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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, una revisi&oacute;n literaria sobre el tema del patrimonio cultural sorprende, entre otras razones, tanto por la explosi&oacute;n de significados adscritos al concepto como por el creciente n&uacute;mero de definiciones en torno de &eacute;l. La aproximaci&oacute;n intelectual a este fen&oacute;meno no debiera reducirse &#151;de manera general y en cada una de sus vertientes&#151; a un mero ejercicio sem&aacute;ntico, en tanto que su desarrollo responde a cambios, avances y renovaciones sustanciales, a veces paradigm&aacute;ticos, de la disertaci&oacute;n sobre el objeto de atenci&oacute;n e intervenci&oacute;n de la conservaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n, la museolog&iacute;a y otras disciplinas afines, como la historia del arte, la arqueolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a. Valga aqu&iacute;, pues, hacer un breve an&aacute;lisis en tres escalas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera corresponde al &aacute;mbito tipol&oacute;gico, cuya condici&oacute;n multiplicadora podr&iacute;a representarse a partir de una met&aacute;fora darwiniana: efectivamente, el origen de las distintas variedades patrimoniales ha sido en gran parte resultado de un necesario proceso de adaptaci&oacute;n. As&iacute;, a los patrimonios hist&oacute;rico, arqueol&oacute;gico y art&iacute;stico se han sumado el industrial, el inmaterial, el vern&aacute;culo, el urbano y el contempor&aacute;neo, categor&iacute;as, todas ellas, que en su riqueza espec&iacute;fica diferencian formas del ser patrimonial y exigen nuevas miradas para abordarlo, estudiarlo, conservarlo y difundirlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo nivel anal&iacute;tico se refiere a la construcci&oacute;n intelectual del sujeto patrimonial. Al respecto, ya hace tiempo David Lowenthal, en <i>The Heritage Crusade and the Spoils of History</i> (1998: 94, Cambridge, Cambridge University Press), se&ntilde;al&oacute; acertadamente que el concepto de <i>patrimonio</i> se resiste a una interpretaci&oacute;n absoluta. A ello responden no s&oacute;lo la variedad y abundancia de significaciones relacionadas con la diversidad de contextos geogr&aacute;ficos, temporales, sociales y culturales, sino tambi&eacute;n las infinitas posibilidades de reconfiguraci&oacute;n tanto de la esfera acad&eacute;mica como de la matriz social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una trayectoria paralela de aproximaci&oacute;n a la idea del <i>patrimonio:</i> la tercera, es la que ha fructificado en formulaciones que engloban la experiencia patrimonial en su totalidad. Metacategor&iacute;as como la de sitio, lugar, paisaje y territorio son algunos productos de esta tendencia extensiva que a la postre han apostado a un dinamismo conceptual. As&iacute;, la edificaci&oacute;n de la noci&oacute;n de <i>patrimonio</i> depende cada vez menos de su forma y fondo, para adquirir la perspectiva de un proceso de construcci&oacute;n colectiva que parte de las relaciones constitutivas que le sirven como estructura y medio estructurante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde este &aacute;ngulo, aparece una innovadora alternativa de reformulaci&oacute;n conceptual: el <i>patrimonio</i> formulado a partir del anclaje de la noci&oacute;n de <i>espacio,</i> entendido &eacute;ste como la esfera apropiada y valorizada, tanto simb&oacute;lica como instrumentalmente, por grupos humanos, que no s&oacute;lo combina diferentes dimensiones y contenidos sino tambi&eacute;n significantes, producciones y pr&aacute;cticas articuladas en un &aacute;mbito cuyas fronteras est&aacute;n determinadas por las relaciones de diversos actores, inscritos en otros tantos campos sociales y de poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, lo que sugerimos con la foto de portada de este volumen de <i>Intervenci&oacute;n</i> es, precisamente, la idea del <i>espacio patrimonial,</i> en cuya sintaxis, euclidiana y funcional, el contenido de nuestra revista se postula como una escalera que encamina a m&uacute;ltiples entradas y salidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo antes dicho, nos complace la gran multiplicidad de or&iacute;genes de las contribuciones reunidas en este ejemplar: organizaciones locales, nacionales e internacionales, as&iacute; como &aacute;mbitos institucionales y privados. Un primer entramado, por tanto, es cartogr&aacute;fico: sus vectores constituyen una diversidad de visiones que estructuran y articulan el pensamiento y la acci&oacute;n relacionadas con la esfera patrimonial. Los diferentes puntos de partida profesionales de nuestros colaboradores, quienes practican, hablan y argumentan desde la museolog&iacute;a, la arquitectura, el urbanismo, la restauraci&oacute;n, la ciencia, la filosof&iacute;a y la antropolog&iacute;a, conforman una red interdisciplinaria nutrida por las matrices epistemol&oacute;gicas de cada campo de especialidad. Un segundo mapa de recorrido responder&iacute;a, entonces, a los nodos de formulaci&oacute;n de los argumentos, ya que los autores aducen razones tanto desde la palestra de la postulaci&oacute;n te&oacute;rica y la formulaci&oacute;n metodol&oacute;gica como con base en la experiencia pr&aacute;ctica y la retrospecci&oacute;n reflexiva. De conformidad con aqu&eacute;llas o con &eacute;stas, lo que destaca es la creatividad de cada una de las contribuciones: algunas trascienden la conceptualizaci&oacute;n m&aacute;s generalizada del patrimonio cultural por cuanto discuten casos que ya no corresponden a los dominios de bienes culturales inmuebles, muebles e inmuebles por destino, ampliamente tratados en los n&uacute;meros anteriores de <i>Intervenci&oacute;n.</i> As&iacute;, a este espacio conceptual se han sumado otras entidades patrimoniales, contenidas en entornos construidos cultu&#45;ralmente que los grupos humanos hacen suyos mediante la apropiaci&oacute;n, la interpretaci&oacute;n y la valoraci&oacute;n simb&oacute;lica, el urbanismo, el territorio, el paisaje natural y el objeto sacro. Asimismo, se integran otras lecturas, que, al centrarse en el objeto por intervenir con el fin de acoger a los sujetos implicados &#151;los agentes sociales, las instituciones, e incluso las normatividades y los &aacute;mbitos culturales donde transcurre la interacci&oacute;n entre ellos&#151;, han abandonado las ideas tradicionales de la conservaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n y la museograf&iacute;a. Parad&oacute;jicamente, el espacio aqu&iacute; dibujado nos muestra que el patrimonio traza ret&iacute;culas donde prevalecen tanto los acuerdos como los desacuerdos. Los conflictos, las negociaciones y los consensos dan lugar a nodos de interacci&oacute;n que, al desplegar la vida social, expresan la creatividad humana en toda su complejidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una propuesta innovadora respecto del tema de la configuraci&oacute;n social del patrimonio se abre en nuestra secci&oacute;n de DEBATE. El texto introductorio, sugerentemente intitulado "Para construir casas", nos remite a la esfera te&oacute;rica y experiencial donde se discuten y toman decisiones para las intervenciones de conservaci&oacute;n, poniendo &eacute;nfasis en un campo simb&oacute;lico poco estudiado: el objeto venerado. Al cuestionarnos los l&iacute;mites del espacio concedido a la participaci&oacute;n social en relaci&oacute;n con aqu&eacute;llos conferidos a la experiencia y el criterio del restaurador como profesional, Renata Schneider busca crear un balance entre los postulados te&oacute;ricos tradicionales de la conservaci&oacute;n&#45;restauraci&oacute;n desde un arranque filos&oacute;fico, para clarificar la esencia de esta disciplina desde la base normativa. En su r&eacute;plica, Yuri Escalante Betancourt apuntala argumentos sobre la naturaleza fundamentalmente social de la especialidad, creando un nodo compartido entre &eacute;sta y la antropolog&iacute;a aplicada. En el camino de la tradici&oacute;n antropol&oacute;gica latinoamericana, esta propuesta de restaurar a la restauraci&oacute;n se distancia de la ontolog&iacute;a, para fundamentarse en la deontolog&iacute;a, disponiendo un cimiento de edificaci&oacute;n de hogares disciplinares poblados de nuevas perspectivas cient&iacute;ficas, dial&oacute;gicas y participativas, comprensivas de la alteridad y de la fusi&oacute;n de horizontes. Eugenia Mac&iacute;as Guzm&aacute;n, por su parte, afronta la discusi&oacute;n con materiales distintos: la epistemolog&iacute;a alimentada por la historia del arte y la antropolog&iacute;a cons&#45;tructivista. Sus "di&aacute;logos" con Schneider nos abren, entre otras disyuntivas, lecturas diferidas sobre los postulados de dos figuras claves en el desarrollo te&oacute;rico de la conservaci&oacute;n&#45;restauraci&oacute;n: Cesare Brandi y Salvador Mu&ntilde;oz, con el fin de evaluar su relevancia en el presente como herramienta de an&aacute;lisis y juicio cr&iacute;tico. El comentario final subraya las esferas comunes que hoy permiten, desde diversos &aacute;ngulos, abordar desde problemas conceptuales hasta disyuntivas pr&aacute;cticas de la conservaci&oacute;n&#45;restauraci&oacute;n. Sin embargo, el &eacute;nfasis de Schneider transcurre en los v&eacute;rtices que enmarcan a la construcci&oacute;n profesional: el car&aacute;cter de la formaci&oacute;n universitaria, las fronteras de la geometr&iacute;a disciplinaria y los desajustes institucionales, entre otros. En suma, un debate de par a par que concluye con una propuesta de "m&uacute;ltiples moradas" para el desarrollo de la conservaci&oacute;n&#45;restauraci&oacute;n donde, no obstante, permanece una estructura normativa, cr&iacute;tica y constitutiva para el quehacer dentro de un contexto de intervenci&oacute;n transdisciplinaria y socialmente activa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un campo de interacci&oacute;n alternativo se plantea en la secci&oacute;n INVESTIGACI&Oacute;N: la normatividad y su relaci&oacute;n con las pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n en la escala urbana se discuten en "Patrimonio edificado de propiedad privada". Eugenio Mercado L&oacute;pez, mediante el caso del Centro Hist&oacute;rico de Morelia, Michoac&aacute;n, reflexiona sobre los efectos menos visibles que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas producen en el &aacute;mbito patrimonial privado y nos advierte sobre sus claramente negativas consecuencias, que han trastocado la l&oacute;gica, la funcionalidad y la experiencia social de los espacios urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La frontera entre la arquitectura y los elementos decorativos asociados a ella se diluye en el INFORME de Ang&eacute;lica Berenice Gonz&aacute;lez de la Mota y Montse Ag&uuml;ero Duran, al proponer que el azulejo, como constituyente formal y funcional constructivo, determina en gran medida, en su car&aacute;cter de piel del edificio, la calidad espacial de &eacute;ste. "Cer&aacute;mica decorada aplicada en la arquitectura" habla con detalle y rigor de los procesos de desprendimiento para la conservaci&oacute;n de mosaicos en dos casos de arquitectura modernista catalana, con el fin de plantear una metodolog&iacute;a apropiada a las condiciones reales que enmarcan la intervenci&oacute;n en la que participan tanto restauradores como arquitectos; su lectura deja abiertas preguntas sobre algunas condicionantes a la acci&oacute;n de la conservaci&oacute;n&#45;restauraci&oacute;n en relaci&oacute;n con la normatividad vigente, los postulados te&oacute;ricos disciplinarios, los determinantes econ&oacute;micos del proyecto y las agendas pol&iacute;ticas de los distintos profesionales, instituciones y grupos sociales involucrados o afectados en una situaci&oacute;n dada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia del espacio es central en el an&aacute;lisis de "Museos, territorio y patrimonio <i>in situ",</i> un REPORTE cr&iacute;tico que aplaude el planteamiento territorial en el dise&ntilde;o de museos e ilustra su reflexi&oacute;n con dos casos exitosos en el estado de Sonora, M&eacute;xico. Al transmitir cierto optimismo sobre la prospectiva de la pr&aacute;ctica museol&oacute;gica mexicana del siglo xxi, Demi&aacute;n Ortiz Maciel convoca a una correcta comunicaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los paisajes culturales basada en la creaci&oacute;n de convergencias entre las concepciones patrimoniales esgrimidas por grupos locales e ind&iacute;genas y las medidas pertinentes con la conservaci&oacute;n medioambiental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n del contexto, en este caso en relaci&oacute;n con la representaci&oacute;n de la historia, es motivo de nuestro ESCAPARATE, elaborado por integrantes del Seminario&#45;Taller de Restauraci&oacute;n de Documentos y Obra Gr&aacute;fica en Papel de la ENCRyM, a colaci&oacute;n de su intervenci&oacute;n en la <i>Carta sincronol&oacute;gica:</i> una s&iacute;ntesis gr&aacute;fico&#45;visual de la concepci&oacute;n decimon&oacute;nica y eurocentrista del desarrollo de la humanidad, desde el G&eacute;nesis b&iacute;blico hasta el Porfiriato mexicano. La reflexi&oacute;n sobre los tratamientos de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de esta obra gr&aacute;fica de excepcional val&iacute;a muestra un proceso de doble recuperaci&oacute;n, la de su relevancia documental y la de su particular visi&oacute;n espacio&#45;temporal de la historia universal desde lo local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complementariedad de estos puntos de vista desde una perspectiva historiogr&aacute;fica se plasma en la revisi&oacute;n de <i>The Conservation of Antiquities and Works of Art</i> de Harold Plenderleith, que publicamos en DESDE EL ARCHIVO. La destacada contribuci&oacute;n de Andrew Oddy nos transmite de primera mano, a partir de un emotivo an&aacute;lisis del contexto en que dicha obra fue escrita, una parte importante de la historia misma de la conservaci&oacute;n en el mundo occidental. Aqu&iacute; quedan impresos los primeros intentos por consolidar el papel de la ciencia como parte integral de la disciplina de la conservaci&oacute;n, enfoque representado en gran medida por el Museo Brit&aacute;nico y, en espec&iacute;fico, por la gran experiencia de los jefes del taller de conservaci&oacute;n de dicho museo, como lo fueron Plenderleith y el propio Oddy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La semblanza sobre el Cencropam ilustra otro espacio: el de la responsabilidad de las instituciones culturales nacionales en la catalogaci&oacute;n, documentaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de nuestro patrimonio. Si bien a&uacute;n queda mucho por hacer en el terreno de las pol&iacute;ticas culturales en M&eacute;xico, se aprecian los avances que, en este caso el Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de este centro, ha logrado en sus ya m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de trabajo en la conservaci&oacute;n del patrimonio art&iacute;stico de nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto n&uacute;mero de <i>Intervenci&oacute;n</i> ofrece al lector dos RESE&Ntilde;AS. La primera, elaborada en Jap&oacute;n por Kazuo Aoya&#45;ma sobre el libro <i>Misterios de un rostro maya,</i> resalta la riqueza del trabajo interdisciplinario que confluye y encuentra su aplicaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica misma de la restauraci&oacute;n: en este caso, la de la m&aacute;scara funeraria de K'inich Janaab' Pakal, rey maya del siglo VII d.C., de Palenque, Chiapas. La segunda nos lleva a una reflexi&oacute;n sobre la muestra museogr&aacute;fica m&aacute;s emblem&aacute;tica de las fiestas del bicentenario de la Independencia de nuestro pa&iacute;s, <i>M&eacute;xico 200 a&ntilde;os. La patria en Construcci&oacute;n.</i> Al denotar algunos aciertos y desaciertos de esta exposici&oacute;n, Carlos Arcila Berzunza revisa las implicaciones del alojamiento de un proceso curatorial en un espacio eminentemente pol&iacute;tico: el Palacio Nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este n&uacute;mero, el cuarto, <i>Intervenci&oacute;n</i> celebra su segundo a&ntilde;o de publicaci&oacute;n, una trayectoria que en perspectiva nos permite ratificar la importancia de su permanencia como espacio de intercambio acad&eacute;mico. Nuestro cuerpo editorial ha crecido en experiencia y en n&uacute;mero, consolidando la misi&oacute;n de la ENCRyM y del INAH como organismos que conectan el patrimonio cultural con su escala social. Ser embajadores, fomentadores y difusores de una actitud cr&iacute;tica, informada y propositiva sobre el ser patrimonial, as&iacute; como de las formas de comprenderlo y abordarlo desde la conservaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n y la museolog&iacute;a, se ha convertido hoy en la esencia de intervenci&oacute;n de nuestra publicaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">Isabel Medina&#45;Gonz&aacute;lez    <br> Ma. Concepci&oacute;n Obreg&oacute;n Rodr&iacute;guez    <br> Isabel Villase&ntilde;or Alonso</font></p>      ]]></body>
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