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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n especial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>In Memoriam</i>: Juan Pati&ntilde;o Rodr&iacute;guez</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/therya/v2n1/a7i1.jpg"></font></p>     <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lu&iacute;s Juan Pati&ntilde;o Rodr&iacute;guez naci&oacute; en la Ciudad de M&eacute;xico el 21 de Junio de 1953, el quinto de los 10 hijos de Dn. Erasmo Pati&ntilde;o y D&ntilde;a. Guadalupe Rodr&iacute;guez, a quienes nunca descuid&oacute; y siempre apoy&oacute;. Estudi&oacute; la primaria en la Escuela "Carlos Pereyra" de 1959 a 1965, distingui&eacute;ndose por su car&aacute;cter inquieto y su agudo ingenio. Por su cari&ntilde;o a los autos, estudi&oacute; en la Secundaria "Escuela Mexicana de Electricidad", la Carrera T&eacute;cnica de Mec&aacute;nico Automotriz y Diesel de 1966 a 1968, pero aunque siempre fue un excelente conductor, la vida le propondr&iacute;a otro camino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Juan, lo conoc&iacute; en 1975, en la boda de uno de sus grandes amigos del pasado, en donde prodigaba muchos de los pasos aprendidos en una temporada que pas&oacute; en Forth Worth, Texas. A su reciente regreso y sin duda alguna, ese sarao fue id&oacute;neo para que Juan nos mostrara sus habilidades como consumado bailar&iacute;n. A partir de esa fecha, m&aacute;s r&aacute;pido de lo que uno se pude imaginar, Juan se incorpor&oacute; <i>ex oficio</i> a las actividades de trabajo, en la entonces naciente Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana (UAM) y, para ser m&aacute;s preciso, en el &Aacute;rea de Zoolog&iacute;a del Departamento de Biolog&iacute;a. Como su presencia se hizo notoria en el campus universitario, un buen d&iacute;a, una comisi&oacute;n del Comit&eacute; Ejecutivo del Sindicato se me acerc&oacute; y me dijo, <i>"Doctor, si usted necesita los servicios del compa&ntilde;ero Juan, la Universidad debe contratarlo".</i> A partir de ese momento, se estableci&oacute; formalmente su relaci&oacute;n laboral con la UAM en 1978.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa &eacute;poca Juan era reconocido porque jam&aacute;s se arredraba ante cualquier desaf&iacute;o; seg&uacute;n me contaban los amigos de su generaci&oacute;n, no buscaba problemas, pero cuando se presentaban, tampoco los rehu&iacute;a. Personaje interesante, no obstante su corpulencia, Juan siempre fue buen jugador de futbol y se desempe&ntilde;aba con bastante habilidad como portero; de hecho, a&ntilde;os despu&eacute;s, se convirti&oacute; en el portero del equipo del Departamento de Biolog&iacute;a. Ya como empleado de la UAM Unidad Iztapalapa, su car&aacute;cter impetuoso mejor&oacute; considerablemente. Quienes lo conocimos, atestiguamos su entrega a lo que el m&aacute;s am&oacute;: su familia, sus amigos y su trabajo, en ese orden. Sabemos que ante todo fue un buen hombre que jam&aacute;s abus&oacute; de su fuerza, lo que en mi tierra se definir&iacute;a como un hombre noble, decente, amigo leal, directo, simp&aacute;tico, a veces ingenuo y siempre echado para delante. "De mecha corta", como dec&iacute;a, con el tiempo su car&aacute;cter se suaviz&oacute;, pero siempre conserv&oacute; el atavismo del barrio la pertenencia grupal y un profundo sentido del honor y de lealtad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Disfrut&oacute; de buena comida y de buenos caldos, especialmente de los fermentados. Cualquier motivo era buen pretexto para celebrar, en ocasiones sin haberlo planeado y s&oacute;lo por el gusto de tenernos en su casa. Varios miembros de los Departamentos de Biolog&iacute;a y de Hidrobiolog&iacute;a, dar&aacute;n fe de la generosidad con la que siempre nos atendi&oacute; en su casa. La &uacute;ltima confesi&oacute;n que me hizo, fue a ra&iacute;z del recuerdo de una comida que me ofrecieron en su casa, a fines de 1993. Yo pregunt&eacute; &iquest;con qu&eacute; motivo? "&pound;s <i>que miembros del Departamento quieren entregarte un recuerdo";</i> una placa de cristal que todav&iacute;a conservo en mi oficina. Pero muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, quiz&aacute; en septiembre u octubre de 2010, me revel&oacute; la verdadera raz&oacute;n que lo anim&oacute; a organizarla: Lety Murillo luchaba por su vida en una larga y penosa enfermedad, por lo que quer&iacute;a despedirse contenta de la gente del Departamento y as&iacute; se lo pidi&oacute;. As&iacute; fue Juan de solidario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan adem&aacute;s fue un hombre de su tiempo y circunstancia que vivi&oacute; para el trabajo. Despu&eacute;s de su jornada en la UAM, llegaba a su casa y nunca estaba en reposo; siempre hab&iacute;a algo que reparar, construir o modificar. Mucho de la construcci&oacute;n y los muebles de su casa lo atestiguan. Fue un hombre generoso, siempre dispuesto a compartir en no pocas ocasiones, los escasos recursos disponibles con su familia paterna y amigos; pero sobretodo, nunca dosific&oacute; el caudal de su experiencia profesional, dispuesto invariablemente a ense&ntilde;ar a los alumnos que se acercaron al laboratorio, un promedio de diez al a&ntilde;o. Puedo asegurar que en su trato personal fue humilde, nunca festin&oacute; sus logros, ni busc&oacute; el reconocimiento. Todo lo contrario, lo enojaba mucho el halago y la simulaci&oacute;n; fue intolerante a lo fingido y a la cortes&iacute;a zalamera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del trato frecuente y sostenido, pude conocer que el gran amor de Juan fue su familia compuesta por su esposa Cristina y sus tres hijos, Juan Lu&iacute;s, Bryan Rafael y Jos&eacute; Alberto. Padre amoroso, siempre al pendiente de sus hijos, los llevaba a la escuela y los recog&iacute;a a la salida, pero como eran de diferentes edades y los grados acad&eacute;micos que cursaban eran muy distintos, la hora de salida se escalonaba, especialmente durante la secundaria. Daban las 5 de la tarde y sal&iacute;a con rapidez, yo le dec&iacute;a que parec&iacute;a "fabrique&ntilde;o" (en alusi&oacute;n a la salida de los obreros al momento del silbato de las f&aacute;bricas antiguas de hilados y tejidos), a lo que &eacute;l respond&iacute;a <i>"Jefe... aqu&iacute; no pagan horas extras".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo de gabinete construimos un ambiente relajado y como compartimos buenos y malos momentos de la vida, la amistad se estrech&oacute;: siempre un sendero de doble y ancha v&iacute;a, acompa&ntilde;ado de vivencias y logros personales, pero ante todo, con la lealtad como valor supremo. En ese ambiente de amistad se expresaron dudas, fracasos, p&eacute;rdidas de seres queridos, la indiferencia del medio, la transmutaci&oacute;n arrogante que deviene de escalar posiciones administrativas o del &eacute;xito acad&eacute;mico y, en no pocas ocasiones, tambi&eacute;n hablamos de la p&eacute;rdida o carencia de valores, de los grandes valores que dan sentido a la vida y que le dan la justa dimensi&oacute;n al hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;C&oacute;mo no recordar la hora de la comida, a principios de la d&eacute;cada de los 80's! Cuando en torno de la mesa de trabajo com&iacute;amos todos los d&iacute;as y &eacute;ramos de cinco a seis personas (Lety Murillo, Ra&uacute;l Alc&aacute;ntara, Defino Hern&aacute;ndez L., Alondra Castro y algunas veces Francisco Javier Olvera) y otros m&aacute;s a quienes invit&aacute;bamos para que "nos <i>vieran comer".</i> La comida siempre fue entre 2 y 3 de la tarde y como &eacute;l com&iacute;a en su casa, hac&iacute;a las veces de nuestro lector &iexcl;C&oacute;mo olvidar cuando nos ley&oacute; "El Gesticulador"! Especialmente dos di&aacute;logos: Miguel&#45;C&eacute;sar, "Un <i>profesor de universidad... en una universidad en descomposici&oacute;n, en la que nadie ense&ntilde;aba y nadie aprend&iacute;a ya... una universidad sin clases"</i> y el otro de Elena&#45;C&eacute;sar, <i>"Mira a los que llevan &aacute;guila de general sin haber peleado en una batalla, a los que se dicen amigos del pueblo y lo roban, a los demagogos que agitan a los obreros y los llaman camaradas sin haber nunca trabajado con las manos; a los profesores que no saben ense&ntilde;ar, a los estudiantes que no estudian".</i> Cuando ley&oacute; cada uno esos p&aacute;rrafos Juanito pronunci&oacute; de manera genuina <i>"&iexcl;Ch&aacute;le..., como ahora!".</i> Asimismo, de toda la m&uacute;sica de jazz que oy&oacute; en el laboratorio, dos m&uacute;sicos se le grabaron: Coleman Hawkins "por <i>la sensualidad con la que toca"</i> y Thelonius Monk, no s&eacute; si fue por la cubierta del disco "Underground", por lo dif&iacute;cil de su m&uacute;sica o por lo extravagante que fue su vida. A veces Juan exclamaba con gracia "&iexcl;Esa <i>m&uacute;sica es de caricaturas&iexcl;"</i> ante alguna que otra interpretaci&oacute;n de este g&eacute;nero. De la &oacute;pera me confes&oacute; que no le gustaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De 1976 a 1990 realizamos trabajo de campo con intensidad, acampamos en climas templados, fr&iacute;os, des&eacute;rticos y tropicales. Durante nuestras excursiones, a uno de los participantes le tocaba cocinar y cuidar el campamento ese d&iacute;a. Alguna vez nos robaron la comida en Tlaxcala y las trampas en una ca&ntilde;ada de Xicotepec de Ju&aacute;rez. En otra ocasi&oacute;n rodearon nuestro campamento unos 100 hombres armados, a las 3 de la ma&ntilde;ana, pensando que &eacute;ramos ladrones. Por la inclemencia del tiempo perdimos redes y trampas en la avenida del r&iacute;o Zapotitl&aacute;n. Un piquete de soldados nos cort&oacute; cartucho en el Monte La Malinche a los 4,000 m de altitud. Nos enfermamos en el campo y nuestro alimento, por salud o por castigo, fue pan tostado y t&eacute;. En Cuetzalan, una mesera termin&oacute; llorando, entre broma y broma, por la lentitud con la que nos atend&iacute;a que mucho contrastaba con nuestra hambre retrasada. En el "Rancho "Las Margaritas", cerca de Hueytamalco, les di un billete de 500 pesos para que fueran a comprar pan y a ellos se les hizo f&aacute;cil comprar los 500 de pan, llenaron una caja como de 70 cm<sup>3</sup>; me pregunto qu&eacute; hubieran tra&iacute;do si les doy un billete 2000. En Coxcatl&aacute;n comimos conejo en una fonda miserable, el conejo ten&iacute;a esti&eacute;rcol en los intestinos. En San Gabriel Chilac, nos confundieron con guerrilleros. En San Jos&eacute; Axusco lleg&oacute; a nuestro campamento un trovador solitario, no s&eacute; qu&eacute; pens&oacute; o que se imaginaba que &eacute;ramos, pero &eacute;l quer&iacute;a que le promovi&eacute;ramos sus canciones. En un camino de terracer&iacute;a cerca de San Jos&eacute; Acateno dijo Juan <i>"Por aqu&iacute; no ha pasado nadie"</i> y grande fue nuestra sorpresa cuando un kil&oacute;metro adelante nos encontramos dos camiones, uno de Bimbo y el otro de la Coca Cola. Tuvimos una comida espl&eacute;ndida en el mercado de Poza Rica porque la mam&aacute; de uno de mis alumnos ten&iacute;a una fonda. Varios a&ntilde;os despu&eacute;s, nos visit&oacute; ese ex&#45;alumno convertido ya en un alto directivo de cierta compa&ntilde;&iacute;a farmac&eacute;utica en los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Poza Rica nos alcanz&oacute; un norte, ellos llevaban buenas chamarras, yo s&oacute;lo un rompe vientos delgado y como no conseguimos alojamiento en ninguno de los hoteles de la Ciudad, ni siquiera en los "de paso", salimos a la carretera y vimos una luz roja. Le dije a Juan <i>"Cl&aacute;vate ah&iacute;, ah&iacute; hay un hotel".</i> Pedimos una habitaci&oacute;n y nos la negaron, nos dijo el encargado "No, <i>porque luego se pelean"</i> y Juanito dijo inocentemente <i>"&iexcl;C&oacute;mo nos vamos a pelear si todos somos amigos!".</i> En ese momento me di cuenta de que est&aacute;bamos en un motel y muertos de risa nos regresamos a Poza Rica. En ese lugar, encontramos un grupo de 8 o 10 ni&ntilde;os, quiz&aacute; el mayor tendr&iacute;a unos 10 a&ntilde;os, pero lo sorprendente es que todos estaban drogados. Por la expresi&oacute;n de sus caras a los muchachos les pareci&oacute; que ten&iacute;an caras de lagartijas. Juan les llam&oacute; la atenci&oacute;n y quiso darles un consejo, pero como respuesta s&oacute;lo obtuvo un recordatorio familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar del tiempo que compartimos en el campo, jam&aacute;s nos tomamos una cerveza y menos una copa. No por puritanos o abstemios &iexcl;qu&eacute; v&aacute;!, sino por lo que implica una botella de licor en el campo cuando se trabaja. Por m&aacute;s aislado que se piense que se est&aacute;, siempre aparece un visitante inesperado para compartir un trago y no siempre en su sano juicio. Ya aqu&iacute; en la ciudad, la comida nunca fue frugal, la acompa&ntilde;amos con vinos y licores y casi siempre rodeados de trovadores que interpretaban nuestro gusto musical de Gonzalo Curiel, C&eacute;sar Portillo de la Luz, Ema Elena Valderramar, Chamaco Dom&iacute;nguez, &Aacute;lvaro Carrillo, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una ocasi&oacute;n en que manejaba mi auto por R&iacute;o Churubusco, a unos 100 metros antes de cruzar la Calzada de Tlalpan, Quico (Francisco Ram&iacute;rez, un buen amigo de Juan y extraordinario carpintero), llamaba mi atenci&oacute;n para que viera <i>"a una estrella de cine"</i> que circulaba en la misma direcci&oacute;n que nosotros. Yo no quer&iacute;a distraerme por lo pesado del tr&aacute;nsito; sin embargo, ante la insistencia de Quico la vi y al tiempo de desenga&ntilde;arlos, mientras comentaban su decepci&oacute;n por no tratarse de quien dec&iacute;an, la defensa de mi carro roz&oacute; la del de adelante. Los carros se detuvieron de inmediato. Del otro auto bajaron dos j&oacute;venes con intenciones agresivas, pero Juan ya estaba listo y con todo respeto me dijo, <i>"Jefe... &iquest;me permites que les parta su</i> m....?", por supuesto que no lo permit&iacute;. Escenas como esta nunca las tuvimos en el campo ni en la carretera y esto tambi&eacute;n me recuerda que Juan, siendo un h&aacute;bil conductor, jam&aacute;s dej&oacute; un veh&iacute;culo institucional "tirado en el campo", al contrario, alguna vez se encarg&oacute; el mismo de las reparaciones y no dud&oacute; en sufragarlas el mismo. Por ello, a&ntilde;os despu&eacute;s, le fue encomendada la camioneta que se hab&iacute;a dejado a la responsabilidad del Departamento de Biolog&iacute;a y puedo asegurar que fue la mejor &eacute;poca para ese veh&iacute;culo por la atenci&oacute;n y seguimiento que le llevaba Juan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez una Comisi&oacute;n del Sindicato, me pregunt&oacute; que cu&aacute;l era la funci&oacute;n de Juan y yo le dije que era el fact&oacute;tum del laboratorio. Ellos se fueron muy convencidos, pero Juan me pregunt&oacute; <i>"&iquest;Qu&eacute; es un fact&oacute;tum?"</i> y le expliqu&eacute; lo que era. Hoy que nos convoca ese legado, &iexcl;qu&eacute; grato es poder recordar que en el ejercicio profesional, Juanito fue un trabajador infatigable, puntual, cumplido, responsable y un cr&iacute;tico objetivo! En el examen doctoral de una de nuestras grandes eminencias de la Biolog&iacute;a, cuya trayectoria, logros y tesis eran, por mucho, sobresalientes, pero como su presentaci&oacute;n en esa ocasi&oacute;n fue informal, Juan coment&oacute; "Yo <i>lo hubiera reprobado"</i> con su juicio severo cuando se trataba de actos formales o solemnes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esas fueron cualidades de Juan que frente a propios y extra&ntilde;os nunca ocult&eacute;, ni m&eacute;ritos que jam&aacute;s ensombrec&iacute;, ni amistad que el tiempo separ&oacute;. Es por ello, y as&iacute; lo confieso, que no me sorprendi&oacute; y en mucho agradec&iacute; la invitaci&oacute;n que me hicieron para que en m&iacute; recayera la tristemente, pero honrosa distinci&oacute;n de escribir una pincelada de lo que Johny fue en vida. Me atrevo a comentar esos pasajes de su vida personal, con el evidente disgusto del finado, quien en no pocas ocasiones me dijo, <i>"A los muertos hay que dejarlos descansar en paz", "Cuando uno muere, salen todas las virtudes que mucho se regatearon o negaron en vida".</i> No traiciono su amistad porque un grupo de sus amigos as&iacute; me lo solicitaron y porque &eacute;l sab&iacute;a lo que pens&aacute;bamos y sent&iacute;amos por &eacute;l. Juan recolect&oacute; y prepar&oacute; 4,294 ejemplares, todos depositados en la Colecci&oacute;n de la UAMI donde cumpl&iacute;a funciones de T&eacute;cnico Recolector y Taxidermista de Zoolog&iacute;a, recibiendo los agradecimientos correspondientes en casi 100 publicaciones. Asimismo, por su asertividad y dedicaci&oacute;n, sus aportaciones emp&iacute;ricas inspiraron el cap&iacute;tulo sobre el manejo, mantenimiento y uso del dermestario en un manual que publicamos. Eso, junto su forma sumamente cuidadosa de preparar los espec&iacute;menes, se pudo extender inclusive a alumnos en la Universidad Texas A&amp;M, cuando Alondra Castro hizo su maestr&iacute;a y retransmiti&oacute; sus conocimientos a sus condisc&iacute;pulos. O bien, cuando investigadores del Carnegie Museum se sorprendieron por habilidad que mostr&oacute; en su trabajo, tanto en el campo como en el gabinete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por convenir a sus intereses personales Juanito se jubil&oacute; en enero de 2009. Ten&iacute;a muchos planes para el futuro como hacer otra casa (que casi termin&oacute;) en Agua Fr&iacute;a, Puebla. Comprar una camioneta amplia y c&oacute;moda para ofrecer servicio de taxi personalizado, comenzando con el personal de la UAMI. Comprar y vender productos agropecuarios de alta calidad, de los que se producen en Agua Fr&iacute;a. Como se fue prematuramente, nada de eso cumpli&oacute;, ya que muy pronto la enfermedad hizo presa de &eacute;l y no lo abandon&oacute; hasta consumirlo. En este contexto y en el de entonces, quiero hoy repetir las palabras que de Juan pronunci&eacute; en Autl&aacute;n de Navarro, Jalisco el 26 de Septiembre de 2008, en el marco del Congreso Nacional de Mastozoolog&iacute;a de la Asociaci&oacute;n Mexicana de Mastozoolog&iacute;a, A. C.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Como hoy es un d&iacute;a muy especial para m&iacute;, espero contar con la benevolencia del gremio para expresar mi m&aacute;s profundo agradecimiento a un compa&ntilde;ero y amigo que por 33 a&ntilde;os me ha acompa&ntilde;ado en las buenas y en las malas, dentro y fuera de la Universidad (UAMI). Y este a&ntilde;o, por convenir as&iacute; a su proyecto de vida personal se retira del trabajo universitario. Ser&iacute;a pretencioso y un exceso de mi parte, decir que deja un vac&iacute;o en la Mastozoolog&iacute;a Mexicana, pero tengan la seguridad que se trata de una p&eacute;rdida personal, de verdad muy importante, me refiero a Juan Pati&ntilde;o Rodr&iacute;guez. Vac&iacute;o que si interpreto correctamente el sentir de mi familia, el de Alondra, Arturo, No&eacute;, Luis y Gustavo, tambi&eacute;n es una p&eacute;rdida para ellos y a quienes hoy les agradezco infinitamente su presencia en este acto".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final del camino &iquest;Qu&eacute; le queda al hombre de todos los afanes que tuvo y que mantuvo a lo largo de su vida? En ese momento supremo, quiz&aacute; el m&aacute;s importante de la vida, en donde no tienen cabida pecados capitales, edad, fortuna, sabidur&iacute;a, posici&oacute;n social, esfuerzo, relaciones, ya frente al Perd&oacute;n o a la Nada &iquest;qu&eacute; nos queda? Tal vez, el sentimiento de p&eacute;rdida de parte de uno mismo, el afecto, los recuerdos y las vivencias con el amigo que ha partido. S&iacute;, Juan se ha ido, m&aacute;s no del todo, pues nos deja su ejemplo y su esp&iacute;ritu. Se fue un d&iacute;a del Amor y de la Amistad (14 de febrero de 2011), d&iacute;a que simboliza la forma en que vivi&oacute; su vida y el recuerdo que nos deja a su familia, amigos y colegas. Ese d&iacute;a no perd&iacute; un colaborador o compa&ntilde;ero de trabajo, perd&iacute; un amigo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, cuando la Dra. Alondra Castro Campillo me expres&oacute; que yo era el m&aacute;s indicado para escribir las palabras sobre Johny, para responder as&iacute; a la amable convocatoria del Dr. Sergio Ticul &Aacute;lvarez Casta&ntilde;eda para <i>Therya,</i> pens&eacute; escribir de &eacute;l como compa&ntilde;ero de trabajo, pero sobre todo como amigo. Quise dejar constancia de su personalidad y de su historia para todos los que no lo conocieron. Sin olvidar lo que para la Asociaci&oacute;n Mexicana de Mastozoolog&iacute;a, A. C., fue importante en el sentido de su legado a la disciplina. Quiz&aacute;s su m&aacute;s grande logro, y el motivo por el cual lo recordamos, fue que en el campo y en el laboratorio, ense&ntilde;&oacute;, acompa&ntilde;&oacute; e hizo el trabajo m&aacute;s sencillo a muchos mastozo&oacute;logos en ciernes, entre ellos a importantes personalidades de nuestra Comunidad Mastozool&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Juan Pati&ntilde;o Rodr&iacute;guez, descansa en paz. Tus amigos te recordamos con respeto y con cari&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ram&iacute;rez Pulido</b>    <br> 	M&eacute;xico, D. F., a 1&deg; de abril, 2011</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/therya/v2n1/a7i2.jpg" target="_blank">Imagen</a></font></p>      ]]></body>
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