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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estudios Legislativos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>   	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La revisi&oacute;n en el proceso civil</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mercedes Llorente S&aacute;nchez&#45;Arjona*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora asociada de tiempo completo del Departamento de Derecho Penal y Procesal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sumario</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>Antecedentes legales.</i> II. <i>Fundamento.</i> III. <i>Naturaleza jur&iacute;dica</i>. IV. <i>Los sujetos en el proceso de revisi&oacute;n civil. V. Motivos de la revisi&oacute;n contenidos en el art&iacute;culo</i> 510. VI. <i>Plazos y &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n.</i> VII. <i>Procedimiento de la revisi&oacute;n.</i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Antecedentes legales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recurso de revisi&oacute;n presenta como peculiaridad, al igual que el de audiencia al condenado en rebeld&iacute;a, el de proceder contra sentencias firmes de condena. Como veremos a lo largo del desarrollo de nuestra exposici&oacute;n, la nueva LEC no se ha complicado mucho a la hora de su regulaci&oacute;n y se ha dedicado, salvo algunas peculiaridades que vamos a destacar, a reproducir literalmente la regulaci&oacute;n de la antigua LEC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a modo de introducci&oacute;n, comenzaremos hablando un poco de los antecedentes de esta instituci&oacute;n, los cuales encontramos en el derecho romano con la figura de la <i>restitutio in integrum,</i><sup><a href="#Notas">1</a></sup> instituci&oacute;n por la que el magistrado da por no realizados actos regulares seg&uacute;n el derecho civil, pero que lesionan injustamente a una persona. No obstante, el antecedente m&aacute;s inmediato de nuestra revisi&oacute;n civil ha de hallar se en el C&oacute;digo de las Siete Partidas<sup><a href="#Notas">2</a></sup> en donde se le dedican las leyes XIII y XXIV de su t&iacute;tulo XXII, y las leyes I y II del t&iacute;tulo XXVI. Sustancialmente en estas leyes se establece que se puede dejar sin valor la sentencia dada en el primer juicio si lo fue en virtud de falsos testigos, falsas cartas o por otra falsedad cualquiera. Si comparamos estas leyes con el antiguo art&iacute;culo 1796 de la antigua LEC y, por ende, con el actual art&iacute;culo 509 de la LEC, vemos la similitud existente, en orden a su conceptuaci&oacute;n, entre estos preceptos. Habr&aacute; que subrayar, eso s&iacute;, como diferencia significativa, el mayor plazo en que se puede intentar la rescisi&oacute;n de la primera sentencia que en las Partidas es de veinte a&ntilde;os, en contraposici&oacute;n a los cinco de nuestro antiguo y actual texto legal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la promulgaci&oacute;n de las Partidas, se abre un periodo en el que la publicaci&oacute;n de las normas legales se van sucediendo produci&eacute;ndose una gran dispersi&oacute;n y confusi&oacute;n en el mundo del derecho, confusi&oacute;n a la que se intent&oacute; poner coto con el sistema de las recopilaciones. Tanto la Nueva como la Nov&iacute;sima Recopilaci&oacute;n mantienen vigentes la regulaci&oacute;n de las Partidas en torno a la revisi&oacute;n hasta la publicaci&oacute;n de la LEC de 1855. Esta Ley no regula la revisi&oacute;n civil lo cual lleva a preguntarse si esta instituci&oacute;n estuvo vigente en el periodo comprendido entre 1855 y 1881.<sup><a href="#Notas">3</a></sup> Pues bien, de los autores y de la jurisprudencia de la &eacute;poca se deduce que esta LEC apart&oacute; la posibilidad durante este periodo de rescindir sentencias firmes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revisi&oacute;n volvi&oacute; a nuestro ordenamiento a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de la LEC de 1881 (art&iacute;culos 1796&#45;1810). Actualmente, y con la nueva LEC, su regulaci&oacute;n se contiene en los art&iacute;culos 509 a 516.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Fundamento</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es bien sabido, doctrinalmente la revisi&oacute;n se ha presentado como un choque entre los principios de seguridad jur&iacute;dica y de justicia en beneficio de &eacute;ste &uacute;ltimo.<sup><a href="#Notas">4</a></sup> En efecto, el llamado recurso de revisi&oacute;n tiene por fundamento hacer prevalecer la justicia sobre la seguridad jur&iacute;dica que le proporciona la firmeza de la cosa juzgada obtenida por una sentencia firme que pudiera ser ilegal o err&oacute;nea. Ahora bien, a&uacute;n cuando la realidad de esta af&iacute;rmaci&oacute;n sea incuestionable, tambi&eacute;n lo es el hecho de que una ilimitada posibilidad de recurrir acarrear&iacute;a el que no se llegase nunca a saber con seguridad lo que en justicia corresponde al caso concreto. Es por esta raz&oacute;n que la revisi&oacute;n a&uacute;n cuando tenga por fundamento el hacer prevalecer la justicia sobre la seguridad jur&iacute;dica que le proporciona la firmeza de la cosa juzgada obtenida por una sentencia firme ha de presentarse limitado en su alcance y en el plazo para su ejercicio sin que sea posible extenderla m&aacute;s all&aacute; de los motivos previstos en el texto legal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo del respeto a estas premisas b&aacute;sicas, cuando la actividad de las partes y del Tribunal en un proceso ha estado condicionada por una serie de circunstancias que pudieron hacer que se dictara una sentencia con un contenido posiblemente distinto al que hubiera tenido de no concurrir aquellas influencias an&oacute;malas como violencia, dolo o ignorancia, la LEC concede a las partes la posibilidad de incoar otro proceso para lograr la rescisi&oacute;n de aquella sentencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, la revisi&oacute;n ha de fundarse en la existencia de circunstancias an&oacute;malas que hagan pensar que la sentencia pueda ser injusta o err&oacute;nea. Ante la aparici&oacute;n de nuevas circunstancias, el ordenamiento podr&iacute;a optar por cerrarse en la consideraci&oacute;n de la seguridad jur&iacute;dica de la cosa juzgada, pero ha optado por el valor justicia. Con todo, esta opci&oacute;n est&aacute; temporalmente limitada a cinco a&ntilde;os, pasados los cuales la seguridad jur&iacute;dica se impone sin concesiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. Naturaleza jur&iacute;dica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si partimos del concepto de recurso como acto procesal de la parte que frente a una resoluci&oacute;n judicial impugnable y perjudicial solicita la actuaci&oacute;n de la ley a su favor, impidiendo que se produzca la firmezadelaresoluci&oacute;n,<sup><a href="#Notas">5</a></sup> resulta claro que la revisi&oacute;n es una instituci&oacute;n procesal que ha llevado el nombre de recurso sin serlo.<sup><a href="#Notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la revisi&oacute;n no supone examinar de nuevo el litigio sobre el que ha decidido el Tribunal <i>aquo,</i> sino el dilucidar el derecho del demandante de revisi&oacute;n sobre la obtenci&oacute;n de otra sentencia, revocando lo que ya se ha juzgado. Adem&aacute;s, a diferencia de los recursos que pretenden evitar la firmeza de una resoluci&oacute;n, la revisi&oacute;n se da contra sentencias que ya son firmes. Por todas estas razones entendemos no se debe hablar de recurso sino de acci&oacute;n aut&oacute;noma de impugnaci&oacute;n.<sup><a href="#Notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sentadas estas premisas, y a diferencia del legislador de 1881, que concept&uacute;a la revisi&oacute;n como un recurso, la nueva LEC elude referirse al recurso de revisi&oacute;n hablando de demanda de revisi&oacute;n. Por tanto, se deja de conceptuar a la instituci&oacute;n de la revisi&oacute;n como un recurso al considerar que esta no es su naturaleza ya que no se contin&uacute;a el proceso en otra fase o etapa, sino que nos encontramos con un nuevo proceso. As&iacute;, la LEC ya no contiene expresiones referidas a la revisi&oacute;n como recurso, sino que utiliza en diversas disposiciones la expresi&oacute;n demanda de revisi&oacute;n, con lo cual refleja la naturaleza de acci&oacute;n impugnativa aut&oacute;noma. Adem&aacute;s, su regulaci&oacute;n tiene lugar en el t&iacute;tulo VI del libro segundo "De la revisi&oacute;n de las sentencias firmes" (art&iacute;culos 509&#45;516), con posterioridad al t&iacute;tulo IV que regula los recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente, la doctrina combat&iacute;a la idea de conceptuar la revisi&oacute;n como un recurso bas&aacute;ndose en una serie de argumentos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La revisi&oacute;n s&oacute;lo procede contra sentencias firmes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Si fuera un recurso, proceder&iacute;a &uacute;nicamente contra resoluciones del Tribunal Supremo guardando el orden debido y evitando la revisi&oacute;n <i>per saltum,</i> pero mediante la revisi&oacute;n pueden impugnarse todas las sentencias firmes no importando el &oacute;rgano que las dicta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La pretensi&oacute;n no es la misma que se esgrimi&oacute; en el proceso anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, el que en la revisi&oacute;n los motivos est&eacute;n fuera del proceso concluido lo podemos apreciar claramente en que la sentencia a rescindir es v&aacute;lida, se ha dado con arreglo a los autos sin que haya concurrido ning&uacute;n vicio achacable al juez. No existen en los motivos de revisi&oacute;n vicios <i>in procedendo,</i> porque de haberlos cometido se tendr&iacute;an que haber denunciado en su tiempo y tendr&iacute;a que haberse hecho frente al recurso por infracci&oacute;n procesal. Por tanto, si se hubieran cometido vicios de esta clase la sentencia no ser&iacute;a v&aacute;lida, adolecer&iacute;a de un defecto formal, y la sentencia es v&aacute;lida procesalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco existen vicios <i>in indicando,</i> porque el juez ha juzgado con arreglo a derecho, el juez no podr&iacute;a haber juzgado de otra manera el caso con el material f&aacute;ctico que ten&iacute;a, ya que desconoc&iacute;a la falsedad de los testigos, el cohecho... Sin embargo, a pesar del recto proceder del juez, en los elementos de hecho hay una anomal&iacute;a que hace aparecer la sentencia como err&oacute;nea e injusta sin que ello le sea imputable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que hace a la valoraci&oacute;n jurisprudencial, hay que se&ntilde;alar que nuestra jurisprudencia no puede reputarse homog&eacute;nea en lo que hace a la conceptuaci&oacute;n de la naturaleza jur&iacute;dica de la revisi&oacute;n civil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, existen resoluciones que caracterizan a la revisi&oacute;n como un recurso, si bien se&ntilde;alando su car&aacute;cter extraordinario y excepcional.<sup><a href="#Notas">8</a></sup> Por otra parte, existen sentencias en las que el Tribunal Supremo considera la revisi&oacute;n como una acci&oacute;n impugnativa aut&oacute;noma.<sup><a href="#Notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo hasta aqu&iacute; expuesto, podr&iacute;a parecer que la jurisprudencia espa&ntilde;ola al pronunciarse sobre la naturaleza jur&iacute;dica de la revisi&oacute;n carece de un sentir uniforme. No obstante, como bien se&ntilde;ala Doval de Mateo, cuando el Tribunal Supremo concept&uacute;a la revisi&oacute;n como un recurso, no se detiene a examinar la naturaleza jur&iacute;dica de la instituci&oacute;n. Por el contrario, cuando entra a estudiar la naturaleza jur&iacute;dica de la revisi&oacute;n, siempre lo cataloga de acci&oacute;n aut&oacute;noma de impugnaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Los sujetos en el proceso de revisi&oacute;n civil</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>&Oacute;rgano jurisdiccional competente</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De modo similar a como se dispon&iacute;a en el art&iacute;culo 1801 de la antigua LEC, el art&iacute;culo 509 de la nueva LEC atribuye a la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo o a las salas de lo Civil y Penal de los Tribunales Superiores de Justicia la competencia para resolver solicitudes de revisi&oacute;n de sentencias firmes. El que el legislador haya atribuido la competencia para conocer de la revisi&oacute;n a la m&aacute;s alta Magistratura de la Naci&oacute;n se debe fundamentalmente a la gran importancia que tiene la cosa juzgada que s&oacute;lo los m&aacute;s altos tribunales de la Naci&oacute;n pueden considerar no producida, evitando las dilaciones producidas por el sistema de recursos que necesariamente generar&iacute;a el encomendar la competencia a un &oacute;rgano inferior, dilaciones que se traducir&iacute;an en una incertidumbre prolongada sobre la existencia o no de la cosa juzgada, con gran perjuicio para la seguridad jur&iacute;dica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, parte de la doctrina se muestra disconforme con esta atribuci&oacute;n al considerar que el mismo juez que dicta la sentencia impugnada es el que se haya en una mejor situaci&oacute;n de apreciar los motivos de revisi&oacute;n que se propongan contra aquella.<sup><a href="#Notas">10</a></sup> Si bien es cierto que el propio juez que dict&oacute; la resoluci&oacute;n firme ser&aacute; el que mejor pueda valorar hasta qu&eacute; punto los hechos que se alegan como motivo de revisi&oacute;n fueron de influencia decisiva en el fallo, no es menos cierto que el Tribunal Supremo, con los autos a la vista y el periodo probatorio del proceso de revisi&oacute;n, puede llegar a un exacto conocimiento de lo acontecido en la realidad, con lo que su fallo ha de ser tan certero como el del juez inferior. Por tanto, la trascendencia de cualquier brecha que se abra en la instituci&oacute;n de la cosa juzgada, m&aacute;s la necesidad de una doctrina jurisprudencial unitaria, que har&iacute;a necesario el acceso a la casaci&oacute;n de todas las sentencias de procesos de revisi&oacute;n con el retraso consiguiente en la decisi&oacute;n final, es motivo suficiente para defender la actual regulaci&oacute;n del &oacute;rgano competente para conocer de los procesos de revisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora se produce una remisi&oacute;n a la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial en lo que hace a la diferente competencia de ambas salas, con lo que dada la competencia general que antes ten&iacute;a el Tribunal Supremo habr&aacute; que atender primero a las especialidades introducidas con el desarrollo del estado de las autonom&iacute;as para conocer despu&eacute;s los casos que han de ir al Tribunal Supremo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el art&iacute;culo 73.1 b) dispone que la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Supremo conocer&aacute;, como Sala de lo Civil "del recurso extraordinario de revisi&oacute;n que establezca la ley contra sentencias dictadas por &oacute;rganos jurisdiccionales del orden civil con sede en la comunidad aut&oacute;noma, en materia de derecho civil, foral o especial propio de la comunidad aut&oacute;noma, si el correspondiente Estatuto de Autonom&iacute;a ha previsto esta atribuci&oacute;n". Por exclusi&oacute;n, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo conoce del resto. El problema que aqu&iacute; se plantea, como acertadamente apunta Vallesp&iacute;n P&eacute;rez,<sup><a href="#Notas">11</a></sup> es que a la hora de interpretar este art&iacute;culo se puede llegar a la conclusi&oacute;n de que los tribunales superiores de justicia no podr&aacute;n entrar a conocer de los recursos de revisi&oacute;n que no tengan por objeto sentencias firmes en las que se hubiera resuelto sobre materias de derecho foral, lo cual ciertamente carece de sentido, ya que el motivo esencial en el que se asienta este recurso no es la aplicaci&oacute;n indebida de un derecho civil foral o especial propio de las comunidades aut&oacute;nomas, sino hechos ajenos al derecho aplicado, como son documentos falsos, cohecho, violencia, que son comunes a todos los casos que subyace una revisi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>Las partes procesales</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad para ser parte y la capacidad procesal no plantean problema alguno, s&iacute;, en cambio, la legitimaci&oacute;n. En este sentido, es clara la exigencia de haber sido parte en el proceso anterior como requisito indispensable para interponer la revisi&oacute;n. El problema que se plantea es el siguiente: &iquest;pueden ambas partes interponer la revisi&oacute;n o s&oacute;lo la perjudicada? &iquest;el perjuicio procesal es el elemento determinante? Creemos que el vencimiento no es la &uacute;nica causa generadora del perjuicio, ya que una sentencia favorable que no acoja la totalidad de la pretensi&oacute;n tambi&eacute;n produce perjuicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante, asimismo, destacar si al hablar de partes procesales se hace s&oacute;lo referencia al demandante y al demandado, o si el concepto de parte se puede entender en un sentido m&aacute;s amplio. Nos estamos refiriendo al problema de la intervenci&oacute;n procesal. En materia de intervenci&oacute;n podemos hablar de dos tipos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La intervenci&oacute;n principal, en el que el interviniente es parte principal en cuanto plantea una demanda que pudiera haber sido formulada con total independencia del proceso y por criterios de econom&iacute;a procesal se acumula al proceso inicial. El tercero acude al proceso interponiendo una pretensi&oacute;n contradictoria a la de los litigantes, produciendo un aumento de las partes y una ampliaci&oacute;n del objeto del proceso. L&oacute;gicamente, en este supuesto la sentencia firme afecta tanto a las partes originarias como al tercero, y, por tanto, le tiene que ser reconocida al interviniente la posibilidad de interponer la revisi&oacute;n.<sup><a href="#Notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La intervenci&oacute;n adhesiva, que puede ser simple o litisconsorcial. En la intervenci&oacute;n adhesiva simple, el tercero pretende coadyuvar a la victoria de una de las partes en el litigio, al tener un inter&eacute;s jur&iacute;dico compatible con la pretensi&oacute;n solicitada por alguna de las partes. La doctrina considera tambi&eacute;n a este tipo de interviniente como parte procesal y, en consecuencia, el interviniente adhesivo simple est&aacute; legitimado para interponer la demanda de revisi&oacute;n contra sentencia firme.<sup><a href="#Notas">13</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la intervenci&oacute;n adhesiva litisconsorcial, el interviniente ayuda igualmente a una de las partes, pero su legitimaci&oacute;n proviene de la alegaci&oacute;n de un derecho que coincide con el de una de las partes en litigio. En este caso, al igual que en la anterior, el litisconsorte se considera parte y, por tanto, puede interponer la demanda de revisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que hace al Ministerio Fiscal, no act&uacute;a en el proceso como parte sino como asesor del Tribunal Supremo acerca de la procedencia o no de la revisi&oacute;n, tal como se desprende del art&iacute;culo 514.3 de la LEC. Por tanto, exceptuando el caso en que el Ministerio Fiscal haya sido parte en el proceso anterior, su papel ser&aacute; el de asesora&#45;miento acerca de la procedencia o no de la revisi&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Motivos de la revisi&oacute;n contenidos en el art&iacute;culo 510</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revisi&oacute;n de sentencias firmes ha de fundamentarse necesariamente en causas o motivos tasados que el legislador considera suficientes para justificar la rescisi&oacute;n de una sentencia cuyos pronunciamientos tienen autoridad de cosa juzgada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los motivos establecidos en este precepto, salvo algunas precisiones en su redacci&oacute;n, son id&eacute;nticos a los que ven&iacute;an contemplados en la LEC de 1881. Todos ellos se refieren a circunstancias delictivas o cuasi&#45;delictivas que han incidido en el resultado final del proceso. Los se&ntilde;alados con los n&uacute;meros primero, segundo y tercero afectan a los elementos probatorios que han servido para dictar sentencia, y el n&uacute;mero cuarto viene referido a circunstancias de especial gravedad producidas durante el proceso o con anterioridad al mismo, que igualmente han determinado su resultado. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido reiterando la necesidad de dar una interpretaci&oacute;n restrictiva a estos motivos que exigen una cumplida justificaci&oacute;n, jurisprudencia que debemos entender plenamente vigente dado que esta norma no presenta novedades relevantes en relaci&oacute;n con los preceptos de la LEC de 1881 que han sido objeto de desarrollo por esa jurisprudencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motivo I: <i>Si despu&eacute;s de pronunciada la sentencia se recobraren u obtuvieren documentos decisivos de los que no se hubiera podido disponer por fuerza mayor o por obra de la parte en cuyo favor se hubiera dictado,</i> o, lo que es igual, que habi&eacute;ndolo tenido en su poder el interesado que insta la revisi&oacute;n lo haya pedido, o que teniendo noticia de su existencia, no haya podido aportarlo a causa de <i>vis fraudis.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, el recobro de documentos ha de ser posterior al pronunciamiento de la sentencia firme.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se sigue una interpretaci&oacute;n literal de este requisito no podr&iacute;amos aportar los documentos recobrados antes de pronunciar sentencia firme, pero despu&eacute;s de pasado el momento id&oacute;neo para su aportaci&oacute;n al proceso. Esta es una postura doctrinal muy extendida. Hubiera sido, por tanto, deseable la ampliaci&oacute;n del plazo de recuperaci&oacute;n de documentos al momento preclusivo en la aportaci&oacute;n de los mismos. El legislador deber&iacute;a haber aprovechado la oportunidad para modifcar esto &uacute;ltimo que a todas luces es notoriamente injusto, y se&ntilde;alar como momento adecuado despu&eacute;s de pasado el plazo procesalmente oportuno para aportar documentos en la instancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, en la primera instancia los documentos deben ser acompa&ntilde;ados con las alegaciones iniciales de demanda, contestaci&oacute;n a la demanda o al comparecer en el juicio verbal (art&iacute;culos 264&#45;266 de la LEC). No obstante, el Tribunal despu&eacute;s de la demanda y de la contestaci&oacute;n podr&aacute; admitir los documentos si nos encontramos en algunos de los casos del art&iacute;culo 270: 1. Ser de fecha posterior, 2. Si la parte no ha tenido antes conocimiento de su existencia, 3. No haberlos podido obtener con anterioridad por causas no imputables a la parte. L&oacute;gicamente, llega un momento en que precluye la posibilidad de aportar documentos, que conforme al art&iacute;culo 271 es despu&eacute;s de la vista o juicio, salvo lo que se prev&eacute; en la regla tercera del art&iacute;culo 435, sobre diligencias finales en el juicio ordinario.<sup><a href="#Notas">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que hace a la segunda instancia, los documentos se aportan junto con el escrito de interposici&oacute;n, siempre que se encuentren en algunos de los casos del art&iacute;culo 270 y que no se hayan podido aportar en la primera instancia (art&iacute;culo 460 de la LEC).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, cuando la sentencia queda firme, los documentos recobrados al amparo de los cuales se puede pedir la revisi&oacute;n, ser&aacute;n los recobrados por la parte a partir de ese momento, esto es, a partir del momento preclusivo, ya que no pudieron aportarse entonces y no resulta de justicia que, reuniendo el resto de los requisitos se&ntilde;alados, no puedan abrir revisi&oacute;n por una interpretaci&oacute;n restringida de un precepto legal. Si los documentos fueron recobrados pasado el momento preclusivo, pero antes que la sentencia fuera firme, no han de estar excluidos de revisi&oacute;n. Adem&aacute;s, al hablar de recobro de documentos se deduce que &eacute;stos han de existir con anterioridad a su posible recobro, quedando excluidos los documentos de fecha posterior.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Continuando con el examen de este primer motivo, se observa que el legislador habla tanto de recobro como de obtenci&oacute;n de documentos decisivos. Con esta postura cabe entender que se supera una controversia que planteaba la anterior Ley. Antes, cierto sector jurisprudencial defend&iacute;a la postura de que nos encontr&aacute;bamos con documentos conocidos por la parte pero que no se pudieron aportar en un momento procesal oportuno. Quedaba abierta la interrogante de si se admit&iacute;an aparte de los documentos recobrados los que se hubieran descubierto. Pero este problema se ha superado al hacer alusi&oacute;n este precepto a documentos recobrados y obtenidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motivo II: <i>Si hubiera reca&iacute;do en virtud de documentos que al tiempo de dictarse ignoraba una de las partes haber sido declarados falsos en un proceso penal, o cuya falsedad se declarase despu&eacute;s penalmente.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos documentos han de ser decisivos a la hora de dictar sentencia. Determinar cuando una sentencia se ha dado en virtud de documentos falsos es dif&iacute;cil debido a la valoraci&oacute;n conjunta de la prueba. El documento ha de haber influido en la sentencia de tal modo que si &eacute;ste no se hubiera aportado la sentencia ser&iacute;a otra. &iquest;Quiere esto decir que la falsedad s&oacute;lo se puede determinar cuando la sentencia se haya dado exclusivamente con base en documentos falsos? La respuesta es negativa, ya que en muy raros casos la prueba documental ser&aacute; la &uacute;nica aportada. Creo que el precepto se refiere a aquellos supuestos en que el documento haya influido en la sentencia de tal modo, que si &eacute;ste no se hubiera aportado o el juez hubiera conocido su falsedad, la sentencia ser&iacute;a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falsedad viene considerada como una circunstancia formal y nueva, es <i>nova reperta</i> cuando la declaraci&oacute;n haya sido anterior a la sentencia y <i>nova facta</i> cuando haya sido posterior. La falsedad ha de derivarse de circunstancias ajenas al proceso anterior, ya que si se hubiera discutido sobre ella en el anterior proceso, ahora no podr&iacute;a alegarse ni discutirse en el nuevo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El antiguo n&uacute;mero segundo del art&iacute;culo 1796 establec&iacute;a dos maneras de hacerse patente la falsedad, las cuales eran el reconocimiento y la declaraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento se puede conceptuar como el acto de parte en virtud del cual se pone de manifiesto que el que llev&oacute; los documentos a los autos conoc&iacute;a su falsedad. Era una confesi&oacute;n extrajudicial de la parte a la que perjudicaba el documento. Ello era muy criticable porque el legislador no rodeaba el reconocimiento de unas garant&iacute;as m&iacute;nimas pudiendo echar por tierra debido a un acto de parte al que no se le exig&iacute;a ninguna garant&iacute;a todo lo efectuado en un proceso anterior. Por el contrario, la declaraci&oacute;n es un acto del juez que es el resultado de un proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente, el legislador s&oacute;lo habla de documentos declarados falsos en un proceso penal, a diferencia de la regulaci&oacute;n anterior en la que se hablaba de documentos reconocidos y declarados falsos. Se excluye el reconocimiento de la falsedad por la parte, a diferencia de la anterior regulaci&oacute;n en la que se admit&iacute;an dos maneras de reconocerse la falsedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que s&iacute; es igual a la anterior regulaci&oacute;n es el se&ntilde;alamiento de dos momentos distintos en la declaraci&oacute;n de falsedad, el anterior a la sentencia firme y el posterior a ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de los casos, reconocimiento anterior a la sentencia firme, el legislador le impone el requisito de la ignorancia, que ha de haberla sufrido la parte que pide la revisi&oacute;n, lo que implica que la parte que hace valer la falsedad del documento no ha intervenido en ella, y as&iacute; debe probarlo. Si de las pruebas practicadas se dedujera su falta de ignorancia, la revisi&oacute;n se desestima pues la falsedad se debi&oacute; alegar en el proceso anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando la falsedad se declara despu&eacute;s de la sentencia firme, la parte actora no tiene por qu&eacute; conocerla, y el plazo de tres meses a que hace referencia el art&iacute;culo 512 para solicitar la revisi&oacute;n debe contarse desde el d&iacute;a en que se reconoce o declara la falsedad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El legislador no habla de la ignorancia que ha de haber sufrido la parte que pide la revisi&oacute;n, pero si de las pruebas que practique se deduce su falta de ignorancia, la revisi&oacute;n se desestima. Por tanto, la falsedad ha de ser posterior a la sentencia, y si es anterior ha de haber sido ignorada por la parte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motivo III: <i>Si hubiera reca&iacute;do en virtud de prueba testifical o pericial, y los testigos y los peritos hubieren sido condenados por falso testimonio dado en las declaraciones que sirvieron de fundamento a la sentencia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se incluye como novedad la prueba pericial.<sup><a href="#Notas">15</a></sup> Por tanto, nos encontramos con pruebas testificales o periciales falsas que sirvieron de fundamento a la sentencia y que han de provenir de testigos o peritos que actuaron en el proceso anterior, y cuyas declaraciones fueron fundamentales en relaci&oacute;n con la sentencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s no basta con que los testimonios sean declarados falsos, sino que es necesario que los testigos y peritos hayan sido condenados, esto es, se exige una sentencia penal firme de condena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;En qu&eacute; momento se ha de obtener esa sentencia? La LEC no dice nada, pero es l&oacute;gico pensar que la condena de los testigos y peritos ha de llevarse a cabo en un momento en que procesalmente no pudo ser alegada, pues de lo contrario la parte tendr&iacute;a obligaci&oacute;n de haberlo hecho con anterioridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motivo IV: <i>Si se hubiera ganado injustamente en virtud de cohecho, violencia o maquinaci&oacute;n fraudulenta.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso la LEC se inclina por supuestos m&aacute;s ampliamente considerados que en el resto de los motivos, ya que recoge aspectos diversos de conductas il&iacute;citas muy variadas, acogiendo en un mismo n&uacute;mero conductas evidentemente delictivas. Al igual que en los anteriores motivos, hay que poner de manifiesto lo decisivo de estas conductas il&iacute;citas en relaci&oacute;n con la sentencia firme. Ello se manifiesta en la &iacute;ntima relaci&oacute;n que ha de existir entre la actitud il&iacute;cita y la sentencia que pretendemos revisar. Si la sentencia no se debi&oacute; a cohecho, violencia o maquinaci&oacute;n, aunque &eacute;stas existan y se hayan sancionado en el proceso penal correspondiente, no abren revisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la sentencia se ha dictado por un Tribunal colegiado y el cohecho se ha cometido por uno de sus miembros, se podr&aacute; solicitar revisi&oacute;n, pero si el Tribunal Supremo estima que el voto del magistrado que ha cometido el cohecho no es decisivo para el pronunciamiento de la sentencia, entonces la revisi&oacute;n se declara improcedente. Lo determinante para dar lugar o no a la revisi&oacute;n de una sentencia firme es que &eacute;sta se haya ganado injustamente en virtud de cohecho, por lo que el cohecho del juez o tribunal da lugar a la revisi&oacute;n de sentencia firme; mientras que el cohecho de otros funcionarios lo dar&aacute; s&oacute;lo en los casos que se pruebe que la actividad desplegada por ese funcionario, como consecuencia del cohecho, ha influido decisivamente en el contenido del fallo como puede ser ocultaci&oacute;n o destrucci&oacute;n de pruebas o la falsificaci&oacute;n del contenido de un interrogatorio realizado en ausencia del juez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el vicio que concurre es la violencia, el conocimiento de la misma debe ser posterior al momento en que pueda ser alegada y solicitada la anulaci&oacute;n de la sentencia. Por tanto, es necesario para solicitar la revisi&oacute;n por este motivo que el juez no haya anulado por s&iacute; lo fallado y que el conocimiento de la violencia sea posterior a sentencia firme.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;gicamente, la violencia que, como se sabe, es el empleo de la fuerza f&iacute;sica o moral que imposibilita la formaci&oacute;n de voluntad, se ejercita sobre el juez y las partes. Al leer los art&iacute;culos 225 a 231 de la LEC que regulan la nulidad de los actos judiciales practicados bajo intimidaci&oacute;n, se podr&iacute;a pensar que la violencia que se ejercita contra el juez queda fuera de este n&uacute;mero cuarto, pero puede darse el caso que los jueces o tribunales no anulen lo actuado, entonces se le concede a la parte la posibilidad de pedir la revisi&oacute;n de una resoluci&oacute;n judicial ganada con empleo de violencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que hace a las partes, el sujeto pasivo de la violencia ha de ser la parte que solicita la revisi&oacute;n, a la que se le ha impedido realizar los actos adecuados a su defensa o ejercitar aquellos que le sean desfavorables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, las maquinaciones fraudulentas se pueden conceptuar como la voluntad deliberada de causar una lesi&oacute;n al otro litigante mediante el empleo de astucia con el objeto de obtener una sentencia favorable para &eacute;l.<sup><a href="#Notas">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la jurisprudencia y la doctrina afirman que la maquinaci&oacute;n fraudulenta ha de deducirse de hechos ajenos al pleito y ocurridos fuera del mismo, no los discutidos en &eacute;l. Otro de los requisitos se&ntilde;alados es que la maquinaci&oacute;n haya sido determinante de la sentencia impugnada, de tal modo que sin la concurrencia de la maquinaci&oacute;n el contenido de la sentencia hubiera sido distinto. Adem&aacute;s, la maquinaci&oacute;n debe haber logrado que la sentencia se dictase injustamente, o sea, que se haya conculcado un derecho de la parte perjudicada, habiendo obrado el autor de la maquinaci&oacute;n contra <i>ius.</i> Concretamente, el estudio de la jurisprudencia muestra que una de las maquinaciones m&aacute;s utilizadas y la que m&aacute;s veces ha dado lugar a la rescisi&oacute;n de sentencias firmes, es la citaci&oacute;n defectuosa realizada fraudulentamente, con el fin de impedir que el demandado llegue a enterarse de la existencia del litigio antes de que se haya recurrido la sentencia firme.<sup><a href="#Notas">17</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI. Plazos y &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es bien sabido, el &aacute;mbito de la revisi&oacute;n est&aacute; formado por resoluciones firmes que resuelvan en &uacute;ltima instancia la cuesti&oacute;n de fondo, productoras entre las partes de cosa juzgada material, cualquiera que sea el &oacute;rgano del que emanan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s se establecen dos tipos de plazos, el breve de tres meses, y el m&aacute;ximo de cinco a&ntilde;os (art&iacute;culo 512 de la LEC). La observancia de estos plazos viene configurada como un requisito de admisibilidad de la revisi&oacute;n, de tal manera que el Tribunal Supremo ha de examinar si la demanda se presenta en tiempo y forma legal, pues, de lo contrario, se rechaza de plano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Son acertados estos plazos? Estimamos que el de tres meses es l&oacute;gico ya que una vez conocido el motivo no hay que dilatar m&aacute;s tiempo la existencia de la resoluci&oacute;n injusta, y adem&aacute;s es tiempo suficiente para poder preparar la revisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo plazo de cinco a&ntilde;os no es tan l&oacute;gico.<sup><a href="#Notas">18</a></sup> No se entiende bien por qu&eacute; el legislador sigue insistiendo en esa idea con la excusa de dar seguridad al tr&aacute;fico jur&iacute;dico, consideramos que esta raz&oacute;n no es v&aacute;lida para justificar tal limitaci&oacute;n. En efecto, de cuanto llevamos dicho, sabemos que la revisi&oacute;n se basa en el ataque a una sentencia cuyo fundamento se debe a hechos delictivos. A&uacute;n cuando el motivo del legislador haya sido el de evitar la incertidumbre prolongada de algunas relaciones jur&iacute;dicas, ello no es motivo suficiente; adem&aacute;s, el propio inter&eacute;s particular es m&aacute;s que garant&iacute;a para rechazar la idea de que el perjudicado que ha descubierto datos necesarios para evitar la revisi&oacute;n, vaya a dejar transcurrir superfluamente el tiempo para contribuir que qui&eacute;n le haya arrebatado su derecho contin&uacute;e disfrut&aacute;ndolo un poco m&aacute;s. De esta manera, actualmente quien haya ganado una resoluci&oacute;n judicial por medios delictivos s&oacute;lo tiene que preocuparse los primeros cinco a&ntilde;os, luego la ley "se encarga de asegurarle la haza&ntilde;a".<sup><a href="#Notas">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como nota com&uacute;n, decir que los dos plazos son de caducidad, pero entre ellos hay una diferencia fundamental. Si el plazo de cinco a&ntilde;os se ha incumplido, la demanda se rechaza de plano siendo la vigilancia de su cumplimiento muy simple, dado que se cuenta desde la fecha de publicaci&oacute;n de la sentencia que se pretende rescindir, desde un <i>dies a quo</i> objetivo y no sujeto a discusi&oacute;n. Por el contrario, el <i>dies a quo</i> del plazo de tres meses es algo que ha de justificar el demandante, por lo que no debe decidirse sobre su cumplimiento hasta despu&eacute;s de tramitado el juicio de revisi&oacute;n y o&iacute;do el Ministerio Fiscal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se realiza el c&oacute;mputo de tres meses? En cuanto a los documentos a que se refiere el motivo primero, el c&oacute;mputo comenzar&aacute; a correr desde el d&iacute;a en que pudieron recobrarse, es decir, desde el d&iacute;a en que la parte hace todo lo necesario para recuperarlos y aportarlos a la revisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n al motivo segundo, se establece una distinci&oacute;n entre la falsedad declarada o reconocida antes o despu&eacute;s de la sentencia, exigiendo para la primera la ignorancia de la parte que la alegaba; por ello el c&oacute;mputo comenzar&aacute; a correr desde el d&iacute;a que la parte tuvo conocimiento de tal reconocimiento. Este mismo c&oacute;mputo debe regir tambi&eacute;n en la segunda hip&oacute;tesis si la parte no promueve la declaraci&oacute;n de falsedad y por tanto la desconoce. Por tanto, el c&oacute;mputo que empieza a correr desde el d&iacute;a de la declaraci&oacute;n de falsedad s&oacute;lo podr&aacute; aplicarse cuando la parte intervino en el proceso penal como denunciante de la misma siendo su desconocimiento imposible.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El c&oacute;mputo en el motivo tercero empezar&aacute; a correr desde el d&iacute;a en que quede firme la sentencia que condena el perjurio del testigo o perito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el motivo cuarto, el c&oacute;mputo del cohecho y la violencia se cuenta desde el d&iacute;a en que adquiere firmeza la sentencia penal que los declara. Por lo que se refiere a maquinaciones fraudulentas, liga el c&oacute;mputo del plazo al conocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VII. Procedimiento de la revisi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La impresi&oacute;n de que el recurso de revisi&oacute;n ha sido implantado de la LEC anterior queda confirmada por el hecho de que se mantenga la indispensabilidad de un dep&oacute;sito de 300 euros para poder interponer la demanda de revisi&oacute;n. Y ello despu&eacute;s de que se haya eliminado del recurso de casaci&oacute;n y despu&eacute;s de que en la exposici&oacute;n de motivos se proclame como raz&oacute;n para eliminar el dep&oacute;sito en los recursos extraordinarios que "el dep&oacute;sito previo, adem&aacute;s de representar un factor de encarecimiento de la justicia, de desigual incidencia en los justiciables, plantea el problema de su posible transformaci&oacute;n en obst&aacute;culo del ejercicio del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, conforme al principio de igualdad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entrar de lleno en el tema del procedimiento, habr&iacute;a que decir que comienza por una demanda sujeta a los requisitos del art&iacute;culo 399 de la LEC, a la que ha de acompa&ntilde;&aacute;rsele un documento de haber realizado el dep&oacute;sito en la cuenta de dep&oacute;sitos y consignaciones de la entidad de cr&eacute;dito que designe el Ministerio de Justicia. La cantidad ser&aacute; devuelta si la demanda es estimada y, en caso contrario, se perder&aacute;. La falta de dep&oacute;sito o su insuficiencia conduce a la inadmisi&oacute;n de plano de la demanda. Cuando varias partes interponen la misma demanda, bajo la misma direcci&oacute;n letrada y con la misma representaci&oacute;n, con un solo dep&oacute;sito se cumple la exigencia legal. En este sentido, cabe se&ntilde;alar c&oacute;mo gran parte de la doctrina considera que la exigencia de dep&oacute;sito cierra las puertas a los litigantes con escasas posibilidades econ&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda ha de ir firmada por abogado y procurador, present&aacute;ndose ante el Tribunal Supremo. Una vez admitida, el Tribunal solicitar&aacute; que se le remitan todas las actuaciones del pleito cuya sentencia se impugna y mandar&aacute; emplazar a cuantos en &eacute;l hubieran litigado, o a sus causahabientes, para que en el plazo de veinte d&iacute;as (con la antigua LEC, cuarenta d&iacute;as), contesten a la demanda. Se trata de dos actividades sucesivas: primero se reclaman los antecedentes y, a su vista, se emplazar&aacute;. Contestada la demanda, o transcurrido el plazo sin haber contestado, los tr&aacute;mites sucesivos se seguir&aacute;n conforme a lo establecido para los juicios verbales, oy&eacute;ndose siempre al Ministerio Fiscal antes de dictar sentencia (art&iacute;culo 514.3 de la LEC).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta extra&ntilde;o que frente a la exigencia de que el procedimiento rescisorio solicitado por el demandado rebelde sea desarrollado por los tr&aacute;mites del juicio ordinario, el procedimiento de revisi&oacute;n deba hacerse por los tr&aacute;mites del juicio verbal, siendo as&iacute; que lo que en &eacute;ste se va a tener que probar son hechos tan importantes como los que se integran en los motivos del art&iacute;culo 510 de la LEC (posibles hechos delictivos), frente a hechos jur&iacute;dicamente menos complejos como la falta de notificaci&oacute;n o de conocimiento del art&iacute;culo 501 de la LEC.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la oralidad y concentraci&oacute;n que comporta el juicio verbal, habr&aacute; que entender que el tr&aacute;mite de informe que el art&iacute;culo 514.3 de la LEC exige al Ministerio Fiscal deber&aacute; realizarse en el acto de la vista. Para la celebraci&oacute;n del acto del juicio hay que estar a lo dispuesto en el art&iacute;culo 443 de la LEC, bien entendido que, siendo irrecurrible la sentencia de revisi&oacute;n, las resoluciones que de forma oral decidan las cuestiones planteadas durante el juicio, adquirir&aacute;n el car&aacute;cter de definitivas, puesto que no hay una nueva instancia en qu&eacute; reproducirlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las cuestiones prejudiciales penales, hay que estar a lo establecido con car&aacute;cter general en el art&iacute;culo 40 de la LEC. Estas cuestiones originan la suspensi&oacute;n del procedimiento y la del plazo de cinco a&ntilde;os hasta su resoluci&oacute;n. Esta norma debiera haberse omitido dada su absoluta ineficacia, toda vez que los plazos del presente art&iacute;culo han de observarse para la presentaci&oacute;n de la demanda, careciendo de cualquier relevancia una vez que se inicia el procedimiento. Esta circunstancia ya se hab&iacute;a puesto de manifiesto por la doctrina al interpretar los art&iacute;culos 1804 y 1805 de la antigua LEC, pero a&uacute;n as&iacute;, el legislador ha optado por seguir manteni&eacute;ndolo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que hace a la decisi&oacute;n a adoptar, el art&iacute;culo 516 de la LEC alude a los posibles pronunciamientos que pueden producirse al t&eacute;rmino del proceso de revisi&oacute;n de sentencia firme que prev&eacute; el art&iacute;culo 514 de la LEC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 516 de la LEC parte del estudio de dos premisas en cuanto a la decisi&oacute;n que ponga fin al proceso de revisi&oacute;n de sentencias firmes. De un lado, el citado art&iacute;culo contempla el supuesto en que el juez estime procedente la revisi&oacute;n solicitada. En este caso, el efecto de la sentencia que se pronuncie ser&aacute; plenamente rescindente. Su car&aacute;cter rescindente obliga al &oacute;rgano a expedir certificaci&oacute;n del fallo que haya pronunciado y a devolver los autos al juez del que procedan para que ante &eacute;l y mediante el juicio correspondiente act&uacute;en rescisoriamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalizado el proceso se devuelven los autos al Tribunal del que proceden, pero &iquest;a cu&aacute;l? Si el motivo se da en primera instancia no hay problema. Pero &iquest;y si el motivo se origin&oacute; en segunda instancia o casaci&oacute;n? La revisi&oacute;n necesita de un nuevo juicio, lo que implica incoar un nuevo proceso, por lo que no importa donde se haya producido el motivo, el juicio ha de comenzar en sus inicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra premisa de la cual parte el art&iacute;culo 516 de la LEC se justifica en que se proceda a la desestimaci&oacute;n de la revisi&oacute;n solicitada. En este caso, al igual que se preve&iacute;a en el art&iacute;culo 1809 de la antigua LEC, se sanciona con la condena en costas al demandante de la revisi&oacute;n y a la p&eacute;rdida del dep&oacute;sito que haya constituido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s, el art&iacute;culo 516 de la LEC termina como lo hac&iacute;a la LEC de 1881 a trav&eacute;s del art&iacute;culo 1810 de la LEC de 1881. Y termina sancionando la irrecurribilidad de la sentencia que ponga t&eacute;rmino al proceso de revisi&oacute;n se la sentencia firme.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>Notas</b></font></p>      	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para un an&aacute;lisis m&aacute;s detenido de la figura de la <i>restitutio in</i> integrum, cons&uacute;ltese a Doval de Mateo, Juan de Dios, <i>La revisi&oacute;n civil,</i> Barcelona, Bosch, 1979, pp. 9 y 10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637430&pid=S0041-8633200700020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase Almagro Nosete, Jos&eacute; y Tom&eacute; Paule, "El llamado recurso de revisi&oacute;n", en varios autores, <i>Instituciones de derecho procesal civil,</i> Madrid, Trivium, 1994, p. 539.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637432&pid=S0041-8633200700020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Sobre este tema se pronuncia Doval de Mateo, Juan de Dios, <i>op. cit,</i> nota 1, pp. 21&#45;24, quien, tras citar diversas opiniones doctrinales de la &eacute;poca as&iacute; como referencias jurisprudenciales, concluye afirmando que "la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1855 derog&oacute; toda la regulaci&oacute;n anterior que permit&iacute;a 'desatar el juicio' en determinadas hip&oacute;tesis, quedando durante el periodo de vigencia de la mencionada Ley sin posibilidad de rescisi&oacute;n de fallos firmes". V&eacute;anse, asimismo, los siguientes autores de la &eacute;poca: Rodr&iacute;guez Arango y Murias, <i>Estudio comparativo de la Ley de Enjuiciamiento Civil, vigente y la anterior,</i> Oviedo, 1833, p. 55; Manresa, Jos&eacute; Mar&iacute;a, <i>Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil,</i> Madrid, 1895, t. VI, pp. 241 y ss.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Sobre la pugna entre seguridad jur&iacute;dica y justicia han existido muy variados pronunciamientos doctrinales, v&eacute;ase, entre otros muchos, Hitters, Juan Carlos, <i>Revisi&oacute;n de la cosa juzgada,</i> La Plata, Librer&iacute;a Editora Platense, 2001, pp. 184 y 185;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637435&pid=S0041-8633200700020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Doval de Mateo, Juan de Dios, <i>op. cit.,</i> nota 1, p. 27; Calvo S&aacute;nchez, Mar&iacute;a del Carmen, <i>La revisi&oacute;n civil,</i> Madrid, Montecorvo, 1977, pp. 23&#45;25;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637436&pid=S0041-8633200700020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Legaz Lacambra, Luis, "El derecho a la justicia y la seguridad", en varios autores<i>, Humanismo, Estado y derecho</i>, Barcelona, 1960, pp. 161 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637437&pid=S0041-8633200700020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; Carnelutti, Francesco, <i>Sistema del derecho procesal</i>, Buenos Aires, Uthea, 1944, t. I, pp. 350&#45;354.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637438&pid=S0041-8633200700020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> G&oacute;mez Orbaneja, Emilio y Herce Quemada, <i>Derecho procesal civil</i> I, Madrid, 1979, pp. 460 y 461.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637440&pid=S0041-8633200700020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> En este sentido, Fern&aacute;ndez, Miguel &Aacute;ngel, "Medios de rescisi&oacute;n de la sentencia firme", en varios autores, <i>Derecho procesal civil II,</i> Madrid, Centro de Estudios Ram&oacute;n Areces, 1995, p. 610;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637442&pid=S0041-8633200700020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Mu&ntilde;oz Jim&eacute;nez, Francisco Javier, "De la revisi&oacute;n de sentencias firmes", en varios autores, <i>Comentarios a la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil</i> ZZ, Barcelona, Iurgium Editores, 2000, pp. 2416 y 2417;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637443&pid=S0041-8633200700020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Diez Picazo, Ignacio, <i>Derecho procesal civil. El proceso de declaraci&oacute;n conforme a la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento</i> Civil, Madrid, Centro de Estudios Ram&oacute;n Areces, 2000, p. 527.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase, entre otros muchos, a Doval de Mateo, Juan de Dios, <i>op. cit.,</i> nota 1, p. 65, quien tras analizar las notas caracter&iacute;sticas de las acciones impugnativas, concluye afirmando que ha de considerarse a la revisi&oacute;n como una "acci&oacute;n aut&oacute;noma pero no independiente, lo que da lugar a un nuevo proceso, estrechamente vinculado al anterior"; de igual modo, Calvo S&aacute;nchez, Ma. del Carmen, <i>op. cit.,</i> nota 4, p. 68, tras analizar extensamente la naturaleza jur&iacute;dica de la revisi&oacute;n, concluye afirmando que "para nosotros la revisi&oacute;n constituye un proceso nuevo en el que se ejercita una acci&oacute;n impugnativa aut&oacute;noma respecto de la del proceso anterior"; Fair&eacute;n Guill&eacute;n, V&iacute;ctor, "Doctrina general de los medios de impugnaci&oacute;n y parte general del derecho procesal", <i>Revista de Derecho Procesal,</i> 1949, t. II, pp. 270 y ss., se&ntilde;ala que al interponerse la revisi&oacute;n frente a sentencia firme se puede concebir como una acci&oacute;n frente a dicha sentencia y que por lo tanto "el inter&eacute;s que mueve a dicha acci&oacute;n y pretensi&oacute;n est&aacute; apoyado en una base f&aacute;ctica nueva y diferente de la que fue tratada en el proceso anterior"; Garber&iacute; Llobregat, Jos&eacute;, "De la revisi&oacute;n de la sentencia firme", en varios autores, <i>Los procesos civiles. Comentarios a la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil con formularios y jurisprudencia,</i> Barcelona, Bosch, 2001, p. 984;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637445&pid=S0041-8633200700020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> V&aacute;zquez Iruzubieta, Carlos, <i>Comentarios a la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, Doctrina y Jurisprudencia.</i>  Ley 1/2000, Madrid, Dijusa, 2000, p. 706.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637446&pid=S0041-8633200700020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> V&eacute;ase, entre otras: STS de 28 de septiembre de 1955; STS de 18 de enero de 1958, que califica la revisi&oacute;n como un recurso extraordinario y especial&iacute;simo; STS 15 de febrero de 1966; STS de 6 de junio de 1968; STS de 19 de enero de 1990; STS de 13 de junio de 1996, y STS de 20 de octubre de 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> STS de 25 de junio de 1932, STS de 23 de mayo de 1964, STS de 25 de enero de 1973, STS de 4 de diciembre de 1967, STS de 6 de mayo de 1983, y STS de 18 de octubre de 1986.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Partidario de esta opini&oacute;n se muestra G&oacute;mez Orbaneja, Emilio, <i>op. cit.,</i> nota 5, p. 501.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Vallesp&iacute;n P&eacute;rez, David, <i>La revisi&oacute;n de la sentencia firme en el proceso civil</i>, Barcelona, Atelier, 2002, p. 58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637451&pid=S0041-8633200700020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> En este mismo sentido, Doval de Mateo, Juan de Dios, <i>op. cit.,</i> nota 1, p. 81; Calvo S&aacute;nchez, Ma. del Carmen, <i>op. cit.,</i> nota 4, p. 152.</font></p>           	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Consideran parte al interviniente adhesivo simple, autores como Serra Dom&iacute;nguez, "La intervenci&oacute;n de terceros en el proceso", en varios autores, <i>Estudios de derecho procesal,</i> Barcelona, 1969, pp. 246 y 249; Montero Aroca, <i>La intervenci&oacute;n adhesiva simple,</i> Barcelona, 1972, pp. 192 y ss.</font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Concretamente se dispone, en dicho art&iacute;culo, que podr&aacute; el tribunal acordar, a instancia de parte, como diligencias finales las pruebas pertinentes y &uacute;tiles que se refieran a hechos nuevos o de nueva noticia, previstos en el art&iacute;culo 286.</font></p>          	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Novedad avalada por la doctrina, v&eacute;ase Vallesp&iacute;n P&eacute;rez, David, <i>La revisi&oacute;n de la sentencia firme en el proceso civil,</i> Barcelona, Atelier, 2002, p. 75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1637456&pid=S0041-8633200700020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Concretamente, la STS de 23 de diciembre de 1998 (art&iacute;culo 9757) se pronuncia sobre las condiciones que ha de reunir la maquinaci&oacute;n fraudulenta a los efectos de interponer revisi&oacute;n contra sentencia firme. As&iacute;, concretamente, establece: "1. Que la maquinaci&oacute;n consista en la conducta dolosa o maliciosa, la cual mediante el empleo de astucia, artificio u otro medio semejante, tienda a conseguir una lesi&oacute;n en qui&eacute;n pretenda ampararse en ese recurso. 2. Que esa conducta haya conducido a la obtenci&oacute;n de una sentencia firme favorable al que, para ganarla, ha utilizado semejante proceder. 3. Que tal actitud sea de influencia notoria en la decisi&oacute;n judicial que puso fin al pleito... 4. Que el recurso de revisi&oacute;n se haya interpuesto dentro del plazo prevenido en el art&iacute;culo 1798 de la LEC".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Es muy ilustrativa la STS de 25 de junio de 1990 (art&iacute;culo 4895), conforme a la cual "una de las manifestaciones de la maquinaci&oacute;n fraudulenta. Es la que se deriva de la actividad de la parte actora, encaminada a ocultar al demandado el planteamiento del litigio, aduciendo desconocer su domicilio e interesando su emplazamiento por edictos, a los fines de que se sustancie el juicio en rebeld&iacute;a, sin que el demandado comparezca a defender sus posibles derechos". En este mismo sentido, entre otras, STS de 20 de marzo de 1990 (art&iacute;culo 1709); STS de 7 de septiembre de 2000 (art&iacute;culo 7621).</font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Doval de Mateo, <i>op. cit.,</i> nota 1, p. 316, considera que "si no podemos defender la desaparici&oacute;n total de dicho plazo, s&iacute; al menos creemos que se deber&iacute;a de hacer coincidir con el plazo de prescripci&oacute;n del tipo delictivo que puede dar lugar a la revisi&oacute;n, ya que de lo contrario nos encontraremos en casos, en que podemos conseguir el castigo de una actividad delictiva, y no podamos lograr la rescisi&oacute;n de los efectos de dicho delito". Favorable al mantenimiento de este plazo, se manifiesta Manresa, Jos&eacute; Mar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> nota 3, t. IV, p. 251. En contra del mantenimiento de este plazo se pronuncia Calvo S&aacute;nchez, <i>op. cit.,</i> nota 4, pp. 165 y 166.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Alcal&aacute; Zamora, "Los recursos en nuestras leyes procesales", en varios autores, <i>Estudios de derecho procesal,</i> Madrid, 1934, p. 59, "esta disposici&oacute;n que a Manresa le parece muy conveniente, sin que nos diga porqu&eacute;, es sencillamente monstruosa. La lectura del art&iacute;culo 1796 es m&aacute;s que suficiente para comprender que la revisi&oacute;n se basa en el ataque a una sentencia, cuyo fundamento se debe a hechos delictivos, y por tanto, hoy, quien haya ganado una resoluci&oacute;n judicial por esos medios, no tiene porqu&eacute; preocuparse m&aacute;s que de los primeros cinco a&ntilde;os, que despu&eacute;s el art&iacute;culo 1800 se encarga de asegurarle la haza&ntilde;a &iquest;ha temido acaso el legislador la incertidumbre prolongada de algunas relaciones jur&iacute;dicas? Es posible, pero no es motivo bastante, y, adem&aacute;s, el propio inter&eacute;s particular es m&aacute;s que garant&iacute;a para rechazar la peregrina idea de que el perjudicado que ha descubierto datos necesarios para intentar la revisi&oacute;n, vaya a dejar transcurrir superfluamente el tiempo para contribuir por su parte a que quien le haya arrebatado su derecho contin&uacute;e disfrut&aacute;ndolo un poco m&aacute;s".</font></p>      ]]></body><back>
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