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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Homenaje a Mar&iacute;a Luisa Bombal (1910&#150;2010)  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Noticias de un centenario: dossier de homenaje a Mar&iacute;a Luisa Bombal (1910&#150;2010)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Osmar S&aacute;nchez Aguilera*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor/investigador de la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnol&oacute;gico de Monterrey (RZMCM).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 09/012/2008     <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 17/05/2009</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte de la singularidad del siglo XX hispanoamericano, en materia de literatura, se debi&oacute; a la emergencia de un nutrido grupo de escritoras ya en el inicio del mismo: Delmira Agustini, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Teresa de la Parra, Victoria Ocampo, Silvina Ocampo, Juana de Ibarbourou, Norah Lange, Lydia Cabrera, Mar&iacute;a Luisa Bombal, Dulce Mar&iacute;a Loynaz..., entre las m&aacute;s famosas. No ser&iacute;a temerario afirmar que esa emergencia masiva resume el acontecimiento literario (y sociocultural) que de manera inequ&iacute;voca y m&aacute;s radical distingue, en Hispanoam&eacute;rica, al siglo XX de los anteriores en cuanto a los sujetos psicosociales implicados en el funcionamiento de la literatura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tantas escritoras de m&eacute;rito aparecidas en un lapso de aproximadamente diez a&ntilde;os entre sus respectivos estrenos como tales ten&iacute;an que singularizarse y singularizar <i>a priori </i>el decurso de una tradici&oacute;n en la que sus cong&eacute;neres hab&iacute;an sobresalido m&aacute;s bien por su raleza... o por (su) excepci&oacute;n: una sor Juana In&eacute;s en el siglo XVII, una Gertrudis G&oacute;mez de Avellaneda en el XIX... y no mucho m&aacute;s como para ameritar el vago etc&eacute;tera. Eso, por supuesto, desde la perspectiva can&oacute;nica, pues si todav&iacute;a aquellas pioneras de la modernidad tuvieron que abrirse paso contra la corriente de concepciones, gustos y valores naturalizada por siglos de costumbre en terreno literario, se entender&aacute; que a las contempor&aacute;neas de la Avellaneda (1814&#150;1873) y m&aacute;s a&uacute;n a las de sor Juana (1648&#150;1695) se les hayan exigido, como condici&oacute;n para superar los filtros del canon, haza&ntilde;as intelectuales inconcebibles aun para sus propios colegas varones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Narradoras o ensayistas varias de ellas, habitual ha sido, sin embargo, identificarlas con la poes&iacute;a, referirse a todas como poetas. Con lo que salta de inmediato otro desv&iacute;o, otra imprecisi&oacute;n de resonancia ya hist&oacute;rica: Victoria Ocampo (1890&#150;1979), Teresa de la Parra (1889&#150;1936), Lydia Cabrera (1900&#150;1991) descollaron como ensayistas, memorialistas o narradoras. Pero, aun las poetas m&aacute;s renombradas entre ellas &#151;Mistral (1889&#150;1957) y Storni (1892&#150;1938)&#151; acumularon una considerable producci&oacute;n en prosa reflexiva de car&aacute;cter ensay&iacute;stico o colindante con el art&iacute;culo, la rese&ntilde;a o la nota. Muy impreciso, entonces, es constre&ntilde;ir a poemas (en verso o prosa) todo el corpus textual producido por estas escritoras surgidas en el periodo que media entre la declinaci&oacute;n del modernismo y la consolidaci&oacute;n de las po&eacute;ticas de vanguardia en la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Narradora marcada notablemente por el esp&iacute;ritu renovador de la vanguardia<sup><a href="#notas">1</a></sup> (con t&eacute;cnicas de montaje que, en sus versiones castellanas, prefieren, a la subdivisi&oacute;n tradicional del relato en cap&iacute;tulos, el flujo de las intermitencias o los fragmentos en la historia narrada, acorde con el ritmo de las asociaciones mentales de la voz &#151;o voces&#151; narradora(s), siempre ensimismada(s); predilecci&oacute;n por el discurso indirecto libre en la reproducci&oacute;n de las voces de los otros; coexistencia de varios puntos de vista o acentuaciones sobre una misma palabra; juego como de espejos entre voces narradoras...), la chilena Mar&iacute;a Luisa Bombal (1910&#150;1980) logr&oacute; singularizarse aun entre esas escritoras&#150;pioneras, adem&aacute;s, por un reconocimiento bastante r&aacute;pido durante la d&eacute;cada de 1930 (Buenos Aires, revista y editorial Sur, amistad con Neruda, con Mistral, con Lange, con Girondo, con Borges...) &#151;a partir de, cuando menos, una novela consagratoria&#151; y por la aceptaci&oacute;n de una trascendencia hist&oacute;rico&#150;literaria que no pocas veces se le ha escamoteado a las otras.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento m&aacute;s de singularidad, en el caso de esta narradora chilena, vendr&iacute;a dado por su distancia del feminismo expl&iacute;cito, y ni se diga de su asunci&oacute;n militante, a las maneras de Alfonsina Storni, de Victoria Ocampo, de Teresa de la Parra, o de Gabriela Mistral.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que De la Parra, por ejemplo, calific&oacute; el suyo como feminismo moderado, pues que no le interesaba reclamar o defender los derechos de la mujer como agente de la actividad pol&iacute;tica;<sup><a href="#notas">3</a></sup> y Mistral tuvo como pilar de su feminismo (contrario en eso al de Storni) la idea de que la maternidad era lo m&aacute;s alto a que pod&iacute;an aspirar los seres humanos, aun por encima del conjunto de producciones simb&oacute;licas cifradas bajo la palabra "arte" (en cuya memoria de siglos musa pasiva fue el rol m&aacute;s natural de la mujer, y potencia y fecundidad creativas lo propio del hombre), Bombal crey&oacute; en una naturaleza de corte no poco esencialista que ayudar&iacute;a a comprender la no&#150;comunicaci&oacute;n entre hombres y mujeres en sus interacciones a lo largo de la historia. Semejante naturaleza reconoce en el intelecto y la fuerza el axis del comportamiento masculino, y en la enso&ntilde;aci&oacute;n y los sentimientos el del femenino. Feminismo entonces &iquest;para qu&eacute;?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Disociada por voluntad propia del feminismo (expl&iacute;cito o militante), en la narrativa de Bombal no escasean, sin embargo, las puntadas que favorecen la orientaci&oacute;n de su lectura (/interpretaci&oacute;n) en ese rumbo. En efecto, si, por un lado, pueden rastrearse huellas de esa disociaci&oacute;n ya desde su rotundo enunciado tard&iacute;o: "no me inspir&oacute; para nada el feminismo porque nunca me import&oacute;. S&iacute; le&iacute;a mucho a Virginia Woolf, pero porque sus conceptos los hac&iacute;a novelas y no daba sermones",<sup><a href="#notas">4</a></sup> o en su creencia de que es la naturaleza de la mujer (organizada, adem&aacute;s, en torno al amor) la que condenar&iacute;a a &eacute;sta a vivir en funci&oacute;n de otros que, por naturaleza tambi&eacute;n, parecer&iacute;an incapacitados a su vez para corresponderle; por otro lado, son m&aacute;s notables los indicios en toda esa obra (incluidas esas mismas huellas) de una fuerte conciencia de mujer interesada en entender la existencia de s&iacute; misma y, por extensi&oacute;n, la suerte de sus cong&eacute;neres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, ni esto la har&iacute;a forzosamente feminista, ni el serlo (o no) afectar&iacute;a el m&eacute;rito de su obra en tanto producci&oacute;n literaria, o incluso la validez de la consideraci&oacute;n de la misma en cualquier reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica de las ideas (literarias y no) al momento de pensar en la mujer como revisora de su situaci&oacute;n psicosocial con respecto al hombre y como constructora de im&aacute;genes (/ideas) acerca de ella misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del protagonismo constante de los personajes femeninos en sus novelas y cuentos (Br&iacute;gida, Ana Mar&iacute;a, la innombrada protagonista&#150;narradora de <i>la &uacute;ltima niebla, </i>Yolanda, Mar&iacute;a Griselda: provenientes todas de la burgues&iacute;a media o media alta), con sus rebeld&iacute;as pasivas y sus cuestionamientos mentales de ciertas jerarqu&iacute;as, valoraciones y costumbres avaladas por una sociedad androc&eacute;ntrica, la revisi&oacute;n a que es sometida la instituci&oacute;n del matrimonio bastar&iacute;a para insertar la obra de Bombal en el mapa del variopinto feminismo en el que se mueven con variadas conciencia e intensidad colegas suyas durante las d&eacute;cadas iniciales del siglo XX.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Punto neur&aacute;lgico, el matrimonio devino en la obra de Bombal un verdadero <i>leit motif, </i>un motivo recurrente. Pero no s&oacute;lo en la suya: inevitable, al parecer, en las reflexiones de las mujeres m&aacute;s activas en el pensamiento sobre su propia suerte, el matrimonio cuenta con toda una tradici&oacute;n en la literatura producida por ellas en Hispanoam&eacute;rica, desde aquella monja jer&oacute;nima que, en el siglo XVII, prefiri&oacute; las incomodidades de la vida conventual a las subordinaciones aprior&iacute;sticas del matrimonio, seg&uacute;n lo refiere en su m&aacute;s c&eacute;lebre carta (ensayo tambi&eacute;n); hasta la escritora argentina de la segunda mitad del siglo XX que en su "Cambio de armas" (1982) sugiere una transici&oacute;n como de grados o s&oacute;lo de matices entre el &aacute;mbito p&uacute;blico alterado por una dictadura militar y el &aacute;mbito privado representado por un matrimonio (o su simulacro), en lo concerniente al tipo de relaciones, siempre de dominaci&oacute;n, presentes en uno y otro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las contempor&aacute;neas mismas de Bombal ese motivo abunda. Para muestra bastar&aacute; el bot&oacute;n aportado por una "moderada": la venezolana Teresa de la Parra, quien desde la d&eacute;cada de 1910 viene deslizando su resistencia a las subordinaciones y mutilaciones que para la mujer implica la instituci&oacute;n del matrimonio. Ya en su cuento "Historia de la se&ntilde;orita grano de polvo bailarina del sol" queda sugerido con bastante firmeza que la mujer, representada en la figura de la tan sencilla como feliz bailarina, pone en riesgo su gracia plena, su libertad y aun su vida, lo mismo a manos del posesivo mu&ntilde;eco que la ama obsesivamente, que por el desinter&eacute;s del insecto gigante que se la traga en un bostezo casual cuando ella pasaba cerca de &eacute;l. Entre uno y otro extremo, ella se encuentra a gusto a solas consigo misma, inundada por el rayo de sol que entra por una ventana. Acaso m&aacute;s evidente resistencia al compromiso matrimonial ofrece su novela <i>Ifigenia (diario de una se&ntilde;orita que escrib&iacute;a porque se fastidiaba), </i>desde el momento en que sugiere, ya en su t&iacute;tulo, una identificaci&oacute;n de su protagonista con la hija de Agamen&oacute;n sacrificada por &eacute;ste para favorecer el buen viaje de sus tropas hacia Troya: sacrificio equivalente es para Mar&iacute;a Eugenia Alonso el matrimonio que sus mayores han arreglado para ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta resistencia al matrimonio en el caso de Teresa de la Parra lleg&oacute; a consolidarse tanto en su pensamiento que hasta se desliz&oacute; en la primera de sus conferencias sobre la "Influencia de las mujeres en la formaci&oacute;n del alma americana", cuando afirm&oacute; que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que la mujer sea fuerte, sana y verdaderamente limpia de hipocres&iacute;a, no se la debe sojuzgar frente a la nueva vida, al contrario, debe ser libre ante s&iacute; misma, consciente de los peligros y de las responsabilidades, &uacute;til a la sociedad, aunque no sea madre de familia, e independiente pecuniariamente por su trabajo y su colaboraci&oacute;n junto al hombre, ni due&ntilde;o, ni enemigo, ni candidato explotable, sino compa&ntilde;ero y amigo.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Bombal la narradora y protagonista innominada de <i>la &uacute;ltima niebla, </i>la protagonista de <i>la amortajada, </i>la Br&iacute;gida de "El &aacute;rbol", la Yolanda de "Islas nuevas" y la protagonista hom&oacute;nima de "La historia de Mar&iacute;a Griselda" tienen en com&uacute;n, precisamente, su posicionamiento o su suerte con respecto a la instituci&oacute;n del matrimonio. De hecho, parecer&iacute;a que ese rasgo es clave para que ellas puedan fungir como hero&iacute;nas de sus correspondientes narraciones. Casadas o por casar, para cumplir esa funci&oacute;n, ellas han de posicionarse, preferiblemente, como no conformes con el resultado, o no interesadas en esa posibilidad. Pues el objeto de esa revisi&oacute;n, sosegada en la superficie pero abrasiva en el fondo, es la funcionalidad del matrimonio, a partir de la reiterada frustraci&oacute;n que &eacute;ste genera, sobre todo, en (y desde) ellas, las protagonistas, quienes, por a&ntilde;adidura, tienen en esa "sacrosanta" instituci&oacute;n su &uacute;nica posibilidad de realizaci&oacute;n plenaria como personas.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;Para qu&eacute; nos casamos?</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Por casarnos &#151;respondo. /&#91;...&#93;/</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;Sabes que has tenido una gran suerte al casarte conmigo?</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;S&iacute;, lo s&eacute; &#151;replico, cay&eacute;ndome de sue&ntilde;o.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;Te hubiera gustado ser una solterona arrugada, que teje para los pobres</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de la hacienda? <i>(la &uacute;ltima niebla, </i>1935)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; se hab&iacute;a casado con ella? Para continuar una costumbre, tal vez para estrechar la vieja relaci&oacute;n de amistad con su padre. Tal vez la vida consist&iacute;a para los hombres en una serie de costumbres consentidas y continuas. ("El &aacute;rbol", 1939)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En dos textos distintos, una misma cuesti&oacute;n, la del matrimonio, el matrimonio en cuesti&oacute;n: &iquest;por qu&eacute;?, &iquest;para qu&eacute;?...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando ahora el hilo de su biograf&iacute;a, hallamos que despu&eacute;s de su gloriosa estancia porte&ntilde;a de casi una d&eacute;cada, a partir de 1940 vendr&iacute;a una residencia de casi 30 a&ntilde;os en EE.UU., como antes hab&iacute;a tenido otra en Francia entre inicios de los a&ntilde;os veintes y los primeros treintas. Vi&ntilde;a del Mar, Santiago de Chile, Buenos Aires, Par&iacute;s, Nueva York... Con semejante expediente viajero desde ni&ntilde;a no sorprende que se haya movido, tambi&eacute;n como escritora, entre varios idiomas: el franc&eacute;s estudiado en el Colegio de Monjas y consolidado en La Sorbona: "la lengua que yo amara y creyera habr&iacute;a de ser la m&iacute;a en mi anhelo de futuro escritor", seg&uacute;n lo expusiera ella misma en su discurso de recepci&oacute;n del Premio de la Academia Chilena de la Lengua (1977);<sup><a href="#notas">6</a></sup> el ingl&eacute;s en el que escribi&oacute; varias novelas <i>(House of Mist, The shrouded Woman, The Foreign Minister), </i>adem&aacute;s de realizar doblajes y hacer publicidad, buscando integrarse a un nuevo ambiente sociocultural del modo que le era m&aacute;s familiar a ella;<sup><a href="#notas">7</a> </sup>y el espa&ntilde;ol al que termin&oacute; debi&eacute;ndole su reconocimiento y consagraci&oacute;n como escritora: <i>la &uacute;ltima niebla </i>(1935), <i>la amortajada </i>(1938), "El &aacute;rbol" (1939), "La historia de Mar&iacute;a Griselda" (1946; 1976)...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bastar&iacute;a invocar unos pocos ejemplos de su escritura en espa&ntilde;ol para adentrarnos en las bases de tal reconocimiento: "Los hombres, ellos, logran poner su pasi&oacute;n en otras cosas. Pero el destino de las mujeres es remover una pena de amor en una casa ordenada, ante una tapicer&iacute;a inconclusa."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede leerse en <i>la amortajada: </i>"remover una pena de amor en una casa ordenada": la casa como &aacute;mbito propio, "natural", de la mujer; el amor como un residuo, una ceniza, de algo que la protagonista novelesca tiene que dedicarse a recomponer en su memoria y con ayuda de su fantas&iacute;a; "tapicer&iacute;a inconclusa": la espera paciente del amor ideal, siempre distante, quiz&aacute; inalcanzable, como nueva Pen&eacute;lope que despliega su ingenio para poder ser fiel al esposo que una vez perdi&oacute; debido a la guerra u otra actividad en el espacio p&uacute;blico; y, por a&ntilde;adidura, esa "casa ordenada" descubre un puente, no importa si involuntario, con un emblema de la poes&iacute;a vanguardista hispanoamericana, <i>altazor, </i>de Vicente Huidobro, por intermedio del verso introductorio de su canto n: "Mujer el mundo est&aacute; amueblado por tus ojos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "La historia de Mar&iacute;a Griselda" salta este otro ejemplo de esa prosa narrativa en la que sobresale tanto el sentido de ritmo y el gusto por las im&aacute;genes, que tan cerca la ubican de la poes&iacute;a: "Y comprendi&oacute; lo que era el alma, y la admiti&oacute; t&iacute;mida, vacilante y ansiosa, y acept&oacute; la vida tal cual era: ef&iacute;mera, misteriosa e in&uacute;til, con su m&aacute;gica muerte que tal vez no conduce a nada". En principio, rara, para un texto en prosa dedicado a contar la historia que su t&iacute;tulo anuncia, es esa acumulaci&oacute;n de la conjunci&oacute;n copulativa "y" en apenas dos l&iacute;neas o renglones que no pueden escamotear su parentesco versal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo m&aacute;s, ahora tomado de <i>la &uacute;ltima niebla, </i>servir&aacute; para constatar la sutil y muy cuidada textura de la prosa bombaliana, incluso cuando se dedica primeramente a referir una experiencia tan intensa como subversiva en la escritura de una mujer hispanoamericana en la d&eacute;cada de los treintas: un orgasmo de mujer:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su cuerpo me cubre como una grande ola hirviente, me quema, me penetra, me envuelve, me arrastra desfallecida. A mi garganta sube algo as&iacute; como un sollozo, y no s&eacute; por qu&eacute; empiezo a quejarme, y no s&eacute; por qu&eacute; me es dulce quejarme, y dulce a mi cuerpo el cansancio infligido por la preciosa carga que pesa entre mis muslos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego que esas distinciones ser&iacute;an dif&iacute;ciles de repetir, aun por ella misma en sus textos ingleses. Tal vez sea eso, y no s&oacute;lo la profundidad psicol&oacute;gica de sus personajes femeninos, lo que se echa de menos en esos otros textos suyos. M&aacute;s importante a&uacute;n, al respecto, es constatar el influjo rec&iacute;proco entre sus narraciones en ingl&eacute;s y en espa&ntilde;ol: del espa&ntilde;ol sobre el ingl&eacute;s, y del ingl&eacute;s sobre el espa&ntilde;ol. Si, v. gr., <i>la amortajada </i>de 1938 difiere de la de 1968, ello se debe a que entre ambas medi&oacute; su novela en ingl&eacute;s <i>House of Mist </i>(1948) acrecentada con "La historia de Mar&iacute;a Griselda" (1846). De modo que en 1968 era inevitable la gravitaci&oacute;n de la versi&oacute;n inglesa sobre <i>la amortajada </i>revisada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cualquier modo, ese desplazamiento de su escritura entre el espa&ntilde;ol y el ingl&eacute;s (traducciones, versiones, cruzamientos o inserciones de unos textos en otros, etc&eacute;tera) ofrece bastante campo virgen para el trabajo filol&oacute;gico, comparativo, en la delimitaci&oacute;n de versiones y en el establecimiento de textos, no s&oacute;lo por ese trasiego sobre la frontera de ambos idiomas, sino porque, tambi&eacute;n, a veces de manera simult&aacute;nea, Bombal introdujo modificaciones en distintas ediciones de m&aacute;s de un texto suyo en castellano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las lindes de ese campo se sit&uacute;an los estudios de la doctora Margo Echenberg y de la maestra Blanca Aurora Mondrag&oacute;n elaborados expresamente para integrar este <i>dossier de </i>homenaje a Mar&iacute;a Luisa Bombal con motivo del centenario de su nacimiento. Mientras que el de Blanca se ocupa de rastrear las diferencias de sentido que en el aspecto religioso introducen las modificaciones de <i>la amortajada </i>a partir de su edici&oacute;n de 1968, acorde con los nuevos matices y soluciones adquiridos por el pensamiento de la autora en esa direcci&oacute;n; el de Margo se dedica a desentra&ntilde;ar, comparar y juzgar las implicaciones de la creaci&oacute;n/introducci&oacute;n de personajes femeninos en los equivalentes ingleses de <i>la &uacute;ltima niebla (House of Mist) </i>y de <i>la amortajada (The shrouded Woman). </i>Ambas lo hacen con mucha solvencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy promisoria y sugestiva, adem&aacute;s de delicada, se vislumbra esta arista comparativa en los estudios de la obra de Bombal, porque es evidente, con s&oacute;lo verificar fechas, que las modificaciones realizadas por ella en sus textos en castellano no fueron ajenas a la recuperaci&oacute;n de esos textos para sus recreaciones y ampliaciones en ingl&eacute;s. Y el hecho de que la propia narradora dedicara tiempo a traducirse ella misma del ingl&eacute;s al castellano permite ilustrar su conciencia de las diferencias o distancias entre los textos resultantes de ese trasiego idiom&aacute;tico (o entre idiomas) en ambas direcciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muy valiosa edici&oacute;n de <i>Obras completas </i>de Bombal preparada por Luc&iacute;a Guerra deja entrever la escasa atenci&oacute;n que hasta hace poco se le ha prestado a la arista comentada en la bibliograf&iacute;a cr&iacute;tica dedicada a esta obra: no se precisan ah&iacute; las ediciones de los textos reunidos, en los casos en que ha habido modificaciones de una a otra, tampoco se especifican fechas de las versiones, y menos a&uacute;n se considera la parte inglesa de tales <i>Obras completas.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Imposible cerrar esta noticia de presentaci&oacute;n sin un agradecimiento expreso, primero, a la doctora Margo Echenberg y a la maestra Blanca Aurora Mondrag&oacute;n por aceptar no s&oacute;lo mi invitaci&oacute;n a colaborar en este <i>dossier, </i>sino tambi&eacute;n los temas sugeridos a cada una, a partir de mi conocimiento de sus intereses y competencias individuales, as&iacute; como por el gusto de los hallazgos y textos compartidos sobre la marcha; y, segundo, a la doctora Dora Elvira Garc&iacute;a, directora de esta revista, por confiar desde la primera vez en los merecimientos, en la justicia, de este homenaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> As&iacute; se ocupaba de su obra hace ya algunos a&ntilde;os, dando por un hecho ajeno a discusi&oacute;n la impronta vanguardista de toda ella, Francine Masiello en su art&iacute;culo "Texto, ley, transgresi&oacute;n: especulaci&oacute;n sobre la novela (feminista) de vanguardia", en <i>Revista Iberoamericana, </i>n&uacute;m. 132&#150;133. Pittsburg, Universidad de Pittsburg, 1985, pp. 807&#150;822.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3216241&pid=S1870-879X201000010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> "Mar&iacute;a Luisa Bombal is the mother of all us", lleg&oacute; a sostener Carlos Fuentes, uno de los protagonistas y l&iacute;deres de opini&oacute;n m&aacute;s influyentes en la nueva narrativa hispanoamericana. <i>cf. </i>Luc&iacute;a Guerra, "Mar&iacute;a Luisa Bombal", en Diane Martin, <i>The Spanish&#150;American Women Writers. The Bibliographical Sources. </i>Westport, Greenwood Press, 1990, p. 42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3216243&pid=S1870-879X201000010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En "Influencia de las mujeres en la formaci&oacute;n del alma americana", ensayo de 1930 fluctuante entre la conferencia y la confidencia, esta escritora venezolana se declara asustada y aturdida por el reclamo de las sufragistas "para conseguir que las mujeres tengan las mismas atribuciones y responsabilidades pol&iacute;ticas que los hombres" y explica que "las mujeres debemos agradecerles mucho a los hombres el que hayan tenido la abnegaci&oacute;n de acaparar de un todo para ellos el oficio de pol&iacute;ticos. Me parece que, junto con el de los mineros de carb&oacute;n, es uno de los m&aacute;s duros y menos limpios que existen". Teresa de la Parra, <i>Obra escogida. </i>M&eacute;xico, FCE/Monte &Aacute;vila Latinoamericana, 1992, t. 2, p. 19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3216245&pid=S1870-879X201000010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Muestra de que tal idea era compartida, Bombal dir&aacute; en su "Testimonio autobiogr&aacute;fico" que ella, de joven, "pensaba que la pol&iacute;tica era cosa de hombres", en M. L. Bombal, <i>Obras completas. </i>3<sup>a</sup> ed. Barcelona&#150;Buenos Aires&#150;M&eacute;xico&#150;Santiago de Chile, Andr&eacute;s Bello, 2000, p. 331.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3216246&pid=S1870-879X201000010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ibid., p. 337.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> T. de la Parra, "Influencia de las mujeres...", en <i>op. cit., </i>pp. 18&#150;19. En sus procesos period&iacute;sticos de esos mismos a&ntilde;os, Alfonsina Storni no da tregua a las inconsistencias de diversa &iacute;ndole que sotienen el matrimonio y aun la imagen al uso de la familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> M. L. Bombal, "Discurso en la Academia Chilena de la Lengua", en <i>Obras completas, </i>p. 320. En ese aspecto su caso guarda alguna similitud con el de la argentina Victoria Ocampo, mejor preparada inicialmente para realizarse como escritora en franc&eacute;s que en su lengua materna.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>En ese mismo discurso, la propia Bombal llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que para las traducciones de sus principales novelas a otros idiomas (franc&eacute;s, alem&aacute;n, japon&eacute;s, sueco, checoeslovaco) se hayan tomado como base sus equivalentes en ingl&eacute;s, y no las castellanas.</font></p>      ]]></body><back>
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