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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El manejo de los recursos forestales desde una perspectiva de g&eacute;nero</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marisela Cristina Zamora&#45;Mart&iacute;nez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v5n25/a1i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque de g&eacute;nero en la gesti&oacute;n de los recursos forestales comprende diversos aspectos. En primer lugar, el diferente grado de participaci&oacute;n de ambos sexos en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de proyectos; en segundo t&eacute;rmino, el desigual acceso a los beneficios de la actividad forestal; y en tercer lugar, las estrategias que pueden utilizarse para superar las restricciones que enfrentan las mujeres para acceder a dichos beneficios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El g&eacute;nero se define como una identidad de hombres y mujeres culturalmente espec&iacute;fica y socialmente condicionada. El g&eacute;nero responde a las relaciones entre hombres y mujeres, aunque en estas, por lo general, ellas tienen una posici&oacute;n desventajosa. El g&eacute;nero no deber&iacute;a considerarse solo como un problema de la mujer, sino m&aacute;s bien como el resultado de las relaciones entre ambos sexos en los contextos pol&iacute;tico, social y administrativo. Los atributos de los responsables del manejo de los recursos naturales, en especial sus roles de g&eacute;nero, influyen en c&oacute;mo se gestionan los bosques. Las relaciones de g&eacute;nero, aunadas a los factores ambientales, biol&oacute;gicos, a los niveles de riqueza y la edad inciden con las normas que aumentan o disminuyen la sostenibilidad de los recursos forestales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate entre g&eacute;nero y silvicultura se ha centrado en las diferencias entre hombres y mujeres, en t&eacute;rminos de su relaci&oacute;n con los recursos naturales, los usos y m&eacute;todos de manejo de los mismos. Los estudios sobre el particular han evidenciado que las f&eacute;minas son las principales usuarias de los bosques, a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en la recolecci&oacute;n de productos alimentarios para la subsistencia familiar; la recolecci&oacute;n o cultivo de plantas medicinales, la extracci&oacute;n de le&ntilde;a y las actividades forestales de peque&ntilde;a escala para la obtenci&oacute;n de productos para la venta, es decir, son generadoras de valor, ya que llevan a cabo el comercio de diversos productos naturales, como por ejemplo, los hongos silvestres comestibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres que dependen de los recursos naturales son afectadas negativamente por su degradaci&oacute;n. En algunos casos, el desmonte de bosques comunales para dedicar las tierras a la producci&oacute;n agr&iacute;cola o a la silvicultura comercial ha reducido su acceso a los recursos forestales, lo que conlleva a que tengan que recorrer diariamente mayores distancias para obtener productos para su subsistencia y comercializaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas instituciones han resaltado el papel de la mujer en escenarios en los que "todos ganan", ya que se supone que son capaces, simult&aacute;neamente, de satisfacer los intereses de g&eacute;nero y lograr los objetivos de conservaci&oacute;n del medio ambiente. La relaci&oacute;n de las f&eacute;minas con &eacute;l, al igual que el caso de los hombres, est&aacute; determinada por proceso sociales y econ&oacute;micos espec&iacute;ficos, de tal suerte que, tanto sus intereses como sus oportunidades, cambian a consecuencia de su relaci&oacute;n con el sexo opuesto y entre ellas. Por lo tanto, resulta cuestionable el supuesto de que existe una relaci&oacute;n especial de la mujer con la naturaleza, el cual podr&iacute;a afectar negativamente la sostenibilidad y la equidad del dise&ntilde;o y la implementaci&oacute;n de los programas de gesti&oacute;n de los recursos forestales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la dependencia de la venta de productos alimentarios de los bosques comunales puede deberse al hecho de que las mujeres no gozan del derecho a una tenencia segura de la tierra, lo que constituye una limitante para la recepci&oacute;n de incentivos econ&oacute;mico para el manejo de los recursos maderables y no maderables. Destaca la falta de participaci&oacute;n de la mujer en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de los proyectos forestales. Algunos proyectos de silvicultura social y comunitaria han recibido fuertes cr&iacute;ticas por ser sexualmente discriminatorios, debido a que en ellos son consideradas como mano de obra barata.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aporte m&aacute;s importante del debate de g&eacute;nero en la silvicultura para el desarrollo rural ha sido poner de relieve la importancia del poder. La falta de comprensi&oacute;n de las relaciones de poder en contextos determinados por el g&eacute;nero ha tenido como consecuencia que el control lo ejerzan ciertos grupos de inter&eacute;s, as&iacute; como la desigual distribuci&oacute;n de los costos y los beneficios dentro de la comunidad. La comprensi&oacute;n de esas relaciones es primordial para determinar los espacios en los que hombres y mujeres puedan definir y buscar la satisfacci&oacute;n de sus intereses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acceso de las mujeres a la tierra y los recursos naturales est&aacute; vinculado a la seguridad alimentaria mundial, el desarrollo econ&oacute;mico sostenible, as&iacute; como a la lucha, a la prevenci&oacute;n y a la respuesta de la sociedad a la violencia de g&eacute;nero. A esta conducta se vinculan supuestos como que los hombres son "cabeza de familia"; el control y la gesti&oacute;n de los paisajes terrestres, impl&iacute;citamente, reflejan las ideas de que las mujeres son incapaces de gestionar en forma efectiva la tierra y sus recursos, que los recursos productivos dados a las mujeres se "pierden", cuando se rompe el v&iacute;nculo familiar (en caso de divorcios o de viudez), y que los hombres proporcionan la seguridad financiera de las mujeres. El desaf&iacute;o consiste en la erradicaci&oacute;n de esas ideas discriminatorias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en los registros de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas existen, al menos, 115 pa&iacute;ses que reconocen espec&iacute;ficamente los derechos de propiedad de las mujeres en igualdad de condiciones con los hombres; sin embargo, su implementaci&oacute;n a menudo es obstaculizada por las normas socioculturales y la falta de conocimiento de las mujeres sobre sus derechos. Ante tal realidad, se requiere promover una legislaci&oacute;n sensible al g&eacute;nero; hacer cumplir la legislaci&oacute;n vigente, cuando existe; buscar que los sistemas judiciales sean m&aacute;s accesibles y sensibles a las mujeres; y prestar asistencia a quienes, de manera individual o colectiva, traten de reclamar sus derechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un reclamo pendiente es garantizar la participaci&oacute;n significativa de las mujeres en la toma de decisiones, para lo cual se requiere que las mujeres y los grupos de derechos de que las representan est&eacute;n presentes de manera efectiva en t&eacute;rminos de igualdad con los hombres en todas las estructuras de toma de decisiones relacionados con la tierra; tengan acceso a la informaci&oacute;n completa y precisa sobre los procesos de toma de decisiones relativas a la tierra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho de las mujeres a la participaci&oacute;n activa, significativa, eficaz y pol&iacute;tica, tambi&eacute;n es un componente esencial del enfoque basado en los derechos humanos. Tanto la intervenci&oacute;n directa en la toma de decisiones, as&iacute; como una representaci&oacute;n efectiva y justa de los intereses y derechos de las mujeres en los &oacute;rganos de toma de decisiones e instituciones es fundamental para alcanzar una gesti&oacute;n sostenible y equitativa de los recursos forestales. El derecho a la participaci&oacute;n se aplica a todas las etapas de leyes, pol&iacute;ticas y desarrollo de programas; incluye las investigaciones y el an&aacute;lisis; la planificaci&oacute;n y dise&ntilde;o de programas; la distribuci&oacute;n del presupuesto; as&iacute; como la financiaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n, seguimiento y evaluaci&oacute;n de los programas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin dejar de reconocer el papel relevante de la mujer en la gesti&oacute;n ambiental, es importante establecer una divisi&oacute;n exacta de la mano de obra, la naturaleza y el alcance de la cooperaci&oacute;n, los flujos de informaci&oacute;n, el conocimiento, los beneficios, y el liderazgo entre los participantes masculinos y femeninos de los grupos mixtos de usuarios de los bosques, antes de implementar cualquier tipo de intervenci&oacute;n. Lo anterior responde al hecho, indiscutible, de que ellas y los hombres se relacionan con los recursos naturales de manera distinta, en lo que se refiere al acceso, control, conocimientos, formas de manejo y gesti&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres se enfocan en la eficiencia de una especie para la producci&oacute;n de madera, las mujeres prefieren &aacute;rboles de usos m&uacute;ltiples (energ&iacute;a, forraje y sombra) para uso dom&eacute;stico; las f&eacute;minas y los ni&ntilde;os (as) recolectan le&ntilde;a, agua, material para hacer artesan&iacute;as, plantas medicinales y alimenticias, fruta y hongos para el autoconsumo. Cuando participan en el mercado, las mujeres venden peque&ntilde;as cantidades de recursos forestales no maderables (RFNM) y artesan&iacute;as de su propia fabricaci&oacute;n, por lo general en el sector informal y en localidades cercanas a su lugar de residencia: esta actividad comercial es una fuente importante de ingresos para las mujeres m&aacute;s pobres, de mayor edad y con escasos niveles de educaci&oacute;n formal. Son los &uacute;nicos que pueden obtener, en particular aquellas que viven en comunidades forestales muy marginadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de una pol&iacute;tica de equidad de g&eacute;nero en el sector forestal responde a la poca presencia de mujeres con formaci&oacute;n forestal, tanto en instituciones p&uacute;blicas como en el sector privado. De tal suerte que los receptores de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas est&aacute;n en una posici&oacute;n subordinada dentro de la estructura de toma decisiones y son una minor&iacute;a. Se necesita alcanzar una masa cr&iacute;tica de alrededor de 30 % de presencia femenil dentro del sector para tener verdadero impacto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante tal panorama, una acci&oacute;n de impacto mundial que busca la visibilidad de las mujeres rurales es la celebraci&oacute;n del D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales, 15 de octubre, cuyo sustento es la Resoluci&oacute;n 62/136, del 18 de diciembre de 2007 de la Asamblea General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, en la cual se reconoce "&#8230; la funci&oacute;n y contribuci&oacute;n decisivas de la mujer rural, incluida la mujer ind&iacute;gena, en la promoci&oacute;n del desarrollo agr&iacute;cola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicaci&oacute;n de la pobreza rural."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es indiscutible el papel preponderante de las mujeres rurales en la consecuci&oacute;n de los cambios econ&oacute;micos, ambientales y sociales que se requieren para lograr el desarrollo sostenible, el cual ha sido reconocido, sobre todo, en el presente siglo; sin embargo, sigue siendo notoria la invisibilidad de las f&eacute;minas en gran parte de los pa&iacute;ses en desarrollo. Dicha falta de visibilidad es causa y efecto de su acceso limitado a la educaci&oacute;n, al cr&eacute;dito y a los servicios de salud. Por eso resulta, por dem&aacute;s, relevante y oportuno pronunciamiento como el del secretario general de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, Ban Ki&#45;Moon, con motivo del D&iacute;a Internacional de las Mujeres Rurales (15 de octubre de 2014): "Colectivamente, las mujeres rurales son una fuerza que puede impulsar el progreso a nivel mundial. Debemos aprovechar ese potencial para lograr los tres objetivos interrelacionados que nos hemos fijado para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo: acelerar nuestra labor para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, adoptar una nueva visi&oacute;n del desarrollo sostenible y concertar un acuerdo universal significativo sobre el clima."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, no hay que perder de vista que la gesti&oacute;n ambiental que conduce a un manejo sostenible de los recursos forestales debe basarse en un enfoque de g&eacute;nero que garantice la participaci&oacute;n activa y equitativa de mujeres y hombres; as&iacute; como una distribuci&oacute;n justa del trabajo y sus beneficios.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v5n25/a1i2.jpg"></font></p>      ]]></body>
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