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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Donato Alarc&oacute;n, <i>in memoriam </i><img src="/img/revistas/ric/v57n1/a20s1.jpg"></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ric/v57n1/a20s1.jpg">Transcripci&oacute;n de las palabras pronunciadas en el INCMyN el 19 de enero de 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donato Alarc&oacute;n era un hombre complejo, con atributos excepcionales, muchos de ellos provocados por su origen mismo, el seno de una familia universitaria de clase media. En la primera mitad del siglo XX, estas familias marcaban y defin&iacute;an claramente el car&aacute;cter de sus miembros. Los Alarc&oacute;n eran juaristas y republicanos, con un profundo sentido del honor, de la patria y de sus instituciones, en la que varios de sus integrantes tuvieron gestos heroicos, lo que sin duda marc&oacute; definitivamente la personalidad de Donato.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo c&oacute;mo, con gran orgullo de su estirpe, Donato platicaba la forma en que su t&iacute;o Alfonso, pediatra distinguido que incursion&oacute; en la vida p&uacute;blica, impugn&oacute; la traici&oacute;n de Victoriano Huerta desde la tribuna de la C&aacute;mara de Diputados. Con este tipo de an&eacute;cdotas, Donato expresaba el gran honor que sent&iacute;a por pertenecer a esta clase de mexicanos, y al mismo tiempo, revelaba la responsabilidad existen&#150;cial que lo caracteriz&oacute; siempre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poseedor de una gran inteligencia, producto de la combinaci&oacute;n de una magn&iacute;fica dotaci&oacute;n gen&eacute;tica y del esfuerzo de quien se dedic&oacute; a cultivarla y perfeccionarla, logr&oacute; poner esa mente privilegiada, con un profundo sentido de responsabilidad, al servicio de sus semejantes y contribuir al desarrollo de su pa&iacute;s, por medio de la medicina, la ciencia, la ense&ntilde;anza y aun las artes. Todo ello se completaba con el significado que le daba a la amistad, la generosidad y la compasi&oacute;n, elementos que supo equilibrar con finura y que inculcaba cotidianamente a sus alumnos. Testimonio de todo ello lo pueden dar miles y miles de pacientes a los que atendi&oacute; durante su vida profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute;, en efecto, Donato era un hombre complejo, pero tambi&eacute;n un hombre equilibrado, que conjugaba una serie de caracter&iacute;sticas dif&iacute;ciles de encontrar reunidas en una sola persona. Por ejemplo, lo distingui&oacute; siempre una gran exigencia, "el buen juez por su casa empieza" sol&iacute;a decir, y comenzaba por ser verdaderamente exigente consigo mismo. Nunca estaba conforme con lo que hab&iacute;a logrado y, siempre insatisfecho con lo que <i>alcanzaba, </i>pensaba que pod&iacute;a y deb&iacute;a dar m&aacute;s. Era intolerante con la mediocridad y absolutamente intransigente con la mentira y la hipocres&iacute;a, ante las cuales desplegaba su firme car&aacute;cter, con argumentos implacables e impecables, tan contundentes que con frecuencia imped&iacute;an r&eacute;plica alguna.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Intolerante tambi&eacute;n con la falsedad, el an&aacute;lisis superfluo y los lugares comunes, Donato destacaba por su buen manejo del lenguaje. Expresaba sus ideas con claridad y no dudaba en manifestar su respeto a quienes sab&iacute;an sostener con inteligencia sus propios argumentos y mantener sus convicciones, ya fueran estudiantes, colegas o personas ajenas a su campo de acci&oacute;n y a su vida. Esta actitud nos permiti&oacute; a algunos ir forjando con los a&ntilde;os una relaci&oacute;n m&aacute;s c&aacute;lida y cercana con &eacute;l. Siempre encontr&oacute; el espacio en su vida y en medio de sus ocupaciones para cultivar la amistad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue tambi&eacute;n uno de los hombres m&aacute;s independientes que he conocido, con una autonom&iacute;a de criterio absoluta, aunque no irreflexiva. Ten&iacute;a una enorme capacidad para entender las cosas y luego, con base en sus principios, su vasta cultura y su gran inteligencia, darles su propia interpretaci&oacute;n y compartirla con quienes quer&iacute;an escucharlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su capacidad de trabajo era siempre apabullante, la cual le permiti&oacute; lograr buena parte de lo que se hab&iacute;a propuesto en la vida. No obstante, a pesar de que todav&iacute;a era mucho lo que quer&iacute;a hacer, Donato encontr&oacute; en su obra, sus amigos y su familia, que era important&iacute;sima para &eacute;l, la tranquilidad que le permiti&oacute; afrontar su enfermedad con la dignidad y categor&iacute;a que siempre le caracterizaron.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo muy bien cuando, por sus ra&iacute;ces universitarias, lo propusimos desde la Facultad de Medicina para formar parte de la Junta de Gobierno. El rector, con juicio ponderado, me hizo ver que en ese momento en la Junta de Gobierno hab&iacute;a ya tres m&eacute;dicos y que se podr&iacute;a pensar que cuatro ser&iacute;an muchos. &iquest;Muchos? Repliqu&eacute;, pues a m&iacute; me parecen pocos, pero si hay alguien en este pa&iacute;s con m&aacute;s m&eacute;ritos acad&eacute;micos que Donato Alarc&oacute;n para formar parte de la Junta de Gobierno, la Facultad de Medicina retira su propuesta. Unas semanas despu&eacute;s el doctor Alarc&oacute;n se integr&oacute;, por unanimidad del Consejo Universitario, a la Junta de Gobierno de la UNAM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando llev&eacute; la copia de su curriculum a la Secretar&iacute;a General de la Universidad me dijeron que no era necesario incluir las citas a la obra del doctor Alarc&oacute;n, a lo que respond&iacute;: "no son las citas, son las publicaciones". En efecto, era impresionante lo que Donato hab&iacute;a publicado en materia de investigaci&oacute;n. Era sin duda el mejor investigador cl&iacute;nico que este pa&iacute;s ha dado, y creo que va a pasar alg&uacute;n tiempo antes que alguien pueda igualar su productividad cient&iacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en la Junta de Gobierno, Donato acrecent&oacute; su autoridad moral y, en no pocas ocasiones, a la hora de las dif&iacute;ciles decisiones que ah&iacute; se toman, su opini&oacute;n fue fiel de balanza. No siempre sal&iacute;an adelante sus propuestas, pero cuando se tomaba una resoluci&oacute;n diferente a la que &eacute;l sosten&iacute;a inicialmente, ten&iacute;a esa capacidad autocr&iacute;tica, reflexiva, que le permit&iacute;a explicar y explicarse las razones de una decisi&oacute;n en contrario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; fue Donato Alarc&oacute;n, el hombre que logr&oacute; darle a su vida un sello singular; el hombre de los sutiles equilibrios entre su vida personal y de trabajo; el hombre que cultiv&oacute; la ciencia y las artes, la vida familiar y profesional, el amor por su pa&iacute;s, por las instituciones a las que se entreg&oacute; y el compromiso con los m&aacute;s altos valores universales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo se encargar&aacute; de poner en relieve a&uacute;n m&aacute;s, las enormes aportaciones que hizo Donato Alarc&oacute;n a M&eacute;xico y a la ciencia universal. Estoy cierto que su legado perdurar&aacute; por siempre en la historia de nuestra medicina. Lo extra&ntilde;aremos.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">"Por mi raza hablar&aacute; el esp&iacute;ritu".     <br> Juan Ram&oacute;n de la Fuente</font></p>      ]]></body>
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