<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0036-3634</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Salud Pública de México]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Salud pública Méx]]></abbrev-journal-title>
<issn>0036-3634</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0036-36342005000600013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La pandemia que viene]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gómez Dantés]]></surname>
<given-names><![CDATA[Octavio]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>47</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>471</fpage>
<lpage>473</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0036-36342005000600013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0036-36342005000600013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0036-36342005000600013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>P&Aacute;GINAS DE SALUD P&Uacute;BLICA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><B>La pandemia que viene</B> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v47n6/a13fig01.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>Apperzeller T. </i><B>Tracking the next killer    flu. </B><I>National Geographic 2005;208(4):2-31 </I>La amenaza conocida a la    salud m&aacute;s ser&iacute;a que enfrenta el mundo es la gripe aviar</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v47n6/a13fig02.gif"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>Garret L. </I><B>The next pandemic? </B><I>Foreign    Affairs 2005;84(4):3-23. sterholm MT. </I><B>Preparing for the next pandemic.</B><I>    Foreign Affairs 2005;84(4):24-37. Karesh WB, Cook Ra. </I><B>The human-animal    link.</B><I> Foreign Affairs 2005;84(4):38-50. Garret L. </I><B>The lessons    of HIV.</B> <I>Foreign Affairs 2005;84(4):51-65. </I></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v47n6/a13fig03.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>Walsh B. </i><B>A wing and a prayer. </B><I>Time    2005;166(16):22-29. </I></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La amenaza conocida a la salud m&aacute;s ser&iacute;a    que enfrenta el mundo es la gripe aviar</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Lee Jong-Wook    <br>   Director de la    <br>   Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">S&oacute;lo el SIDA ha generado un nivel de atenci&oacute;n    semejante. Y esta pandemia todav&iacute;a no llega. Revistas tan diversas como    <I>Nature, Time, Foreign Affairs y National Geographic </I>le han dedicado sus    portadas y art&iacute;culos principales, y no ha habido peri&oacute;dico en    el mundo que no haya publicado un suplemento especial sobre el tema. No es para    menos, si las predicciones m&aacute;s sobrias se cumplen, la pandemia de gripe    aviar que tanto se anuncia producir&aacute; enormes da&ntilde;os a la salud    y trastornos econ&oacute;micos sin precedentes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> De 2003 a la fecha, en el sudeste asi&aacute;tico,    China, Hong Kong e Indonesia han fallecido de influenza aviar poco m&aacute;s    de 60 personas y han muerto o han tenido que sacrificarse alrededor de 150 millones    de aves. Los da&ntilde;os econ&oacute;micos ascendieron, s&oacute;lo en el 2004,    a m&aacute;s de 10 mil millones de d&oacute;lares. Y este &uacute;ltimo verano    el virus H5N1 empez&oacute; a extenderse hacia occidente. Se detect&oacute;    ya en Mongolia, Tibet, Siberia, Kazakhist&aacute;n, Turqu&iacute;a, Rumania,    Rusia, Suecia y Gran Breta&ntilde;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los c&aacute;lculos sobre el n&uacute;mero de    muertes que esta pandemia podr&iacute;a producir var&iacute;an considerablemente.    Los escenarios m&aacute;s conservadores de la Organizaci&oacute;n Mundial de    la Salud hablan de entre dos y siete millones de decesos. Laurie Garrett anticipa    hasta 16 millones de muertes s&oacute;lo en Estados Unidos. Los escenarios mas    dram&aacute;ticos arrojan cifras de entre 180 y 360 millones de fallecimientos,    cinco veces m&aacute;s que los producidos por el SIDA hasta la fecha. Del lado    cauteloso, otros grupos de cient&iacute;ficos aseguran que el n&uacute;mero    de muertes ser&aacute; m&aacute;s bien similar al de la pandemia de influenza    asi&aacute;tica de 1957 o al del brote de gripe de Hong Kong de 1968, que produjeron    dos y un mill&oacute;n de muertes, respectivamente, cifras muy lejanas a las    de la pandemia de influenza de 1918, que produjo por lo menos 60 millones de    v&iacute;ctimas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Se prev&eacute; que el virus se trasladar&aacute;    de las aves a los cerdos y de all&iacute; al ser humano. De hecho, parte de    este recorrido ya se dio. El virus H5N1 pas&oacute; de los patos en China a    los pollos en Hong Kong, en donde las autoridades ordenaron el sacrificio de    pr&aacute;cticamente todas estas aves de la ciudad, lo que pareci&oacute; detener    el brote. El virus, sin embargo, retrocedi&oacute; a China, en donde se le volvi&oacute;    a detectar en aves acu&aacute;ticas y, poco despu&eacute;s, en aves dom&eacute;sticas    y pollos. De all&iacute; se traslad&oacute; a Vietnam y Tailandia, al tiempo    que su virulencia se incrementaba. En 2005 se detect&oacute; en puercos en Indonesia    y, al parecer, China y Vietnam. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las condiciones en las que este virus est&aacute;    mutando son particularmente favorables para su eventual transmisi&oacute;n al    ser humano. Unas cuantas cifras as&iacute; lo indican. En China, por ejemplo,    en la &uacute;ltima pandemia de 1968-1969 hab&iacute;a 12.3 millones de pollos    y 5.2 millones de cerdos. Hoy hay 13 mil millones de pollos y 508 millones de    puercos. Los incrementos en el resto de Asia son similares. Si tomamos en cuenta    adem&aacute;s que de 1980 a la fecha se ha triplicado el n&uacute;mero de viajeros    internacionales para alcanzar un promedio diario de tres millones, las posibilidades    de una pandemia devastadora resultan enormes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Nuestra capacidad de respuesta frente una epidemia    de esta naturaleza al parecer es limitada. El antiviral que pudiera utilizarse    para combatir la influenza, el oseltamivir, tiene una eficacia m&aacute;s bien    modesta seg&uacute;n un metaan&aacute;lisis recientemente publicado por el <I>British    Medical Journal</I>. Es un hecho que no previene la infecci&oacute;n; al parecer    se limita a reducir en un d&iacute;a la duraci&oacute;n de la enfermedad. Andrew    Cole, del Hospital Universitario de St. George en Londres, se pregunta: y si    esto es cierto, ¿nos sirve de algo? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Y luego est&aacute; la vacuna, que tambi&eacute;n    tiene sus problemas. En primer lugar, no puede producirse hasta que surja el    virus espec&iacute;fico responsable de esta potencial pandemia. En segundo lugar    est&aacute; el problema de la velocidad a la que esta vacuna puede producirse.    Incluso en los escenarios m&aacute;s optimistas se piensa que varios millones    de personas se infectar&aacute;n antes de que la vacuna est&eacute; lista. En    tercer lugar, est&aacute; el problema de las cantidades que podr&iacute;an llegar    a generarse ya que son muy pocos los pa&iacute;ses (Alemania, Australia, Canad&aacute;,    Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Jap&oacute;n y Reino Unido) que cuentan    con la capacidad para producirla. Otro de los problemas es la distribuci&oacute;n:    ¿ser&aacute; el mundo capaz de distribuir este escas&iacute;simo recurso    entre aquellos que m&aacute;s lo necesitan o prevalecer&aacute; el ego&iacute;smo    y la irracionalidad? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La mayor de las debilidades se ubica en la atenci&oacute;n    a los casos. Aqu&iacute; la conclusi&oacute;n es contundente: no hay pa&iacute;s    en el mundo con la infraestructura hospitalaria y el personal necesarios para    atender la cantidad de casos de influenza aviar que pudieran presentarse </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Hay quien piensa que se est&aacute; exagerando    la magnitud del peligro. Paul Ewald, bi&oacute;logo evolucionista de la Universidad    de Louisville, Kentucky, asegura que contamos con sistemas de respuesta mucho    m&aacute;s eficientes que limitar&aacute;n los da&ntilde;os a la salud. Conocemos    mucho mejor que hace tres d&eacute;cadas la manera en que se propagan este tipo    de infecciones; contamos con mejores sistemas de informaci&oacute;n, y los sistemas    de comunicaci&oacute;n son infinitamente m&aacute;s eficientes. En donde el    optimismo de Ewald parece exagerado, es en su confianza en los nuevos medicamentos    antivirales y las vacunas. Como se menciona m&aacute;s atr&aacute;s, los antivirales,    en general, y los medicamentos contra la influenza, en particular, tienen una    eficacia pobre, y la tecnolog&iacute;a para la producci&oacute;n de vacunas    contra la influenza no ha avanzado gran cosa en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> En el &aacute;mbito econ&oacute;mico las predicciones    no son m&aacute;s alentadoras. En el momento en que surjan evidencias de que    el virus se transmite de persona a persona y tiene una alta letalidad, se implantar&aacute;n    cuarentenas y restricciones de viaje que paralizar&aacute;n la econom&iacute;a    mundial. Y la raz&oacute;n de esto, seg&uacute;n Michael Osterlholm, infect&oacute;logo    de la Universidad de Minnesota, es relativamente simple: "Somos mucho m&aacute;s    vulnerables hoy porque en el pasado &eacute;ramos m&aacute;s autosuficientes".    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las medidas de aislamiento no han probado su    eficacia en la diseminaci&oacute;n de la influenza por el simple hecho de que    se trata de una enfermedad extraordinariamente contagiosa. Pero ¿qu&eacute;    gobierno va a resistir la tentaci&oacute;n de implantar cuarentenas? Ya en abril    de 2005 el Presidente Bush emiti&oacute; una orden ejecutiva autorizando su    uso en Estados Unidos y permitiendo el aislamiento de los visitantes internacionales    sospechosos de portar el virus de la influenza. Recordemos el caso del SARS,    que siendo mucho menos peligroso, pr&aacute;cticamente paraliz&oacute; el comercio    y los viajes en Asia durante tres meses. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Particularmente sensibles son las consecuencias    en el abasto de productos y servicios que se distribuyen exclusivamente a trav&eacute;s    de redes internacionales y que son esenciales para una econom&iacute;a. Destacan    dentro de &eacute;stos ciertos alimentos y medicamentos. Muchas otras industrias    que requieren de contacto humano cercano, como las escuelas, los cines y los    restaurantes, tambi&eacute;n se ver&aacute;n afectados. ¿Y qu&eacute; decir    de los efectos en la productividad laboral provocados por el da&ntilde;o a la    salud de los trabajadores? Con el SARS, s&oacute;lo en la regi&oacute;n Asia-Pac&iacute;fico,    se registraron p&eacute;rdidas econ&oacute;micas por m&aacute;s de 40 mil millones    de d&oacute;lares. Ahora hay quien habla de una posible recesi&oacute;n mundial.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A estas alturas ¿qu&eacute; conclusiones    podr&iacute;amos sacar de esta amenaza? En primer lugar, que vivimos en una    nueva era bio-cultural, como lo se&ntilde;ala Karlen, en la que las pandemias    habr&aacute;n de ser el pan nuestro de cada d&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En segundo lugar, que no contamos con la infraestructura,    los recursos humanos, la tecnolog&iacute;a y las habilidades organizativas suficientes    y necesarios para hacer frente a este tipo de retos. Requerimos, no cabe duda,    de mayor inversi&oacute;n en sistemas de vigilancia y control epidemiol&oacute;gico;    m&aacute;s investigaci&oacute;n en infecciones virales; mayor inversi&oacute;n    en nuevos medicamentos y vacunas que nos permitan prevenir y tratar la influenza,    y mayores y mejores mecanismos de colaboraci&oacute;n internacional en materia    de prevenci&oacute;n y control de epidemias. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En este sentido los esfuerzos que se est&aacute;n    haciendo son loables y contribuir&aacute;n, no importa lo que suceda con esta    amenaza, a fortalecer nuestra capacidad de respuesta. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Finalmente es importante reconocer que los gobiernos    y las sociedades, en colaboraci&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n,    deben discutir de manera abierta y franca la necesidad de atender de manera    racional y responsable estas contingencias, que habr&aacute;n de repetirse,    de tal manera que en las respuestas nacionales e internacionales prevalezcan    no las posturas ego&iacute;stas y contraproducentes, sino la calma, y el sentido    y bien comunes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Una &uacute;ltima reflexi&oacute;n. Es posible    que la pr&oacute;xima pandemia de influenza no sea tan devastadora como se anticipa.    Si as&iacute; sucede y terminamos siendo testigos de una pandemia de da&ntilde;os    m&iacute;nimos, no nos quedar&aacute; sino preguntarnos si el miedo no hizo    del mundo entero, incluyendo a la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una    presa f&aacute;cil. Quedar&aacute;, sin embargo, el consuelo de un sistema mundial    de vigilancia epidemiol&oacute;gica robustecido. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Octavio G&oacute;mez Dant&eacute;s    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a href="mailto:ocogomez@yahoo.com">ocogomez@yahoo.com</a></font></p>      ]]></body>
</article>
