yaqui en la prensa yucateca, y en particular sobre la poblaci&oacute;n infantil, victima directa de las vejaciones a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. La cita de Ricardo Flores Mag&oacute;n sobre el sacrificio del ni&ntilde;o yaqui, despu&eacute;s de que su madre le canta una canci&oacute;n de cuna, ejemplifica dram&aacute;ticamente la representaci&oacute;n que se ten&iacute;a de la fortaleza espiritual yoreme de cara a la cultura mestiza en esa etapa hist&oacute;rica del pueblo yaqui.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Un aspecto que llama la atenci&oacute;n es la posici&oacute;n de la autora sobre la identidad negociada de los yaquis, quienes en un primer momento no realizan reivindicaci&oacute;n alguna de su identidad, sino que una vez instalados desarrollan una cultura ritual a la usanza de los <i>cahitas,</i> con la puesta en escena de las danzas de pascola y venado; como lo hicieron a finales del siglo XIX en Santa Rosal&iacute;a, Baja California Sur. En ese lugar, a la distancia y trabajando como jornaleros, pescadores de perlas u obreros, los yaquis llevaron a cabo su vida ritual con m&uacute;sicas y danzas aut&oacute;ctonas, fortaleciendo su identidad mediante el uso de la misma parafernalia ritual que se observa en fiestas y ceremonias regionales hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por otra parte, se debe destacar que en el libro aparecen denominaciones externas como yaqui o "sonorense", que los mestizos adjudicamos a los yoreme seg&uacute;n el contexto de referencia, y que poco tienen que ver con su sentimiento de identidad. Esto pasar&iacute;a inadvertido sino fuera por la insistencia en designar a la poblaci&oacute;n yoreme como "sonorense". Dicha denominaci&oacute;n tiene un sentido particular en la literatura de la &eacute;poca, sobre todo si se escribe desde el estado de Yucat&aacute;n, y que la autora misma lo registra en algunas revistas locales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Sin embargo, si es objetivo de este libro reivindicar la cultura ind&iacute;gena, la denominaci&oacute;n sonorense en este contexto no posee un sentido totalmente neutro; si tal fuera el caso, podr&iacute;amos adjudicar denominaciones que identifiquen generalidades como ind&iacute;genas norte&ntilde;os (vistos desde el centro del pa&iacute;s), mexicanos (vistos desde otro pa&iacute;s), o como indios americanos (vistos desde Europa u otra parte del mundo), conceptos con los que los <i>yoremes</i> tampoco sentir&iacute;an gran identificaci&oacute;n. En otras palabras, si se trata de un esfuerzo de reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica, ser&iacute;a congruente llamarlos yaquis o yoremes, por encima de "sonorenses", ya que dicha identificaci&oacute;n no alude en ning&uacute;n momento a su identidad &eacute;tnica, y es una denominaci&oacute;n con la que los yoremes yaquis contempor&aacute;neos tampoco sienten gran afecci&oacute;n, salvo que sea utilizada como referente geogr&aacute;fico. La identidad &eacute;tnica interna se encuentra por encima las denominaciones estatales, regionales o nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Ahora bien, tal como se&ntilde;ala Raquel Padilla, la sierra del <i>bacatebe</i> ha representado un lugar estrat&eacute;gico en la memoria y el imaginario guerrero del pueblo yoreme&#45;yaqui. En esa regi&oacute;n monta&ntilde;osa no s&oacute;lo se llevaron a cabo cruentas batallas y gestas heroicas de l&iacute;deres y ancestros yaquis, sino que para los yoremes es importante dar a conocer estas haza&ntilde;as a los <i>yoris,</i> como ejemplo de su resistencia identitaria. En m&uacute;ltiples ocasiones la gente de las comunidades se esfuerza por contar los hechos hist&oacute;ricos de dichas batallas, contra el gobierno mexicano (ubicaci&oacute;n de cuarteles, batallas, y la belicosa capacidad de sus l&iacute;deres). Siendo la guerra un tema que generalmente el yoreme se&ntilde;ala con singular orgullo &eacute;tnico al <i>yori</i> fuere&ntilde;o. No as&iacute; los aspectos religiosos y cosmog&oacute;nicos de su cultura, que por ser parte integral de su identidad &eacute;tnica representan para la poblaci&oacute;n <i>yoreme</i> un conflicto que no por fuerza debe ser revelado al mestizo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro la autora ilustra con lujo de detalles la forma en que paulatinamente el esp&iacute;ritu guerrero de los yaquis los llev&oacute; a revelarse en contra de algunas haciendas, que durante todo el porfiriato explotaron la mano de obra ind&iacute;gena; y ya bien entrada la revoluci&oacute;n maderista muchos de los ind&iacute;genas yaquis fueron plegados con grupos pol&iacute;ticos que se peleaban apasionadamente el poder, como es el caso de Pino Su&aacute;rez en las elecciones yucatecas de 1911.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En su cr&oacute;nica destaca la participaci&oacute;n de P&eacute;rez Ponce, mestizo que tuvo varias funciones en las revueltas y movimientos de liberaci&oacute;n ind&iacute;gena. Seg&uacute;n narra la autora, este personaje lider&oacute; a los ind&iacute;genas yaquis en la lucha por sus derechos, pero tambi&eacute;n utiliz&oacute; a los mismos para tener una posici&oacute;n influyente durante la revoluci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por otro lado, los yaquis fueron ampliamente manipulados por el entonces gobierno yucateco como represores de las revueltas en diversos conatos de violencia. As&iacute;, aun cuando los ind&iacute;genas yoremes tuvieron una historia de reacci&oacute;n ante el opresor, ellos mismos participaron en las milicias de la nueva clase pol&iacute;tica emergente en el estado de Yucat&aacute;n hasta el mismo momento de su traslado hacia el norte; de acuerdo con la autora, dicha liberaci&oacute;n se negoci&oacute; como prebenda al apoyo de los proyectos pol&iacute;ticos de los revolucionarios yucatecos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Constatamos que las corruptelas electorales han involucrado, desde entonces, a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de manera indirecta, siendo una pr&aacute;ctica muy com&uacute;n del Estado mexicano. Raquel Padilla nos muestra c&oacute;mo la historia de la compra y manipulaci&oacute;n del voto son pr&aacute;cticas bien instaladas en M&eacute;xico por lo menos desde los inicios de la Revoluci&oacute;n mexicana en 1911. Por esta raz&oacute;n, no es raro que dichas costumbres corruptas sigan prosperando hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente quisiera convidar a leer <i>Los irredentos parias,</i> libro que narra apasionadamente los procesos culturales y pol&iacute;ticos del entonces gobierno mexicano, y su degradaci&oacute;n moral que le llev&oacute; a un proceso revolucionario donde la poblaci&oacute;n yoreme&#45;yaqui fue atacada por varios flancos tanto en Sonora como Yucat&aacute;n, mientras el grupo mestizo en el poder consolidaba un Estado nacional que pasaba por encima de m&uacute;ltiples injusticias hacia los pueblos ind&iacute;genas.</font></p>      ]]></body>
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