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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las CAFO porcinasy la nueva influenza H1N1: separando los hechos de los temores]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><b><a name="tx"></a>Las CAFO porcinasy la nueva    influenza H1N1</b></font>    <br>   <font size="3" face="verdana"><b>Separando los hechos de los temores<a href="#nt"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img01.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Dado que se han documentado casos en m&aacute;s    de 170 pa&iacute;ses, la pandemia global de influenza porcina que estall&oacute;    en la primavera de 2009 sigue siendo un grave problema de salud p&uacute;blica.    Hasta ahora, la influenza conocida como la nueva H1N1, provocada por una cepa    del virus de la influenza H1N1 que normalmente se encuentra en los cerdos, ha    sido menos grave que la influenza estacional habitual en cuanto al n&uacute;mero    de muertes y hospitalizaciones. Sin embargo, dada su asombrosa capacidad para    transmitirse de un ser humano a otro y a una extendida falta de inmunidad entre    las personas potencialmente expuestas, es probable que el n&uacute;mero de casos    se eleve durante la temporada de influenza que se vivir&aacute; este oto&ntilde;o    e invierno, seg&uacute;n muchos expertos en salud p&uacute;blica. Dada esta    posibilidad, se est&aacute;n movilizando una gran cantidad de recursos para    hacer frente a la nueva influenza H1N1, haciendo &eacute;nfasis en el desarrollo    de vacunas, la educaci&oacute;n y los esfuerzos para limitar sus movimientos    entre las comunidades humanas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin embargo, una fuente potencial del brote    original &#150;la crianza de cerdos en operaciones de comederos de animales confinados    (CAFO) &#150;ha recibido comparativamente poca atenci&oacute;n de los funcionarios    de salud p&uacute;blica. Las CAFO albergan a miles de animales en instalaciones    techadas abarrotadas. Pero las mismas eficiencias y econom&iacute;as de escala    que permiten a las CAFO producir carne asequible para tantos consumidores tambi&eacute;n    facilitan la mutaci&oacute;n de virus pat&oacute;genos en nuevas cepas que pueden    ser transmitidas a los trabajadores y veterinarios de las granjas, seg&uacute;n    Gregory Gray, director del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del    Colegio de Salud P&uacute;blica de la Universidad de Iowa. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="2" face="Verdana">"Cuando los virus respiratorios se introducen    en estas instalaciones de confinamiento, tienen continuamente oportunidad de    replicarse, mutar, reagruparse y recombinarse en nuevas cepas", explica    Gray. "Los mejores equivalentes que podemos encontrar en la poblaci&oacute;n    humana son las prisiones, las bases militares, los barcos o las escuelas. Pero    los virus respiratorios pueden recorrer r&aacute;pidamente estas poblaciones    humanas y luego apagarse, mientras que en las CAFO &#150;en las que con frecuencia    se introducen animales &#91;no expuestos&#93; &#150;hay un potencial mucho mayor para    que los virus se extiendan y se vuelvan end&eacute;micos." </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Gray se&ntilde;ala que los trabajadores que    rutinariamente se ven expuestos al ganado pueden transmitir estas infecciones    zoon&oacute;ticas &#150;que se transmiten f&aacute;cilmente entre los seres humanos    y animales &#150;al p&uacute;blico m&aacute;s amplio. No obstante, las dependencias    de salud p&uacute;blica encargadas de monitorear los riesgos de infecciones    zoon&oacute;ticas pasan rutinariamente por alto a los trabajadores de las CAFO,    seg&uacute;n Ellen Silbergeld, profesora de la Escuela de Salud P&uacute;blica    John Hopkins Bloomberg. Y t&iacute;picamente los datos de muestreo de enfermedades    animales recolectados por la industria de alimentos para animales no se comparten    p&uacute;blicamente, seg&uacute;n Gray, pese a que esos datos podr&iacute;an    revelar la manera en que evolucionan los nuevos pat&oacute;genos en las CAFO    y en que podr&iacute;an desplazarse entre los animales, los trabajadores y la    comunidad m&aacute;s amplia. Los expertos consideran que sin estos datos la    sociedad tiene una capacidad disminuida de detectar y responder a nuevas amenazas    zoon&oacute;ticas antes de que se extiendan m&aacute;s.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Panorama hist&oacute;rico de la influenza</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El virus H1N1 surgi&oacute; por primera vez alrededor    de la &eacute;poca de la pandemia de "influenza espa&ntilde;ola" que    infect&oacute; a un tercio de la poblaci&oacute;n mundial y mat&oacute; hasta    100 millones de personas entre 1918 y 1920. Durante las etapas posteriores de    esa pandemia, los granjeros notaron que los cerdos tambi&eacute;n estaban enfermando    del mal que los cient&iacute;ficos llamaron entonces "influenza porcina".    Se report&oacute; intermitentemente influenza porcina en la regi&oacute;n central    de los Estados Unidos mucho despu&eacute;s de que hubo terminado la pandemia    humana. En 1930, mientras laboraba en el Instituto Rockefeller de Investigaciones    M&eacute;dicas, Richard E. Shope identific&oacute; la causa de la enfermedad    animal: el virus de la influenza conocido ahora como H1N1, denominaci&oacute;n    que hace referencia a sus prote&iacute;nas superficiales hemaglutinina (H) y    neuraminidasa (N).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> J&uuml;rgen A. Richt, distinguido profesor del    Colegio Universitario Estatal de Medicina Veterinaria, y otros expertos consideran    que despu&eacute;s de 1918 el H1N1 se estableci&oacute; en los cerdos que, a    diferencia de los monos, los ratones o los hurones, pueden sobrevivir a la infecci&oacute;n.    Los cient&iacute;ficos no pueden determinar de manera concluyente si los seres    humanos infectaron primero a los cerdos con el virus H1N1 o viceversa, se&ntilde;ala    Richt. Pero lo que est&aacute; claro, a&ntilde;ade, es que desde entonces los    cerdos han sido un reservorio para el virus. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como grupo, los virus H1N1 son comunes en los    cerdos, que t&iacute;picamente experimentan s&iacute;ntomas menores de influenza    cuando est&aacute;n infectados. Algunos estudios publicados por expertos canadienses,    como un informe de Zvonimir Poljak y colaboradores, publicado en el n&uacute;mero    de enero de 2008 del <I>Canadian Journal of Veterinary Research</I>, indican    que la influenza porcina tiende m&aacute;s a presentarse y persistir en granjas    grandes con mayores densidades de poblaci&oacute;n porcina. Esto sugiere que    probablemente el ambiente de las CAFO facilite m&aacute;s la evoluci&oacute;n    de nuevas cepas que el de las granjas peque&ntilde;as.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img02.jpg"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los trabajadores de las CAFO tambi&eacute;n    pueden contraer infecciones de H1N1 y experimentar toda una gama de s&iacute;ntomas    dependiendo de su propia inmunidad, se&ntilde;ala Gray. En los seres humanos,    lo que hace &uacute;nico al nuevo virus H1N1 es su asombrosa capacidad de transmitirse    de persona a persona, que sigue siendo un misterio. "La cepa tiene una    presentaci&oacute;n singular de ant&iacute;genos &#91;prote&iacute;nas superficiales    que evocan una respuesta inmune&#93;", dice Gray. "La mayor&iacute;a de    la gente nunca antes se ha visto expuesta a nada como ella. A&uacute;n no estamos    seguros de por qu&eacute; se transmite con tanta facilidad de una persona a    otra; este es el tema de una gran cantidad de investigaciones."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> El nuevo virus H1N1 contiene genes de virus    porcina de Am&eacute;rica del Norte y de Eurasia, explica Carolyn Bridges, directora    adjunta de ciencias epidemiol&oacute;gicas en la Divisi&oacute;n de Influenza    de los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (CDC).    Estas dos cepas virales podr&iacute;an haberse mezclado ya sea en cerdos o en    seres humanos, sugiere Bridges o, lo que es menos probable, en otros animales    como las aves salvajes. Gray dice que la cepa incluso podr&iacute;a haber sido    creada sin querer por cient&iacute;ficos que se ocupan de realizar investigaciones    sobre recombinantes virales con el virus H1N1. Pero tambi&eacute;n es biol&oacute;gicamente    veros&iacute;mil, a&ntilde;ade, que el virus haya evolucionado en una CAFO en    alguna parte del mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Algo que es seguro es que nadie puede decir    con exactitud d&oacute;nde evolucion&oacute; la cepa pand&eacute;mica, dice    Silbergeld. Es m&aacute;s, no es posible determinar retrospectivamente sus or&iacute;genes,    dada la velocidad a la que mutan las influenzas al pasar de un hu&eacute;sped    a otro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En ausencia de datos de muestreo disponibles    al p&uacute;blico, las especulaciones sobre los or&iacute;genes de la pandemia    actual han proliferado. En abril de 2009, algunos <I>bloggers</I> que escribieron    para la p&aacute;gina web ambientalista Grist, incluyendo a Tom Philpott, y    David Kirby, que escribi&oacute; para el Huffington Post, crearon conmoci&oacute;n    al se&ntilde;alar con el dedo a las CAFO mexicanas operadas por Granjas Carroll    de M&eacute;xico, subsidiaria de la compa&ntilde;&iacute;a Smithfield Foods.    Cada a&ntilde;o estas CAFO cr&iacute;an alrededor de 950,000 cerdos en 16 granjas    a lo largo de la frontera entre los estados mexicanos de Veracruz y Puebla.    Una de estas CAFO se encuentra en las afueras de la poblaci&oacute;n de Perote,    a unos 8 kil&oacute;metros, donde se report&oacute; el primer caso de la pandemia.    Philpott cit&oacute; como evidencia las entrevistas de peri&oacute;dicos a residentes    de Perote que afirmaban que la contaminaci&oacute;n infecciosa proveniente de    la CAFO hab&iacute;a enfermado a la v&iacute;ctima de 5 a&ntilde;os de edad,    un ni&ntilde;o que se recuper&oacute; despu&eacute;s. Sin embargo, estas afirmaciones    nunca fueron confirmadas cient&iacute;ficamente, y los funcionarios mexicanos    identificaron despu&eacute;s otro caso proveniente de otra parte del pa&iacute;s    que podr&iacute;a haber sido infectado ya desde febrero.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El nuevo virus H1N1 cobra auge</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El episodio del nuevo virus H1N1 surgi&oacute;    tras una prolongada reacci&oacute;n contra la industria de las CAFO, que ha    sido culpada por los cr&iacute;ticos de una gran cantidad de males ambientales.    Las CAFO porcinas generan enormes cantidades de desechos fecales, que se almacenan    en lagunas adyacentes que pueden reventarse y contaminar las cuencas locales    durante las lluvias intensas. Las instalaciones emiten un olor penetrante que    puede ser detectado desde una distancia de hasta 9 kil&oacute;metros si no se    manejan adecuadamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Steven Wing, profesor adjunto de epidemiolog&iacute;a    en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill report&oacute;, en el    n&uacute;mero de <I>EHP</I> de marzo de 2000, que los olores de las CAFO pueden    provocar a los residentes locales aflicci&oacute;n emocional y cefaleas. "Las    diferencias m&aacute;s grandes entre las comunidades expuestas a CAFO y los    grupos de control equivalentes se encuentran en las medidas de calidad de vida",    se&ntilde;ala Wing con respecto a sus hallazgos. "Indicio de ellas es la    frecuencia con la que los residentes locales reportan que no pueden abrir sus    ventanas ni salir al exterior aun en un clima agradable."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Seg&uacute;n Wing, las emisiones transportadas    por el aire y cargadas de amoniaco que liberan las CAFO tambi&eacute;n tienen    v&iacute;nculos con el asma, la irritaci&oacute;n de las membranas mucosas y    otros s&iacute;ntomas respiratorios. Adem&aacute;s, estas instalaciones han    estado implicadas en el surgimiento de bacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Ante las duras cr&iacute;ticas, la industria    argumenta que sus pr&aacute;cticas son difamadas injustamente. "Lo que    nuestros cr&iacute;ticos rara vez dicen es que todas nuestras granjas est&aacute;n    permitidas por los gobiernos estatales o por el federal y que se las somete    a inspecciones regulares", dice Dennis Tracy, vicepresidente de asuntos    ambientales y empresariales de Smithfield Foods. "Tambi&eacute;n exigimos    que todas nuestras granjas se sometan a programas estrictos de manejo ambiental    adem&aacute;s de cumplir con los requisitos para obtener el permiso." </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero si miramos con m&aacute;s atenci&oacute;n,    encontraremos que las CAFO quedan al margen de las regulaciones cuando se trata    de recoger muestras en busca de nuevos virus que podr&iacute;an enfermar a la    gente. Bridges explica que los productores tienen pocos incentivos para realizar    pruebas de influenzas porcinas, en parte porque &eacute;stas no est&aacute;n    incluidas en una lista de 150 "enfermedades reportables" que deben    ser documentadas, cuando se las detecta, ante la Organizaci&oacute;n Mundial    de Sanidad Animal (OIE). La OIE, cuya sede est&aacute; en Par&iacute;s, es la    contraparte de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud para las enfermedades    veterinarias.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img03.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Kay Johnson Smith, vicepresidente ejecutivo    de la Alianza para la Agricultura Animal, un grupo educativo financiado por    las industrias, se&ntilde;ala que la OIE no considera las influenzas porcinas    como reportables debido a que las ve como infecciones rutinarias en la agricultura    animal. "La H1N1 es una influenza porcina com&uacute;n", dice, "y    por ende, lo mismo que otras influenzas como la influenza aviar o equina com&uacute;n,    no son reportables como enfermedades emergentes."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Tampoco se exige que el nuevo virus H1N1 sea    reportado a la OIE, si bien en un editorial publicado el 21 de julio de 2009    en la p&aacute;gina web de la organizaci&oacute;n, el director general Bernard    Vallat "aconseja enf&aacute;ticamente" a los miembros que reporten    los casos de esta enfermedad en animales. Ya desde el 29 de julio de 2009, solamente    se hab&iacute;a demostrado la presencia de infecci&oacute;n por el nuevo virus    H1N1 en 4 piaras de cerdos: 1 en Alberta, Canad&aacute;; 1 en Quebec, Canad&aacute;,    y 2 en la Provincia de Buenos Aires en Argentina. Pero los expertos en salud    p&uacute;blica no han podido buscar la nueva cepa en las granjas industriales    de gran escala debido en parte a que la industria de la carne de cerdo no se    los permite, seg&uacute;n Gray. &Eacute;ste se&ntilde;ala que los productores    de carne de cerdo podr&iacute;an enfrentar sanciones comerciales globales y    p&eacute;rdidas econ&oacute;micas si se revelara la presencia de la cepa en    sus animales. La piara de Alberta de hecho fue destruida sin compensaci&oacute;n    para su propietario cuando se descubri&oacute; la infecci&oacute;n.</font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">"Existe una aversi&oacute;n considerable    entre los productores de cerdos a realizar pruebas incluso de la cepa de la    pandemia", afirma Gray. "Les preocupa la posibilidad de tener que    destruir a sus animales y perder ese ingreso." Es m&aacute;s, los pa&iacute;ses    que reportan enfermedades en los animales de engorda ante la OIE pueden sufrir    sanciones comerciales para proteger a los importadores de infecciones extranjeras.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por lo que respecta a la vigilancia internacional,    Vallat escribi&oacute; en su editorial del 21 de julio de 2009 que "la    OIE ha apelado a la pericia de &#91;los laboratorios y centros de investigaci&oacute;n    colaboradores&#93; para que compartan p&uacute;blicamente las secuencias gen&eacute;ticas    de la influenza identificada en los cerdos con total transparencia, con el fin    de facilitar la preparaci&oacute;n temprana de vacunas humanas y animales en    caso necesario. La OIE continuar&aacute; llamando la atenci&oacute;n de sus    miembros y del p&uacute;blico en general sobre el hecho de que todas las enfermedades    zoon&oacute;ticas potenciales deben ser controladas fortaleciendo los servicios    veterinarios para mejorar la detecci&oacute;n temprana, la respuesta r&aacute;pida,    la vigilancia y las capacidades de reporte de las enfermedades animales incluyendo    las zoonosis en todos los pa&iacute;ses, independientemente de su nivel de desarrollo    y de su potencial comercial."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En mayo de 2009, el Departamento de Agricultura    de EU (USDA) anunci&oacute; un programa de vigilancia de 1.5 millones de d&oacute;lares    para buscar nuevas cepas de influenza en los cerdos. Pero seg&uacute;n Angela    Harless, vocera del USDA, este programa, que fue financiado por los CDC en septiembre    de 2008, tomar&aacute; muestras &uacute;nicamente de los cerdos enfermos presentados    voluntariamente por los porcicultores a los laboratorios gubernamentales y privados,    adem&aacute;s de las piaras expuestas a la nueva cepa del virus H1N1 por trabajadores    de CAFO enfermos.</font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">"El USDA contin&uacute;a alentando a los    criadores a reportar los cerdos enfermos al veterinario de su piara, al funcionario    estatal de salud animal o al veterinario de su zona", dice. "Si las    pruebas realizadas en las piaras resultan positivas para el nuevo virus H1N1,    se mantendr&aacute; a &eacute;stas en estricta observaci&oacute;n y se les permitir&aacute;    reingresar al comercio una vez que se hayan recuperado." </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img04.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero Rich afirma que si no hay m&aacute;s cooperaci&oacute;n    por parte de la industria, el programa de vigilancia del USDA es una "causa    perdida". En otras palabras, explica, los productores no someter&aacute;n    a sus animales a an&aacute;lisis sin una garant&iacute;a de indemnizaci&oacute;n,    lo cual significa una protecci&oacute;n econ&oacute;mica para recuperar las    p&eacute;rdidas en caso de que se descubra el virus.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Los empleados de las CAFO: un eslab&oacute;n    crucial</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Gray se&ntilde;ala que da la bienvenida al nuevo    programa de vigilancia del USDA, pero le preocupa el hecho de que le falta un    elemento crucial: el protocolo no incluye a los trabajadores de las CAFO, quienes    pueden infectar de influenza a los cerdos y tambi&eacute;n ser infectados por    &eacute;stos. Cuando los virus de la influenza zoon&oacute;­tica saltan de una    especie a otra, pueden adquirir nuevas mutaciones y reagruparse en nuevas cepas    que podr&iacute;an ser irreconocibles para los sistemas inmunes animales y humanos,    explica Gray. Si queremos detectar nuevos virus derivados del contacto entre    humanos y animales, entonces tambi&eacute;n necesitamos estudiar a los trabajadores",    subraya.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La dependencia a cargo de la seguridad de los    trabajadores es la Administraci&oacute;n de Seguridad y Salud Ocupacionales    (OSHA). Sin embargo, es t&iacute;pico que la OSHA exima de las inspecciones    rutinarias a las instalaciones de menos de 11 empleados a menos que las soliciten    los empleados u otras dependencias. Aun as&iacute;, al igual que muchas otras    instalaciones modernas de producci&oacute;n, las CAFO est&aacute;n automatizadas    en gran medida, de modo que una t&iacute;pica granja industrial que alberga    a 2000 cerdos requiere de un personal de tan s&oacute;lo siete personas, seg&uacute;n    Don Butler, director de relaciones gubernamentales y asuntos p&uacute;blicos    de Murphy-Brown, la productora de ganado subsidiaria de Smithfield Foods. Wing    a&ntilde;ade que en algunas regiones las CAFO suelen emplear a trabajadores    negros e hisp&aacute;nicos que podr&iacute;an temer un acoso racial si reportan    a la OSHA infracciones de seguridad, as&iacute; como a trabajadores de bajos    ingresos de todas las razas a quienes preocupa mantener sus empleos en la industria    y tener acceso a atenci&oacute;n m&eacute;dica, vivienda y otros servicios que    les proporcionan sus patrones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Cuando se le pregunt&oacute; a un vocero de    OSHA c&oacute;mo regula esta dependencia el riesgo de enfermedades zoon&oacute;ticas    en las CAFO, respondi&oacute; que su &aacute;mbito abarca exclusivamente a los    organismos pat&oacute;genos transportados por la sangre, a trav&eacute;s de    la Norma de Pat&oacute;genos Transportados por la Sangre (29 CFR 1910.1030),    que excluye las infecciones respiratorias como la influenza porcina. La OSHA    considera el riesgo de enfermedad zoon&oacute;tica &uacute;nicamente en funci&oacute;n    de los trabajadores de la atenci&oacute;n m&eacute;dica que intervienen en responder    a una pandemia. Pero el vocero no pudo confirmar si se hab&iacute;a citado alguna    vez a una CAFO por violaci&oacute;n de la Norma de Pat&oacute;genos Transportados    por la Sangre. "La informaci&oacute;n sobre las inspecciones en nuestra    base de datos no es suficientemente detallada como para determinar esto",    dijo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Para desarrollar sus estrategias de inspecci&oacute;n    de las CAFO, la OSHA se basa en las investigaciones generadas por el Instituto    Nacional de Seguridad y Salud Ocupacionales (NIOSH). Seg&uacute;n el funcionario    de salud p&uacute;blica Frank Hearl, las actividades de investigaci&oacute;n    sobre CAFO del NIOSH se est&aacute;n llevando a cabo en dos frentes: uno que    se ocupa de la exposici&oacute;n al ruido (un riesgo ocupacional com&uacute;n    para los porcicultores) y otro que cuantifica los niveles de microbios transportados    por el aire en las CAFO. Esta &uacute;ltima actividad, dice Hearl, es gestionada    por un subsidio externo otorgado a Norman Pace, un distinguido profesor del    Departamento de Biolog&iacute;a Molecular, Celular y del Desarrollo de la Universidad    de Colorado en Boulder. Cuando se le pregunt&oacute; a Pace sobre su investigaci&oacute;n,    dijo que no tiene que ver con las enfermedades zoon&oacute;ticas. Una posible    excepci&oacute;n, se&ntilde;ala, es la enfermedad de Johne, una dolencia que    debilita al ganado de la que algunos sospechan puede ser causante de la enfermedad    humana de Crohn. Este v&iacute;nculo nunca ha sido demostrado cient&iacute;ficamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Hablando en nombre del sector privado, Mary    Bartrell, veterinaria de Murphy-Brown, dice que la compa&ntilde;&iacute;a no    tiene ning&uacute;n plan formal de vigilancia de la influenza para sus trabajadores,    si bien exige que &eacute;stos se vacunen contra la influenza cada a&ntilde;o.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Gray y Silbergeld estiman que los trabajadores    y veterinarios de las CAFO deber&iacute;an ser considerados como grupos de alta    prioridad para la vacunaci&oacute;n y la vigilancia en contra de la influenza.    Estos grupos, se&ntilde;ala Gray, experimentan el m&aacute;ximo factor de riesgo    de infecciones zoon&oacute;ticas en virtud de su exposici&oacute;n rutinaria    e intensiva a los animales de engorda. Tambi&eacute;n sirven como "poblaciones    puente" que pueden transferir estas infecciones de los animales al p&uacute;blico    m&aacute;s amplio, dice.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En el n&uacute;mero de <I>Vaccine</I> del 30    de mayo de 2007, Gary y sus colegas calcularon que la fuerza de trabajo de las    CAFO porcinas y de aves de corral en EU consta de unos 54,000 trabajadores;    este n&uacute;mero es dif&iacute;cil de calcular, explicaron, porque estos trabajadores    no pertenecen a ninguna organizaci&oacute;n unificadora. "Considerando    a otros grupos de alto riesgo contemplados en los planes nacionales de EU para    el acceso especial a las vacunas contra las pandemias y a los antivirales (por    ejemplo, de 8 a 9 millones de trabajadores m&eacute;dicos y de la salud p&uacute;blica),    el n&uacute;mero de trabajadores dedicados a la crianza de cerdos y aves de    corral es relativamente peque&ntilde;o", escribieron los autores. "Por    ello la inversi&oacute;n para su protecci&oacute;n es relativamente escasa y    muy probablemente es rentable."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Basada en un conjunto cada vez mayor de evidencias,    la investigaci&oacute;n de Gray sugiere enf&aacute;ticamente que los trabajadores    y veterinarios de las CAFO pueden infectar a otras personas con virus H1N1.    En un estudio prospectivo de 2 a&ntilde;os de duraci&oacute;n realizado en 803    pobladores rurales de Iowa y publicado en <I>Emergent Infectious Diseases</I>    en diciembre de 2007, se encontr&oacute; que los trabajadores de las CAFO ten&iacute;an    50 veces m&aacute;s probabilidades de tener un n&uacute;mero elevado de anticuerpos    para el virus H1N1 que los integrantes del grupo de control no expuesto. Y,    lo que es igualmente importante, sus c&oacute;nyuges presentaron una probabilidad    25 veces mayor de albergar estos anticuerpos, lo que refleja c&oacute;mo los    virus pueden pasar de los trabajadores de las granjas a sus contactos &iacute;ntimos.    De manera similar, en un trabajo publicado el 15 de mayo de 2009 en el <I>Journal    of the American Veterinary Medical Association</I>, Gary y su coautora Whitney    S. Baker reportaron que 84% de 44 estudios seroepidemiol&oacute;gicos rese&ntilde;ados    identificaron un riesgo incrementado de infecci&oacute;n por pat&oacute;genos    zoon&oacute;ticos entre los veterinarios.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Gray a&ntilde;ade que los investigadores acad&eacute;micos    deber&iacute;an no s&oacute;lo encuestar directamente a los trabajadores sino    adem&aacute;s tomar muestras de los ambientes de las CAFO. "Necesitamos    buscar los virus en el aire, hacer un frotis de las superficies y seguir a los    cerdos y a los trabajadores y entender de qu&eacute; modo saltan los virus de    una especie a otra", dice. "Es importante averiguar c&oacute;mo se    desplazan estos virus y c&oacute;mo persisten en los ambientes de las CAFO de    una cohorte de cerdos a la siguiente. Si encontramos una elevada prevalencia    de infecciones virales con una cepa determinada en enero, ¿por qu&eacute; la    encontramos de nuevo al siguiente enero si los cerdos viven s&oacute;lo seis    meses antes de ser matados? Necesitamos estudiar a los cerdos, a los trabajadores    y el ambiente para comprender c&oacute;mo se desplazan los virus y qu&eacute;    tipo de intervenciones podemos realizar para limitar la transmisi&oacute;n".    Silbergeld envi&oacute; recientemente una propuesta de subsidio al NIEHS para    continuar estudiando los pat&oacute;genos zoon&oacute;ticos incluyendo su persistencia    en los ambientes de las CAFO y en las comunidades cercanas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La dependencia de la bioseguridad</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una pregunta crucial es si pueden llegar a surgir    de las CAFO otras influenzas potencialmente m&aacute;s letales, suponiendo que    estas instalaciones permitieran la evoluci&oacute;n de nuevas cepas con una    velocidad y una eficiencia sin precedentes. Seg&uacute;n Andrew Pekosz, profesor    adjunto de microbiolog&iacute;a e inmunolog&iacute;a de la Escuela de Salud    P&uacute;blica Johns Hopkins Bloomberg, las nuevas cepas virulentas surgen aleatoriamente.    Al concentrar tantos virus en un solo lugar, explica, las CAFO incrementan la    frecuencia a la que podr&iacute;an aparecer cepas m&aacute;s peligrosas. "All&iacute;    todo es cuesti&oacute;n de n&uacute;meros", dice. "Entre m&aacute;s    sean las variantes a las que te veas expuesto, hay m&aacute;s probabilidades    de que te expongas a alguna con propiedades alteradas que dejan margen para    la infecci&oacute;n de un nuevo hu&eacute;sped."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img05.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n6/a10img06.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Dado que existe esa amenaza, la industria depende    de las medidas de bioseguridad para prevenir que los pat&oacute;genos entren    o salgan de las CAFO. Johnson Smith dice que los protocolos de bioseguridad    son espec&iacute;ficos para cada compa&ntilde;&iacute;a y pueden variar de una    instalaci&oacute;n a otra. En general, dice, las CAFO exigen a los empleados    que se den una ducha antes de entrar y salir del lugar de trabajo y que usen    ropas protectoras que cubran su cabellera, sus zapatos y su ropa. "&Uacute;nicamente    se permite al personal autorizado entrar en las instalaciones donde se encuentran    los animales, y se requiere autorizaci&oacute;n para cualquier otra persona",    se&ntilde;ala. "Algunas personas dicen que tenemos algo que ocultar, pero    estas son medidas de seguridad para proteger la salud y la seguridad de los    animales, as&iacute; como la seguridad de los alimentos. Se han implementado    para ayudar a prevenir la diseminaci&oacute;n de las enfermedades de los seres    humanos a los animales."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Butler dice que adem&aacute;s de estas medidas,    la compa&ntilde;&iacute;a exige a los empleados que eviten presentarse en una    CAFO durante por lo menos 4 d&iacute;as despu&eacute;s de haber estado fuera    del pa&iacute;s, con el fin de evitar la introducci&oacute;n de enfermedades    ex&oacute;ticas. "Y nuestras granjas est&aacute;n situadas en zonas rurales,    que tienden a estar escasamente pobladas, con espacios muy abiertos", a&ntilde;ade.    "No son inmediatamente adyacentes a las zonas residenciales."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero en la pr&aacute;ctica los trabajadores    de las CAFO no siempre usan el equipo de protecci&oacute;n recomendado, seg&uacute;n    m&uacute;ltiples cient&iacute;ficos que han estudiado estas instalaciones. Adem&aacute;s,    Wing responde argumentando que hay otras rutas por las cuales los pat&oacute;genos    podr&iacute;an entrar o salir de las CAFO, independientemente de esos protocolos    de seguridad. Por ejemplo, los desechos de los cerdos almacenados en lagunas    adyacentes pueden derramarse hacia los arroyos o penetrar en las aguas subterr&aacute;neas,    dice. Los desechos de cerdo no tratados tambi&eacute;n son rociados rutinariamente    en los campos de cultivo como fertilizante. Y si bien esta no es una pr&aacute;ctica    industrial habitual, hay evidencias anecd&oacute;ticas que sugieren que algunas    veces se arrojan cerdos muertos en los contenedores de escombros, lo cual eleva    la posibilidad de que los vectores transporten pat&oacute;genos de los cerdos    hacia los alrededores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Se desconoce hasta qu&eacute; grado pueden ser    pat&oacute;genos los desechos de los cerdos. Haciendo eco de las conclusiones    a las que otros han llegado, Wing se&ntilde;ala que no hay evidencias que sugieran    que las comunidades que viven cerca de las CAFO tengan &iacute;ndices elevados    de enfermedades infecciosas. Kelley Donham, profesor de salud ocupacional y    ambiental del Colegio Universitario de Salud P&uacute;blica de Iowa, a&ntilde;ade    que la influenza en particular no sobrevive bien en el medio ambiente. "Es    un virus respiratorio", dice. "Siempre est&aacute; buscando c&eacute;lulas    epiteliales respiratorias, de modo que no es veros&iacute;mil sugerir que podr&iacute;a    transmitirse a trav&eacute;s de los desechos."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Aun as&iacute;, Donham se&ntilde;ala que otros    pat&oacute;genos zoon&oacute;ticos que se encuentran en los desechos de los    cerdos &#150;particularmente agentes bacterianos, incluyendo <I>Salmonella</I>, <I>Leptospira</I>    y algunas cepas infecciosas de <I>Escherichia coli</I> &#150;podr&iacute;an    viajar en la direcci&oacute;n del viento como aerosoles y te&oacute;ricamente    infectar a las poblaciones locales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Es m&aacute;s, a&ntilde;ade, las emisiones transportadas    por el aire y por agua de las CAFO suelen estar contaminadas con microbios resistentes    a los antibi&oacute;ticos, tales como el estafilococo dorado resistente a la    meticilina (MRSA). En un art&iacute;culo publicado el 23 de enero de 2009 en    <I>PLoS ONE</I>, Tara C. Smith, del Colegio Universitario de Salud P&uacute;blica    de Iowa, y colaboradores reportaron haber encontrado cepas de MRSA espec&iacute;ficas    de los cerdos entre los granjeros y entre los cerdos en Iowa e Illinois. Los    usos de los antibi&oacute;ticos en la agricultura rebasan hasta ocho veces el    uso cl&iacute;nico humano. Silbergeld dice que esas granjas a escala industrial    compiten con los hospitales como una fuente considerable de resistencia a los    antibi&oacute;ticos que asuelan a la atenci&oacute;n m&eacute;dica hoy en d&iacute;a    &#91;para m&aacute;s informaci&oacute;n, v&eacute;ase "The landscape of antibiotic    resistance", <I>EHP</I> 117:A244-A250 (2009)&#93;.</font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana"><b>¿Conflicto de intereses?</b></font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">Mientras tanto, a Robert Martin, directivo del    Grupo Ambientalista Pew de Washington, DC, le preocupa que los intereses financieros    puedan ser en parte culpables de la actual falta de datos y regulaciones. "Incluso    los mejores cient&iacute;ficos parecen resistirse a decir algo contra la industria",    se&ntilde;ala. "Con la reducci&oacute;n del financiamiento p&uacute;blico    para la investigaci&oacute;n, es la agricultura animal industrial la que paga    pr&aacute;cticamente toda la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre los    animales que se lleva a cabo hoy en d&iacute;a en las universidades estatales    ubicadas en terrenos cedidos por la federaci&oacute;n."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Martin dirigi&oacute; la Comisi&oacute;n Pew    sobre Producci&oacute;n Animal Industrial, que public&oacute; su informe definitivo    <I>Putting meat on the table: industrial farm animal production in America</I>    &#91;<I>Poniendo la carne sobre la mesa: la producci&oacute;n animal industrial    en Estados Unidos</I>&#93; en abril de 2008. Al preparar ese informe, dice,    "Examinamos esa relaci&oacute;n estrecha, y nos pareci&oacute; que la investigaci&oacute;n    est&aacute; sesgada para generar m&aacute;s ganancias para la industria. A muchos    investigadores acad&eacute;micos les preocupa perder el apoyo de su principal    fuente de d&oacute;lares para la investigaci&oacute;n &#150;es decir, el sector de    la industria animal &#150;y eso hace que tengan recelos para ver los problemas    de la industria con una mente abierta."</font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">"Estamos de acuerdo en que deber&iacute;a    de haber un mayor financiamiento p&uacute;blico, pero dado que nuestro gobierno    y el Congreso no est&aacute;n destinando suficiente dinero a este fin, alguien    tiene que pagar para que se lleve a cabo la investigaci&oacute;n", replica    Johnson Smith. "Realmente, como naci&oacute;n, ¿podemos darnos el lujo    de no investigar? ¿Qui&eacute;n m&aacute;s pagar&aacute; por la investigaci&oacute;n    agr&iacute;cola sino aquellos que tienen intereses particulares en el progreso    y el mejoramiento de las pr&aacute;cticas actuales?"</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Estos puntos llevan a nuevas preguntas: ¿a qui&eacute;n    le corresponde decidir de qu&eacute; manera se promueven y se mejoran las pr&aacute;cticas    actuales? Y ¿en qu&eacute; consiste esa "promoci&oacute;n" y ese "mejoramiento"?    Las respuestas a estas preguntas recaen r&aacute;pidamente en las perspectivas    subjetivas y completamente divergentes acerca de c&oacute;mo deber&iacute;a    administrarse la producci&oacute;n de los alimentos, y sin embargo este tema    enormemente complejo desaf&iacute;a las soluciones sencillas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La industria argumenta que la tendencia a la    agricultura animal dominada por las CAFO es m&aacute;s segura que la ganader&iacute;a    m&aacute;s tradicional, en la cual el ganado pasa mucho de su tiempo expuesto    a las inclemencias del clima y a los virus de otros animales, incluyendo las    aves salvajes. Entre otras medidas preventivas, dice Johnson Smith, los productores    de carne de cerdo cr&iacute;an a su ganado en construcciones cerradas con malla    de alambre para prevenir que las aves entren en las instalaciones, y el alimento    para los cerdos se almacena en tambos cerrados que previenen que se contamine    con excrementos de aves.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En otro ejemplo del modo en que la ganader&iacute;a    viene con sus propios riesgos de enfermedad infecciosa, Smith dice que la infecci&oacute;n    con <I>Trichinella spiralis</I> (el origen de la peligrosa enfermedad humana    llamada triquinosis, que se contrae por medio de alimentos contaminados) es    mucho menos frecuente en los cerdos criados en las CAFO que en los cerdos criados    al aire libre, que tienen muchas mayores posibilidades de alimentarse con alimento    para cerdos y ocasionalmente una rata o un animal salvaje muerto. "La verdadera    pregunta", dice Smith, "es ¿en qu&eacute; medida representan realmente    una amenaza estas instalaciones de CAFO?, y ¿cu&aacute;les son los sacrificios    que tenemos que aceptar para tener fuentes de prote&iacute;na?"</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Aun as&iacute;, las CAFO pueden resultar chocantes    a los sentidos y capaces de evocar reacciones p&uacute;blicas intensas. Estas    reacciones ponen a la defensiva de manera rutinaria a la industria, que intenta    obtener el favor de la opini&oacute;n p&uacute;blica con estrategias de comunicaci&oacute;n    que los cr&iacute;ticos descartan rutinariamente como una interpretaci&oacute;n    sesgada. Extraer informaci&oacute;n exacta en este contexto tan asediado constituye    en el mejor de los casos un reto, o bien, al decir de algunos, es imposible.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como ocurre con otros temas complejos, casi    todos los aspectos importantes de la producci&oacute;n en las CAFO pueden ser    contemplados desde m&uacute;ltiples perspectivas. Pero quiz&aacute; al menos    esto quede claro: la pandemia actual demuestra que los virus de origen animal    pueden representar una amenaza sustancial a la salud humana. Y dado el caso    de que las CAFO aceleren la evoluci&oacute;n de estos virus, se&ntilde;ala Gray,    el p&uacute;blico tiene derecho a saber c&oacute;mo evolucionan esos virus y    qu&eacute; pasos pueden darse para limitar su diseminaci&oacute;n. "Si    encontramos algo nuevo," dice, "necesitamos incrementar la vigilancia    para seguirle la pista, y no dejarlo de lado y hacer como si no estuviera ocurriendo    nada hasta que el problema explote."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>El maestro en ciencias Charles W. Schmidt,    de Portland, Maine, ha escrito para </I>Discover Magazine, Science, <I>y </I>Nature    Medicine<I>. En 2002 obtuvo el Premio al Periodismo sobre La Ciencia en la Sociedad    de la Asociaci&oacute;n Nacional de Escritores Cient&iacute;ficos.</I>     <br>   <a name="nt"></a><a href="#tx">*</a> Publicado originalmente en <I>Environmental    Health Perspectives</I>, volumen 117, n&uacute;mero 9, septiembre 2009, p&aacute;ginas    A394-A401.</font></p>      ]]></body>
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