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<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de ciencias forestales]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rachel Carson, 50 a&ntilde;os de romper el silencio</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&#160;"Los futuros historiadores quiz&aacute;s no comprendan nuestro desviado sentido de la proporci&oacute;n.    <br> 	&#191;C&oacute;mo pueden los seres inteligentes tratar de dominar unas cuantas especies molestas por un    <br> 	m&eacute;todo que contamine todo lo que les rodea y les atraiga la amenaza de un mal e incluso de    <br> 	la muerte de su propia especie? Y sin embargo, esto es precisamente lo que hemos hecho. Lo    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	hemos hecho, no obstante, por razones que se derrumban en cuanto las examinamos."</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Primavera Silenciosa,</i> Rachel Carson.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis ambiental vino a cuestionar la racionalidad y los paradigmas te&oacute;ricos que han impulsado y legitimado el crecimiento econ&oacute;mico, pero ha negado a la naturaleza, se&ntilde;ala Enrique Leff (1998); as&iacute; mismo advierte sobre la visi&oacute;n mec&aacute;nica en que se convirti&oacute; el principio constitutivo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica que ha predominado sobre los procesos de la vida, y que ha validado una idea imprecisa del progreso de la civilizaci&oacute;n. De esta forma, la racionalidad econ&oacute;mica desterr&oacute; a la naturaleza de la esfera de la producci&oacute;n, lo que gener&oacute; procesos de destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica y degradaci&oacute;n ambiental como "externalidades" del sistema. As&iacute;, la crisis ambiental se hace evidente en los a&ntilde;os sesenta, misma que se reflej&oacute; en la irracionalidad ecol&oacute;gica de los patrones dominantes de producci&oacute;n y consumo, que marc&oacute; los l&iacute;mites del crecimiento econ&oacute;mico. Con ello, se inicia el debate te&oacute;rico y pol&iacute;tico para valorizar a la naturaleza e internalizar las "externalidades socioambientales" al sistema econ&oacute;mico. De ese proceso cr&iacute;tico surgieron nuevas estrategias de desarrollo fundadas en las condiciones y potencialidades de los ecosistemas y en el manejo de los recursos naturales. Se contempl&oacute; al sistema econ&oacute;mico dentro de uno biol&oacute;gico que lo contiene, y aparecieron nuevos paradigmas y se integraron procesos econ&oacute;micos a la din&aacute;mica ecol&oacute;gica y poblacional (Leff, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque reiteradamente se refiere que este discurso de preocupaci&oacute;n ambiental y atenci&oacute;n por los recursos planetarios se formaliz&oacute;, oficializ&oacute; y difundi&oacute; a ra&iacute;z de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en R&iacute;o de Janeiro en 1992. Para Leff la conciencia de la degradaci&oacute;n del entorno emerge en la d&eacute;cada de 1960 con la publicaci&oacute;n del libro <i>Primavera Silenciosa</i> de Rachel Carson, y se expande luego de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, que tuvo lugar en Estocolmo en 1972. Es justo en ese momento, cuando se se&ntilde;alan los l&iacute;mites de la racionalidad econ&oacute;mica y el desaf&iacute;o que representa la degradaci&oacute;n ambiental para el proyecto de la moderna civilizaci&oacute;n. La escasez, fundamento de la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica econ&oacute;mica, se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno global, el cual ya no se resuelve mediante el progreso t&eacute;cnico, la sustituci&oacute;n de recursos limitados por otros m&aacute;s abundantes, o el aprovechamiento de espacios no saturados para la disposici&oacute;n de los desechos generados por el crecimiento desenfrenado de la producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a su menuda persona Rachel Carson, mujer de suave voz que gozaba de caminar por la costa de Maine, encar&oacute; a aquellos que con el poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico devastaban tierras, explotaban bosques y contaminaban mares. La autora de la Primavera Silenciosa, publicado hace medio siglo, desempe&ntilde;&oacute; un papel central en el inicio del movimiento ecologista, ya que oblig&oacute; a gobiernos y empresas hacer frente a los peligros de los pesticidas. La biograf&iacute;a de Carson, la muestra como una escritora famosa por sus reflexiones sobre la naturaleza, que la convirtieron en una reformadora renuente a dejarse guiar por la corriente del triunfalismo de la agricultura tecnificada.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda la humanidad est&aacute; en deuda con ella, proclam&oacute; en 1964 un senador ante la muerte de Rachel Carson, en momentos en que literalmente los campos de cultivo estaban siendo atacados desde el aire por la fumigaci&oacute;n indiscriminada con pesticidas. En su libro, Carson, puso en duda la l&oacute;gica de la liberaci&oacute;n de grandes cantidades de productos qu&iacute;micos en el medio ambiente sin comprender plenamente sus efectos en la ecolog&iacute;a y la salud humana, al tiempo que present&oacute; pruebas como el estado de las poblaciones de aves en v&iacute;as de desaparici&oacute;n; la alteraci&oacute;n de los ciclos naturales de la vida vegetal; la contaminaci&oacute;n de las aguas subterr&aacute;neas; y los casos de las muertes de seres humanos. M&aacute;s all&aacute; de estas preocupaciones espec&iacute;ficas, sugiri&oacute; que la fumigaci&oacute;n era una "guerra contra la vida". En una &eacute;poca donde fue palpable la emoci&oacute;n por las industrias agr&iacute;cola y qu&iacute;mica, ante la posibilidad de que el hombre controlara a la naturaleza, Carson introdujo la idea de que la guerra del hombre contra la naturaleza es una guerra contra s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el 2012 cient&iacute;ficos, intelectuales e incluso artistas analizaron, a 50 a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n, el impacto de la <i>Primavera Silenciosa,</i> los desaf&iacute;os que enfrent&oacute;, y c&oacute;mo fue el primer llamado cient&iacute;fico que focaliz&oacute; el problema ambiental de manera realmente eficaz y con trascendencia universal. Se habla de la representaci&oacute;n l&uacute;cida de Carson, en un mundo que estaba por enfrentar diversos apocalipsis: la Guerra Fr&iacute;a, las hambrunas, el agujero de ozono, la deforestaci&oacute;n, la extinci&oacute;n de especies y el cambio clim&aacute;tico global. Como respuesta Carson propone un m&eacute;todo y plante&oacute; un mensaje, por lo cual pag&oacute; un alto costo en su vida y agon&iacute;a. Durante la investigaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre los pesticidas y la aparici&oacute;n del c&aacute;ncer, ella misma fue diagnosticada con c&aacute;ncer de mama, y tuvo que reducir la atenci&oacute;n de sus problemas de salud con el fin de completar el trabajo de su vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue la primera escritora de s&uacute;per ventas con el tema de la naturaleza en el siglo XX; en el siglo XIX se tienen trabajos de Darwin, fen&oacute;meno que no se repetir&iacute;a hasta los a&ntilde;os noventa con diversos informes internacionales y con la influencia de activistas como Erin Brockovich&#45;Ellis y su lucha contra la contaminaci&oacute;n de fuentes de agua; y de Al Gore, con su documental <i>Una verdad Inc&oacute;moda,</i> en 2006. As&iacute;, bajo los efectos de crisis como la de los misiles entre Cuba, Estados Unidos de Am&eacute;rica y Rusia de octubre de 1962, Carson deliberadamente emplea la ret&oacute;rica de la guerra fr&iacute;a y toma un tono de crisis moral para persuadir a sus lectores del grave riesgo en que estaba el planeta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inicio de este fuerte llamado, quiz&aacute;s se origine de forma contundente con la <i>Primavera Silenciosa,</i> en cuyas primeras l&iacute;neas presenta una hipot&eacute;tica y peque&ntilde;a ciudad en armon&iacute;a con un entorno rodeado de pr&oacute;speras granjas, campos de cereales y huertos, encinos, arces y abedules; zorros aullando en las colinas y ciervos ocultos por las nieblas de las ma&ntilde;anas oto&ntilde;ales; donde incluso en invierno, incontables p&aacute;jaros acud&iacute;an a comerse las moras y las bayas, y en los sembrad&iacute;os el rastrojo sobresal&iacute;a de entre la nieve:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#171;Entonces un extra&ntilde;o agostamiento se extendi&oacute; por la comarca y todo empez&oacute; a cambiar. Alg&uacute;n maleficio se hab&iacute;a adue&ntilde;ado del lugar; misteriosas enfermedades destruyeron las aves de corral; los ovinos y las cabras enflaquecieron y murieron. Por todas partes se extendi&oacute; una sombra de muerte. Los campesinos hablaron de muchos males que aquejaban a sus familias. En la ciudad, los m&eacute;dicos estaban m&aacute;s y m&aacute;s confusos por nuevas afecciones que aparec&iacute;an entre sus pacientes. Hubo muchas muertes repentinas e inexplicables, no solo entre los adultos, sino entre los ni&ntilde;os que, de pronto, eran atacados por el mal mientras jugaban, y mor&iacute;an a las pocas horas.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se produjo una extra&ntilde;a quietud. Los p&aacute;jaros, por ejemplo... &#191;d&oacute;nde se hab&iacute;an ido? Mucha gente hablaba de ellos, confusa y preocupada. Los corrales estaban vac&iacute;os.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pocas aves que se ve&iacute;an estaban moribundas: temblaban violentamente y no pod&iacute;an volar. Era una primavera sin voces. En las madrugadas que anta&ntilde;o fueron perturbadas por el coro de gorriones, golondrinas, palomos, arrendajos y petirrojos, y otra multitud de gorjeos no se percib&iacute;a un solo rumor; solamente el silencio se extend&iacute;a sobre los campos, los bosques y las marismas.&#187; (<i>Primavera Silenciosa,</i> Rachel Carson).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es un asalto a la ignorancia voluntaria de los grandes intereses comerciales, pero a pesar de las advertencias de que iba a ser objeto de ataques personales y amenazas de acciones legales, Carson continu&oacute; su cruzada. En su prefacio a la edici&oacute;n de 1994, el propio Al Gore describe a la <i>Primavera Silenciosa</i> como el libro m&aacute;s influyente de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, que llev&oacute; a una idea fundamental: la interconexi&oacute;n de los seres humanos y el ambiente natural. No obstante que es un concepto ampliamente aceptado hoy en d&iacute;a, a principios de 1960, el libro fue marcado por intereses comerciales como demencial, y su autora como emocional e hist&eacute;rica; pese a ello, la conciencia que despert&oacute; es parte de su legado a la comunidad cient&iacute;fica de la actualidad, al se&ntilde;alar la influencia del hombre de ciencia sobre el hombre com&uacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carson era un cient&iacute;fica con una inclinaci&oacute;n humanista, que asumi&oacute; la misi&oacute;n de compartir sus observaciones y conocimientos con un p&uacute;blico m&aacute;s amplio, traspasando las estrictas fronteras acad&eacute;micas; pero tambi&eacute;n durante el curso de su trabajo escuch&oacute; el llamado a convertirse en una l&iacute;der de opini&oacute;n. Para ello investig&oacute; en pr&aacute;cticamente todas las fuentes documentales y personales de que dispon&iacute;an sobre el emergente tema del impacto ambiental, y transform&oacute; esta incipiente l&iacute;nea de evaluaci&oacute;n t&eacute;cnica en un t&oacute;pico de atenci&oacute;n mundial y preocupaci&oacute;n ciudadana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sorprende la gran profundidad, pero sobre todo, la pasi&oacute;n de su trabajo, la cual queda evidenciada cuando al momento de escribir la <i>Primavera Silenciosa</i> luchaba contra el c&aacute;ncer de mama y cuidaba de un peque&ntilde;o ni&ntilde;o que adopt&oacute;. Luego cuando el libro fue publicado, con sus escasas fuerzas, se enfrent&oacute; a la atenci&oacute;n del p&uacute;blico y a la feroz reacci&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as qu&iacute;micas. Luchas personales y p&uacute;blicas que la convirtieron en un lapso, lamentablemente breve, en la primera portavoz de la responsabilidad y la preocupaci&oacute;n ambiental ya como un tema de la agenda de los no especialistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Era una persona introvertida que expresaba lo mismo carisma que decisi&oacute;n para inducir una opini&oacute;n p&uacute;blica que no ha dejado de hablar de la ecolog&iacute;a y sus implicaciones desde que ella los trajo a colaci&oacute;n. Su vida demuestra que la acci&oacute;n individual impulsada por la resoluci&oacute;n y el trabajo duro tiene el poder de cambiar el mundo. Inaugura la confrontaci&oacute;n entre los grupos de presi&oacute;n de la sociedad y los intereses capitalistas, su historia es un recordatorio de que el liderazgo silencioso de una persona puede hacer la diferencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naci&oacute; en 1907 en el auge de la era industrial a unos 18 kil&oacute;metros por el r&iacute;o Allegheny de Pittsburgh, en la ciudad de Springdale. La fascinaci&oacute;n por la naturaleza le vino desde que era una ni&ntilde;a creciendo cerca de Pittsburgh, donde era interna de un colegio en Pennsylvania para despu&eacute;s estudiar biolog&iacute;a en <i>Chatham College</i> y obtener una maestr&iacute;a en zoolog&iacute;a en la Universidad Johns Hopkins. Y, aunque eran escasas las oportunidades profesionales para las mujeres en las ciencias, en 1935 obtuvo un trabajo preparando guiones radiof&oacute;nicos sobre el oc&eacute;ano para el naciente Servicio de Caza y Vida Silvestre de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde ya fung&iacute;a como editora de las publicaciones de la agencia, una posici&oacute;n que la manten&iacute;a comunicada con investigadores, conservacionistas y funcionarios. Este encargo aliment&oacute; su vocaci&oacute;n de escritora, a trav&eacute;s de la preparaci&oacute;n de art&iacute;culos sobre la naturaleza para varias publicaciones peri&oacute;dicas. En 1941, public&oacute; su primer libro, <i>Bajo el viento del mar,</i> un relato narrativo de las aves y criaturas marinas de las costas orientales de Am&eacute;rica del Norte. En 1951 se imprimi&oacute; su obra <i>El mar a nuestro alrededor,</i> una historia amplia del oc&eacute;ano en prosa elegante, pero accesible, con amplias referencias de hechos cient&iacute;ficos. El &eacute;xito del libro le permiti&oacute; salir de su posici&oacute;n en la agencia de vida silvestre y dedicarse a la escritura, tarea que la apasionaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de 1958, comenz&oacute; a trabajar intensamente en la <i>Primavera Silenciosa,</i> mientras sosten&iacute;a y cuidaba de su familia. Un a&ntilde;o antes adopt&oacute; al hijo de una sobrina. Durante los siguientes cuatro a&ntilde;os, dedic&oacute; su tiempo y su energ&iacute;a disponibles a investigar y preparar la que ser&iacute;a su obra magna. Como diligente investigadora, se acerc&oacute; a una red de cient&iacute;ficos, m&eacute;dicos, bibliotecarios, conservacionistas y funcionarios gubernamentales. Contact&oacute; a honestos colegas, valientes empleados, preocupados denunciantes y acad&eacute;micos que hab&iacute;an estudiado el uso de plaguicidas y estaban dispuestos a compartir sus conocimientos. Pasaba semanas enteras en las bibliotecas de Washington, al tiempo que entrevistaba y cruzaba correspondencia con una red de investigadores que ella misma hab&iacute;a tejido. Carson estaba particularmente interesada en la posible conexi&oacute;n entre el c&aacute;ncer y la exposici&oacute;n humana a los plaguicidas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f6.jpg"></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Por primera vez en la historia (&#8230;), todo ser humano est&aacute; sujeto al contacto con peligrosos productos qu&iacute;micos, desde su nacimiento hasta su muerte. En menos de dos d&eacute;cadas, los plaguicidas sint&eacute;ticos han sido tan ampliamente distribuidos (&#8230;), est&aacute;n virtualmente por todas partes. Se han hallado sus residuos en la mayor&iacute;a de los sistemas fluviales, e incluso en corrientes subterr&aacute;neas que fluyen a lo largo de la tierra; donde pudieron ser aplicados una docena de a&ntilde;os antes; en el cuerpo de pescados, p&aacute;jaros, reptiles y animales salvajes y dom&eacute;sticos, hasta el punto de que los hombres de ciencia que efect&uacute;an experimentos con animales les es casi imposible localizar a seres libres de tal contaminaci&oacute;n. Han sido hallados en peces de lagos situados en monta&ntilde;as remotas, en lombrices de tierra recogidas en sembrad&iacute;os, en huevos de p&aacute;jaros... y en el propio hombre (&#8230;) en la leche de las madres y en los tejidos de los ni&ntilde;os por nacer.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto se ha producido a causa de la s&uacute;bita aparici&oacute;n y del prodigioso crecimiento de una industria (&#8230;) hija de la Segunda Guerra Mundial. En el curso del desarrollo de agentes qu&iacute;micos para la guerra, algunas de las materias fueron descubiertas como letales para los insectos. El hallazgo no se produjo por casualidad: los insectos fueron ampliamente usados para probar los productos qu&iacute;micos mortales al hombre.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado fue un interminable r&iacute;o de insecticidas sint&eacute;ticos. Al ser elaborados por medio de (&#8230;) la manipulaci&oacute;n de mol&eacute;culas, sustituci&oacute;n de &aacute;tomos y alteraci&oacute;n de sus composiciones difieren completamente de los insecticidas inorg&aacute;nicos m&aacute;s simples de antes de la guerra. Estos eran derivados de productos presentes en minerales y en plantas: compuestos de ars&eacute;nico, cobre, plomo, manganeso, zinc y otros minerales; pelitre de las flores secas de una planta compuesta; sulfato de nicotina de algunos derivados del tabaco, y roteno de leguminosas procedentes de las Indias Orientales.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La caracter&iacute;stica distintiva de los nuevos insecticidas sint&eacute;ticos es su enorme potencia biol&oacute;gica. El hecho de que tengan inmenso poder, no solamente para envenenar, sino para introducirse en los procesos vitales del organismo y desviarlos por una v&iacute;a siniestra, y con frecuencia mortal. As&iacute;, como veremos despu&eacute;s, destruyen las enzimas cuya funci&oacute;n es proteger el cuerpo contra los da&ntilde;os, bloquean los procesos de oxidaci&oacute;n de los cuales recibe energ&iacute;a el organismo, impiden el normal funcionamiento de varios &oacute;rganos e inician en ciertas c&eacute;lulas el lento e irreversible cambio que conduce a la destrucci&oacute;n.&#187; (<i>Primavera Silenciosa,</i> Rachel Carson).</font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f7.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de 1958, la madre de Carson muri&oacute; y el sobrino que hab&iacute;a adoptado enferm&oacute;, pero pese a todo, ese a&ntilde;o escrib&iacute;a que &#171;... sabiendo lo que conoc&iacute;a, no habr&iacute;a para ella paz en el futuro de permanecer en silencio". A finales de 1959, escribi&oacute; a Paul Brooks, su editor en Houghton Mifflin: "En el principio sent&iacute; que el v&iacute;nculo entre los pesticidas y el c&aacute;ncer era tenue (e incluso) circunstancial, y ahora siento que es muy fuerte". Para confirmar esta hip&oacute;tesis efectu&oacute; un profundo reconocimiento en los campos de la fisiolog&iacute;a, la qu&iacute;mica y en la a&uacute;n incipiente gen&eacute;tica. Tras lo cual escribi&oacute; "&#8230; siento que una gran cantidad de piezas aisladas del rompecabezas de repente han ca&iacute;do en su lugar ". Tambi&eacute;n le escrib&iacute;a, al percatarse que el libro iba a tomar m&aacute;s tiempo del que hab&iacute;a previsto, que estaba construyendo su obra con "un fundamento inquebrantable".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paralelamente el mundo entero se entregaba a la celebraci&oacute;n de la Revoluci&oacute;n Verde y se congratulaba por los millones de personas que el mejoramiento gen&eacute;tico y la agrotecnolog&iacute;a hab&iacute;an salvado del hambre, y por lo que a Norman E. Borlaug uno de sus principales l&iacute;deres recibir&iacute;a el premio nobel de la paz en 1970. Sin embargo, mientras investigaba y redactaba, ca&iacute;a en la cuenta de que estaba jugando con fuego. Las denuncias impl&iacute;citas tocaban muchas fibras, pero sobre todo grandes intereses de los fabricantes y promotores de los pesticidas muchos de ellos empleados desde mediados de 1940, los cuales sumaban, al momento de efectuar su investigaci&oacute;n, 200 productos para "matar insectos, destruir malezas, roedores y otros organismos calificados en el lenguaje moderno de &#171;plagas&#187;, y que eran vendidos bajo varios miles de nombres y acepciones distintas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Esos polvos, pulverizaciones y riegos se aplican universalmente en granjas, jardines, bosques y hogares...; productos sin seleccionar que tienen poder para matar indistintamente lo bueno y lo malo, para acallar el canto de los p&aacute;jaros y para inmovilizar a los peces en los r&iacute;os, para revestir las hojas de una mortal pel&iacute;cula y para vaciar el terreno... aunque el pretendido blanco sean tan solo unas cuantas malezas o insectos. &#191;Puede alguien creer posible que se extienda semejante mezcolanza de venenos sobre la superficie de la tierra, sin que resulten inadecuados para todo ser viviente? No deber&iacute;an llamarse &#171;insecticidas&#187;, sino &#171;biocidas&#187;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso total de su aplicaci&oacute;n parece una espiral infinita, Desde que el DDT fue difundido para uso corriente, se puso en marcha un conjunto de fases sucesivas en las que pueden hallarse elementos cada vez m&aacute;s t&oacute;xicos. Esto ha sucedido as&iacute; porque los insectos en triunfante reivindicaci&oacute;n de la teor&iacute;a de Darwin, acerca de la supervivencia por adaptaci&oacute;n, han producido razas superiores inmunes a los insecticidas especiales, de ah&iacute; que tengan que emplearse otros m&aacute;s mort&iacute;feros... y despu&eacute;s otros y otros. Y ha sucedido as&iacute; tambi&eacute;n porque, por razones que se explican despu&eacute;s, los insectos consiguen con frecuencia una &#171;expansi&oacute;n&#187; o resurgimiento, posterior a la rociadura, en n&uacute;mero mayor que antes. De este modo, la guerra qu&iacute;mica nunca se gana y toda vida resulta captada en su violenta contradicci&oacute;n.&#160;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la par con la posibilidad de la extinci&oacute;n de la especie humana por la Guerra At&oacute;mica, el problema central de nuestra &eacute;poca se presenta por consiguiente con la contaminaci&oacute;n del medio ambiente del hombre por medio de tales sustancias de incre&iacute;ble potencia da&ntilde;ina, que, acumuladas en los tejidos de plantas y animales e incluso penetrando en las c&eacute;lulas germinales, pueden alterar o destruir los mismos g&eacute;rmenes hereditarios de los que depende el porvenir de la especie" (<i>Primavera Silenciosa</i>, Rachel Carson).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los problemas m&eacute;dicos interrumpieron el trabajo de Carson, de nueva cuenta, a principios de 1960: padec&iacute;a de una &uacute;lcera y desarroll&oacute; una neumon&iacute;a, en abril tuvo una cirug&iacute;a en Washington para retirarle dos tumores de la mama izquierda, uno de ellos era aparentemente benigno, el del otro "sospechoso como para requerir una radical mastectom&iacute;a". Los m&eacute;dicos en ese a&ntilde;o le descubrieron un tumor en el seno izquierdo y le comunicaron que este hab&iacute;a hecho met&aacute;stasis a los ganglios linf&aacute;ticos. Para 1961, comenz&oacute; un tratamiento de radiaci&oacute;n, que min&oacute; sus fuerzas. Una infecci&oacute;n por estafilococos, un brote de la &uacute;lcera y la aparici&oacute;n de flebitis en las piernas a&ntilde;adidos a sus anteriores afecciones, la debilitaron demasiado para trabajar. A veces, se desesperaba por la "p&eacute;rdida casi completa de cualquier sentimiento o deseo creativo." Sin embargo, estaba decidida a mantener en todo momento su estado de salud en privado, para evitar el cuestionamiento de la objetividad de sus resultados, en particular, sus aseveraciones sobre los v&iacute;nculos entre los plaguicidas y el c&aacute;ncer. Al final de la primavera, Carson volvi&oacute; a su libro; avanz&oacute; durante seis meses, hasta que una inflamaci&oacute;n en los ojos la dej&oacute; pr&aacute;cticamente ciega durante varias semanas. Su asistente le le&iacute;a los cap&iacute;tulos en voz alta para corregirlos, pero estaba internamente frustrada.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de 1962, Carson envi&oacute; a su editor un manuscrito pidiendo a los lectores reconsiderar las consecuencias del r&aacute;pido progreso tecnol&oacute;gico e incluso poner en duda un m&eacute;todo que busca controlar las especies no deseadas, pero que amenaza al entorno. Argument&oacute; que los pesticidas sint&eacute;ticos, como el DDT y el heptacloro, se estaban utilizando en cantidades que no tomaban en cuenta su efecto sobre la salud humana, los animales y el ambiente. Predijo graves consecuencias para el hombre y la naturaleza, en general, si su uso continuaba creciendo. Pero, sobre todo, asumi&oacute; la responsabilidad de ser la primera voz que se opon&iacute;a a un estado de cosas organizado en contra de la naturaleza.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro caus&oacute; sensaci&oacute;n y en el verano de 1962 el presidente John F. Kennedy nombr&oacute; una comisi&oacute;n para estudiar el uso de los pesticidas. Durante los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os, varias unidades del gobierno pidieron una mayor supervisi&oacute;n y la reducci&oacute;n de los plaguicidas. Por su parte, los fabricantes de qu&iacute;micos contraatacaron denominando a Carson "una defensora fan&aacute;tica de la secta del equilibrio de la naturaleza", llegaron a sugerir que era un frente de "influencias siniestras" y que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de restringir el uso de pesticidas con el fin de reducir los suministros estadounidenses de alimentos a los niveles de los pa&iacute;ses del Este.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los 18 meses posteriores a la publicaci&oacute;n de la <i>Primavera Silenciosa,</i> su autora corri&oacute; &#150;literalmente&#45; una carrera contra el agresivo c&aacute;ncer que invad&iacute;a su cuerpo, solo aparec&iacute;a en p&uacute;blico cuando pod&iacute;a provocar un mayor impacto. As&iacute; ofreci&oacute; testimonio ante el Congreso de Estados Unidos sobre el uso de plaguicidas, el 4 de junio de 1963, pese a que estaba muriendo". De vez en cuando en la historia de la humanidad, un libro ha alterado sustancialmente el curso de la historia", dijo el senador Ernest Gruening, un dem&oacute;crata de Alaska. En 1964, la enfermedad y sus complicaciones, finalmente, la derrotaron: muri&oacute; el 14 de abril a los 56 a&ntilde;os de edad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de la d&eacute;cada de 1960, acontecimientos como los incendios de plantas bioqu&iacute;micas en el r&iacute;o Cuyahoga en Cleveland, y la aparici&oacute;n del napalm, horribles armas qu&iacute;micas usadas en la guerra de Vietnam, subrayaron las advertencias de Carson para aumentar los esfuerzos por controlar el poder destructivo del hombre que amenazaba su propia supervivencia. La celebraci&oacute;n del primer D&iacute;a de la Tierra, 22 de abril de 1970, refleja la creciente preocupaci&oacute;n p&uacute;blica que inici&oacute; la <i>Primavera Silenciosa.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Agencia de Protecci&oacute;n del Medio Ambiente inici&oacute; sus operaciones, en 1972, el uso de DDT fue prohibido en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, lo que desencaden&oacute; la declaratoria de una serie de leyes sobre la protecci&oacute;n del ambiente en todo el mundo. Al mirar hacia atr&aacute;s, cient&iacute;ficos como Paul Ehrlich y E. O. Wilson le acreditan a la <i>Primavera Silenciosa</i> un papel fundamental en el inicio del movimiento ambientalista moderno.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Rachel Carson ofrece muchas lecciones del liderazgo al que est&aacute;n llamados los cient&iacute;ficos e investigadores de las ciencias ambientales, incluso la importancia de la perseverancia en la b&uacute;squeda de un objetivo. Otra lecci&oacute;n consiste en la importancia de hacer una investigaci&oacute;n a fondo y tomar la visi&oacute;n a largo plazo. El sentido del contexto basado en hechos reales, junto con un conocimiento de la historia es esencial para la comprensi&oacute;n de lo que est&aacute; en juego en situaciones dif&iacute;ciles e inciertas. Tambi&eacute;n confiere un sentido de autoridad sobre la persona que ha adquirido este conocimiento. Carson comprendi&oacute; el desaf&iacute;o y el deber de hacer frente a nuestras obligaciones para con los dem&aacute;s, a medida que seguimos nuestro camino profesional y por encima de nuestra propia persona. Y vio que rara vez se puede navegar sin problemas. Contin&uacute;a habiendo debate sobre el uso de DDT y su relaci&oacute;n con las conclusiones de Carson. De todos modos, su historia evidencia el poder de llamar a otros a la acci&oacute;n reflexiva. Su historia de vida es un ejemplo contundente de la capacidad de una persona para incitar a un cambio positivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicaci&oacute;n de la <i>Primavera Silenciosa,</i> hace 50 a&ntilde;os, influy&oacute; inmediatamente en el movimiento ambiental, en un tiempo en el que ya nadie se acordaba del otrora c&eacute;lebre ermita&ntilde;o del siglo XIX, Henry David Thoreau naturalista y padre de la pr&aacute;ctica de la desobediencia civil como estrategia de protesta contra el gobierno. Escribir este libro tambi&eacute;n constituy&oacute; un acto de rebeld&iacute;a; pues presenta una visi&oacute;n de la naturaleza comprometida por los pesticidas sint&eacute;ticos, especialmente el DDT, el cual se abr&iacute;a paso a trav&eacute;s de la cadena alimenticia. Gran parte de los estudios de caso y los datos empleados en el discurso no eran nuevos, la comunidad cient&iacute;fica conoc&iacute;a de estos hallazgos, pero Carson por primera vez los organiz&oacute; y mostr&oacute; una cruda conclusi&oacute;n de largo alcance. De este modo, Carson, dio lugar a una desobediencia civil&#45;cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>Primavera Silenciosa</i>, que ha vendido m&aacute;s de dos millones de ejemplares, fundament&oacute; la idea de que si la humanidad envenena la naturaleza, esta a su vez, le devolver&aacute; el veneno: "Nuestros actos negligentes y destructivos entran en los vastos ciclos de la tierra y con el tiempo volver&aacute;n para traer peligro a nosotros mismo", dijo Rachel Carson al Congreso de los Estados Unidos de Am&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cuestiones ambientales han crecido ampliamente y de manera m&aacute;s urgente, desde el primer d&iacute;a despu&eacute;s de la muerte de Carson. Sin embargo, ning&uacute;n trabajo en particular ha tenido el efecto de la <i>Primavera Silenciosa.</i> No es que falten elocuentes defensores del medio ambiente, ni una apasionada capacidad para llegar a un p&uacute;blico amplio sobre temas como el cambio clim&aacute;tico. Bill McKibben fue el primero en presentar un caso convincente, en 1989, por la crisis del calentamiento global en <i>The End of Nature;</i> Elizabeth Kolbert le sigui&oacute; con <i>Notas de campo de una Cat&aacute;strofe;</i> y Al Gore dio la voz de alarma con <i>Una verdad Inc&oacute;moda</i> y fue galardonado con el Premio Nobel. Todos ellos son considerados responsables de dar forma a la visi&oacute;n actual del calentamiento global, pero ninguno fue capaz de inducir a una naci&oacute;n a exigir cambios muy concretos, en la forma en que Carson lo hizo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carson sab&iacute;a exactamente lo que quer&iacute;a decir con maestr&iacute;a Kennedy: empoderar a los bi&oacute;logos para ayudar a rescatar a Estados Unidos de la degradaci&oacute;n del medio ambiente. Entre 1945 y 1960 una serie de varias detonaciones termonucleares, todo en nombre de la supremac&iacute;a de las armas, hab&iacute;an liberado gran cantidad de precipitaci&oacute;n radiactiva en la atm&oacute;sfera. Durante la era de Eisenhower, Estados Unidos no era m&aacute;s que la superpotencia por excelencia, se convirti&oacute; en el l&iacute;der hiper&#45;industrial gigante, a nivel mundial. Esto trajo a los estadounidenses grandes beneficios econ&oacute;micos en su estilo de vida, pero a un alto costo: los oc&eacute;anos se estaban muriendo; y el agua de lluvia no es segura para beber. "... disponer primero e investigar despu&eacute;s, es una invitaci&oacute;n al desastre", escribi&oacute; Carson en el momento del discurso de Kennedy, "... por una vez, los elementos radiactivos que se hayan depositado en el mar son irrecuperables. Los errores que se cometen ahora, se hacen para todos los tiempos."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los suburbios de Washington, la casa donde escribi&oacute; Carson la <i>Primavera silenciosa</i> es ahora un monumento hist&oacute;rico nacional. Sin embargo, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s millones de kilogramos de nuevos plaguicidas y otros productos qu&iacute;micos se roc&iacute;an a trav&eacute;s de las tierras de cultivo en todo el mundo a los investigadores se les demanda aumentar sus an&aacute;lisis de su impacto ambiental, en tanto el movimiento ambiental ha incrementando su influencia pol&iacute;tica, pero sobre todo ciudadana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Leff (1998) en la percepci&oacute;n de esta crisis ecol&oacute;gica se fue configurando un concepto de ambiente como una nueva visi&oacute;n del desarrollo humano, que reintegra los valores y potenciales de la naturaleza, las externalidades sociales, los saberes subyugados y la complejidad del mundo negados por la racionalidad mecanicista, simplificadora, unidimensional y fraccionadora que ha caracterizado al proceso de modernizaci&oacute;n. El ambiente emerge como un saber reintegrador de la diversidad, de nuevos valores &eacute;ticos y est&eacute;ticos, de los potenciales sinerg&eacute;ticos que genera la articulaci&oacute;n entre los procesos ecol&oacute;gicos, tecnol&oacute;gicos y culturales. El saber ambiental ocupa su lugar en el vac&iacute;o dejado por el progreso de la racionalidad cient&iacute;fica, como signo de su falta de conocimiento, y de un proceso interminable de producci&oacute;n te&oacute;rica y de acciones pr&aacute;cticas orientados por una utop&iacute;a: la construcci&oacute;n de un mundo sustentable, democr&aacute;tico, igualitario y diverso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La degradaci&oacute;n ambiental se manifiesta como s&iacute;ntoma de una crisis de la civilizaci&oacute;n, marcada por el modelo de modernidad regido bajo el predominio del desarrollo de la raz&oacute;n tecnol&oacute;gica, por encima de la organizaci&oacute;n de la naturaleza. El asunto ambiental cuestiona las bases mismas de la producci&oacute;n; apunta hacia la deconstrucci&oacute;n del paradigma econ&oacute;mico de la modernidad y a la construcci&oacute;n de futuros posibles, fundados en los l&iacute;mites de las leyes de la naturaleza, en los potenciales ecol&oacute;gicos y en la creatividad humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este proceso de reconstrucci&oacute;n se elaboraron las estrategias del ecodesarrollo, que postularon la necesidad de fundar nuevos modos de producci&oacute;n y de estilos de vida en las condiciones y potencialidades ecol&oacute;gicas de cada regi&oacute;n, as&iacute; como en la diversidad &eacute;tnica y la autoconfianza de las poblaciones para la gesti&oacute;n participativa de los recursos. Las propuestas del ecodesarrollo son planteadas en un momento en que las teor&iacute;as de la dependencia, del intercambio desigual y de la acumulaci&oacute;n interna de capital orientaban la planificaci&oacute;n del desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, antes de que las estrategias del ecodesarrollo lograran vencer las barreras de la gesti&oacute;n sectorial del desarrollo; revertir los procesos de planificaci&oacute;n centralizada; y penetrar en los dominios del conocimiento establecido, las propias t&aacute;cticas de resistencia al cambio del orden econ&oacute;mico fueron disolviendo el potencial cr&iacute;tico y transformador de las pr&aacute;cticas del ecodesarrollo. De all&iacute; surge la b&uacute;squeda de un concepto de sustentabilidad capaz de darle una visi&oacute;n ecol&oacute;gica a la econom&iacute;a, y con ello eliminar la contradicci&oacute;n entre crecimiento econ&oacute;mico y conservaci&oacute;n de la naturaleza.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="right"><font face="verdana" size="2">"Yo nunca podr&iacute;a volver a escuchar el canto de un tordo, si no hubiera hecho todo lo posible para persuadir a los lectores de la urgencia de su mensaje estamos en un grave riesgo de alcance planetario". Escribi&oacute; Carson hacia el final de su vida.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f10.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n14/a1f11.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mall&eacute;n Rivera</b>    <br> 	Editor en Jefe</font></p>      ]]></body>
</article>
