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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De los secretos familiares a los institucionales</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Fernando M. Gonz&aacute;lez</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Su &uacute;ltimo libro publicado en 2006: "Marcial Maciel, la Legi&oacute;n de Cristo: testimonios y documentos in&eacute;ditos." M&eacute;xico, Tusquets.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este texto, intentar&eacute; &#151;a partir del abuso sexual&#151; explorar algunas de las complejas relaciones entre el secreto, los pactos y las leyendas institucionales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Eso que no puede decirse, no puede callarse.</i>    <br>Davoine y Gaudilli&eacute;re, 2006.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Decible e indecible, la cuesti&oacute;n del secreto</b></font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el inconsciente en el sentido de un indecible para el sujeto no fuera, al mismo tiempo, un decible a pesar de &eacute;l, no habr&iacute;a inconsciente sino en un sentido negativo e indefinible (lo no consciente) &#91;...&#93; No hay que atribuir al inconsciente una voluntad de ocultar &#91;...&#93; ni tampoco al sujeto una voluntad de reprimir. &#91;...&#93; El inconsciente no es un fen&oacute;meno de voluntad sino un fen&oacute;meno de enunciaci&oacute;n &#91;es...&#93; el secreto perdido por el sujeto que habla (Descombes, 1977: 78).</font></p> </blockquote>    	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que hablar de secreto implique la introducci&oacute;n de algunas aclaraciones elementales que ayuden a situar parte de la problem&aacute;tica a la que nos introduce dicha cuesti&oacute;n. En la vasta regi&oacute;n que va de lo decible a lo indecible no habr&iacute;a que afirmar que todo lo que aparece como no dicho estar&iacute;a efectivamente incapacitado para pasar por la palabra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, hay un l&iacute;mite inherente a lo decible; aqu&eacute;l que Jacques Lacan denomina lo <i>real,</i> definido como "eso que no cesa de no escribirse". Pero antes de poner todo bajo este &aacute;ngulo y declarar a la falta &#151;<i>manque</i>&#151; como soberana, nos podemos permitir la exploraci&oacute;n del estatuto del secreto, tratando de diferenciar algunos aspectos. Entre otros, los siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se pueden reunir en un &#91;s&oacute;lo&#93; g&eacute;nero cosas de las cuales el s&oacute;lo punto de vista com&uacute;n es el de participar del silencio. Porque el elemento com&uacute;n negativo no garantiza que ellas sean homog&eacute;neas, que ellas tengan propiedades comunes &#91;...&#93; Nosotros no podemos considerar como secreto eso que marcha sin ser dicho (impl&iacute;cito) porque es obvio que ha sido dicho sin que hubiera necesidad de mencionarlo. &#91;...&#93; Existe secreto a condici&oacute;n de que yo me imponga el interrumpir un proceso discursivo, lo cual me obliga muy seguido a ocultar esta ruptura, hablando de otra cosa o hablando de otra manera de la misma cosa (Descombes, 1977: 49).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, no hay que confundir el secreto con el inconsciente, pues &#151;como ya qued&oacute; dicho&#151; &eacute;ste es lo que se enuncia "a pesar del sujeto" y a condici&oacute;n de que exista otro para escucharlo; tampoco con lo impl&iacute;cito, ni menos con lo que permanece silenciado, pero "a vistas" &#151;como en el relato de "La carta robada"<sup><a href="#nota">1</a></sup> de Poe. O, incluso, cuando en la secuencia de una acci&oacute;n las partes permanecen separadas y los oficiantes de &eacute;sta &#151;en la medida que no tienen acceso al conjunto&#151; quedan fuera de la l&oacute;gica que lo sustenta. No existe secreto porque no hay voluntad de interrumpir o disfrazar la informaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco habr&iacute;a que confundir el secreto con aquello que Pierre Bourdieu describe como <i>el tab&uacute; de la explicitaci&oacute;n,</i> que se da &#151;entre otros lugares&#151; en los momentos de intercambio de dones. En ellos, ambas partes saben que el regalo tiende a parecer como puro don gratuito, pero no ignoran que en realidad incluye una reciprocidad; la cual implica, a su vez, un precio equivalente, un tiempo y una ocasi&oacute;n fijados culturalmente para restituirlo. De no cumplirse esto, una de las partes lo considerar&iacute;a una majader&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, lo interesante del asunto es que ser&iacute;a tambi&eacute;n de mal gusto explicitar todo el juego del intercambio de dones porque lo destruir&iacute;a, de ah&iacute; que se instaure el <i>tab&uacute; de la explicitaci&oacute;n.</i> Muchos de nuestros actos sociales est&aacute;n jugados bajo la l&oacute;gica de este tab&uacute;.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Sin embargo, dentro de ciertas corporaciones &#151;como es el caso de la Iglesia cat&oacute;lica&#151; se da un tipo de tab&uacute; de la explicitaci&oacute;n que no se confunde sin m&aacute;s con el que acabo de describir &#151;aunque no deja de tener parentescos con &eacute;ste&#151; y que particularmente me ha tocado palpar m&aacute;s de una vez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero a cuando me hacen part&iacute;cipe de una serie de confidencias &#151;en general, de orden sexual o de poder&#151; que circulan sin tapujos a lo largo y ancho de las congregaciones y curias episcopales, pero que se cuidan de filtrar abiertamente al exterior. En cambio, a un externo a ella &#151;como es mi caso&#151;, en ciertas circunstancias y en confianza, le relata situaciones para que eventualmente sean publicitadas, sin que quienes las comparten queden personalmente comprometidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tipo de actos de palabra tiene caracter&iacute;sticas singulares que se podr&iacute;an describir as&iacute;:</font></p>  	  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... yo, como sacerdote o religioso, no hablar&eacute; casi nunca cr&iacute;ticamente ante la opini&oacute;n p&uacute;blica contra mi congregaci&oacute;n, otras congregaciones o de la curia de mi di&oacute;cesis, porque inmediatamente ser&eacute; tratado como traidor y proscrito. Sin embargo, hay cosas que no me parecen o me duelen &eacute;ticamente; por tanto, estar&eacute; dispuesto &#151;en ciertos casos&#151; a dec&iacute;rselo a ciertos sujetos externos a mi instituci&oacute;n o las instituciones eclesi&aacute;sticas, con la condici&oacute;n de que no usen mi nombre, pero s&iacute; la informaci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, en buena medida, de una especie de espasmo tipo "erupci&oacute;n de lava" con visos &eacute;ticos que ayuda a que el cuerpo institucional tenga salidas peri&oacute;dicas de presi&oacute;n y no se vea seriamente amenazado de extinci&oacute;n. Es como jugar a querer guardar un seudo secreto estent&oacute;reo ocultando la fuente &#151;incluso ante los de adentro&#151; y disfrazando la emisi&oacute;n de lo dicho. A diferencia del secreto cl&aacute;sico, la informaci&oacute;n que no debe ser sabida por un tercero se transforma aqu&iacute; en una informaci&oacute;n que s&iacute; se debe saber, pero no el origen de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n &#151;como lo se&ntilde;ala un experto conocedor de este mecanismo eclesi&aacute;stico, en la medida en que fue sacerdote por un periodo de veinte a&ntilde;os&#151;,<sup><a href="#nota">4</a></sup> se trata, en general, de aludir eludiendo, de "nombrar algo, pero sin terminar de hacerlo del todo". O de dejar que la informaci&oacute;n circule sin sentir la necesidad de sacar ninguna consecuencia de lo relatado. Por ejemplo, se dan casos en que un sacerdote, siendo homosexual, defiende la doctrina homof&oacute;bica de su Iglesia &#151;en la que claramente se dice que ser homosexual es tener una naturaleza "objetivamente desordenada"&#151;.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ese grado de disociaci&oacute;n se someten algunos sujetos con tal de intentar realizar esa especie de ox&iacute;moron &#151;por lo tanto, insoluble&#151; que dentro de la Iglesia cat&oacute;lica significa ser homosexual y, a la vez, ejercer el sacerdocio. Me ha tocado asistir a un debate en el cual un ex&#45;sacerdote heterosexual hablaba sobre la imposibilidad de la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica en afrontar con honradez la cuesti&oacute;n de la sexualidad y, m&aacute;s concretamente, la de la homosexualidad y la pederast&iacute;a de su clero; y, del otro lado de la mesa, un sacerdote homosexual responderle que no es cierto, que la Iglesia &#151;de un buen tiempo para ac&aacute;&#151; las ha afrontado con toda apertura. Cada uno sab&iacute;a de qu&eacute; y de qui&eacute;n hablaba. No obstante, para el segundo &#151;ateni&eacute;ndose a su <i>habitus</i> m&aacute;s enraizado&#151; se trataba de sostener que "basta con que algo no deba existir para que no exista".<sup><a href="#nota">6</a></sup> O, si se quiere, utilizando el juego de lenguaje de manera performativa: "es suficiente con emitir lo que debe ser para que as&iacute; sea". Manteni&eacute;ndose en esa posici&oacute;n, es muy dif&iacute;cil abrir el secreto e, incluso, el pacto que se da en el tab&uacute; de la explicitaci&oacute;n &#151;m&aacute;s cargado del lado de lo alusivo&#45;elusivo&#151;.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, existen secretos virtuales, como el de la novela de Umberto Eco, <i>El nombre de la rosa.</i> En &eacute;sta, el monje Jorge de Burgos oculta en otros dos libros el texto que no debe llegar a manos de ciertos lectores e int&eacute;rpretes sabios porque podr&iacute;an sacar la consecuencia de la risa, que puede terminar atentando contra Dios. Dicha iron&iacute;a ni siquiera est&aacute; dicha tal cual en el texto, pero podr&iacute;a ser deducida por un lector perspicaz. En el acto del citado personaje existe la voluntad de interrumpir algo y borrar las huellas de la doble operaci&oacute;n: la del ocultamiento y la de la posibilidad virtual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, y sin pretensi&oacute;n de exhaustividad, existen cosas...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... que no se pueden decir desde un punto de vista moral, porque entonces ser&iacute;an inconfesables, sino desde un punto de vista f&iacute;sico, porque no pertenecen al orden del decir, s&oacute;lo pueden ser hechas, y no existen sino bajo &#91;esa modalidad&#93; que, por otra parte, no se oculta (Deleuze, 1977).</font></p> </blockquote>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto &uacute;ltimo nos introduce al dominio de lo que Bourdieu llama <i>la l&oacute;gica de la pr&aacute;ctica</i> (Bourdieu, 1972).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Testimoniar efectos traum&aacute;ticos de un acontecimiento</b></font></p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Si un hombre vive en el pasado, se roba el presente.</i>    <br>Kun Fu</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre queda un margen de incertidumbre sobre la credibilidad que hay que prestarle a todo testimonio, y m&aacute;s a&uacute;n desde que el psicoan&aacute;lisis freudiano introdujo la noci&oacute;n de sujeto escindido y trastoc&oacute; las pl&aacute;cidas seguridades de la apuesta positivista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la famosa carta de Freud a Fliess del 21 de septiembre de 1897 &#151;en la que aqu&eacute;l le anuncia: "no creo m&aacute;s a mi neur&oacute;tica"&#151; se produce un doble movimiento que va a tener efectos determinantes en el territorio de la cl&iacute;nica psicoanal&iacute;tica. Por una parte, la conformaci&oacute;n del territorio del fantasma y de un inconsciente que carece de "&iacute;ndice de realidad" y que, por lo tanto, puede producir &#151;a partir de las fantas&iacute;as que lo constituyen&#151; efectos tan determinantes como los de lo efectivamente ocurrido y, por la otra, el casi borramiento de lo real del trauma. Es decir, en la medida en que la teor&iacute;a de la seducci&oacute;n de los padres &#151;u otros familiares&#151; a las hijas se piensa como pura fantasm&aacute;tica, se tiende a perder de vista los casos en donde esta seducci&oacute;n traum&aacute;tica efectivamente se ha producido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No deja de ser llamativa la manera en que Freud, al dejar fuera al que hasta entonces consideraba como el agente seductor activo &#151;es decir, el padre&#151;, aluda poco despu&eacute;s en otra carta a Fliess &#151;del 3 de octubre de 1897&#151; que, en su caso, "el viejo &#91;no ha jugado&#93; ning&uacute;n papel activo". Y, finalmente, Freud &#151;recordando al ni&ntilde;o que fue&#151;, viendo a su madre desnuda &#151;a la que distanci&aacute;ndose denomina, usando el lat&iacute;n, <i>matrem nudam</i>&#151;, no se siente el blanco de la posible seducci&oacute;n de aquella. En s&iacute;ntesis, si &eacute;l no tuvo problemas con el "viejo", entonces, nadie los tuvo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, Jean Laplanche contribuir&aacute; &#151;con su teor&iacute;a de la <i>seducci&oacute;n originaria,</i> producto del encuentro asim&eacute;trico del inconsciente parental con el del ni&ntilde;o&#151; a teorizar la idea de una situaci&oacute;n estructural que permitir&aacute; denegar cualquier irrupci&oacute;n de lo real del trauma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sandor Ferenczi tendr&aacute; el honor de recuperar el lenguaje de la pasi&oacute;n<sup><a href="#nota">8</a></sup> y el de los efectos de la seducci&oacute;n traum&aacute;tica. Uno de los primeros efectos ser&aacute; lo que Monique Schneider denomina <i>insonorizaci&oacute;n,</i> cuando se&ntilde;ala que la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica, al haber casi desalojado a lo real traum&aacute;tico de la teor&iacute;a y al volver dominante la apuesta fantasm&aacute;tica, termina por redoblar el efecto de insonorizaci&oacute;n. A&ntilde;ade Schneider que otro de los efectos producidos por una seducci&oacute;n traum&aacute;tica es el de...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... un escamoteo en el nivel de la inscripci&oacute;n de eso que ha tenido lugar &#91;...&#93; La lesi&oacute;n porta en primera instancia sobre la posibilidad de creer (Schneider, 1993: 43).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferenczci a&ntilde;ade que...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... el comportamiento de los adultos respecto del ni&ntilde;o que sufre traumatismo forma parte del modo de acci&oacute;n ps&iacute;quica del traumatismo (Ferenczi, 2006: 36).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los testimonios de los sujetos en an&aacute;lisis &#151;y no s&oacute;lo ah&iacute;&#151;, en muchos casos, est&aacute;n marcados por el suspenso y la vacilaci&oacute;n hacia aquello que, en principio, demanda ser cre&iacute;do. En ese caso, se trata de un tipo de testimonio no s&oacute;lo incompleto y siempre en perspectiva, sino fundamentalmente <i>herido por lo incierto,</i> y algunas veces enmarcado por una oscilaci&oacute;n que lo mantiene en una especie de limbo, en el que nunca se termina de optar por alguna de las posibilidades. Lo cual trae por consecuencia que el pasaje de lo inveros&iacute;mil a lo veros&iacute;mil, y de &eacute;ste a lo efectivamente ocurrido, resulte problem&aacute;tico y no necesariamente seguro. En ese sentido, lo no metabolizado por el otro adulto, lo no nombrado y lo reprimido repercuten en el sujeto, el cual aparece &#151;de alguna manera&#151; expropiado de una parte fundamental de su discurso.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo aclarar que al introducir algunos postulados de la teor&iacute;a y cl&iacute;nica de la seducci&oacute;n traum&aacute;tica no busco colocarme en una disyuntiva en la cual las teor&iacute;as de la fantas&iacute;a y el fantasma quedar&iacute;an descalificadas, sino que m&aacute;s bien se trata de pensarlas conjuntamente en los casos que tienen que ver con la irrupci&oacute;n de acontecimientos con posibles efectos traum&aacute;ticos. No se trata, pues, de arrojar de nuevo al ni&ntilde;o junto con el agua de la ba&ntilde;era, aduciendo &#151;esta vez&#151;: "ya no creo en las fantas&iacute;as de mis neur&oacute;ticos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para afirmar esto &uacute;ltimo, me apoyo en Piera Aulagnier cuando se&ntilde;ala que para que se produzca un conflicto ps&iacute;quico de envergadura, es necesaria la intersecci&oacute;n "e interpenetraci&oacute;n entre un fantasma fundamental, un acontecimiento, y un enunciado" (Aulagnier, 1986: 36) &#151;o la carencia de un enunciado, podr&iacute;amos a&ntilde;adir&#151;. Entonces, cualquier intersecci&oacute;n de este tipo se da en una red contextual.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de la realidad de los acontecimientos que se revelan f&uacute;ente y causa de afectos, de donde la psique toma prestados los materiales que se supone que dan raz&oacute;n de la historia que ella vive y que el yo escribe &#91;...&#93; y est&aacute; en poder de la psique infantil interpretar ciertos acontecimientos de manera de dotarlos de una acci&oacute;n psicotizante que "en s&iacute;" no ten&iacute;an y religar otros acontecimientos a interpretaciones casuales que le permiten desactivar el poder psicotizante que pose&iacute;an. Posici&oacute;n &eacute;sta que, a mi parecer, no relega el inter&eacute;s que es preciso conceder a la realidad hist&oacute;rica... <i>(op. cit.</i> p. 36 nota 9).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hechas estas aclaraciones te&oacute;rico metodol&oacute;gicas, pasemos a relatar un testimonio que ha pasado por el filtro de, m&iacute;nimo, tres personas, lo cual lo vuelve a&uacute;n m&aacute;s problem&aacute;tico que de costumbre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un sacerdote cat&oacute;lico es sujeto de una confidencia relatada por un anciano con un c&aacute;ncer terminal, quien desea aligerar su conciencia de un supuesto suceso traum&aacute;tico que le ocurri&oacute; en su primera juventud. El mencionado anciano autoriza al sacerdote a utilizar lo relatado, si considera que puede servir a terceros que hayan sufrido un trance parecido.</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un se&ntilde;or casado y con hijos ya muy mayor, de m&iacute;nimo 80 a&ntilde;os, y originario de Cotija (Michoac&aacute;n, M&eacute;xico), que me relat&oacute; hace unos tres a&ntilde;os &#151;2003&#151; poco antes de morir de un c&aacute;ncer, una experiencia sufrida por &eacute;l y el padre Marcial Maciel.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me dijo que "&eacute;l no pod&iacute;a con eso". Me lo cuenta para descargar su conciencia, pero no en confesi&oacute;n. Es por esa raz&oacute;n que te lo puedo relatar. El me dijo que esto lo hab&iacute;a ya hablado antes con otro sacerdote, pero que la carga que pesaba sobre su conciencia no terminaba de descargarse.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a Maciel, se&ntilde;al&oacute; que en su infancia era una persona muy "fr&aacute;gil" y "fina", con un mont&oacute;n de hermanos y con un pap&aacute; muy duro. Inmerso en un mundo de rancheros y sobreprotegido por su madre. Un d&iacute;a, el padre de Maciel le dijo a su hijo: "en mi casa no va a haber jotos &#151;homosexuales&#151;, te voy a mandar seis meses con los arrieros para que aprendas a ser hombre".</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, el anciano a&ntilde;ade, sin m&aacute;s proleg&oacute;menos, que a &eacute;l y a Maciel, los rancheros los abusaron varias veces cuando se los llevaban al cerro.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me dec&iacute;a el anciano: "Padre, yo no me puedo morir con esto. Porque tengo desde mi ni&ntilde;ez cargando con esto. Pero nunca lo quise platicar p&uacute;blicamente porque estaba implicado este se&ntilde;or &#91;Maciel&#93;. A los dos nos lo hicieron, pero no en el mismo momento. Las veces que me acercaba a platicar con &eacute;l, se cerraba. O me dec&iacute;a que le rezara a la Virgen. Y luego yo fui viendo que fue sacerdote y todo. Y ya me fui enterando de lo que fue saliendo de su vida y pens&eacute;: "yo creo que ah&iacute; fue en donde se inici&oacute; todo".</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;El ahora anciano lo habl&oacute;&#93; con un sacerdote cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y luego cuando se iba a casar. Y a&ntilde;ade que cuando Maciel ten&iacute;a alrededor de 11 a&ntilde;os, le dijo: <i>"si mi padre se entera, me mata. Porque me mand&oacute; aqu&iacute; para que me hi&aacute;era hombre y va a decir que yo los provoqu&eacute;... Quisiera ahorcarme" </i> <sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el relato del anciano, pasado por la oreja del sacerdote &#151;que llega a quien esto escribe&#151;, se dibuja una asfixiante atm&oacute;sfera compuesta de un machismo parad&oacute;jico, articulado a un catolicismo visceralmente homof&oacute;bico. Atm&oacute;sfera que tiende a colocar en un callej&oacute;n casi sin salida a los que tienen la desgracia de sufrir este tipo de experiencias tan violentas en su primera juventud. El fundador de la Legi&oacute;n de Cristo &#151;Marcial Maciel&#151;, al parecer, fue uno de ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aceptemos que este relato &#151;contado por alguien que est&aacute; en v&iacute;as de morir y que se siente profundamente implicado en el asunto que narra&#151; tiene un grado de verosimilitud, sin confundir necesariamente a lo veros&iacute;mil con lo verdadero. Este relato nos enfrenta a las desesperadas y desgarradas palabras que supuestamente Maciel le comunica a su, por entonces, joven interlocutor, en las que no cabe descentrarse del suceso doloroso, ni tampoco la cr&iacute;tica m&aacute;s elemental respecto de los prejuicios vehiculados por su padre, ni para los actos perpetrados por los arrieros violadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El padre de Maciel parece quedar como alguien intocado e imposibilitado de ser encarado respecto a su responsabilidad en el asunto que devasta a su hijo. M&aacute;s a&uacute;n, su posici&oacute;n queda cristalizada en la de juez implacable e inapelable de quien acaba colocado como el que termin&oacute; fall&aacute;ndole en lo que m&aacute;s le podr&iacute;a doler &#151;tener un hijo "maric&oacute;n"&#151;, quintaesencia de la devaluaci&oacute;n en ese feroz y pat&eacute;tico universo cultural en el que la homosexualidad est&aacute; proscrita como una aberraci&oacute;n de la naturaleza. Feroz universo que la Iglesia cat&oacute;lica se precia &#151; sin desfallecimiento&#151; de mantener hasta el d&iacute;a de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acto violento sufrido por Maciel es dotado por &eacute;ste de un tipo de trastocamiento inaudito, ya que se convierte en una <i>ofensa</i> para su padre. Desde esa perspectiva, la autoridad parental queda no s&oacute;lo exenta de cualquier cr&iacute;tica, sino que, incluso, se le deben disculpas, que &#151;a la postre&#151; quedar&aacute;n en la condici&oacute;n de impagables, en la medida en que se vuelven inconfesables. Y, por lo tanto, conminan al individuo a instaurar un secreto que, posteriormente, tendr&aacute; graves consecuencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los arrieros, si &eacute;stos toman parte activa en el acto pederasta ejercido en grupo no s&oacute;lo no son considerados maricones, sino que incluso esta acci&oacute;n colectiva sirve, aparentemente, para exaltar su virilidad. De ah&iacute; que lo denomine <i>machismo parad&oacute;jico.</i> S&oacute;lo el que ha sido pasivizado &#151;a su pesar o no&#151; es considerado como un <i>invertido</i> &#151;como se les nombraba en los a&ntilde;os treinta a los homosexuales&#151;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un dicho que condensa parte de este machismo parad&oacute;jico y que reza as&iacute;: "macho calado, macho probado"<sup><a href="#nota">11</a></sup> y que se refiere a que si un var&oacute;n &#151;despu&eacute;s de haber sido objeto de abuso&#151; sigue permaneciendo heterosexual, es realmente un "macho probado". Los varones que calan &#151;como se hace con las frutas&#151; a los elegidos en esa especie de rito de iniciaci&oacute;n parecen estar por encima de toda sospecha de falta de virilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, pues, una especie de complementariedad entre la mentalidad que <i>vehicula</i> el padre de Maciel<sup><a href="#nota">12</a></sup> y la acci&oacute;n de los arrieros, aunque &eacute;sta haya tenido una salida contraria a lo que manifiestamente buscaba aqu&eacute;l. Se puede suponer &#151;ya entrados en especulaciones&#151; que el padre de Marcial Maciel sab&iacute;a cu&aacute;l era el estilo de vida de los arrieros porque &eacute;l mismo pose&iacute;a recuas de mu&iacute;as con las que hac&iacute;a largos viajes por diferentes estados de la rep&uacute;blica y, por lo mismo, estaba al tanto del tipo de representaci&oacute;n de hombr&iacute;a que esos rancheros manejaban. &iquest;Por qu&eacute;, entonces, arriesgar al hijo mand&aacute;ndolo sin defensa a ese medio? No creo que a estas alturas lo podamos saber, una vez que el padre de Maciel descansa ya en la nada misericordiosa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Marcial Maciel no fueron necesarias las palabras paternas o maternas expl&iacute;citas para guardar silencio. Al haber sufrido abuso qued&oacute;, al parecer, inapelablemente colocado ante su padre como un c&oacute;mplice sol&iacute;cito de los arrieros. Maciel no parece tener duda de si le iba a creer o no que no quiso "provocarlos".</font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo dram&aacute;tico es que &#151;alrededor de 15 a&ntilde;os despu&eacute;s&#151; &eacute;l estar&iacute;a en el lugar del abusador frente a uno de sus disc&iacute;pulos y un padre furioso que dec&iacute;a que no lo mataba porque era sacerdote &#151;"que si no..."&#151;. Lo cual le permiti&oacute; constatar parcialmente que se pod&iacute;a ser padre de una manera distinta a la que &eacute;l hab&iacute;a imaginado, ser&iacute;a la reacci&oacute;n del suyo. Y digo constatar parcialmente porque a veces la vida no se adec&uacute;a a lo que uno espera. Me refiero a que este padre furioso &#151;que defiende a su hijo m&aacute;s peque&ntilde;o&#151;, en otro acto sorprendente, decide dejar en manos de Maciel al hijo mayor para que se logre como sacerdote. &iexcl;Vaya!, lo deja bajo la tutela del pederasta en ciernes para que contin&uacute;e la prometedora carrera que apenas iniciaba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos dos padres &#151;el de Maciel y el de estos dos jovencitos aspirantes a legionarios de Cristo&#151;, que deciden lo que deben ser sus hijos sin medir las consecuencias, le muestran al fundador de la Legi&oacute;n que existe un capital de confianza en muchos fieles cat&oacute;licos que depositan ciegamente en el investido como sacerdote, al cual tienden a concebir como asexual. Capital al que s&oacute;lo ser&aacute; cuesti&oacute;n de saber explotar y administrar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correcci&oacute;n posible para la primera teor&iacute;a de la seducci&oacute;n freudiana: si no todos los padres son efectivamente seductores, algunos utilizan a terceros para que lo sean.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La transmisi&oacute;n de un doble secreto y una leyenda</b></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Se termina siempre asesinado por aquello que se reprime &#91;o suprime&#93;.</i>    <br><i> Cuando ustedes niegan su parte nocturna, aquella de sus fantasmas y</i>    <br><i> mitos de origen, ustedes se arriesgan a terminar sumergidos por ella.</i>    <br>Debray, 2006: 96.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El borramiento de la violencia sexual de la que fue objeto Marcial Maciel en su infancia y la que &eacute;ste activamente inflingir&iacute;a a numerosos de sus disc&iacute;pulos, se sostiene en un pacto que exige el secreto. Primeramente, el de Maciel con su propia familia y, posteriormente, con los que ser&iacute;an sus disc&iacute;pulos. Cuando pasa a ejercer la violencia sexual con algunos de sus pupilos configurar&aacute; ese segundo pacto de silencio a partir de lo que denominar&aacute; <i>voto de caridad.</i><sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acto que causa el sufrimiento de los colocados en posici&oacute;n de abusados ser&aacute; la correa de transmisi&oacute;n privilegiada para instituir un tipo espec&iacute;fico de relaci&oacute;n de sometimiento y, a la vez, de privilegio,<sup><a href="#nota">14</a></sup> lo cual consolidar&aacute; el pacto de silencio en la instituci&oacute;n legionaria. Muy pronto, dicho pacto traer&aacute; aparejada una leyenda que sostendr&aacute; que existe un complot contra la Legi&oacute;n y su fundador. Dicha leyenda del complot forma parte del intento de eliminar la pederast&iacute;a del fundador y su adicci&oacute;n a las drogas.<sup><a href="#nota">15</a></sup> Se podr&iacute;a decir que la leyenda paranoica que pone a circular en su defensa la Legi&oacute;n de Cristo se basa en la identificaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas, y que con ella intentan...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... una cauci&oacute;n de moralidad y de prueba de verdad. Si alguien me persigue, si yo termino por ser de una u otra manera una v&iacute;ctima, entonces, eso da testimonio indirectamente de la verdad y el valor de mi posici&oacute;n y de mi discurso (Delfour, 2001: 278).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pacto y su leyenda funcionar&aacute;n tanto para quienes est&aacute;n dentro &#151;que ni siquiera sospechan que esto pudiera ocurrir&#151; y, obviamente, para los de fuera. Adem&aacute;s, este pacto de secreto termina configurando una relaci&oacute;n institucional en la que se instaura una zona de silencio protegida por la inverosimilitud. Zona traum&aacute;tica por excelencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la edad en la que los j&oacute;venes son abusados no les permite borrar en ellos las huellas de lo sucedido. El problema ser&aacute; qu&eacute; hacer con lo que les ocurri&oacute; a mansalva por quien consideraban como su ideal y santo en vida. Romper el pacto &#151;tal como lo hizo el primer abusado ya mencionado&#151; o sucumbir a una disociaci&oacute;n en lo individual y a la constituci&oacute;n de una cripta en lo institucional, con leyenda incluida &#151;modelada en el complot&#151;, cuando comience a drenar "a cuentagotas" la informaci&oacute;n hacia las instancias exteriores de autoridad. Para la mayor&iacute;a de los abusados, esta segunda opci&oacute;n fue la que asumieron a rega&ntilde;adientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las maneras de transmitir en las instituciones tienen sus lugares, objetos, rituales, palabras&#45;contrase&ntilde;a que condensan el asunto y trayectorias privilegiadas; por ejemplo, los relatos fundacionales y las hagiograf&iacute;as de los fundadores. No obstante, simult&aacute;neamente, tambi&eacute;n se insin&uacute;a en ellas aquello otro que no circula o lo hace con filtros. De esta manera, en las leyendas fundacionales se pueden leer &#151;sintom&aacute;ticamente&#151; lagunas, elusiones, suturas apresuradas, saltos en la cadena argumentativa o desapariciones de personajes modelo "censura rusa".<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso Maciel ejemplifica lo que hacen muchos pederastas &#151; quienes antes fueron abusados sin que su deseo fuera <i>voluntariamente</i> puesto en juego&#151;: hacer sufrir a la siguiente generaci&oacute;n de la misma violencia, logrando que su deseo se manifieste de manera parox&iacute;stica y activa para compensarlos de la situaci&oacute;n en la que estuvieron a merced de los otros. Marcial Maciel &#151;como buen <i>perverso narcisista</i>&#151; se sit&uacute;a ah&iacute; en donde todo es cuesti&oacute;n de relaciones de poder, y act&uacute;a a la manera cl&aacute;sica de este tipo de patolog&iacute;a, es decir...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... produciendo perplejidad, par&aacute;lisis, desvalorizaci&oacute;n, sentimiento invasivo de culpabilidad en su v&iacute;ctimas, las cuales terminan por aceptar todos los compromisos en detrimento de su autoestima, e incluso aceptando autodestruirse o justificando actos contrarios a su propia moral (Eiguier, 2001: 109&#45;110).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia 1983, en la primera obra apost&oacute;lica de la Legi&oacute;n &#151;el Instituto <i>Cumbres</i>&#151;algunos alumnos y alumnas empezar&aacute;n a sufrir los efectos de la red de pederast&iacute;a que se fue incubando en la Legi&oacute;n de Cristo y la situaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil de controlar. De hecho, fue explicitada en la prensa por un corto periodo. Un sacerdote legionario y un laico estuvieron implicados. Otro caso se dio en una escuela de Legionarios &#151;el CEYCA, en Tlalpan&#151;,<sup><a href="#nota">17</a></sup> en el que se acus&oacute; a otro sacerdote de la citada congregaci&oacute;n, pero logr&oacute; ser silenciado y no lleg&oacute; a hacerse p&uacute;blico. Y, nuevamente, en una escuela bajo el mando del <i>Regnum Christi</i><sup><a href="#nota">18</a></sup> &#151;el Colegio <i>Oxford</i> en el DF&#151;, en octubre de 2006, se dio el caso de un abuso a un ni&ntilde;o de 3 a&ntilde;os, cometido por un profesor de deportes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, la violencia de los actos pederastas conforma una cadena intergeneracional de larga duraci&oacute;n que incluye una s&oacute;lida base institucional en su consolidaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diversos destinos de los que fueron abusados sexualmente</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la relaci&oacute;n del pederasta con la v&iacute;ctima elegida, cuando aqu&eacute;l sorprende a &eacute;sta con un acto impensable e inesperado, logra el establecimiento de un tipo de complicidad que produce, a su vez, una gran confusi&oacute;n en la v&iacute;ctima, pues le provoca un c&uacute;mulo de sentimientos contradictorios. Sentimientos en los que la culpa se vuelve un elemento central, debido a que el pederasta no se responsabiliza de la violencia de su acto asim&eacute;trico &#151;que introduce un tipo de relaci&oacute;n sexual y de poder a la fuerza&#151; y que &#151;para colmo&#151; puede llegar a producir placer en el sorprendido, al mismo tiempo que repulsi&oacute;n, y dejarlo inerme ante lo acontecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una mujer adulta relata as&iacute; el abuso que sufri&oacute; &#151;cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os&#151; por un familiar:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que sent&iacute; rechazo, asco, curiosidad y miedo a ser culpable. Nunca me cupo que el culpable pudiera ser &eacute;l hasta el d&iacute;a en que se lo cont&eacute;, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, a la muchacha de la casa, pero bajo la consigna de: "j&uacute;rame que no se lo vas a decir a nadie".<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas palabras condensan el entreveramiento contradictorio de sentimientos que "quema el alma". La primera confesi&oacute;n a una tercera persona todav&iacute;a est&aacute; marcada por el hecho de hacerse cargo culposamente de este tipo de relaci&oacute;n de poder y por el intento de proteger al adulto que la someti&oacute; a su pesar. Siendo un familiar, &iquest;c&oacute;mo compaginar el cari&ntilde;o que se le tiene con el desconcierto que provoca la acci&oacute;n que rompe de manera brutal la relaci&oacute;n de confianza b&aacute;sica en el adulto? La testimoniante a&ntilde;ade:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me robaron la posibilidad de ser protegida y cuidada en una edad en la que uno m&aacute;s lo necesita, y con eso afectaron mi capacidad de amar y mi vida sexual. Es como si los hombres hubieran quedado en deuda conmigo: quisiera poder entregarme a uno en el sentido de poder pensar en vivir con &eacute;l para toda la vida, aunque esto despu&eacute;s termine por diversas razones, y no porque yo pongo permanentemente un l&iacute;mite a la entrega <i>(ibid).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso no hay identificaci&oacute;n con el agresor, como s&iacute; pas&oacute; en los de Marcial Maciel. Lo que se instaura es ese <i>dolor a destiempo</i> &#151;como ella lo denomina&#151;, esa ruptura de confianza que marca la entrega a los hombres de su vida.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los destinos del amor y de la relaci&oacute;n sexual no necesariamente desembocan en una sola posibilidad cuando se ha sufrido la violencia pederasta. El sujeto que sufri&oacute; la misma agresi&oacute;n que el padre Maciel, al parecer tom&oacute; otro camino. En s&iacute;ntesis, la bisexualidad que habita a todos los humanos no se resuelve de manera un&iacute;voca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todas estas historias marcadas por la violencia y el dolor, surgen algunos interrogantes. Entre otros, los siguientes: &iquest;existen diferencias en los destinos de varones y mujeres que han sido abusados sexualmente?, &iquest;por qu&eacute; casi nunca se habla de pederast&iacute;a femenina?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos, brevemente, algunos casos &iquest;Qu&eacute; pensar, por ejemplo, de esa mujer que entre llorosa y arrepentida le cuenta a su m&eacute;dico la repulsi&oacute;n que su marido le inspiraba y c&oacute;mo le dejaba a la hija de un a&ntilde;o para que le hiciera compa&ntilde;&iacute;a y &eacute;ste la manipulara introduci&eacute;ndole los dedos en su vagina? Esta acci&oacute;n inclu&iacute;a el consiguiente pacto de silencio entre ambos c&oacute;nyuges. &iquest;C&oacute;mo entender las acciones de una abuela que manipula a su nieta, que le ha sido confiada por la hija mientras &eacute;sta sale a trabajar? Dichos actos enfrentaron a la hija con su madre y la llevaron a que se alejara, llev&aacute;ndose a la ni&ntilde;a. &iquest;Qu&eacute; decir de esas madres que parecen no enterarse de nada de lo que ocurre entre su marido y sus hijas o hijos? En esos casos, el tipo de satisfacci&oacute;n y de posici&oacute;n activa parece parcialmente delegarse en un tercero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, &iquest;qu&eacute; pasa con algunas mujeres que han sido abusadas? Algunas presentan vaginitis, frigidez o una actividad sexual desenfrenada, pero sin amor de por medio, al igual que la de muchos hombres abusados. Como si &eacute;stos buscaran compensar el haber sido el desconsiderado objeto de un adulto. De esta manera, surge un campo de reflexi&oacute;n cl&iacute;nica que debe ser explorado de manera m&aacute;s pormenorizada.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diferentes pactos de silencio</b></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Ya no basta con conocer el pasado, hay que preguntarse tambi&eacute;n por qu&eacute;    <br> ha tenido que callar. &#91;...&#93; Si no se ajustan las cuentas con el pasado,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> las generaciones venideras se incorporar&aacute;n o incorporar&aacute;n un tipo de    <br> (in)humanidad colectiva que conserva(r&aacute;) los g&eacute;rmenes de donde proceden.</i>    <br>Mate, 2004</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tipo de consideraciones tienen que ver con el tipo de silencios que se dan en relaci&oacute;n al abuso sexual. Se pueden detectar diferentes maneras de instaurar el silencio en este tipo de relaciones &#151;desde el padre abusador de su hija, quien la convence de que su acto es estad&iacute;sticamente mayoritario ya que "todos lo hacen" y que, por lo tanto, rehusarse ser&iacute;a un insulto, hasta aquellos que amenazan y dicen: "cu&iacute;date de hablarlo porque te mato", o lo modulan de esta otra manera: "no le digas nada a tu madre porque la matar&iacute;as y, de todas maneras, nadie te creer&iacute;a"&#151; (Solaire, 2002: 32).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atenazados por la culpa y la inverosimilitud, y por los da&ntilde;os presumibles a un tercero &#151;en caso de romper el pacto de silencio o incluso por la amenaza a su vida&#151;, los infantes abusados quedan constre&ntilde;idos a una sobrevivencia que los mutila subjetivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La verg&uuml;enza se transforma as&iacute; en un poderoso obst&aacute;culo para la ruptura del pacto perverso; verg&uuml;enza no solamente de haber sido marcado con algo infamante sino, sobre todo &#151;como relata una mujer abusada por su padre&#151;, por haber cedido al chantaje y no haber podido defenderse cuando se le trat&oacute; como un objeto.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo peor es la verg&uuml;enza. &iquest;Usted conoce la verg&uuml;enza?, &iquest;la verdadera humillaci&oacute;n? &iquest;Aquella de haber participado, incluso a pesar de uno, en una cosa horrible que no se osar&iacute;a hablarlo con nadie? <i>(ib&iacute;d:</i> 59).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacer que estalle la situaci&oacute;n insostenible conlleva &#151;para los abusados&#151;atreverse a trastocar el arreglo que ha instituido el sistema familiar o el institucional para mantener en sordina lo ocurrido. Para el caso de la familia, &eacute;sta debe mantener la apariencia de que permanece intacta.</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interiormente desestructurada, la madre est&aacute; presta a todos los compromisos y a todas las denegaciones para hacer creer y hacerse creer que todo marcha bien, que su familia es normal &#91;...&#93; Muy seguido, la madre no se da cuenta de que rechazando los prop&oacute;sitos del ni&ntilde;o lo reenv&iacute;a a la nada en la cual lo ha sumergido su padre. Este rechazo del traumatismo sufrido por la v&iacute;ctima es una de las formas m&aacute;s pat&oacute;genas de la negaci&oacute;n del sufrimiento <i>&#91;ib&iacute;d:</i> 68).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acto pederasta en la familia &#151;al tocar el coraz&oacute;n de la filiaci&oacute;n y del orden geneal&oacute;gico&#151; desestructura al que lo sufre y le arrebata sus referentes m&aacute;s elementales para devenir sujeto. El padre o la madre, al mezclar los lugares y los papeles, agujerean y violentan la configuraci&oacute;n simb&oacute;lica y la confianza b&aacute;sica en la que se aposenta el infante. Y si esto ocurre en lo referente a la filiaci&oacute;n, en lo que respecta a las afiliaciones institucionales, en las que circulan muchas veces un orden simb&oacute;lico similar al de familia espiritualizada &#151;como es el caso m&aacute;s com&uacute;n en la Iglesia cat&oacute;lica&#151;, los mecanismos para tratar de mantener la apariencia tambi&eacute;n funcionan "a tambor batiente".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso espec&iacute;fico existen mecanismos institucionales muy aceitados para mantener intacta a la raz&oacute;n institucional por encima de las personas, ya que una de las actividades centrales de dicha Iglesia es la de la producci&oacute;n y administraci&oacute;n de las <i>representaciones inmaculadas</i> &#151;por ejemplo, aquellas que tienen que ver con figuras ejemplares, sacralizadas y virginales&#151;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, cualquier situaci&oacute;n o acci&oacute;n que contradiga esta configuraci&oacute;n representacional ser&aacute; condenada a la inexistencia o &#151;en caso de que esto no sea posible&#151; a circular por los vericuetos del derecho can&oacute;nico y sus mecanismos de control para que haga el menor da&ntilde;o posible a la imagen institucional. Esto porque ante todo hay que proteger a los fieles cat&oacute;licos del esc&aacute;ndalo, en la medida en que &eacute;stos son siempre considerados eternos menores de edad y con pocas luces en el intelecto. La Iglesia cat&oacute;lica &#151;con su derecho can&oacute;nico paralelo y la sacralizaci&oacute;n de sus ministros, cultivada a ciencia y conciencia&#151; se vuelve un lugar especialmente apto para convertirse en un santuario privilegiado de la perversi&oacute;n sexual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se podr&aacute; comprender, son demasiadas cosas de las que se tiene que hacer cargo quien ocupa la posici&oacute;n m&aacute;s vulnerable, tanto en la familia como en la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica y educativa. Por ello, este tipo de relaciones y acontecimientos tardan tanto tiempo en aclararse; m&aacute;s a&uacute;n cuando existe adicionalmente un pacto perverso.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El tercero y el secreto en el pacto perverso</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya sabemos, una de las caracter&iacute;sticas del pacto perverso tiene que ver con la manera en la que el tercero entra en la relaci&oacute;n.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ruptura eventual de tales contratos tiene otro sentido &#91;...&#93; que el fracaso amoroso entre sujetos neur&oacute;ticos. El hecho que ellos sean secretos, que sus t&eacute;rminos as&iacute; como su pr&aacute;ctica no sean conocidos sino por los interesados, no significa que el tercero est&eacute; ausente. Al contrario: es la puesta aparte &#91;de &eacute;ste&#93; lo que constituye la pieza mayor de este extra&ntilde;o contrato. Este tercero que est&aacute; necesariamente presente para firmar o para confirmar la autenticidad de un lazo amoroso normal deber&aacute; aqu&iacute; ser excluido, o m&aacute;s exactamente estar presente en una posici&oacute;n en donde sea necesariamente <i>un ciego, un c&oacute;mplice o un impotente.</i></font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por eso que una ruptura &#91;...&#93; de una relaci&oacute;n perversa es muy diferente a la ruptura de una relaci&oacute;n amorosa &#91;...&#93; para el perverso, en la medida en que el "secreto" frente a los terceros constituye el fundamento mismo del contrato &#91;...&#93; la denuncia del secreto ser&aacute; la manera de poner al corriente a &#91;los excluidos&#93;, es el esc&aacute;ndalo el que constituir&aacute; la ruptura (Clavreul, 1967: 98).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, este tipo de pactos s&oacute;lo pueden romperse radicalmente haciendo p&uacute;blico lo hasta entonces silenciado. El primer paso &#151;el de la denuncia&#151; expl&iacute;cita la posici&oacute;n de la v&iacute;ctima compelida a ser, al mismo tiempo, c&oacute;mplice, y la posici&oacute;n de aquellos que fueron colocados como testigos de la relaci&oacute;n,<sup><a href="#nota">21</a></sup> as&iacute; como tambi&eacute;n las de aquellos que se enteraron parcialmente de &eacute;sta y no tuvieron la fuerza o la posibilidad de enfrentarla y denunciarla. Por esa raz&oacute;n, Jean Clavreul habla del tercero como <i>ciego, c&oacute;mplice o impotente.</i> El segundo paso es lograr despegarse de la denuncia y tratar de entender el tipo de intersecci&oacute;n que se dio con el abusador y los efectos en la subjetividad y en los pactos institucionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyo estas breves reflexiones que intentaron relacionar el secreto, los pactos y las leyendas institucionales con el abuso sexual y algunas de sus consecuencias. Espero haber logrado, en alguna medida, este prop&oacute;sito.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Enero de 2007, M&eacute;xico, DF.</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Piera Aulagnier (1986). <i>El aprend&iacute;z de historiador y el maestro brujo.</i> Buenos Aires, Amorrortu Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580817&pid=S2007-8110200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre (1972). <i>Le sens practique.</i> Paris, Minuit.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580819&pid=S2007-8110200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;(1997). <i>Ramones pr&aacute;cticas.</i> Barcelona, Editorial Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580821&pid=S2007-8110200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clavreul, Jean (1967). "Le couple perverse". En: <i>Le desir et la perversion,</i> Par&iacute;s, Le Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580823&pid=S2007-8110200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Davoine, Francoise y Jean Max Gaudilli&eacute;re (2006). <i>Histoire ettraume.</i> Editions Stock.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580825&pid=S2007-8110200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debray, Regis (2006). "Plaidoyer pour le clair&#45;obscur". En: <i>LeNouvel Observateur,</i> n&uacute;m. 2199, 21 de diciembre de 2006&#45;3 de enero de 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580827&pid=S2007-8110200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deleuze Gil&iacute;es (1977). "Foucault un nuevo cart&oacute;grafo". En: "La cultura en M&eacute;xico", suplemento cultural de la revista <i>Siempre,</i> M&eacute;xico, 3 de noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580829&pid=S2007-8110200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delfour, Jean Jacques (2001). "Idolatries de la victime". En: <i>Reme Lignes,</i> octubre.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descombes, Vincent (1977). <i>L'inconscient malgr&eacute; lui.</i> Par&iacute;s, Les Editions de Minuit. p&aacute;g.78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580832&pid=S2007-8110200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eiguier, Alberto (2001). <i>Des perversions sexuelles aux perversions morales. La jouissance et la domination.</i> Par&iacute;s, Editions Odile Jacob.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580834&pid=S2007-8110200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferenczi, Sandor (2006). <i>Le traumatisme.</i> Petite Biblioth&eacute;que, Payot, Rivages.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580836&pid=S2007-8110200700010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Fernando (2006). <i>Marcial Maciel, la legi&oacute;n de Cristo. Entrevistas y documentos in&eacute;ditos.</i> M&eacute;xico. Tusquets Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580838&pid=S2007-8110200700010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;(1991). <i>Ilusi&oacute;n y grupalidad.</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580840&pid=S2007-8110200700010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mate, Reyes (2004). "El silencio de las palabras". <i>Babelia,</i> n&uacute;m. 663, 7 de julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580842&pid=S2007-8110200700010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ratzinguer, Joseph (1987). <i>Carta a los obispos de la Iglesia cat&oacute;lica sobre la atenci&oacute;n pastoral a las personas homosexuales (1986),</i> n&uacute;m. 3. M&eacute;xico, Ed. Paulinas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580844&pid=S2007-8110200700010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schneider, Monique (1993). "La seduction traumatique. Actualit&eacute; de la question". En: <i>Violences et subjectivation, Revue du College de Psycoanaystes,</i> n&uacute;m. 45, enero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580846&pid=S2007-8110200700010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solaire, Pacale (2002). <i>Le mur du silence. L'inceste entre analyse et vet&iexcl;u,</i> Editions Privat.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2580848&pid=S2007-8110200700010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> O en "Sufrimiento", seg&uacute;n la lectura que realiza Jacques Derrick.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Un ejemplo de esto &uacute;ltimo se puede encontrar en el cap&iacute;tulo IV de mi libro (Gonz&aacute;lez, 1991).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para un desarrollo m&aacute;s pormenorizado de esta cuesti&oacute;n, ver Bourdieu, 1977.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Alberto Athi&eacute; Gallo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "La particular inclinaci&oacute;n de la persona homosexual aunque en s&iacute; no sea pecado, constituye, sin embargo, una tendencia m&aacute;s o menos fuerte hacia un comportamiento intr&iacute;nsecamente malo, desde el punto de vista moral. Por este motivo, la inclinaci&oacute;n misma debe ser considerada como objetivamente desordenada" (Ratzinguer, 1987: 4).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Entrevista de Fernando M. Gonz&aacute;lez a Alberto Athi&eacute;, del 30 de setiembre de 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Porque en el pacto del don a la Bourdieu la alusi&oacute;n&#45;efusi&oacute;n est&aacute; mucho m&aacute;s sutilizada.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Lenguaje que, por cierto, Freud nunca perdi&oacute;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Fundador de la congregaci&oacute;n religiosa denominada La Legi&oacute;n de Cristo (1941).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Entrevista de Fernando M. Gonz&aacute;lez al sacerdote GX, el 4 de octubre de 2006, M&eacute;xico, DF.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Se lo debo a la doctora Alejandra de la Garza, con quien discut&iacute; el caso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Que no es un producto original de &eacute;l, sino de la inserci&oacute;n acritica a su medio.</font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Voto espec&iacute;fico instituido por Maciel en la Legi&oacute;n de Cristo para evitar cualquier cr&iacute;tica a los superiores y, sobre todo, al superior general de todos ellos, o sea, Marcial Maciel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Ser elegido como efebo del fundador. Y, por lo tanto, formar parte de su exclusivo c&iacute;rculo rojo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Espec&iacute;ficamente, a la dolantina, un derivado de la morfina.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Un caso de este modelo es presentado por el novelista Milan Kundera en las primeras p&aacute;ginas de <i>El libro de la risa y del olvido</i> (Editorial Sex Barral, Barcelona, 1982).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Barrio del DF.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Organizaci&oacute;n fundada por la Legi&oacute;n de Cristo, en la cual existen las consagradas y un conjunto de organizaciones que incluyen a los diferentes grupos de laicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Testimonio de ZY ofrecido a FMG.</font></p>          	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> En otras mujeres se manifiesta &#151;en la vida adulta&#151; frigidez y repulsi&oacute;n ante la sexualidad.</font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> El ex&#45;legionario de Cristo Francisco Gonz&aacute;lez Parga ofrece un ejemplo n&iacute;tido de este tipo de relaci&oacute;n cuando testimonia que despu&eacute;s de haber pasado la noche con Marcial Maciel, &eacute;ste &uacute;ltimo &#151;en el desayuno con los novicios, sin dejar de mirarlo&#151; comenta que en la Legi&oacute;n de Cristo existen ciertos miembros que no tienen el valor de salir de la instituci&oacute;n cuando comprenden que no tienen vocaci&oacute;n y, entonces, deciden difamar a sus superiores. Los novicios asisten a la reafirmaci&oacute;n de un pacto que deja a Gonz&aacute;lez Parga en una posici&oacute;n tal que &#151;de entrada&#151; lo descalifica para emitir cualquier cr&iacute;tica cre&iacute;ble sobre el fundador de la Legi&oacute;n. Para un an&aacute;lisis m&aacute;s pormenorizado, ver Gonz&aacute;lez, 2006.</font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Piera]]></surname>
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<source><![CDATA[El aprendíz de historiador y el maestro brujo]]></source>
<year>1986</year>
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<publisher-name><![CDATA[Amorrortu Editores]]></publisher-name>
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