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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"> <b>P&Aacute;GINAS DE SALUD P&Uacute;BLICA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v48n6/a11img01.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Jamison DT, Breman JG, Measham AR et al.,    ed.</i> <b>Disease control priorities in developing countries</b>. <i>Washington,    DC: Oxford University Press, The World Bank, 2006, segunda edici&oacute;n.</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La ya cl&aacute;sica primera edici&oacute;n del    libro <I>Prioridades para el control de enfermedades en los pa&iacute;ses en    desarrollo</I>, publicada en 1993, estuvo ligada a M&eacute;xico de diversas    maneras. En primer lugar, fue un elemento clave para el desarrollo de las pol&iacute;ticas    de salud en el pa&iacute;s a mediados de los a&ntilde;os noventa. De hecho,    algunas de esas propuestas han inspirado nuestra actual reforma del sistema    de salud. Pero hay algo todav&iacute;a m&aacute;s importante. Uno de los cuatro    editores de la edici&oacute;n original, Jos&eacute; Luis Bobadilla, era mexicano    y un querido amigo m&iacute;o. Su muerte en un accidente a&eacute;reo hace diez    a&ntilde;os cuando cumpl&iacute;a con una misi&oacute;n para el Banco Interamericano    de Desarrollo hace que la publicaci&oacute;n de la segunda edici&oacute;n del    libro (al cual me referir&eacute; como PCE2) nos brinde la oportunidad de honrar    su memoria y constatar que su contribuci&oacute;n a esta l&iacute;nea seminal    de trabajo ha superado la prueba del tiempo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Debido a su novedosa metodolog&iacute;a, su    visi&oacute;n integradora y su abordaje multidisciplinario, la primera edici&oacute;n    de <I>Prioridades para el control de enfermedades en los pa&iacute;ses en desarrollo</I>    result&oacute; un derroche de ingenio y un banquete de ideas iluminadoras. La    segunda edici&oacute;n ha logrado lo que parec&iacute;a imposible: superar a    su predecesor. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Durante los trece a&ntilde;os que separan ambas    ediciones, la arena de la salud global ciertamente ha cambiado. Hoy hay nuevos    actores, nuevos recursos, nuevos debates, desaf&iacute;os novedosos. Pero hay    tambi&eacute;n nuevos consensos, particularmente en lo que respecta al papel    central de la salud en el desarrollo, as&iacute; como al conocimiento en el    avance de la salud. La primera parte de este consenso se basa en el creciente    cuerpo de estudios que muestra que la salud no es s&oacute;lo el resultado del    desarrollo econ&oacute;mico, sino uno de sus principales determinantes. La segunda    parte del consenso es que el conocimiento cient&iacute;fico representa el motor    m&aacute;s poderoso del progreso en materia de salud. Todos coincidimos en que    la b&uacute;squeda del conocimiento es un valor en s&iacute; mismo, una parte    esencial de la cultura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero, adem&aacute;s, la investigaci&oacute;n    tiene un valor instrumental como medio para mejorar la salud. Esto se logra    a trav&eacute;s de tres mecanismos. En primer lugar, el conocimiento genera    nuevas y mejores tecnolog&iacute;as, como los medicamentos, las vacunas y los    procedimientos diagn&oacute;sticos. En segundo lugar, el conocimiento cient&iacute;fico,    al ser interiorizado por las personas, estructura su comportamiento cotidiano    en dominios tan importantes como la higiene personal, los h&aacute;bitos alimenticios,    la sexualidad y la crianza de los ni&ntilde;os. De esta manera el conocimiento    empodera a las personas para modificar sus estilos de vida y as&iacute; promover    su propia salud. En tercer lugar, el conocimiento puede mejorar la toma de decisiones,    tanto en la prestaci&oacute;n de los servicios de salud como en la formulaci&oacute;n    de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Cada uno de estos mecanismos se ve limitado    por una serie de brechas que debemos superar. Por lo que se refiere al uso del    conocimiento para generar nuevas soluciones, nuestro principal reto es enfrentar    "la brecha 10/90", que significa que apenas 10% de los recursos globales    para la investigaci&oacute;n en salud se destinan a los problemas que afectan    a 90% de la poblaci&oacute;n mundial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Por lo que toca al uso del conocimiento para    mejorar los estilos de vida, el reto consiste en ampliar el acceso a &eacute;l    por parte de todas las personas, particularmente las m&aacute;s pobres. Democratizar    el conocimiento es esencial para que las personas desarrollen el poder de enfrentar    los riesgos a&ntilde;ejos y emergentes. Este poder les permite asimismo ser    usuarios informados de los servicios de salud y ciudadanos exigentes de sus    derechos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Finalmente, la tercera brecha se refiere a la    distancia que a&uacute;n separa el conocer y el hacer, debido a una deficiente    traducci&oacute;n de la investigaci&oacute;n en decisiones para la acci&oacute;n.    Aqu&iacute; el gran reto es lograr que el poder de las ideas oriente las ideas    del poder, es decir, las ideas de aquellos que tienen el poder para dise&ntilde;ar    e implantar las pol&iacute;ticas de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Diversos desarrollos recientes en M&eacute;xico    pueden servir para ilustrar este &uacute;ltimo punto. Gracias a la colaboraci&oacute;n    de varias organizaciones acad&eacute;micas e internacionales, el armamento anal&iacute;tico    de las pol&iacute;ticas de salud se ha visto considerablemente enriquecido durante    los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la inclusi&oacute;n de herramientas tan s&oacute;lidas    como las que promueve el PCE. Dentro de estas herramientas se incluyen la medici&oacute;n    de la carga de enfermedad, el an&aacute;lisis de costo-efectividad, las cuentas    nacionales de salud y las encuestas estandarizadas. La aplicaci&oacute;n rigurosa    de estos bienes p&uacute;blicos globales relacionados con el conocimiento, aunada    a la existencia de excelentes bases de datos nacionales, ayud&oacute; a catalizar    una reforma estructural del sistema mexicano de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Se trata posiblemente de un caso de libro de    texto en lo que se refiere a pol&iacute;ticas basadas en evidencias. En efecto,    el an&aacute;lisis riguroso hizo posible que tanto los tomadores de decisiones    como el p&uacute;blico en general cobraran conciencia de diversas realidades    cr&iacute;ticas que requer&iacute;an de una soluci&oacute;n. As&iacute;, el    c&aacute;lculo cuidadoso de las cuentas nacionales de salud revel&oacute; que    m&aacute;s de la mitad del gasto total en salud en M&eacute;xico era gasto de    bolsillo. Esto se deb&iacute;a al hecho de que aproximadamente la mitad de la    poblaci&oacute;n carec&iacute;a de seguro de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Estos hallazgos resultaron inesperados, ya que    hab&iacute;a la creencia generalizada de que el sistema mexicano de salud se    financiaba b&aacute;sicamente con recursos p&uacute;blicos. En contraste, el    an&aacute;lisis revel&oacute; la existencia de una paradoja inaceptable. Sabemos    que la atenci&oacute;n de la salud es una de las maneras m&aacute;s efectivas    para luchar contra la pobreza. Sin embargo, la propia atenci&oacute;n m&eacute;dica    se convierte en un factor de empobrecimiento de los hogares cuando no se cuenta    con los mecanismos sociales para garantizar un financiamiento justo que proteja    a toda la poblaci&oacute;n. La conciencia del hecho de que millones de hogares    hab&iacute;an estado pagando sumas catastr&oacute;ficas de sus bolsillos gener&oacute;    una perspectiva diferente sobre la operaci&oacute;n del sistema de salud. Los    dise&ntilde;adores de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ampliaron su enfoque    para tomar en consideraci&oacute;n diversos temas financieros que demostraron    tener un enorme impacto sobre la prestaci&oacute;n de servicios de salud y los    niveles de pobreza de los hogares mexicanos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Otro bien p&uacute;blico global que contribuy&oacute;    a la reforma fue el marco de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)    para la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o de los sistemas de salud. Este    marco, publicado en el a&ntilde;o 2000 como parte del <I>Informe sobre la salud    en el mundo</I>, puso &eacute;nfasis en el financiamiento justo como uno de    los objetivos intr&iacute;nsecos de los sistemas de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como consecuencia directa de los altos niveles    de gasto de bolsillo, M&eacute;xico mostr&oacute; un desempe&ntilde;o muy pobre    en la comparaci&oacute;n internacional sobre justicia financiera. En lugar de    generar una reacci&oacute;n defensiva, la constataci&oacute;n de este resultado    ech&oacute; a andar en 2001 un an&aacute;lisis detallado a nivel nacional, el    cual demostr&oacute; que los gastos catastr&oacute;ficos se concentraban en    los hogares pobres y no asegurados. Este an&aacute;lisis fue llevado a cabo    de manera conjunta por la Secretar&iacute;a de Salud de M&eacute;xico, la OMS    y la Fundaci&oacute;n Mexicana para la Salud, lo que constituye un ejemplo de    la forma en que los gobiernos nacionales, los organismos internacionales y las    instituciones no gubernamentales pueden unir esfuerzos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El an&aacute;lisis a nivel nacional se bas&oacute;    en datos de las encuestas de ingreso y gasto para M&eacute;xico, otro bien p&uacute;blico    global. Estas encuestas son producidas por muchos pa&iacute;ses del mundo y    generan bases de datos homog&eacute;neas que son clave para las comparaciones    internacionales. El uso cuidadoso de los an&aacute;lisis nacionales e internacionales    gener&oacute; las herramientas necesarias para promover una profunda reforma    legislativa que fue aprobada en 2003 por una amplia mayor&iacute;a en el Congreso    de M&eacute;xico, estableciendo un sistema de protecci&oacute;n social en salud.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Este sistema est&aacute; reorganizando e incrementando    el financiamiento p&uacute;blico hasta en un punto porcentual del PIB durante    un periodo de siete a&ntilde;os. El objetivo es ofrecer un seguro universal    de salud que beneficiar&aacute; a 50 millones de mexicanos, pobres en su mayor&iacute;a,    que hasta ahora hab&iacute;an quedado excluidos de los esquemas formales de    aseguramiento por ser autoempleados, estar fuera del mercado de trabajo o trabajar    en el sector informal de la econom&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El incremento en el financiamiento est&aacute;    sirviendo como punta de lanza de un esfuerzo may&uacute;sculo destinado a alinear    los incentivos a todo lo largo del sistema de salud. Hoy las familias pobres    se pueden afiliar a un nuevo esquema denominado Seguro Popular de Salud, que    sirve de base para la asignaci&oacute;n de los recursos federales a los estados.    El antiguo modelo de "presupuestaci&oacute;n burocr&aacute;tica",    que subsidiaba a los prestadores de servicios sin tomar en cuenta su desempe&ntilde;o,    est&aacute; siendo reemplazado por una "presupuestaci&oacute;n democr&aacute;tica",    que hace posible que el dinero siga a la gente mediante un subsidio a la demanda.    Adem&aacute;s, el uso de pagos <I>capitados </I>y la libertad de elecci&oacute;n    permiten asegurar un equilibrio &oacute;ptimo entre calidad y eficiencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Para alcanzar este prop&oacute;sito, la reforma    financiera en el nivel macro se est&aacute; complementando con una reforma gerencial    en el nivel micro. Se trata de fortalecer la oferta de servicios a trav&eacute;s    de una serie de intervenciones espec&iacute;ficas como las siguientes: la planeaci&oacute;n    de largo plazo de la infraestructura de atenci&oacute;n, la evaluaci&oacute;n    de tecnolog&iacute;as, el abasto eficiente y la prescripci&oacute;n racional    de medicamentos, el desarrollo de los recursos humanos incluyendo la capacitaci&oacute;n    gerencial, los sistemas de informaci&oacute;n orientados por los resultados,    la acreditaci&oacute;n de unidades de atenci&oacute;n, la certificaci&oacute;n    de proveedores, el aseguramiento de la calidad y la evaluaci&oacute;n comparativa    del desempe&ntilde;o, tanto de los sistemas estatales como de las instituciones    de salud. Me complace constatar que todos estos temas sist&eacute;micos ocupan    un lugar relevante en el PCE2. Gracias a este nuevo enfoque, el PCE2 se convertir&aacute;    en un recurso invaluable para facilitar el papel rector que los ministerios    de salud deben desempe&ntilde;ar con eficacia creciente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El elemento que articula las reformas financiera    y gerencial es un paquete expl&iacute;cito de beneficios que ha sido dise&ntilde;ado    utilizando el costo, la efectividad y la aceptabilidad social como criterios    conductores. Adem&aacute;s de servir como herramienta para la definici&oacute;n    de prioridades, el paquete tambi&eacute;n es un medio para empoderar a la gente    al crearle una clara conciencia de sus derechos. El trabajo pionero del PCE1    ha sido crucial para este componente de la reforma. Estoy seguro de que la nueva    edici&oacute;n enriquecer&aacute; a&uacute;n m&aacute;s las bases anal&iacute;ticas    para la transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Uno de los sellos distintivos de la experiencia    mexicana ha sido la inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n para el dise&ntilde;o    de la reforma, el seguimiento de su implantaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n    de sus resultados. &Eacute;ste es un claro ejemplo de la posibilidad de armonizar    dos valores centrales de la investigaci&oacute;n en salud: la excelencia cient&iacute;fica    y la pertinencia en la toma de decisiones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La necesidad de contar con investigaci&oacute;n    s&oacute;lida para iluminar la toma de decisiones se acent&uacute;a en estos    tiempos, cuando todos estamos buscando mejores maneras de fortalecer los sistemas    de salud. Debido a los vac&iacute;os en nuestro conocimiento actual, cada iniciativa    de reforma debe ser vista como un experimento cuyos efectos deben ser documentados    en beneficio de cualquier otra iniciativa, presente o futura. Ello requiere    de una s&oacute;lida inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n de sistemas de    salud, tal como lo propone el PCE2. Cada innovaci&oacute;n es una oportunidad    de aprendizaje. No aprovecharla nos condena a redescubrir, con un enorme costo,    lo que ya se sab&iacute;a o, peor a&uacute;n, a repetir los errores del pasado.    Para reformar es indispensable informar o de lo contrario se corre el peligro    de deformar. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El caso mexicano tambi&eacute;n demuestra que    el dilema entre la investigaci&oacute;n local y global es falso. Como hemos    visto, la globalizaci&oacute;n permite convertir el conocimiento en un bien    p&uacute;blico internacional que puede llevarse al centro de las agendas nacionales    con el fin de hacer frente a alg&uacute;n problema local. Esta aplicaci&oacute;n,    por su parte, retroalimenta el acervo global de experiencias, generando as&iacute;    un proceso de aprendizaje compartido entre las naciones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por &uacute;ltimo, la reforma mexicana ilustra    la manera en la que los bienes p&uacute;blicos del conocimiento pueden empoderar    a los tomadores locales de decisiones para hacer avanzar la agenda de salud    en la competencia por atenci&oacute;n y recursos p&uacute;blicos. Especialmente    en su interacci&oacute;n con los ministros de finanzas los responsables de la    salud pueden usar las evidencias globales para demostrar que, adem&aacute;s    de su valor intr&iacute;nseco, un sistema de salud con un buen desempe&ntilde;o    contribuye al bienestar general de la sociedad al mejorar la productividad,    incrementar las capacidades educativas, desarrollar el capital humano, generar    empleo, proteger el ahorro, aliviar la pobreza, mejorar la competitividad y    estimular de manera directa el crecimiento econ&oacute;mico. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Estos argumentos, brillantemente documentados    en varios cap&iacute;tulos del PCE2, han sido una poderosa herramienta que ha    convencido a los tomadores de decisiones sobre la necesidad de movilizar m&aacute;s    dinero para la salud. Pero este libro tambi&eacute;n ofrece elementos para asegurarnos,    en palabras del legendario profesor Ramalingaswami, de obtener m&aacute;s salud    por el dinero. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La experiencia que se comparte en estas l&iacute;neas    ilustra cu&aacute;n correcta es la argumentaci&oacute;n de Dean Jamison cuando    asegura que el ritmo de difusi&oacute;n del conocimiento dentro de un pa&iacute;s    determinar&aacute;, mucho m&aacute;s que su nivel de ingreso, el ritmo del mejoramiento    de la salud de su poblaci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A su vez, la diseminaci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos    globales relacionados con el conocimiento depender&aacute; de la renovaci&oacute;n    de la cooperaci&oacute;n internacional en salud. Para terminar, quiero sugerir    tres elementos clave para dicha renovaci&oacute;n, tres "e": experiencias,    evidencias y empat&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En primer lugar, la revoluci&oacute;n de las    comunicaciones nos ofrece la oportunidad de intercambiar experiencias sobre    la manera de enfrentar los retos comunes a los sistemas de salud de todo el    mundo. Estoy seguro que el PCE2 tendr&aacute; incluso m&aacute;s &eacute;xito    que su predecesor en acelerar la diseminaci&oacute;n de conocimiento pertinente    a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Para que ese intercambio sea &uacute;til, deber&aacute;    estar basado en evidencias sobre las alternativas. S&oacute;lo as&iacute; seremos    capaces de construir una base s&oacute;lida de conocimiento sobre lo que realmente    funciona y sobre las posibilidades de transferirlo cuando sea cultural, pol&iacute;tica    y financieramente razonable hacerlo. El camino es claro: las evidencias derivadas    de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica deben ser el faro que ilumine el    dise&ntilde;o, la implantaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n de los programas    en los gobiernos nacionales, las agencias de cooperaci&oacute;n bilaterales    y los organismos multilaterales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero hay un valor m&aacute;s. El fil&oacute;sofo    brit&aacute;nico Sir Isaiah Berlin ha propuesto el estudio comparativo de otras    culturas como un ant&iacute;doto contra la intolerancia, los estereotipos y    el peligroso enga&ntilde;o por parte de individuos, tribus, estados, ideolog&iacute;as    o religiones que se presentan como poseedores &uacute;nicos de la verdad. Y    esto nos lleva a nuestro tercer elemento: la empat&iacute;a, esa caracter&iacute;stica    humana que nos permite participar emocionalmente de una realidad ajena, comprenderla,    relacionarnos con ella y, a final de cuentas, valorar los elementos esenciales    que nos hacen a todos miembros de la raza humana. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El Proyecto de Prioridades para el Control de    Enfermedades es un excelente ejemplo de lo que la salud global requiere hoy    en d&iacute;a: cooperaci&oacute;n global para la creaci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos    globales que nos ayudar&aacute;n a enfrentar los problemas globales comunes.    El PCE2 es el heraldo de esta concepci&oacute;n m&aacute;s iluminada de la salud    global, que subraya el valor del conocimiento para informar las pol&iacute;ticas    y la acci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como &uacute;ltima reflexi&oacute;n propongo    que nos aseguremos de que en el proceso de compartir el conocimiento no haya    perdedores, sino que todos seamos ganadores: los productores del conocimiento,    es decir los investigadores; los reproductores de ese conocimiento, como los    editores de revistas cient&iacute;ficas y los educadores; las entidades financieras,    tanto p&uacute;blicas como privadas; los responsables de traducir el conocimiento    en bienes y servicios; los usuarios del conocimiento, especialmente los ministros    de salud, los ministros de finanzas y otros dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas    p&uacute;blicas; y por &uacute;ltimo, y sin duda los m&aacute;s importantes,    los ciudadanos, quienes deben ser empoderados por el conocimiento para ejercer    plenamente su derecho a la atenci&oacute;n de la salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por fortuna el tema de los bienes p&uacute;blicos    globales contiene en su esencia la posibilidad de compartir. Es un tema en el    que todos podemos participar y del cual todos podemos beneficiarnos. Es un tema    en el que el inter&eacute;s propio de cada pa&iacute;s coincide con el inter&eacute;s    com&uacute;n de todas las naciones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Uno de los pensadores que mejor capt&oacute;    la posibilidad de compartir el conocimiento fue Thomas Jefferson, quien hace    casi dos siglos afirm&oacute;:</font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">Aquel que recibe una idea de m&iacute;, recibe      &eacute;l mismo instrucci&oacute;n sin reducir la m&iacute;a, del mismo modo      que quien enciende su vela con la m&iacute;a, recibe luz sin dejarme en la      oscuridad. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana"> En el curso de las deliberaciones que seguir&aacute;n    a la important&iacute;sima publicaci&oacute;n del PCE2 habr&aacute;n de encenderse    muchas velas. Con ellas, todos contribuiremos a iluminar el camino hacia nuestra    meta com&uacute;n: un desarrollo m&aacute;s equitativo a trav&eacute;s de una    mejor toma de decisiones para la salud.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2" face="Verdana"><i>Julio Frenk</i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nota: rese&ntilde;a presentada en el lanzamiento    de la segunda edici&oacute;n del libro <I>Disease Control Priorities in Developing    Countries </I>en Beijing, China, el 2 de abril de 2006.</font></p>      ]]></body>
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