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<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Wangari Muta Maathai: Remembranza por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz"]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>"Wangari Muta Maathai. Remembranza por su contribuci&oacute;n al desarrollo sostenible, la democracia y la paz" </b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>"Wangari Muta Maathai. Remembrance for her contribution to sustainable development, democracy and peace"</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mall&eacute;n Rivera</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Editor en Jefe.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">&lt;&lt;Un &aacute;rbol tiene ra&iacute;ces en el suelo y ramas que rozan el cielo, record&aacute;ndonos que para prosperar debemos saber nuestro origen. Al igual que los &aacute;rboles, por mucho que lleguemos lejos, son nuestras ra&iacute;ces las que nos alimentan&gt;&gt;    <br>         <br>     Wangari Muta Maathai</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v2n8/a1f1.jpg"></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wangari Muta Maathai, ganadora del premio Nobel de la Paz 2004, falleci&oacute; el domingo 25 de septiembre de 2011, justo cuando en la capital de M&eacute;xico se clausuraba la m&aacute;s importante exposici&oacute;n forestal. Ese d&iacute;a lejos de guardarse un minuto de silencio, prevaleci&oacute; un profundo silencio sobre tan lamentable deceso. Hecho que en general fue compartido en el mundo &#45;si quien hubiera muerto hubiese sido un futbolista millonario o una popular cantante aficionada a las drogas, los medios se hubieran volcado en la noticia&#45;. Sin embargo, su influencia se ha sentido en todo el orbe, la Revista <i> Time</i>  la declar&oacute; H&eacute;roe del Planeta, al sumar con valent&iacute;a a su causa a miles de africanos y millones de voluntades. Impuls&oacute; la participaci&oacute;n colectiva, preponderantemente femenina, en torno a los proyectos de reforestaci&oacute;n como un instrumento para mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales. Dedic&oacute; su vida a defender el bosque, a otras mujeres y a la democracia. Pero sobre todo, ayud&oacute; a construir el concepto sostenible, formulado por otra mujer: Norman Brundtland. De hecho su activismo pol&iacute;tico estuvo ligado a su labor de conservaci&oacute;n. En diversos foros preparatorios a la reuni&oacute;n de Johannesburgo, que marcaba los diez a&ntilde;os de su similar de R&iacute;o de Janeiro, se expresaba la inquietud de no "africanizar" la cumbre. Qu&eacute; lejos se estaba de imaginar que la soluci&oacute;n a la crisis ambiental estaba en el continente de donde precisamente surgi&oacute; el g&eacute;nero humano.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, en homenaje a Wangari Muta Maathai declar&oacute; ese domingo 25 septiembre: "Nos unimos a muchos en &Aacute;frica y en todo el mundo para llorar su fallecimiento y para celebrar su vida como l&iacute;der excepcional, primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz. La Profesora Maathai se declar&oacute;, con valent&iacute;a y siendo v&iacute;ctima de acosos y ataques, a favor de la protecci&oacute;n del medio ambiente y del progreso de los derechos de las mujeres, de la lucha contra la desertificaci&oacute;n, la escasez de agua y el hambre en el medio rural." Bachelet exalt&oacute; sobre todo su figura de l&iacute;der extraordinaria que a trav&eacute;s del impulso de la reforestaci&oacute;n empoder&oacute; a miles de mujeres y alent&oacute; con pasi&oacute;n una nueva manera de pensar y actuar, que combina la democracia y el desarrollo sostenible. L&iacute;der intr&eacute;pida, fue donde nadie hab&iacute;a osado ir y desafi&oacute; a autoridades a quienes pocos osaban desafiar. Rehusando ser intimidada, se mantuvo firme sobre la plena participaci&oacute;n de las mujeres en la vida c&iacute;vica y p&uacute;blica: hoy nos deja un legado que permanecer&aacute; para siempre con nosotros. Sus ideas innovadoras sobre la creaci&oacute;n de empleo, gracias al restablecimiento medioambiental, forman parte de la agenda mundial de desarrollo en materia de trabajos y de una econom&iacute;a verdes, en el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicaci&oacute;n de la pobreza. Para Bachelet, la Dra. Maathai inspirar&aacute;, especialmente, la preparaci&oacute;n para la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible que se celebrar&aacute; en Rio de Janeiro en junio de 2012. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Madame Wangari fue una pionera desde su &eacute;poca universitaria, cuando obtuvo la licenciatura en Biolog&iacute;a en Atchison, Kansas, EE.UU. y al ampliar sus estudios en Pittsburgh, Alemania y en la Universidad de Nairobi, siendo en 1971, la primera mujer de &Aacute;frica Central y Oriental en obtener un doctorado. Naci&oacute; en Nyeri, Kenia, madre de tres hijos, diputada y ministra adjunta para Medio ambiente, Recursos Naturales y Vida Silvestre. Tambi&eacute;n en el &aacute;mbito privado, rompi&oacute; con una sociedad que relega a la mujer. Su marido, un antiguo parlamentario, se divorci&oacute; de ella en 1980 con el argumento de que "era demasiada educada, con amplio car&aacute;cter y &eacute;xito para poder controlarla". Su mayor contribuci&oacute;n fue el Movimiento Cintur&oacute;n Verde de Kenia, un proyecto que impuls&oacute; en 1977 y que combina la promoci&oacute;n de la biodiversidad con la del empleo a mujeres. Productos de esta iniciativa son 30 millones de &aacute;rboles plantados en su pa&iacute;s y la ocupaci&oacute;n de 50 mil mujeres pobres en diferentes viveros. Desde 1986, dicho movimiento origin&oacute; una gran red panafricana que ha llevado proyectos similares a pa&iacute;ses como Tanzania y Etiop&iacute;a. "Si uno desea salvar el entorno, primero hay que proteger al pueblo. Si somos incapaces de preservar la especie humana, &iquest;qu&eacute; objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?", declar&oacute; al resumir su filosof&iacute;a, que expuso m&aacute;s de una vez en la tribuna de la sede de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su &eacute;poca como directora del Departamento de Anatom&iacute;a Veterinaria en Nairobi (1976&#45;1977), empez&oacute; su actividad en el Consejo Nacional de Mujeres de Kenia, organizaci&oacute;n que presidi&oacute; entre 1981 y 1987. Promotora de cancelar la deuda externa del Tercer Mundo, destac&oacute; como decidida opositora al r&eacute;gimen dictatorial de Daniel Arap Moi, por lo cual, durante la d&eacute;cada de 1990, se le detuvo y encarcel&oacute;. En 1997 fue candidata a la presidencia de Kenia, pero su partido retir&oacute; su candidatura d&iacute;as antes de las elecciones. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, lider&oacute; la oposici&oacute;n a un proyecto gubernamental de construcci&oacute;n en la selva lo que desencaden&oacute; una revuelta popular que fue duramente reprimida por el gobierno, acto que recibi&oacute; el repudio nacional e internacional, en respuesta a su convocatoria. Su compromiso se recompens&oacute; con una profusi&oacute;n de premios, como el de Mujeres del Mundo de Women Aid (1989), el de la Fundaci&oacute;n Ecologista Goldman (1991) &#45;el llamado Nobel de los ecologistas&#45;, el Premio &Aacute;frica de Naciones Unidas (1991) o el Petra Kelly (2004). Para el Comit&eacute; Nobel, la paz en la tierra depende de la capacidad para asegurar el ambiente, y Maathai se sit&uacute;a al frente de la lucha en la promoci&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico, cultural y ecol&oacute;gicamente viable de &Aacute;frica, con una visi&oacute;n planetaria de lo sostenible que abraza la democracia, los derechos humanos y, en particular, los de la mujer.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensaba de forma global y actuaba en el &aacute;mbito local, el movimiento Cintur&oacute;n Verde, es un programa que combina existencia comunitaria y protecci&oacute;n ambiental, al propagar entre campesinos la idea b&aacute;sica de que plantar &aacute;rboles mejora sus vidas y la de sus hijos. Su quehacer en el mundo subdesarrollado combin&oacute; ciencia, compromiso social y pol&iacute;tica activa. Proteger bosques a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n familiar, la nutrici&oacute;n y la lucha contra la corrupci&oacute;n. Su propuesta tambi&eacute;n compete el otorgamiento de la responsabilidad de un proceso de autogesti&oacute;n de las mujeres, que ni derecho a la propiedad ten&iacute;an en Kenia. Su lucha contribuy&oacute; a generar una sensibilizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n sobre su derecho a oponerse al abuso del poder. La campa&ntilde;a contra la apropiaci&oacute;n ilegal de terrenos p&uacute;blicos y bosques, para su urbanizaci&oacute;n, le granje&oacute; la enemistad del presidente Daniel Arap Moi, quien la calific&oacute; de "perturbada y amenaza a la seguridad del pa&iacute;s". Y en otra vertiente, Wangari Muta Maathai es una expresi&oacute;n de la poes&iacute;a africana, una oportunidad para apurar en la espiritualidad y la sabidur&iacute;a de un continente que es, en s&iacute; mismo, erupci&oacute;n milenaria &#45;selva, desierto, r&iacute;os&#45; almas que danzan y veneran a sus antepasados. Pero tambi&eacute;n, muy lamentablemente, una tierra ultrajada por la violencia y el racismo. Empero, a pesar del intenso dolor y de las heridas continuas subsiste el canto de sus poetas &#45;y Wangari lo es&#45;, que preservan la belleza, la religiosidad y el nativo que nos vuelve a ense&ntilde;ar a la nueva humanidad. En su misi&oacute;n llev&oacute; siempre el mejorar la situaci&oacute;n de las mujeres rurales pobres. Crey&oacute; en la inmensa fuerza femenina y trabaj&oacute; duro para movilizar a las mujeres pobres. Esta creencia idealizada, la experta en ciencias ambientales Lalitha la identifica en el poema "Las mujeres se siembran" de Halldis Moren: </font></p>         <blockquote>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer es la plantaci&oacute;n de un &aacute;rbol en el mundo.    <br>         <br>     De rodillas, como si alguien en la oraci&oacute;n,    <br>         <br>     entre los restos de los muchos &aacute;rboles    <br>         <br>     que la tormenta se ha roto.    <br>         <br>     Ella debe intentarlo de nuevo, tal vez uno al fin     <br>         ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     se dejar&aacute; de crecer en paz.     <br>         <br>     Ella ve las manos extendidas sobre la tierra     <br>         <br>     como si estuviera tratando de imponer la calma     <br>         <br>     Por su temor. Oh muerte! La Tierra, estar quieto,     <br>         <br>     Estad quietos, as&iacute; que mi &aacute;rbol puede crecer.</font></p></blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su conferencia nobel esta mujer africana, primera en recibir el Premio, declara que espera animar a mujeres y ni&ntilde;as a levantar la voz y tener m&aacute;s espacio para el liderazgo. Reconoce el trabajo de innumerables personas y grupos en todo el mundo. Quienes trabajan en silencio y, a menudo, sin el menor reconocimiento, protegiendo el ambiente, promoviendo la democracia, defendiendo los derechos humanos y garantizando la igualdad, sembrando semillas de paz, a todos ellos les obsequia el premio, no solo para que se sientan representados, sino para que lo utilicen en promover su misi&oacute;n y cumplir con las expectativas de este mundo, que ser&aacute; suyo. Tambi&eacute;n agradece a sus conciudadanos "...que permanecieron tercamente con la esperanza de que la democracia pudiera hacerse realidad y su entorno gestionado de forma sostenible..." reconoci&eacute;ndose producto de esta lucha. Resalta Wangari en el Comit&eacute; Nobel un reconocimiento de que la paz pasa obligadamente por el desarrollo sostenible y este se finca en la democracia, es una idea cuyo momento ha llegado. </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerda como fue testigo, desde su infancia, de la devastaci&oacute;n de los bosques y la privatizaci&oacute;n de las tierras, que acaban con la biodiversidad local y sus funciones ecol&oacute;gicas. En 1977, cuando comenz&oacute; el Movimiento del Cintur&oacute;n Verde, en parte fue una respuesta a las necesidades de las mujeres rurales, la falta de le&ntilde;a, agua potable, una alimentaci&oacute;n equilibrada, vivienda y de ingresos. A lo largo de &Aacute;frica, las mujeres son las cuidadoras primarias, con responsabilidad significativa para el cultivo de la tierra y alimentar a sus familias. Son las primeras en tomar conciencia del da&ntilde;o ambiental, que vuelve a los recursos escasos y originan que no puedan sostener a sus familias. Las respuestas capitalistas, como la introducci&oacute;n de la agricultura comercial y el comercio internacional controlado por el precio de las exportaciones, no garantizan de forma razonable y justa el ingreso de los agricultores a peque&ntilde;a escala. Narra c&oacute;mo lleg&oacute; a entender que cuando el ambiente es destruido o saqueado se socava el futuro de las generaciones venideras.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles se convirti&oacute; en una opci&oacute;n natural para hacer frente a necesidades b&aacute;sicas iniciales identificadas por las mujeres. Adem&aacute;s, la reforestaci&oacute;n es simple, asequible y garantiza resultados r&aacute;pidos y exitosos dentro de un plazo razonable. Esto mantiene el inter&eacute;s y el compromiso. As&iacute; que, las mujeres plantaron m&aacute;s de 30 millones de &aacute;rboles que proveen de combustible, alimentos, vivienda y los ingresos para apoyar la educaci&oacute;n de sus hijos y las necesidades del hogar. La actividad tambi&eacute;n gener&oacute; empleos y mejor&oacute; los suelos y las cuencas hidrogr&aacute;ficas. A trav&eacute;s de su participaci&oacute;n, las mujeres adquieren poder sobre sus vidas y la  de sus familias, especialmente de su posici&oacute;n social y econ&oacute;mica.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prosigue en su conferencia, el trabajo era dif&iacute;cil porque hist&oacute;ricamente el pueblo hab&iacute;a sido persuadido de que por su condici&oacute;n de pobre, no solo carec&iacute;a de capital, sino del conocimiento y las habilidades para hacer frente a sus desaf&iacute;os; y en cambio, estaba condicionado a creer que las soluciones a sus problemas deb&iacute;an venir de "afuera". Sin embargo, las mujeres se percataban de que la soluci&oacute;n de sus requerimientos depende de que su entorno est&eacute; sano y bien gestionado; siendo conscientes &#45;en carne propia&#45; de que un ambiente degradado conduce a una lucha por los recursos escasos, que culmina en la guerra. Incluso intu&iacute;an las injusticias de los acuerdos econ&oacute;micos internacionales. Con el fin de ayudar a las comunidades para entender estas relaciones, la galardonada explica como se desarroll&oacute; un programa de educaci&oacute;n ciudadana, en el cual las personas identifican sus problemas, las causas y posibles soluciones. Progresivamente, establecen conexiones entre sus propias acciones y los problemas del medio social. Se enteran como afrontar problemas: la corrupci&oacute;n, la violencia contra las mujeres y los ni&ntilde;os, la interrupci&oacute;n y ruptura de las familias; as&iacute; como, la desintegraci&oacute;n de las culturas y comunidades. Tambi&eacute;n identifican el abuso de drogas y sustancias enervantes, especialmente entre los j&oacute;venes, as&iacute; como enfermedades devastadoras y que ocurren en proporciones epid&eacute;micas, de particular preocupaci&oacute;n son el SIDA, el paludismo y la desnutrici&oacute;n. As&iacute; mismo, llama la atenci&oacute;n sobre la grave afectaci&oacute;n humana por la destrucci&oacute;n generalizada de los ecosistemas, empero de manera preponderante por la inestabilidad clim&aacute;tica y la contaminaci&oacute;n en los suelos y las aguas que acent&uacute;an una atroz pobreza. En el proceso, se descubren parte de las soluciones, descubren su potencial oculto encontrando amplias facultades para superar la inercia y entrar en acci&oacute;n. Llegan a reconocer que los habitantes rurales son los principales guardianes y beneficiarios del medio ambiente que los sostienen. Comunidades enteras tambi&eacute;n llegan a entender que, si bien, es necesario responsabilizar a sus gobiernos, es igualmente importante, que en sus relaciones con los dem&aacute;s, ejemplifiquen los valores de liderazgo que desean ver en sus propios dirigentes, es decir, la justicia, la integridad y la confianza. Aunque inicialmente las actividades del Movimiento del Cintur&oacute;n Verde no se refirieron a los problemas de la democracia y la paz, pronto qued&oacute; claro que el manejo responsable del ambiente era imposible sin un amplio espacio democr&aacute;tico. Por lo tanto, el &aacute;rbol se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la lucha democr&aacute;tica en Kenia. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ciudadanos se movilizaron para desafiar los abusos generalizados, verbigracia, por la incompetente gesti&oacute;n de la energ&iacute;a. Simb&oacute;licamente en el parque Uhuru de Nairobi, se plant&oacute; un &aacute;rbol de la paz para exigir la liberaci&oacute;n de los prisioneros de conciencia y de una transici&oacute;n pac&iacute;fica hacia la democracia. Miles fueron movilizados, facultados para tomar medidas y aprendiendo a superar el miedo para defender sus derechos ciudadanos. Con el tiempo, el &aacute;rbol tambi&eacute;n se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la paz, especialmente, durante los conflictos &eacute;tnicos en Kenia. El &aacute;rbol como s&iacute;mbolo de armon&iacute;a est&aacute; en consonancia con una tradici&oacute;n generalizada de &Aacute;frica. Por ejemplo, los ancianos de Kikuyu llevaban un bast&oacute;n del &aacute;rbol <i> thigi</i>  que, cuando se coloca entre dos partes contendientes, los lleva a la pacificaci&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n. Estas pr&aacute;cticas son parte de un rico patrimonio cultural, que contribuye tanto a la conservaci&oacute;n de los h&aacute;bitats como de las culturas. Pero con la introducci&oacute;n de nuevos valores, la biodiversidad local no es valorada y, en consecuencia, se degrada y desaparece. Por esta raz&oacute;n, el Movimiento Cintur&oacute;n Verde explora el concepto de la biodiversidad cultural, especialmente, con respecto a las semillas aut&oacute;ctonas y a las plantas medicinales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">   A medida que se entendieron las causas de la degradaci&oacute;n ecol&oacute;gica, se vi&oacute; la necesidad de una buena gobernanza, de hecho el estado ambiental en cualquier localidad es su reflejo. Naciones que cuentan con sistemas de mala gesti&oacute;n es probable que tengan conflictos y leyes pobres para proteger el medio ambiente. En 2002, el valor, resistencia, paciencia y compromiso de los miembros del Movimiento Cintur&oacute;n Verde, de otras organizaciones de la sociedad civil y del p&uacute;blico en Kenia culmin&oacute; en la transici&oacute;n pac&iacute;fica a un gobierno democr&aacute;tico y sentaron las bases para una sociedad m&aacute;s estable.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se otorg&oacute; el premio Nobel de la Paz en 2008 se estaba a 30 a&ntilde;os de que se inici&oacute; este trabajo. Sin embargo, las actividades que devastan el medio ambiente y las sociedades continuaban sin disminuir. La profesora Maathai sentencia: "Hoy en d&iacute;a nos enfrentamos a un desaf&iacute;o que exige un cambio en nuestra forma de pensar, de modo que la humanidad deje de amenazar su sistema de soporte vital. Estamos llamados a ayudar a la tierra a curar sus heridas y en el proceso de sanar las nuestras &#45; de hecho&#45; para abrazar la creaci&oacute;n en toda su diversidad, belleza y maravilla. Esto suceder&aacute; si vemos la necesidad de reactivar nuestro sentido de pertenencia a una familia m&aacute;s grande de la vida, con los que hemos compartido nuestro proceso evolutivo. En el curso de la historia, llega un momento en que la humanidad debe cambiar a un nuevo nivel de conciencia, para llegar a un grado moral m&aacute;s alto. Un momento en que tenemos que arrojar el miedo y dar esperanza a los dem&aacute;s. Ese momento es ahora. El Comit&eacute; Noruego del Nobel ha desafiado al mundo para ampliar la comprensi&oacute;n de la paz: no puede haber paz sin desarrollo equitativo, y no puede haber desarrollo sin una gesti&oacute;n sostenible del medio ambiente en un espacio democr&aacute;tico y pac&iacute;fico. Este cambio es una idea cuyo momento ha llegado."</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pidi&oacute; a los l&iacute;deres, especialmente de &Aacute;frica, ampliar el espacio democr&aacute;tico y construir sociedades justas y equitativas que permitan la creatividad y la energ&iacute;a de sus ciudadanos a prosperar: "Aquellos de nosotros que hemos tenido el privilegio de recibir educaci&oacute;n, habilidades y experiencias e incluso alimentaci&oacute;n debemos ser un modelo para la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de liderazgo. La cultura juega un papel central en la vida pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social de las comunidades, puede ser el eslab&oacute;n perdido en el desarrollo de &Aacute;frica. La cultura es din&aacute;mica y evoluciona con el tiempo, descartando las tradiciones retr&oacute;gradas, como la mutilaci&oacute;n genital femenina". Y no puede dejar de recordar sus or&iacute;genes y alecciona a los africanos, a descubrir los aspectos positivos de su cultura. En la aceptaci&oacute;n de ellos, se dar&iacute;a un sentido de pertenencia, identidad y confianza en s&iacute; mismo. Hace un llamado a los gobiernos a reconocer el papel de los movimientos sociales en la construcci&oacute;n de una masa cr&iacute;tica de ciudadanos responsables, que ayuden a mantener el equilibrio de poderes en la sociedad. Por su parte, la sociedad civil debe abarcar no solo sus derechos, sino tambi&eacute;n sus responsabilidades. Adem&aacute;s, la industria y las instituciones globales deben apreciar que garantizar la justicia econ&oacute;mica, la equidad y la integridad ecol&oacute;gica son de mayor valor que las ganancias a cualquier costo. Las desigualdades mundiales extremas, los patrones dominantes de consumo siguen a expensas del medio ambiente y la coexistencia pac&iacute;fica. Tambi&eacute;n ruega la atenci&oacute;n de los j&oacute;venes a comprometerse en actividades que contribuyan a alcanzar sus sue&ntilde;os de largo plazo. "Ellos tienen la energ&iacute;a y creatividad para dar forma a un futuro sostenible. A los j&oacute;venes les digo, que son un regalo para sus comunidades y para el mundo. Ustedes son nuestra esperanza y nuestro futuro. El enfoque hol&iacute;stico del desarrollo, como lo demuestra el Movimiento Cintur&oacute;n Verde, podr&iacute;a ser adoptado y replicado en varias partes de &Aacute;frica, y m&aacute;s all&aacute;."</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y volvi&oacute; a su ni&ntilde;ez cuando beb&iacute;a agua de los r&iacute;os, jugaba entre las hojas de "arrurruz" y trataba de atrapar renacuajos. Ahora ese mundo de sus padres ya no es el de sus nietos. Las corrientes se han secado, las mujeres caminan largas distancias para conseguir agua, no siempre limpia, y los ni&ntilde;os nunca sabr&aacute;n lo que han perdido. "El desaf&iacute;o consiste en restaurar la casa de los renacuajos y devolver a nuestros hijos un mundo bello y maravilloso".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una entrevista esta noble cient&iacute;fica social declar&oacute;: "Es a causa de la conducta inmoral, que hay contaminaci&oacute;n en todas partes; el aire, el agua, la tierra y los alimentos, se han visto gravemente corrompidos debido a una conducta impropia. La contaminaci&oacute;n se podr&iacute;a haber evitado. La fuerte ca&iacute;da de las virtudes como el amor, la compasi&oacute;n y la tolerancia es directamente responsable de la degradaci&oacute;n que uno ve hoy en d&iacute;a. De hecho, incluso se podr&iacute;a decir que estos elementos tienen miedo del hombre. La impureza se refleja en la contaminaci&oacute;n exterior. La buena conducta debe ser la base real para la vida. Sin embargo, el hombre moderno carece totalmente de car&aacute;cter y virtudes. No es de extra&ntilde;ar la paz y la felicidad se le escapan."</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Dra.Wangari Maathai promovi&oacute; iniciativas que incluyeron la protecci&oacute;n de los ecosistemas tropicales de la cuenca del Congo, siendo embajadora itinerante de esta regi&oacute;n de acceso global para la diversidad biol&oacute;gica y penosamente amenazados por la tala ilegal, la exploraci&oacute;n minera, la caza furtiva y el comercio de animales silvestres. En la construcci&oacute;n de su cruzada para proteger los bosques, la profesora Maathai se enter&oacute; de un plan del gobierno para privatizar grandes &aacute;reas de tierra en el bosque Karura. Ella protest&oacute; en contra de un plan de industrializaci&oacute;n del Congo, como lo hizo por muchos otros proyectos de este talante, incluso con el visto bueno de gobiernos y sociedad, dec&iacute;a: "No podemos desarrollar nuestros pa&iacute;ses, si vamos a seguir la corrupci&oacute;n en ambos lados". Ella ten&iacute;a notable tolerancia, paciencia y perseverancia, tom&oacute; enormes riesgos personales para luchar por la justicia, as&iacute; como por los derechos humanos y del medio ambiente. Ella consider&oacute; que los problemas primero se resolv&iacute;an con la fuerza mental, tambi&eacute;n cre&iacute;a en la asociaci&oacute;n humana y que la felicidad se encontraba en la uni&oacute;n. Una vez le preguntaban a un cient&iacute;fico que la conoci&oacute; &iquest;cu&aacute;l cre&iacute;a que era el secreto de esa fuente de inspiraci&oacute;n interminable? Y &eacute;l respondi&oacute;: La profesora Maathai retrata el amor en cada acci&oacute;n suya. El amor era el aliento mismo del nudo de uni&oacute;n natural con la progenie verde. Cada lucha que acometi&oacute; pone de relieve el amor puro e incondicional y sin mancha que form&oacute; la base de sus obras altruistas. Su vida y su obra representan la frase "El amor es el desinter&eacute;s y el yo es falta de amor '.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando recibi&oacute; la llamada, con la que le comunicaron que hab&iacute;a recibido el premio nobel, Wangari detuvo el autom&oacute;vil en un hotel que encontr&oacute; de camino a uno de tantos pueblos que apoyaba con sus proyectos de conservaci&oacute;n forestal y pidi&oacute; permiso para plantar un &aacute;rbol que celebrara el acontecimiento. Ese &aacute;rbol fue un Tulip&aacute;n Africano. </font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/remcf/v2n8/a1f2.jpg"></font></p>         <p align="right"><font face="verdana" size="2">"The living conditions of the poor must be improved if     <br>     we really want to save our environment"    <br>         <br>     Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz 2004.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/remcf/v2n8/a1i1.jpg" target="_blank">Wangari Muta Maathai. Dominio p&uacute;blico.</a></font></p>      ]]></body>
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