<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2007-4964</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Intersticios sociales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Intersticios sociales]]></abbrev-journal-title>
<issn>2007-4964</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Jalisco A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2007-49642014000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La historia como ejercicio cotidiano sin renuncia a los postulados de ciencia social]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Briones Franco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Sinaloa  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Culiacán Sinaloa]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<numero>7</numero>
<fpage>1</fpage>
<lpage>4</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2007-49642014000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2007-49642014000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2007-49642014000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La historia como ejercicio cotidiano sin renuncia a los postulados de ciencia social</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Briones Franco</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Aar&oacute;n Quintanilla Escobedo, <i>Tierra generosa. Origen de una colonia agr&iacute;cola en Nayarit</i>. Tepic: CECAN, 2011.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de Sinaloa</i><sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia como reconstrucci&oacute;n del pasado es una realidad, aunque nunca lograr&aacute; llegar a la plenitud de la <i>historia</i> que fue; aun as&iacute; sin duda atiende a nuestra sociabilidad: la que era, la que es, la que buscamos y queremos que sea. No a la que quieren construir los acad&eacute;micos sino a la que viven el campesino, el obrero, el singular sujeto de la vida cotidiana, al que le pesa, le duele, al que la goza y la sue&ntilde;a. Todos tenemos la propensi&oacute;n de ser historiadores, por eso es una obligaci&oacute;n saber qu&eacute; es eso que hacemos o buscamos hacer de manera gen&eacute;rica. Ese es el asunto medular al escudri&ntilde;ar este libro escrito con el saber del coraz&oacute;n pero el cual al mismo tiempo busca, quiere, intenta armarse de los saberes de la ciencia hist&oacute;rica para presentar, junto a los nervios nost&aacute;lgicos del cuerpo hist&oacute;rico, todo aquello que lo valida. Como si en una operaci&oacute;n, adem&aacute;s del cuerpo, tuvi&eacute;ramos que presentar ante el facultativo los estudios que dicen que s&iacute;, que el paciente tiene todo en regla para lo que a &eacute;l corresponde realizar. Esta es la cotidianeidad de la historia, m&aacute;s no la historia de la cotidianeidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como todo libro de historia, &eacute;ste nos ofrece la oportunidad y el pretexto para seguir reflexionando y tener un mejor entendimiento acerca de este oficio tan vilipendiado, banalizado y parad&oacute;jicamente ejercido por infinidad de practicantes de muy diversos campos disciplinarios y por muchos aficionados. Yo creo que la legitimidad de escribir historias viene dada por el acto en s&iacute; que cada quien ejerce para contar lo que le parece plausible, digno de encomio, importante y necesario de comunicar a los dem&aacute;s por medio de una obra escrita. Ya los cr&iacute;ticos prender&aacute;n hogueras o lanzar&aacute;n cohetes, seg&uacute;n juzguen. Pero la libertad de ejercer ese derecho es primordial, ya que es una actividad sana, necesaria e inevitable. El destino de la obra (su acreditaci&oacute;n o no) es un asunto que le compete a los lectores. Por lo pronto los autores escriben y publican, mientras nosotros leemos (cuando mucho) a veces bien.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos deber&iacute;amos proceder con la historia como en la vida diaria lo hacemos con lo deportivo: se nos recomienda insistentemente que hay que practicar alg&uacute;n deporte para estar en forma, cuando tambi&eacute;n deber&iacute;amos practicar alguna modalidad de historia para mantener en buen estado la memoria. Un m&iacute;nimo ejercicio ser&iacute;a ocuparnos de nuestra propia historia familiar, emprender los olvidados &aacute;rboles geneal&oacute;gicos y acompa&ntilde;arlos con fotos de todo tipo e historias de vida de nuestro actor principal. Con enorme sorpresa y decepci&oacute;n puede observarse que no conocemos m&aacute;s all&aacute; de dos generaciones, a veces &uacute;nicamente reconocemos nuestra generaci&oacute;n. Nos preguntan por los abuelos y ni siquiera sabemos sus nombres completos, ya no se diga qui&eacute;nes fueron, qu&eacute; hicieron y c&oacute;mo terminaron. Tampoco sabemos qui&eacute;nes son los primos ni de d&oacute;nde proviene la consanguinidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se tiene presente la historia de nuestros maestros, novias, amigos, sue&ntilde;os &iquest;por qu&eacute; no emprender la historia de nuestras frustraciones o alegr&iacute;as, incluso de nuestras miserias, aunque suene masoquista o de nuestros &eacute;xitos, aunque suene falso? Si no hay finalidad, por lo menos ser&iacute;a una buena catarsis. Imaginemos el ejercicio. Alguien escribe la historia de sus sue&ntilde;os con las siguientes l&iacute;neas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puedo hablar de mis sue&ntilde;os olvidados, s&oacute;lo de aquellos que vienen a mi memoria. Recuerdo aquel que tuve un d&iacute;a en el verano de finales del siglo pasado. Ten&iacute;a entonces cinco a&ntilde;os, mi mam&aacute; se hab&iacute;a sacado en una rifa de un centro comercial un colch&oacute;n oloroso a nuevo. Esa noche lo estrenamos: todos dormimos relajadamente juntos. Pero no fue eso, hasta donde recuerdo, lo que deton&oacute; las im&aacute;genes de aquel sue&ntilde;o. Fue, fue &#91;...&#93;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De repente ya no nos acordamos. Imaginemos esto y nos daremos cuenta de que las mismas dificultades con las cuales tropezamos para recordar lo m&aacute;s inmediato a nosotros, lo que nos aconteci&oacute; as&iacute; sea en el sue&ntilde;o o en otra &aacute;rea de la vida, tienen que sortearse y m&aacute;s quienes se ocupan de vidas ajenas. Por eso la necesidad de hacer historias para no olvidar, recordar y compartir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, esto puede parecer un asunto trivial, marginal, dom&eacute;stico si se quiere, pero es para poner en perspectiva este oficio tan vital, porque qui&eacute;n no se ha preguntado: &iquest;c&oacute;mo llegu&eacute; a ser lo que hoy soy? &iquest;Qu&eacute; y c&oacute;mo fui antes? &iquest;Qu&eacute; de lo que no recuerdo de mi vida puedo reconstruir por medio del testimonio de mis amigos, t&iacute;as, vecinos, etc&eacute;tera? Con esas preguntas triviales puede iniciar la aventura de preguntarle al pasado y a los testigos, y mediante un trabajo paciente de escritura trazarse el mapa de nuestros acontecimientos personales m&aacute;s importantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay muchas maneras de acercarse a la reconstrucci&oacute;n del pasado, desde las posturas impregnadas de docencia y ciencia, como ejercicio intelectual cultivado por academias de estudiosos que se han formado para ello en las aulas universitarias, incluso con t&iacute;tulos de doctorado. Este &uacute;ltimo es otro nivel importante de dicho ejercicio, el cual se cultiva con aspectos m&aacute;s singulares, cotidianos, con mucho sentido del humor y no sin dificultad y exigencias, como a veces se piensa. Sin duda la m&aacute;s seductora de las historias es la pueblerina; esa que en muchas partes del mundo se practica con el nombre de microhistoria y que en M&eacute;xico desarroll&oacute; ampliamente don Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, siendo un ejemplo de ese ejercicio su libro <i>Pueblo en Vilo,</i> una historia de San Jos&eacute; de Gracia, Michoac&aacute;n, publicado por primera vez en 1968 y que despu&eacute;s conoci&oacute; muchas otras ediciones. Despu&eacute;s de esta obra, m&uacute;ltiples historias se ocuparon del terru&ntilde;o, del ombligo del mundo, las <i>matrias,</i> el lugar que nos vio nacer, crecer, amar y a&ntilde;orar. Esto es medular en el libro <i>Tierra generosa. Origen de una colonia agr&iacute;cola en Nayarit,</i> pues se nutre del esp&iacute;ritu de este tipo de historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La microhistoria es micro porque reduce la dimensi&oacute;n, territorialmente hablando, del objeto que estudia pero no lo hace en sus afanes de investigaci&oacute;n ni en su corpus tem&aacute;tico. En ella est&aacute; el ADN del cuerpo social&#45;nacional. Puede ser elaborada (y de hecho lo es) tanto por los profesionales de la historia como por personas de diferente oficio, siempre y cuando guarden simpat&iacute;as por su terru&ntilde;o; el cultivo de la microhistoria es igual de importante que la historia nacional. Desde luego es necesario presentar los trabajos bien documentados y en una narrativa &aacute;gil y clara, con el prop&oacute;sito de que se difunda no s&oacute;lo entre los acad&eacute;micos sino tambi&eacute;n entre la gente del pueblo, especialmente de la oriunda, avecindada o simpatizante del lugar o de la que quiere prolongar el chisme ajeno.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo siguiente es primordial: la preocupaci&oacute;n por la verdad est&aacute; unida a todas las historias como proyecto intelectual desde Herodoto. Tambi&eacute;n las pruebas son un n&uacute;cleo central de la riqueza intelectual iniciada por Arist&oacute;teles, las cuales distan de ser incompatibles con la ret&oacute;rica. O como lo define don Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez: "como las dem&aacute;s ciencias hist&oacute;ricas, la micro no puede prescindir del rigor de la prueba, de la aproximaci&oacute;n a lo real".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mencion&eacute; que el libro <i>Tierra generosa. Origen de una colonia agr&iacute;cola en Nayarit</i> se ubica en la tradici&oacute;n de la microhistoria y atiende a sus requerimientos. &Eacute;ste analiza una comunidad peque&ntilde;a, un ejercicio hermen&eacute;utico que sin pretender ser cient&iacute;fico o acad&eacute;mico, se esmera en proporcionar soporte documental claro de lo que describe, afirma y niega. La historia arranca desde lo que es b&aacute;sico y cl&aacute;sico: los or&iacute;genes, en este caso, azarosos del pueblo, porque su fundaci&oacute;n no fue algo premeditado sino que surgi&oacute; en los avatares de la contienda cotidiana por construir entre los linderos de los municipios de Rosamorada y Tecuala&#45;Acaponeta del estado de Nayarit, el tramo de la carretera M&eacute;xico 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una historia que se nutre de fuentes documentales, testimonios orales, evidencia emp&iacute;rica, fotograf&iacute;as (antiguas y contempor&aacute;neas), fuentes period&iacute;sticas y biograf&iacute;as. Sigue un trazo tem&aacute;tico que no es s&oacute;lo cronol&oacute;gico, y as&iacute; nos adentramos a conocer en cada apartado alg&uacute;n aspecto de los muchos que fueron estructurando el vivir, convivir, la vida cotidiana y, finalmente, el retrato actual de lo que es el pueblo cuya realidad s&oacute;lo podemos entender, en esencia, asom&aacute;ndonos al cristal de su historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando escribimos una historia tenemos una finalidad a veces intuitiva y otras veces muy clara o confusa. A lo largo de la historia humana cada generaci&oacute;n o historiador ha tenido distintas finalidades para escribirla. &iquest;Por qu&eacute; escribimos historias? &iquest;Qu&eacute; buscamos con ello? &iquest;De qu&eacute; manera legitimamos ese quehacer? Han sido diversas las funciones y el papel que cada &eacute;poca o historiador le ha asignado a la historia. Ranke fue un hombre al que le interesaba la historia porque cre&iacute;a que era un veh&iacute;culo para encontrar a Dios. Otros la practican porque en ella ven un instrumento para la comprensi&oacute;n del presente. Polibio hac&iacute;a historia buscando en las causas y los efectos c&oacute;mo pudo imponerse la hegemon&iacute;a romana en la cuenca del Mediterr&aacute;neo. Para otros es una catarsis: nos ayuda a despojarnos del pasado para que pese menos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; se escribe tanta historia de muy diversas maneras y por razones tambi&eacute;n muy diversas? Por enso&ntilde;aci&oacute;n y nostalgia de los tiempos idos, ganas de llenar los vac&iacute;os sentimentales que nos producen los temas, pretensi&oacute;n de desterrar visiones que consideramos err&oacute;neas, ganas de cuestionar al sistema social, inter&eacute;s por justificarlo, divertimento, maneras de ocupar el tiempo libre (al estar jubilado o desocupado); por cuestiones laborales, por pedido, porque el tema se relaciona con alg&uacute;n familiar y queremos reivindicar con ello glorias familiares an&oacute;nimas e ignoradas, por quedar bien con alg&uacute;n funcionario o pol&iacute;tico, por recuperar identidades ignoradas, porque simplemente nos gusta. Las razones sobran pero no es ocioso preguntar &iquest;por qu&eacute; escribimos historias?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; el autor escribi&oacute; esta historia en particular? &iquest;Para qu&eacute; lo hizo, por qu&eacute; lo hizo y a qui&eacute;n va dirigida? A falta de su propia declaraci&oacute;n, pienso que tiene que ver con el asunto primordial de llevar el recuerdo al papel: para que no se olvide, para que otros sepan c&oacute;mo transcurri&oacute; nuestro origen y desarrollo y as&iacute; puedan entender lo que ahora somos adem&aacute;s del modo en que pretendemos trazar nuestro futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia que Aar&oacute;n Quintanilla Escobedo nos entrega es una invitaci&oacute;n para que otros tomemos en serio, pero con extraordinario gozo, la siguiente pregunta central: &iquest;c&oacute;mo se construy&oacute; el mundo que habitamos? En esa simple pregunta se cimienta la complejidad de esta ciencia que es la historia.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 Jorge Briones Franco est&aacute; jubilado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
