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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Investigación mastozoológica y conservación en México: una perspectiva personal]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Investigaci&oacute;n mastozool&oacute;gica y conservaci&oacute;n en M&eacute;xico: una perspectiva personal</b></font></p>
	    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&Oacute;scar S&aacute;nchez</b></font></p>
        <p align="justify">&nbsp;</p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Consultor en materia de conservaci&oacute;n.</i></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas el tema de la sustentabilidad de las actividades humanas, especialmente aquellas dirigidas a la productividad econ&oacute;mica, ha ido incrementando su presencia como motivo de preocupaci&oacute;n. Esta es mucho m&aacute;s notoria en el medio acad&eacute;mico donde, gracias a investigaciones de fondo, se ha documentado ampliamente que muchos de los actuales procesos de apropiaci&oacute;n de recursos silvestres simplemente no son sustentables.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque un poco m&aacute;s tard&iacute;amente, el discurso de la sociedad ha ido transitando poco a poco a dar un perfil m&aacute;s alto a este asunto; distintas autoridades y actores pol&iacute;ticos ya tratan de incorporarlo a su quehacer, pero los hechos a&uacute;n no permiten demostrar que la cuant&iacute;a y modos de uso de distintos recursos silvestres haya avanzado realmente hacia ser compatible con sus tasas naturales de reposici&oacute;n. El riesgo contin&uacute;a siendo que la diversas alteraciones de uso del suelo y la cosecha excesiva y desordenada (desde &aacute;rboles hasta mam&iacute;feros silvestres y otras especies) lleguen a afectar irreversiblemente la composici&oacute;n taxon&oacute;mica de los ecosistemas, la integridad de sus procesos ecol&oacute;gicos y por ello, en &uacute;ltima instancia, a comprometer la viabilidad evolutiva de de muy distintas especies silvestres.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fortuna, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, el papel protag&oacute;nico de la ciencia como base para la mejora de decisiones sobre la conservaci&oacute;n y uso de recursos silvestres sido cada vez m&aacute;s notorio. Sin duda esto obedece a que en el contexto actual de r&aacute;pida publicaci&oacute;n de resultados cient&iacute;ficos en Internet, es cada vez m&aacute;s f&aacute;cil el acceso a hallazgos relevantes para ponderar sus implicaciones. Por otro lado, la r&aacute;pida socializaci&oacute;n de esos resultados, en redes sociales y otros medios inform&aacute;ticos, empieza a mostrar su importancia en el contexto de acciones reales de conservaci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la mastozoolog&iacute;a los avances logrados son notorios, y muy promisorio el futuro. Por ejemplo, la generaci&oacute;n de inventarios de mam&iacute;feros silvestres locales y regionales en M&eacute;xico ha crecido de manera formidable en los a&ntilde;os recientes. En buena medida esto ha sido posible por el gran n&uacute;mero de mastozo&oacute;logos activos hoy d&iacute;a, y por su mejor distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica en el pa&iacute;s, en contraste con un pu&ntilde;ado de colegas que en la d&eacute;cada de 1980 intent&aacute;bamos avanzar en ello. Adem&aacute;s, las t&eacute;cnicas disponibles en la actualidad (incluyendo c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas automatizadas, entre muchos otros recursos sofisticados) permiten afinar esos inventarios con los sitios y horas de actividad de los ejemplares registrados, entre otros datos. Para fines de inventario, en la actualidad es tan v&aacute;lido un ejemplar colectado como un registro publicado con base en un fotograma asociado con una serie de datos est&aacute;ndar, lo que ha ensanchado las opciones de registro formal y permite comunicar m&aacute;s oportunamente datos relevantes. Por otra parte el uso de sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica se ha generalizado, con lo que hoy se dispone de una visi&oacute;n espacial m&aacute;s precisa y de conjunto de los registros; a&uacute;n m&aacute;s, se contin&uacute;a experimentando con algoritmos predictivos de la presencia potencial de especies en &aacute;reas del pa&iacute;s, como el conocido GARP y sus sucesores m&aacute;s avanzados; cuyos resultados estimulan la verificaci&oacute;n de campo con los consecuentes beneficios de un mayor y mejor conocimiento de distintas &aacute;reas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados de actividades cient&iacute;ficas como las descritas han puesto progresivamente al alcance de tomadores de decisiones, en todo el pa&iacute;s, elementos de juicio sustanciales para decidir acciones que puedan prevenir lesiones severas y permanentes a la riqueza y diversidad mastozool&oacute;gica de los ecosistemas mexicanos. El trabajo cient&iacute;fico en inventarios mastozool&oacute;gicos es de particular inter&eacute;s, entre otras razones, porque tiene alto potencial para mejorar la producci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las manifestaciones de impacto ambiental (MIA), las cuales contin&uacute;an en necesidad de un mayor rigor.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El creciente conocimiento sobre aspectos de la historia de vida y, sobre todo, del estado que guardan poblaciones de mam&iacute;feros silvestres mexicanos, contin&uacute;a abonando el terreno para avanzar en un an&aacute;lisis integral de la mastofauna mexicana respecto al estado de riesgo de sus distintas especies. En M&eacute;xico, la norma oficial NOM&#45;059&#45;Semarnat&#45;2010 enlista aquellos taxones que, una vez analizados mediante el M&eacute;todo de Evaluaci&oacute;n de Riesgo (MER), ameritan su inclusi&oacute;n en distintas categor&iacute;as de riesgo. Este instrumento normativo es de gran utilidad como referencia oficial para ponderar la aceptabilidad de modificaciones al entorno natural, como ejemplo las propuestas en las MIA. Esta norma oficial se ha venido desarrollando desde 1994, cuando solamente se enlistaron especies conforme a las opiniones personales de un n&uacute;mero limitado de especialistas. A partir de 2000 se sistematiz&oacute; el an&aacute;lisis del estado de riesgo de las especies mediante el MER, m&eacute;todo que a su vez se ha perfeccionado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a partir de su versi&oacute;n inicial. En su versi&oacute;n recientemente afinada, este m&eacute;todo puede y debiera aplicarse a la evaluaci&oacute;n (y reevaluaci&oacute;n donde sea necesario) de todas las especies de mam&iacute;feros de M&eacute;xico, para robustecer los listados de taxones en la NOM&#45;059. Los insumos que requiere el MER son esencialmente piezas de informaci&oacute;n originadas por la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en aspectos como la biogeograf&iacute;a, la gen&eacute;tica poblacional, las historias de vida, las relaciones ecol&oacute;gicas y hasta las vulnerabilidades inherentes de las especies ante distintas actividades humanas. Muchos de estos aspectos hoy est&aacute;n en franco desarrollo para muchas especies nacionales de mam&iacute;feros. Sobre aquellas especies a&uacute;n no estudiadas con suficiencia, parece recomendable fortalecer la investigaci&oacute;n de esos temas manteniendo en perspectiva su aplicaci&oacute;n en apoyo de las evaluaciones de estado de riesgo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte los resultados de estudios cada vez a mayor detalle sobre las relaciones ecol&oacute;gicas de las especies de mam&iacute;feros, entre ellas y con otros componentes de los ecosistemas, hoy proveen buenos datos acerca de los requerimientos de poblaciones silvestres de mam&iacute;feros para su conservaci&oacute;n. Esto tiene un gran potencial no solamente para mejorar las expectativas de permanencia de mam&iacute;feros silvestres en &aacute;reas protegidas, sino tambi&eacute;n para establecer criterios de manejo adecuados en aquellos casos en que emprendedores y gobiernos se han orientado al uso de especies de alto inter&eacute;s econ&oacute;mico y social; por ejemplo algunas especies de inter&eacute;s cineg&eacute;tico como el ubicuo venado cola blanca, <i>Odocoileus virginianus</i>, cuyas poblaciones se intenta manejar asociadas a predios oficialmente registrados como Unidades de Manejo para la conservaci&oacute;n y Aprovechamiento sustentable de la vida silvestre (UMA). La ciencia mastozool&oacute;gica ha avanzado en varias facetas relacionadas con este tema: la sistem&aacute;tica de las subespecies presentes en M&eacute;xico se est&aacute; revisando con base en evidencias gen&eacute;ticas; estudios moleculares, por ejemplo en el norte del pa&iacute;s, han revelado patrones de diversidad gen&eacute;tica que pueden haber resultado de la introducci&oacute;n indiscriminada de la subespecie <i>O. virginianus</i> <i>texanus</i> a sitios fuera de su distribuci&oacute;n natural, contaminando as&iacute; el acervo gen&eacute;tico natural de otras subespecies. Otros patrones hallados revelan variaci&oacute;n gen&eacute;tica reducida en algunas poblaciones, que pueden haber resultado del confinamiento de grupos peque&ntilde;os de <i>O.</i> <i>virginianus</i> en UMA cercadas, lo que ha evitado el flujo gen&eacute;tico. Datos de esa naturaleza tambi&eacute;n evidencian que en varios casos se ha ido en contrasentido al prop&oacute;sito original de las UMA, que es mantener la viabilidad de poblaciones silvestres de inter&eacute;s focal mediante el buen manejo del h&aacute;bitat, buscando efectos a favor de todos los componentes ecol&oacute;gicos locales o regionales, no s&oacute;lo del inter&eacute;s econ&oacute;mico centrado en una especie particular.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda aportaciones cient&iacute;ficas recientes sobre ecolog&iacute;a de mam&iacute;feros deben ser incorporadas en evaluaciones objetivas de la contribuci&oacute;n real de las UMA a la conservaci&oacute;n del entorno silvestre local, sobre todo en la revisi&oacute;n del concepto de UMA y su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica. Por ejemplo, debe mantenerse en mente la escala de trabajo adecuada para la conservaci&oacute;n efectiva de poblaciones &#150;sobre todo de mam&iacute;feros silvestres y particularmente aquellas de mayor talla&#150; que como hoy se sabe, frecuentemente excede la extensi&oacute;n de una UMA particular (con la posible excepci&oacute;n de unidades muy grandes que existen en ambientes &aacute;ridos del norte del pa&iacute;s).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gesti&oacute;n p&uacute;blica de vida silvestre, especialmente en pa&iacute;ses excepcionalmente diversos en lo biol&oacute;gico y lo social, plantea muchos otros retos. Entre ellos se encuentran varios cuya correcta atenci&oacute;n tambi&eacute;n puede beneficiarse de los aportes de la mastozoolog&iacute;a actual. Como un ejemplo, el comercio nacional de vida silvestre sin duda necesita aprovechar los beneficios de los avances logrados en el estudio gen&eacute;tico molecular de los mam&iacute;feros de M&eacute;xico. Con esa herramienta, el origen geogr&aacute;fico de espec&iacute;menes particulares puede ser rastreado en la medida en que se avance en disponer de un atlas de c&oacute;digo de barras gen&eacute;tico georreferido. Esto no solamente podr&aacute; proveer algunos de los criterios cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnicos necesarios para autorizar o no la comercializaci&oacute;n, sino que en el caso de ejemplares comerciados il&iacute;citamente y confiscados puede ayudar a ubicar el linaje que corresponda, en el contexto geogr&aacute;fico, facilitando as&iacute; la canalizaci&oacute;n y ordenamiento de poblaciones criadas en cautiverio como una opci&oacute;n realmente &uacute;til para eventuales reintroducciones.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace al comercio internacional, regulado b&aacute;sicamente por la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora, mejor conocida por sus siglas: CITES, los avances de la mastozoolog&iacute;a mexicana en gen&eacute;tica tambi&eacute;n tienen considerable potencial en el futuro refinamiento de los procedimientos. Por ejemplo, es posible imaginar la colaboraci&oacute;n de laboratorios de gen&eacute;tica molecular para afinar la certificaci&oacute;n de origen de ejemplares para exportaci&oacute;n, o a&uacute;n para determinar si ejemplares presumiblemente mexicanos de alguna de las especies sujetas a regulaci&oacute;n lo son realmente. Asimismo, para especies reguladas por la CITES que no son comerciadas como ejemplares vivos o espec&iacute;menes completos (comercio debe entenderse como intercambio, pues no necesariamente implica compraventa), tales como tejidos de cet&aacute;ceos para estudio cient&iacute;fico enviados de un laboratorio a otro, un atlas internacional de c&oacute;digo de barras para especies reguladas por la CITES puede agilizar estos tr&aacute;mites asegurando al mismo tiempo la licitud de esos intercambios.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recientemente han aparecido otras facetas de la gesti&oacute;n p&uacute;blica en las que la mastozoolog&iacute;a actual tambi&eacute;n puede lograr impactos positivos en el mundo real de la conservaci&oacute;n (un mundo por cierto bastante ajetreado, debido a distintas visiones frecuentemente contrapuestas de los actores sociales involucrados). Hace poco m&aacute;s o menos un a&ntilde;o, la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) recibi&oacute; modificaciones que incorporan dos temas de gran importancia: las especies ex&oacute;ticas invasoras y las especies prioritarias para la conservaci&oacute;n en M&eacute;xico.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a las especies ex&oacute;ticas invasoras, debe reconocerse que en general no es una buena idea introducir especies en &aacute;reas distintas a las de su distribuci&oacute;n natural. Pero la naturaleza humana, siempre pragm&aacute;tica y creativa, desde tiempos muy antiguos ha ejercido esta pr&aacute;ctica. Baste citar el traslado de animales africanos a Roma en tiempos del emperador Trajano (98&#45;117 DC) cuando la Legio III Augusta se mantuvo en el norte de &Aacute;frica, o el contenido de restos animales de los tr&oacute;picos de M&eacute;xico en ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan (en general entre los a&ntilde;os 1450 y 1500). Actualmente distintas UMA contienen mam&iacute;feros africanos, asi&aacute;ticos o suramericanos, cuya naturaleza ex&oacute;tica a nuestro pa&iacute;s exige que est&eacute;n bajo confinamiento estricto; sin embargo no debe minimizarse el riesgo de fugas, de hecho se han reconocido algunos eventos de escape e introducci&oacute;n accidental.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros casos, principalmente en las d&eacute;cadas de 1970 a 1980, algunos interesados en la cineg&eacute;tica, en vista de la depauperaci&oacute;n de especies nativas como el borrego cimarr&oacute;n (<i>Ovis canadensis</i>) y el pecar&iacute; de collar (<i>Pecari tajacu</i>), introdujeron borregos de Berber&iacute;a (<i>Ammotragus lervia</i>) y jabal&iacute;es eurasi&aacute;ticos (<i>Sus scrofa</i>) en calidad de sustitutos "deseables". Algunos de los introductores inclusive estuvieron preocupados de que sus trasplantes fallaran, pero lejos de eso, en algunos sitios esas especies se establecieron s&oacute;lidamente, ocupando el lugar que deber&iacute;a haber correspondido, en todo caso, a la reintroducci&oacute;n de las especies nativas. En el caso de los borregos de Berber&iacute;a, &eacute;stos se instalaron mejor que en casa en los subdesiertos de M&eacute;xico, que les resultaron vergeles en comparaci&oacute;n con el desierto verdaderamente seco del norte de &Aacute;frica, y se extendieron localmente. Esto ya era malo, pero a&uacute;n peor result&oacute; el que algunos de los usufructuarios de esas tierras de caza se opusieran m&aacute;s adelante a la eliminaci&oacute;n de esa especie ex&oacute;tica invasora, pues les representaba la recuperaci&oacute;n y mantenimiento de ingresos perdidos con la declinaci&oacute;n de las especies cineg&eacute;ticas originales. Por estos efectos, el establecimiento de especies ex&oacute;ticas es un problema y su erradicaci&oacute;n un reto muy considerable, que requiere m&aacute;s y mejor investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Los resultados permitir&aacute;n valorar no solo la severidad de sus efectos nocivos en el entorno, sino tomar medidas para prevenir su mayor expansi&oacute;n y revertir los impactos causados, al h&aacute;bitat y a otras especies nativas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trato aparte merecen carn&iacute;voros como los gatos ferales, cuya presencia por ejemplo en islas mexicanas es producto de introducci&oacute;n deliberada para un pretendido control de roedores por parte de antiguos marinos que establecieron campamentos. Con el tiempo, la presencia de los gatos se torn&oacute; en una enorme amenaza para especies de roedores end&eacute;micos insulares (adem&aacute;s de para innumerables reptiles igualmente end&eacute;micos y distintas aves). Varios roedores nativos no resistieron la presi&oacute;n y se han extinguido. Las especies nativas insulares de mam&iacute;feros son un invaluable patrimonio natural que debe conservarse sin excepci&oacute;n. M&eacute;xico empieza a destacar internacionalmente en la investigaci&oacute;n sobre ecolog&iacute;a y conservaci&oacute;n de mam&iacute;feros insulares; pero parece necesario extenderla hacia la otras especies end&eacute;micas de mam&iacute;feros del pa&iacute;s, especialmente aquellas que son microend&eacute;micas, pues su condici&oacute;n como tales puede hacerlas intr&iacute;nsecamente m&aacute;s vulnerables a la extinci&oacute;n. La fauna end&eacute;mica mexicana no s&oacute;lo es un patrimonio biol&oacute;gico &uacute;nico e irremplazable; su conservaci&oacute;n es, con mucho, una de nuestras m&aacute;s grandes responsabilidades como pa&iacute;s.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, las especies ex&oacute;ticas en M&eacute;xico son un riesgo permanente para la diversidad biol&oacute;gica nativa. En el caso de los mam&iacute;feros ex&oacute;ticos, sobre todo aquellos que tienen antecedentes como especies altamente invasoras, a&uacute;n se requiere investigar su estado actual, sus interacciones con mam&iacute;feros ind&iacute;genas y los posibles efectos negativos sobre &eacute;stos. Algunos de los temas pendientes en este aspecto incluyen el monitoreo y vigilancia preventiva sobre invasiones de nuevas &aacute;reas en regiones donde ya existen mam&iacute;feros ex&oacute;ticos. Entre los temas que reclaman investigaci&oacute;n est&aacute;n el seguimiento de poblaciones locales de mam&iacute;feros ex&oacute;ticos, a fin de conocer de manera oportuna sus mecanismos y tasas de expansi&oacute;n geogr&aacute;fica, sus tendencias poblacionales sus interacciones con plantas y animales locales. Todo ello permitir&aacute; dise&ntilde;ar e instrumentar de manera oportuna programas de alerta temprana y erradicaci&oacute;n, antes de que &eacute;sta &uacute;ltima se vuelva imposible o incosteable.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema de reciente ingreso en la agenda de temas de conservaci&oacute;n en M&eacute;xico, expresado en una reciente modificaci&oacute;n a la LGVS, es la determinaci&oacute;n de especies que resulten de alta prioridad para la conservaci&oacute;n a escala nacional. El esp&iacute;ritu de la letra de la ley es definir especies (entre otras por supuesto tambi&eacute;n de mam&iacute;feros) que, por sus caracter&iacute;sticas, permitan que los beneficios resultantes de eventuales programas para su conservaci&oacute;n se extiendan ampliamente a otras especies ecol&oacute;gicamente vinculadas y, a&uacute;n m&aacute;s, a los ecosistemas donde coexisten. El planteamiento parece sencillo, pero encierra considerable complejidad t&eacute;cnica; para poder evaluar comparativamente el potencial que en este sentido pueden tener una enorme variedad de especie de mam&iacute;feros, ser&aacute; necesario reunir el mejor conocimiento cient&iacute;fico disponible para evaluar en qu&eacute; grado la conservaci&oacute;n de un tax&oacute;n dado puede maximizar los esfuerzos y beneficios hacia especies y ecosistemas asociados. A ese an&aacute;lisis deben agregarse criterios de viabilidad social y econ&oacute;mica de eventuales programas dirigidos a las especies con mayor potencial.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay muchas razones por las cuales una especie puede o no ser considerada prioritaria para la conservaci&oacute;n a escala nacional, por lo que debiera aprovecharse la oportunidad para reflexionar sobre el tema en los a&ntilde;os venideros. Si nuevos ejercicios orientados a la gesti&oacute;n p&uacute;blica para la conservaci&oacute;n como &eacute;ste, reciben opiniones de manera individual o s&oacute;lo de peque&ntilde;os grupos de especialistas, la probabilidad de lograr un consenso a escala nacional es considerablemente baja. Pero afortunadamente es aqu&iacute; donde las sociedades cient&iacute;ficas &#150;para el caso de los mam&iacute;feros la AMMAC&#45; pueden jugar un papel realmente trascendente en la traducci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico hacia recomendaciones pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n, en una forma organizada. Por ejemplo, el debate conceptual sobre qu&eacute; deber&iacute;a entenderse exactamente por especie prioritaria para la conservaci&oacute;n en M&eacute;xico y la aplicaci&oacute;n del concepto resultante en t&eacute;rminos de la ley, alcanzar&iacute;a un alto grado de representatividad y de acuerdo si, por ejemplo, la Asociaci&oacute;n promoviera su an&aacute;lisis entre expertos de distintas regiones del pa&iacute;s y, con los avances logrados, se produjera un consenso de los especialistas en mastozoolog&iacute;a aprovechando el congreso nacional que corresponda. Hecho esto, la interacci&oacute;n efectiva con las autoridades podr&iacute;a mejorar sustancialmente, mediante la fuerza de una opini&oacute;n cient&iacute;fica colegiada.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando el vigoroso crecimiento y actual desarrollo de la comunidad cient&iacute;fica mastozool&oacute;gica, me parece que la AMMAC hoy tiene un potencial in&eacute;dito para hacer que el conocimiento cient&iacute;fico se refleje con mayor efecto en decisiones de conservaci&oacute;n. La cualidad esencial se halla en su estructura y organizaci&oacute;n como comunidad cient&iacute;fica. Desde el punto de vista de las autoridades en materia de conservaci&oacute;n, en cualquier pa&iacute;s, siempre ser&aacute; siempre mejor recibido y m&aacute;s efectivo recibir una opini&oacute;n/recomendaci&oacute;n unificada, que una serie de observaciones a t&iacute;tulo personal o de grupos de investigaci&oacute;n particulares.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversificaci&oacute;n de campos de investigaci&oacute;n en la mastozoolog&iacute;a mexicana, con distintos enfoques y en diferentes contextos representa una veta de gran riqueza para alimentar mejores decisiones de conservaci&oacute;n y de uso de la diversidad de mam&iacute;feros en el pa&iacute;s, pero su potencial ser&aacute; capitalizable de manera m&aacute;s contundente para la conservaci&oacute;n, en la medida en que la comunidad se manifieste como un colectivo organizado capaz de ser un interlocutor fluido, con autoridad cient&iacute;fica y capacidad propositiva, reconocida por las autoridades administrativas de los gobiernos federal y estatales, y llegado el caso, municipales.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de las especies prioritarias para la conservaci&oacute;n en M&eacute;xico es el m&aacute;s fresco de los cap&iacute;tulos, pero seguramente no el &uacute;ltimo que abra oportunidades para poner la ciencia mastozool&oacute;gica al servicio de la conservaci&oacute;n. Temas como este pueden recibir un impulso importante por parte de las sociedades cient&iacute;ficas; ciertamente no s&oacute;lo de la AMMAC, sino todas las que existen en M&eacute;xico, puesto que por ejemplo en este aspecto la ley se refiere a especies de todos los reinos biol&oacute;gicos. Me parece obligado extender el exhorto de participaci&oacute;n a todas las sociedades cient&iacute;ficas de M&eacute;xico, para llevar al siguiente nivel su papel como concentradoras y unificadoras de opini&oacute;n cient&iacute;fica. El presente es un momento de grandes transiciones y decisiones para la conservaci&oacute;n de los mam&iacute;feros de M&eacute;xico, y de la biodiversidad en general. Existe amplia oportunidad para intentar que el conocimiento cient&iacute;fico, arduamente logrado en las pasadas d&eacute;cadas, alcance su m&aacute;ximo potencial de aplicaci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habiendo tenido la enorme fortuna de acercarme a practicar la investigaci&oacute;n y la conservaci&oacute;n en distintas perspectivas, hoy como ex integrante de la comunidad acad&eacute;mica, ex servidor p&uacute;blico federal en el sector ambiental, como ex presidente y editor de la AMMAC, como consultor en materia de conservaci&oacute;n y, a fin de cuentas, como bi&oacute;logo de vida silvestre, conf&iacute;o en que las ideas vertidas en esta perspectiva personal consigan estimular sobre todo a aquellos j&oacute;venes mastozo&oacute;logos interesados en impulsar la conservaci&oacute;n.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para quienes nacimos a mitad del siglo pasado y recibimos educaci&oacute;n antes de la existencia de las computadoras personales e Internet y, para abreviar, antes inclusive de la existencia de las hoy obsoletas m&aacute;quinas de escribir el&eacute;ctricas, es muy satisfactorio atestiguar el formidable avance actual de la mastozoolog&iacute;a mexicana. Tambi&eacute;n resulta estimulante constatar c&oacute;mo los esfuerzos desarrollados en el &uacute;ltimo cuarto del Siglo XX &#150;como dije al principio, por parte de un pu&ntilde;ado de mastozo&oacute;logos entonces en ciernes&#150; para fundar y encaminar la AMMAC, se han visto apoyados por el quehacer de nuevas generaciones dando como resultado un floreciente desarrollo de esta Asociaci&oacute;n, ya reconocida como de primera clase mundial.</font></p>

	    <p align="center">&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">Abril de 2012</font></p>
     ]]></body>
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