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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La incipiente ciencia de la BMAA: &#191;contribuyen las cianobacterias a las enfermedades neurodegenerativas?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   incipiente ciencia   de la BMAA: &#191;contribuyen las cianobacterias a las   enfermedades neurodegenerativas?</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El invierno pasado, la escritora Wendee Holtcamp visit&oacute; el Instituto de Etnomedicina de Paul Cox y el   Gran Manantial Prism&aacute;tico del Parque Nacional Yellowstone, que recibe su nombre de las cianobacterias   de vivos colores que habitan al borde del manantial. Tambi&eacute;n recorri&oacute; el lago Houston en kayak,   recolectando agua y sedimentos, que el grupo de Cox someti&oacute; a pruebas en busca de BMAA. Los   resultados de esa prueba se describieron en el n&uacute;mero de enero y febrero de 2012 de la revista <i>Miller-McCune</i>.<sup>55</sup> (Imagen: micrograf&iacute;a de campo oscuro de la cianobacteria Nostoc, una de las m&uacute;ltiples   cianobacterias que producen BMAA.)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Afinales de los a&ntilde;os 1990 el etnobot&aacute;nico Paul Alan Cox realiz&oacute;   una visita al pueblo ind&iacute;gena chamorro de Guam, en la   exuberante selva tropical, en busca de curas para el c&aacute;ncer.   Pronto se top&oacute; con algunos hechos perturbadores que habr&iacute;an de   cambiar la trayectoria de su carrera, d&aacute;ndole importantes pistas   para comprender la enfermedad de Lou Gehrig (esclerosis lateral   amiotr&oacute;fica, ELA) y, posiblemente, otras enfermedades neurodegenerativas.   A partir de entonces, importantes descubrimientos   en los campos de la neurobiolog&iacute;a, la epidemiolog&iacute;a y la ecolog&iacute;a   han despertado un inter&eacute;s creciente en una hip&oacute;tesis poco probable:   que la beta-metilamino-l-alanina (BMAA ), una neurotoxina   cianobacterial   que se encuentra en mariscos, reservas de agua potable   y aguas recreativas contaminadas, podr&iacute;a ser un factor que   desempe&ntilde;e un papel considerable en estas enfermedades.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una estela de pistas</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La estela de pistas comenz&oacute; poco despu&eacute;s de que las fuerzas armadas   de Estados Unidos recobraron a Guam de los japoneses en   1944. Un neur&oacute;logo de la marina observ&oacute; que los ind&iacute;genas chamorro   sucumb&iacute;an a una extra&ntilde;a enfermedad neurodegenerativa   que provocaba par&aacute;lisis, temblores y demencia, con una incidencia   50-100 veces mayor que la de la ELA en todo el mundo.<sup>1,2</sup> Se dio </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a la enfermedad el nombre de complejo     Parkinson-ELA-demencia (ELA-PD), conocida localmente como lytico-bodig.  Desde entonces,  los neur&oacute;logos han convergido en la isla para intentar resolver la versi&oacute;n m&eacute;dica del problema matem&aacute;tico m&aacute;s dif&iacute;cil del mundo. Se esperaba que descifrando el misterio de esta enfermedad de m&uacute;ltiples facetas se podr&iacute;a obtener acceso a una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda de las enfermedades neurodegenerativas a nivel mundial y posiblemente a una cura. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img01.jpg"> <img src="/img/revistas/spm/v54n4/a15img01_tumb.jpg" border="0" /></a></p>     <p align="center"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img01.jpg">Click to enlarge</a></font> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La primera vez que se aisl&oacute; la BMAA de los &aacute;rboles de c&iacute;cadas de Guam fue en 1967. El descubrimiento fue casual, derivado de la investigaci&oacute;n sobre el latirismo, una par&aacute;lisis progresiva de las piernas encontrada en personas de China, India y el Medio Oriente. Los estudios hab&iacute;an vinculado el latirismo al consumo de  ciertas especies de legumbres que conten&iacute;an el compuesto Î²&#150;<i>N</i>oxalilamino-l -alanina  (BOAA).<sup>3</sup> Marjorie Whiting, antrop&oacute;loga y nutri&oacute;loga que trabaja en Guam para los Institutos Nacionales de Salud, reconoci&oacute; una semejanza entre el latirismo y el complejo ELA-PD y pidi&oacute; a Arthur Bell, connotado estudioso de la bioqu&iacute;mica de las plantas y director del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico Real de Kew, que realizara pruebas con las semillas de las c&iacute;cadas en busca de BOAA. Si bien result&oacute; que las c&iacute;cadas no contienen BOAA, Bell descubri&oacute; un compuesto similar con un grupo metilo en lugar de oxalilo: la BMAA.<sup>4,5</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Investigaciones  posteriores demostraron que la BMAA causaba convulsiones en los pollos<sup>6</sup> y ratas<sup>7</sup> y da&ntilde;aba las neuronas de las ratas.<sup>8</sup> Sin embargo, la exposici&oacute;n alimentaria no provocaba s&iacute;ntomas retardados en las ratas<sup>7</sup>, mientras que pronto qued&oacute; claro que el ELA-PD se desarrollaba a&ntilde;os o incluso d&eacute;cadas despu&eacute;s del cese de la exposici&oacute;n. En los a&ntilde;os ochenta Peter Spencer, entonces neurotoxic&oacute;logo del Colegio de Medicina Albert Einstein, hizo resurgir brevemente la hip&oacute;tesis de la BMAA y report&oacute; temblores y par&aacute;lisis en  macacos alimentados con BMAA,<sup>9</sup> pero otro equipo de neur&oacute;logos  critic&oacute;  duramente  su trabajo argumentando que una persona tendr&iacute;a que comer kilogramos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">de harina de c&iacute;cada para ingerir una dosis comparable.<sup>10</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Cox lleg&oacute; a Guam a finales de los a&ntilde;os noventa despu&eacute;s de que las pistas se hab&iacute;an enfriado, pero por medio de una serie de descubrimientos hizo resurgir la hip&oacute;tesis latente de que la BMAA era la causa que estaba detr&aacute;s del ELA-PD. Los chamorro hac&iacute;an tortillas de semillas de c&iacute;cada molidas, que lavaban repetidas veces para eliminar las toxinas (si sus pollos no mor&iacute;an despu&eacute;s de beber el agua en la que lavaban las semillas, la gente consideraba que era seguro moler y comer &eacute;stas). Tambi&eacute;n com&iacute;an jabal&iacute;es y murci&eacute;lagos frug&iacute;voros que se alimentaban de semillas de c&iacute;cada; guisaban los murci&eacute;lagos conocidos como zorros voladores de las Marianas en crema de coco y se los com&iacute;an enteros: con los sesos, huesos, piel y todo. En 2002  Cox y el neur&oacute;logo del Centro M&eacute;dico de la Universidad Columbia Oliver Sacks plantearon la hip&oacute;tesis de que la exposici&oacute;n alimentaria cr&oacute;nica genera una reserva neurot&oacute;xica en los tejidos del cerebro de los chamorros que despu&eacute;s de un tiempo conduce a un colapso neuronal.<sup>11</sup> Los descubrimientos que llevaron a extender la historia m&aacute;s all&aacute; de Guam habr&iacute;an de ocurrir poco despu&eacute;s. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La colega de Cox, Sandra Banack, entonces profesora de biolog&iacute;a de la Universidad Estatal de California en Fullerton, estaba trabajando junto con Cox en Hawai analizando la piel de los zorros voladores de las Marianas para determinar si conten&iacute;a BMAA. "Decidimos que si no encontr&aacute;bamos &#91;BMAA&#93; en los murci&eacute;lagos, sencillamente pasar&iacute;amos a lo siguiente", dice Cox. En cierta forma, Cox esperaba que el compuesto desencadenante no fuera la BMAA, pues recordaba el rid&iacute;culo que hab&iacute;a hecho Spencer en los a&ntilde;os ochenta. Pero una noche, cerca de las 2:00 a.m., seg&uacute;n recuerda, "Sandra me llam&oacute; del laboratorio, y contest&eacute; al primer timbrazo. Me dijo: 'Lo tenemos'". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">M&aacute;s o menos al mismo tiempo, Cox y Banack hicieron otro avance, al descubrir que la BMAA era producida  por cianobacterias que viv&iacute;an como simbiontes en ciertas ra&iacute;ces especializadas de las c&iacute;cadas.<sup>12</sup> Hicieron pruebas en busca de BMAA en diversos organismos de la cadena alimenticia y encontraron que las muestras de piel de los zorros voladores de las Marianas conten&iacute;an niveles exorbitantes de BMAA: en promedio, 3 556 &#181;g/g.<sup>13</sup> Esta cantidad era 10 000 veces mayor que la que se encontr&oacute; en las cianobacterias de vida independiente y tres veces la hallada en la capa carnosa de la semilla de c&iacute;cada que com&iacute;an los murci&eacute;lagos, lo que apoya la idea de la bioamplificaci&oacute;n (en la cual un contaminante, por lo general un compuesto soluble en grasa, se acumula en un organismo).<sup>12</sup> Pero la sorpresa m&aacute;s grande lleg&oacute; cuando hicieron pruebas en cerebros humanos en un estudio ciego. Encontraron concentraciones elevadas de BMAA no s&oacute;lo en los cerebros de todos los pacientes con ELA-PD a quienes sometieron a pruebas sino tambi&eacute;n en los cerebros de personas canadienses que mor&iacute;an de la enfermedad de Alzheimer (EA), pero no en los controles de la misma edad.<sup>14</sup> Si la BMAA era producida por cianobacterias en Guam, Â¿c&oacute;mo pod&iacute;a haber personas expuestas a ella en Canad&aacute;?</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img02.jpg"> <img src="/img/revistas/spm/v54n4/a15img02_tumb.jpg" border="0" /></a></p>     <p align="center"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img02.jpg">Click to enlarge</a></font> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una neurotoxina cianobacteriana</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Debido a que las cianobacterias realizan la fotos&iacute;ntesis, los cient&iacute;ficos las clasificaron antiguamente como algas, y muchas personas siguen refiri&eacute;ndose a ellas como algas verdiazules; pero los gen&eacute;ticos modernos revelan que pertenecen a un linaje evolutivo aparte. Las cianobacterias forman relaciones simbi&oacute;ticas con otros organismos, o bien, viven de manera independiente en las aguas dulces y marinas,  donde pueden brotar en floraciones de crecimiento descontrolado y a menudo t&oacute;xicas asociadas a insumos elevados de nutrientes como los que resultan de las escorrent&iacute;as de fertilizantes. Tambi&eacute;n se las encuentra en las cortezas des&eacute;rticas, donde cobran vida con las lluvias de temporal. La incidencia de floraciones de cianobacterias se ha incrementado en todo el mundo, y pueden extenderse a&uacute;n m&aacute;s en los climas c&aacute;lidos.<sup>15</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En un art&iacute;culo publicado en 2005 en las <i>Actas de la Academia Nacional de Ciencias</i>, Cox y varios colegas suyos  reportaron  haber realizado pruebas en 30 cepas de laboratorio de cianobacteria y haber encontrado que el 95% de ese g&eacute;nero produc&iacute;an BMAA.<sup>16</sup> "Nos d&aacute;bamos cuenta de que una vez que public&aacute;ramos este resultado, iba a causar mucho revuelo", dice Cox. Significar&iacute;a un cambio de paradigma para un campo que ha invertido mucho dinero en el estudio de la gen&eacute;tica de la ELA y no en sus disparadores ambientales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">S&oacute;lo 5-10% de los casos de ELA, EA y enfermedad de Parkinson (EP) se deben a mutaciones gen&eacute;ticas heredadas, dice Walter Bradley, experto en ELA y expresidente de neurolog&iacute;a  de la Escuela Miller de Medicina de la Universidad de Miami. "Se han gastado cientos de millones en buscar los  genes de predisposici&oacute;n,  pero realmente es necesario concentrarse mucho m&aacute;s en las sustancias t&oacute;xicas ambientales", dice Bradley.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> "La compa&ntilde;&iacute;a Big Pharma ha gastado much&iacute;simo dinero en desarrollar nuevos medicamentos dirigidos contra los mejores mecanismos analizados por la comunidad cient&iacute;fica", dice Deborah Mash, neur&oacute;loga de la Escuela Miller de Medicina de la Universidad de Miami y directora del Banco de Donaciones Cerebrales de Miami. En colaboraci&oacute;n con Bradley, replic&oacute; el estudio del cerebro realizado por Cox y encontr&oacute; BMAA en los cerebros de las v&iacute;ctimas de EA, EP y ELA, pero no en los controles.<sup>17</sup> Tambi&eacute;n demostr&oacute; que la BMAA cruza la barrera sangre-cerebro en las ratas. En estos estudios, ambos cient&iacute;ficos encontraron que le toma m&aacute;s tiempo a la mol&eacute;cula entrar en el cerebro que entrar en otros &oacute;rganos, pero una vez que est&aacute; all&iacute;, se queda atrapada en las prote&iacute;nas y forma un dep&oacute;sito desde el cual se libera lentamente a trav&eacute;s del tiempo.<sup>18,19</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una vez que Cox se dio cuenta de que es posible que la BMAA intervenga en m&uacute;ltiples enfermedades neurodegenerativas, dej&oacute; Hawai y estableci&oacute; el Instituto de Etnomedicina en Jackson Hole, Wyoming, donde se le unieron primero Banack y despu&eacute;s James Metcalf, un experto en cianobacterias. Mientras Banack se ocupaba del trabajo de laboratorio, Cox reuni&oacute; fondos para las investigaciones del instituto y estableci&oacute; un consorcio informal de cient&iacute;ficos en todo el mundo: epidemi&oacute;logos, neurobi&oacute;logos  y ec&oacute;logos.  Estos cient&iacute;ficos se reun&iacute;an una vez al a&ntilde;o para discutir los hallazgos de sus investigaciones y las directrices para investigaciones futuras. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cox ha centrado la mayor parte de sus esfuerzos de investigaci&oacute;n en la ELA, en parte por motivos humanitarios: la ELA ataca a personas saludables, particularmente a las de edad mediana y al parecer en forma aleatoria, y de las principales enfermedades neurodegenerativas es la que menos esperanza  tiene de tratamiento y de supervivencia (en las pruebas cl&iacute;nicas, el &uacute;nico tratamiento para la ELA aprobado por la  FDA<sup>20</sup> ofrec&iacute;a prolongar  la vida aproximadamente tres meses, aunque mejorando los protocolos del  tratamiento se puede llegar a extender este per&iacute;odo).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La ELA afecta a las neuronas motoras, que son las c&eacute;lulas m&aacute;s largas del cuerpo. Si bien las capacidades mentales permanecen intactas, la ELA paraliza a los pacientes, con frecuencia desde la periferia hacia el interior, y la mayor&iacute;a de los pacientes mueren dentro de un per&iacute;odo de tres a&ntilde;os cuando ya no son capaces de respirar o de deglutir. Se calcula que en cualquier momento dado existen 30 000 casos de ELA en Estados Unidos<sup>21</sup> (en comparaci&oacute;n con 5.4 millones de pacientes con EA<sup>22</sup> y 500 000 pacientes con EP<sup>23</sup>), pero se estima que el riesgo vitalicio en este pa&iacute;s es de aproximadamente 1 de cada 350 hombres y 1 de cada 450 mujeres.<sup>24</sup> Se piensa que s&oacute;lo 10% de los casos son heredados (a &eacute;stos se los denomina "ELA familiar"), y 15-20% de &eacute;stos est&aacute;n vinculados a la mutaci&oacute;n del gen SOD1 (de la super&oacute;xido dismutasa).<sup>25</sup> La causa del 90% restante (la llamada "ELA espor&aacute;dica") permanece sin explicaci&oacute;n.<sup>26</sup></font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Errores de traducci&oacute;n</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un aspecto fundamental de la hip&oacute;tesis de Cox, y la parte que ha resultado la m&aacute;s pol&eacute;mica,<sup>10,27-30</sup> es que la BMAA no s&oacute;lo se presenta como una mol&eacute;cula libre y soluble en agua sino que se liga a las prote&iacute;nas. Dado que la hidr&oacute;lisis es necesaria para liberar la BMAA ligada a las prote&iacute;nas,<sup>31</sup> Cox sospecha que otros estudios subestimaron la BMAA o la pasaron por</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">alto.<sup>32,33</sup> La BMAA es un amino&aacute;cido no proteinog&eacute;nico, lo que significa que no es uno de los 20 amino&aacute;cidos que conforman prote&iacute;nas en todos los organismos eucari&oacute;ticos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La acumulaci&oacute;n de BMAA en las prote&iacute;nas de las c&eacute;lulas nerviosas, las cuales deben durar toda una vida, podr&iacute;a proporcionar un mecanismo para la bioamplificaci&oacute;n de la toxina. "El problema con las neuronas es que, por regla general, no se dividen, de modo que con el tiempo acumulan prote&iacute;nas da&ntilde;adas, y una vez que  llegan a un nivel cr&iacute;tico, &eacute;stas provocan que la c&eacute;lula sufra una apoptosis &#91;muerte celular&#93;", explica Rachael Dunlop, investigadora del Instituto de Investigaci&oacute;n del Coraz&oacute;n  de Sydney, Australia. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En las c&eacute;lulas no neuronales que se dividen r&aacute;pidamente, explica Dunlop, las prote&iacute;nas da&ntilde;adas que han formado conglomerados se diluyen en c&eacute;lulas hijas. "Estas c&eacute;lulas se deshacen eficazmente de su 'basura' por medio de la diluci&oacute;n", dice. "Las c&eacute;lulas neuronales no pueden hacer  esto y finalmente se sobresaturan y mueren". La acumulaci&oacute;n tambi&eacute;n podr&iacute;a explicar de qu&eacute; manera la BMAA podr&iacute;a dar lugar a las prote&iacute;nas inadecuadamente plegadas que revelan su presencia en los cerebros de aquellos que mueren de enfermedades neurodegenerativas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Sin embargo, Cox y sus colegas no contaban con otras evidencias concluyentes que vincularan la BMAA con los conglomerados de prote&iacute;na en el cerebro, y su idea fue objeto de cr&iacute;ticas. "Todo el mundo cient&iacute;fico</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">pensaba entonces que la maquinaria de las c&eacute;lulas echar&iacute;a un vistazo &#91;a la BMAA&#93; y dir&iacute;a, 'Ese no es uno de los 20 amino&aacute;cidos &#91;proteinog&eacute;nicos&#93;'", dice Bradley. Cada amino&aacute;cido tiene su propia sintetasa de ARN de transferencia  (ARNt), una enzima altamente espec&iacute;fica que recoge un amino&aacute;cido y lo adhiere al cod&oacute;n correspondiente en el ARN mensajero (ARNm) durante la traslaci&oacute;n, lo que constituye uno de los primeros pasos en el proceso de la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas. "Ha habido una acumulaci&oacute;n gradual de investigaciones que demuestran que no s&oacute;lo ocurre una incorporaci&oacute;n err&oacute;nea de diversos amino&aacute;cidos no proteinog&eacute;nicos sino que adem&aacute;s &eacute;sta  puede provocar enfermedades en seres humanos y animales", dice Bradley. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img03.jpg"> <img src="/img/revistas/spm/v54n4/a15img03_tumb.jpg" border="0" /></a></p>     <p align="center"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img03.jpg">Click to enlarge</a></font> </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En 2006 Susan Ackerman y sus colegas publicaron en la revista <i>Nature </i>que la incorporaci&oacute;n inadecuada del amino&aacute;cido protenog&eacute;nico equivocado, incluso en un porcentaje de error b&aacute;sico (1 error por cada 1 000-10 000 codones) puede dar lugar a la neurodegeneraci&oacute;n en los ratones.<sup>34</sup> Otra investigaci&oacute;n ha revelado que de hecho los organismos incorporan de manera inadecuada los amino&aacute;cidos no proteinog&eacute;nicos.<sup>4,35</sup> En 2002 Kenneth Rodgers, catedr&aacute;tico principal de la Universidad Tecnol&oacute;gica de Sydney, encontr&oacute; que las c&eacute;lulas de mam&iacute;feros pueden incorporar a las prote&iacute;nas celulares una gama de amino&aacute;cidos  no proteinog&eacute;nicos, entre ellos el amino&aacute;cido levodopa (L-DOPA), que es el tratamiento m&aacute;s com&uacute;nmente utilizado para la enfermedad de Parkinson.<sup>36</sup> Posteriormente Rodgers detect&oacute; L-DOPA en las prote&iacute;nas del cerebro de los pacientes con Parkinson tratados.<sup>37,38</sup></font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> "Hemos  secuenciado  prote&iacute;nas  y demostrado que la L-DOPA se incorpora en las prote&iacute;nas en lugar de la tirosina",<sup>39</sup> dice Rodgers, quien actualmente forma parte del consorcio de Cox.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En el Simposio Internacional sobre ELA/Enfermedad  de la Neurona Motora (ENM) en diciembre de 2011 se present&oacute; evidencia de que la BMAA no s&oacute;lo se encuentra en el tejido cerebral sino que se incorpora en las prote&iacute;nas de las c&eacute;lulas nerviosas y esto ocasiona que las prote&iacute;nas se plieguen inadecuadamente y, a la larga, causa muerte celular.<sup>40</sup> Rodgers y Dunlop reportaron que la enzima sintetasa de ARNt para el amino&aacute;cido serina recoge err&oacute;neamente la BMAA y la incorpora en las prote&iacute;nas <i>in vitro</i>. La consecuente autofluorescencia indic&oacute; que las prote&iacute;nas se plegaban inadecuadamente y que las c&eacute;lulas mor&iacute;an.<sup>41</sup></font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Modos m&uacute;ltiples de neurotoxicidad</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la mayor&iacute;a de las prote&iacute;nas, las partes hidrof&iacute;licas (afines al agua) permanecen fuera de la estructura, mientras que las partes hidrof&oacute;bicas (no afines al agua) permanecen dentro de ella, pero el da&ntilde;o o los errores de traducci&oacute;n, como la incorporaci&oacute;n inadecuada  de la BMAA, pueden ocasionar que las partes hidrof&oacute;bicas de la prote&iacute;na terminen quedando expuestas. Estas partes pegajosas se adhieren a otras prote&iacute;nas malformadas, formando  "conglomerados",  cuya presencia  delata una enfermedad neurodegenerativa.<sup>42</sup> La formaci&oacute;n de conglomerados peque&ntilde;os da origen a la formaci&oacute;n de conglomerados mayores, m&aacute;s t&oacute;xicos, en una suerte de reacci&oacute;n en cadena que impide que las c&eacute;lulas funcionen adecuadamente.<sup>43</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La investigaci&oacute;n reciente sobre la ELA se ha centrado en el papel que desempe&ntilde;a en la neurodegeneraci&oacute;n la prote&iacute;na fijadora del ADN TAR 43.<sup>44</sup> "Se ha encontrado TDP-43 en los conglomerados de prote&iacute;na de pacientes afectados por ELA tanto familiar como espor&aacute;dica, de modo que incluso sin el gen mutado, una prote&iacute;na TDP-43 que funcione in   adecuadamente puede contribuir a provocar la enfermedad",  dice Dunlop. "Si la BMAA se incorpora inadecuadamente a la prote&iacute;na TDP-43 en el lugar de la serina, haciendo que la prote&iacute;na se pliegue de manera inadecuada o que no funcione correctamente, esto podr&iacute;a contribuir al surgimiento de la ELA. No somos tan ingenuos como para creer que este es el &uacute;nico catalizador para la ELA espor&aacute;dica (probablemente existan varios procesos que tienen que conjuntarse para provocar la disfunci&oacute;n de las neuronas motoras y finalmente la muerte), pero es una pista". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"El reciente hallazgo de que la sintetasa ARNt confunde la BMAA con la serina durante la formaci&oacute;n de  las prote&iacute;nas abre el camino a una pl&eacute;tora de nuevos estudios en modelos de laboratorio de la ELA que van desde levaduras hasta ratones, para ver si es posible replicar la formaci&oacute;n de conglomerados de prote&iacute;nas, la cl&aacute;sica 'marca distintiva' de la degeneraci&oacute;n de las neuronas motoras", dice Brian Dickie, director de investigaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Enfermedades de la Neurona Motora. "Celebramos una sesi&oacute;n similar en el Simposio ELA/ENM de 2008,<sup>45</sup> y me sorprendi&oacute; ver cu&aacute;ntos grupos de investigadores est&aacute;n trabajando actualmente en este campo. Definitivamente hay una mayor aceptaci&oacute;n del hecho de que se debe seguir por este camino".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Adem&aacute;s de la incorporaci&oacute;n inadecuada de las prote&iacute;nas, los niveles elevados de BMAA sin fijar pueden estimular continuamente  a los receptores de glutamato de las c&eacute;lulas, dando lugar a una lesi&oacute;n neuronal.<sup>46</sup> Doug Lobner, profesor de biolog&iacute;a de la Universidad Marquette, encontr&oacute; que tanto la BMAA como el metilmercurio, un contaminante com&uacute;n en los mariscos, reducen enormemente el glutati&oacute;n, el principal antioxidante  end&oacute;geno del cuerpo, y ambos act&uacute;an en sinergia para da&ntilde;ar a las c&eacute;lulas nerviosas.<sup>47,48</sup> Esta reducci&oacute;n de glutati&oacute;n incrementa el da&ntilde;o por los radicales libres que se sabe ocurre en las enfermedades neurodegenerativas y ha sido vinculada a la ELA en el modelo de ratones con SOD1 transg&eacute;nico, dice Lobner.<sup>49</sup> Dado que tanto la BMAA como el metilmercurio pueden encontrarse en canales y r&iacute;os navegables, esta acci&oacute;n sin&eacute;rgica podr&iacute;a plantear un grave problema. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A&uacute;n no se ha determinado c&oacute;mo se conjugan m&uacute;ltiples variables para provocar  la neurodegeneraci&oacute;n. "Hay variables gen&eacute;ticas. Hay variables ambientales. Hay variables humanas. Probablemente sea una combinaci&oacute;n de cosas malas que te ocurren en la vida", dice Mash. "Tal vez sea estr&eacute;s oxidativo. Tal vez sea la incorporaci&oacute;n inadecuada de la BMAA, y est&aacute;s desarrollando  un mont&oacute;n de prote&iacute;nas chatarra en la c&eacute;lula. Y tal vez est&eacute;s estresando a las mitocondrias, y las mitocondrias est&eacute;n haciendo m&aacute;s especies oxidativas reactivas, y ahora la c&eacute;lula est&aacute; recibiendo un golpe tras otro".</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otras  l&iacute;neas de investigaci&oacute;n</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En tanto se dilucidan los mecanismos de toxicidad de la BMAA, el trabajo ecol&oacute;gico ha proporcionado  otras l&iacute;neas de evidencia. Mash colabor&oacute; con el ec&oacute;logo especialista en algas Larry Brand, de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosf&eacute;ricas de la Universidad de Miami, para realizar pruebas en busca de BMAA en la vida marina de las aguas costeras de Florida, incluida la Bah&iacute;a de Florida, que tiene una floraci&oacute;n masiva recurrente de cianobacterias.<sup>50</sup> Algunas especies que se encuentran abajo en la cadena alimenticia, incluyendo el camar&oacute;n  rosado y el cangrejo azul, ambos alimento de seres humanos, conten&iacute;an niveles elevados de BMAA, comparables a los de la piel de los murci&eacute;lagos de Guam (un cangrejo conten&iacute;a 6 976 &#181;g/g).<sup>51</sup> El laboratorio de Mash tambi&eacute;n ha encontrado BMAA en varias especies de tiburones en una investigaci&oacute;n in&eacute;dita. Brand quiere realizar pruebas en los camarones de criadero ya que, dice, crecen en estanques repletos de cianobacterias. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los datos preliminares tambi&eacute;n revelaron BMAA en los cerebros de delfines.<sup>52</sup> "Estamos interesados en los delfines porque comen la misma clase de mariscos que nosotros", dice Brand. "Estaba yo bastante esc&eacute;ptico en cuanto a que fu&eacute;ramos a ver algo. Desde el punto de vista de la qu&iacute;mica, realmente uno no esperar&iacute;a que la BMAA se bioamplificara en la cadena alimenticia". Result&oacute; que 5 de cada 6 cerebros de delfines incluidos en la muestra conten&iacute;an BMAA; sin embargo, s&oacute;lo se conoc&iacute;a la causa de la muerte (impacto provocado por un barco) del sexto delf&iacute;n, el cual no presentaba  niveles detectables  de BMAA en el cerebro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Un &aacute;rea de investigaci&oacute;n importante para el futuro tiene que ver con las rutas potenciales de exposici&oacute;n, adem&aacute;s del consumo de mariscos. Algunos campos agr&iacute;colas son regados con agua procedente de cuerpos de agua  cubiertos de floraciones de cianobacterias, lo que eleva el potencial de que la BMAA pueda introducirse en la leche, en la carne o en las verduras. Dan Dietrich, profesor de toxicolog&iacute;a de la Universidad de Constanza, en Alemania, report&oacute; haber encontrado grandes cantidades no especificadas de BMAA en los suplementos alimenticios de algas verdiazules disponibles comercialmente, incluyendo la <i>Spirulina </i>y la <i>Aphanizomenon flos&#150;aquae</i>,<sup>53</sup> hallazgo que no se ha replicado. Cox aisl&oacute; la BMAA de las cortezas des&eacute;rticas recolectadas en todo Qatar y sugiri&oacute; que no s&oacute;lo la cianotoxina podr&iacute;a haber contribuido a incrementar los &iacute;ndices de ELA en los veteranos de la Guerra del Golfo sino que la inhalaci&oacute;n de polvo con BMAA podr&iacute;a  ser motivo de preocupaci&oacute;n en otros lugares.<sup>54</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El agua potable podr&iacute;a ser tambi&eacute;n una ruta de exposici&oacute;n potencial. El lago Houston, que provee de agua potable a Houston,  Texas,  arroj&oacute; resultados positivos en la prueba de BMAA en el oto&ntilde;o de 2011.<sup>55</sup> Un estudio de la eficacia de las t&eacute;cnicas de tratamiento del agua para eliminar la BMAA demostr&oacute; que los filtros de arena, el carb&oacute;n activado en polvo y la cloraci&oacute;n eran eficaces para eliminar la BMAA, por lo menos a escala de laboratorio, siendo la floculaci&oacute;n un tanto menos eficaz.<sup>56</sup> Ning&uacute;n estudio ha probado la eficacia de los m&eacute;todos que se utilizan de hecho en el tratamiento del agua para eliminar la BMAA, y actualmente no se realizan pruebas a los suministros de agua potable, si bien Cox sugiere que ser&iacute;a prudente  observarlos.<sup>16</sup> Recientemente los investigadores del Instituto de Etnomedicina desarrollaron un anticuerpo que detecta el BMAA y que, imaginan, podr&iacute;a incorporarse a una prueba comercial y a un filtro de agua para eliminar la BMAA. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La epidemiolog&iacute;a proporciona otra importante l&iacute;nea de evidencia que apoya la hip&oacute;tesis de la BMAA. Elijah Stommel, neur&oacute;logo del Centro M&eacute;dico Dartmouth-Hitchcock y sus colegas utilizaron software del sistema de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica (SIG) para hacer un mapeo de los casos de ELA y de los lagos con una historia de floraciones de cianobacterias en Nueva  Hampshire.  Encontraron que las personas que viven a media milla o menos de distancia de lagos contaminados  con cianobacterias ten&iacute;an un riesgo 2.32 veces mayor de desarrollar ELA que el resto de la poblaci&oacute;n; las personas que viv&iacute;an alrededor del lago Mascoma en Nueva Hampshire presentaban un riesgo de contraer ELA 25 veces mayor que la incidencia esperada.<sup>57</sup> Si bien se encontr&oacute; BMAA en las muestras de agua de otros lagos, los investigado</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">res no la detectaron en las muestras del lago Mascoma, tal vez, sugieren, debido a la peque&ntilde;a cantidad de cianobacterias recolectadas en los filtros de muestreo. No obstante, dice Stommel, "Nuestro mapeo de SIG muestra claramente la presencia de grupos de personas afectadas en las proximidades &#91;de floraciones nocivas de algas&#93;". &Eacute;l y su equipo a&ntilde;adieron a m&aacute;s pacientes a su base de datos y est&aacute;n preparando dos art&iacute;culos para publicarlos en el futuro pr&oacute;ximo.</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uniendo los puntos</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cient&iacute;ficos de todo el mundo contin&uacute;an investigando diversos aspectos de la hip&oacute;tesis. Algunos cient&iacute;ficos en Suecia encontraron que las ratas reci&eacute;n nacidas tratadas con BMAA mostraban una neurotoxicidad temprana y  d&eacute;ficit de aprendizaje  y memoria en la edad adulta.<sup>58</sup> Otros est&aacute;n investigando la presencia de niveles  elevados de BMAA en las ostras de la costa del sur de Francia, donde se agrupan personas afectadas por ELA.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En 2010 el Programa Nacional de Toxicolog&iacute;a (PNT) inici&oacute; estudios en modelos de ratas y ratones para determinar, entre otras cosas, si la BMAA se acumula en el cerebro y en otros tejidos y cu&aacute;les son los &iacute;ndices de eliminaci&oacute;n de esos tejidos. Si se demuestra la acumulaci&oacute;n, pueden dise&ntilde;arse estudios mecanicistas para caracterizar m&aacute;s detalladamente el potencial neurot&oacute;xico de BMAA. Se presentaron los resultados preliminares del trabajo del PNT en la Reuni&oacute;n Anual de la Sociedad de Toxicolog&iacute;a en marzo de 2012. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"No s&eacute; si la hip&oacute;tesis  de la BMAA sea verdadera", dice Mash. "Lo que s&eacute; es que hemos medido la BMAA en el cerebro, pero la proximidad no es lo mismo que la causalidad. Necesitas tener una base mecanicista plena &#91;para demostrar la causalidad&#93;, y eso va a requerir mucho dinero. Va a requerir estudios epidemiol&oacute;gicos. Se van a requerir otros modelos de cultivo de c&eacute;lulas para explicar realmente c&oacute;mo podr&iacute;a funcionar esto. Y los m&aacute;s costosos van a ser los estudios ambientales". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre los avances m&aacute;s prometedores, se perfilan en el horizonte dos f&aacute;rmacos que podr&iacute;an ayudar a los pacientes con ELA. Cox y sus colegas esperan desarrollar un f&aacute;rmaco que potencialmente impida que la BMAA sea incorporada inadecuadamente, y la empresa farmac&eacute;utica Adeona ha iniciado las pruebas cl&iacute;nicas de las Fases II y III para un medicamento con base de cinc<sup>59</sup> que ya ha dado muestras de una potencial capacidad de desacelerar el progreso de la ELA, aunque en una muestra sumamente peque&ntilde;a.<sup>60</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Dado que posiblemente  haya muchas m&aacute;s personas expuestas a la BMAA que personas que sucumban a enfermedades neurodegenerativas, Cox sospecha que la vulnerabilidad puede reflejar una interacci&oacute;n entre los genes y el medio ambiente. Si la BMAA incrementa el plegamiento inadecuado de las prote&iacute;nas tendientes a formar conglomerados, tales como la prote&iacute;na TDP-43, eso podr&iacute;a indicar una interacci&oacute;n de este tipo entre los genes y el medio ambiente y explicar&iacute;a de qu&eacute; manera un solo factor ambiental como la BMAA podr&iacute;a precipitar la ELA, la enfermedad de Parkinson y las enfermedades tipo Alzheimer que se observaron en Guam. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, nadie ha investigado a&uacute;n una base gen&eacute;tica para la vulnerabilidad a la BMAA. Mientras tanto, Cox y sus colegas sugieren que se tome la amenaza en serio. "Invitamos a los gestores del agua a que echen un vistazo m&aacute;s de cerca a las floraciones de cianobacterias", dice. "Necesitamos promover, en los lugares donde hay pesquer&iacute;as comerciales de mariscos, que se preste atenci&oacute;n a la calidad del agua".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Queda mucho trabajo por hacer. Sin embargo, dice Bradley, "No creo que haya ninguna duda de que el establecimiento de la base cient&iacute;fica respecto a la BMAA y su neurotoxicidad est&aacute; avanzando a un ritmo muy satisfactorio, y dicha base concuerda del todo con la hip&oacute;tesis".</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Referencias  y notas</font></b></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Prasad U, Kurland  LK. Arrival  of new diseases on Guam: lines of evidence  suggesting the post Spanish origins  of ALS and Parkinson's  dementia.  J  Pac Hist 32(2):217-228 (1997); <a href="http://www.jstor.org/pss/25169338" target="_blank">http://www.jstor.org/pss/25169338</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406252&pid=S0036-3634201200040001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Kurland LT, Mulder DW.  Epidemiologic investigations of amyotrophic  lateral sclerosis. I. Preliminary report  on geographic distribution,  with special reference to the Mariana Islands, including clinical and pathologic observations. Neurology 4(5):355-378 (1954); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13185376" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13185376</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406254&pid=S0036-3634201200040001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Rao SLN, <i>et al. </i>The isolation and characterization  of Î²-<i>N</i>-oxalyl-l-Î±,Î²diaminopropionic acid: a neurotoxin from the seeds of <i>Lathyrus sativus</i>. Biochemistry 3(3):432-436(1964); <a href="http://dx.doi.org/10.1021/bi00891a022" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1021/bi00891a022</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406256&pid=S0036-3634201200040001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Bell EA. The discovery of BMAA, and examples of biomagnifications and protein incorporation involving other non-protein amino acids. Amyotroph Lateral Scler 10 (supl.2):21-25 (2009); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19929727" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19929727</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406258&pid=S0036-3634201200040001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5 Vega A, Bell EA. Î±-Amino-Î²methylaminopropionic  acid, a new  amino  acid from  seeds of <i>Cycas circinalis</i>. Phytochemistry</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6(5):759-762 (1967); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/S0031-9422(00)86018-5" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/S0031-9422(00)86018-5</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406260&pid=S0036-3634201200040001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Bell EA, <i>et al</i>. A neurotoxic  amino acid in seeds of <i>Cycas circinalis</i>. En: Toxicity  of Cycads: Implications  for Neurodegenerative Diseases and Cancer, Fifth Cycad Conference  1967 (Whiting  MG, ed.). Nueva York,  NY: Fundaci&oacute;n para la Investigaci&oacute;n M&eacute;dica de las Enfermedades del Tercer Mundo (1988).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406262&pid=S0036-3634201200040001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Polsky FI, <i>et al</i>. Distribution  and toxicity  of</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Î±-amino-Î²-methylaminopropionic acid. Fed Proc</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">31(5):1473-1475 (1972); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/5056173" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/5056173</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406264&pid=S0036-3634201200040001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Seawright AA, <i>et al</i>. Selective degeneration of cerebellar cortical  neurons caused by cycad neurotoxin, l-Î²-methylaminoalanine (l-BMAA),</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">in rats. Neuropathol Appl Neurobiol  16(2):153-169 (1990); <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1365-2990.1990.tb00944.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1365-2990.1990.tb00944.x</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406266&pid=S0036-3634201200040001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Spencer  PS, <i>et al. </i>Guam amyotrophic  lateral sclerosis-parkinsonism-dementia  linked to a plant excitant neurotoxin  237(4814):517-522 (1987); <a href="http://dx.doi.org/10.1126/science.3603037" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1126/science.3603037</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406268&pid=S0036-3634201200040001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Duncan MW, <i>et al</i>. 2-Amino-3 (methylamino)-propanoic  acid (BMAA)  in cycad flour:  an unlikely cause of amyotrophic  lateral sclerosis and parkinsonism-dementia of Guam. Neurology  40(5):767-772 (1990); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2330104" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2330104</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406270&pid=S0036-3634201200040001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Cox  PA, Sacks OW.  Cycad neurotoxins, consumption of flying foxes, and ALS-PDC disease in Guam. Neurology 58(6):956-959 (2002); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11914415" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11914415</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406272&pid=S0036-3634201200040001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Cox PA, <i>et al</i>. Biomagnification of cyanobacterial neurotoxins  and neurodegenerative  disease among the Chamorro  people of Guam. Proc Natl Acad Sci USA</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">100(23):13380-13383 (2003); <a href="http://dx.doi.org/10.1073/pnas.2235808100" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1073/pnas.2235808100</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406274&pid=S0036-3634201200040001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Banack SA, Cox PA. Biomagnification of cycad neurotoxins  in flying foxes: implications for ALS-PDC in Guam. Neurology 61(3):387-389 (2003); <a href="http://dx.doi.org/10.1212/01.WNL.0000078320.18564.9F" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1212/01.WNL.0000078320.18564.9F</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406276&pid=S0036-3634201200040001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14. Murch SJ, <i>et al. </i>Occurrence  of</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Î²-methylamino-l-alanine (BMAA) in ALS/</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">PDC patients from Guam. Acta Neurol  Scand</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">110(4):267-269 (2004); <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1600-0404.2004.00320.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1600-0404.2004.00320.x</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406278&pid=S0036-3634201200040001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. Paerl HW,  Huisman J. Blooms like it hot. Science 320(5872):57-58 (2008); <a href="http://dx.doi.org/10.1126/science.1155398" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1126/science.1155398</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406280&pid=S0036-3634201200040001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. Cox PA, <i>et al</i>. Diverse taxa of cyanobacteria produce Î²-<i>N</i>-methylamino-l-alanine,  a neurotoxic  amino acid. Proc Natl Acad Sci</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">USA 102(14):5074-5078 (2005); <a href="http://dx.doi.org/10.1073/pnas.0501526102" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1073/pnas.0501526102</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406282&pid=S0036-3634201200040001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17.  Pablo   J, <i>et al</i>. Cyanobacterial neurotoxin  BMAA in ALS and Alzheimer's disease. Acta Neurol Scand 120(4):216-225  (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1600-0404.2008.01150.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1600-0404.2008.01150.x</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406284&pid=S0036-3634201200040001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18. Mash D, <i>et al</i>. Neurotoxic non-protein amino acid BMAA  in brain from  patients dying with  ALS and Alzheimer's  disease &#91;poster&#93;. Presentado</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">en: Reuni&oacute;n Anual de la Academia Americana de Neurolog&iacute;a, Chicago, IL, 17 de abril de</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2008. Neurology 70(supl. 1):A329 (2008). Disponible en: <a href="http://www.abstracts2view.com/aan2008chicago/view.php?nu=AAN08L_P06.127" target="_blank">http://www.abstracts2view.com/aan2008chicago/view.php?nu=AAN08L_P06.127</a> &#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406286&pid=S0036-3634201200040001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">19. Xie X, <i>et al. </i>Tracking brain uptake and protein incorporation  of cyanobacterial toxin BMAA &#91;resumen&#93;. Presentado en: 22Â° Simposio Anual sobre ELA/ENM, Sydney, Australia, 1 Dec</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2011. Disponible en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_ alsmnd/abstract_book_2011.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_ alsmnd/abstract_book_2011.html</a> &#91;consultado el</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406288&pid=S0036-3634201200040001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">20. RILUTEKÂ® (riluzole) Tablets. Bridgewater, NJ:Sanofi-Aventis U.S., LLC (2008). Disponible en: <a href="http://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/label/2009/020599s011s012lbl.pdf" target="_blank">http://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/label/2009/020599s011s012lbl.pdf</a></font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406290&pid=S0036-3634201200040001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">21. Who Gets ALS? &#91;sitio web&#93;. Washington, DC: Asociaci&oacute;n de ELA (revisado en febrero de 2011). Disponible en: <a href="http://www.alsa.org/about-als/who-gets-als.html" target="_blank">http://www.alsa.org/about-als/who-gets-als.html</a> &#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406292&pid=S0036-3634201200040001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">22. Alzheimer's  Association. 2011 Alzheimer's  Disease Facts and Figures. Chicago, IL: Asociaci&oacute;n de Alzheimer  (2011). Disponible  en: <a href="http://www.alz.org/downloads/Facts_Figures_2011.pdf" target="_blank">http://www.alz.org/downloads/Facts_Figures_2011.pdf</a> &#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406294&pid=S0036-3634201200040001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">23. Parkinson's Disease Backgrounder  &#91;sitio  web&#93;. Bethesda, MD: Instituto Nacional</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">de Trastornos Neurol&oacute;gicos y Accidentes Cerebrovasculares (actualizado el 18 de octubre de 2004). Disponible en: <a href="http://www.ninds.nih.gov/disorders/parkinsons_disease/parkinsons_disease_backgrounder.htm" target="_blank">http://www.ninds.nih.gov/disorders/parkinsons_disease/parkinsons_disease_backgrounder.htm</a> &#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406296&pid=S0036-3634201200040001500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">24. Armon  C. Sports and trauma in amyotrophic lateral sclerosis revisited. J  Neurol  Sci 262(1-2):45-53 (2007); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.jns.2007.06.021" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.jns.2007.06.021</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406298&pid=S0036-3634201200040001500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">25. Wong PC, <i>et al. </i>An adverse property  of a familial ALS-linked SOD1 mutation causes motor neuron disease characterized  by vacuolar degeneration  of mitochondria.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Neuron 14(6):1105&#150;1116 (1995); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/0896-6273(95)90259-7" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/0896-6273(95)90259-7</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406300&pid=S0036-3634201200040001500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">26. Genetics of ALS &#91;website&#93;.  Washington, DC: Asociaci&oacute;n de ELA &#91;ALS Association&#93; (2010). Disponible en: <a href="http://www.alsa.org/research/about-als-research/genetics-of-als.html" target="_blank">http://www.alsa.org/research/about-als-research/genetics-of-als.html</a> &#91;consultado el 1Â° de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406302&pid=S0036-3634201200040001500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">27. Snyder LR, <i>et al</i>. Lack of cerebral BMAA in human cerebral cortex. Neurology 72(15)1360&#150;1361(2009); <a href="http://dx.doi.org/10.1212/WNL.0b013e3181a0fed1" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1212/WNL.0b013e3181a0fed1</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406304&pid=S0036-3634201200040001500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">28. Montine TJ<i>, et al. </i>Lack of Î²-methylamino l-alanine in brain from controls, AD, or Chamorros with PDC. Neurology 65(5):768&#150;769 (2005); <a href="http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406306&pid=S0036-3634201200040001500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">29. Cox  PA, <i>et al. </i>Response to article by Montine TJ, et al.: Lack of Î²-methylamino-l-alanine  in brain from controls,  AD, or Chamorros with PDC. Neurology 65(5):768-769 (2005); <a href="http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406308&pid=S0036-3634201200040001500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">30. Montine TJ. Reply from the authors. Neurology 65(5):768-769 (2005); <a href="http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1212/01.wnl.0000174523.62022.52</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406310&pid=S0036-3634201200040001500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">31. Murch SJ, <i>et  al</i>.  A mechanism for slow release of biomagnified cyanobacterial neurotoxins  and neurodegenerative  disease in Guam. Proc Natl  Acad Sci USA 101(33):12228-12231 (2004); <a href="http://dx.doi.org/10.1073/pnas.0404926101" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1073/pnas.0404926101</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406312&pid=S0036-3634201200040001500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">32. Banack SA, <i>et al</i>. Distinguishing the cyanobacterial neurotoxin Î²-<i>N</i>-methylaminol-alanine (BMAA) from its structural  isomer</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2,4-diaminobutyric acid (2,4-DAB). Toxicon</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">56(6):868-879 (2010); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.toxicon.2010.06.006" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.toxicon.2010.06.006</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406314&pid=S0036-3634201200040001500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">33. Banack SA, <i>et al</i>. Distinguishing the cyanobacterial neurotoxin Î²-<i>N</i>-methylaminol-alanine (BMAA)  from  other  diamino  acids. Toxicon 57(5):730-738 (2011); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.toxicon.2011.02.005" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.toxicon.2011.02.005</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406316&pid=S0036-3634201200040001500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">34. Lee JW, <i>et al</i>. Editing-defective tRNA  synthetase causes protein  misfolding and neurodegeneration.  Nature  443(7107):50-55 (2006); <a href="http://dx.doi.org/10.1038/nature05096" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/nature05096</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406318&pid=S0036-3634201200040001500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">35. Rodgers KJ, Shiozawa N. Misincorporation of amino acid analogues into  proteins  by biosynthesis. Int J  Biochem Cell Biol 40(8):1452-1466 (2008); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.biocel.2008.01.009" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.biocel.2008.01.009</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406320&pid=S0036-3634201200040001500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">36. Rodgers  KJ<i>, et al</i>. Biosynthetic incorporation  of oxidized amino acids into proteins  and</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">their  cellular proteolysis.  Free Rad Biol Med</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">32(8):766&#150;775 (2002); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/S0891-5849(02)00768-2" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/S0891-5849(02)00768-2</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406322&pid=S0036-3634201200040001500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">37. Chan SW, <i>et al</i>. L-DOPA is incorporated into brain proteins of patients treated for Parkinson's disease, inducing toxicity  in human neuroblastoma cells <i>in vitro</i>. Exp Neurol; <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.expneurol.2011.09.029" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.expneurol.2011.09.029</a> &#91;en l&iacute;nea, 1Â° de octubre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406324&pid=S0036-3634201200040001500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">38. Rodgers KJ, <i>et al</i>. Evidence for L-DOPA incorporation  into cell proteins in patients treated with levodopa. J  Neurochem 98(4):1061-1067 (2006); <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1471-4159.2006.03941.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1471-4159.2006.03941.x</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406326&pid=S0036-3634201200040001500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">39. Ozawa K<i>, et al</i>. Translational incorporation  of l-3,4-dihydroxyphenylalanine into proteins. FEBS J  272(12):3162&#150;3171 (2005); <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1742-4658.2005.04735.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1742-4658.2005.04735.x</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406328&pid=S0036-3634201200040001500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">40. Rodgers  KJ, Dunlop R. The cyanobacteriaderived neurotoxin  BMAA can be incorporated  into cell proteins and could thus be an environmental trigger for ALS and other neurological diseases associated with protein misfolding &#91;abstract&#93;. Presentado en: 22Â° Simposio Anual sobre ELA/ENM, Sydney, Australia, 1 Dec 2011. Disponible en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html</a> &#91;consultado el 3 de febrero</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406330&pid=S0036-3634201200040001500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">41. Dunlop  RA, Rodgers KJ. Proteins  containing</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">BMAA generate autofluorescent aggregates and induce cell death &#91;poster&#93;. Presentado en:</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">22Â° Simposio  Anual sobre  ELA/ENM,  Sydney, Australia, 1Â° de diciembre de 2011. Disponible en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html</a> &#91;consultado el 3 de febrero</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406332&pid=S0036-3634201200040001500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">42. Ross CA, Poirier  MA. Protein  aggregation and neurodegenerative  disease. Nat Med</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10(supl.):S10&#150;S17 (2004); <a href="http://dx.doi.org/10.1038/nm1066" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/nm1066</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406334&pid=S0036-3634201200040001500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">43. Krammer C, <i>et al</i>. Prion-like propagation of cytosolic protein aggregates: insights from cell culture models. Prion 3(4):206-212 (2009);<a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2807693/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2807693/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406336&pid=S0036-3634201200040001500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">44. Igaz LM<i>, et al</i>. Dysregulation of the ALSassociated gene TDP-43 leads to neuronal death and degeneration in mice. J  Clin Invest</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">121(2):726-738 (2011); <a href="http://dx.doi.org/10.1172/JCI44867" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1172/JCI44867</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406338&pid=S0036-3634201200040001500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">45. MND  Association. International Symposium on ALS/MND  Abstract Books 2005-2009 &#91;sitio web&#93;. Northampton,  Reino Unido: Asociaci&oacute;n de las Enfermedades de la Neurona Motora. Disponible en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/previous.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/previous.html</a> &#91;consultado el 3 de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406340&pid=S0036-3634201200040001500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">46. Rao SD, <i>et al</i>. BMAA selectively injures motor  neurons via AMPA/kainate receptor  activation. Exp Neurol  201(1):244-252 (2006); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.expneurol.2006.04.017" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.expneurol.2006.04.017</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406342&pid=S0036-3634201200040001500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">47. Rush T, <i>et al</i>. Synergistic toxicity  of the environmental neurotoxins methylmercury and &#91;beta&#93;-<i>N</i>-methylamino-l-alanine. NeuroReport; <a href="http://dx.doi.org/10.1097/WNR.0b013e32834fe6d6" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1097/WNR.0b013e32834fe6d6</a> &#91;en l&iacute;nea, 25 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406344&pid=S0036-3634201200040001500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">48. Lobner D, <i>et al</i>. Synergistic toxicity  of the environmental  neurotoxins  methylmercury  and beta-<i>N</i>-methylamino-l-alanine  (BMAA)&#91;resumen&#93;.  Presentado en: 22Â° Simposio Anual sobre ELA/ENM,  Sydney, Australia, 1Â° de diciembre  de 2011. Disponible  en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html</a> &#91;consultado el 3 de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406346&pid=S0036-3634201200040001500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">49. Chi L, <i>et al</i>. Depletion  of reduced glutathione enhances motor  neuron  degeneration <i>in</i></font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">vitro and in vivo. Neuroscience 144(3):991-1003 (2007); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.neuroscience.2006.09.064" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.neuroscience.2006.09.064</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406348&pid=S0036-3634201200040001500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">50. Brand LE. The transport of terrestrial nutrients to South Florida  coastal waters.  En: The Everglades, Florida  Bay, and Coral  Reefs of</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">the Florida Keys (Porter  JW, Porter  KG, comps). Boca Rat&oacute;n, FL:CRC Press (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406350&pid=S0036-3634201200040001500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">51. Brand LE, <i>et al. </i>Cyanobacterial blooms and the occurrence of the neurotoxin,  beta<i>N</i>-methylamino-l-alanine (BMAA), in South Florida aquatic food webs. Harmful Algae</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9(6):620-635 (2010); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.hal.2010.05.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.hal.2010.05.002</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406352&pid=S0036-3634201200040001500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">52. Brand LE<i>, et al</i>. Cyanobacteria  blooms  and the occurrence of the neurotoxin  BMAA in Florida aquatic food webs &#91;poster&#93;.  Presentado en: 22Â° Simposio Anual sobre  ELA/ENM,  Sydney, Australia,  1Â° de diciembre  de 2011. Disponible  en: <a href="http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html" target="_blank">http://www.mndassociation.org/research/for_researchers/international_symposium/22nd_international_symposium_on_alsmnd/abstract_book_2011.html</a> &#91;consultado el 3 de febrero de</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406354&pid=S0036-3634201200040001500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">53. Dietrich  DR, <i>et al</i>. Toxin mixture in cyanobacterial blooms&#151;a critical comparison</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">of reality  with  current  procedures  employed in human health risk assessment. Adv Exp Med Biol</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">619:885-912 (2008); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18461795" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18461795</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406356&pid=S0036-3634201200040001500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">54. Cox PA, <i>et al. </i>Cyanobacteria and BMAA exposure from desert dust: a possible  link  to sporadic ALS among Gulf War  veterans. Amyotroph  Lateral Scler</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10(Suppl 2):109-117 (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.3109/17482960903286066" target="_blank">http://dx.doi.org/10.3109/17482960903286066</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406358&pid=S0036-3634201200040001500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">55. Holtcamp  W. Was Lou Gehrig's ALS caused by tap water? Miller-McCune Magazine, secci&oacute;n Salud &#91;Health&#93;,  edici&oacute;n en l&iacute;nea (5 de enero de 2012). Disponible  en: <a href="http://www.miller-mccune.com/health/was-lou-gehrigs-als-caused-by-tap-water-38804/" target="_blank">http://www.miller-mccune.com/health/was-lou-gehrigs-als-caused-by-tap-water-38804/</a> &#91;consultado el 3 de febrero de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406360&pid=S0036-3634201200040001500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">56. Esterhuizen M, Downing TG. Î²-<i>N</i>methylamino-l-alanine (BMAA) in novel South African cyanobacterial isolates. Ecotoxicol Environ Saf 71(2):309-313 (2008); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.ecoenv.2008.04.010" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.ecoenv.2008.04.010</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406362&pid=S0036-3634201200040001500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">57. Caller TA, <i>et al</i>. A cluster of amyotrophic  lateral sclerosis in New Hampshire: a possible role for toxic cyanobacteria blooms. Amyotroph  Lateral Scler 10(suppl 2):101-108 (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.3109/17482960903278485" target="_blank">http://dx.doi.org/10.3109/17482960903278485</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406364&pid=S0036-3634201200040001500057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">58. Karlsson O, <i>et al</i>. Early hippocampal cell death, and late learning and memory deficits in rats exposed to the environmental toxin BMAA (Î²-<i>N</i>-methylamino-l-alanine) during the neonatal period. Behav Brain Res 219(2):310-20 (2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406366&pid=S0036-3634201200040001500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">59. La BMAA  es un potente  quelador del cinc, de modo que si se incrementan  las concentraciones  de cinc, se absorbe m&aacute;s de la BMAA  (sin fijar),</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">y as&iacute; queda menos de &eacute;sta disponible para</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ser incorporada  de manera inadecuada en las prote&iacute;nas.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">60. Adeona Pharmaceuticals. Positive clinical study results reported  by Adeona's oral zinc for ALS collaborator  &#91;press release&#93;. Ann Arbor,  MI:Adeona Pharmaceuticals, Inc. (30</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nov 2011). Disponible en: <a href="http://adeonapharma.investorroom.com/index.php?s=43&amp;item=101" target="_blank">http://adeonapharma.investorroom.com/index.php?s=43&amp;item=101</a> &#91;consultado el 3 de febrero de 2012</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406369&pid=S0036-3634201200040001500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 120, n&uacute;mero 3, marzo 2012, p&aacute;ginas A110-A116.<br />       <b>Wendee Holtcamp,</b></font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">escritora  independiente radicada en Houston,  ha publicado  art&iacute;culos  en <i>Nature, Scientific American, National Wildlife </i>y otras revistas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tendencias actuales: Utilizaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n social   para predecir y rastrear los brotes de enfermedades</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es invierno, la temporada de influenza;   te encuentras frente a la computadora   y te sientes un poco mareado, con una   inflamaci&oacute;n no deseada en la parte trasera de   la garganta y te est&aacute; comenzando un dolor   de cabeza. Si eres como millones de otras   personas, podr&iacute;as dedicar unos momentos a   hacer un autodiagn&oacute;stico asistido por computadora:   escribes tus s&iacute;ntomas en un buscador,   y en un abrir y cerrar de ojos aparecen en tu   pantalla docenas de sitios web sobre salud.   Esa b&uacute;squeda te proporciona informaci&oacute;n,   &uacute;til en algunos casos y en otros no, pero en   el mundo hiperconectado de hoy tambi&eacute;n   proporciona un punto de referencia para   aquellos que investigan los brotes de enfermedades   observando c&oacute;mo reportan s&iacute;ntomas   las personas a trav&eacute;s de los medios sociales.   De hecho, los medios sociales, los tel&eacute;fonos   celulares y otros modos de comunicaci&oacute;n han   abierto una avenida de doble circulaci&oacute;n a la   investigaci&oacute;n sobre salud, proporcionando   no s&oacute;lo un portal para brindar informaci&oacute;n   al p&uacute;blico sino tambi&eacute;n un canal mediante   el cual la gente revela sus inquietudes, su   ubicaci&oacute;n y sus movimientos f&iacute;sicos de un   lugar a otro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esa avenida de doble circulaci&oacute;n est&aacute;   transformando la vigilancia de las enfermedades   y la manera en que los funcionarios   de salud responden a los desastres y a las   pandemias. Tambi&eacute;n est&aacute; suscitando un   fuerte cuestionamiento sobre la privacidad   y sobre c&oacute;mo puede obtenerse acceso a los flujos de datos generados por el uso de los   tel&eacute;fonos celulares y medios sociales para   la investigaci&oacute;n en materia de salud. "Esto   representa un reto en el sentido de que algunos   de estos sistemas &#91;de datos&#93; se est&aacute;n   volviendo m&aacute;s estrictos por lo que se refiere   al acceso", dice John Brownstein, director   del Grupo de Epidemiolog&iacute;a Computacional   del Hospital Pedi&aacute;trico de Boston y profesor   adjunto de pediatr&iacute;a en la Escuela de Medicina   de Harvard. "Pero estamos frente a un   movimiento hacia la filantrop&iacute;a en el manejo   de los datos, puesto que las compa&ntilde;&iacute;as est&aacute;n   buscando maneras de dar a conocer los datos   para fines de investigaci&oacute;n sobre salud sin   poner en riesgo la privacidad. Y al mismo   tiempo, los funcionarios del gobierno y las   instituciones en todos los niveles ven el valor   y el potencial de los datos. A m&iacute; eso me   resulta muy emocionante".</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mejoramiento de la vigilancia</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Brownstein, pionero en este campo, trabaj&oacute;   con sus colaboradores en el Hospital Pedi&aacute;trico   de Boston para lanzar una de las primeras   herramientas de los medios sociales para la   vigilancia de las enfermedades infecciosas:   un sitio web llamado HealthMap (<a href="http://healthmap.org/" target="_blank">http://healthmap.org/</a>) que explora nuevos sitios   web, las alertas gubernamentales, los informes   de testigos oculares y otras fuentes   de datos en busca de brotes de diversas   enfermedades reportados en todo el mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El sitio re&uacute;ne esos casos en un mapa global, mostrando los brotes en tiempo real. El equipo de Brownstein lanz&oacute; recientemente <i>Outbreaks Near Me </i>&#91;Brotes cercanos a m&iacute;&#93;, una aplicaci&oacute;n de iPhone que brinda acceso directo a HealthMap a los usuarios de tel&eacute;fonos celulares. Su esfuerzo m&aacute;s reciente es <i>Flu Near You </i>&#91;Influenza cerca de ti&#93; (<a href="https://flunearyou.org/" target="_blank">https://flunearyou.org/</a>) una p&aacute;gina web creada en colaboraci&oacute;n con la Asociaci&oacute;n Americana de Salud P&uacute;blica y el Fondo Skoll contra Amenazas Mundiales de San Francisco, California, que permite a los individuos actuar como centinelas potenciales de las enfermedades reportando semanalmente su estado de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La vigilancia tradicional de la influenza por parte de los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (CDC, en ingl&eacute;s) se basa en los reportes de los pacientes externos y en los resultados de las pruebas virol&oacute;gicas suministradas por los laboratorios en todo el pa&iacute;s. Ese sistema  confirma  los brotes dentro de un plazo de dos semanas a partir de que se inician, pero los medios sociales pueden se&ntilde;alar preocupaciones m&aacute;s inmediatas, seg&uacute;n Ashley Fowlkes, epidemi&oacute;loga de la Divisi&oacute;n de Influenza del CDC. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los colaboradores m&aacute;s recientes de los CDC es Google, al cual recurren millones de personas para  buscar  informaci&oacute;n  sobre  la influenza. En septiembre de 2008, despu&eacute;s de que los investigadores de la compa&ntilde;&iacute;a demostraron que los picos en las indagaciones sobre la influenza y los brotes de la enfermedad suelen coincidir,<sup>1</sup> Google lanz&oacute; Google Flu Trends (<a href="http://www.google.org/flutrends/" target="_blank">http://www.google.org/flutrends/</a>), un sitio web que permite a las personas comparar los vol&uacute;menes de actividad de b&uacute;squeda sobre la influenza con las tasas de incidencia de la enfermedad reportadas que se muestran gr&aacute;ficamente en un mapa. Seg&uacute;n Fowlkes, el CDC sigue a Google Flu Trends como una fuente potencial de advertencias tempranas en aquellos lugares en los que los funcionarios de salud podr&iacute;an querer organizar una acci&oacute;n como respuesta. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero Fowlkes tambi&eacute;n advierte que el comportamiento de las b&uacute;squedas en l&iacute;nea podr&iacute;a no tener nada que ver con la presencia real de un brote. Por ejemplo, cuando la cantante popular Rihanna anunci&oacute; (a trav&eacute;s de Twitter) que ten&iacute;a influenza en octubre de 2011, se incrementaron las b&uacute;squedas relacionadas con la influenza. El momento en que se dio este pico de b&uacute;squedas y los t&eacute;rminos utilizados en ellas (por ejemplo, "Rihanna" al lado de "influenza") sugieren que las indagaciones obedec&iacute;an en gran medida a la curiosidad del p&uacute;blico, dice Fowlkes. "El sistema Google Flu Trends trata de explicar ese tipo de sesgo en los medios modelando los t&eacute;rminos de b&uacute;squeda a trav&eacute;s del tiempo para ver cu&aacute;les permanecen estables", dice. De otro modo, ser&iacute;a vulnerable a las indagaciones que son simplemente "ruido" (es decir, aquellas que podr&iacute;an no tener nada que ver con los cambios en la incidencia de la enfermedad). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Google no publicita sus t&eacute;rminos de b&uacute;squeda sobre la influenza por temor a que hackers malintencionados puedan utilizarlos para minar el sistema (por ejemplo, creando brotes falsos). Eso es diferente de lo que ocurre en  Twitter, una plataforma de "microblogs" que est&aacute; creciendo r&aacute;pidamente y que es utilizada por cientos de millones de usuarios registrados que env&iacute;an colectivamente m&aacute;s de 20 millones de <i>tweets </i>al d&iacute;a. Cada <i>tweet </i>comprende un m&aacute;ximo de 140 caracteres, lo cual es limitado, pero aun as&iacute; lo suficiente como para a&ntilde;adir informaci&oacute;n contextual m&aacute;s all&aacute; de lo que pueden ofrecer los t&eacute;rminos de la b&uacute;squeda. Eso facilita la exclusi&oacute;n de los <i>tweets </i>que son s&oacute;lo ruido, y tambi&eacute;n permite a los cient&iacute;ficos extraer el contenido que describe lo que piensa la gente acerca de los tratamientos y sobre otras cuestiones que podr&iacute;an ser cruciales para brindar mejores respuestas  ante los brotes,  dice Philip Polgreen, profesor adjunto del Colegio Carver de Medicina de la Universidad de Iowa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los cient&iacute;ficos han encontrado que los flujos de <i>tweets </i>siguen de cerca los casos reportados de enfermedades tipo influenza (ETI), padecimientos que provocan fiebre con tos y dolor de garganta pero que no necesariamente son influenza, la cual tiene su propia etiolog&iacute;a viral. En un estudio, Nello Cristianini, profesor de la Universidad de Bristol, encontr&oacute; que los t&eacute;rminos tales como "influenza",  "cerdos", "s&iacute;ntoma", "escasez", "hospital" e "infecci&oacute;n", entre muchos otros, daban pistas sobre las inquietudes de los usuarios durante la pandemia de H1N1 en 2009.<sup>3</sup> Es m&aacute;s, report&oacute;, en promedio, el contenido de Twitter predec&iacute;a los brotes de influenza con 1 a 2 semanas de anticipaci&oacute;n respecto a la vigilancia del CDC.<sup>3</sup> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fowlkes hace hincapi&eacute; en que, si bien los flujos de <i>tweets </i>relativos a la influenza tienen correlaci&oacute;n con la vigilancia de ETI por el CDC, no siempre corresponden a la influenza confirmada mediante estudios de laboratorio.<sup>4</sup> "Es necesario comparar todos los sistemas de medios de comunicaci&oacute;n social con los datos virol&oacute;gicos para ver qu&eacute; tan exacta es su correlaci&oacute;n con la verdadera infecci&oacute;n de influenza", dice. "De lo contrario, se corre el riesgo de tratar a las personas equivocadas". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Marcel Salath&eacute;, profesor adjunto de la Universidad Estatal de Pensilvania, dice que el acceso abierto es en parte lo que vuelve a Twitter tan prometedor como herramienta  de investigaci&oacute;n sobre la salud. "Respeto a Google y lo que est&aacute;n haciendo con Google Flu Trends, pero esos datos son cerrados y est&aacute;n sujetos a derechos de autor, de modo que los cient&iacute;ficos no pueden utilizarlos",  dice. "Por otra parte, los <i>tweets </i>est&aacute;n llenos de jerga, pero podemos utilizar algoritmos de aprendizaje de m&aacute;quinas<sup>5</sup> para comprender esos mensajes".</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Percepciones m&oacute;viles</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mientras tanto, el crecimiento de Twitter palidece ante el ascenso mete&oacute;rico del tel&eacute;fono celular. Se calcula que, de los 7 mil millones de personas que hay en mundo, unos 5.3 mil millones tienen cuentas de tel&eacute;fono celular, y la cobertura de los tel&eacute;fonos celulares se extiende al 90% de la poblaci&oacute;n mundial.<sup>6</sup> Cada llamada que se realiza se&ntilde;ala la ubicaci&oacute;n del usuario. Por ello, los tel&eacute;fonos celulares permiten rastrear movimientos masivos en los que un comportamiento que se aparte significativamente de la norma podr&iacute;a reflejar impactos de enfermedades o migraciones con la finalidad  de alejarse de amenazas percibidas. Los cient&iacute;ficos han aspirado durante mucho tiempo a explotar esta capacidad de construir modelos elaborados del comportamiento social. Pero los avances han sido lentos, en parte debido a que los usuarios de los tel&eacute;fonos celulares, a quienes preocupa con raz&oacute;n la posibilidad de comprometer sus datos personales, no proporcionan f&aacute;cilmente acceso a esa informaci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Linus Bengtsson, f&iacute;sico del Instituto Karolinska de Suecia, dice que actualmente las autoridades encargadas de responder no tienen maneras r&aacute;pidas y precisas de rastrear las migraciones posteriores a los desastres en los pa&iacute;ses en desarrollo. Esto tiene implicaciones directas para la salud, dice, si eso significa que dichas autoridades no saben d&oacute;nde encontrar a los grupos grandes de   personas afectadas. Los datos de los tel&eacute;fonos celulares podr&iacute;an cambiar esta situaci&oacute;n. En uno de los pocos informes que se han publicado hasta ahora sobre el tema, Bengtsson y sus colegas demostraron que extrayendo los datos anonimizados de los tel&eacute;fonos celulares fue posible rastrear los movimientos de la poblaci&oacute;n en Hait&iacute; despu&eacute;s del terremoto del 12 de enero de 2010 y durante la subsiguiente epidemia de c&oacute;lera.<sup>7</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Para realizar su investigaci&oacute;n, Bengtsson pidi&oacute; a Digicel, la compa&ntilde;&iacute;a m&aacute;s grande de telefon&iacute;a celular en la regi&oacute;n, cuyas oficinas centrales se encuentran en Kingston, Jamaica, que ubicara los datos de aproximadamente 1.9 millones de tel&eacute;fonos celulares en la naci&oacute;n insular correspondientes al per&iacute;odo entre los 42 d&iacute;as previos al terremoto y 158 d&iacute;as despu&eacute;s del mismo. Seg&uacute;n su coautor Johan von Schreeb, cirujano del Instituto Karolinska, Digicel proporcion&oacute; los datos s&oacute;lo despu&eacute;s de que los funcionarios de la compa&ntilde;&iacute;a se convencieron de que, como  acad&eacute;micos, Bengtsson y su equipo no los utilizar&iacute;an para obtener ganancias econ&oacute;micas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los resultados del estudio mostraron que aproximadamente 630 000 personas que se hallaban en Puerto Pr&iacute;ncipe, la capital haitiana, cuando sobrevino el terremoto salieron de la ciudad dentro de un per&iacute;odo de 19 d&iacute;as. Seg&uacute;n revelaron los datos telef&oacute;nicos, los destinos principales de ese flujo saliente fueron tres ciudades costeras: Les Cayes, en la costa sur; L&eacute;ogane, al este de la capital, y SaintMarc, al norte de la misma. Adem&aacute;s, se calcula que 120 000 personas que se encontraban fuera de la capital antes del terremoto entraron en la ciudad durante ese mismo per&iacute;odo de 19 d&iacute;as. Estos hallazgos coinciden con una encuesta retrospectiva de la ONU realizada seis meses despu&eacute;s del desastre, seg&uacute;n informan los autores. Sin embargo, en esencia, los patrones de movimiento eran muy diferentes de los estimados oficiales en tiempo real del gobierno haitiano, en los cuales se basaron las operaciones de auxilio.<sup>7</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Posteriormente  Bengtsson  y sus colegas utilizaron los registros de llamadas para investigar los movimientos de la poblaci&oacute;n despu&eacute;s de que el c&oacute;lera  cobr&oacute; fuerza  en Saint-Marc y en las &aacute;reas aleda&ntilde;as. Sus  investigaciones  revelaron que muchos de quienes hab&iacute;an salido de esas zonas acabaron en Puerto Pr&iacute;ncipe y en otros centros urbanos al norte y al sur.<sup>7</sup> "Esto es importante, porque sabemos que las personas que se van de una zona afectada por el c&oacute;lera pueden llevar consigo la enfermedad", dice von Schreeb. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nathan Eagle, profesor adjunto de la Escuela de Salud P&uacute;blica de Harvard, propone que los cambios en los patrones de uso de los tel&eacute;fonos celulares tambi&eacute;n pueden revelar d&oacute;nde surgen los brotes cuando lo hacen en poblaciones alejadas, con la idea de que las personas enfermas de c&oacute;lera y otras enfermedades se desplazar&aacute;n menos, alterando sus patrones de llamadas en una forma que producir&aacute; un comportamiento marcadamente caracter&iacute;stico con algoritmos estad&iacute;sticos. Recientemente Eagle investig&oacute; esa hip&oacute;tesis en Ruanda despu&eacute;s de que el c&oacute;lera cobr&oacute; fuerza en 2011. Sus hallazgos in&eacute;ditos generaron un resultado intrigante: efectivamente hubo cambios en los patrones de llamadas, pero coincidieron con las inundaciones da&ntilde;inas que precedieron a los brotes de c&oacute;lera, una enfermedad que se transmite por el agua, por unas dos semanas. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img04.jpg"> <img src="/img/revistas/spm/v54n4/a15img04_tumb.jpg" border="0" /></a></p>     <p align="center"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <a href="/img/revistas/spm/v54n4/a15img04.jpg">Click to enlarge</a></font> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mientras tanto, la utilizaci&oacute;n de los registros de llamadas para vigilar los brotes y movimientos de la poblaci&oacute;n requiere de acceso a los datos basales, sin los cuales no es posible detectar los cambios en los patrones de uso. Tanto Eagle como von Schreeb coinciden en que hay obst&aacute;culos considerables a la obtenci&oacute;n de este acceso. Las compa&ntilde;&iacute;as podr&iacute;an estar dispuestas a formar sociedades para compartir datos con organismos de salud y organizaciones no gubernamentales, sugiere von Schreeb, suponiendo que los usos se limiten a la investigaci&oacute;n y a causas ben&eacute;ficas. En otros casos, agrega Eagle, las compa&ntilde;&iacute;as podr&iacute;an permitir el acceso a los datos a cambio de servicios de an&aacute;lisis centrados en la construcci&oacute;n de mejores modelos para brindar servicio a los suscriptores de la telefon&iacute;a celular.</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Investigaci&oacute;n de las redes sociales</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Idealmente, los cient&iacute;ficos quieren toda la informaci&oacute;n individualizada que puedan obtener para afianzar los modelos predictivos de las redes sociales en datos reales. El poder de estos modelos se vio ilustrado en un estudio de 2010 realizado por dos profesores que han colaborado desde hace mucho tiempo: Nicholas Christakis, de la Universidad Harvard, y James Fowler, de la Universidad de California en San Diego. Ambos descubrieron que el an&aacute;lisis de las redes sociales puede predecir los brotes de influenza antes que los m&eacute;todos tradicionales de rastreo.<sup>8</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este hallazgo surgi&oacute; de un estudio en el que Christakis y Fowler seleccionaron aleatoriamente a un grupo de estudiantes de la Universidad Harvard, pidieron a cada uno de ellos que nombrara a un amigo o amiga, y despu&eacute;s compararon la incidencia de la influenza entre el grupo de los "amigos" y el grupo que los hab&iacute;a nombrado. La hip&oacute;tesis subyacente, atribuida al profesor Scott Feld de la Universidad Purdue, es que, cuando se les pide que nombren a un amigo o amiga, la mayor&iacute;a de las personas hacen referencia a alguien con una posici&oacute;n social superior (es decir, que el nombrar a un amigo o amiga que sea popular los hace aparecer a ellos mismos como m&aacute;s populares). Dado que tienen m&aacute;s contactos sociales, los individuos con una posici&oacute;n social superior, llamados "individuos centrales" por Christakis y Fowler, tienen m&aacute;s oportunidades de ser infectados con enfermedades transmisibles. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ciertamente, los investigadores encontraron que, en promedio, los miembros del grupo de los "amigos" se enfermaban 13.9 d&iacute;as antes que los del grupo que los nombraba. A partir de esto concluyeron que, identificando y observando a los individuos centrales de una poblaci&oacute;n dada ser&iacute;a posible predecir con antelaci&oacute;n los brotes de influenza.<sup>8</sup> El informe de Christakis y Fowler sobre este estudio obtuvo el premio de la Sociedad Internacional de Epidemiolog&iacute;a Ambiental al mejor trabajo en materia de epidemiolog&iacute;a ambiental del a&ntilde;o 2010.<sup>9</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Christakis y Fowler lograron estos hallazgos gracias a que sus individuos centrales eran claramente identificables en una sola poblaci&oacute;n definida (por ejemplo, el cuerpo de estudiantes de la Universidad Harvard). Pero seg&uacute;n Stephen Eubank, profesor del Instituto Polit&eacute;cnico y la Universidad Estatal de Virginia, no est&aacute; claro si podr&iacute;a escalarse el mismo enfoque a un contexto m&aacute;s amplio, regional, nacional  o incluso multinacional. Eso se debe a que, cuando se trata de transmisi&oacute;n en gran escala, lo importante puede no ser cu&aacute;ntos contactos tiene un individuo dentro de su propia comunidad sino si la posici&oacute;n social de esa persona la coloca en el l&iacute;mite con otro grupo adyacente. "En ese caso, solamente se necesitan dos contactos", explica Eubank: "uno en la comunidad A y otro en la comunidad B".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como en el caso de las redes de contacto f&iacute;sico, la posici&oacute;n social tambi&eacute;n es importante para las redes de comunicaci&oacute;n, dice Eubank, en el sentido de que las personas que tienen una credibilidad percibida y cuentan con muchos seguidores pueden tener una influencia  desproporcionada sobre la opini&oacute;n p&uacute;blica. Es m&aacute;s, las redes de contacto y de comunicaci&oacute;n pueden interactuar e influirse unas a otras, a&ntilde;ade. Por ejemplo, cuando las figuras centrales de una red de comunicaci&oacute;n (por ejemplo, funcionarios de salud, figuras de la televisi&oacute;n y l&iacute;deres comunitarios) dan la voz de alarma sobre un brote potencial, la red de contacto cambia a medida que la gente responde a esa informaci&oacute;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los medios sociales han hecho que la red de comunicaci&oacute;n se vuelva mucho m&aacute;s "democr&aacute;tica", dice Eubank, ahora que cualquiera que tenga acceso a una computadora y a una conexi&oacute;n de Internet puede transmitir informaci&oacute;n a todo el mundo. Y eso puede tener consecuencias igualmente impredecibles para las redes de comunicaci&oacute;n y para las de contacto, a&ntilde;ade Eubank. Por ejemplo, la gente podr&iacute;a rechazar las vacunas con base en algo sobre lo cual han le&iacute;do u o&iacute;do en l&iacute;nea. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Josh Epstein,  profesor  de la Escuela de Medicina Johns Hopkins que colabora con Eubank, utiliza un m&eacute;todo llamado modelado basado en agentes para estudiar las respuestas emocionales a la informaci&oacute;n, particularmente al miedo. Se&ntilde;ala que algunas personas se a&iacute;slan por </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">miedo durante un brote, con un efecto "amortiguador" sobre la transmisi&oacute;n, mientras que otros podr&iacute;an huir, lo cual podr&iacute;a tener implicaciones peligrosas para la propagaci&oacute;n del brote a grandes distancias. "La huida inspirada por el miedo es un fen&oacute;meno real", dice Epstein. "Y en la actualidad, los agentes infecciosos realmente pueden desplazarse. En el a&ntilde;o 2003 el s&iacute;ndrome respiratorio agudo grave se propag&oacute; por los cinco continentes en s&oacute;lo veinticuatro horas". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tanto Eubank como Epstein trabajan con un consorcio de modelado llamado  Modelos  del Estudio  de Agentes de Enfermedades Infecciosas (en ingl&eacute;s, MIDAS), al cual han recurrido la Casa Blanca, el Departamento de  Defensa y el Departamento  de Salud y Servicios Humanos durante las epidemias de gran escala, incluyendo la pandemia de H1N1 de 2009. El consorcio MIDAS, financiado por el Instituto Nacional de Ciencias M&eacute;dicas en los Institutos Nacionales de Salud, tiene dos misiones, se&ntilde;ala su director, Jim Anderson: la primera es hacer avanzar la ciencia del modelado de la transmisi&oacute;n de las enfermedades infecciosas, y la segunda, estar listos en caso de una emergencia nacional. Para MIDAS, Eubank modela "poblaciones sint&eacute;ticas" basadas en los patrones de transporte, en la demograf&iacute;a de los lugares de trabajo y en otros flujos de datos sociales. Mediante simulaciones  sobre esos  modelos, puede generar figuras hipot&eacute;ticas con un alto grado de centralidad, a las que llama "nodos cr&iacute;ticos", y a partir de ellas, calcular c&oacute;mo cambian los patrones de transmisi&oacute;n de las enfermedades cuando se sustraen esos nodos del an&aacute;lisis.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> "Los dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas pueden recurrir al modelo y preguntar: 'Con base en lo que sabemos sobre los horarios de los vuelos comerciales que salen de Europa, Â¿cu&aacute;l es la probabilidad de que una persona infectada aterrice en Chicago en &#91;una&#93; ventana de tiempo &#91;particular&#93;?'",  dice Anderson. "Es como jugar a la guerra con las enfermedades infecciosas". Una meta t&iacute;pica, a&ntilde;ade Eubank, consiste en encontrar m&eacute;todos no farmac&eacute;uticos para impedir una epidemia, por ejemplo: cerrando las escuelas con alto riesgo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Una pregunta crucial es si los medios sociales intensifican innecesariamente los temores del p&uacute;blico o difunden informaci&oacute;n equivocada que exagera las amenazas de pandemias. Durante un congreso de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en octubre de 2011, sobre el mejoramiento de la preparaci&oacute;n para los brotes de enfermedades infecciosas, la Directora General Margaret Chan dijo que los medios sociales generan "ruido de fondo" y "rumores" que pueden poner en entredicho los esfuerzos por responder a dichos brotes, a la vez que pueden volver "extremadamente dif&iacute;cil para cualquier pa&iacute;s ocultar una amenaza a la salud p&uacute;blica de inter&eacute;s internacional".<sup>10</sup> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De manera que, como en muchos otros escenarios, las plataformas de los medios sociales representan una espada de doble filo para el rastreo de enfermedades. Como portal para canalizar la experiencia personal de miles de millones de personas, son un verdadero reflejo de nuestra sociedad: de lo bueno, lo malo y todo lo que est&aacute; entre ambos extremos. Sin embargo, el aprovechamiento de lo mejor que esas plataformas ofrecen podr&iacute;a elevar a la protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica a un nuevo nivel.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Referencias  y notas</font></b></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Ginsberg J, <i>et al. </i>Detecting  influenza epidemics using search engine query data. Nature</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">457(7232):1012&#150;1014 (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.1038/nature07634" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/nature07634</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406416&pid=S0036-3634201200040001500060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Lampos V, <i>et al. </i>Nowcasting  Events from the Social Web with Statistical Learning. In: ACM Transactions on Intelligent Technology (TIST). Bristol, RU: Departamento  de Ciencias de la Computaci&oacute;n, Universidad de Bristol (septiembre de 2011). Disponible en: <a href="http://www.cs.bris.ac.uk/Publications/pub_master.jsp?id=2001449" target="_blank">http://www.cs.bris.ac.uk/Publications/pub_master.jsp?id=2001449</a> &#91;consultado el 12 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406418&pid=S0036-3634201200040001500061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Signorini A, <i>et al. </i>The use of Twitter to track  levels of disease activity  and public concern  in the U.S. during the influenza A H1N1  pandemic. PLoS ONE 6(5):e19467 (2011); <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0019467" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0019467</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406420&pid=S0036-3634201200040001500062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Ortiz JR, <i>et al</i>. Monitoring  influenza activity in the United States: A comparison of traditional  surveillance systems with  Google  Flu Trends.  PLoS ONE 6(4):e18687 (2011); <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0018687" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0018687</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406422&pid=S0036-3634201200040001500063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Los algoritmos  de aprendizaje de m&aacute;quinas permiten  a las computadoras "aprender"  reconociendo patrones complejos dentro de los cuerpos de datos emp&iacute;ricos y, despu&eacute;s, tomando  decisiones basadas en esos datos.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. ITU. The World  in 2010: ICT Facts and Figures. Ginebra,  Suiza: Uni&oacute;n Internacional de Comunicaciones (2010). Disponible en: <a href="http://www.itu.int/ITU-D/ict/material/FactsFigures2010.pdf" target="_blank">http://www.itu.int/ITU-D/ict/material/FactsFigures2010.pdf</a> &#91;consultado el 12 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406425&pid=S0036-3634201200040001500064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Bengtsson L, <i>et al. </i>Improved  response to disasters and outbreaks by tracking population movements with mobile phone network  data:</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a post-earthquake  geospatial study in Haiti. PLoS Med 8(8):e1001083 (2011); <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pmed.1001083" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pmed.1001083</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406427&pid=S0036-3634201200040001500065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Christakis NA, <i>et al</i>. Social network  sensors for early detection  of contagious outbreaks. PLoS ONE  5(9):e12948  (2010); <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0012948" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0012948</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406429&pid=S0036-3634201200040001500066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. ISEE. Past Awardees &#91;sitio  web&#93;. Boston, MA: Sociedad Internacional de Epidemiolog&iacute;a Ambiental (actualizado el 18 de octubre  de</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2011). Disponible en: <a href="http://www.iseepi.org/About/past_awardees.htm" target="_blank">http://www.iseepi.org/About/past_awardees.htm</a> &#91;consultado el 12 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406431&pid=S0036-3634201200040001500067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Social Media 'a Mixed Blessing in</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Epidemics.' Agence France-Press (13 Oct</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2011). Disponible en: <a href="http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5gHyiU_WW0GaL7ntDFxR-R33Ag?docId=CNG.cf9a20c294c21055f6651a4db0b71274.81" target="_blank">http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5gHyiU_WW0GaL7ntDFxR-R33Ag?docId=CNG.cf9a20c294c21055f6651a4db0b71274.81</a> &#91;consultado el 12 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406433&pid=S0036-3634201200040001500068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Vincent N. Social Media and Environmental  Health Crises: An Examination of Public Response to Imported Drywall and Perchlorate Health Risks &#91;resumen&#93;.  Presentado en la Reuni&oacute;n y Exposici&oacute;n  Anual de la Asociaci&oacute;n Americana  de Salud P&uacute;blica, Washington,  DC,</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">31 de octubre de 2011. Disponible en: <a href="http://apha.confex.com/apha/139am/webprogram/Paper247309.html" target="_blank">http://apha.confex.com/apha/139am/webprogram/Paper247309.html</a> &#91;consultado el 12 de diciembre de 2011&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9406435&pid=S0036-3634201200040001500069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
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