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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Noticias de salud ambiental EHP-SPM]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL EHP-SPM</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="1b"></a><b>Reducci&oacute;n de escala de los modelos clim&aacute;ticos: un enfoque m&aacute;s n&iacute;tido de los cambios a nivel local<a href="#1a"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Los modelos clim&aacute;ticos regionales de escala reducida (MCR) proporcionan material &uacute;til para la planeaci&oacute;n adaptativa para el cambio clim&aacute;tico a nivel local y regional.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La mayor&iacute;a de las proyecciones del cambio clim&aacute;tico se desarrollan utilizando modelos a escala global que generan aquellos cambios de temperatura promedio que se espera podr&aacute;n ocurrir en las siguientes d&eacute;cadas y en un futuro lejano. Estos modelos globales no pueden representar los componentes granulares de la atm&oacute;sfera, tales como la cubierta de nubes, las part&iacute;culas transportadas por el aire y las fuentes de contaminaci&oacute;n local. No obstante, estos peque&ntilde;os detalles pueden ejercer un gran impacto en el clima local, motivo por el que se espera que los efectos del cambio clim&aacute;tico var&iacute;en dependiendo de la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica.<sup>1,2</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La "reducci&oacute;n de escala" de los modelos clim&aacute;ticos es un intentode salvar la brecha entre los efectos globales y locales sobreponiendodatos locales a modelos clim&aacute;ticos en gran escala. El modeladoa escala reducida examina en detalle &aacute;reas relativamentepeque&ntilde;as, las cuales en algunos casos miden tan s&oacute;lo 25 kil&oacute;metroscuadrados,3 con una resoluci&oacute;n mucho m&aacute;s alta que la que ofrecenlas simulaciones de los modelos clim&aacute;ticos globales. El objetivo esgenerar proyecciones de los patrones clim&aacute;ticos a largo plazo pararegiones, estados y ciudades, que sean relevantes a un nivel m&aacute;s local.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el a&ntilde;o 2000, en uno de los primeros proyectos que aplicaron la reducci&oacute;n de escala para simular efectos locales, un peque&ntilde;o grupo de investigadores dise&ntilde;&oacute; y prob&oacute; un sistema para calcular los impactos del cambio clim&aacute;tico sobre la salud de los individuos de un lugar espec&iacute;fico: la ciudad de Nueva York. Su an&aacute;lisis, desarrollado como parte del Proyecto sobre Clima y Salud de Nueva York (NYCHP en ingl&eacute;s),<sup>4 </sup>incorpor&oacute; datos locales sobre el calor y la calidad del aire, as&iacute; como datos sobre el uso del suelo, relativos, por ejemplo, a las nuevas calles y urbanizaciones, dado que &eacute;stas tambi&eacute;n ejercen un impacto sobre la temperatura de la superficie y la calidad del aire. Al utilizar estos datos, el equipo proyect&oacute; que las temperaturas m&aacute;s altas de lo normal y los incrementos resultantes de la producci&oacute;n de ozono troposf&eacute;rico como consecuencia del cambio clim&aacute;tico podr&iacute;an incrementar en 4.5% las muertes asociadas con el ozono en toda el &aacute;rea metropolitana para la d&eacute;cada de los 2050.<sup>5</sup> Tambi&eacute;n estim&oacute; que la mortalidad asociada con el calor del verano en el &aacute;rea podr&iacute;a incrementarse en promedio en 70% en el mismo per&iacute;odo.<sup>6 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"El trabajo de reducci&oacute;n de escala ofrece un panorama del impacto que el cambio clim&aacute;tico podr&iacute;a tener sobrela salud en el futuro; comienza por describir la gama de posibles respuestas a algunas de las preguntas que nos hacemos hoy en d&iacute;a en materia de salud p&uacute;blica y nos da una idea de las distintas alternativas posiblespara el futuro", se&ntilde;ala Kim Knowlton, cient&iacute;fica principal del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, quien trabaj&oacute; en el proyecto NYCHP. "En este momento los resultados del modelado a escala reducida son invaluables para la planeaci&oacute;n adaptativa, y la pericia de la comunidad modeladora es cada vez mayor".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Thorsten Wagener, profesor adjunto de la Universidad Estatal de Pensilvania especializado en hidrolog&iacute;a, se&ntilde;ala que no hay en Estados Unidosuna sola universidad importante en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n donde no seest&eacute; trabajando en el modelado clim&aacute;tico regional a escala reducida (MCR),porque el impacto del cambio clim&aacute;tico para los planeadores y gestores es una cuesti&oacute;n de importancia crucial en este momento. Wagner a&ntilde;ade: "Una vez que el Grupo Intergubernamentalde Expertos sobre Cambio Clim&aacute;tico (en ingl&eacute;s, IPCC)<sup>7</sup>utiliz&oacute; modelos paraproyectar el cambio clim&aacute;tico futuro, los cient&iacute;ficos pasaron r&aacute;pidamente a preguntarse: '&#191;Qu&eacute; implica realmente el calentamiento global para la gente de la calle, para el suministro de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, para nuestra econom&iacute;a, para nuestra salud, para todo tipo de cosas?'" En algunos casos los funcionarios de salud p&uacute;blica y los gestoresde los recursos ya han comenzado a utilizar estos datos a escala reducida para desarrollar planes de adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico.<sup>8</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig01m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig01.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Modelos clim&aacute;ticos globales: apertura de la caja negra </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El clima es por naturaleza un fen&oacute;meno ca&oacute;tico y extraordinariamente complejo con fluctuaciones que resultan de manera natural de las interacciones entre el oc&eacute;ano, la atm&oacute;sfera, la tierra, la cri&oacute;sfera (la parte congelada de la superficie de la tierra) y los cambios en el equilibrio energ&eacute;tico de la tierra que resultan de las erupciones volc&aacute;nicas, de las variaciones en la intensidad solar<sup>9 </sup>yde las alteraciones de la composici&oacute;n atmosf&eacute;rica que modifican el equilibrio entre la energ&iacute;a solar de entrada y la de salida. Los modelos clim&aacute;ticos globales originales, conocidos como modelos de circulaci&oacute;n general (MCG), simulaban las interacciones entre los oc&eacute;anos y la atm&oacute;sfera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde la d&eacute;cada de los 1990 los cient&iacute;ficos del clima han dado grandes saltos en su comprensi&oacute;n y en su capacidad de describir procesos ambientales que no hab&iacute;an sido descritos antes, tales como la manera en que la luz del sol afecta al hielo que flota en el &Aacute;rtico o la forma en la que los oc&eacute;anos pueden absorber di&oacute;xido de carbono. Los modelos clim&aacute;ticos m&aacute;s recientes incorporan ecuaciones que calculan los efectos de estos procesos ambientales en la temperatura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para decirlo en una forma sencilla, un modelo clim&aacute;tico global es una cuadr&iacute;cula tridimensional hecha de cajas que representan bloques de la tierra de 150 a 200 kil&oacute;metros cuadrados. Estas cajas est&aacute;n apiladas vertical y horizontalmente y cubren todo el planeta. Cada caja describe el movimiento del viento, la precipitaci&oacute;n pluvial, la temperatura y otras caracter&iacute;sticas para ese bloque espec&iacute;fico. Los modeladores aplican entonces principios bien establecidos de la f&iacute;sica para calcular, por ejemplo, c&oacute;mo se mueven los vientos y las lluvias a trav&eacute;s de cada caja y c&oacute;mo alteran a los vientos y las lluvias en las cajas aleda&ntilde;as. El modelo analiza y combina los datos calculados para cada caja a fin de generar una imagen m&aacute;s amplia de c&oacute;mo podr&iacute;a cambiar el clima de la tierra.<sup>10 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todos los modelos clim&aacute;ticos globales son en esencia MCG porque simulan los cambios en los vientos, temperaturas y presiones atmosf&eacute;ricas simult&aacute;neamente en todo el planeta. Adem&aacute;s, muchos climat&oacute;logos estudian modelos mucho m&aacute;s sencillos de complejidad intermedia que ilustran procesos ambientales fundamentales, tales como la din&aacute;mica atmosf&eacute;rica. Muchos investigadores del clima utilizan modelos de complejidad intermedia para probar la precisi&oacute;n de modelos m&aacute;s grandes y m&aacute;s detallados que calculan los cambios clim&aacute;ticos hasta un futuro lejano, dice David Pierce, programador y analista de la divisi&oacute;n de ciencias clim&aacute;ticas y atmosf&eacute;ricas y oceanograf&iacute;a f&iacute;sica del Instituto Scripps de Oceanograf&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre 15 y 20 instituciones en todo el mundo<sup>11</sup>  mantienen modelos MCG grandes, muchos de ellos patrocinados por los gobiernos o por universidades, dice Gregory M. Flato, jefe del Centro de Modelado y An&aacute;lisis Clim&aacute;tico de la Oficina del Medio Ambiente de Canad&aacute;. B&aacute;sicamente, cada modelo est&aacute; tratando de simular lo mismo, si bien los modelos difieren en sus especificaciones y formatos particulares. Los investigadores de cada grupo de modelado aplican su propio juicio cient&iacute;fico al abordar los m&uacute;ltiples procesos f&iacute;sicos relevantes al clima, a&ntilde;ade Flato. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En muchos sentidos, el modelado clim&aacute;tico global es por igual un arte y una ciencia, a&ntilde;ade Spencer Weart, director em&eacute;rito del Centro de Historia de la F&iacute;sica del Instituto Americano de F&iacute;sica. "Los modelos clim&aacute;ticos globales son tan diferentes entre s&iacute; como lo es una persona de otra", se&ntilde;ala Weart. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"Si pudi&eacute;ramos representar a la perfecci&oacute;n cada proceso relevante, no habr&iacute;a necesidad de aproximaciones ni de estimar procesos m&aacute;s peque&ntilde;os en una escala mayor," explica Claudia Tebaldi, cient&iacute;fica investigadora de Climate Central<sup>12</sup> y profesora adjunta de la Universidad de Columbia Brit&aacute;nica. "De hecho nos da gusto que haya m&aacute;s centros de modelado que hagan estas cosas de manera aislada porquetodas las respuestas son leg&iacute;timas. Vemos las m&uacute;ltiples respuestas &#91;de los diversos centros de modelado&#93;, y la fiabilidad de las proyecciones se incrementa cuando percibimos que losmodelos est&aacute;n dando la misma respuesta general". Al mismo tiempo, silos modelos proporcionan respuestas diferentes en un &aacute;rea particular, "esto  nos dice que nuestra comprensi&oacute;n tiene que mejorar", a&ntilde;ade. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ver a la tierra simulada por un modelo clim&aacute;tico global es parecido a ver una fotograf&iacute;a borrosa debido a su resoluci&oacute;n gruesa. Por ejemplo, uno podr&iacute;a reconocer la forma general de la Costa Oeste de Estados Unidos, pero faltan algunos detalles geogr&aacute;ficos como las ensenadas y bah&iacute;as a lo largo de la costa noroeste del Pac&iacute;fico. Las t&eacute;cnicas de reducci&oacute;n de escala incorporan estos detalles geogr&aacute;ficos espec&iacute;ficos en un modelo. La inclusi&oacute;n de la forma de los cuerpos de agua locales o de las elevaciones m&aacute;s o menos altas de una cordillera crea un modelo capaz de simular la velocidad del viento, los flujos ascendentes y descendentes, la evaporaci&oacute;n y otros procesos relacionados con el clima que afectan al medio ambiente local, dice Tebaldi. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>&#191;Qu&eacute; nos muestra la reducci&oacute;n de escala?</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los modeladores regionales utilizan diferentes enfoques de la reducci&oacute;n de escala. Un enfoque es la reducci&oacute;n de escala din&aacute;mica, que alimenta datos de los modelos clim&aacute;ticos globales a los modelos meteorol&oacute;gicos regionales para simular las condiciones clim&aacute;ticas locales. "En la reducci&oacute;n de escala din&aacute;mica, uno b&aacute;sicamente est&aacute; anidando un modelo regional de resoluci&oacute;n m&aacute;s alta dentro de un modelo clim&aacute;tico global", dice Bill Kuo, cient&iacute;fico principal del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n Atmosf&eacute;rica (NCAR). El modelo global puede proporcionar los cambios en gran escala y el modelo regional muestra con mucho mayor detalle las variaciones clim&aacute;ticas regionales (esto es, las variaciones de la temperatura y la precipitaci&oacute;n) porque la topograf&iacute;a local aparece mucho mejor resuelta en el modelo regional. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig02m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig02.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, la t&eacute;cnica din&aacute;mica conlleva un nivel de detalle que fuerza las capacidades inform&aacute;ticas,por lo que s&oacute;lo permite procesardatos de modelos clim&aacute;ticos individuales y de "rebanadas de tiempo" breves (t&iacute;picamente 3-5 a&ntilde;os, dice Knowlton).<sup>13 </sup>Esto hace pr&aacute;cticamente imposible llevar a cabo simulaciones de las condiciones locales extendidas a varios siglos como se hace con los modelos clim&aacute;ticos globales de resoluci&oacute;n gruesa.<sup>14</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un segundo enfoque es la reducci&oacute;n de escala estad&iacute;stica, que utiliza una serie de ecuaciones para convertir los datos de salida del modelo de escala global a las condiciones de escala regional. El concepto subyacente esque el clima local est&aacute; condicionado por el clima a gran escala y por las caracter&iacute;stias fisiogr&aacute;ficas locales tales como la topograf&iacute;a y la vegetaci&oacute;n. Lareducci&oacute;n deescalaestad&iacute;stica requiere de la identificaci&oacute;n de v&iacute;nculos emp&iacute;ricos entre los patrones de los elementos clim&aacute;ticos a gran escala y el clima local. Una vez que se generan esos v&iacute;nculos, puede utilizarse la reducci&oacute;n de escala estad&iacute;stica para inferir los cambios clim&aacute;ticos locales utilizando los datos de salida de los modelos globales oregionales, dice Kuo. Con este enfoquelos investigadores pueden reducir la escala de los escenarios de emisiones para muchos modelos y muchas d&eacute;cadas, o incluso siglos, porque el enfoque estad&iacute;stico requiere de menos esfuerzode procesamiento que la reducci&oacute;n de escala din&aacute;mica.<sup>15</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig03m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig03.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una forma en que los cient&iacute;ficos del clima est&aacute;n respondiendo la pregunta ubicua "&#191;c&oacute;mo me afecta a m&iacute; el clima?" consiste en enfocar los MCR individuales en cuestiones particulares relacionadas con la salud, tales como las ondas de calor o las sequ&iacute;as. Por ejemplo, Noah S. Diffenbaugh, profesor adjunto de ciencias del sistema ambiental de la tierra en la Universidad Stanford, y sus colegas informaron recientemente que es probable que en algunas &aacute;reas del oeste y el centro de los Estados Unidos, entre los a&ntilde;os 2020 y 2029, se presenten hasta en cinco ocasiones intensas ondas de calor iguales a la m&aacute;s larga registrada desde 1951 hasta 1999.<sup>3 </sup>Este estudio analiz&oacute; cuadrantes geogr&aacute;ficos de 25 kil&oacute;metros cuadrados y tuvo la particularidad de que sus autores efectuaron simulaciones de 25 kil&oacute;metros a lo largo de m&uacute;ltiples d&eacute;cadas en m&uacute;ltiples ocasiones a fin de capturar la variabilidad interna del sistema clim&aacute;tico. "Nadie m&aacute;s ha completado este tipo de an&aacute;lisis clim&aacute;tico con una resoluci&oacute;n tan alta", se&ntilde;ala Diffenbaugh.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otra primicia son los modelos clim&aacute;ticos que est&aacute;n siendo desarrollados por los investigadores de NCAR y la Universidad de Kansas y que incorporan el efecto de calor de la isla urbana (es decir, que las ciudades son m&aacute;s calurosas que las zonas rurales que las rodean debido a factores tales como el mayor grado de contaminaci&oacute;n ambiental y los efectos del concreto sobre la retenci&oacute;n del calor). La mayor&iacute;a de los modelos clim&aacute;ticos globales no toman en cuenta las superficies urbanas<sup>16 </sup>pese a que m&aacute;s de 50% de la poblaci&oacute;n mundial vive en una ciudad o en un &aacute;rea metropolitana.<sup>17 </sup>No obstante, hay diferencias considerables en cuanto a equilibrio energ&eacute;tico, temperatura, humedad y escorrent&iacute;as pluviales entre las &aacute;reas urbanas y las superficies rurales.<sup>18</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los cient&iacute;ficos de la salud p&uacute;blica contin&uacute;an analizando los datos de escala reducida del proyecto NYCHP.<sup>19 </sup>Recientemente, Knowlton y sus colegas, incluyendo el director del estudio Perry Sheffield, profesor adjunto de medicina preventiva de la Escuela de Medicina Monte Sina&iacute;, estimaron las visitas futuras al departamento de emergencias pedi&aacute;tricas por asma asociadas con las variaciones de los niveles de ozono troposf&eacute;rico en el &aacute;rea metropolitana de Nueva York, comparando las visitas que se realizaron en la d&eacute;cada de los 1990 con las visitas proyectadas para los a&ntilde;os 2020. Calcularon que para la d&eacute;cada de los 2020 el cambio clim&aacute;tico podr&iacute;a causar un incremento de 7.3% de las visitas regionales al departamento de emergencias por asma relacionadas con el ozono durante el verano. Cuando se tom&oacute; en cuenta el crecimiento de la poblaci&oacute;n, las proyecciones de la morbilidad relacionadas con el ozono fueron aun mayores.<sup>20 </sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En otro trabajo se est&aacute;n utilizando los MCR para simular la propagaci&oacute;n de enfermedades infecciosas. Los investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, Matthew Thomas y Michael Mann, est&aacute;n colaborando en un modelo que utiliza condiciones locales diarias de temperatura y precipitaci&oacute;n a fin de comprender mejor c&oacute;mo influyen estas condiciones en la propagaci&oacute;n de la malaria y el dengue, las dos enfermedades transmitidas por vectores m&aacute;s importantes a nivel mundial. Hasta hace poco, los investigadores se han basado en los promedios de las temperaturas estacionales que se presentan a&ntilde;o con a&ntilde;o, se&ntilde;ala Mann. Sin embargo, para la malaria, a&ntilde;ade, es importante entender de qu&eacute; manera cambia la temperatura de una hora a otra a lo largo del d&iacute;a, porque el periodo de incubaci&oacute;n del par&aacute;sito que provoca la enfermedad es sumamente sensible a la temperatura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La reducci&oacute;n de escala de los modelos clim&aacute;ticos no se limita a los pa&iacute;ses ricos. Los cient&iacute;ficos de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo tambi&eacute;n est&aacute;n comenzando a simular impactos locales del cambio clim&aacute;tico utilizando la reducci&oacute;n de escala estad&iacute;stica. La Red Regional de Investigaci&oacute;n sobre el Clima<sup>21 </sup>tiene un MCR originalmente desarrollado por NCAR que opera en diversas plataformas de computadora y alienta la colaboraci&oacute;n entre los cient&iacute;ficos del "Sur-Sur" y el "Norte-Norte".<sup>22 </sup>"Me parece que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que realmente est&aacute;n en desarrollo no est&aacute;n haciendo su propio modelado clim&aacute;tico", dice Kuo. "Por el contrario, la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo se est&aacute;n basando en las proyecciones realizadas por los pa&iacute;ses industrializados, y a partir de ellas est&aacute;n haciendo su propia interpretaci&oacute;n estad&iacute;stica".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mucho de lo que puede hacerse con los modelos clim&aacute;ticos globales depende de las capacidades inform&aacute;ticas, y esas capacidades contin&uacute;an creciendo, seg&uacute;n afirman los modeladores. Con el uso de computadoras m&aacute;s poderosas, los modelos globales avanzar&aacute;n hacia una mayor resoluci&oacute;n y terminar&aacute;n por producir simulaciones locales similares a las que actualmente producen los MCR, dice Johannes Feddema, profesor del Departamento de Geograf&iacute;a de la Universidad de Kansas. "Creo que en los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os habr&aacute; una unificaci&oacute;n de los modelos clim&aacute;ticos globales y el modelado en alta resoluci&oacute;n", dice Feddema. "Los modelos globales se ejecutar&aacute;n &#91;a escalas de&#93; un kil&oacute;metro en veinte a treinta a&ntilde;os, que es la misma resoluci&oacute;n que tienen actualmente los modelos en alta resoluci&oacute;n". Sin embargo, los modelos globales tienen mucho camino que recorrer antes de que logren simular las condiciones regionales con la misma claridad que los MCR. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Puntualizaci&oacute;n de la incertidumbre </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los gestores del agua, en particular en el oeste de Estados Unidos, han ido a la vanguardia en el empleo de MCR para predecir las necesidades futuras de agua en la regi&oacute;n. Sin embargo, muchos modeladores tambi&eacute;n entienden que los datos regionales s&oacute;lo pueden proporcionar cierta informaci&oacute;n a los tomadores de decisiones que se enfrentan a un clima incierto. Brad Udall, director del programa de Evaluaci&oacute;n delAgua en la Regi&oacute;n Oeste, uno de varios programas de Evaluaci&oacute;n Integrada Regional Cient&iacute;fica (en ingl&eacute;s, RISA) financiados por la Administraci&oacute;n Nacional Oc&eacute;anica y Atmosf&eacute;rica, afirma que los MCR efectuados en la Cuenca del R&iacute;o Colorado pueden realizar predicciones confiables para apenas unos ocho a&ntilde;os en el futuro. Los gestores del agua generalmente necesitan planear a entre 50 y 100 a&ntilde;os en el futuro cuando consideran la construcci&oacute;n de una nueva infraestructura, dice. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig04m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig04.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Linda Mearns, directora ejecutiva del Programa Regional de Evaluaci&oacute;n del Cambio Clim&aacute;tico de Am&eacute;rica del Norte, est&aacute; de acuerdo en que los MCR son s&oacute;lo una pieza del rompecabezas de la adaptaci&oacute;n a un mundo que ya est&aacute; enfrentando una creciente variabilidad clim&aacute;tica. A&ntilde;ade que una mayor cantidad de modelos regionales no necesariamente es la herramienta m&aacute;s importante para adaptarse al cambio clim&aacute;tico. La incertidumbre va a ser parte de la planeaci&oacute;n para el cambio clim&aacute;tico, no importa cu&aacute;n peque&ntilde;a sea el &aacute;rea que un modelador clim&aacute;tico puede describir o cu&aacute;n detallados sean los resultados de un MCR. Lo importante, dice Mearns, es reconocer esas incertidumbres y descubrir c&oacute;mo tomar decisiones con base en ellas: "Hay otro componente totalmente diferente &#91;de la planeaci&oacute;n adaptativa&#93; que tiene que ver con tomar decisiones para un zona de recursos particular aunque haya muchas incertidumbres". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todos los modelos clim&aacute;ticos se utilizan para hacer predicciones con base en diferentes supuestos. Los investigadores introducen supuestos que desarrollan cualquier proceso ambiental que no est&eacute; totalmente explicado por la ciencia, por ejemplo, el impacto del holl&iacute;n sobre los procesos clim&aacute;ticos. Tambi&eacute;n introducen supuestos sobre el nivel futuro de las emisiones de gases invernadero. Estos supuestos se a&ntilde;aden a la incertidumbre inherente en los modelos clim&aacute;ticos, que, dice Wagener, se complica con la reducci&oacute;n de escala, puesto que la incertidumbre se distribuye en forma de cascada en cada etapa del modelado. "Con cada paso hay incertidumbres que se est&aacute;n a&ntilde;adiendo de manera natural porque tenemos que utilizar un conjunto de supuestos diferente para cada nuevo modelo que agregamos", explica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Wagener y sus colegas est&aacute;n de sarrollando un marco para cuantificar  la incertidumbre en las proyecciones de disponibilidad del agua, un &aacute;rea de inter&eacute;s clave para los gestores del agua, incluyendo aquellos que trabajan en las plantas de energ&iacute;a el&eacute;ctrica. Las plantas de carb&oacute;n, de gas natural y de energ&iacute;a nuclear utilizan agua para enfriar las operaciones de la planta, y el cambio clim&aacute;tico podr&iacute;a tener impactos considerables sobre los recursos hidr&aacute;ulicos<sup>23</sup> "Adem&aacute;s de proporcionar una estimaci&oacute;n &oacute;ptima de las condiciones futuras, podremos cuantificar nuestra confianza  en esta estimaci&oacute;n", dice Wagener. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Richard Rood, profesor del Departamento de Ciencias Atmosf&eacute;ricas, Oce&aacute;nicas y del Espacio de la Universidad de Michigan, tambi&eacute;n est&aacute; trabajando para incorporar la incertidumbre a trav&eacute;s de la plataforma de Predicciones y Proyecciones Nacionales del Clima (NCPP en ingl&eacute;s), un programa en l&iacute;nea que ofrece a los tomadores de decisiones orientaci&oacute;n para interpretar los datos de modelado y consejos para poner en contexto las incertidumbres a escala nacional.<sup>24 </sup>"Cuando se les presenta la incertidumbre asociada con los datos a escala reducida, casi la mitad de los colaboradores que trabajan con las NCPP, incluyendo los funcionarios de salud p&uacute;blica, dicen: "Realmente no nos interesan los datos digitales. &#191;Puede usted proporcionarnos datos descriptivos?", se&ntilde;ala Rood.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero la incertidumbre no es en modo alguno un impedimento. Wagener apunta a las investigaciones que demuestran que comprender el alcance de la incertidumbre puede ayudar a los tomadores de decisiones a tomar decisiones sensatas.<sup>25</sup> "Si usted proporciona informaci&oacute;n a la gente, por ejemplo, si les da el pron&oacute;stico del clima, y les dice cu&aacute;l es el escenario m&aacute;s probable o el que usted considera como previsible, y a&ntilde;ade el grado de confianza que tiene usted en esa predicci&oacute;n, o la incertidumbre que acompa&ntilde;a a esa predicci&oacute;n, les brindar&aacute; m&aacute;s informaci&oacute;n que si usted no describiera la incertidumbre", dice. Eso conduce a mejores decisiones". </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig05m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig05.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Catherine M. Cooney </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Escritora cient&iacute;fica que reside en Washington, DC. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias y notas </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Maibach EW, <i>et al.</i> Climate change and local public health in the United States: preparedness, programs and perceptions of local public health department directors. PLoS ONE 3(7):e2838 (2008). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0002838" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0002838</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Frumkin H, <i>et al.</i> Climate change: the public health response. Am J Public Health 98(3):435445 (2008). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.2105/AJPH.2007.119362" target="_blank">http://dx.doi.org/10.2105/AJPH.2007.119362</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Diffenbaugh NS, Ashfaq M. Intensification of hot extremes in the United States. Geophys Res Lett 37:L15701 (2010). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1029/2010GL043888" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1029/2010GL043888</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. El Proyecto sobre Clima y Salud de Nueva York est&aacute; dirigido por Patrick L. Kinneyi y Cynthia Rosenzweig en la Universidad Columbia. Disponible en: <a href="http://www.globalhealth.columbia.edu/projects/RES0716289.html" target="_blank">http://www.globalhealth.columbia.edu/projects/RES0716289.html</a> &#91;consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Knowlton K, <i>et al.</i> Assessing ozone-related health impacts under a changing climate. Environ Health Perspect 112(15):1557-1563 (2004). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.7163" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.7163</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Knowlton K, <i>et al.</i> Projecting heat-related mortality impacts under a changing climate in the New York City region. Am J Public Health 97(11):2028-2034 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.2105/AJPH.2006.102947" target="_blank">http://dx.doi.org/10.2105/AJPH.2006.102947</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. El IPCC, o Grupo Intergubernmental de Expertos sobre el Cambio Clim&aacute;tico, es un cuerpo de cient&iacute;ficos que se ocupa de evaluar el riesgo de cambio clim&aacute;tico ocasionado por la actividad humana, las bases cient&iacute;ficas del cambio clim&aacute;tico y las opciones para mitigarlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Cooney CM. Preparing a people: climate change and public health. Environ Health Perspect 119(4):A166-A171 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.119-a166" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.119-a166</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. NOAA. Modeling Climate &#91;p&aacute;gina web&#93;. Silver Spring, MD: Oficina de Investigaciones Oc&eacute;anicas y Atmosf&eacute;ricas, Administraci&oacute;n Nacional Oc&eacute;anica y Atmosf&eacute;rica (actualizada el 7 de marzo de 2011). Disponible en: <a href="http://www.oar.noaa.gov/climate/t_modeling.html" target="_blank">http://www.oar.noaa.gov/climate/t_modeling.html</a> &#91;consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Schrope M. Climate Change Models: Understanding The Basics &#91;online forum entry&#93;. New Haven, CT: Foro de Yale sobre el Cambio Clim&aacute;tico y los Medios de Comunicaci&oacute;n (20 de enero de 2009). &#91;Consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.yaleclimatemediaforum.org/2009/01/climatechange-models-understanding-the-basics/" target="_blank">http://www.yaleclimatemediaforum.org/2009/01/climatechange-models-understanding-the-basics/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Algunos de los programas de mayor magnitud incluyen el Laboratorio Geof&iacute;sico de Din&aacute;mica de Fluidos de la NOAA; el Centro Nacional de Investigaciones Atmosf&eacute;ricas del Instituto Goddard de Estudios Espaciales; el Centro Hadley del Servicio Meteorol&oacute;gico del Reino Unido; el Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Clima de Australia; el Instituto Max Planck de Meteorolog&iacute;a; el Centro Canadiense de Modelado y An&aacute;lisis del Clima; el Centro de Investigaciones sobre el Clima de la Universidad de Tokyo, Jap&oacute;n, y el Centro Internacional Abdus Salam de F&iacute;sica Te&oacute;rica en Trieste, Italia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Climate Central (<a href="http://www.climatecentral.org/" target="_blank">http://www.climatecentral.org/</a>) es una organizaci&oacute;n de periodismo e investigaci&oacute;n independiente dedicada a ayudar al p&uacute;blico general de Estados Unidos a comprender la relevancia personal del cambio clim&aacute;tico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Southwest Climate Change Network. Climate: Downscaling Techniques &#91;p&aacute;gina web&#93;. Tucs&oacute;n, AZ: Instituto de Evaluaci&oacute;n Ambiental y Clim&aacute;tica de la Regi&oacute;n Suroeste de la Universidad de Arizona(2009). &#91;Consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.southwestclimatechange.org/climate/modeling/downscaling" target="_blank">http://www.southwestclimatechange.org/climate/modeling/downscaling</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14. Maurer EP, Hidalgo HG. Utility of daily vs. monthly large-scale climate data: an intercomparison of two statistical downscaling methods. Hydrol Earth Sys Sci 12(2):551-563 (2008). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.5194/hess-12-551-2008" target="_blank">http://dx.doi.org/10.5194/hess-12-551-2008</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. Fowler HJ, <i>et al.</i> Linking climate change modeling to impacts studies: recent advances in downscaling techniques for hydrological modeling. Int J Climatol 27:1547-1578 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1002/joc.1556" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1002/joc.1556</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. Best MJ. Progress towards better weather forecasts for city dwellers: from short range to climate change. Theoret Appl Climatol 84(13):47-55 (2006). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1007/s00704-005-0143-2" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1007/s00704-005-0143-2</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17. UNFPA. Linking Population, Poverty and Development. Urbanization: A Majority in Cities &#91;website&#93;. Nueva York, NY: Fondo de las Naciones Unidas para la Poblaci&oacute;n (actualizado en mayo de 2007). &#91;Consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.unfpa.org/pds/urbanization.htm" target="_blank">http://www.unfpa.org/pds/urbanization.htm</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18. Oke TR. Boundary Layer Climates, 2ª  ed. Nueva York, NY:Routledge (1987). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">19. Bell ML, <i>et al.</i> Climate change, ambient ozone, and health in 50 US cities. Clim Change 82(1-2):61-76 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1007/s10584-006-9166-7" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1007/s10584-006-9166-7</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">20. Sheffield PE, <i>et al.</i> Modeling of regional climate change effects on ground-level ozone and childhood asthma. Am J Prev Med 41(3):251-257 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. amepre.2011.04.017.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">21. Regional Climate Network (RegCNET)  &#91;website&#93;. Trieste, Italia: Grupo de F&iacute;sica  del Clima, Centro Internacional Abdus  Salam International de F&iacute;sica Te&oacute;rica (2011).  &#91;Consultado el 30 de noviembre de 2011.  Disponible en: <a href="http://users.ictp.it/RegCNET/" target="_blank">http://users.ictp.it/RegCNET/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">22. El t&eacute;rmino "Sur global" se refiere a los pa&iacute;ses  con un &iacute;ndice de desarrollo humano por debajo  de 0.8 seg&uacute;n los c&aacute;lculos del Programa de las  Naciones Unidas para el Desarrollo; la mayor&iacute;a  de estos pa&iacute;ses est&aacute;n situados en el Hemisferio  Sur. Las naciones del "Norte global" tienen un  &iacute;ndice de desarrollo humano por encima de 0.8. (Informe del PNUD 2011. Informe sobre  Desarrollo Humano 2011. Sustainability and  Equity: A Better Future for All. Nueva York,  NY: Programa de las Naciones Unidas para  el Desarrollo &#91;2011&#93;. &#91;Consultado el 30 de  noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://hdr.undp.org/en/reports/global/hd r2011/" target="_blank">http://hdr.undp.org/en/reports/global/hd r2011/</a>.) </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">23. EPA. Climate Change-Health and  Environmental Effects. Water Resources &#91;p&aacute;gina  web&#93;. Washington, DC: Agencia de Protecci&oacute;n al  Medio Ambiente de Estados Unidos (actualizado  el 5 de diciembre de 2011). Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/climatechange/effects/water/" target="_blank">http://www.epa.gov/climatechange/effects/water/</a>&#91;consultado el 30 de noviembre de 2011&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 24. NCPP: National Climate Predictions and  Projections Platform &#91;p&aacute;gina web&#93;. Disponible en: <a href="http://www.esrl.noaa.gov/cog/ncpp/" target="_blank">http://www.esrl.noaa.gov/cog/ncpp/</a>&#91;consultado  el 30 de noviembre de 2011&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 25. Roulston MS, <i>et al.</i> A laboratory study of the  benefits of including uncertainty information in  weather forecasts. Wea Forecasting 21(1):116-  122 (2006). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1175/WAF887.1" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1175/WAF887.1</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 26. Ray AJ, <i>et al.</i> Climate Change in Colorado:  A Synthesis to Support Water Resources  Management and Adaptation. Boulder,  CO: Universidad de Colorado en Boulder,  Evaluaci&oacute;n del Agua de la Regi&oacute;n Oeste, NOAA  (2008). &#91;Consultado el 30 de noviembre de  2011&#93;. Disponible en: <a href="http://cwcb.state.co.us/public-information/publications/Documents/ReportsStudies/ClimateChangeReportFull.pdf" target="_blank">http://cwcb.state.co.us/public-information/publications/Documents/ReportsStudies/ClimateChangeReportFull.pdf</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 27. Manabe S, Bryan K. Climate calculations with  a combined ocean-atmosphere model. J Atmos  Sci 26(4):786-789 (1969).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 28. World Climate Research Programme &#91;p&aacute;gina  web&#93;. Ginebra, Suiza: Organizaci&oacute;n Mundial  de Meteorolog&iacute;a (17 de noviembre de 2011).  &#91;Consultado el 30 Nov 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.wcrp-climate.org/" target="_blank">http://www.wcrp-climate.org/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 29. Cal-Adapt &#91;website&#93;. Sacramento:California  Energy Commission (2011). &#91;Consultado el 30  de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://cal-adapt.org/" target="_blank">http://cal-adapt.org/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 30. Bader DC, <i>et al.</i> Climate Models: An  Assessment of Strengths and Limitations. A  Report by the U.S. Climate Change Science  Program and the Subcommittee on Global Change  Research. Washington, DC: Programa Cient&iacute;fico  sobre el Cambio Clim&aacute;tico de Estados Unidos  (en ingl&eacute;s, CCSP), Oficina de Investigaciones  Biol&oacute;gicas y Ambientales, Departamento de  Energ&iacute;a de Estados Unidos (2008). &#91;Consultado el  30 de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.climatescience.gov/Library/sap/sap3-1/final-report/sap3-1-final-all.pdf" target="_blank">http://www.climatescience.gov/Library/sap/sap3-1/final-report/sap3-1-final-all.pdf</a>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="1a"></a><a href="#1b">*</a> Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen 120, n&uacute;mero 1, enero 2012, p&aacute;ginas A22-A28.</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="2b"></a><b>Obes&oacute;genos<a href="#2a"><sup>*</sup></a>: v&iacute;nculo ambiental con la obesidad</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La obesidad ha aumentado de manera constante en Estados Unidos en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os,<sup>1</sup> y este incremento ha sido m&aacute;s pronunciado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.<sup>2</sup> Hoy en d&iacute;a en Estados Unidos m&aacute;s de 35% de los adultos<sup>3</sup> y casi 17% de los ni&ntilde;os de entre 2 y 19 a&ntilde;os de edad son obesos.<sup>4</sup> La obesidad no s&oacute;lo aqueja a la gente en Estados Unidos sino en todo el mundo, incluyendo, cada vez m&aacute;s los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo.5 Incluso los animales (las mascotas, los animales de laboratorio y las ratas urbanas) han experimentado incrementos en el tama&ntilde;o promedio de su cuerpo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas,6 y esta tendencia no necesariamente encuentra una explicaci&oacute;n en la dieta y en el ejercicio. En palabras de Robert H. Lustig, profesor de pediatr&iacute;a cl&iacute;nica de la Universidad de California en San Francisco, "&#91;I&#93; ncluso las personas que est&aacute;n en el extremo m&aacute;s bajo de la curva del IMC &#91;&iacute;ndice de masa corporal&#93; est&aacute;n subiendo de peso. Lo que sea que est&eacute; ocurriendo, nos est&aacute; ocurriendo a todos, lo cual sugiere la presencia de un detonante ambiental".<sup>7</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muchas personas que forman parte de las comunidades m&eacute;dicas y de la fisiolog&iacute;a del ejercicio siguen casadas con la idea de que la mala alimentaci&oacute;n y la falta de ejercicio son las &uacute;nicas causas de la obesidad. Sin embargo, los investigadores est&aacute;n reuniendo evidencias convincentes de la existencia de "obes&oacute;genos" qu&iacute;micos: compuestos alimenticios, farmac&eacute;uticos e industriales que pueden alterar los procesos metab&oacute;licos y predisponer a algunas personas a subir de peso.<sup>8,9</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La idea de que las sustancias qu&iacute;micas en el medio ambiente podr&iacute;an estar contribuyendo La obesidad va en constante aumento en todo el mundo. Hay evidencias convincentes que sugieren que la dieta y el nivel de actividad no son los &uacute;nicos factores que intervienen en esta tendencia: los "obes&oacute;genos" qu&iacute;micos pueden alterar el metabolismo humano y predisponer a algunas personas a subir de peso. Las exposiciones a ciertos obes&oacute;genos durante el desarrollo fetal y en las primeras etapas de la vida pueden alterar de por vida el metabolismo de algunos individuos y la constituci&oacute;n de sus c&eacute;lulas grasas. Otros efectos obesog&eacute;nicos est&aacute;n vinculados a las exposiciones en la edad adulta. a la epidemia de obesidad suele atribuirse a un art&iacute;culo de Paula Baillie-Hamilton, publicado en el <i>Journal of Alternative and Complementary Medicine</i> &#91;Revista de Medicina Alternativa y Complementaria&#93; en 2002.<sup>10</sup> Su art&iacute;culo presentaba evidencias tomada de estudios toxicol&oacute;gicos anteriores, publicados ya desde la d&eacute;cada de los 1970, en los cuales se asociaban las exposiciones a dosis bajas de ciertas sustancias qu&iacute;micas al aumento de peso en los animales. Sin embargo, en esa &eacute;poca los investigadores originales no se enfocaban en las implicaciones de los aumentos de peso observados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El papel que desempe&ntilde;an las sustancias qu&iacute;micas del medio ambiente en la obesidad ha sido objeto de creciente atenci&oacute;n en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos y entre las personas encargadas de formular las pol&iacute;ticas, y fue reconocido recientemente por el Grupo de Trabajo Presidencial sobre Obesidad Infantil11 y el Plan de Investigaci&oacute;n sobre la Obesidad de los Institutos Nacionales de Salud (INS).<sup>12</sup> "En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, y especialmente en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, ha habido una oleada de datos nuevos", dice Kristina Thayer, directora de la Oficina de Evaluaci&oacute;n de la Salud y Traslaci&oacute;n del Programa Toxicol&oacute;gico Nacional (PTN). "Hay muchos estudios tanto en seres humanos como en animales. El PTN encontr&oacute; una verosimilitud biol&oacute;gica real". En 2011 el INS lanz&oacute; un esfuerzo de tres a&ntilde;os para financiar la investigaci&oacute;n con objeto de explorar el papel de las exposiciones qu&iacute;micas ambientales en la obesidad, en la <i>diabetes mellitus</i> tipo 2 y en el s&iacute;ndrome metab&oacute;lico.<sup>13</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La obesidad va en constante aumento en todo el mundo. Hay evidencias convincentes que sugieren que la dieta y el nivel de actividad no son los &uacute;nicos factores que intervienen en esta tendencia: los "obes&oacute;genos" qu&iacute;micos pueden alterar el metabolismo humano y predisponer a algunas personas a subir de peso. Las exposiciones a ciertos obes&oacute;genos durante el desarrollo fetal y en las primeras etapas de la vida pueden alterar de por vida el metabolismo de algunos individuos y la constituci&oacute;n de sus c&eacute;lulas grasas. Otros efectos obesog&eacute;nicos est&aacute;n vinculados a las exposiciones en la edad adulta.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig06.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El concepto de los obes&oacute;genos se ha extendido asimismo en la   conciencia del p&uacute;blico gracias a documentales como "&#191;Programados para ser gordos?", transmitido por la Corporaci&oacute;n Canadiense de Radiodifusi&oacute;n (CBC) en enero de 2012 y a una sesi&oacute;n sobre los obes&oacute;genos en la conferencia anual de la Sociedad de Periodistas en octubre de 2011.<sup>14</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Modos m&uacute;ltiples de acci&oacute;n </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La funci&oacute;n principal de las c&eacute;lulas de grasa consiste en almacenar energ&iacute;a y liberarla cuando se la requiere. Ahora los cient&iacute;ficos saben tambi&eacute;n que el tejido graso act&uacute;a como un &oacute;rgano endocrino que libera hormonas relacionadas con el apetito y el metabolismo. Las investigaciones realizadas hasta la fecha sugieren que los distintos compuestos obesog&eacute;nicos pueden tener mecanismos de acci&oacute;n diferentes, algunos de los cuales afectan al n&uacute;mero de c&eacute;lulas grasas, otros, su tama&ntilde;o, y otros m&aacute;s, las hormonas que afectan el apetito, la saciedad, las preferencias alimentarias y el metabolismo de la energ&iacute;a.<sup>15 </sup>Algunos efectos obesog&eacute;nicos pueden transmitirse a las siguientes generaciones mediante cambios epigen&eacute;ticos, modificaciones heredables del ADN y prote&iacute;nas histonas que afectan el momento y la manera en que se expresan los genes en las c&eacute;lulas sin alterar el c&oacute;digo gen&eacute;tico en s&iacute;.<sup>15-17 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bruce Blumberg, profesor de biolog&iacute;a de la Universidad de California en Irvine, acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino "obes&oacute;geno" en 2006 cuando descubri&oacute; que los compuestos a base de esta&ntilde;o conocidos como organoesta&ntilde;os predispon&iacute;an a los ratones de laboratorio a subir de peso.<sup>18</sup>"Si administras tributiltina &#91;TBT&#93; a ratonas embarazadas, sus cr&iacute;as ser&aacute;n m&aacute;s pesadas que las que no han sido expuestas", dice. "Hemos alterado la fisiolog&iacute;a de estas cr&iacute;as de modo que </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a&uacute;n si comen alimentos normales, engordar&aacute;n ligeramente". Los datos sobre la exposici&oacute;n de los seres humanos a los organoesta&ntilde;os y sus efectos sobre la salud son relativamente escasos, pero existen estudios que han documentado la presencia de estos compuestos en muestras de sangre,<sup>19</sup> leche<sup>20</sup> e h&iacute;gado<sup>21 </sup>de seres humanos. Si bien se ha ido eliminando gradualmente su uso comobiocida y agente anti-incrustante marino, la TBT sigue utiliz&aacute;ndose como conservador de maderas y, junto con la dibultina, como estabilizador en el cloruro polivin&iacute;lico; contamina muchos canales y r&iacute;os navegables y contamina tambi&eacute;n a los mariscos.<sup>22 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Blumberg estudiaba los perturbadores endocrinos a principios de la d&eacute;cada de los 2000 cuando oy&oacute; decir en una reuni&oacute;n en Jap&oacute;n que la TBT causa reversi&oacute;n sexual en muchas especies de peces. "Decid&iacute; probar si la TBT activaba receptores nucleares conocidos, esperando que activara un receptor de esteroides sexuales", dice Blumberg. En lugar de &eacute;ste, activ&oacute; el receptor gamma activado por el proliferador de peroxisoma (PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">), regulador maestro de la adipog&eacute;nesis, el proceso de creaci&oacute;n de adipocitos o c&eacute;lulas grasas.<sup>23 </sup>El PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> se conserva de manera evolutiva entre los ratones y los seres humanos, y puede ser particularmente susceptible a los "impostores" qu&iacute;micos porque tiene una gran bolsa fijadora de ligandos que puede dar cabida a muchas estructuras qu&iacute;micas. Cuando una mol&eacute;cula capaz de activar el receptor entra en esa bolsa, pone en marcha el programa adipog&eacute;nico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"Si el PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> se activa en un preadipocito, &eacute;ste se convierte en una c&eacute;lula grasa. Si ya es una c&eacute;lula grasa, a&ntilde;ade grasa a la c&eacute;lula", dice Blumberg. "La TBT est&aacute; modificando el metabolismo de los animales expuestos, predisponi&eacute;ndolos a generar un mayor n&uacute;mero de c&eacute;lulas grasas m&aacute;s grandes". El PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> hace que las c&eacute;lulas estromales multipotentes se diferencien de manera selectiva en hueso o grasa, y Blumberg encontr&oacute; que la exposici&oacute;n a la TBT provoca que estas c&eacute;lulas madres muestren una mayor propensi&oacute;n a convertirse en adipocitos a expensas del linaje &oacute;seo. "Lo insidioso es que nuestros animales fueron expuestos a la TBT en el &uacute;tero y no se les expuso nunca m&aacute;s, y sin embargo la TBT tuvo un efecto permanente." </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Una lista creciente de obes&oacute;genos potenciales </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La obesidad est&aacute; fuertemente vinculada con la exposici&oacute;n a factores de riesgo durante el desarrollo fetal e infantil.<sup>15 </sup>"Existen entre 15 y 20 sustancias qu&iacute;micas que, seg&uacute;n se ha demostrado, provocan aumento de peso principalmente como consecuencia de la exposici&oacute;n durante el desarrollo", dice Jerry Heindel, director del programa de investigaci&oacute;n extramuros sobre la obesidad del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS). Sin embargo, se ha planteado la hip&oacute;tesis de que algunos obes&oacute;genos afectan a los adultos, y hay estudios epidemiol&oacute;gicos que vinculan los niveles de ciertas sustancias qu&iacute;micas en la sangre humana con la obesidad,<sup>24 </sup>as&iacute; como estudios que demuestran que ciertos f&aacute;rmacos activan los receptores PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">.<sup>15,25</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Algunos plaguicidas en los alimentos y el agua, en particular la atrazina y el DDE (diclorofenildicloroetileno -un producto de la descomposici&oacute;n del DDT) han sido vinculados al incremento del IMC en ni&ntilde;os y a la resistencia a la insulina en roedores.<sup>26,27 </sup>Ciertos f&aacute;rmacos, como el medicamento Avandia (rosiglitazona) para la diabetes, han sido vinculados con el aumento de peso en seres humanos y animales,<sup>9,17 </sup>lo mismo que un pu&ntilde;ado de obes&oacute;genos diet&eacute;ticos, entre los que se incluyen el fitoestr&oacute;geno de soya geniste&iacute;na <sup>28 </sup>y el glutamato monos&oacute;dico.<sup>15 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La mayor&iacute;a de los obes&oacute;genos conocidos o sospechados son perturbadores endocrinos. Muchos est&aacute;n muy extendidos,<sup>29 </sup>y se sospecha o se confirma que la exposici&oacute;n a ellos es muy com&uacute;n. En un estudio realizado en 2010, Kurunthachalam Kannan, profesor de ciencias ambientales de la Universidad Estatal de Nueva York enAlbany, document&oacute; la presencia de organoesta&ntilde;os en una bolsa de mano de dise&ntilde;ador, en el papel tapiz, en las persianas de vinilo, en las baldosas y en el polvo de las aspiradoras recolectado en 24 casas.<sup>30 </sup>Los ftalatos, plastificantes que tambi&eacute;n han sido relacionados con la obesidad en los seres humanos,<sup>31 </sup>est&aacute;n presentes en muchos art&iacute;culos de PVC, as&iacute; como en art&iacute;culos con aroma, tales como los aromatizantes de ambiente, productos para lavar la ropa y productos de cuidado personal.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig07.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los primeros v&iacute;nculos entre el desarrollo fetal humano y la obesidad surgi&oacute; de los estudios sobre la exposici&oacute;n al humo de cigarrillo en el &uacute;tero.<sup>32,33 </sup>Si bien la exposici&oacute;n al humo de segunda mano se ha reducido en m&aacute;s de la mitad en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, se calcula que 40% de los estadounidenses no fumadores todav&iacute;a tienen subproductos de la nicotina en la sangre, lo que sugiere que la exposici&oacute;n sigue siendo com&uacute;n.<sup>34 </sup>Los beb&eacute;s nacidos de madres fumadoras frecuentemente tienen un peso bajo al nacer, pero tienden a compensar esto subiendo m&aacute;s de peso durante la infancia y la ni&ntilde;ez.<sup>35 </sup>"Si un ni&ntilde;o nace siendo demasiado peque&ntilde;o para su edad de gestaci&oacute;n, trata de 'emparejarse' durante el desarrollo y el crecimiento", explica Retha Newbold, bi&oacute;loga del desarrollo actualmente jubilada del PTN.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este patr&oacute;n de crecimiento compensatorio suele observarse con la exposici&oacute;n durante el desarrollo a sustancias qu&iacute;micas que ahora se consideran obes&oacute;genos, incluyendo el dietilestilbestrol (DES), que Newbold estudi&oacute; a lo largo de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, utilizando ratones como modelos experimentales. Los m&eacute;dicos prescribieron DES, un estr&oacute;geno sint&eacute;tico, a millones de mujeres embarazadas desde finales de la d&eacute;cada de los 1930 hasta finales de los 1970 para evitar el aborto espont&aacute;neo. Este f&aacute;rmaco tuvo diversos efectos adversos en los hijos de estas mujeres, quienes con frecuencia experimentaron anomal&iacute;as del tracto reproductivo; las "hijas del DES" tambi&eacute;n presentaron un riesgo mayor de padecer problemas reproductivos, c&aacute;ncer vaginal en la adolescencia y c&aacute;ncer de mama en la edad adulta.<sup>36 </sup>Newbold descubri&oacute; que las dosis bajas de DES administradas a los ratones antes o poco despu&eacute;s del nacimiento tambi&eacute;n se asociaban con un incremento del peso,<sup>37 </sup>con una expresi&oacute;n alterada de los genes relacionados con la obesidad,<sup>38,39 </sup>y con una alteraci&oacute;n de los niveles hormonales.<sup>38,39 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"Lo que estamos viendo es que no hay ninguna diferencia en el n&uacute;mero de las c&eacute;lulas grasas, pero la c&eacute;lula en s&iacute; misma es m&aacute;s grande despu&eacute;s de la exposici&oacute;n a la DES", dice Newbold. "Tambi&eacute;n hubo una diferencia en la manera en que estaban distribuidas &#91;las c&eacute;lulas grasas&#93;: ad&oacute;nde iban, c&oacute;mo se alineaban y la orientaci&oacute;n de unas con respecto a las otras. El mecanismo de la distribuci&oacute;n de la grasa y de la generaci&oacute;n de c&eacute;lulas grasas se establece durante la vida fetal y neonatal". </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Perfiles de alta exposici&oacute;n </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los estudios en animales tambi&eacute;n ha intervenido otro obes&oacute;geno sospechado: el bisfenol A (BPA), que se encuentra en los aparatos m&eacute;dicos, en el recubrimiento de algunas latas de alimentos y en los recibos de las cajas registradoras.<sup>40 </sup>"El BPA reduce el n&uacute;mero de c&eacute;lulas grasas pero las programa para que incorporen m&aacute;s grasa, de modo que hay menos c&eacute;lulas grasas, pero son muy grandes", explica el profesor de biolog&iacute;a de la Universidad de Missouri, Frederick vom Saal, quien ha estudiado el BPA durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. "En los animales, la exposici&oacute;n al BPA est&aacute; produciendo el tipo de resultados que vemos en los seres humanos que nacen con un peso ligero: un incremento de la grasa abdominal e intolerancia a la glucosa".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muchos perturbadores endocrinos muestran una curva de dosis y respuesta en forma de U, en la que la mayor parte de la respuesta a las sustancias t&oacute;xicas ocurre con las dosis intermedias.<sup>41 </sup>Sin embargo,en un estudio in&eacute;dito reciente, vom Sall encontr&oacute; que el BPA afectaba a las c&eacute;lulas grasas de los roedores en dosis muy bajas, unas 1 000 veces por debajo de la dosis que los organismos reguladores suponen que no causa efectos en los seres humanos, mientras que en dosis m&aacute;s elevadas no observ&oacute; ning&uacute;n efecto. Com&uacute;nmente los receptores responden a niveles muy bajos de hormonas, de modo que es l&oacute;gico que puedan ser activados por niveles bajos de un compuesto que act&uacute;a como una sustancia endocrina, mientras que los niveles elevados de una sustancia qu&iacute;mica pueden provocar de hecho que los receptores se cierren por completo, lo que evita cualquier respuesta ulterior.<sup>41 </sup>A esto se le llama "regulaci&oacute;n a la baja de los receptores". Como resultado, algunos perturbadores endocrinos tienen mayores efectos en dosis bajas que en dosis altas; pueden ser otros los mecanismos que est&eacute;n operando.<sup>15 </sup>Otro obes&oacute;geno muy extendido es  el &aacute;cido perfluorooctanoico (PFOA),  un perturbador endocrino potencial y conocido antagonista del PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">.<sup>42 </sup>"Casi todo mundo en Estados Unidos lo tiene en la sangre, y los ni&ntilde;oslo tienen en niveles m&aacute;s elevados que los adultos, quiz&aacute; debido a sus h&aacute;bitos: gatean sobre las alfombras, sobre los muebles y se meten cosas en la boca con mayor frecuencia", explica Suzanne Fenton, bi&oacute;loga del NIEH. El PFOA es un surfactante utilizado para reducir la fricci&oacute;n y tambi&eacute;n se utiliza en las cacerolas y sartenes antiadherentes, en la ropa impermeable Gore-Tex, en el repelente de manchas Scotchgard para alfombras, en colchones y en recipientes para calentar alimentos en hornos de microondas. En 2005 DuPont pag&oacute; una demanda colectiva por 107.6 millones de d&oacute;lares despu&eacute;s de que su f&aacute;brica en las afueras de Parkersburg, Virginia del Oeste, contamin&oacute; las reservas de agua potable con PFOA.<sup>43 </sup>En diciembre de 2011 un grupo independiente de cient&iacute;ficos descubri&oacute; el primer  "v&iacute;nculo probable" entre el PFOA y un efecto sobre la salud humana, la hipertensi&oacute;n inducida por el embarazo<sup>44 </sup>(para m&aacute;s informaci&oacute;n,  v&eacute;ase 'La hipertensi&oacute;n inducida, 'probablemente vinculada' con la  contaminaci&oacute;n con PFOA"<sup>45</sup>).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig08.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fenton estudi&oacute; de qu&eacute; manera los niveles de PFOA similares a los del agua potable contaminada afectaban los niveles hormonales y el peso de las cr&iacute;as de roedores expuestas en el &uacute;tero.<sup>46 </sup>"Les administramos PFOA a ratonas embarazadas s&oacute;lo durante el embarazo. Tiene una vida larga, de modo que permanece durante la lactancia y pasa a las cr&iacute;as a trav&eacute;s de  la leche", dice Fenton. "Una vez que  las cr&iacute;as llegaron a la edad adulta, se volvieron obesas, alcanzando niveles de peso considerablemente m&aacute;s altos que los controles".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las cr&iacute;as expuestas tambi&eacute;n presentaron niveles elevados de leptina, una hormona secretada por el tejido adiposo que afecta el apetito y el metabolismo. La leptina normalmente suprime el apetito, pero las personas y los animales obesos tienen niveles de leptina elevados, lo que lleva a los investigadores a sospechar que el cerebro puede volverse resistente a sus efectos.<sup>47 </sup>Fenton no observ&oacute; ning&uacute;n incremento de peso cuando los ratones eran expuestos al PFOAen la edad adulta, aunque su equipo s&iacute; encontr&oacute; anomal&iacute;as en el &uacute;tero y las gl&aacute;ndulas mamarias de las ratonas adultas expuestas. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>La mirada puesta en la prevenci&oacute;n </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si la exposici&oacute;n durante el embarazo predispone a las personas a subir de peso, &#191;pueden el ejercicio y la dieta marcar a fin de cuentas alguna diferencia? Blumberg no considera que no haya esperanzas para esta situaci&oacute;n. "No quiero decir que la exposici&oacute;n a los obes&oacute;genos te quite el libre albedr&iacute;o o que te condene a la gordura", dice. "Sin embargo, s&iacute; cambiar&aacute; tus valores metab&oacute;licos de referencia para hacerte subir de peso. Si tienes m&aacute;s c&eacute;lulas grasas y una propensi&oacute;n a formar m&aacute;s c&eacute;lulas grasas, y si comes la t&iacute;pica dieta alta en carbohidratos y en grasas que comemos &#91;en Estados Unidos&#93;, probablemente engordar&aacute;s".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Blumberg postula que los efectos de la exposici&oacute;n en las etapas tempranas de la vida son irreversibles, y que esas personas tendr&aacute;n que librar una batalla durante toda su vida. Sin embargo, si esas personas reducen su exposici&oacute;n a los obes&oacute;genos, tambi&eacute;n reducir&aacute;n los efectos sobre la salud que puedan surgir de una exposici&oacute;n regular en la edad adulta. Blumberg considera que es bueno reducir la exposici&oacute;n a todo tipo de sustancias qu&iacute;micas perturbadoras del sistema endocrino. "Come alimentos org&aacute;nicos, filtra el agua, minimiza el pl&aacute;stico en tu vida", dice. "Si no reporta un beneficio y s&iacute; conlleva cierto grado de riesgo, &#191;por qu&eacute; habr&iacute;as de exponerte y exponer a tu familia?"</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Heindel espera que el nuevo esfuerzo de asignaci&oacute;n de fondos realizado por el INS redunde en descubrimientos importantes. "Es un campo muy nuevo, y la gente siempre es esc&eacute;ptica respecto a los campos nuevos", dice. "Nos corresponde a nosotros obtener m&aacute;s datos para demostrar que las sustancias qu&iacute;micas realmente est&aacute;n interfiriendo con el sistema endocrino que controla el peso y el metabolismo. Yqueda todav&iacute;a la pregunta de qu&eacute; tan importante es esto para los seres humanos. Nunca lo sabremos hasta tener m&aacute;s datos". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"&#191;Y si esto fuera verdad y las sustancias qu&iacute;micas est&aacute;n teniendo un efecto considerable en la obesidad?" reflexiona Heindel. "Si pudi&eacute;ramos demostrar que las sustancias qu&iacute;micas en el medio ambiente desempe&ntilde;an un papel importante, entonces podr&iacute;amos trabajar para reducir la exposici&oacute;n durante las ventanas de mayor vulnerabilidad, y eso podr&iacute;a tener un efecto enorme &#91;sobre la prevalencia de la obesidad&#93;". Cambiar&iacute;a el enfoque de tratar a los adultos que ya son obesos para prevenir la obesidad antes de que comience: un cambio fundamental en la manera de concebir la obesidad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El NIEHS est&aacute; elaborando prioridades para la investigaci&oacute;n sobre los obes&oacute;genos potenciales. Thayer fue la fuerza primordial detr&aacute;s del taller"El papel de las sustancias qu&iacute;micas ambientales sobre el desarrollo de la diabetes y la obesidad",<sup>48</sup> que tuvo lugar en enero de 2011, con el co-patrocinio del PTN, la Agencia de Protecci&oacute;n al Medio Ambiente, y el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n Toxicol&oacute;gica de la Administraci&oacute;n de Alimentos y Medicamentos. "La idea era hacer que los expertos revisen la literatura y vean cu&aacute;les podr&iacute;an ser las se&ntilde;ales m&aacute;s convincentes y qu&eacute; &aacute;reas emergentes justificaban una mayor investigaci&oacute;n", explica Thayer. Estos hallazgos ayudar&aacute;n a identificar las prioridades para investigaciones futuras, y una serie de trabajos derivados del taller est&aacute;n siendo enviados a revistas para su publicaci&oacute;n. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig09m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig09.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"Nos sorprendi&oacute; el n&uacute;mero de sustancias qu&iacute;micas que parecen estar interactuando con las v&iacute;as de se&ntilde;alizaci&oacute;n que intervienen en la regulaci&oacute;n del peso", dice Thayer. A&ntilde;ade que la evidencia tambi&eacute;n sugiere que estos mismos compuestos est&aacute;n ligados a la diabetes y al s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, "una direcci&oacute;n poco estudiada pero natural para la investigaci&oacute;n, que vincula los problemas de la obesidad y la diabetes". </font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig10m.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig10.jpg" border="0">    <br>   Click to enlarge</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Costa DL, Steckel RH. Long-term trends in health, welfare, and economic growth in the United States. En: Health and Welfare During Industrialization (Steckel RH, Floud R, eds.). Chicago, IL:The University of Chicago Press (1997). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Flegal KM, <i>et al.</i> Prevalence and trends in obesity among US adults, 1999-2008. JAMA 303(3):235-241 (2010). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1001/jama.2009.2014" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1001/jama.2009.2014</a> &#91;online 17 Jan 2012&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Flegal KM, <i>et al.</i> Prevalence of obesity and trends in the distribution of body mass index among US adults, 1999-2010. JAMA. Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1001/jama.2012.39" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1001/jama.2012.39</a> &#91;online 17 Jan 2012&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 4. Ogden CL, <i>et al. </i>Prevalence of obesity and trends in body mass index among US children and adolescents, 1999-2010. JAMA. Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1001/jama.2012.40" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1001/jama.2012.40</a> &#91;en l&iacute;nea 17 de enero de 2012&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 5. WHO. Obesity and Overweight, Factsheet No. 311 &#91;sitio web&#93;. Ginebra, Suiza: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (actualizado en marzo de 2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/en/" target="_blank">http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/en/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 6. Klimentidis YC, <i>et al.</i> Canaries in the coal mine: a cross-species analysis of the plurality of obesity epidemics. Proc R SocBiolSci 278(1712):1626-1632 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2010.1890" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2010.1890</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 7. Lustig RH. Childhood obesity: behavioral aberration or biochemical drive? Reinterpreting the first law of thermodynamics. Nature ClinPractEndocrinolMetab 2(8):447-458 (2006); <a href="http://dx.doi.org/10.1038/ncpendmet0220" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/ncpendmet0220</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 8. Newbold RR, <i>et al.</i> Environmental estrogens and obesity. Mol Cell Endocrinol 304 (1-2):84-89 (2009). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.mce.2009.02.024" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.mce.2009.02.024</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 9. Janesick A, Blumberg B. Endocrine disrupting chemicals and the developmental programming of adipogenesis and obesity. Birth Defects Res Part C Embryo Today Rev 93(1):34-50 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1002/bdrc.20197" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1002/bdrc.20197</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 10. Baillie-Hamilton PF. Chemical toxins: a hypothesis to explain the global obesity epidemic. J Altern Complement Med 8(2):185- 192 (2002). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1089/107555302317371479" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1089/107555302317371479</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 11. White House Task Force on Childhood Obesity. Solving the Problem of Childhood Obesity within a Generation (May 2010). Washington, DC: Grupo de Trabajo de la Casa blanca sobre Obesidad Infantil, Oficina Ejecutiva del Presidente de Estados Unidos. &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.letsmove.gov/sites/letsmove.gov/files/TaskForce_on_Childhood_Obesity_May2010_FullReport.pdf" target="_blank">http://www.letsmove.gov/sites/letsmove.gov/files/TaskForce_on_Childhood_Obesity_May2010_FullReport.pdf</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 12. NIH. Strategic Plan for NIH Obesity Research: A Report of the NIH Obesity Task Force. NIH Publication No. 11-5493. Bethesda, MD: Institutos Nacionales de Salud, Departamento de Salud y Serivicos Humanos de Estados Unidos (2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.obesityresearch.nih.gov/About/strategic-plan.aspx" target="_blank">http://www.obesityresearch.nih.gov/About/strategic-plan.aspx</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 13. NIH. Role of Environmental Chemical Exposures in the Development of Obesity, Type 2 Diabetes and Metabolic Syndrome (R01). National Institutes of Health Grants &#91;sitio web&#93;. Bethesda, MD: Institutos Nacionales de Salud, Departamento de Salud y Servicios Humanos (2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://grants.nih.gov/grants/guide/pa-files/PAR-11-170.html" target="_blank">http://grants.nih.gov/grants/guide/pa-files/PAR-11-170.html</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 14. Cone M, <i>et al.</i> Diseases and Chemicals: Are Environmental Exposures Fueling Our Worst Epidemics? &#91;panel session&#93;. Presentado en: 21ª  Conferencia Anual de la Sociedad de Periodistas Ambientales, Miami, FL, 21 Oct 2011. &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Available: <a href="http://www.sej.org/initiatives/sejannual-conferences/AC2011-agenda-friday" target="_blank">http://www.sej.org/initiatives/sejannual-conferences/AC2011-agenda-friday</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 15. Lustig RH, ed. Obesity before Birth: Maternal and Prenatal Influences on the Offspring. Nueva York, NY:Springer (2010). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 16. Janesick A, Blumberg B. Minireview: PPAR</font>&#947;<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> as the target of obesogens. J Steroid BiochemMolBiol 127(1-2):4-8 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.jsbmb.2011.01.005" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.jsbmb.2011.01.005</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 17. Li X, <i>et al.</i> The environmental obesogentributyltin chloride acts via peroxisome proliferator activated receptor gamma to induce adipogenesis in murine 3T3-L1 preadipocytes. J Steroid BiochemMolBiol 127(1-2):9-15 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.jsbmb.2011.03.012" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.jsbmb.2011.03.012</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 18. Gr&uuml;n F, Blumberg B. Environmental obesogens: organotins andendocrine disruption via nuclear receptor signaling. Endocrinol 147(6):S50-S55 (2006). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1210/en.2005-1129" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1210/en.2005-1129</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 19. Kannan, K, <i>et al.</i> Occurrence of butyltin compounds in human blood. Environ Sci Technol 33(10):1776-1779 (1999). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1021/es990011w" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1021/es990011w</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 20. Mino Y, <i>et al.</i> Determination of organotins in human breast milk by gas chromatography with flame photometric detection. J Health Sci 54(2):224-228 (2008). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1248/jhs.54.224" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1248/jhs.54.224</a>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 21. Nielsen JB, Strand J. Butyltin compounds in human liver. Environ Res 88(2):129-133 (2002). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1006/enrs.2001.4321" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1006/enrs.2001.4321</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 22. Cardwell RD, <i>et al.</i> Tributyltin in U.S. market-bought seafood and assessment of human health risks. Hum Ecol Risk Assess 5(2):317-335 (1999). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1080/10807039991289464" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1080/10807039991289464</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 23. Evans RM, <i>et al.</i> PPARs and the complex journey to obesity. Nat Med 10(4):355-361 (2004). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1038/nm1025" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/nm1025</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 24. Tang-P&eacute;ronard JL, <i>et al.</i> Endocrine-disrupting chemicals and obesity development in humans: a review. Obes Rev 12(8):622-636 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1111/j.1467789X.2011.00871.x" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1111/j.1467789X.2011.00871.x</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 25. Lustig RH. Fructose: metabolic, hedonic, and societal parallels with ethanol. J Am Diet Assoc 110(9):1307-1321 (2010). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.jada.2010.06.008" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.jada.2010.06.008</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 26. Valvi D, <i>et al.</i> Prenatal concentrations of PCBs, DDE, DDT and overweight in children: a prospective birth cohort study. Environ Health Perspect. Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.1103862" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.1103862</a> &#91;en l&iacute;nea 25 de octubre de 2011&#93;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 27. Lim S, <i>et al.</i> Chronic exposure to the herbicide, atrazine, causes mitochondrial dysfunction and insulin resistance. PLoS ONE 4(4):e5186 (2009). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0005186" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0005186</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 28. Penza M, <i>et al.</i> Genistein affects adipose tissue deposition in a dose-dependent and gender-specific manner. Endocrinol 147(12):5740-5751 (2006). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1210/en.2006-0365" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1210/en.2006-0365</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 29. The Endocrine Disruptor Exchange (TEDX) List of Potential Endocrine Disruptors &#91;sitio web&#93;. Paonia, CO: The Endocrine Disruption Exchange (2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.endocrinedisruption.com/endocrine.TEDXList. overview.php" target="_blank">http://www.endocrinedisruption.com/endocrine.TEDXList. overview.php</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 30. Kannan K, <i>et al.</i> Organotin compounds, including butyltins and octyltins, in house dust from Albany, New York, USA. Arch Environ ContamToxicol 58:901-907 (2010). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1007/s00244-010-9513-6" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1007/s00244-010-9513-6</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 31. Stahlhut R, <i>et al.</i> Concentrations of urinary phthalate metabolites are associated with increased waist circumference and insulin resistance in adult U.S. males. Environ Health Perspect 115(6):876-882 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.9882" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.9882</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 32. von Kries R, <i>et al.</i> Maternal smoking during pregnancy and childhood obesity. Am J Epidemiol 156(10):954-961 (2002). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1093/aje/kwf128" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1093/aje/kwf128</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 33. Bergmann KE, <i>et al.</i> Early determinants of childhood overweight and adiposity in a birth cohort study: role of breast-feeding. Int J Obes 27(2):162-172 (2003). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1038/sj.ijo.802200" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/sj.ijo.802200</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 34. CDC. Smoking &amp; Tobacco Use: Secondhand Smoke (SHS) Facts. &#91;website&#93;. Atlanta, GA:Centers for Disease Control and Prevention (updated 21 Mar 2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.cdc.gov/tobacco/data_statistics/fact_sheets/secondhand_smoke/general_facts/index. htm#disparities" target="_blank">http://www.cdc.gov/tobacco/data_statistics/fact_sheets/secondhand_smoke/general_facts/index. htm#disparities</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 35. Gao YJ, <i>et al.</i> Prenatal exposure to nicotine causes postnatal obesity and altered perivascular adipose tissue function. Obes Res 13(4):687-692 (2005). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1038/oby.2005.77" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/oby.2005.77</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 36. Newbold RR. Diethylstilbestrol (DES) and environmental estrogens influence the developing female reproductive system. In: Endocrine Disruptors: Effects on Male and Female Reproductive Systems (Naz RK, comp.). Boca Raton, FL:CRC Press (1999). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 37. Newbold RR, <i>et al.</i> Developmental exposure to estrogenic compounds and obesity. Birth Def Res Part A ClinMolTeratol 73(7):478-480 (2005). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1002/bdra.20147" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1002/bdra.20147</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 38. Newbold RR, <i>et al.</i> Perinatal exposure to environmental estrogens and the development of obesity. MolNutr Food Res 51(7):912-917 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1002/mnfr.200600259" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1002/mnfr.200600259</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 39. Newbold RR, <i>et al.</i> Developmental exposure to endocrine disruptors and the obesity epidemic. ReprodToxicol 23(3):290-296 (2007). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. reprotox.2006.12.010.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 40. Somm E, <i>et al.</i> Perinatal exposure to bisphenol A alters early adipogenesis in the rat. Environ Health Perspect 117(10):1549-1555 (2009). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.11342" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.11342</a>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 41. Welshons WV, <i>et al.</i> Large effects from small exposures. I. Mechanisms for endocrinedisrupting chemicals with estrogenic activity. Environ Health Perspect 111(8):994-1006(2003). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.5494" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.5494</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 42. White SS, <i>et al.</i> Endocrine disrupting properties of perfluorooctanoic acid. J Steroid BiochemMolBiol 127(1-2):16-26 (2011). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. jsbmb.2011.03.011. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">43. DuPont Reaches Settlement with Class Action Group &#91;press release&#93;. Wilmington, DC, and Parkersburg, WV:DuPont (2 Sep 2004). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www2.dupont.com/Media_Center/en_US/news_releases/2004/nr09_09_04.html" target="_blank">http://www2.dupont.com/Media_Center/en_US/news_releases/2004/nr09_09_04.html</a>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 44. C8 Science Panel. Probable Link Evaluation of Pregnancy Induced Hypertension and Preeclampsia (5 Dec 2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.c8sciencepanel.org/pdfs/Probable_Link_C8_PIH_5Dec2011.pdf" target="_blank">http://www.c8sciencepanel.org/pdfs/Probable_Link_C8_PIH_5Dec2011.pdf</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 45. Holtcamp W. Pregnancy-induced hypertension "probably linked" to PFOA contamination. Environ Health Perspect 120(2):A59 (2012). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.120-a59" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.120-a59</a>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 46. Hines EP, <i>et al.</i> Phenotypic dichotomy following developmental exposure to perfluorooctanoic acid (PFOA) in female CD-1 mice: Low doses induce elevated serum leptin and insulin, and overweight in mid-life. Mol CellEndocrinol 304(1-2):97-105 (2009). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. mce.2009.02.021. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">47. Enriori PJ, <i>et al.</i> Leptin resistance and obesity. Obesity 14:254S-258S (2006). Disponible en: <a href="http://dx.doi.org/10.1038/oby.2006.319" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1038/oby.2006.319</a>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">48. NTP. NTP Workshop: Role of Environmental Chemicals in the Development of Diabetes and Obesity &#91;website&#93;. Research Triangle Park, NC:National Toxicology Program, National Institute of Environmental Health Sciences (updated 14 Sep 2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://ntp.niehs.nih.gov/?objectid=49E4B077-C108-8BBA25B2F05DE614C9C4" target="_blank">http://ntp.niehs.nih.gov/?objectid=49E4B077-C108-8BBA25B2F05DE614C9C4</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 49. CDC. Defining Overweight and Obesity &#91;sitio website&#93;. Atlanta, GA: Centros de Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades (actualizado el 21 de junio de 2010). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.cdc.gov/obesity/defining.html" target="_blank">http://www.cdc.gov/obesity/defining.html</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 50. CDC. About BMI for Children and Teens &#91;sitio web&#93;. Atlanta, GA:Centers for Disease Control and Prevention (actualizado el 13 de septiembre de 2011). &#91;Consultado el 29 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://www.cdc.gov/healthyweight/assessing/bmi/childrens_BMI/about_childrens_BMI.html" target="_blank">http://www.cdc.gov/healthyweight/assessing/bmi/childrens_BMI/about_childrens_BMI.html</a>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="2a"></a><a href="#2b">*</a> Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen 120, n&uacute;mero 2, febrero de 2012, p&aacute;gina A68.</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="3b"></a><b>Toxicidad de las mezclas de metales<a href="#3a"><sup>*</sup></a>: &#191;M&aacute;s que la suma de sus partes? </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La mayor&iacute;a de los estudios toxicol&oacute;gicos se centran en una sola sustancia qu&iacute;mica o en una sola sustancia t&oacute;xica a la vez, aunque en el mundo real la gente est&aacute; expuesta a m&uacute;ltiples sustancias a la vez. Los metales, por ejemplo, se encuentran con frecuencia en combinaciones en el aire, el agua y los alimentos. Ahora los investigadores han realizado un estudio epidemil&oacute;gico prospectivo para examinar los efectos sobre el desarrollo neurol&oacute;gico de la exposici&oacute;n al manganeso y el plomo &#91;<i>EHP </i>120(1):126-131; Claus Henn<i> et al.</i>&#93;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El estudio incluy&oacute; a 455 ni&ntilde;os inscritos al momento de su nacimiento en un estudio cohorte longitudinal de la Ciudad de M&eacute;xico, a los cuales se dio seguimiento hasta los 36 meses de edad. Los investigadores midieron los niveles de plomo y manganeso en su sangre a las edades de 12 y 24 meses. Se evalu&oacute; su desarrollo cognitivo, motor y ling&uuml;&iacute;stico cada 6 meses desde los 12 hasta los 36 meses de edad utilizando las Escalas de Bayley de Desarrollo Infantil-II. Tanto el plomo como el manganeso ejercen sus efectos t&oacute;xicos sobre el desarrollo infantil principalmente a trav&eacute;s del sistema nervioso central. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se asoci&oacute; la exposici&oacute;n simult&aacute;nea al manganeso y al plomo con deficiencias en el desarrollo mental y psicomotor mayores que las esperadas con base en los efectos estimados de la exposici&oacute;n a cada uno de estos metales por s&iacute; solo; esto concuerda con un efecto sin&eacute;rgico sobre el neurodesarrollo. Las asociaciones fueron mayores a la edad de 12 meses, en que el &Iacute;ndice de Desarrollo Mental fue 2.16 puntos m&aacute;s bajo por cada incremento de una unidad en el nivel de plomo en la sangre en los ni&ntilde;os con altos niveles de manganeso que en los ni&ntilde;os con niveles medios de manganeso. El &Iacute;ndice de Desarrollo Psicomotor a la edad de 12 meses fue 0.97 puntos menor por cada incremento de una unidad del nivel de plomo en sangre entre los ni&ntilde;os con un nivel elevado de manganeso que en los ni&ntilde;os con un nivel medio de manganeso. Los autores sugieren que el periodo de desarrollo hasta los 12 meses de edad puede ser particularmente sensible a esta interacci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las diferencias en los puntajes de desarrollo mental y psicomotor fueron peque&ntilde;as para los individuos, pero los autores describen que estas diferencias pueden tener consecuencias a nivel de la poblaci&oacute;n si llegan a modificar toda la distribuci&oacute;n de los puntajes de desarrollo neurol&oacute;gico. Esto incrementar&iacute;a el n&uacute;mero de ni&ntilde;os que reunir&iacute;an las condiciones para un diagn&oacute;stico de problemas de neurodesarrollo (y que requerir&iacute;an tratamiento), y provocar&iacute;a una dis minuci&oacute;n del coeficiente intelectual promedio. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre las fortalezas del estudio se incluye una poblaci&oacute;n de estudio estable con escasa deserci&oacute;n, as&iacute; como las repetidas mediciones del desarrollo neurol&oacute;gico entre los 12 y los 36 meses, que permitieron a los investigadores evaluar las asociaciones a trav&eacute;s del tiempo y ofrecieron un poder estad&iacute;stico mayor que los an&aacute;lisis transversales. Entre los puntos d&eacute;biles del estudio se cuenta la falta de evaluacion formal de las exposiciones, lo que significa que las fuentes de la exposici&oacute;n a los metales eran desconocidas. Adem&aacute;s, los instrumentos utilizados en el estudio para probar el desarrollo neurol&oacute;gico no fueron normalizados para la poblaci&oacute;n mexicana, de modo que los puntajes resultantes son relativamente bajos en comparaci&oacute;n con el puntaje medio esperado de 100 en una poblaci&oacute;n de Estados Unidos y no pueden ser generalizados a otras poblaciones. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Angela Spivey </b>    <br>   Radica en Carolina del Norte, desde donde escribe sobre medicina, salud ambiental y finanzas personales. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="3a"></a><a href="#3b">*</a> Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen 120, n&uacute;mero 1, enero de 2012, p&aacute;gina A35. </font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="4b"></a><b>Manejo de los riesgos del clima extremo: informe especial del IPCC<a href="#4a"><sup>*</sup></a> </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><i>En esta era, en la que se cree que todo tiene su atajo, la gran lecci&oacute;n que debemos aprender    <br>   es que el camino m&aacute;s dif&iacute;cil es a la larga el m&aacute;s f&aacute;cil.</i></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Henry Miller, <i>Los libros en mi vida</i>, prefacio (1952).</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El n&uacute;mero de d&iacute;as y noches c&aacute;lidos ha aumentado globalmenteen los &uacute;ltimos a&ntilde;os, seg&uacute;n un informe especial<sup>1 </sup>que se centra exclusivamente en los eventos clim&aacute;ticos extremos, presentado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim&aacute;tico (IPCC),<sup>2 </sup>mientras que el n&uacute;mero de d&iacute;as fr&iacute;os ha disminuido. El futuro presenta un aspecto similar, dice el grupo IPCC: si los pa&iacute;ses contin&uacute;an incrementando sus emisiones de di&oacute;xido de carbono (CO<sub>2</sub>), el gas invernadero que las actividades humanas producen en mayores cantidades, las ondas de calor mortales y las precipitaciones pluviales intensas ser&aacute;n m&aacute;s frecuentes. Por otra parte, es probable que los ciclones tropicales devastadores se mantengan iguales o incluso disminuyan.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El 18 de noviembre de 2011 se public&oacute; un informe sumario destinado a las personas encargadas de formular las pol&iacute;ticas, previo a la publicaci&oacute;n, en febrero de 2012, de la versi&oacute;n completa del Informe Especial del IPCC, "Manejo de los riesgos de los eventos extremos y desastres para promover la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico" (en ingl&eacute;s, SREX). Varios aspectos delSREX est&aacute;n dise&ntilde;ados para informar a los gobiernos y a otros tomadores de decisiones que luchan por desarrollar planes de adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico. El informe ofrece medidas de adaptaci&oacute;n que los planificadores pueden implementar para proteger la salud humana durante los eventos clim&aacute;ticos extremos. Entre &eacute;stos se incluyen actividades preventivas que proporcionan beneficios en la actualidad y en una serie de escenarios futuros, tales como la instalaci&oacute;n de sistemas que adviertan a las personas de los desastres inminentes y el mejoramiento de los sistemas de vigilanciade la salud, agua potable y drenaje.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta publicaci&oacute;n representa la primera vez que los grupos de trabajo del IPCC I (centrado en la base cient&iacute;fica f&iacute;sica del cambio clim&aacute;tico) y II (centrado en los impactos, la adaptaci&oacute;n y la vulnerabilidad) han colaborado en un informe, dice la autora coordinadora principal del SREX Sonia I. Seneviratne, profesora adjunta del Instituto de Ciencias Atmosf&eacute;ricas y Clim&aacute;ticas del Instituto Tecnol&oacute;gico Federal de Z&uuml;rich. Tambi&eacute;n incluye a varios autores principales de la comunidad de manejo de riesgo en los desastres. "Creo que el informe permite una mejor integraci&oacute;n de la informaci&oacute;n desde las proyecciones f&iacute;sicas de los extremos clim&aacute;ticos hasta el manejo de desastres y las opciones de adaptaci&oacute;n al clima. Por estos motivos deber&iacute;a ser particularmente valioso para los tomadores de decisiones", dice Seneviratne. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El an&aacute;lisis concluye que los eventos clim&aacute;ticos extremos afectar&aacute;n particularmente a los sectores estrechamente unidos al clima: agua, agricultura, seguridad alimentaria, silvicultura, salud y turismo. La gravedad de los impactos de los climas extremos en la salud humana reflejar&aacute; qu&eacute; tan vulnerable y qu&eacute; tan preparada est&aacute; una comunidad. Por ejemplo, las personas que viven en &aacute;reas con una urbanizaci&oacute;n r&aacute;pida y no planificada, degradaci&oacute;n ambientaly pobreza son m&aacute;s vulnerables a los azares de los eventos clim&aacute;ticos que aquellas que viven en comunidadesmejor planeadas, mejor protegidasy con mayores ingresos. Despu&eacute;s de un desastre, rezan las notas sumarias, los planeadores deber&aacute;n enfocarseen una reconstrucci&oacute;n que mejore la resistencia de una comunidad a los desastres relacionados con el clima, en lugar de recrear o incluso empeorar las vulnerabilidades. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El informe ayuda a disipar en cierta medida la confusi&oacute;n que sienten quienes no son cient&iacute;ficos cuando leen reportes noticiosos sobre tormentas de nieve devastadoras al tiempo que la tierra supuestamente se est&aacute; calentando.<sup>3 </sup>Gerald A. Meehl, cient&iacute;fico principal del Centro Nacional de Investigaciones Atmosf&eacute;ricas (NCAR) y autor principal del cap&iacute;tulo sobre el cambio clim&aacute;tico a corto plazo del Quinto Informe de Evaluaci&oacute;n del IPCC, de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n (en el a&ntilde;o 2014), explica que la naturaleza misma del calentamiento global exacerba los eventos clim&aacute;ticos extremos de todos tipos, no s&oacute;lo relacionados con el calor. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v54n3/a16fig11.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">"Sabemos que el CO<sub>2 </sub>atrapa el calor en la atm&oacute;sfera", dice Meehl. "Eso hace que las cosas se calienten, y el aire caliente retiene m&aacute;s humedad, lo quesignifica que hay m&aacute;s humedad disponible como fuente de precipitacionesen tormentas". La intensidad de las precipitaciones disminuye, dice, auncuando el n&uacute;mero total de tormentas pueda no disminuir. Incluso en un clima mucho m&aacute;s caliente, a&ntilde;ade Meehl, habr&aacute; temperaturas fr&iacute;as r&eacute;cord y tormentas de nieve. No obstante, a medida que la atm&oacute;sfera contin&uacute;e calent&aacute;ndose "los fr&iacute;os extremos se presentar&aacute;n con menor frecuencia queel calor extremo",<sup>4</sup> dice. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por lo menos un cient&iacute;fico opina que el SREX subestima el grado en el que las actividades humanas afectan el clima. Kevin Trenberth, distinguido cient&iacute;fico principal de la Secci&oacute;n de An&aacute;lisis Clim&aacute;tico del NCAR, dice que el informe "adopta inherentemente una hip&oacute;tesis nula de que no hay una influencia humana. En realidad, muchos estudios han demostrado lo contrario". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si a esto se agrega que con frecuencia en los conjuntos de datos a corto plazo hay cierta variabilidad, as&iacute; como el hecho de que muchos modelos no simulan correctamente ciertos eventos extremos como las tormentas tropicales y los monzones, el mensaje parecer&iacute;a ser que no hay ninguna influencia humana, seg&uacute;n Trenberth. "El resultado de la hip&oacute;tesis nula es que los errores provenientes de los modelos y datos imperfectos yerra por el lado de decir que no hay influencia humana cuando en realidad s&iacute; la hay", dice. "Este es un problema fundamental en la comunidad cient&iacute;fica y en las percepciones del p&uacute;blico.... El resultado ha sido que han surgido incertidumbres abrumadoras y se han paralizado las acciones". </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias y notas </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 1. IPCC. Summary for Policymakers. En: Intergovernmental Panel on Climate Change Special Report on Managing the Risks of Extreme Events and Disasters to Advance Climate Change Adaptation (Field CB, et al., comps). Nueva York, NY: Cambridge University Press (2011). &#91;Consultado el 2 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://ipcc-wg2.gov/SREX/" target="_blank">http://ipcc-wg2.gov/SREX/</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 2. El IPCC es el cuerpo de cient&iacute;ficos encargado de evaluar el riesgo del cambio clim&aacute;tico provocado por la actividad humana, las bases cient&iacute;ficas del cambio clim&aacute;tico y las opciones de migraci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 3. NASA Earth Observatory &#91;sitio web&#93;. Greenbelt, MD: Observatorio de la Tierra de la NASA, Oficina Cient&iacute;fica del Proyecto EOS, Administraci&oacute;n Nacional de Aeron&aacute;utica y del Espacio (adquirido el 7 de febrero de 2010). &#91;Consultado el 2 de diciembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=42568" target="_blank">http://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=42568</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 4. Meehl GA,<i> et al.</i> Relative increase of record high maximum temperatures compared to record low minimum temperatures in the U.S. Geophys Res Lett 36:L23701 (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.1029/2009GL040736" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1029/2009GL040736</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Catherine M. Cooney </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Escritora cient&iacute;fica radicada Washington,  DC. Ha colaborado  en <i>Environmental Science &amp; Technology </i>y en otras publicaciones. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="4a"></a><a href="#4b">*</a> Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 120, n&uacute;mero 2, febrero de 2012, p&aacute;gina A58.</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="5b"></a><b>La cafe&iacute;na en las aguas residuales es un trazador de la contaminaci&oacute;n con heces fecales humanas<a href="#5a"><sup>*</sup></a> </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La contaminaci&oacute;n de las aguas superficiales con aguas negras puede ser un problema grave que exponga a las personas a organismos pat&oacute;genos transportados por el agua tales como <i>Cryptosporidium</i>, <i>Giardia </i>y norovirus a trav&eacute;s de las aguas recreativas<sup>1,2 </sup>y de las reservas de agua potable.<sup>3 </sup>Los contaminantes pueden escurrirse hacia los canales y v&iacute;as fluviales desde muchas fuentes distintas (dom&eacute;sticas, agr&iacute;colas e industriales), y no siempre es f&aacute;cil identificar de d&oacute;nde procede la contaminaci&oacute;n. Un nuevo estudio indica que la medici&oacute;n de la cafe&iacute;na en los sistemas de agua municipales permite estimar con bastante precisi&oacute;n la contaminaci&oacute;n fecal ocasionada exclusivamente por los seres humanos.<sup>4</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El equipo de investigadores dirigido por S&eacute;bastien Sauv&eacute;, profesor adjunto del Departamento de Qu&iacute;mica de la Universidad de Montreal  en Qu&eacute;bec, descubri&oacute; que los niveles de cafe&iacute;na guardan una relaci&oacute;n estrecha con los niveles de bacterias coliformes fecales. La cafe&iacute;na es un indicador particularmente bueno de contaminaci&oacute;n fecal humana porque en general las fuentes agr&iacute;colas e industriales no liberan cafe&iacute;na en el ambiente. Adem&aacute;s la ubicuidad del consumo de cafe&iacute;na significa que all&iacute; donde hay aguas residuales humanas es casi seguro que habr&aacute; cafe&iacute;na.<sup>4 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El equipo de Sauv&eacute; analiz&oacute; muestras de agua tomadas de arroyos, de tuber&iacute;as de recolecci&oacute;n de agua de lluvia y de puntos de vertido de aguas pluviales en la ciudad de Montreal. Midi&oacute; la cafe&iacute;na, los coliformes fecales y el f&aacute;rmaco antiepil&eacute;ptico carbamazepina, otro candidato a ser un indicador qu&iacute;mico de la contaminaci&oacute;n con aguas residuales humanas.<sup>5 </sup>De 120 muestras recolectadas, 93 conten&iacute;an m&aacute;s de 200 unidades formadoras de colonias (ufc) de coliformes fecales por cada 100 ml de agua.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se hall&oacute; una marcada correlaci&oacute;n entre los conteos de coliformes fecales y la cafe&iacute;na, pero no ocurri&oacute; lo mismo con la carbamazepina.<sup>4 </sup>Todas las muestras de agua conm&aacute;s de 400 ng/l de cafe&iacute;na (un umbral arbitrario seleccionado por los autores) estaban contaminadas con coliformes fecales en concentraciones mayores de 200 ufc/100 ml. La Agencia de Protecci&oacute;n al Medio Ambiente de Estados Unidos fij&oacute; como norma para las aguas recreativas y de nataci&oacute;n seguras un nivel de 235ufc/100 ml de coliformes fecales;<sup>6 </sup>en Canad&aacute; el l&iacute;mite es de 200 ufc/100 ml.<sup>7 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sauv&eacute; hace esta comparaci&oacute;n pr&aacute;ctica de sus datos: "Cualquier muestra de agua que contenga m&aacute;s del equivalente de diez tazas diluidas en una alberca de tama&ntilde;o ol&iacute;mpico definitivamente est&aacute; contaminada con coliformes fecales". A&ntilde;ade que los equipos de ELISA que detectan la cafe&iacute;na podr&iacute;an ser calibrados para el trabajo de campo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El qu&iacute;mico ambiental Piero Gardinali de la Universidad Internacional de Florida en el norte de Miami se&ntilde;ala que los resultados de Sauv&eacute; indican claramente que la correlaci&oacute;n es relevante y que podr&iacute;a utilizarse un umbral de 400 ng/L para fines de la evaluaci&oacute;n del medio ambiente. "El hallazgo de este v&iacute;nculo fue sumamente importante", dice Gardinali.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La gente consume cafe&iacute;na de manera regular en caf&eacute;, t&eacute;, refrescos, chocolate y medicamentos,<sup>8 </sup>ydespu&eacute;s de la excreci&oacute;n la cafe&iacute;na se degrada lentamente en el medio ambiente.<sup>5 </sup>La cafe&iacute;na ofrece varias ventajas como trazador de la contaminaci&oacute;n ambiental fecal. Un motivo es que es m&aacute;s r&aacute;pido que los cultivos de bacterias que se utilizan actualmente para medir los coliformes fecales, loscuales requieren mucho tiempo. La presencia de la cafe&iacute;na es indicativa exclusivamente de la contaminaci&oacute;n fecal humana, mientras que los cultivos de coliformes fecales normalmente no distinguen entre los excrementoshumanos y los de mascotas, animales salvajes y ganado. El descubrimiento tambi&eacute;n ofrece a los funcionarios de obras p&uacute;blicas una herramienta potencial para localizar las fugas de los sistemas de alcantarillado. "Si no hay cafe&iacute;na corriente arriba pero s&iacute; corriente abajo, entonces la fuga est&aacute; en un punto intermedio", dice Sauv&eacute;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El estudio de Sauv&eacute; tambi&eacute;n demostr&oacute; que algunas partes del sistema de recolecci&oacute;n de aguas pluviales de Montreal, el cual combina el agua de lluvia con las aguas residuales dom&eacute;sticas, ocasiona contaminaci&oacute;n de las aguas superficiales. Idealmente el agua de lluvia deber&iacute;a fluir hacia un r&iacute;o, y las alcantarillas deber&iacute;an ser conducidas hacia plantas de tratamiento de aguas residuales. Pero en Montreal, como en muchas otras ciudades, tanto las escorrent&iacute;as pluviales como el alcantarillado sanitario desembocan en los llamados sistemas de drenaje combinado, que pueden desbordarse durante las lluvias intensas.<sup>9 </sup>"Cualquier gran ciudad en la que se combinan las aguas residuales y las escorrent&iacute;as pluviales tiene problemas de contaminaci&oacute;n cruzada", dice Sauv&eacute;.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Carol Potera</b>    <br>   radicada en Montana, ha escrito para <i>EHP </i>desde 1996. Tambi&eacute;n escribe para <i>Microbe,  Genetic Engineering News, </i>y la <i>American Journal of Nursing. </i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias y notas </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 1. Yoder J, <i>et al.</i> Surveillance for waterborne disease and outbreaks associated with drinking water and water not intended for drinking- United States, 2005-2006. MMWR SurveillSumm 57(9):39-62 (2008); <a href="http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/ss5709a1.htm" target="_blank">http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/ss5709a1.htm</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 2. Dorevitch S, <i>et al. </i>Health risks of limitedcontact water recreation. Environ Health Perspect 120(2):192-197 (2012); <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.1103934" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.1103934</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 3. Fong T-T, <i>et al.</i> Massive microbiological groundwater contamination associated with a waterborne outbreak in Lake Erie, South Bass Island, Ohio. Environ Health Perspect 115(6):856-864 (2007); <a href="http://dx.doi.org/10.1289/ehp.9430" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1289/ehp.9430</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Sauv&eacute; S,<i> et al.</i> Fecal coliforms, caffeine and carbamazepine in stormwater collection systems in a large urban area. Chemosphere 86(2):118-123 (2012); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. chemosphere.2011.09.033.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Benotti MJ, Brownawell BJ. Microbial degradation of pharmaceuticals in estuarine and coastal seawater. Environ Pollut 157(3):9941002 (2009); <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j</a>. envpol.2008.10.009.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> EPA. Ambient Water Quality Criteria for Bacteria-1986.EPA-440/5-84-002. Washington, DC: Office of Water Regulations and Standards &#91;Oficina de Agua&#93;, Criteria and Standards Division &#91;Divisi&oacute;n de Criterios y Normas&#93;, Agencia de Protecci&oacute;n al Medio Ambiente de Estados Unidos (1986). &#91;Consultado el 7 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://water.epa.gov/scitech/swguidance/standards/upload/2009_04_13_beaches_1986crit.pdf" target="_blank">http://water.epa.gov/scitech/swguidance/standards/upload/2009_04_13_beaches_1986crit.pdf</a>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="5a"></a><a href="#5b">*</a> Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen 120, n&uacute;mero 3, marzo de 2012, p&aacute;gina A108-A109. </font></p>      ]]></body>
</article>
