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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La ciencia en el M&eacute;xico colonial e independiente</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Science in the colonial and independent Mexico</b></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia finales del 2011, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a hizo llegar a este Comit&eacute; Editorial su esplendida edici&oacute;n del libro "Las Revoluciones pol&iacute;ticas y la ciencia en M&eacute;xico" de Juan Jos&eacute; Salda&ntilde;a. Aun recientes las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revoluci&oacute;n Mexicana, hemos considerado oportuno en este espacio editorial retomar algunos de sus p&aacute;rrafos m&aacute;s significativos, sobre todo, en el &aacute;mbito del origen de las publicaciones cient&iacute;ficas y el desarrollo de las ciencias de la vida, en las cuales se inscribe la Revista Mexicana de Ciencias Forestales. En una primera entrega nos avocaremos a la relevancia del conocimiento cient&iacute;fico para configurar el car&aacute;cter de las nuevas naciones americanas. Una vertiente soslayada de los estudios hist&oacute;ricos que explican el germen de los movimientos independentistas, pero que definitivamente delinean la conciencia, entre muchas cosas, del territorio que junto con la poblaci&oacute;n y el gobierno erigen a los Estados. La ciencia est&aacute; siendo considerada como uno de los factores que han incidido en la conformaci&oacute;n de la historia nacional, desde una perspectiva de un hecho cognoscitivo &#45; cultural. Es as&iacute;, que se acude a la historia de la ciencia para explicar las revoluciones o aspectos de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos y demostrar la presencia de diversos condicionantes culturales en el comportamiento de los actores y el poder. Las instituciones y la cultura cient&iacute;fica se caracterizan por fusionar el saber y lo social, a fin de producir ciencia viable para la colectividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Nueva Espa&ntilde;a crepuscular, dominada por la corona espa&ntilde;ola, no hab&iacute;a llegado a&uacute;n el momento para que la ciencia y la pol&iacute;tica local se retroalimentaran rec&iacute;procamente. Solo la emergencia del M&eacute;xico Independiente, producto de una revoluci&oacute;n social y pol&iacute;tica, habr&iacute;a de dar lugar a la institucionalizaci&oacute;n de la ciencia en el pa&iacute;s, en funci&oacute;n de la necesidad del conocimiento y los objetivos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad cient&iacute;fica que tuvo lugar en la Nueva Espa&ntilde;a, en el siglo XVI, estuvo enmarcada en la ciencia europea. Espa&ntilde;a hab&iacute;a participado activamente en el desarrollo cient&iacute;fico y t&eacute;cnico del Renacimiento y la conquista de Am&eacute;rica le permiti&oacute;, as&iacute; como a Portugal, aumentar su protagonismo en el avance cient&iacute;fico de esa centuria. Ramas del conocimiento como la Astronom&iacute;a &#45;en su aplicaci&oacute;n a la navegaci&oacute;n&#45;, la Geograf&iacute;a, la Cartograf&iacute;a, la Medicina, y la Bot&aacute;nica tuvieron un impulso importante. Tambi&eacute;n se acrecentaron los conocimientos matem&aacute;ticos relacionados con el c&aacute;lculo mercantil y la medici&oacute;n; as&iacute; como, las t&eacute;cnicas y la fabricaci&oacute;n de instrumentos cient&iacute;ficos, la metalurgia y la construcci&oacute;n naval. Las contribuciones hispanolusitanas y la ense&ntilde;anza de lo aprendido de los habitantes locales y lo descubierto de la naturaleza del nuevo mundo, aunado a los desarrollos, que entonces surgieron en las ciencias del resto de Europa contribuyeron en la renovaci&oacute;n de la imagen de la naturaleza y del hombre. Al implantarse durante el siglo XVI la ciencia renacentista europea en Am&eacute;rica, y le correspondi&oacute; a la Nueva Espa&ntilde;a un lugar destacado, en un primer momento, en la asimilaci&oacute;n de los saberes cient&iacute;ficos y despu&eacute;s en el cultivo de ellos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fica, aunque se gest&oacute; desde la centuria anterior, lleg&oacute; a su plena madurez a lo largo del siglo XVII. Contrariamente a la opini&oacute;n tradicional, Espa&ntilde;a entr&oacute; en contacto con la ciencia moderna en ese mismo siglo. Si bien, en el proceso de incorporaci&oacute;n se produjeron varias etapas que correspondieron a la evoluci&oacute;n general de la sociedad espa&ntilde;ola. En los primeros treinta a&ntilde;os la ciencia espa&ntilde;ola fue una prolongaci&oacute;n de la renacentista, desinteres&aacute;ndose por los nuevos planteamientos. En los a&ntilde;os centrales de ese siglo se introdujeron en el ambiente cient&iacute;fico espa&ntilde;ol elementos modernos, que fueron aceptados como meras rectificaciones de detalle a las doctrinas tradicionales o simplemente rechazados. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo, algunos autores hispanos iniciaron el rompimiento con los esquemas cl&aacute;sicos y la asimilaci&oacute;n sistem&aacute;tica de las nuevas corrientes. Este per&iacute;odo fue una verdadera preilustraci&oacute;n y los historiadores lo denominan el de los Novatores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la conformaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, desde los a&ntilde;os 30 del siglo XVIII, de un punto de vista pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico que consideraba al conocimiento de la naturaleza en funci&oacute;n de una utilidad, en particular, por su aplicaci&oacute;n a las actividades productivas y a las militares se promovi&oacute; una reforma de la econom&iacute;a fundamentada en el mercantilismo, primero, y posteriormente en el liberalismo; as&iacute; como una reforma educativa basada en el utilitarismo. Su objetivo principal era la transformaci&oacute;n de la sociedad mediante la intervenci&oacute;n estatal, para favorecer las exportaciones y el comercio y, bajo la doctrina librecambista, a la industria. Este programa reformista comprend&iacute;a, desde luego, a las colonias que Espa&ntilde;a manten&iacute;a en Am&eacute;rica, lo cual supon&iacute;a formas de explotaci&oacute;n colonial que ignoraban las din&aacute;micas social, econ&oacute;mica y cient&iacute;fica existentes en los principales virreinatos: M&eacute;xico, Per&uacute; y Nueva Granada. Cuando se erigieron en M&eacute;xico instituciones inspiradas en sus correspondientes espa&ntilde;olas, como el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Madrid o el Semanario de Vergara, se difundieron ciencias como la Qu&iacute;mica Lavosiana y la Metalurgia de Born; se establecieron profesiones como las de perito facultativo minero, bot&aacute;nico o qu&iacute;mico; sin embargo, al instituirse formas de organizaci&oacute;n del conocimiento, del trabajo y de la producci&oacute;n no se tomaron en cuenta las caracter&iacute;sticas socio&#45;culturales vigentes en el pa&iacute;s. Tampoco se valoraron los individuos ni el estado de sus conocimientos. En la Nueva Espa&ntilde;a anteced&iacute;an a las reformas y a las iniciativas borb&oacute;nicas en la materia una comunidad cient&iacute;fica formada desde el siglo XVI, que adem&aacute;s hab&iacute;a entrado en contacto directo con los focos de la modernidad cient&iacute;fica e intelectual del siglo XVIII y en algunos de sus miembros ya hab&iacute;a germinado la semilla de la independencia, como se pondr&iacute;a de manifiesto pocos a&ntilde;os despu&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la agricultura y la producci&oacute;n artesanal siguieron el ritmo de la intensa actividad desarrollada en los centros mineros. El Alto Per&uacute; fue para Quito, Cuzco, Arequipa y Buenos Aires, lo que el norte de M&eacute;xico para el Centro y el Baj&iacute;o: consumidores capaces de estimular un comercio interior a grandes distancias. El suministro de algod&oacute;n, az&uacute;car, vino, maderas, le&ntilde;a, paja, yerba mate, coca, mulas, sebo, tabaco, lana, cueros, textiles, y otros muchos "productos de la tierra" se realizaba gracias a una producci&oacute;n agr&iacute;cola y artesanal local dentro de activos circuitos comerciales que relacionaban a extensas regiones del continente. Esta intensa actividad econ&oacute;mica requer&iacute;a, para su desarrollo, de diversos insumos producidos localmente y de naturaleza tanto material como intelectual, esto ante la lejan&iacute;a de la metr&oacute;poli. En efecto, dicha necesidad llev&oacute; a buscar materias primas (mercurio, hierro, etc.) en varios lugares y a efectuar innovaciones t&eacute;cnicas para la industria (extracci&oacute;n y beneficio de minerales, acu&ntilde;aci&oacute;n de moneda, etc.) y la agricultura (az&uacute;car, tabaco, seda, algod&oacute;n, a&ntilde;il, etc.), con el consecuente rompimiento ocasional o permanente con las antiguas prohibiciones metropolitanas. Para ello, fue importante el reconocimiento geogr&aacute;fico y de los recursos naturales existentes. Muy pronto, se comprendi&oacute; que esto contribuir&iacute;a al aumento de la riqueza y prosperidad, pero ya no en beneficio exclusivo de Espa&ntilde;a. La participaci&oacute;n de expertos (mineros, bot&aacute;nicos, ge&oacute;grafos, ingeniero, etc.) con entrenamiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico; as&iacute; como, la creaci&oacute;n de instituciones con vocaci&oacute;n cient&iacute;fica moderna, en donde se ofrecieron los estudios demandados por la sociedad, se convirti&oacute; paulatinamente en una necesidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cultivo individual y erudito del saber se substituy&oacute;, hacia finales del siglo XVIII, por un inter&eacute;s de las "artes &uacute;tiles" y apareci&oacute; una demanda social por el conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico. Las iniciativas para proceder a la modernizaci&oacute;n de varios sectores econ&oacute;micos partieron con frecuencia de los mismos interesados y siempre con su participaci&oacute;n en la financiaci&oacute;n y en la operaci&oacute;n de los proyectos. La sanci&oacute;n real interven&iacute;a una vez que las ideas, el modus operandi, las pruebas de la viabilidad del proyecto e incluso, en muchas ocasiones, su financiamiento hab&iacute;an sido aportadas por los americanos. Este fue un viraje cultural y un cambio de actitud de los sectores m&aacute;s din&aacute;micos de la sociedad colonial inspirados en el ideario de la Ilustraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Ilustraci&oacute;n tuvo en la nueva ciencia el n&uacute;cleo duro de su programa y la prueba evidente del progreso que pregonaba. En siglo XVIII evolucionaron las ciencias exactas y las matem&aacute;ticas, la f&iacute;sica experimental, la historia natural (Bot&aacute;nica, Zoolog&iacute;a, Paleontolog&iacute;a, Mineralog&iacute;a), la Geolog&iacute;a, la Qu&iacute;mica y la Fisiolog&iacute;a; adem&aacute;s se sentaron las bases de las ciencias del hombre y de la sociedad. Por otra parte, los beneficios pr&aacute;cticos esperados se pusieron de manifiesto en diversos campos: medicina y farmacia, agricultura, miner&iacute;a, n&aacute;utica, geograf&iacute;a, guerra, industria, etc., lo cual trajo consigo un gran prestigio para la ciencia, sus instituciones y sus cultivadores. Un nuevo ma&ntilde;ana pudo, entonces, ser concebido para la humanidad, "portador de innumerables promesas de bienestar y felicidad para todos". Esta fue la ideolog&iacute;a de la Ilustraci&oacute;n; empero, las formas hist&oacute;ricas que adopt&oacute; la incorporaci&oacute;n del ideario ilustrado en Am&eacute;rica fueron sui generis, respecto del modelo europeo como resultado de la interacci&oacute;n con el contexto social y cultural local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La formaci&oacute;n cient&iacute;fica estuvo firmemente apoyada por la obra divulgativa llevada a cabo por los ilustradores americanos. El g&eacute;nero utilizado para este fin fue, principalmente, el periodismo cient&iacute;fico y t&eacute;cnico; aunque tambi&eacute;n se emplearon folletos, manuales y libros, resultado tanto de empresas individuales como colectivas. El primer peri&oacute;dico propiamente cient&iacute;fico del periodo ilustrado americano se public&oacute; en M&eacute;xico por el novohispano Jos&eacute; Antonio Alzate y Ram&iacute;rez: Diario Literario de M&eacute;xico (1768). Este inquieto cient&iacute;fico y pol&iacute;grafo criollo se impuso una enorme tarea divulgativa, pues adem&aacute;s edit&oacute; los diarios Asuntos varios sobre ciencias y artes (1772&#45;1773), Observaciones sobre la f&iacute;sica, historia natural y artes &uacute;tiles (1787&#45;1788) y las Gacetas de Literatura de M&eacute;xico (1788&#45;1795). Los trabajos cient&iacute;ficos de Alzate y su obra divulgativa tuvieron gran repercusi&oacute;n, no solo en la rep&uacute;blica mexicana, sino en otros sitios de Am&eacute;rica y en Europa. De hecho, fue electo miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Par&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Diario Literario de M&eacute;xico solo tuvo ochos n&uacute;meros en un periodo de tres meses, pues fue suprimido por orden virreinal debido a "justos motivos". Respecto a su objetivo, seg&uacute;n lo se&ntilde;alado por Alzate en la primera entrega, era imitar a los peri&oacute;dicos europeos en sus tres estilos habituales: rese&ntilde;as de todo tipo de obra literaria, exponer obras f&iacute;sicas y matem&aacute;ticas y los econ&oacute;micos que se ocupan de la agricultura, comercio,</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="a1f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n9/a1f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Especial atenci&oacute;n se le dar&iacute;a a los temas locales como la agricultura, miner&iacute;a, geograf&iacute;a de Am&eacute;rica, historia natural y medicina. Finalmente, invitaba a sus lectores a que se le hicieran sugerencias y observaciones, y se le enviaran noticias para difundirlas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente publicaci&oacute;n de este tipo fue el Mercurio Volante, con noticias sobre f&iacute;sica y medicina, de Jos&eacute; Ignacio Bartoloche, el cual se public&oacute; semanalmente en M&eacute;xico del 17 de octubre de 1772 al 10 de febrero de 1773. Lleg&oacute; a sumar 16 n&uacute;meros; constituy&oacute; el primer diario dedicado a temas m&eacute;dicos y casi fue simult&aacute;neo con el segundo peri&oacute;dico de Alzate: Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes (13 n&uacute;meros). Ambos autores se propusieron escribir para el vulgo haci&eacute;ndolo, por ello, en castellano. Publicaciones subsecuentes fueron Advertencias y Reflexiones Varias Conducentes al Buen Uso de los Relojes Grandes y Peque&ntilde;os y su Regulaci&oacute;n. Papeles peri&oacute;dicos, publicado en M&eacute;xico por Diego Guadalajara en 1777; estaba dedicado a la cronometr&iacute;a y a la construcci&oacute;n de instrumentos; Observaciones sobre F&iacute;sica, Historia Natural y Artes &Uacute;tiles (1787&#45;1788) y Las Gacetas de Literatura (1788&#45;1795).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esos antecedentes y con un p&uacute;blico cada vez mayor, el periodismo cient&iacute;fico y t&eacute;cnico creci&oacute; r&aacute;pidamente en las principales ciudades del continente, a la vez que fue mejorando sus m&eacute;todos de divulgaci&oacute;n y ampliando sus coberturas. A&uacute;n las gacetas y otras publicaciones peri&oacute;dicas de car&aacute;cter general, que ya se imprim&iacute;an con anterioridad, o que surgieron en esta &eacute;poca empezaron a incorporar noticias y escritos cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos. Por otra parte, un hecho relevante fue la creaci&oacute;n de asociaciones por los ilustrados con la participaci&oacute;n de otros sectores para mantener publicaciones cient&iacute;ficas, las cuales estaban animadas por la filosof&iacute;a ilustrada que caracterizaba a las sociedades de esos tiempos: el estudio del pa&iacute;s, la promoci&oacute;n de reformas en ramos de la actividad econ&oacute;mica; as&iacute; como de, la educaci&oacute;n y la modernizaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco Jos&eacute; de Caldas en Nueva Granada, animado igualmente por los principios ilustrados, inicio el 3 de enero de 1808 la publicaci&oacute;n del importante Seminario del Reino de Granada. Apareci&oacute; en pliegos semanales en 1808 a 1809, y posteriormente, en cuadernos mensuales o memorias sobre temas particulares de los que llegaron a imprimirse 11. Se publicaban trabajos sobre agricultura, industria, estad&iacute;stica, caminos, r&iacute;os navegables, monta&ntilde;as, agronom&iacute;a, ciencias exactas, elocuencia, historia, etc. Para Caldas, el peri&oacute;dico era de inter&eacute;s general: "los obispos, los gobernadores hallaran muchas luces para el acierto de su mando; el economista, el agricultor, el ge&oacute;grafo, el comerciante recoger&aacute;n conocimientos de hoy o que no existen o se hallan en los manuscritos de los hombres de letras y que no ver&iacute;an a luz p&uacute;blica si no existiese el Seminario. Por ello convoc&oacute; a los hombres de letras y buenos patriotas a sostener la publicaci&oacute;n con sus suscripciones y escribiendo para ella". La respuesta no tard&oacute; en producirse y autores neogranadinos enviaron trabajos, entre ellos Eloy Valenzuela, Jos&eacute; de Restrepo, Jos&eacute; Manuel Campos y Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Camacho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evoluci&oacute;n de esta literatura cient&iacute;fica, entre 1768 y 1810, permiti&oacute; seguir el curso del fuerte debate ideol&oacute;gico llevado a cabo por los ilustrados contra la escol&aacute;stica y el saber tradicional. Se percibe, igualmente, la gradual introducci&oacute;n del pensamiento cient&iacute;fico moderno (Cop&eacute;rnico, Newton, Buffon, Lineo, Lavoisier, etc.) y las intensas pol&eacute;micas que mantuvieron los cient&iacute;ficos criollos (Alzate, Un&aacute;nue, Bartolache, Espejo, Mej&iacute;a, Caldas, etc.) con espa&ntilde;oles y europeos (Mart&iacute;, Cervantes, De Paw, Reyna, Robertson, etc.) para reivindicar la cultura cient&iacute;fica, la historia y la naturaleza americanas frente a los desprecios, ataques y calumnias de que fueron objeto en repetidas ocasiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los peri&oacute;dicos americanos tambi&eacute;n sirvieron para ampliar la influencia del movimiento ilustrado criollo a los diversos sectores de la poblaci&oacute;n, ahora involucrados en la tarea reformadora. Como resultado, en el terreno educativo, cultural, agr&iacute;cola, minero e industrial se introdujeron diversas reformas. Ejemplos de ellas fueron el gradual abandono del escolasticismo en la ense&ntilde;anza; el rescate y difusi&oacute;n de las lenguas y otros aspectos de las culturas aut&oacute;ctona; diversas medidas para mejorar los cultivos y varias innovaciones introducidas en la miner&iacute;a y otros ramos industriales. Vali&eacute;ndose de las ciencias y "artes &uacute;tiles" los ilustrados criollos proponen e introducen innovaciones que juzgan adecuadas para la realidad que ellos conocen directamente, aunque ello implic&oacute; oponerse a las iniciativas autoritarias del gobierno espa&ntilde;ol y mostrar la correcci&oacute;n o incluso la superioridad de sus puntos de vista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cient&iacute;ficos tuvieron que utilizar sus conocimientos para oponer resistencia a las medidas de sometimiento econ&oacute;mico que el gobierno espa&ntilde;ol intent&oacute; poner en pr&aacute;ctica a partir de 1770, en su beneficio, y que buscaban aumentar la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica de las colonias americanas y someterlas a un r&eacute;gimen de f&eacute;rreo control administrativo, fiscal pol&iacute;tico y militar. Por su parte, los peri&oacute;dicos cient&iacute;ficos ilustrados hicieron posible que se estableciera una comunicaci&oacute;n entre los cient&iacute;ficos de diversos lugares en cada pa&iacute;s y, hecho muy importante, que se relacionaran las diferentes regiones americanas. Lo anterior se evidencia con la correspondencia que los lectores establec&iacute;an con los impresores, en los art&iacute;culos de diversos autores, en los debates que se establecen, etc. Respecto a la comunicaci&oacute;n transversal entre los diversos pa&iacute;ses, se observa en las citas y en la producci&oacute;n de art&iacute;culos publicados en otros peri&oacute;dicos americanos una solidaridad de ideales y la gradual formaci&oacute;n de la "Rep&uacute;blica de la Ciencia" americana. Varios trabajos de Alzate fueron publicados en Lima y Santa Fe, adem&aacute;s algunos art&iacute;culos del Mercurio Peruano se reprodujeron en la Habana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La permanente recurrencia en las p&aacute;ginas del periodismo ilustrado de los temas americanos relativos a la geograf&iacute;a, recursos naturales, cultura, econom&iacute;a e historia; as&iacute; como las posibilidades de desarrollo aut&oacute;nomo que estos ofrec&iacute;an contribuy&oacute; a la formaci&oacute;n de la conciencia nacional de las naciones americanas. Al sentimiento patri&oacute;tico del criollo se sum&oacute;, por la v&iacute;a de la cultura, el nacionalismo cient&iacute;fico. Ambos se integraron para producir una cada vez m&aacute;s clara conciencia de la realidad geocultural. El Proceso gradual de autodescubrimiento de los americanos, de su ser hist&oacute;rico e intelectual los condujo inevitablemente a la emancipaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La difusi&oacute;n de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas modernas en Am&eacute;rica tiene antecedentes notables en el siglo XVII, particularmente en la f&iacute;sica, astronom&iacute;a y matem&aacute;ticas; sin embargo, su asimilaci&oacute;n se inicio tard&iacute;amente, hacia la mitad del siglo XVIII, y solo adquiri&oacute; fuerza en el &uacute;ltimo tercio del mismo. A partir de ese momento, se produjo una notable actualizaci&oacute;n de los conocimientos, un inter&eacute;s por su uso pr&aacute;ctico e investigaciones en algunas de las a&eacute;reas que exhiben una contemporaneidad con respecto a lo que se hac&iacute;a en Europa en la misma &eacute;poca, como lo atestiguan diversos estudios en qu&iacute;mica, metalurgia y mineralog&iacute;a. Los sistemas taxon&oacute;micos lin&eacute;anos y, en general, la bot&aacute;nica moderna y otra ramas de la historia natural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el otro extremo de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, en M&eacute;xico, tambi&eacute;n hacia la tercera d&eacute;cada del siglo XVII, se iniciaba el inter&eacute;s por la ciencia moderna en el seno de un peque&ntilde;o grupo organizado en forma de tertulia. Y se expresaba en un af&aacute;n por el conocimiento pero, igualmente, en una temprana oposici&oacute;n intelectual y un malestar de los criollos y mestizos con la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola comprometida, como estaba, con la ortodoxia. En 1648 se iniciaron varios procesos inquisitoriales contra algunos de sus miembros, como los iniciados a Guill&eacute;n de Lampart por sus ideas independentistas y su heterodoxia cient&iacute;fica y a Melchor P&eacute;rez de Soto por posesi&oacute;n de libros prohibidos y practicar la astrolog&iacute;a. La persecuci&oacute;n de que fue objeto esta comunidad de mexicanos a trav&eacute;s de sus procesos, la confiscaci&oacute;n de libros y la censura explica el surgimiento de la inconformidad con el control intelectual que ejerc&iacute;a Espa&ntilde;a y, a t&eacute;rmino, el fermento de un nacionalismo cient&iacute;fico que tan fuertemente se expres&oacute; un siglo despu&eacute;s. Menci&oacute;n aparte merece el tambi&eacute;n novohispano Carlos de Sig&uuml;enza y G&oacute;rgora (1645&#45;1700), quien ocup&oacute; la c&aacute;tedra de matem&aacute;ticas; escribi&oacute; trabajos de ingenier&iacute;a, agronom&iacute;a, de cronolog&iacute;a indiana y mantuvo una c&eacute;lebre pol&eacute;mica con el jesuita alem&aacute;n Eusebio Kino sobre la supuesta influencia mal&eacute;fica de los cometas y puso de manifiesto adem&aacute;s de sus c&aacute;lculos astron&oacute;micos precisos (realizados en forma paralela a los de Newton), el car&aacute;cter moderno de su mentalidad y conocimientos astron&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incorporaci&oacute;n de las ciencias modernas en la parte septentrional de Am&eacute;rica result&oacute; de la actividad continua de varias generaciones de cient&iacute;ficos novohispanos, quienes al actuar finalmente como una comunidad arribaron a formas complejas de organizaci&oacute;n de su actividad. Durante la primera mitad del siglo XVIII se cultivaron en M&eacute;xico, bajo modalidades a&uacute;n "individualizadas" (por oposici&oacute;n a las "institucionalizadas" que surgieron posteriormente), la geograf&iacute;a, la astronom&iacute;a, la medicina, la metalurgia y la bot&aacute;nica; as&iacute; como las artes industriales y la tecnolog&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la segunda mitad del siglo XVIII la actividad cient&iacute;fica en la Nueva Espa&ntilde;a creci&oacute; en cantidad y calidad, y se caracteriz&oacute; por la integraci&oacute;n de una activa comunidad cient&iacute;fica, que cont&oacute; con el apoyo de diversos sectores de la sociedad; la enciclop&eacute;dica cultura de sus miembros; as&iacute; como por su inter&eacute;s en las &aacute;reas de lo que constitu&iacute;a en la &eacute;poca la "frontera" de la ciencia; la articulaci&oacute;n de sus actividades con otras de car&aacute;cter t&eacute;cnico, productivo, gubernamental, cultural, ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico; la institucionalizaci&oacute;n de la ciencia y de la tecnolog&iacute;a en establecimientos de investigaci&oacute;n y ense&ntilde;anza laicos sostenidos total o parcialmente por los propios novohispanos; un inter&eacute;s por la divulgaci&oacute;n de la ciencia, la educaci&oacute;n y las artes "&uacute;tiles" como elementos de un programa de reforma social, la cual inclu&iacute;a la formaci&oacute;n de una cultura cient&iacute;fica en el pa&iacute;s y el establecimiento de relaciones cient&iacute;ficas profesionales con personas e instituciones de diversas naciones europeas y americanas. El conjunto de estos rasgos hizo que la ciencia ilustrada novohispana adquiriera un perfil propio frente a la matriz europea, pues no se trat&oacute; de una simple difusi&oacute;n o traslado de la ciencia y de sus instituciones al medio mexicano, sino m&aacute;s bien, de una transfusi&oacute;n o domiciliaci&oacute;n de la ciencia en la sociedad mexicana de entonces. Fue el momento en que la ciencia alcanz&oacute;, por primera vez, un protagonismo en la sociedad novohispana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El protagonismo de la ciencia en la sociedad novohispana de finales del siglo XVIII, su apego a las costumbres, valores e idiosincrasia lograron el surgimiento de una ciencia domestica, la cual se agrup&oacute; en ejes como la miner&iacute;a, las obras p&uacute;blicas, la educaci&oacute;n; as&iacute; como, el conocimiento del territorio y sus riquezas naturales. El hecho de la aparici&oacute;n del periodismo cient&iacute;fico y de su permanencia &#45;pese a la censura y las prohibiciones del gobierno virreinal&#45; revelan el inter&eacute;s que exist&iacute;a por la formaci&oacute;n t&eacute;cnica, pero sobre todo la conformaci&oacute;n de una novel mentalidad, desde la tribuna cient&iacute;fica, que daba a conocer las nuevas teor&iacute;as y permit&iacute;a el debate. Se form&oacute; una generaci&oacute;n de cient&iacute;ficos que proven&iacute;an de distintas profesiones (m&eacute;dicos, boticarios, abogados, arquitectos, cl&eacute;rigos, etc.), y que asist&iacute;an en gran n&uacute;mero como aficionados o practicantes a las c&aacute;tedras cient&iacute;ficas. Algunos de ellos brillaron con luz propia en el horizonte cultural de las colonias, verbigracia Jos&eacute; Mariano Moci&ntilde;o (1757&#45;1820) en medicina y qu&iacute;mica. Este efecto cultural, que puso en contacto con la ciencia y el pensamiento ilustrado europeo, fue de gran trascendencia para la vida novohispana de finales de la colonia y un factor relevante para la consolidaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a independentista. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que un buen n&uacute;mero de esos cient&iacute;ficos ilustrados novohispanos participaron con sus conocimientos y murieron en la Guerra de Independencia (1810&#45;1821).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento del territorio y sus riquezas naturales y humanas constituy&oacute; uno de los rasgos m&aacute;s acusados del nacionalismo ilustrado americano. Este sentimiento que ata a los hombres con su entorno de nacimiento, o a&uacute;n a los llegados a &eacute;l, como aconteci&oacute; con europeos que se naturalizaron americanos (Leopold Hancke en Charcas; Vicente Cervantes en M&eacute;xico, Jos&eacute; Celestino Mutis en Nueva Granada, Antonio Parra en Cuba, etc.), tambi&eacute;n puede explicar los motivos del trabajo de exploraci&oacute;n y estudio en &aacute;reas como la bot&aacute;nica, zoolog&iacute;a, paleontolog&iacute;a, mineralog&iacute;a y geolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s por el territorio y sus caracter&iacute;sticas ten&iacute;a una doble motivaci&oacute;n. Por una parte, estaba el sincero inter&eacute;s de su conocimiento, actitud que se impon&iacute;a ante una realidad inmediata y familiar a los americanos, pero que no formaba parte de la ciencia establecida que la ignoraba o la menospreciaba hasta llegar a establecer la inferioridad de la naturaleza, el hombre y la sociedad americana. Por la otra, el pragmatismo de beneficiarse de los recursos existentes orient&aacute;ndolos al bien com&uacute;n del naciente sentido patriota. Para ambos prop&oacute;sitos fueron muy importantes los trabajos cartogr&aacute;ficos, las observaciones de posici&oacute;n y de fen&oacute;menos astron&oacute;micos, los viajes y expediciones de reconocimiento, las descripciones de la fauna y flora, las herborizaciones y clasificaci&oacute;n de plantas, las colecciones mineral&oacute;gicas y la prospecci&oacute;n de energ&eacute;ticos, el estudio de enfermedades, entre otros que realizaron los cient&iacute;ficos novohispanos que, a su vez, permitieron un conocimiento pormenorizado de su tierra y sus productos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="a1f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n9/a1f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la creaci&oacute;n del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico (1788) como parte de la Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica a la Nueva Espa&ntilde;a (propuesta desde M&eacute;xico por el m&eacute;dico espa&ntilde;ol Mart&iacute;n Sess&eacute;) result&oacute; una iniciativa muy importante para el conocimiento de la riqueza flor&iacute;stica del pa&iacute;s; adem&aacute;s de haber sido esta instituci&oacute;n el sitio en que se inici&oacute; la ense&ntilde;anza de la Qu&iacute;mica Lavosiana. Igualmente, el Jard&iacute;n contribuy&oacute; a la reforma de la ense&ntilde;anza de la Medicina y la farmacia novohispanas. De esta manera, la din&aacute;mica hist&oacute;rica de la regi&oacute;n condujo en el espacio de algo m&aacute;s de cien a&ntilde;os a un cambio fundamental: el surgimiento de un conjunto de sociedades que adquir&iacute;an una cota de autonom&iacute;a cada vez mayor en todos los &aacute;mbitos y una conciencia de s&iacute; mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nacientes naciones americanas adquirieron un perfil nuevo que las identificaba; no obstante, opaco a la mirada de sus propios protagonistas. Para develarlo fue necesario que un segmento aut&oacute;nomo de la &eacute;lite intelectual, formado por cient&iacute;ficos en su mayor parte autodidactas, acudiese a la divulgaci&oacute;n, incorporaci&oacute;n y domesticaci&oacute;n de la ciencia moderna y del ideal ilustrado. Con tales elementos pudieron aportar la respuesta cultural necesaria a una situaci&oacute;n hist&oacute;rica in&eacute;dita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante una realidad para la que no exist&iacute;an recetas de comportamiento previamente elaboradas, les correspondi&oacute; a los propios americanos inventar las soluciones adecuadas a su problem&aacute;tica y con sus propios recursos. Para conseguir la validaci&oacute;n social de la ciencia se sigui&oacute; un proceso dif&iacute;cil de negociaciones con ciertos sectores, a partir de las estrategias elaboradas por los selectos grupos intelectuales. Al encontrar interlocutores interesados en la modernizaci&oacute;n cultural, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, los cient&iacute;ficos incorporaron a sus pr&aacute;cticas el ideal ilustrado de reforma social y pol&iacute;tica, mediante la domesticaci&oacute;n de la ciencia europea. Solo as&iacute; se logr&oacute; trascender el plano de la cultura cient&iacute;fica erudita, individual o de peque&ntilde;os conjuntos, y se consigui&oacute; la formaci&oacute;n de un ideal o imaginario colectivo, que su posterior institucionalizaci&oacute;n le dar&iacute;a una presencia efectiva en la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="a1f3"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v3n9/a1f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la incorporaci&oacute;n de la ciencia moderna a las sociedades americanas tuvo lugar cuando se estaba constituyendo un tramado social nuevo, que no se correspond&iacute;a m&aacute;s con el r&eacute;gimen pol&iacute;tico autoritario y colonial que hab&iacute;a regido hasta entonces. En &eacute;l, los cient&iacute;ficos americanos pugnaron por la libertad y la independencia, &uacute;nico marco en el que la ciencia podr&iacute;a desarrollarse. Pero al hacerlo estaban dotando a la sociedad, a la que pertenec&iacute;an, de un ideal de gobierno al que la ciencia habr&iacute;a de integrarse como elemento de una gobernabilidad para la "felicidad p&uacute;blica". Algunos se identificaron con las luchas que se iniciaron para conseguir la independencia de sus pa&iacute;ses y tomaron parte activa en ellas, incluso murieron, y aportaron su saber a los ej&eacute;rcitos insurgentes. Los hechos hist&oacute;ricos que se produjeron a partir de 1808 en Espa&ntilde;a, y luego en sus colonias americanas, crearon el momento propicio para una ruptura con el pasado; as&iacute; como, para la instauraci&oacute;n de una pol&iacute;tica de la que las antiguas colonias habr&iacute;an de emerger como naciones independientes y modernas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Independencia y ciencia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La proclamaci&oacute;n de la Independencia de M&eacute;xico, que tuvo lugar el 27 de septiembre de 1821, tambi&eacute;n motiv&oacute; a percatarse que la ciencia mexicana obten&iacute;a su libertad, ya que pas&oacute; a ser parte constitutiva del estado nacional que se hab&iacute;a creado, y as&iacute; lo afirman Pablo de la Llave y Juan Jos&eacute; Mart&iacute;nez de Lejarza al publicar su obra bot&aacute;nica en 1824. Llave era un cl&eacute;rigo criollo que se form&oacute; como bot&aacute;nico en Espa&ntilde;a en donde lleg&oacute; a ser catedr&aacute;tico y director del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico. Fue tambi&eacute;n diputado en las Cortes de C&aacute;diz en 1820 y a su regreso a M&eacute;xico fue Ministro de Justicia en 1823 en el gobierno que prepar&oacute; la primera organizaci&oacute;n pol&iacute;tica republicana y constitucional. Mart&iacute;nez de Lejarza estudi&oacute; en el Seminario de Miner&iacute;a, y en el ej&eacute;rcito colonial alcanz&oacute; el grado de teniente coronel, del que se separ&oacute; en 1810, por razones patri&oacute;ticas. En 1822 escribi&oacute; y public&oacute; un An&aacute;lisis Estad&iacute;stico de la Provincia de Michoac&aacute;n, el primer estudio estad&iacute;stico e hist&oacute;rico de una regi&oacute;n del M&eacute;xico independiente y antecedente de los que por encargo gubernamental se empezaron a elaborar sobre otras regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra bot&aacute;nica en lat&iacute;n de estos naturalistas cuenta con dos vol&uacute;menes y lleva por t&iacute;tulo "Descripciones de Nuevos Vegetales" y est&aacute; dedicada a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Ignacio Aldama, Mariano Abasolo, Jos&eacute; Mar&iacute;a Morelos y Pav&oacute;n y Mariano Matamoros, entre otros: "...declarando en grande sumo de la patria benem&eacute;ritos, muy honor&iacute;ficamente declarados, las nueve especies contenidas en este fasc&iacute;culo dedican."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el prefacio del libro primero se menciona cu&aacute;les eran las limitaciones y obst&aacute;culos que exist&iacute;an para hacer investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en el M&eacute;xico de aquellos a&ntilde;os: falta de libros, de instrumentos que, en este caso, era el papel adecuado para conservar las plantas; estar expuestos a que investigadores extranjeros con mejores medios y benefici&aacute;ndose de la apertura del pa&iacute;s obtuvieran la prioridad en los descubrimientos o, ser llamados (como en el caso de Llave) a "los asuntos del Estado". Por otra parte, se aborda la relaci&oacute;n que guarda la ciencia con el Estado. Al preguntarse si en la denominaci&oacute;n de los nuevos g&eacute;neros que describ&iacute;an solo debiesen considerar a los cient&iacute;ficos a quienes se deseaba honrar, como es lo usual, estaban introduciendo un hecho muy importante relativo a que tambi&eacute;n tendr&iacute;an que tomar en cuenta los nombres de "los jefes inmortales de nuestra naci&oacute;n, a pesar de que para nada hayan sido instruidos en el conocimiento de las plantas". La raz&oacute;n para pensarlo as&iacute; es que aqu&eacute;llos que constituyeron a la naci&oacute;n libre y al Estado nacional merecen tal honor porque "no parece que tengan que ser despreciados, quienes cautivados e impulsados por el amor a la verdad, o cultivan las ciencias, o impulsan con la simpat&iacute;a y con la humanidad a su cultivo". Es decir, quienes desde el Estado, y el Estado mismo impulsan el cultivo de las ciencias realizan una funci&oacute;n que es esencial y decisiva para las ciencias, y por ello preguntan:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n no ve a las acciones incre&iacute;bles de nuestros varones, entre nosotros est&aacute;n unidas al incremento de las buenas artes? &iquest;Qui&eacute;n es tan ignorante de las cosas, que no se d&eacute; cuenta, cu&aacute;ntos beneficios en el futuro haya acarreado para el estudio de las ciencias naturales la libertad, la cual aqu&eacute;llos prepararon para nosotros, en una palabra, tanto por un proyecto divino, como por una inquebrantable fortaleza de &aacute;nimo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El momento decisivo para la naturalizaci&oacute;n de la ciencia en Am&eacute;rica sucedi&oacute; cuando sus promotores lograron su protagonismo social, hacia la d&eacute;cada de 1780. Las alianzas que se establecieron con varios sectores de la sociedad (mineros, comerciantes, etc.) permitieron que se pusiera en marcha un proceso de institucionalizaci&oacute;n exitoso. Entre las nacientes instituciones que cultivaron con un sentido pr&aacute;ctico la f&iacute;sica, la qu&iacute;mica, la astronom&iacute;a, la bot&aacute;nica, la mineralog&iacute;a, la medicina y la cirug&iacute;a estuvieron el Seminario de Miner&iacute;a (1792) y el Jard&iacute;n y C&aacute;tedra de Bot&aacute;nica (1788) de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al iniciarse el siglo XIX en casi toda la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola exist&iacute;a un movimiento por la ciencia y por las "artes &uacute;tiles". Se contaba con un n&uacute;mero significativo de cient&iacute;ficos que integraban una comunidad en varios pa&iacute;ses, adem&aacute;s de instituciones dedicadas a la investigaci&oacute;n y ense&ntilde;anza. En &aacute;mbitos como la qu&iacute;mica, la historia natural, la geograf&iacute;a, la mineralog&iacute;a y la astronom&iacute;a se consegu&iacute;an resultados valiosos. Y exist&iacute;a entre sectores sociales, cada vez m&aacute;s amplios, una conciencia de lo que pod&iacute;a esperarse de la ciencia para el progreso y bienestar de la sociedad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacimiento de naciones americanas despert&oacute; en todos los casos esperanzas de que la ciencia pudiera fomentarse, su empleo dejase de ser en beneficio, si no exclusivo, si preferente de las autoridades coloniales, y que tambi&eacute;n se superase el abatimiento en que el r&eacute;gimen colonial la manten&iacute;a al haber dispuesto que solamente las ciencias aplicadas se fomentaran, en detrimento de otros fines meramente cognoscitivos. Los cient&iacute;ficos americanos sintieron que su hora hab&iacute;a llegado para realizar sus ambiciones de conocimiento y de promoci&oacute;n social durante tanto tiempo propuestas. Andr&eacute;s del R&iacute;o, en una comunicaci&oacute;n de 1820 a Ha&uuml;y le dec&iacute;a "... en tiempos de servidumbre estaba nuestra ilustraci&oacute;n atrasada respecto a la Europa; mas ahora por fortuna pronto nos pondremos de nivel."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, es interesante observar tambi&eacute;n que los cient&iacute;ficos tuvieron un destacado papel, una vez iniciada la etapa institucional, en el dise&ntilde;o de las nuevas naciones aport&aacute;ndoles en forma destacada una visi&oacute;n de sociedad con la participaci&oacute;n de la ciencia, la cual se plasm&oacute; en los textos constitucionales. Varios fueron los que se desempe&ntilde;aron como diputados en las asambleas constituyentes y dejaron en el trabajo legislativo su impronta particular, pues generalmente qued&oacute; reconocida la importancia que tendr&iacute;a la educaci&oacute;n y la ciencia para la formaci&oacute;n de las nuevas naciones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mall&eacute;n Rivera</b>    <br> 	<i>Editor en Jefe</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuente: Salda&ntilde;a J., J. 2010. Las revoluciones pol&iacute;ticas y la ciencia en M&eacute;xico. Ciencia y Pol&iacute;tica en M&eacute;xico en la &eacute;poca de la independencia. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. M&eacute;xico, D. F. M&eacute;xico. 260 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8001552&pid=S2007-1132201200010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Saldaña J.]]></surname>
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<source><![CDATA[Las revoluciones políticas y la ciencia en México: Ciencia y Política en México en la época de la independencia]]></source>
<year>2010</year>
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