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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los conflictos sociales como conflictos discursivos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Social actors undertake collective action in order to raise demands and claim solutions to their needs and problems. These actions can be pacific or violent; they can disappear after a time or turn into social movements. What I pretend here is to show that the above mentioned actions give place to a diversity of discourses, which present different versions of those actions, most of the time contradictory amongst them. The reason why this happens is that there are no ways of looking at them and understanding them with the objectivity that the positivists claimed. It is a fact that we can only understand and attribute sense to them by making use of mental schemes, knowledge and know-how, previously established ways of perceiving and understanding, values, purposes and loyalties. Due to the fact that society is a field of conflict in which ideologies clash and interests are confronted and since we, as part of it, are not exempted of this way of functioning, the discourses on social conflicts, by gathering, transmitting and receiving the so called "reality", necessarily select, arrange, accommodate and organize and even reconstruct the social actions of those who elaborate or receive them. This applies to both verbal and nonverbal discourses. All this alters completely the way of perceiving, understanding, facing or solving those discourses by the actors involved, and by external groups and the State.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Acciones sociales]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los conflictos sociales como conflictos discursivos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Social conflicts as discursive conflicts</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sara Sefchovich</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Licenciada y maestra en sociolog&iacute;a, doctora en historia de M&eacute;xico, investigadora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, profesora en el Posgrado de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales. Su libro m&aacute;s reciente:</i> Pa&iacute;s de mentiras: la distancia entre el discurso y la realidad en la cultura mexicana<i>. Ha publicado cap&iacute;tulos en libros colectivos, art&iacute;culos acad&eacute;micos y period&iacute;sticos. Ha sido profesora en Estados Unidos, conferencista en M&eacute;xico y el extranjero, traductora y una presencia constante en los medios de comunicaci&oacute;n. Ha recibido la Medalla Gabino Barreda al m&eacute;rito acad&eacute;mico, el premio Plural de Ensayo, el Agust&iacute;n Y&aacute;&ntilde;ez de novela, la beca del Instituto Nacional de Bellas Artes, la beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation de Nueva York, la Leona Gerard Endowed Lecture de la Universidad de California entre otros reconocimientos. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los actores sociales emprenden acciones colectivas para plantear demandas y exigir soluciones a sus necesidades y problemas. Estas pueden ser pac&iacute;ficas o violentas, desaparecer despu&eacute;s de un tiempo o convertirse en movimientos sociales. Lo que aqu&iacute; pretendo es mostrar que dichas acciones dan lugar a una diversidad de discursos, los cuales presentan diferentes versiones de las mismas, la mayor&iacute;a de las veces contradictorias entre s&iacute;. Eso sucede porque no hay forma de mirarlas y entenderlas con la objetividad que pretend&iacute;an los positivistas. Es un hecho que s&oacute;lo podemos comprenderlas y atribuirles sentido a partir de esquemas mentales, conocimientos y saberes, modos previamente establecidos de percibir y entender, valores, finalidades y fidelidades. Y dado que la sociedad es un campo de conflicto en el que chocan ideolog&iacute;as y se enfrentan intereses y dado que nosotros, como parte de ella, no estamos exentos ni quedamos fuera de ese modo de funcionar, entonces, los discursos sobre los conflictos sociales, al recoger, transmitir y recibir eso que se llama "la realidad", necesariamente seleccionan, ordenan, acomodan, jerarquizan e incluso reconstruyen las acciones sociales por parte de quienes los elaboran y tambi&eacute;n por parte de quienes los reciben, que necesariamente repiten ese proceso. Y esto vale tanto para los discursos verbales como para los no verbales. Todo lo cual tambi&eacute;n, y esto es clave, altera completamente la manera de percibirlos, entenderlos, enfrentarlos o resolverlos por parte de los propios actores involucrados, de grupos externos a ellos y del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Acciones sociales; Conflictos sociales; Discurso; Mediaci&oacute;n; Intereses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Social actors undertake collective action in order to raise demands and claim solutions to their needs and problems. These actions can be pacific or violent; they can disappear after a time or turn into social movements. What I pretend here is to show that the above mentioned actions give place to a diversity of discourses, which present different versions of those actions, most of the time contradictory amongst them. The reason why this happens is that there are no ways of looking at them and understanding them with the objectivity that the positivists claimed. It is a fact that we can only understand and attribute sense to them by making use of mental schemes, knowledge and know&#45;how, previously established ways of perceiving and understanding, values, purposes and loyalties. Due to the fact that society is a field of conflict in which ideologies clash and interests are confronted and since we, as part of it, are not exempted of this way of functioning, the discourses on social conflicts, by gathering, transmitting and receiving the so called "reality", necessarily select, arrange, accommodate and organize and even reconstruct the social actions of those who elaborate or receive them. This applies to both verbal and nonverbal discourses. All this alters completely the way of perceiving, understanding, facing or solving those discourses by the actors involved, and by external groups and the State.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> Social actions, social conflicts, discourses, mediation, interests.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>a.</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los d&iacute;as en M&eacute;xico, en distintos rincones del pa&iacute;s, personas y grupos plantean demandas y exigen soluciones a sus problemas, y lo hacen, como afirma Charles Tilly, "en los foros p&uacute;blicos" (Tilly, 2004: 283).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de acciones colectivas (Olson: 1965), que emprenden los actores sociales<sup><a href="#notas">1</a></sup> cuando se sienten agraviados (Klandermans y Staggenborg, 2002: X) por razones que tienen que ver con la escasez de recursos (Roos, 2005:135), sean materiales, simb&oacute;licos, espirituales o de trascendencia (Vasilachis, 2005:132), de oportunidades, derechos, participaci&oacute;n y pertenencia, por la divergencia de intereses o la incompatibilidad de metas (Roos, 2005: 139). Carlos Monsiv&aacute;is resume as&iacute; las motivaciones:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la existencia de autoridades sordas, ciegas y mudas, de una burocracia pasmada o sobrepasada de sindicatos corruptos, sueldos de hambre, transas y mentiras, de miseria, de la falta de alternativas, el despojo, la negligencia y la voracidad, la corrupci&oacute;n y el autoritarismo (Monsiv&aacute;is, 1987: 12 y 147).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">y Francisco P&eacute;rez Arce as&iacute;: "Por las promesas incumplidas, las limitaciones de la v&iacute;a institucional y el tortuguismo burocr&aacute;tico" (P&eacute;rez Arce, 2007: 146).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello, como afirma Gilberto Gim&eacute;nez, da lugar a "un desfase entre las expectativas y las recompensas" (1994: 10), que hace que dichas acciones "conecten a sus participantes con uno o m&aacute;s objetos de reclamos e incluyan alguna forma de articular las demandas" (Tilly, 2004: 285). Estas formas pueden ser pac&iacute;ficas o violentas,<sup><a href="#notas">2</a></sup> de corta o de larga duraci&oacute;n y pueden hacer que los grupos que las llevan a cabo se desbaraten despu&eacute;s de recibir (o no) respuesta o a que permanezcan en el tiempo y hasta se conviertan en movimientos sociales.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes estudian las acciones sociales tienen diferentes versiones sobre lo que las hace surgir. Para algunos, son las situaciones de crisis, que al provocar el deterioro de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n generan una amplia oleada de ellas.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Para otros, por el contrario, son los momentos de estabilidad, pues "las situaciones agudas de crisis paralizan a las fuerzas sociales, mientras que los periodos de recuperaci&oacute;n desatan las fuerzas largamente contenidas" (L&oacute;pez, 1991: 30). Hay quien considera que surgen m&aacute;s en el autoritarismo &#151;por la desesperaci&oacute;n de la gente ante la cerraz&oacute;n&#151; que en la democracia, porque en &eacute;sta existen canales institucionales para la participaci&oacute;n y la negociaci&oacute;n, pero hay quien, por el contrario, asegura que la democracia las incrementa o intensifica, mientras que el autoritarismo y los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos cerrados las limitan debido al miedo a la represi&oacute;n y a los altos costos de la participaci&oacute;n (Favela, 2005: 553).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este no es el lugar para dar cuenta del vasto trabajo que se ha hecho sobre el tema (Mascott, 1996: 230 y ss.), tanto en lo que se refiere a las razones que las motivan, como a su conformaci&oacute;n y din&aacute;mica, los actores que las componen y sus liderazgos, sus ciclos y trayectorias, sus formas de lucha y de financiamiento y lo que consiguen o no,<sup><a href="#notas">5</a></sup> ni tampoco sobre cu&aacute;nto afectan al Estado y a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y de qu&eacute; modo les afectan las respuestas de las autoridades o de los patrones, as&iacute; como otras acciones colectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que aqu&iacute; pretendo, es mostrar que las acciones sociales dan lugar a una diversidad de discursos, los cuales tienen diferentes versiones de las mismas. Y es que, como dijo Alain Touraine (1982: 690), la sociedad es un campo de conflicto en el que chocan ideolog&iacute;as y se enfrentan intereses opuestos, as&iacute; como el deseo de controlar las fuerzas del desarrollo y del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos ejemplos pueden demostrar esta afirmaci&oacute;n: en 2004 hubo una gran marcha en la ciudad de M&eacute;xico para protestar por los secuestros, organizada por agrupaciones ciudadanas que aseguraron haber reunido casi un mill&oacute;n de personas. Pero el gobierno de la capital dijo que todo hab&iacute;a estado armado por la derecha y calific&oacute; de exageradas las cifras de secuestrados que pregonaban, al igual que las de los asistentes al acto. &iquest;Cu&aacute;l de los dos lados dec&iacute;a la verdad?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">O en la lucha contra el narcotr&aacute;fico emprendida por el gobierno del presidente Felipe Calder&oacute;n: hay quien considera que es un fracaso, pero hay quien afirma que es un &eacute;xito:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>1)</i> nunca en la historia de M&eacute;xico se hab&iacute;a atrapado a tantos y tan importantes capos de narcotr&aacute;fico; <i>2)</i> nunca se hab&iacute;an confiscado semejantes cantidades de droga; <i>3)</i> nunca se hab&iacute;an confiscado tantas armas y dinero al narcotr&aacute;fico; <i>4)</i> nunca se hab&iacute;an confiscado tantos autos y aviones al narcotr&aacute;fico; <i>5)</i> el precio de las drogas en EU ha subido de manera muy importante debido a la escasez que se est&aacute; produciendo. Definitivamente ha habido muchas bajas del lado de la justicia, pero esto es todav&iacute;a mayor evidencia de la desesperaci&oacute;n en la que se est&aacute; poniendo a los narcos. Los narcos incluso han tratado de irse a otros pa&iacute;ses como Guatemala para escapar de la persecuci&oacute;n de la justicia en M&eacute;xico. En fin, hay innumerables evidencias, para quien quiere verlas, de que ha sido la lucha m&aacute;s efectiva contra el narcotr&aacute;fico en la historia de M&eacute;xico.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l de las dos versiones es cierta? Dif&iacute;cil saberlo, y por eso, como sostiene Paul B. Armstrong: "Las personas creen en algo por un acto de fe que la l&oacute;gica no puede imponer por s&iacute; misma y que nunca puede ser justificado de manera completa y concluyente" (1992: XIII).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;es que el conflicto social es tambi&eacute;n un conflicto discursivo, ya que los discursos encarnan y expresan el choque de ideolog&iacute;as e intereses y la lucha por el poder y, m&aacute;s todav&iacute;a, son al mismo tiempo reveladores y productores de las situaciones (Gim&eacute;nez, 1983: 25, nota 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;entonces encontramos que lo que unos y otros dicen que quieren y que pretenden lograr se enfrenta a lo que dicen los otros. Y lo mismo sucede respecto a la validez (adecuaci&oacute;n, justicia, legalidad) que unos y otros dan a los m&eacute;todos empleados para ello. Escribe Armstrong:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las lecturas en contraposici&oacute;n ocurren porque los int&eacute;rpretes tienen premisas contrarias &#91;...&#93; Cuando de interpretar se trata, la funci&oacute;n que cumple la creencia en la comprensi&oacute;n hace que el desacuerdo se vuelva inevitable &#91;.&#93; Los int&eacute;rpretes pueden defender sus hip&oacute;tesis con argumentos coherentes y buenas razones, empero, las mismas razones no parecer&aacute;n igualmente convincentes a los miembros de comunidades contrarias de opini&oacute;n &#91;.&#93; En la interpretaci&oacute;n puede presentarse un conflicto irreconciliable (1992: XI).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>b.</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los conflictos se trata, <i>grosso modo,</i> de dos bandos que se enfrentan: los que "tienen acceso a los agentes y recursos del gobierno" y los que no lo tienen, lo cual, seg&uacute;n Mc Adam, Tarrow y Tilly, define a quienes son miembros y a quienes son disidentes (Citados en Favela 2005: 537, nota 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada uno de ellos se presenta a s&iacute; mismo como "los buenos" y a los otros como "los malos": los disidentes consideran que "luchan por la justicia" y por "terminar con la desigualdad, la pobreza, la injusticia y la marginaci&oacute;n" (Jim&eacute;nez, 2007: 47), que seg&uacute;n ellos los miembros impiden, y &eacute;stos, dicen que aquellos son "una amenaza para la subsistencia del orden" (Vasilachis, 2005: 96), que "atentan contra el estado de derecho" y "quiebran la estabilidad" <sup><a href="#notas">7</a></sup> y hasta el sistema" (Pi&ntilde;eiro, 2004: 305; Cadena Roa, 2007: 42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que parte de la lucha sea el reconocimiento discursivo del "otro", ya que, como dice Alain Touraine: "Es raro que un problema social sea reconocido primero como tal y, por el contrario, es muy frecuente que la existencia de un problema social sea negada y encubierta" (1982: 690).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que para ambos bandos, el discurso cumple la funci&oacute;n &#151;dir&iacute;a Frederic Jameson&#151; de llenar la necesidad de explicarse, re&#45;apropiarse y re&#45;inscribir sus acciones y las de los otros en un sistema de ideas, representaciones y valores (citado en Rorty, 1992: 103). tanto para convencer a la sociedad de que el modo suyo de hacer las cosas es el correcto y el adecuado (lo cual va aparejado a la necesidad de desacreditar a las del otro) como para legitimarlas (Ansart, 1977: 135).<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso cada uno de los bandos en pugna va a construirlo de tal manera que sirva para configurar un significado preciso capaz de apuntar hacia ese fin. Como dice Julio Ju&aacute;rez Gamiz, se trata siempre de una "comunicaci&oacute;n que tiene un objetivo tendencioso" (2007: 14).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha tendenciosidad est&aacute; en varios niveles, el m&aacute;s obvio en aquello que directamente se dice (el signo figurativo y lo denotativo), que de todos modos y de por s&iacute;, como dec&iacute;a Bajtin, est&aacute; poblado con el uso y con las intenciones que otros le han dado. Otro nivel est&aacute; en la construcci&oacute;n del discurso: en las ret&oacute;ricas, en las estrategias argumentativas y en los recursos ling&uuml;&iacute;sticos empleados: las palabras seleccionadas (por ejemplo, cuando el gobierno habla de terroristas y la oposici&oacute;n de subversivos, o cuando se acusa a quienes toman la calle de provocar una "peligrosa disrupci&oacute;n del sistema", mientras que quienes llevan a cabo esa acci&oacute;n hablan de "resistencia"), las met&aacute;foras y metonimias, ciertos modos de usar los verbos y sustantivos que generan opacidad o claridad en la informaci&oacute;n y el relato de los hechos, de los m&eacute;todos y de los objetivos, en suma, el modo de representar a la realidad que promueve determinadas clases de explicaciones y maneja y controla las inferencias relativas a la acci&oacute;n que se describe, que pretenden "forjar coherencia" (Armstrong, 1992: XII), "provocar efectos" y ser "portadoras de sentido" (Sefchovich, 1985: 193 y 201).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y por fin, el nivel m&aacute;s profundo, que son los supuestos "paradigmas epistemol&oacute;gicos" (Vasilachis, 2005: 96 y 107) sobre los que se funda la percepci&oacute;n (Vernant, 1969: 60), los cuales no s&oacute;lo establecen la forma como se consideran las cosas (por eso Armstrong lo llama "el acto previo de categorizaci&oacute;n", 1992: XIII) y no s&oacute;lo legitiman cierto punto de vista, sino que hacen que eso adquiera un car&aacute;cter natural, no cuestionado ni cuestionable, "como convicciones v&aacute;lidas universalmente" (Villoro, 1979; Gim&eacute;nez, 1981).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas esas maneras de construir el discurso imponen, sostienen, justifican, proponen, un determinado modo interpretativo de la realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>c.</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo anterior se agrega el hecho de que adem&aacute;s de los bandos en pugna hay otros actores que intervienen en los conflictos discursivos y que tienen tambi&eacute;n sus propias ideolog&iacute;as e intereses que defender y sus discursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno son los medios de comunicaci&oacute;n. Seg&uacute;n Jean Mounchon estos viven "la triple dictadura de la precipitaci&oacute;n, la emulaci&oacute;n y la emoci&oacute;n" que inevitablemente los lleva a "inventar" la noticia, es decir, a crear y hacer crecer situaciones y personajes que al mismo tiempo que sirven a ciertos intereses, sean atractivos para los consumidores (citado en Sefchovich, 2000), pues tienen como prioridad vender. Y dado que, en su experiencia "la sangre vende", resulta que "la cobertura de los medios de informaci&oacute;n se basa principalmente en la narrativa de la confrontaci&oacute;n. El discurso medi&aacute;tico es seguidor de la l&oacute;gica de la confrontaci&oacute;n", afirma Ju&aacute;rez Gamiz (2007). Y Jorge Cadena&#45;Roa asegura que hay ocasiones en que las partes "recurrieron a v&iacute;as contenciosas e institucionales, aunque las m&aacute;s visibles y difundidas por los medios de comunicaci&oacute;n fueron las primeras" (2007: 256 y 258).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso dice Pete Hamil que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El periodismo es a menudo una herramienta burda que puede relatar hechos sin llegar a expresar la verdad, puede obviar el significado real de los sucesos, puede ignorar las facetas ocultas de una sociedad (citado en Sefchovich, 2008)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro actor poderoso en la conformaci&oacute;n del discurso sobre los conflictos sociales son los acad&eacute;micos, analistas y estudiosos. Estos, aunque pretendan la neutralidad y el conocimiento objetivo, no lo logran pues la naturaleza misma de los conflictos sociales hace, como dice Gerrit Huizer, que las ciencias sociales no est&eacute;n ni puedan estar "libres de valor". A ello se agrega, seg&uacute;n el mismo autor, que desde los a&ntilde;os sesenta del siglo XX en Am&eacute;rica Latina los cient&iacute;ficos sociales decidieron ya no s&oacute;lo ver su materia de estudio como objeto sino identificarse con su destino y comprometerse con su causa (1979: 1025).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado son interpretaciones impregnadas &#151;consciente o inconscientemente&#151; con "conceptos te&oacute;ricos y opciones pol&iacute;ticas pre&#45;establecidas, a veces hasta el punto de impedir la percepci&oacute;n de cualquier realidad divergente" (Evers, M&uuml;ller&#45;Plantberg y Spessart, 1982: 707), a lo cual se suma el hecho de que, como dice Adriana L&oacute;pez Monjard&iacute;n, tienden a buscar lo excepcional o ejemplar que les lleva muchas veces a construir paradigmas que "llegan incluso a oscurecer algunos de los aspectos m&aacute;s persistentes de las luchas sociales" (1991: 24&#45;25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un actor m&aacute;s es la sociedad en su conjunto, aquellos que no forman parte de ninguno de estos bandos pero que est&aacute;n all&iacute;, apoyando o rechazando a los conflictos sociales a trav&eacute;s de los discursos que de y sobre ellos reciben. Son a los que Serge Moscovici llam&oacute; "mayor&iacute;as silenciosas" , a los cuales las "minor&iacute;as ruidosas" tienen que convencer "de lo acertado de sus ideas y hacerle compartir sus opiniones" (1983: 690) y as&iacute; ganar aceptaci&oacute;n para sus planteamientos y hasta conseguir su solidaridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>d .</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los historiadores afirman que en M&eacute;xico siempre han existido conflictos sociales. En &eacute;poca del Virreinato, aunque hab&iacute;a f&eacute;rreo control, se han documentado cientos de conflictos, surgidos principalmente por la propiedad de la tierra y el abuso y maltrato a los indios. Tambi&eacute;n en el siglo XIX los hubo, y fueron tantos que hay autores que hablan del "mar continuo de la sublevaci&oacute;n y la rebeli&oacute;n rural" (Reina, 1998: "Nueva Introducci&oacute;n", VI, XII y XIX),<sup><a href="#notas">9</a></sup> aunque Silvia Marina Arrom ha mostrado que tambi&eacute;n los pobres urbanos fueron actores pol&iacute;ticos significativos (Arrom, 2004a: 12). Y ni qu&eacute; decir de los conflictos pol&iacute;ticos (pronunciamientos, cuartelazos y sublevaciones) contra los gobiernos en turno, los cuales estaban tan a la orden del d&iacute;a, que un viajero extranjero cuenta en sus memorias c&oacute;mo cualquiera pod&iacute;a levantarse sin demasiado esfuerzo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bastaba con reunir a algunos descontentos para lanzarse a tomar el ayuntamiento, apoderarse del dinero de la caja fuerte y obligar a los comerciantes de la zona a un pr&eacute;stamo. con lo cual ya pod&iacute;an dar inicio a la guerra (Sartorius, 1990: 230).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el gobierno de Porfirio D&iacute;az, otra de esas &eacute;pocas que nos han pintado como de tranquilidad y control por parte de las elites dominantes, tambi&eacute;n hubo conflictos y algunos alcanzaron gran fuerza, como lo demuestra la novela <i>Tom&oacute;chic</i> de Heriberto Fr&iacute;as, (2002) y el hecho de que la &eacute;poca termin&oacute; con un estallido social violento al que conocemos como la Revoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y una vez terminada &eacute;sta y afincados en el poder los nuevos poderosos, durante todo el siglo XX no dej&oacute; de haber conflictos: por tierras y aguas, por salarios y prestaciones, por bienes y servicios, contra leyes y patrones, por deseos de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, de libertad de expresi&oacute;n o de derechos civiles.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda la centuria est&aacute; atravesada por ellos, con todo y que durante los a&ntilde;os del predominio de un partido &uacute;nico y un ejecutivo poderoso hubo tambi&eacute;n un f&eacute;rreo control por parte de "la organizaci&oacute;n corporativa de los principales contingentes sociales y por su exclusi&oacute;n de los campos decisivos del quehacer pol&iacute;tico" (L&oacute;pez Monjard&iacute;n, 1991: 21).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Particularmente en la segunda mitad del siglo, sindicatos independientes desafiaron a los oficiales, grupos de campesinos se levantaron contra el gobierno, m&eacute;dicos, ferrocarrileros, maestros y estudiantes salieron a la calle a protestar. Como escribe Luc&iacute;a &Aacute;lvarez, "La relaci&oacute;n con el gobierno se estableci&oacute; a trav&eacute;s del reclamo y la lucha frontal" (2006: 53) por lo cual, como asegura Alberto Olvera, en el camino todos fueron reprimidos y derrotados (1999: 12).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de los a&ntilde;os setenta, la crisis del modelo econ&oacute;mico y el cambio de rumbo impuesto por los sucesivos gobiernos con la implantaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales dieron lugar a conflictos por la defensa del trabajo y de la econom&iacute;a popular, por la lucha en contra de la carest&iacute;a (Alonso, 1986 y 1988; Massolo, 1992; Ram&iacute;rez S&aacute;iz, 1986) y "por intervenir en el plano p&uacute;blico en campos muy diversos del desarrollo local; el acceso al territorio y a la vivienda, la equidad de g&eacute;nero, la educaci&oacute;n p&uacute;blica, el medio ambiente, los servicios p&uacute;blicos y la gesti&oacute;n de la ciudad" (&Aacute;lvarez, 2006: 58).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente d&eacute;cada,</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">fue un periodo marcado por la movilizaci&oacute;n y organizaci&oacute;n social que posibilitaron poner en la mesa de discusi&oacute;n el llamado proceso de democratizaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Las movilizaciones y acciones sociales se fueron encaminando hacia acciones vinculadas cada vez m&aacute;s, sobre todo a partir de 1985, con el descubrimiento por parte de los actores de ser sujetos de derecho, esto es, ciudadanos reclamando sus derechos sociales y, en menor medida, civiles y pol&iacute;ticos (Bolos, 2006: 81 y 87).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se observa entonces un fen&oacute;meno creciente de participaci&oacute;n cuya orientaci&oacute;n "cambia hacia una lucha por rescatar la dignidad ciudadana como fundamento del poder p&uacute;blico" <i>(ib&iacute;d:</i> 87) y ello hace que se busque la interlocuci&oacute;n con el gobierno (&Aacute;lvarez, 2006: 59).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Surgen entonces nuevos actores pol&iacute;ticos y sociales, como partidos pol&iacute;ticos y organizaciones ciudadanas llamadas "no gubernamentales", que se pusieron a luchar por cuestiones concretas (desde servicios hasta elecciones limpias), estableciendo una relaci&oacute;n menos confrontada con el gobierno, buscando y aceptando la negociaci&oacute;n y la concertaci&oacute;n. El tr&aacute;nsito a esta relaci&oacute;n m&aacute;s fluida con las instituciones gubernamentales llev&oacute; a Sergio Zerme&ntilde;o a afirmar que se hab&iacute;a "desarticulado y atomizado el tejido social" (Zerme&ntilde;o, 1996: 60&#45;61 y 70&#45;71<sup><a href="#notas">11</a></sup>), mientras que para Silvia Bolos, lo que sucedi&oacute; es que se produjo un cambio en el sentido de que "la eficacia de los conflictos sociales solo pod&iacute;a ser garantizada por la mediaci&oacute;n de los actores pol&iacute;ticos", lo que dicho de otro modo, signific&oacute; "que los movimientos necesitan de los actores pol&iacute;ticos para que sus demandas se concreten en leyes, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y programas de gobierno" (Bolos, 2006: 85).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>e.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de enero de 1994, se produjo el levantamiento del llamado Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional en el estado de Chiapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el periodista Hermann Bellinghaussen, se insurreccionaron las gentes de los pueblos y de las rancher&iacute;as, "lo mismo alte&ntilde;os que selv&aacute;ticos", hartos de la impunidad de ganaderos, finqueros, caciques, latifundistas, gobernadores, diputados, ediles, delegados, guardias blancas y soldados:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silenciosos, embozados y armados, a medianoche entraban los zapatistas a esa ciudad en el valle de Jovel (Altos de Chiapas), ocupaban el palacio de gobierno. En el primer amanecer de 1994, una at&oacute;nita y fr&iacute;a plaza de San Crist&oacute;bal escuch&oacute; en los altavoces a los ind&iacute;genas que de pronto hablaron.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para un estudioso, fue "una declaraci&oacute;n de guerra contra el Estado mexicano, el presidente en turno y el ej&eacute;rcito",<sup><a href="#notas">13</a></sup> y as&iacute; lo plante&oacute; tambi&eacute;n el dirigente de los sublevados, "su vocero y estratega te&oacute;rico&#45;militar" (Lira, 2001: 7): "Nosotros salimos a la guerra para hacernos escuchar" (Subcomandante Marcos citado en Sefchovich, 2008).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esa guerra no sucedi&oacute;. La sublevaci&oacute;n se convirti&oacute; en una de palabras, no de balas: "Las palabras son nuestras armas" afirm&oacute; el subcomandante insurgente Marcos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el acad&eacute;mico Carlos Tello, el cambio se debi&oacute; a que el 12 de enero el presidente de la Rep&uacute;blica anunci&oacute; su decisi&oacute;n de "suspender toda iniciativa de fuego", tregua que fue aceptada por el l&iacute;der rebelde (Tello, 1995: 260&#45;261), pero seg&uacute;n los zapatistas, lo que sucedi&oacute; fue que "la sociedad civil sali&oacute; a las calles y par&oacute; la guerra a 12 d&iacute;as de iniciada". (Subcomandante Marcos citado en Castellanos, 2007: 43).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La versi&oacute;n tan distinta sobre qui&eacute;n par&oacute; la guerra se repetir&iacute;a respecto a todo lo dem&aacute;s relacionado con ese conflicto. As&iacute;, por ejemplo, mientras el gobierno afirmaba, como hizo el presidente Zedillo, que quienes se hab&iacute;an levantado no eran delincuentes sino personas que deseaban luchar por la justicia y creaba comisiones para "coadyuvar" con el di&aacute;logo, mandaba al ej&eacute;rcito a patrullar la zona: "La regi&oacute;n est&aacute; completamente ocupada y controlada por el ej&eacute;rcito" afirm&oacute; en 1997 la activista Danielle Mitterrand (Carta enviada a pol&iacute;ticos europeos reproducida en &Aacute;lvarez Fabela, 2000: 17), y los organismos de derechos humanos informaban de detenciones y encarcelamientos. Y as&iacute;, aunque Marcos, quien empez&oacute; su movimiento con un levantamiento armado, afirmaba reiteradas veces que deseaba la paz, seg&uacute;n un presidente del Partido Acci&oacute;n Nacional:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A veces se percibe de parte del EZLN una actitud de ir escalando los obst&aacute;culos, de ir endureciendo las actitudes, que quiz&aacute;s ellos sean los que no quieren que tengamos pronto el di&aacute;logo y la firma de la paz (Bravo Mena, 2001: 83).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el ejemplo m&aacute;ximo del doble discurso fueron los Acuerdos de San Andr&eacute;s que se firmaron en febrero de 1996, a los que la Comisi&oacute;n de Concordia y Pacificaci&oacute;n (Cocopa) tradujo en una iniciativa de ley sobre derechos ind&iacute;genas que, sin embargo, el jefe del ejecutivo se neg&oacute; a enviar al Congreso. Fue el siguiente mandatario quien finalmente lo hizo, y para apoyar su aprobaci&oacute;n, los zapatistas emprendieron una larga marcha hasta el Congreso de la Uni&oacute;n, donde exigieron, en voz de una comandanta ind&iacute;gena</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que sea reconocida nuestra forma de vestir, de hablar, de gobernar, de organizar, de rezar, de curar; nuestra forma de trabajar en colectivos, de respetar la tierra y de entender la vida, que es la naturaleza, que somos parte de ella .<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el Senado y la C&aacute;mara de Diputados no aceptaron esa ley, sino que hicieron una serie de reformas a la Constituci&oacute;n que, seg&uacute;n el subcomandante Marcos, significaba que "los partidos aprobaron una ley que no reconoc&iacute;a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas" (Subcomandante Marcos, citado en Castellanos, 2007: 39). Y desde entonces, el di&aacute;logo se suspendi&oacute;, sin que se lo haya retomado hasta el d&iacute;a de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las versiones e interpretaciones sobre lo que es el zapatismo recorren un amplio espectro: desde considerarlo "un reto&ntilde;o de movimientos anteriores" hasta decir que son "uno de los movimientos sociales m&aacute;s avanzados del mundo".<sup><a href="#notas">15</a></sup> Las de lo que quiere el zapatismo han ido desde decir que es "un programa radical de demandas campesinas" hasta afirmar que buscan "el reconocimiento pol&iacute;tico&#45;cultural para la construcci&oacute;n civil de la autonom&iacute;a".<sup><a href="#notas">16</a></sup> Las de los m&eacute;todos que usa el zapatismo han ido desde afirmar que es una guerrilla, hasta sostener que es una forma de vida colectiva de comunidades civiles aut&oacute;nomas.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Las de qui&eacute;nes y cu&aacute;ntos componen el zapatismo y sus bases de apoyo han ido desde asegurar que &eacute;stas se han mantenido o han mermado (y la causa de esto &uacute;ltimo ha ido desde hablar de deserci&oacute;n o pleitos entre s&iacute; hasta la necesidad de salir a trabajar en ciertos periodos del a&ntilde;o)<sup><a href="#notas">18</a></sup> y las de las razones de la ruptura con el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) y con muchos intelectuales de izquierda han ido desde asegurar que tiene que ver con la intransigencia de Marcos hasta que ello se debe a que "no han reconstruido el tejido social ni impulsado una democratizaci&oacute;n real de la vida ciudadana ni cambiado las jerarqu&iacute;as culturales milenarias que seguimos padeciendo" (Aguirre, 2008b).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy d&iacute;a, las versiones m&aacute;s confrontadas se refieren a cu&aacute;l es el futuro de los zapatistas. Seg&uacute;n Bellinghaussen, ellos seguir&aacute;n all&iacute; porque:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Han desfilado tres presidentes de la Rep&uacute;blica, cinco gobernadores del estado, siete enviados especiales para el "di&aacute;logo", tres obispos cat&oacute;licos, decenas de miles de elementos de las fuerzas armadas, todas las coporaciones policiacas y los servicios de inteligencia del pa&iacute;s y de muchas otras partes y se han gastado miles de millones de pesos en log&iacute;stica de la guerra y compra de lealtades y miles de familias han perdido sus hogares y sus pueblos, cientos de ind&iacute;genas han sido asesinados, pero las causas que provocaron la insurrecci&oacute;n zapatista permanecen sin resolverse (Bellinghaussen, 2001).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero seg&uacute;n el Comisionado para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas, el asunto est&aacute; concluido e incluso habla la "otrora denominada zona de conflicto de Chiapas"<sup><a href="#notas">19</a></sup> al punto que la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n ha determinado "poner fin a la Coordinaci&oacute;n para el Di&aacute;logo y la Negociaci&oacute;n en Chiapas por considerar innecesaria su existencia".<sup><a href="#notas">20</a></sup> Pero por su parte el subcomandante Marcos anuncia que "entraremos a una nueva fase de lucha. Ser&aacute; de movilizaci&oacute;n y agitaci&oacute;n" (Subcomandante Marcos citado en Laura Castellanos, 2007: 39).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>f .</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros ejemplos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Aguas Blancas, Guerrero, 1995.</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un grupo de campesinos de la zona se dirig&iacute;a a un mitin de protesta para pedir la liberaci&oacute;n de un compa&ntilde;ero activista preso. De repente se desat&oacute; una balacera y 17 murieron y 23 quedaron heridos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobernador del estado primero lo neg&oacute; y dijo que eran inventos de la prensa, que all&iacute; no hab&iacute;a pasado nada. Pero el periodista Ricardo Rocha hizo p&uacute;blico un video de los hechos en la m&aacute;s importante cadena de televisi&oacute;n del pa&iacute;s y al funcionario no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que aceptarlo, pero afirm&oacute; que la fuerza p&uacute;blica hab&iacute;a actuado en defensa propia porque los hab&iacute;an atacado. Tanto el partido del gobernador, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), como la Iglesia cat&oacute;lica abonaron a esta versi&oacute;n, acusando a los campesinos muertos de ser bandoleros. Pero, en la versi&oacute;n de los testigos y sobrevivientes, la polic&iacute;a los hab&iacute;a emboscado y hab&iacute;a abierto fuego contra ellos. Por eso, varias organizaciones ciudadanas de derechos humanos presionaron al gobierno federal para que se investigaran los hechos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces se nombr&oacute; un fiscal especial para el caso. Pero &eacute;ste realiz&oacute; las investigaciones con base en la documentaci&oacute;n que le entregaron las propias autoridades estatales y concluy&oacute; exonerando al gobernador y responsabilizando a unos cuantos polic&iacute;as. El veredicto caus&oacute; gran indignaci&oacute;n, pero el discurso oficial insisti&oacute; en afirmar que "el fiscal actu&oacute; de manera seria y conforme a nuestro estado de derecho". Entonces las ONG insistieron en que se reabriera el caso, recurriendo en dos ocasiones a la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, la cual se neg&oacute; a ello, hasta que el presidente de la rep&uacute;blica le dio la orden de hacerlo (Sefchovich, 2008: 264). Pero a&uacute;n as&iacute;, a diez a&ntilde;os de la matanza, no hab&iacute;a resultados, y seg&uacute;n la presidenta del Centro de Derechos Humanos, "La voz de los sin voz": "Es un caso que se mantiene en la impunidad".<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Distrito Federal, 1999</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades de la Universidad Nacional decidieron aumentar las cuotas que pagan los estudiantes, asunto sumamente sensible y de gran peso simb&oacute;lico. Por eso, para conseguir que el Consejo Universitario diera apoyo a la propuesta, el Rector lo convoc&oacute; clandestinamente, excluyendo a quienes no estaban de acuerdo, y se lo llev&oacute; a un lugar fuera de los recintos de la instituci&oacute;n. Era como si en las elecciones en Tabasco pusieran las urnas en Campeche y no le avisaran a los del partido de oposici&oacute;n cu&aacute;ndo es el d&iacute;a en que deb&iacute;an votar. Al hacerse p&uacute;blico el resultado de esa deliberaci&oacute;n, la respuesta de los estudiantes fue el paro de labores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La huelga pronto polariz&oacute; a los universitarios. Se formaron dos bandos, cada uno de los cuales declar&oacute; representar a "los verdaderos universitarios" y ser "los &uacute;nicos que representan los leg&iacute;timos intereses de la instituci&oacute;n", cada uno de los cuales se mostr&oacute; duro en su posici&oacute;n: el rector diciendo que estaba dispuesto al di&aacute;logo, pero que eso de todos modos no significaba que se modificar&iacute;a el reglamento de pagos aceptado, impidiendo hablar o actuar a aquellos con cuyos puntos de vista no comulgaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n lleg&oacute; al extremo: si unos publicaban desplegados de apoyo a la Rector&iacute;a, los otros los acusaban de ser inserciones pagadas por ella. Si otros hac&iacute;an p&uacute;blico su apoyo a los huelguistas, los unos los acusaban de estar financiados por un partido pol&iacute;tico. Si los estudiantes afirmaban haber sido v&iacute;ctimas de secuestros y golpizas, el rector dec&iacute;a "no estar seguro de que dichos actos efectivamente hubieran sucedido". Si se formaba una comisi&oacute;n "de enlace", los huelguistas consideraban que en ella s&oacute;lo se hab&iacute;a incluido a incondicionales de la Rector&iacute;a y no la reconoc&iacute;an. Pero si se formaba otra comisi&oacute;n, eran las autoridades las que no la aceptaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; estuvieron las cosas durante meses. A los cuatro de iniciada la huelga, y despu&eacute;s de haber permanecido callado todo ese tiempo, el presidente de la Rep&uacute;blica por fin habl&oacute;. Pero lo hizo para decir que no iba a intervenir: "A los universitarios corresponde recuperar y defender su casa de estudios" dijo Ernesto Zedillo (citado en Sefchovich, 2008: 266). Y sin embargo, de todos modos, la polic&iacute;a termin&oacute; por entrar a Ciudad Universitaria: "La huelga en la Universidad Nacional que empez&oacute; en abril de 1999 se resolvi&oacute; en febrero del 2000 mandando a la Polic&iacute;a Federal Preventiva" (Ben&iacute;tez, 2001: 971).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fin de la huelga no fue el fin del conflicto. Las proclamas y protestas, los aplausos y denuestos, los juicios y condenas siguieron a la orden del d&iacute;a. La escritora Elena Poniatowska llor&oacute; ante las c&aacute;maras de televisi&oacute;n por los j&oacute;venes encarcelados, el soci&oacute;logo Sergio Zerme&ntilde;o dijo que se trataba "de una rebeli&oacute;n leg&iacute;tima contra una situaci&oacute;n sin presente y sin futuro contra los excluidos" y el historiador Carlos Mart&iacute;nez Assad habl&oacute; de los huelguistas como "seres pensantes con una visi&oacute;n clara de la Universidad y del pa&iacute;s, que le hab&iacute;an perdido confianza al r&eacute;gimen" (ambos citados en Se&#45;fchovich, 2008: 268), pero tambi&eacute;n hubo universitarios que les reprocharon a los huelguistas haber usado un m&eacute;todo de lucha que "hoy puede representar un peligro para la UNAM"; el presidente de la Rep&uacute;blica los acus&oacute; de "haber cometido un grave atropello"; los medios de comunicaci&oacute;n los presentaron como delincuentes y v&aacute;ndalos; empresarios y obispos hablaron despectivamente de la instituci&oacute;n y algunos hasta afirmaron que les gustar&iacute;a ver cerrada de manera definitiva a la Universidad Nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquel momento escrib&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;D&oacute;nde cabemos aquellos que no estamos de acuerdo ni con la forma de manejar el conflicto ni con la idea de universidad ni de unos ni de otros? &iquest;D&oacute;nde cabemos aquellos a quienes no nos parecen adecuadas las actitudes de no ceder un &aacute;pice que han manifestado ambas partes? Para gente como nosotros no hay lugar. Porque la vieja cultura pol&iacute;tica consiste en que si no eres mi amigo eres mi enemigo, si no est&aacute;s conmigo est&aacute;s contra m&iacute;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Oaxaca, Oaxaca, 2006</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer d&iacute;a del mes de mayo, los maestros enviaron un pliego petitorio al gobernador para pedir mejores condiciones laborales. Como pasaban los d&iacute;as y nadie les respond&iacute;a, hicieron un plant&oacute;n en la plaza central de la ciudad (Osorno, 2007: 17 y 279). Durante m&aacute;s de un mes permanecieron all&iacute;. Ante las quejas de los comerciantes del lugar, el gobernador mand&oacute; a la fuerza p&uacute;blica para que los retirara, pero estos no se dejaron. El enfrentamiento fue violento, hubo heridos y detenidos y al final la polic&iacute;a tuvo que replegarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces el movimiento se radicaliz&oacute; y creci&oacute;, pues se le sumaron diversas organizaciones sociales que se agruparon bajo el nombre de Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Cientos de personas salieron a las calles, hicieron barricadas en el centro de la ciudad, cerraron carreteras y tomaron edificios y estaciones de radio y televisi&oacute;n, "con un s&oacute;lo objetivo: pedir la salida de Ulises Ruiz".<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el gobernador no solamente no se movi&oacute; de su puesto, sino que responsabiliz&oacute; al presidente de la Rep&uacute;blica por la escalada del conflicto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pronto empezaron a aparecer las distintas versiones de los hechos: en los noticieros de la cadena Televisa se presentaban im&aacute;genes de gran violencia en las que aparec&iacute;an los de la APPO blandiendo machetes y lanzando bombas molotov, incendiando autos y camiones del servicio p&uacute;blico de transporte, pero en el diario <i>La Jornada</i> hablaban de "las justas demandas del pueblo" y responsabilizaba a las fuerzas de seguridad de golpes, desapariciones y hasta asesinatos. Estas se repitieron cotidianamente durante meses: cada bando culpaba al otro de la violencia pero dec&iacute;a que &eacute;l no la hab&iacute;a cometido. As&iacute;, aunque se ve&iacute;an las im&aacute;genes de civiles con armas de alto poder, disparando al aire para amedrentar a grupos de manifestantes, el gobernador de todos modos dec&iacute;a que eran puros cuentos, que hab&iacute;an sido cohetones. Y aunque se ve&iacute;a c&oacute;mo los de la APPO tomaban los edificios del gobierno y "ajusticiaban" a funcionarios, ellos dec&iacute;an que hab&iacute;an sido provocadores inflitrados y no su gente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n de violencia dur&oacute; varios meses, y todo ese tiempo hubo un ir y venir de declaraciones contradictorias no s&oacute;lo entre los de la APPO y el gobierno sino incluso entre las propias autoridades: si en el estado hab&iacute;a o no gobernabilidad, si el gobernador deb&iacute;a o no renunciar, si la responsabilidad del conflicto era estatal o federal. El PRI y el PRD, los diputados, el secretario de Gobernaci&oacute;n y el gobernador de la entidad nunca se pusieron de acuerdo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de octubre y a solicitud del gobernador el presidente Fox mand&oacute; a la Polic&iacute;a Federal Preventiva, que intervino para retomar calles y edificios, a pesar de lo cual todav&iacute;a siguieron los enfrentamientos. En diciembre fueron detenidos varios l&iacute;deres del movimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco a poco pareci&oacute; como si la tranqulidad hubiera vuelto al estado. Al menos esas fueron las se&ntilde;ales discursivas que se enviaron: "todo va bien en Oaxaca", afirm&oacute; Ulises Ru&iacute;z.<sup><a href="#notas">23</a></sup> Pero la APPO dec&iacute;a lo contario, que la lucha no hab&iacute;a terminado y que se trataba solamente de un repliegue: "Hay quienes piensan que la insurrecci&oacute;n en Oaxaca termin&oacute; pero nosotros sabemos la verdad, en cualquier momento resurgir&aacute;" (Osorno, 2007: 278).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Ciudad de M&eacute;xico, 2006</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador perdi&oacute; las elecciones presidenciales del mes de julio y no consigui&oacute; que los &oacute;rganos calificadores y los tribunales de justicia le reconocieran su argumento de que hubo fraude y su propuesta de volver a contar voto por voto, cerr&oacute; las principales avenidas y el Z&oacute;calo de la capital con un plant&oacute;n de miles de sus seguidores que durar&iacute;a varias semanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conflicto discursivo que se desat&oacute; fue brutal: entre quienes consideraban que las elecciones hab&iacute;an sido limpias y quienes estaban convencidos de que hubo fraude; entre quienes estaban de acuerdo con el m&eacute;todo de protesta decidido por los perredistas y quienes lo repudiaban; entre quienes ve&iacute;an con temor los sucesos y quienes estaban felices porque por fin las cosas cambiar&iacute;an. Para algunos "se estaba viviendo el momento cumbre de la historia reciente de M&eacute;xico",<sup><a href="#notas">24</a></sup> para otros se trataba del fin de la democracia por la que tanto se hab&iacute;a luchado. Este es el correo electr&oacute;nico que me mand&oacute; un lector:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo el esfuerzo que en doce a&ntilde;os hemos puesto todos para que nuestro pa&iacute;s finalmente sea capaz de confiar en su sistema electoral, en el Instituto Federal Electoral, instituto avalado internacional&#45;mente, reconocido por su alta tecnolog&iacute;a y limpieza y, por lo tanto, en la democracia, en los gobernadores electos, en los diputados, en los senadores, todos los esfuerzos que se han hecho por la democracia en nuestro pa&iacute;s, para que un se&ntilde;or que se cree un iluminado venga a tirar por la borda la credibilidad de nuestra democracia, de las instituciones, y sobre todo de la gente, de los millones de mexicanos que no lo han votado.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y esta es una carta enviada al diario <i>La Jornada:</i></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe la imperiosa necesidad de levantar la voz contra el intento de fraude perpetrado desde las altas esferas del poder pol&iacute;tico en el pa&iacute;s. Nos sumamos a las manifestaciones de repudio a estas acciones, exigiendo al IFE que respete la voluntad del pueblo y act&uacute;e de manera imparcial en el proceso electoral.<sup><a href="#notas">26</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;a quien aseveraba que est&aacute;bamos en una guerra y que el r&eacute;gimen no podr&iacute;a seguir adelante, pero tambi&eacute;n hubo quien asegur&oacute; que no pasaba nada fuera de "palabras incendiarias" o "p&oacute;lvora mojada", y el presidente Fox de plano lo calific&oacute; de "algo que se reduce a una calle en la capital" (Todos citados en Sefchovich, 2008).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese momento escrib&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay quien dice que dependiendo de cu&aacute;l de las versiones uno cree, se sabe de qu&eacute; lado est&aacute;. Y que si no cree a pie juntillas en una de las versiones, entonces le est&aacute; haciendo el caldo gordo al enemigo. La verdad es que como ciudadana, me siento enga&ntilde;ada por todos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>g.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo de la diversidad de interpretaciones posibles de un conflicto social, se dio respecto a la matanza de Acteal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre de 1997, un grupo de ind&iacute;genas tzotziles que se encontraba rezando en una capilla fue atacado por otro grupo de ind&iacute;genas: 45 murieron y varios quedaron heridos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las versiones sobre qui&eacute;nes hab&iacute;an sido los autores intelectuales y materiales de la matanza fueron diversas: seg&uacute;n la organizaci&oacute;n civil "Las Abejas" se trat&oacute; de grupos paramilitares, a los que el gobierno y la polic&iacute;a dejaron actuar.<sup><a href="#notas">27</a></sup> El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom&eacute; de las Casas y los obispos Samuel Ruiz y Ra&uacute;l Vera culparon al presidente Ernesto Zedillo y dijeron que "se le deb&iacute;a condenar por cr&iacute;menes de lesa humanidad".<sup><a href="#notas">2</a>8</sup> Los zapatistas, por su parte, dijeron que los asesinos "estaban ligados al PRI" y responsabilizaron al gobernador del estado y al presidente de la Rep&uacute;blica (Turati, 2007: 545). La Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica culp&oacute; a los propios zapatistas y us&oacute; la misma versi&oacute;n de la radio chiapaneca el d&iacute;a de los acontecimientos, seg&uacute;n la cual se trat&oacute; de "un enfrentamiento" entre grupos ind&iacute;genas. Sin embargo, seg&uacute;n el escritor Carlos Fuentes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La explicaci&oacute;n de que es una pugna entre grupos ind&iacute;genas rurales no se sostiene, desaparecen como por encanto los &uacute;nicos capaces de comprar armas, los finqueros, la oligarqu&iacute;a chiapaneca y sus aliados en el gobierno y el PRI estatales (Carlos Fuentes citado en &Aacute;lvarez Fabela, 2000: 230).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n fueron diversas las motivaciones que podr&iacute;an haber empujado a los asesinos: desde la que consideraba que al gobierno la matanza le serv&iacute;a como "la justificaci&oacute;n ideal para continuar con el desarrollo del plan contrainsurgente" <i>(ib&iacute;d.),</i> o la de quien consideraba que el objetivo era socavar y exterminar a las bases zapatistas y hostigar a los simpatizantes del zapatismo, ya que la zona de Los Altos ten&iacute;a mucha presencia zapatista y las comunidades eran la base civil del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (&Aacute;lvarez Fabela, 2000: 37), hasta quien lo atribuy&oacute; a la situaci&oacute;n ya muy polarizada en Chiapas, pues...</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... el levantamiento zapatista hab&iacute;a dividido a las comunidades entre los ind&iacute;genas que apoyaban la insurrecci&oacute;n, quer&iacute;an nuevas formas de autogobierno y desconoc&iacute;an al Estado mexicano y los que se opon&iacute;an al levantamiento y segu&iacute;an fieles al gobierno.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hubo quienes lo atribuyeron a cuestiones religiosas: "Muchos se hab&iacute;an iniciado con la doctrina cat&oacute;lica de la liberaci&oacute;n. Otros, principalmente del bando pri&iacute;sta, eran de iglesias evang&eacute;licas" (Turati, 2002: 54),<sup><a href="#notas">29</a></sup> pero la iglesia cat&oacute;lica desminti&oacute; que la religi&oacute;n tuviera que ver. Y no falt&oacute; quien hablara de pleitos por tierras o conflictos intercomunitarios.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi diez a&ntilde;os despu&eacute;s de los hechos, el Centro de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Econ&oacute;mico CIDE decidi&oacute; tomar el caso para mostrar la manera como funciona la justicia penal en M&eacute;xico. Su conclusi&oacute;n fue la misma que desde el principio sostuvieron los grupos evang&eacute;licos y que una y otra vez sostendr&iacute;a el abogado defensor Javier Angulo: que las personas encarceladas y acusadas de ser los autores materiales no eran los responsables y que el proceso judicial hab&iacute;a estado mal hecho. Revisando las evidencias reunidas, H&eacute;ctor Aguilar Cam&iacute;n lleg&oacute; a la misma conclusi&oacute;n en una serie de art&iacute;culos y fue m&aacute;s lejos hasta negar las afirmaciones sobre la supuesta brutalidad de los asesinos, que durante a&ntilde;os hab&iacute;an tomadas por verdaderas, y seg&uacute;n las cuales hab&iacute;an abierto los vientres de las mujeres embarazadas y utilizado hachas y balas expansivas (Aguilar Cam&iacute;n, 2007a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas conclusiones motivaron una cascada de opiniones divididas. Hubo quienes estuvieron de acuerdo con ellas y dijeron que as&iacute; "se despejan algunas zonas oscuras, nos acercamos a una versi&oacute;n m&aacute;s precisa de los hechos &#91;y&#93; se reconstruye una historia diferente a la heredada",<sup><a href="#notas">31</a></sup> y hubo quienes afirmaron que se trataba de an&aacute;lisis llenos de "errores, omisiones y falta de rigor" que pretend&iacute;an "desviar la verdad sobre Acteal", "ocultar, manipular y tergiversar la verdad en torno a los hechos"<sup><a href="#notas">32</a></sup> y "hacer creer que el Estado no tuvo nada que ver en esa masacre".<sup><a href="#notas">33</a></sup> El peri&oacute;dico <i>La Jornada</i> acus&oacute; al autor de "tergiversaciones sobre la realidad"<sup><a href="#notas">34</a></sup> y el subcomandante Marcos incluso lo acus&oacute; de pretender "lavar el crimen de Estado",<sup><a href="#notas">35</a></sup> y no falt&oacute; quien lleg&oacute; a decir que se estaba "defendiendo a los asesinos".<sup><a href="#notas">36</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>h .</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conflicto discursivo no solamente consiste en que existan diferentes versiones de un mismo hecho, sino tambi&eacute;n tiene que ver con la concepci&oacute;n de su resoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los estudiosos consideran que "el panorama conflictivo es el gran tel&oacute;n de fondo de la historia" (Caetano, 2005: 13) y que "el cambio social en casi todos los casos ha estado hermanado con la violencia", pues "la ruptura del orden, la confrontaci&oacute;n y la violencia son parte consustancial de la din&aacute;mica de las sociedades" Zerme&ntilde;o, 1996: 112, 113 y 159). Sergio Zerme&ntilde;o afirma que nuestra historia tiene como constante las revueltas y la violencia con breves etapas de reposo y H&eacute;ctor Aguilar Cam&iacute;n va m&aacute;s lejos, hasta sostener que "la violencia est&aacute; siempre latiendo en el otro lado de la estabilidad pol&iacute;tica" (Aguilar Cam&iacute;n, 1980:162).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay sin embargo quien afirma exactamente lo contrario: que en M&eacute;xico tenemos una cultura que tiende m&aacute;s hacia la conciliaci&oacute;n que hacia el pleito, hacia la negociaci&oacute;n que hacia la represi&oacute;n. Escribe Silvia Marina Arrom: "Una de las mentiras de los analistas es que todo es represi&oacute;n, hay mucha negociaci&oacute;n" (2002a: 16, nota 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes sostienen lo primero est&aacute;n de acuerdo con Octavio Paz y otros fil&oacute;sofos de los a&ntilde;os treinta y cuarenta del siglo XX, para quienes el mexicano es un ser en esencia violento, porque la violencia fue el modo de fundaci&oacute;n de lo mexicano y porque &eacute;ste siente fascinaci&oacute;n por la muerte, raz&oacute;n por la cual siempre est&aacute; agazapada la explosi&oacute;n, y s&oacute;lo necesita de una chispa que la prenda (Paz, 1963: 34). Dicha chispa puede ser cualquier cosa: la crisis en el modelo de mando,<sup><a href="#notas">37</a></sup> la desaparici&oacute;n de los canales institucionales tradicionales y de las formas de mediaci&oacute;n (Bartra, 2005: 303), ciertas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas<sup><a href="#notas">38</a></sup> o el hecho mismo de que existe "un proceso de constante desorganizaci&oacute;n social".<sup><a href="#notas">39</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes por el contrario sostienen la segunda tesis aseguran que el af&aacute;n conciliador se debe a que la Conquista y la Colonia se establecieron gracias al avance militar y al establecimiento simult&aacute;neo de un orden pol&iacute;tico hegem&oacute;nico, dos situaciones de suyo contradictorias que hacen que los conflictos estallen pero tambi&eacute;n que se prefiera resolverlos por as&iacute; decirlo "por la buena" (Zolla y Zolla, 2004: 13). Para quienes as&iacute; piensan, los conflictos no son se&ntilde;al de inestabilidad o ingobernabilidad sino al contrario (Coser, 1961), hacen evidente la forma de funcionamiento normal del sistema "d&oacute;nde el orden establecido es vulnerable y d&oacute;nde es fuerte" (Arrom, 2004b: 85) y de hecho constituyen el funcionamiento normal de la democracia (Woldemberg citado en Sefchovich 2008: 271), pues como dec&iacute;a Marx, "sin antagonismo no hay progreso". Y todav&iacute;a hay quien llega m&aacute;s lejos, hasta afirmar que los conflictos son la forma de abrir las posibilidades y los intersticios por los cuales se va a filtrar el cambio (Vasilachis, 2005: 102),<sup><a href="#notas">40</a></sup> ya que como dice Silvia Bolos, reorientan tendencias y alianzas y establecen compromisos (Bolos, 2006: 85).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para quienes creen en la primera forma de ver las cosas, no hay duda que a partir de mediados de los a&ntilde;os noventa (y debido al impacto e influencia del levantamiento zapatista) se incrementaron las acciones colectivas: "Durante el primer semestre de 1996 hubo m&aacute;s cantidad de luchas sociales que durante todo el a&ntilde;o de 1994" ( Conflictividad, 1997: 7&#45;8) El aumento, dicen, no s&oacute;lo fue en cantidad sino que a partir de entonces, "se ha podido observar una tendencia creciente hacia una confrontaci&oacute;n social que va aumentando en su envergadura" <i>(ib&iacute;d:</i> 1). Desde su punto de vista, "sigue siendo una pr&aacute;ctica el uso excesivo de la fuerza" <sup><a href="#notas">41</a></sup>y la situaci&oacute;n es cada vez m&aacute;s violenta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las muertes entre las fuerzas en defensa del r&eacute;gimen y las fuerzas en oposici&oacute;n a la pol&iacute;tica del r&eacute;gimen, presentan ya una desproporci&oacute;n grande: del porcentaje de las luchas que generan muertos, 78% son sufridas por las FO. Respecto a los heridos, estos tambi&eacute;n se reciben en una proporci&oacute;n similar. Entre los dos campos de fuerza considerados, 74% del total de acciones donde hay heridos son sufridas por las FO y 26% por las FD<i>.(Ib&iacute;d:</i> 33).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, para quienes sostienen la segunda versi&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad civil mexicana ha registrado un proceso de desmovilizaci&oacute;n asociado con la democratizaci&oacute;n de las instituciones pol&iacute;ticas, que se traduce en menores niveles de conflictividad y protesta social (Cadena&#45;Roa, 2007: 239&#45;240)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y afirman que: "Consumada la alternancia pol&iacute;tica, una percepci&oacute;n parece clara: la sociedad civil, lejos de afirmarse y visibilizarse, ha perdido presencia y vigor" (&Aacute;lvarez citada en Cadena&#45;Roa (2007: 239&#45;240).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos modos de pensar tienen ejemplos para sostener su argumento. Los que sostienen el primero hablan de que a lo largo y ancho del pa&iacute;s hay protestas, m&iacute;tines, plantones, marchas y huelgas de campesinos, mineros, maestros, movimientos urbanos populares, deudores de la banca, obreros, colonos, bur&oacute;cratas, vendedores ambulantes, taxistas, microbuseros y grupos de diferentes religiones. Ra&uacute;l Jim&eacute;nez afirma que entre 1982 y 2006 hubo "13 mil 908 huelgas, 2 millones 120 mil 322 conflictos laborales", un promedio de 1.5 huelgas por d&iacute;a (Jim&eacute;nez Lescas, 2007: 263 y 266). Esto es para ellos se&ntilde;al de que como escribi&oacute; Carlos Monsiv&aacute;is: "La sociedad ya es incapaz de soportar por m&aacute;s tiempo la tensi&oacute;n", y como afirm&oacute; Luis Hern&aacute;ndez Navarro, "La resistencia seguir&aacute; frente al avasallador avance del autoritarismo". Hay quien llega m&aacute;s lejos y lo considera se&ntilde;al de que "se ha desbordado a las instituciones"<sup><a href="#notas">42</a></sup> y hay incluso quien se ha llegado a preguntar si no se estar&aacute; desmantelando al Estado en M&eacute;xico (Aitken <i>et al.,</i> 1996). Pero para los que sostienen el segundo argumento, el hecho de que con todo y esos conflictos el pa&iacute;s no haya llegado hasta una situaci&oacute;n cr&iacute;tica es la se&ntilde;al de que hay negociaci&oacute;n y de que existe apertura y receptividad por parte de las autoridades, lo cual ha hecho que "las demandas sean canalizadas cada vez m&aacute;s por v&iacute;as institucionales y cada vez menos por canales contenciosos". Los esfuerzos de conciliaci&oacute;n han llevado a que se resuelvan adecuadamente los conflictos, "logrando distender o solucionar 70% de ellos" (Cadena&#45;Roa, 2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2006 las dos versiones mostraron ser v&aacute;lidas, pues hubo conflictos que se resolvieron con el uso de la fuerza y tambi&eacute;n hubo otros que se resolvieron con negociaciones. En San Salvador Aten&#45;co, estado de M&eacute;xico, se dieron ambas situaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2002, los ejidatarios se sublevaron contra el decreto del presidente Fox de expropiaci&oacute;n de sus tierras para construir all&iacute; un nuevo aeropuerto internacional para la capital. Durante varios meses salieron a la calle armados con machetes, palos, piedras, cerraron carreteras, tomaron edificios y retuvieron a funcionarios hasta que 3 500 elementos de la polic&iacute;a fueron enviados a enfrent&aacute;rseles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, los discursos empezaron su fluir: hubo voces que lamentaron que "los campesinos se opongan al progreso" y otras que los felicitaron porque defendieron sus tierras. Los funcionarios del gobierno del estado de M&eacute;xico y de la Procuradur&iacute;a de Justicia estatal justificaron el env&iacute;o de las fuerzas de seguridad y las &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n acusando a los ejidatarios de estar manipulados por la izquierda radical e incluso de ser acarreados, mientras que los participantes en el movimiento hablaron de gente golpeada, detenida, torturada (Hern&aacute;ndez, 2007: 41&#45;56). El asunto se resolvi&oacute; cuando el presidente Fox cancel&oacute; el proyecto mostrando lo que Jorge Cadena llam&oacute; "una actitud prudente y negociadora".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2006, un grupo de vendedores de flores se instalaron en una calle y cuando los polic&iacute;as los quisieron quitar, empez&oacute; un pleito que deriv&oacute; en violentos enfrentamientos entre pobladores y polic&iacute;as municipales, estatales y federales, donde los primeros usaron machetes, piedras y bombas caseras y los segundos gases lacrim&oacute;genos. Seg&uacute;n el diario <i>El Universal</i> muri&oacute; un joven, m&aacute;s de 50 personas resultaron heridas y 94 detenidas y el informe de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos concluy&oacute; que: "207 personas, incluyendo 10 menores de edad fueron v&iacute;ctimas de tratamiento cruel, inhumano o degradante, 145 fueron arbitrariamente arrestadas, 26 mujeres sufrieron asalto sexual y 5 extranjeros, adem&aacute;s de la violencia que se les infligi&oacute;, fueron ilegalmente expulsados del pa&iacute;s". La instituci&oacute;n acus&oacute; a la polic&iacute;a de "uso excesivo de la fuerza" y de "haber preferido recurrir a la brutalidad que al di&aacute;logo".<sup><a href="#notas">43</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa ocasi&oacute;n el gobernador justific&oacute; su decisi&oacute;n de enviar a la fuerza p&uacute;blica diciendo que era necesario "restablecer el orden en la comunidad": "Hay grupos minoritarios que pretextan cualquier asunto para generar violencia" dijo y agreg&oacute;: "Para aquellos que han violado el orden, la aplicaci&oacute;n irrestricta de la ley con todo su peso".<sup><a href="#notas">44</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>i.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferentes versiones de un mismo hecho, que llegan incluso a ser totalmente opuestas, hacen evidente lo que ya dijimos: que se entiende e interpreta a las acciones colectivas desde los intereses y las posiciones de cada cual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto puede o no ser deliberado, pues m&aacute;s all&aacute; de la situaci&oacute;n particular de que se trate, depende de los marcos de pensamiento de quien los vive, mira, o estudia. Es lo que ya vimos m&aacute;s arriba que algunos autores llaman "paradigmas" y otros "esquemas interpretativos", "marcos epistemol&oacute;gicos" o "actos previos de categorizaci&oacute;n", que son los que nos permiten ver lo que vemos, o&iacute;r lo que o&iacute;mos, entender lo que entendemos, interpretar lo que interpretamos, porque nuestro repertorio de posibilidades interpretativas es limitado y en &eacute;l metemos todo lo nuevo que se nos aparece (Johnston,2002: 64). Escribe Armstrong:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto la comprensi&oacute;n como el juicio de las cosas dependen de un acto previo de categorizaci&oacute;n el cual establece c&oacute;mo ser&aacute; considerada la entidad que se estudia. Las especulaciones siempre resultan tema de controversia y ponen a prueba las premisas y los intereses seg&uacute;n los cuales se lo juzga (1992: XIII).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo que no tiene desperdicio es el de la reforma energ&eacute;tica propuesta por el gobierno del presidente Calder&oacute;n en abril de 2008, que dio lugar a la toma de la tribuna del Congreso de la Uni&oacute;n y a una movilizaci&oacute;n social por parte de quienes consideraban que "su esencia es privatizadora".<sup><a href="#notas">45</a></sup> Seg&uacute;n Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO): "Se pretende despojar al pueblo de M&eacute;xico de su patrimonio, privatizando la industria petrolera"<sup><a href="#notas">46</a></sup> y seg&uacute;n el Centro de Estudios de Derecho e investigaciones Parlamentarias de la C&aacute;mara de Diputados: "La reforma es claramente privatizadora".<sup><a href="#notas">47</a></sup> Sin embargo, el jefe del ejecutivo sostuvo que no era as&iacute; y que "Pemex no se privatiza",<sup><a href="#notas">48</a></sup> y lo mismo dijo el presidente de su partido, Germ&aacute;n Mart&iacute;nez Cazares: "No se pretende privatizar a Pemex".<sup><a href="#notas">49</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los que aseguran que no se trata de privatizar, hablan de que solamente se trata de dar contratos a empresas en aquellas &aacute;reas en las que seg&uacute;n ellos M&eacute;xico no cuenta con recursos o tecnolog&iacute;a suficiente. As&iacute; lo afirm&oacute; Jes&uacute;s Reyes Heroles: "Es necesaria la participaci&oacute;n de particulares para aumentar la ejecuci&oacute;n de Pemex".<sup><a href="#notas">50</a></sup> Esta "ejecuci&oacute;n" requiere, "privatizar la industria de la refinaci&oacute;n" y la exploraci&oacute;n en aguas profundas.<sup><a href="#notas">51</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero quienes est&aacute;n en contra aseguran que "asociaci&oacute;n, alianzas, acompa&ntilde;amiento, apertura, maquila, permisos, contratos de riesgo, contratos de servicios m&uacute;ltiples, contratos con terceros, contratos de servicios ampliados, autonom&iacute;a de gesti&oacute;n" son palabras para "disimular sus verdaderas intenciones",<sup><a href="#notas">52</a></sup> las cuales ser&iacute;an llevar a cabo "una privatizaci&oacute;n hormiga y a retazos".<sup><a href="#notas">53</a></sup> Desde su punto de vista, el pa&iacute;s s&iacute; cuenta con recursos y capacidad para hacer lo que se requiere con el petr&oacute;leo, desde extraerlo hasta refinarlo, desde distribuirlo hasta comercializarlo.<sup><a href="#notas">54</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a los m&eacute;todos empleados para detener la reforma, fueron fuertemente criticados por algunos: "Cada reforma que el gobierno propone el Frente Amplio Progresista (FAP) se ha empe&ntilde;ado en bloquearla",<sup><a href="#notas">55</a></sup> pero otros afirmaron que de no haber sido por la toma de tribunas que realizaron los legisladores del FAP, no se habr&iacute;a podido impedir la aprobaci&oacute;n: "Si AMLO y sus contingentes no hubieran irrumpido con sus sudores y malas maneras la reforma habr&iacute;a sido aprobada".<sup><a href="#notas">56</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>J.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que haya versiones diferentes o incluso manejos distintos de una misma terminolog&iacute;a no quiere decir que no se mienta deliberadamente. Esto sucede tambi&eacute;n y mucho. Es por ejemplo, el caso del periodista norteamericano Brad Will, asesinado durante los disturbios del 2006 en Oaxaca, quien fue alcanzado por un disparo cuando se encontraba reporteando los sucesos en la barricada del municipio de Santa Luc&iacute;a del Camino. Luego de descartar la hip&oacute;tesis de una bala perdida, se culp&oacute; de asesinato a "grupos parapoliciales" <i>(Indymedia)</i> y a "hombres al servicio del gobernador" <i>(El Universal).<sup><a href="#notas">57</a></sup></i> A&ntilde;o y medio despu&eacute;s, el periodista Ricardo Alem&aacute;n dijo que las investigaciones apuntaban hacia los propios integrantes de la APPO, quienes durante el enfrentamiento con polic&iacute;as estatales le habr&iacute;an disparado a muy corta distancia y no uno sino dos balazos, el segundo cuando ya estaba en el piso.<sup><a href="#notas">58</a></sup> O es el caso de los j&oacute;venes mexicanos que murieron en un ataque del ej&eacute;rcito colombiano a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano. Una y otra vez sus familiares insistieron en negar que eran guerrilleros y asegurar que se trataba de estudiantes interesados en los movimientos sociales latinoamericanos.<sup><a href="#notas">59</a></sup> Sin embargo, uno de ellos hab&iacute;a reconocido en el 2004 ser miembro del N&uacute;cleo Mexicano de Apoyo a las FARC<sup><a href="#notas">60</a></sup> y la &uacute;nica sobreviviente del ataque, Luc&iacute;a Moret, cuando recibi&oacute; asilo en Nicaragua declar&oacute;: "Las guerrilleras en el camino nos encontramos".<sup><a href="#notas">61</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que los discursos sobre los conflictos sociales no solamente est&aacute;n all&iacute; para hacer conocer, explicar y legitimar, sino tambi&eacute;n para confundir, oscurecer, tergiversar, ocultar, enga&ntilde;ar, simular.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>k.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parecer&iacute;a por lo dicho hasta aqu&iacute; que no hay hechos, solo interpretaciones. Pero no es esto lo que pretendo decir y por eso mi texto no se llama "Los conflictos sociales <i>son</i> conflictos discursivos", sino "Los conflictos sociales <i>como</i> conflictos discursivos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me explico: el concepto de realidad, para algunos se refiere a aquello que existe independientemente de quien lo mira o escucha ("la cosa en s&iacute;" seg&uacute;n Thomas Lewis) y para otros no existe m&aacute;s que a trav&eacute;s de la percepci&oacute;n que de ella se tiene ("la cosa para nosotros" seg&uacute;n Lewis, citado en Folley, 1986: 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta &uacute;ltima perspectiva tiene su explicaci&oacute;n en el hecho de que la realidad s&oacute;lo se puede captar y entender a trav&eacute;s de la palabra, que el lenguaje es el filtro necesario e inevitable con el cual percibimos el mundo y no puede existir ninguna forma que pueda darnos "la cosa en s&iacute; misma" como le llama Krieger (1969:212).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho de otro modo: que no tenemos forma de conocer los hechos (en este caso los conflictos sociales) si no es a trav&eacute;s de los discursos que sobre ellos se hacen. Lo cual no quiere decir de ninguna manera, que no existan en la realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien: estos discursos por definici&oacute;n no pueden ser objetivos como quer&iacute;an los positivistas (ya lo dijo Popper), porque quienes los elaboran y quienes los reciben tienen esquemas mentales, conocimientos y saberes, modos previamente establecidos de percibir y entender, "valores, finalidades y fidelidades" (Cohen, 1999: 29), que son la base sobre las cuales perciben y atribuyen sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el punto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso "sujeta al sujeto" (Sefchovich, 1985: 17 y 18) en su manera de recoger, transmitir, recibir y entender eso que se llama "la realidad" ("automatismo de la percepci&oacute;n" le llama Gombrich, 1969: 35, 36), lo cual significa que "no podemos separar lo que vemos de lo que sabemos" (Gombrich, 1969: 40 y 56&#45;57), ni podemos evitar que al hacerlo se produzca el proceso de seleccionar, ordenar, acomodar, jerarquizar (Krieger, 1969: 212 y 215), e incluso de reconstruir (Corona y J&oacute;rgensen, 2002: 8 y 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Robert Scholes llega a&uacute;n m&aacute;s lejos y dice que ya no estamos ni siquiera en el terreno de la re&#45;construcci&oacute;n sino de plano en el de la construcci&oacute;n de la realidad, pues "la realidad no se puede decir sino solamente construir versiones sobre ella" (citado en Folley, 1986:11), todas las cuales por supuesto, "aspiran a la veracidad" como dice Jos&eacute; Escobar Arronis (2005: s/p).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso lo que recibimos no es ni puede ser la realidad cruda sino la reconstrucci&oacute;n de esa realidad, mediada tanto por quien la realiza como por quien la recibe, que necesariamente repite el mismo proceso. Y esto vale para los discursos tanto verbales como no verbales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es lo que sostengo en este texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguilar Cam&iacute;n, H&eacute;ctor (1980). "Historia para hoy". En varios autores, <i>Historia &iquest;para qu&eacute;?</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603473&pid=S2007-8110201400020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2007a. "Regreso a Acteal. I. La fractura". <i>Nexos.</i> n&uacute;m. 358, octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603475&pid=S2007-8110201400020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, Cartas a <i>El Correo Ilustrado</i> de <i>La Jornada,</i> noviembre de 2007b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603477&pid=S2007-8110201400020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguirre Rojas, Carlos Antonio (2008a). Entrevista online, 1 enero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603479&pid=S2007-8110201400020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2008b. "Presentaci&oacute;n". <i>Mandar Obedeciendo: Las lecciones del</i> <i>neozapatismo mexicano.</i> M&eacute;xico: Centro Cultural y Social Kara&#45;cola, 18 febrero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603481&pid=S2007-8110201400020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aitken, Rob; N. Craske; G. Jones; y D. Strausfeld, coords. (1996) <i>&iquest;Is</i> <i>the Mexican State Being Dismantled?</i> Londres: Macmillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603483&pid=S2007-8110201400020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alonso, Jorge (1988). <i>Los movimientos sociales en el valle de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social. Vol. 1, 1986, vol. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603485&pid=S2007-8110201400020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;lvarez Fabela, Mart&iacute;n (2000). <i>Acteal de los m&aacute;rtires: infamia para no olvidar.</i> M&eacute;xico: Plaza y Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603487&pid=S2007-8110201400020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;lvarez, Luc&iacute;a (2006). "Actores sociales, construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y proceso democr&aacute;tico en la ciudad de M&eacute;xico". En: <i>Democracia y exclusi&oacute;n. Caminos encontrados en la ciudad de M&eacute;xico,</i> coordinado por Luc&iacute;a &Aacute;lvarez, Carlos San Juan y Cristina S&aacute;nchez Mejorada. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Azcapotzalco, Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, Plaza y Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603489&pid=S2007-8110201400020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ansart, Pierre (1977). "Ideologie strategique et strategie politique". <i>Cahiers Internationaux du sociologie,</i> vol. LXIII.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603491&pid=S2007-8110201400020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Armstrong, Paul B. (1992)."Prefacio". <i>Lecturas en conflicto: validez</i> <i>y</i> <i>variedad en la interpretaci&oacute;n.</i> M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603493&pid=S2007-8110201400020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arrom, Silvia Marina (2004a). "La pol&iacute;tica popular en las ciudades latinoamericanas antes de la era populista". Introducci&oacute;n En: <i>Revuelta en las ciudades. Pol&iacute;ticas populares en Am&eacute;rica Latina,</i> coordinado por Silvia Marina Arrom y Servando Ortoll. M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa, El Colegio de Sonora, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603495&pid=S2007-8110201400020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2004b). "Protesta popular en la ciudad de M&eacute;xico: el mot&iacute;n del Pari&aacute;n en 1828". En: <i>Revuelta en las ciudades. Pol&iacute;ticas populares en Am&eacute;rica Latina, Op.Cit.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603497&pid=S2007-8110201400020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arteaga Botello, Nelson (2004). <i>En busca de la legitimidad: violencia y populismo punitivo en M&eacute;xico 1990&#45;2000.</i> M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603499&pid=S2007-8110201400020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartra, Roger (2005). "La dictadura no era perfecta: mediaciones democr&aacute;ticas y redes imaginarias". En: <i>M&eacute;xico: cr&oacute;nicas de un pa&iacute;s posible,</i> coordinado por Jos&eacute; Antonio Aguilar Rivera. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Conaculta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603501&pid=S2007-8110201400020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ben&iacute;tez Manaut, Ra&uacute;l (2001). "Seguridad Nacional y transici&oacute;n pol&iacute;tica 1994&#45;2000". <i>Revista de El Colegio de M&eacute;xico On Line,</i> octubre&#45;diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603503&pid=S2007-8110201400020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berman, Sabina (2006). <i>Un soplo en el coraz&oacute;n de la Patria.</i> M&eacute;xico: Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603505&pid=S2007-8110201400020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bolos, Silvia (2006). "Los movimientos sociales, actores de la democracia en la ciudad". En: <i>Democracia y exclusi&oacute;n. Caminos encontrados en la ciudad de M&eacute;xico. Op cit en:</i> &Aacute;lvarez, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603507&pid=S2007-8110201400020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bravo Mena, Luis Felipe (2001). "Recelo panista ante eventual endurecimiento insurgente". En: <i>El otro jugador. La caravana de la Dignidad Ind&iacute;gena,</i> M&eacute;xico: La Jornada Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603509&pid=S2007-8110201400020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cadena&#45;Roa, Jorge (2007). "Los movimientos sociales en tiempos de la alternancia (2000&#45;2004)". En: <i>El estado actual de la democracia en M&eacute;xico. Retos, avances y retrocesos,</i> coordinado por Fernando Casta&ntilde;os, Julio Labastida Mart&iacute;n del Campo y Miguel Armando L&oacute;pez Leyva. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603511&pid=S2007-8110201400020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caetano, Gerardo (2005). "Introducci&oacute;n: fundamentaci&oacute;n general del grupo de trabajo sobre historia reciente de Clacso". En: <i>Sujetos sociales y nuevas formas de protesta en la historia reciente de Am&eacute;rica Latina,</i> compilado por Gerardo Caetano. Buenos Aires: Clacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603513&pid=S2007-8110201400020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castellanos, Laura (2007). "Retrato radical", <i>Gatopardo,</i> n&uacute;m. 86. diciembre&#45;enero de 2007. M&eacute;xico: Citem.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603515&pid=S2007-8110201400020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen, Jean L. (1999). "Para pensar de nuevo la privacidad: la autonom&iacute;a, la identidad y la controversia sobre el aborto", <i>Debate feminista,</i> M&eacute;xico, A&ntilde;o 10, Vol. 19, abril 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603517&pid=S2007-8110201400020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corona, Ignacio y Beth E. J&oacute;rgensen (2002). "Introducci&oacute;n", <i>The</i> <i>Contemporary Mexican Chronicle. Theoretical Perspectives on the Liminal Genre.</i> Nueva York: State University of New York Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603519&pid=S2007-8110201400020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coser, Lewis (1961). <i>Lasfunciones del conflicto social.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603521&pid=S2007-8110201400020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escobar Arronis, Jos&eacute; (2005). "Costumbrismo y novela: el costumbrismo como materia novelable en el siglo XVIII". Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603523&pid=S2007-8110201400020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estrada Saavedra, Marco (2007). <i>La comunidad armada rebelde y el EZLN. Un estudio hist&oacute;rico y sociol&oacute;gico sobre las bases de apoyo zapatistas en las ca&ntilde;adas tojolabales de la selva Lacandona (1903&#45;2005).</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603525&pid=S2007-8110201400020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evers, Tilman; Clarita M&uuml;ller&#45;Plantenberg; y Stefanie Spessart (1982). "Movimientos barriales y Estado. Luchas en la esfera de la reproducci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. XLIV, n&uacute;m. 2, abril&#45;junio de 1982. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603527&pid=S2007-8110201400020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Favela Gavia, Margarita (2005). "Cambios en el sistema pol&iacute;tico y en la protesta social en M&eacute;xico, 1946&#45;2000: interacci&oacute;n entre instituciones y acci&oacute;n social". <i>Estudios Sociol&oacute;gicos,</i> vol. XXIII, mayo&#45;agosto de 2005. M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603529&pid=S2007-8110201400020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Folley, Barbara (1986). <i>Telling the Truth; The Theory and Practice of Documentary Fiction.</i> Ithaca: Cornell University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603531&pid=S2007-8110201400020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fr&iacute;as, Heriberto (2002). <i>Tom&oacute;chic,</i> M&eacute;xico: Oc&eacute;ano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603533&pid=S2007-8110201400020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gilly, Adolfo (1995). "Valores contra cinismo", <i>Nexos,</i> febrero de 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603535&pid=S2007-8110201400020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gim&eacute;nez, Gilberto (1981). <i>El discurso pol&iacute;tico,</i> curso, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Divisi&oacute;n de Estudios Superiores, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603537&pid=S2007-8110201400020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1983). "La controversia ideol&oacute;gica en torno al VI informe de Jos&eacute; L&oacute;pez Portillo. Ensayo de An&aacute;lisis Argumentativo", <i>Discurso,</i> n&uacute;m. 1, mayo&#45;agosto de 1983. M&eacute;xico: Colegio de Ciencias y Humanidades, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603539&pid=S2007-8110201400020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994). "Los movimientos sociales. Problemas te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicos". <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> a&ntilde;o LVI, n&uacute;m. 2, abril&#45;julio de 1994. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603541&pid=S2007-8110201400020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gombrich, E. H. (1969). "The Evidence of Images: The Variability of Vision", "The evidence of images: The Priority of Context over Expression". En: Charles S. Singleton: <i>Interpretation: Theory and Practice.</i> Baltimore: The Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603543&pid=S2007-8110201400020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Navarro, Luis (2007). <i>Sentido contrario. Vida y milagros de rebeldes contempor&aacute;neos.</i> M&eacute;xico: La Jornada Ediciones, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603545&pid=S2007-8110201400020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Howard Roos, Marc (1995). <i>La cultura del conflicto.</i> Buenos Aires: Paidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603547&pid=S2007-8110201400020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Huizer, Gerrit (1979). "Ciencia social aplicada y acci&oacute;n pol&iacute;tica: notas sobre nuevos enfoques", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. XLI, n&uacute;m. 3, julio&#45;septiembre de 1979. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603549&pid=S2007-8110201400020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Cabrera, Edgar (2007). "La nueva izquierda en Am&eacute;rica Latina", <i>Este pa&iacute;s,</i> n&uacute;m. 194, mayo de 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603551&pid=S2007-8110201400020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez Lescas, Ra&uacute;l (2007). "1982&#45;2006: 13 mil 908 huelgas, 6.2 millones de riesgos de trabajo, 2 millones 120 mil 322 conflictos laborales, saldo del modelo econ&oacute;mico neoliberal". En: <i>Balance del sexenio foxista y perspectivas para los movimientos sociales,</i> coordinado por Ana Alicia Sol&iacute;s de Alba, Max Ortega, Abelardo Mari&ntilde;a Flores y Nina Torres. M&eacute;xico: Itaca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603553&pid=S2007-8110201400020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Johnston, Hank (2002). "Verification and proof in frame and discourse analysis". En: <i>Methods of Social Movement Research,</i> coordinado por Bert Klandermans y Suzanne Staggenborg. Minneapolis y Londres: University of Minnesota Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603555&pid=S2007-8110201400020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ju&aacute;rez Gamiz, Julio (2007). Entrevista en <i>Humanidades y Ciencias sociales.</i> M&eacute;xico: Coordinaci&oacute;n de Humanidades, UNAM, octubre de 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603557&pid=S2007-8110201400020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Klandermans, Bert; y Suzanne Staggenborg. "Introduction". En: <i>Methods of Social Movement Research, Op.Cit.</i> (Hank, 2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603559&pid=S2007-8110201400020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krieger, Murray (1969). "Mediation, Language and Vision in the Reading of Literature". En: Charles S. Singleton. <i>Interpretation: Theory and Practice, Op.Cit.</i> ver Gombrich, 1967</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603561&pid=S2007-8110201400020000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levy, Lucio (1985). <i>Diccionario de Pol&iacute;tica.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores, t. II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603562&pid=S2007-8110201400020000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lira Saade, Carmen (2001). "Presentaci&oacute;n". En: <i>El otro jugador. La caravana de la dignidadind&iacute;gena, Op.Cit.</i> (Bravo 2001)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603564&pid=S2007-8110201400020000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Monjard&iacute;n, Adriana (1991). "Movimientos pol&iacute;ticos, movimientos sociales". En: <i>El estudio de los movimientos sociales: teor&iacute;a y m&eacute;todo,</i> coordinado por V&iacute;ctor Gabriel Muro y Manuel Canto Chac. M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Xochimilco.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603565&pid=S2007-8110201400020000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mascott, Mar&iacute;a &Aacute;ngeles (1997). "Cultura pol&iacute;tica y nuevos movimientos sociales en Am&eacute;rica Latina", <i>Metapol&iacute;tica,</i> vol. 1, n&uacute;m. 2, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603567&pid=S2007-8110201400020000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Massolo, Alejandra (1992). <i>Por amor y coraje. Mujeres en los movimientos urbanos en la ciudad de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603569&pid=S2007-8110201400020000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moscovici, Serge (1983). "Influencia manifiesta e influencia oculta en la comunicaci&oacute;n", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. XLV, n&uacute;m. 2, abril&#45;julio de 1983. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603571&pid=S2007-8110201400020000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olson, Mancur (1965). <i>The Logic of Collective Action. Public Groups and the Theory of Groups.</i> Cambridge: Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603573&pid=S2007-8110201400020000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera, Alberto J. (1999) "Introducci&oacute;n". En: <i>La sociedad civil, de la teor&iacute;a a la realidad,</i> coordinado por Alberto J. Olvera. M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603575&pid=S2007-8110201400020000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Osorno, Diego Enrique (2007). <i>Oaxaca sitiada, la primera insurrecci&oacute;n del siglo XXI.</i> M&eacute;xico: Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603577&pid=S2007-8110201400020000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paz, Octavio (1963). <i>El laberinto de la soledad.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603579&pid=S2007-8110201400020000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez, Rosaluz (2008). "Gato por liebre. Academia y contrainsurgencia en Chiapas". <i>Ojarasca,</i> suplemento de <i>La Jornada.</i> N&uacute;m. 132, abril de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603581&pid=S2007-8110201400020000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pi&ntilde;eiro, Diego E. (2004) "Ensayo de s&iacute;ntesis: una mirada transversal". En: <i>En busca de la identidad. La acci&oacute;n colectiva en los conflictos agrarios de Am&eacute;rica Latina.</i> Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603583&pid=S2007-8110201400020000400057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poniatowska, Elena (2007). <i>Amanecer en el z&oacute;calo. Los cincuenta d&iacute;as que confrontaron a M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603585&pid=S2007-8110201400020000400058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&iacute;rez S&aacute;iz, Juan Manuel (1986). <i>El movimiento urbano popular en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603587&pid=S2007-8110201400020000400059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reina, Leticia (1998). <i>Las rebeliones campesinas en M&eacute;xico 1819&#45;1906.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603589&pid=S2007-8110201400020000400060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rorty, Richard (1992). "The pragmatist's progress". En: Umberto Eco <i>et al., Interpretation and Overinterpretation.</i> Cambridge: Cambridge University Press, p.103.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603591&pid=S2007-8110201400020000400061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sartorius, Carl Christian (1990). <i>M&eacute;xico hacia 1850.</i> M&eacute;xico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603593&pid=S2007-8110201400020000400062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sefchovich, Sara (1985). <i>Ideolog&iacute;a y ficci&oacute;n en la obra de Luis Spota.</i> M&eacute;xico: Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603595&pid=S2007-8110201400020000400063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2008). <i>Pa&iacute;s de mentiras. La distancia entre el discurso y la realidad en la cultura mexicana.</i> M&eacute;xico: Oc&eacute;ano, 2008, edici&oacute;n aumentada 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603597&pid=S2007-8110201400020000400064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tello D&iacute;az, Carlos (1995). <i>La rebeli&oacute;n de las Ca&ntilde;adas. Origeny ascenso del EZLN.</i> M&eacute;xico: Cal y Arena.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603599&pid=S2007-8110201400020000400065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tilly, Charles. "La disensi&oacute;n pol&iacute;tica y los pobres en Am&eacute;rica Latina, siglos XVIII y XIX". Conclusiones en <i>Revuelta en las ciudades. Pol&iacute;ticas populares en Am&eacute;rica Latina, Op.Cit.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603601&pid=S2007-8110201400020000400066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Touraine, Alain (1982). "Reacciones antinucleares o movimiento antinuclear". <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. XLIV, n&uacute;m. 2, abril&#45;junio de 1982. M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603603&pid=S2007-8110201400020000400067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Turati, Marcela (2007). "Acteal, la injusticia que no termina", <i>Gatopardo,</i> n&uacute;m 86, diciembre&#45;enero de 2007. M&eacute;xico: Citem.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603605&pid=S2007-8110201400020000400068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios autores (1997). <i>Conflictividad social en M&eacute;xico: 1994&#45;1997,</i> Cuadernos de Reflexi&oacute;n y acci&oacute;n no violenta, Cuernavaca Morelos, SERPAJ, primavera 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603607&pid=S2007-8110201400020000400069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vasilachis de Gialdino, Irene (2005). "La representaci&oacute;n discursiva de los conflictos sociales en la prensa escrita". <i>Estudios Sociol&oacute;gicos,</i> vol. XXIII, enero&#45;abril de 2005. M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603609&pid=S2007-8110201400020000400070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vernant, Jean Pierre (1967). "Tensions and ambiguities in Greek tragedy". En: Charles S. Singleton, <i>Interpretation: Theory and Practice. Op.Cit.</i> Ver Gombrich, 1967</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603611&pid=S2007-8110201400020000400071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villoro, Luis (1979). "El concepto de ideolog&iacute;a en Marx y Engels". En: <i>Ideolog&iacute;a y ciencias sociales,</i> compilado por Mario H. Otero. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603612&pid=S2007-8110201400020000400072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zerme&ntilde;o, Sergio (1996). <i>La sociedad derrotada, El desorden mexicano de fin de siglo.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores, pp. 60&#45;61 y 70&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603614&pid=S2007-8110201400020000400073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zolla Carlos; y Emiliano Zolla M&aacute;rquez (2004). <i>Los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico, 100 preguntas.</i> M&eacute;xico: Programa Universitario M&eacute;xico Naci&oacute;n Multicultural, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2603616&pid=S2007-8110201400020000400074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Es el t&eacute;rmino que usa Gilberto Gim&eacute;nez, para quien la acci&oacute;n social se define como "lo que emprenden los actores sociales entendidos como sujetos que tienen una identidad colectiva, un 'nosotros'" (1994: 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> "Contenciosas" como se dice hoy siguiendo a Sidney Tarrow, citado en Cadena&#45;Roa (2007: 256).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> "Un movimiento social es el conflicto de dos adversarios por la gesti&oacute;n de recursos culturales", dice Alain Touraine (1982: 694).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Luis Hern&aacute;ndez Navarro, "Seguridad en democracia", ponencia presentada en el seminario Seguridad en democracia, M&eacute;xico, 4 de septiembre de 2007. Es tambi&eacute;n la tesis de su libro de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> O como se dice ahora, su "&eacute;xito", en el sentido que le da a la palabra William Gam&#45;son, seg&uacute;n Miguel Armando L&oacute;pez Leyva en "Movimientos sociales y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: la influencia de los movimientos sociales en el proceso decisional de las pol&iacute;ticas", conferencia presentada en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 24 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Gonzalo Torres, correo electr&oacute;nico a Sara Sefchovich, 12 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Samuel Ruiz, <i>La Jornada,</i> 24 de septiembre 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Y es que seg&uacute;n Levy, "La legitimidad s&oacute;lo se adquiere cuando se cuenta con el apoyo de la sociedad" (1985: t. II., p. 896).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Reina muestra que hubo muchas y por causas diversas, desde por despojo de tierras hasta por aumento de tributos, por abusos de autoridades hasta por obligar a sembrar lo que no quer&iacute;an, desde por razones electorales hasta por autonom&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Adriana L&oacute;pez Monjard&iacute;n se niega a aceptar la divisi&oacute;n te&oacute;rica tradicional entre movimientos sociales (en tanto luchas reivindicativas) y movimientos pol&iacute;ticos (en tanto lucha expl&iacute;cita por el poder), ya que, seg&uacute;n ella, en M&eacute;xico siempre est&aacute;n mezclados, lo cual resulta inevitable por su propio car&aacute;cter. La autora ejemplifica: "Cuando los pagos que recibe una comunidad por sus cosechas de caf&eacute; dependen de la soluci&oacute;n de un conflicto pol&iacute;tico &iquest;c&oacute;mo separar el estudio de los movimientos sociales del an&aacute;lisis de los movimientos pol&iacute;ticos? Las luchas por el poder pol&iacute;tico en el campo &iquest;no forman parte de los movimientos sociales campesinos?" Por eso concluye que "las ligas son estrechas y la separaci&oacute;n entre unos y otros puede resultar poco pertinente llevando a perder de vista algunas de las caracter&iacute;sticas centrales de los conflictos que se pretenden explicar (1991: 23, 27 y 29).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Por eso este autor habla incluso de "la sociedad derrotada" (1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Hermann Bellinghaussen, "En ocho a&ntilde;os de la revuelta zapatista las causas siguen vigentes", <i>La Jornada,</i> 31 de diciembre de 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Raul Fraga, Entrevista, <i>Revista de Humanidades y Ciencias Sociales,</i> n&uacute;m. 30, abril de 2008, M&eacute;xico: Coordinaci&oacute;n de Humanidades, UNAM, p. 6.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Comandanta Esther, Discurso ante el Congreso de la Uni&oacute;n, Televisa canal 2, M&eacute;xico, 28 de marzo de 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Lo primero lo dijo Adolfo Gilly (1995), lo segundo Carlos Antonio Aguirre Rojas (2008).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Lo primero lo dijo Adolfo Gilly (1995); lo segundo Rosaluz P&eacute;rez (2008: 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Lo primero lo dijo Marco Estrada Saavedra (2007); lo segundo Rosaluz P&eacute;rez (2008: 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Lo primero lo dijo Juan Pedro Viqueira, lo segundo Mariana Romo, ambos citados en Castellanos (2007: 42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Luis H. &Aacute;lvarez, <i>Reforma,</i> 18 de octubre de 2007.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup><i>El Universal,</i> 14 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> <i>La Jornada,</i> M&eacute;xico, 29 de junio de 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Concepci&oacute;n N&uacute;&ntilde;ez Miranda, correo electr&oacute;nico a Sara Sefchovich, 1 de agosto de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> <i>Hispanoticias Online,</i> 10 de noviembre de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Berta Maldonado a Sara Sefchovich, 16 de noviembre de 2007. V&eacute;anse los libros de Elena Poniatowska (2007) y Sabina Berman (2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Juan Manuel Villalobos, correo electr&oacute;nico a Sara Sefchovich, 10 de julio de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> <i>El Correo Ilustrado, La Jornada,</i> M&eacute;xico, 8 de julio de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> <i>Las abejas de Acteal Online,</i> 25 de octubre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Raul Vera, <i>La Jornada,</i> 28 de octubre de 2007, Samuel Ruiz, <i>La Jornada,</i> 24 de septiembre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> A esta versi&oacute;n contribuy&oacute; el hecho de que la mayor&iacute;a de los inculpados eran presbiterianos y su iglesia tom&oacute; la defensa de sus casos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Seg&uacute;n el antrop&oacute;logo Yvon Le Bot, esa era una versi&oacute;n del gobierno "para eludir sus responsabilidades en la matanza de Chenalh&oacute;". Algo similar afirm&oacute; el abogado Javier Angulo, defensor de los encarcelados por este motivo. Ambos citados en Turati (2000: 54 y 55).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Mar&iacute;a Amparo Casar, "Acteal: dato por dato". <i>Reforma,</i> 17 de diciembre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> <i>Las abejas Online,</i> 25 de octubre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Carta a <i>El Correo Ilustrado,</i> La Jornada, 26 de octubre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> <i>La Jornada,</i> 27 de octubre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> <i>La Jornada,</i> 29 de octubre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Dolores Camacho y Arturo Lomel&iacute;, "Acteal: algunos trasfondos del debate". <i>La Jornada Online,</i> 22 de diciembre de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> Luis Hern&aacute;ndez Navarro, "Seguridad en democracia", ponencia citada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> Por ejemplo, la apertura de fronteras a productos industriales y agr&iacute;colas de otros pa&iacute;ses o los salarios excesivamente bajos o la falta de libertad de expresi&oacute;n, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Es la vieja teor&iacute;a de Talcott Parsons hoy revisitada en Arteaga Botello (2004: 13).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> Esta misma tesis es la de Daniel Bendit sobre el movimiento del 68. "Entrevista", <i>El</i> <i>pa&iacute;s,</i> Madrid, 14 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Margarita y Luis, participantes del movimiento de Atenco, en Miguel &Aacute;ngel Granados Chapa Plaza P&uacute;blica, Radio Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 28 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> Luis Hern&aacute;ndez Navarro, "Seguridad en democracia", ponencia citada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>El Universal,</i> 4 de mayo de 2006 y Wikipedia Online.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> Enrique Pe&ntilde;a Nieto a Joaqu&iacute;n L&oacute;pez D&oacute;riga, Noticiero, Televisa/canal 2, M&eacute;xico, 3 de mayo de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> Resumen del Segundo Debate, sobre las posiciones de Claudia Sheinbaum y Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo, <i>La Jornada,</i> 16 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> Discurso en la Asamblea Nacional Informativa para la Defensa del Petr&oacute;leo, Z&oacute;calo de la ciudad de M&eacute;xico, 14 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> <i>La Jornada,</i> 24 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Felipe Calder&oacute;n, Mensaje, Cadena Nacional, 8 abril 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> <i>La Jornada,</i> 14 de abril de 2008.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> Jes&uacute;s Reyes Heroles, Comparecencia, Senado de la Rep&uacute;blica, 8 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> Adri&aacute;n Lajous, <i>El Financiero,</i> 15 de junio de 2006 y Georgina Kessel, Comparecencia, Senado de la Rep&uacute;blica, 8 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, discurso citado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> David Ibarra, <i>La Jornada,</i> 15 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> Por ejemplo Rolando Cordera, "Adelantando conclusiones", <i>La Jornada,</i> 18 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> Javier Morales Silva, "Cartas del lector", <i>Reforma,</i> 26 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> Jacobo Zabludovsky, "Bucareli", <i>El Universal,</i> 21 de abril de 2008 y Jorge Zepeda Patterson, "&iquest;Qu&eacute; hacemos con L&oacute;pez Obrador?", El Universal, 20 de abril de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> <i>Indymedia</i> y <i>El Universal Online,</i> 27 de octubre de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> Ricardo Alem&aacute;n, "Itinerario Pol&iacute;tico", <i>El Universal,</i> 26 de mayo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> &nbsp;<i>El Universal Online,</i> 5 y 11 de marzo de 2008.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> <i>Reforma,</i> 12 de marzo de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> Victoria G. De Ocejo, "Cartas del lector". <i>Reforma,</i> 17 de mayo de 2008.</font></p>      ]]></body><back>
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