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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ciencia, publicaci&oacute;n y sociedad del conocimiento</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v4n18/a1f1.jpg"/></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicar, informar y comunicar. La amplitud del &aacute;mbito que abarcan las revistas cient&iacute;ficas es garant&iacute;a de la pertinencia de su misi&oacute;n y muestra de la creciente complejidad que la sociedad les demanda. El conocimiento est&aacute; detr&aacute;s del avance de la ciencia y termina por traducirse en tecnolog&iacute;as, pero sobre todo en nuevas maneras de pensar. El saber, as&iacute;, aparece como eje transversal de un abanico de paradigmas emergentes. La necesidad de aprender se convierte en un imperativo para la direcci&oacute;n de una empresa, el gobierno o las decisiones individuales de un productor forestal. Los cambios radicales producto de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica han creado una nueva din&aacute;mica, porque desde mediados del siglo XX la formaci&oacute;n de las personas y los grupos, as&iacute; como los adelantos cient&iacute;ficos y las expresiones culturales est&aacute;n en constante evoluci&oacute;n, sobre todo hacia una creciente interdependencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una competitividad sostenida y a largo plazo solo puede basarse en la creaci&oacute;n de ventajas competitivas que, por el contrario de las comparativas basadas en la explotaci&oacute;n de recursos naturales y en la comercializaci&oacute;n de commodities, se construyen a partir de la innovaci&oacute;n. La cuesti&oacute;n de la competitividad descansa en la comprensi&oacute;n cient&iacute;fica y en la gesti&oacute;n de la tecnolog&iacute;a, esta &uacute;ltima representa toda una dimensi&oacute;n estrat&eacute;gica. Por lo tanto, el conocimiento es objeto de desaf&iacute;os econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales; de tal manera que las sociedades actuales bien pueden calificarse de "sociedades del conocimiento", expresi&oacute;n sobre la cual existe un acuerdo respecto a su pertinencia, pero no de su contenido. De hecho existe una hegemon&iacute;a del modelo t&eacute;cnico y cient&iacute;fico en la definici&oacute;n del discernimiento productivo, aunque, por otra parte, se reconocen los desequilibrios en el acceso al conocimiento, tanto a nivel local como mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El auge de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n ha generado nuevas condiciones para la aparici&oacute;n de sociedades del conocimiento, las cuales en el contexto mundial solo cobrar&aacute;n su verdadero sentido, si se convierten en un medio al servicio de un fin m&aacute;s elevado y deseable: el bienestar de la propia sociedad. Para alcanzarlo, se plantean como desaf&iacute;os el acceso universal a la informaci&oacute;n y la libertad de expresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las capacidades para identificar, producir, transformar, difundir y utilizar la informaci&oacute;n con el objetivo de originar y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano caracterizan a las sociedades del conocimiento, que se basan en una visi&oacute;n comunitaria hacia la autonom&iacute;a e incluyen la pluralidad, solidaridad y la participaci&oacute;n; y cuya noci&oacute;n es m&aacute;s enriquecedora y superior que conceptos como la sociedad de la informaci&oacute;n que resalta las capacidades de las redes digitales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad mundial de la informaci&oacute;n solo cobra sentido si propicia sociedades del conocimiento, y se asigna como finalidad el desarrollo humano basado en sus propios derechos; lo cual es fundamental, porque la tercera revoluci&oacute;n industrial, la de las nuevas tecnolog&iacute;as, ha modificado numerosos puntos de referencia y ha incrementado las brechas existentes entre ricos y pobres; pa&iacute;ses industrializados y en desarrollo; e incluso entre los ciudadanos. La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura (Unesco) estima que la edificaci&oacute;n de las sociedades del conocimiento "abre camino a la humanizaci&oacute;n del proceso de globalizaci&oacute;n".&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las nuevas fronteras de la ciencia gu&iacute;an hacia la cooperaci&oacute;n</b>&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las orientaciones de la investigaci&oacute;n abren prospectivas sobre la ciencia del futuro; sin embargo, lo m&aacute;s dif&iacute;cil es vaticinar el uso que los individuos dar&aacute;n a esos instrumentos y su impacto en la civilizaci&oacute;n. Lo que si queda claro es que las disciplinas est&aacute;n progresando gracias a una considerable integraci&oacute;n transdisciplinaria, que a su vez constituye uno de los rasgos caracter&iacute;sticos de las sociedades del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la hip&oacute;tesis de que el potencial innovador seguir&aacute; siendo una fuente de transformaciones importantes, ser&aacute; necesario llevar mucho m&aacute;s lejos la investigaci&oacute;n, aunque &uacute;nicamente sea para abordar fen&oacute;menos tan relevantes para la gobernanza mundial como el cambio clim&aacute;tico o la evoluci&oacute;n de los mercados financieros. Estos aspectos, denominados "sistemas adaptativos complejos" exigen inmensas capacidades de c&aacute;lculo, porque comprenden una multiplicidad de variables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las sociedades del conocimiento ser&aacute;n confrontadas a nuevas y dif&iacute;ciles opciones, entre el desarrollo y la protecci&oacute;n del medio ambiente. Algunas innovaciones permiten prever soluciones a este dilema; por ejemplo, una de las modalidades m&aacute;s recientes para mejorar, sensiblemente, la velocidad de c&aacute;lculo consiste en la creaci&oacute;n de granjas de c&aacute;lculo o tecnolog&iacute;a de ret&iacute;cula, que consisten en repartir una tarea inform&aacute;tica entre varios equipos individuales. La granja de c&aacute;lculo es una novedad de consecuencias importantes para incrementar la eficacia de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, porque posibilita la recuperaci&oacute;n de la potencia no utilizada por cualquier equipo de c&oacute;mputo conectado a Internet, ya que el usuario medio desperdicia 90% de las capacidades de su m&aacute;quina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede intuir hasta qu&eacute; punto esas estructuras de distribuci&oacute;n de tareas podr&iacute;an contribuir a reducir la brecha cient&iacute;fica. La implementaci&oacute;n de una estructura p&uacute;blica de este tipo facilitar&iacute;a, por ejemplo, otorgar tiempos de c&aacute;lculo a laboratorios de los pa&iacute;ses en desarrollo. Para las sociedades del conocimiento en proceso de crecimiento que no disponen de medios financieros para comprar supercalculadoras, la "granja de c&aacute;lculo" es fundamental para su construcci&oacute;n; puesto que en el plano t&eacute;cnico ofrece la posibilidad de disponer de una mayor potencia de c&aacute;lculo; en el de la comunicaci&oacute;n optimiza las redes ya existentes; y en el cient&iacute;fico contribuye a la expansi&oacute;n del n&uacute;mero de colaboradores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La revoluci&oacute;n en la investigaci&oacute;n</b>&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los escenarios m&aacute;s pesimistas prev&eacute;n la probalidad de una "ecofagia global", en la que la bi&oacute;sfera quedar&iacute;a parcialmente destruida por el agotamiento del carbono necesario para la autorreproducci&oacute;n de las nanom&aacute;quinas. No obstante, como ocurre en el campo de la gen&eacute;tica &#150;con el problema de la clonaci&oacute;n&#150; los riesgos m&aacute;s evidentes son los de tipo &eacute;tico. En efecto, los nuevos poderes que confieren las ciencias y las tecnolog&iacute;as pueden conducir a concebir el conjunto de la naturaleza como un artefacto y a naturalizar, en cierto modo, las opciones humanas. La perspectiva que ofrecen todas estas evoluciones obliga a plantearse la cuesti&oacute;n del lugar que ocupa el ser humano en el universo.&#160;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comunicaci&oacute;n es la actividad intr&iacute;nseca de la investigaci&oacute;n; por lo tanto las publicaciones cient&iacute;ficas son clave en la producci&oacute;n de los conocimientos, ya que formalizan p&uacute;blicamente los resultados, an&aacute;lisis y conclusiones emanados de dicha actividad. Gracias a ellas, el conocimiento informal confinado en el laboratorio, el campo, los invernaderos o las computadoras es validado por otros miembros de la comunidad acad&eacute;mica, y se expone en el &aacute;mbito p&uacute;blico para ser objeto de ex&aacute;menes y discusiones. Al garantizarse la transmisi&oacute;n y la acreditaci&oacute;n del conocimiento, la publicaci&oacute;n forma parte del proceso que lo genera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas tecnolog&iacute;as son una herramienta indispensable para atenuar las dificultades de publicaci&oacute;n o consulta de trabajos cient&iacute;ficos en los pa&iacute;ses en desarrollo, sobre todo frente a los dos polos principales de producci&oacute;n: Europa y Am&eacute;rica del Norte. Como el conocimiento se ha convertido en un elemento b&aacute;sico de la actividad econ&oacute;mica y, al mismo tiempo, el avance tecnol&oacute;gico ha transformado las formas para su difusi&oacute;n ambos sucesos han dado origen a otros cuestionamientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "crisis de transici&oacute;n" hacia las sociedades del conocimiento se traduce en una tensi&oacute;n entre editores e investigadores. Por un lado, estos &uacute;ltimos, en su af&aacute;n de conseguir un beneficio de impacto tienen inter&eacute;s en que sus trabajos se divulguen ampliamente y que su acceso sea libre. Por otra parte, las editoriales comerciales al percibir un ingreso directo con la venta de los art&iacute;culos cient&iacute;ficos propenden a limitar la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n a los que pueden pagarla. Dado que la funci&oacute;n de los editores incluye, tambi&eacute;n, garantizar la calidad de los documentos mediante el juicio de los pares, se produce una tensi&oacute;n entre las dos exigencias esenciales de la ciencia: la publicidad de acceso y el control de la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante que, la mayor&iacute;a de las revistas cient&iacute;ficas m&aacute;s importantes se publiquen en formato digital, ello no significa que sea de f&aacute;cil acceso para los lectores, sobre todo, por los costos de consulta. Las revistas se hallan disponibles, principalmente, en las bibliotecas p&uacute;blicas, universitarias o institucionales. Ahora bien, los precios de las suscripciones son tan elevados &#150;en particular cuando estas se acumulan&#150; que aun en los pa&iacute;ses industrializados muchas bibliotecas han tenido que renunciar a ofrecer a sus usuarios un buen n&uacute;mero de revistas. Aunque no se puede rechazar que los editores tengan estrategias comerciales eficaces, la &iacute;ndole de los bienes comercializados, en este caso, conduce a muchos investigadores y bibliotecarios a se&ntilde;alar una serie de problemas. En primer lugar, gran parte de los art&iacute;culos se entregan sin ning&uacute;n costo a las revistas, y son objeto de un examen, tambi&eacute;n gratuito, por parte de los cong&eacute;neres. Los editores comerciales que controlan 40% de las revistas existentes justifican, a duras penas, tarifas que las bibliotecas universitarias y las comunidades cient&iacute;ficas consideran inadaptadas a su misi&oacute;n de producir y transmitir los conocimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&gt;Adem&aacute;s, el funcionamiento de la edici&oacute;n, en virtud del cual se transfieren a las revistas los derechos correspondientes de los art&iacute;culos publicados, suscita el problema del acceso del p&uacute;blico a los resultados de la investigaci&oacute;n. En general, es leg&iacute;timo inquietarse por el freno que podr&iacute;a suponer para la investigaci&oacute;n el costo cada vez mayor de las publicaciones cient&iacute;ficas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante tal panorama se han adoptado varias estrategias para responder a los nuevos desaf&iacute;os de una situaci&oacute;n que se considera contraproducente a largo plazo para la ciencia. As&iacute;, un grupo de cient&iacute;ficos en el que figuran varios premios N&oacute;bel ha constutuido la Public Library of Science (PLoS). En la portada del sitio web de la PLoS se explica que su creaci&oacute;n obedeci&oacute; a una preocupaci&oacute;n &eacute;tica por la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n: "Internet y el sistema de publicaci&oacute;n electr&oacute;nica hacen posible la formaci&oacute;n de bibliotecas cient&iacute;ficas p&uacute;blicas cuyos acervos contienen los textos y datos &iacute;ntegros de cualquier art&iacute;culo publicado, a los que pueden tener acceso todos, por doquier y en forma gratuita." El hecho de archivar los art&iacute;culos en bases de datos abiertas podr&iacute;a facilitar la integraci&oacute;n y correlaci&oacute;n de los resultados de disciplinas pr&oacute;ximas y propiciar as&iacute; la investigaci&oacute;n interdisciplinaria, ya que permite a los investigadores un acceso f&aacute;cil a campos del conocimiento distintos al suyo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema de publicaci&oacute;n previo es otra modalidad para facilitar el acceso en l&iacute;nea a los art&iacute;culos, ya que evita los retrasos inherentes a la impresi&oacute;n, los cuales en ocasiones son demasiado largos para la investigaci&oacute;n de vanguardia. Est&aacute;n empezando a proliferar sitios en los que se autoarchivan las publicaciones y se ponen a disposici&oacute;n de los investigadores que trabajan en un &aacute;rea espec&iacute;fica del conocimiento.;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La existencia de revistas en l&iacute;nea no exime el trabajo del editor. Aunque una publicaci&oacute;n sea gratuita y accesible a todos requiere un trabajo de edici&oacute;n. Adem&aacute;s, el auge de las sociedades de conocimiento aumenta la oferta de publicaciones, y por eso es cada vez m&aacute;s necesario efectuar la selecci&oacute;n de los manuscritos recibidos. Los editores de los sectores p&uacute;blico o privado son los responsables de esa elecci&oacute;n mediante criterios estrictos de control de la "calidad cient&iacute;fica". La necesidad de realizarla se ha puesto de manifiesto con la reciente decisi&oacute;n de algunas revistas, por ejemplo Nature, de establecer una cl&aacute;usula declarativa en virtud de la cual se invita a los autores de los art&iacute;culos a comunicar sus fuentes de financiaci&oacute;n. Aunque esa cl&aacute;usula todav&iacute;a no es obligatoria, s&iacute; es sumamente reveladora de los cambios que est&aacute;n en proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto el acercamiento entre el universo econ&oacute;mico y el cient&iacute;fico requiere la garant&iacute;a de que los estudios se lleven a cabo con rigor, adem&aacute;s de eliminar toda sospecha sobre posibles conflictos de inter&eacute;s. En este proceso, los editores son uno de los pilares fundamentales en los que se basa la confianza de la propia investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la gratuidad del acceso no supone &#150;y eso el editor responsable lo sabe mejor que nadie&#45; que la producci&oacute;n del conocimiento no implique costos. En muchos casos, los propios autores sufragan los gastos de publicaci&oacute;n de los art&iacute;culos, gracias a las subvenciones de investigaci&oacute;n que perciben. Y, aunque su formato sea digital, una publicaci&oacute;n entra&ntilde;a costos de personal y material que se derivan del trabajo de lectura, edici&oacute;n y preparaci&oacute;n de los textos; del mantenimiento del sitio web y del archivado a largo plazo, los cuales, incluso, pueden ser m&aacute;s altos que los de una impresi&oacute;n tradicional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un sistema, exclusivamente, basado en la gratuidad del acceso implicar&iacute;a, por consiguiente, el riesgo de que aumentaran las desigualdades entre instituciones &#150;y regiones&#150;, seg&uacute;n estas tuviesen o no la posibilidad de ofrecer a sus investigadores condiciones &oacute;ptimas de publicaci&oacute;n. Si el procedimiento de pago total parece cada vez menos realista, el de gratuidad absoluta tampoco es el m&aacute;s justo. Al respecto, la administraci&oacute;n de los editores tradicionales puede contribuir a crear un contexto m&aacute;s equitativo, mediante la adopci&oacute;n de estrategias de cobro diferencial que permitan a las instituciones con menos medios financieros mantener las suscripciones a las que hubieran tenido que renunciar por falta de fondos, o incluso adquirir otras nuevas. Es muy probable que la publicaci&oacute;n cient&iacute;fica se dirija hacia la coexistencia de varios sistemas. La discusi&oacute;n debe centrarse en la diversidad y la complementariedad de las funciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad de la oferta, gratuita o de pago, facilitar&aacute; la circulaci&oacute;n de los conocimientos en gestaci&oacute;n y, por consiguiente, una mayor producci&oacute;n de estos. El art&iacute;culo cient&iacute;fico no est&aacute; sometido a una norma &uacute;nica de publicaci&oacute;n en la que el editor ser&iacute;a el propietario comercial, ya que se dan situaciones, normas y modalidades m&uacute;ltiples, gracias a las cuales el conocimiento puede ser p&uacute;blico. Aunque los investigadores den prioridad al acceso y los editores a su control, todos tienen inter&eacute;s en que la producci&oacute;n de publicaciones cient&iacute;ficas sea rica y diversificada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Unesco pregunta: &#191;a qui&eacute;n pertenece el conocimiento cient&iacute;fico? Responde: los cambios actuales obedecen, en gran parte, a la importancia que han adquirido los aspectos industriales y financieros en la producci&oacute;n de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. La cuesti&oacute;n de la apropiaci&oacute;n del conocimiento &#150;p&uacute;blica o privada&#150; representa uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s relevantes para las sociedades del saber. En esto, la propiedad intelectual desempe&ntilde;a cada vez un papel m&aacute;s sobresaliente en la programaci&oacute;n de una gran parte de los estudios, as&iacute; como en la utilizaci&oacute;n de los descubrimientos cient&iacute;ficos y las invenciones tecnol&oacute;gicas. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) se&ntilde;ala que para llegar a la solicitud de patente n&uacute;mero 250 000 tuvo que transcurrir un lapso de 18 a&ntilde;os (1978&#45;1996), pero esa cifra se multiplic&oacute; por dos en los cuatro a&ntilde;os siguientes (1996&#45;2000). Hoy en d&iacute;a, el verdadero problema es el de la interpenetraci&oacute;n de la especulaci&oacute;n cient&iacute;fica y la b&uacute;squeda de beneficios, tanto en el sector privado como en el p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El horizonte de las sociedades del conocimiento se esboza ya en el inter&eacute;s que suscitan los debates sobre la propiedad intelectual. Estas prospectivas prev&eacute;n lo que ser&aacute; la gobernanza del conocimiento y el de las sociedades transformadas por este. La problem&aacute;tica sobre la propiedad intelectual es vasta y no resulta f&aacute;cil armonizar las dos exigencias que figuran en el art&iacute;culo 27 de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos. En efecto, en su p&aacute;rrafo 1 se dispone que "toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes, a participar del progreso cient&iacute;fico y en los beneficios que de &eacute;l resulten"; mientras que en su p&aacute;rrafo 2 se precisa que "toda persona tiene derecho a la protecci&oacute;n de los intereses morales y materiales que le correspondan por raz&oacute;n de las producciones cient&iacute;ficas, literarias o art&iacute;sticas de que sea autora". Las exigencias de ambos p&aacute;rrafos se reiteran en el art&iacute;culo 15 del Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, que a la letra dice: "Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a &#91;...&#93; gozar de los beneficios del progreso cient&iacute;fico y de sus aplicaciones y beneficiarse de la protecci&oacute;n de los intereses morales y materiales que le correspondan por raz&oacute;n de las producciones cient&iacute;ficas, literarias o art&iacute;sticas de que sea autor." Por lo tanto, los sistemas de propiedad intelectual tienen una doble misi&oacute;n: salvaguardar a los derechohabientes del conocimiento, y contribuir a la difusi&oacute;n de los conocimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario armonizar las exigencias de los dos mercados, el de la ciencia y el de la econom&iacute;a. Este imperativo exige desechar la idea de que un mercado solo es una estructura de intercambio industrial, sino una estructura de intercambio en general. Si la comunidad cient&iacute;fica se concibe como un lugar donde se intercambian ideas, teor&iacute;as o argumentos; entonces es posible definirla como un mercado o una bolsa cuyos valores intercambiados ser&iacute;an los conocimientos, y no bienes industriales. En esas condiciones, la eficacia cient&iacute;fica de la propiedad intelectual debe estar en funci&oacute;n del mercado que regula. Si la utilizaci&oacute;n de los conocimientos se protege en exceso mediante un sistema de patentes &#150;independientemente de que se trate de organismos vivos o de software&#150;, se frenar&iacute;a seriamente la investigaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n, al falsear la competencia cient&iacute;fica y con ello crear una opacidad artificial; en cambio, el aprovechamiento compartido del conocimiento la propicia. Aplicar unilateralmente los criterios de las ofertas industriales al conocimiento genera obst&aacute;culos para la competencia, la cual constituye uno de los vectores de creaci&oacute;n del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicar una idea es exponerla a la cr&iacute;tica y, por consiguiente, posibilita que sea mejorada por otros. La protecci&oacute;n de las inversiones en el &aacute;mbito del conocimiento no debe constituir una barrera proteccionista a la expansi&oacute;n de la ciencia. Uno de los desaf&iacute;os que tendr&aacute;n que afrontar las sociedades del conocimiento ser&aacute; el de coordinar y armonizar dos mercados distintos: el de las ideas cient&iacute;ficas y el econ&oacute;mico y financiero, que hasta ahora funcionan en forma paralela y aislada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los beneficios de ambos podr&aacute;n reforzarse mutuamente, si se insertan en redes coherentes. Es probable que estemos presenciando un fen&oacute;meno de evoluci&oacute;n conjunta de ambos mercados. Para acompa&ntilde;ar esa evoluci&oacute;n es menester la promoci&oacute;n de procesos normativos que han de ser forzosamente pluridisciplinarios, porque se refieren a un &aacute;mbito en el que es necesario recurrir, tanto a los instrumentos del derecho y de la econom&iacute;a como a los de la ciencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de observar principios de este tipo es evidente cuando se comprueba que en muchos casos son, principalmente, los profesionales de la propiedad intelectual &#150;consultores en propiedad industrial, examinadores de las oficinas de patentes&#150; y los industriales quienes han elaborado el derecho, sin consultar a fondo a las comunidades cient&iacute;ficas. Se corre el riesgo de desembocar en una situaci&oacute;n en la que el capital cient&iacute;fico, intelectual y cultural ser&iacute;an variables exclusivas del capital econ&oacute;mico. Desde un punto de vista t&eacute;cnico, esta evoluci&oacute;n entrar&iacute;a en contradicci&oacute;n con la apertura del conocimiento y, desde un punto de vista &eacute;tico con el hecho de que la capacidad de aprendizaje de un ser humano no es una funci&oacute;n de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Ser&iacute;a ilusorio tratar de echar los cimientos de una econom&iacute;a del saber y edificar sociedades del conocimiento sin que participen en esa empresa el conjunto de los protagonistas y copart&iacute;cipes interesados, empezando por los cient&iacute;ficos y alcanzando a la sociedad en su amplio conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mall&eacute;n Rivera</b>    <br> 	Editor en Jefe</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v4n18/a1f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Fuentes</b>:</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura (Unesco). 2005. Hacia las sociedades del conocimiento. Paris, Francia. 244 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=7957981&pid=S2007-1132201300040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boisier, S. 2013. Sociedad del conocimiento, conocimiento social y gesti&oacute;n territorial. <a href="http://guajiros.udea.edu.co/fnsp/cvsp/politicaspublicas/boisier_gestion_conocimiento.pdf" target="_blank">http://guajiros.udea.edu.co/fnsp/cvsp/politicaspublicas/boisier_gestion_conocimiento.pdf</a>. (julio de 2013).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=7957983&pid=S2007-1132201300040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<collab>Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura</collab>
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