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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as y noticias</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Subversi&oacute;n de la violencia</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mauricio Pilatowsky*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Marco Antonio Jim&eacute;nez, ed., subversi&oacute;n de la violencia. M&eacute;xico, UNAM/Juan Pablos Editor, 2007.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Coordinador de Investigaci&oacute;n UIM. <a href="mailto:mauripilia@gmail.com">mauripilia@gmail.com</a> </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 12/02/2008     <br>   Fecha de aceptaci&oacute;n: 06/06/2008</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto que nos convoca, y que se edita como un libro, re&uacute;ne diez trabajos de diversas disciplinas que atienden el tema de la violencia. Como sucede con todas las compilaciones, la diversidad de perspectivas enriquece pero tambi&eacute;n dispersa. Este libro no escapa a esta situaci&oacute;n parad&oacute;jica que dificulta su presentaci&oacute;n. Aunque esta afirmaci&oacute;n podr&iacute;a entenderse como una disculpa anticipada por la incapacidad de ofrecer una visi&oacute;n que integre las distintas reflexiones, sugiero que se acepte como una limitaci&oacute;n que no necesariamente debe adjudic&aacute;rsele al libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ensayos que se enfrentan al tema de la violencia no est&aacute;n ordenados en su &iacute;ndice por secciones. En la mayor&iacute;a de ellos se abordan temas de actualidad y en algunos se recogen cuestiones de la realidad mexicana. No es mi intenci&oacute;n ir presentando cada uno de los trabajos como unidades desarticuladas sino buscar un hilo conductor que los agrupe.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya que de hilos se trata que sea el mismo t&iacute;tulo el que funcione como "aguja". <i>subversi&oacute;n de la violencia</i><b>, </b>buscando en el diccionario "subvertir" significa: Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral. En el prefacio, Jim&eacute;nez lo explica como: "subversi&oacute;n de la violencia, como sublevaci&oacute;n de la propia violencia contra s&iacute; misma" (p. 10). A partir de estas definiciones entendemos que el prop&oacute;sito de la reflexi&oacute;n compartida es el de enfrentarse al tema de la violencia desde una perspectiva cr&iacute;tica. He aqu&iacute; una de las virtudes de este estudio, reconocer que se est&aacute; pisando en un terreno complicado donde es dif&iacute;cil posicionarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro com&uacute;n denominador consiste en cuestionar toda aproximaci&oacute;n ingenua o maniquea del tema. Como lo afirma Constante: "Ni todos los pac&iacute;ficos son gente de bien, ni todos los violentos son unos criminales" (p. 67). La violencia acompa&ntilde;a la convivencia y se vuelve un elemento constitutivo de toda formaci&oacute;n cultural. As&iacute; lo presenta Jim&eacute;nez desde una lectura donde la mirada marxista imprime su huella, Gerber y Vega recogen las aportaciones del psicoan&aacute;lisis; para Constante la aproximaci&oacute;n es m&aacute;s bien filos&oacute;fica, Ramos se acerca desde la literatura, Sanabria desde la ciencia pol&iacute;tica; Mier y Cajas desde la antropolog&iacute;a, Ju&aacute;rez se aproxima desde un an&aacute;lisis de la cultura y Paya nos muestra un estudio de caso para hablar en t&eacute;rminos filos&oacute;fico pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos los autores existe una pregunta rectora, &iquest;es posible pensar una sociedad sin violencia? Algunos van a&uacute;n m&aacute;s lejos y se cuestionan si es posible recuperar una forma de violencia que se justifique. Jim&eacute;nez incluso propone que "al colocar exclusivamente la violencia del lado oscuro y aberrante de la humanidad, se desconoce el papel creador que &eacute;sta tiene" (p. 21). Para varios autores las reflexiones de Benjamin en su ensayo "Para una cr&iacute;tica de la violencia" les permite encontrar un sentido positivo en &eacute;sta. De alguna manera, podr&iacute;amos leer este libro como una confirmaci&oacute;n de aquella sentencia que aparece en las Tesis de Filosof&iacute;a de la Historia "Todo documento de cultura lo es a su vez de la barbarie". A manera de presagio, el pensador alem&aacute;n dio cuenta de su propia situaci&oacute;n ya que en esos momentos hu&iacute;a del fascismo, sin haber podido constatar la magnitud de la cat&aacute;strofe. &Eacute;l se quit&oacute; la vida en la frontera franco&#150;espa&ntilde;ola a inicios de la Segunda Guerra Mundial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La maquinaria nazi de la muerte, con sus campos de concentraci&oacute;n y exterminio le dieron un significado siniestro a la violencia de Estado. Paya recoge, en su ensayo los testimonios de los sobrevivientes, en particular, la relaci&oacute;n entre poder y cuerpo. Nos dice que "el poder es un dominio sexuado porque, precisamente, los cuerpos son su soporte" (p. 305). De las im&aacute;genes de los cad&aacute;veres desnudos, las cabezas rapadas, los n&uacute;meros tatuados, los jabones de grasa humana, el hambre como mecanismo de sometimiento y el sinn&uacute;mero de atrocidades, nos trae a las prisiones mexicanas para ense&ntilde;arnos como en ellas el sometimiento est&aacute; determinado por lo que &eacute;l define como "la di&aacute;da pulcro/inmundo" (p. 298). Al recoger el testimonio de un preso del Reclusorio Sur comenta: "el vestido, los objetos personales, son se&ntilde;ales de humanidad, en cambio la situaci&oacute;n de hambre y escasez, la desnudez o la identificaci&oacute;n con las excreciones, impide la consonancia con la cultura" (p. 322).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia entendida en esta relaci&oacute;n entre <i>Eros </i>y <i>Thanatos </i>conforma la parte medular en la lectura que Freud hace de la cultura, por lo que la aproximaci&oacute;n psicoanal&iacute;tica se integra coherentemente a este estudio colectivo. Gerber lo explica de la siguiente manera: "si por un lado hay violencia en toda manifestaci&oacute;n de erotismo, por el otro hay un goce con caracter&iacute;sticas indudablemente er&oacute;ticas en toda violencia que los sujetos ejercen, sea de modo sublimado en la creaci&oacute;n, sea de manera directa en la destrucci&oacute;n" (p. 201).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Constante lo recoge a partir de la uniformidad de la violencia como mecanismo de sometimiento: "Lo an&oacute;malo no es que la violencia se justifique, sino que ella se normalice creando un ambiente, una forma de ser, una cultura en la que el arte de justificarla y hasta la teor&iacute;a justificante, resultaran superfuas" (p. 92).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sociedad actual existe una banalizaci&oacute;n de la violencia, el Estado persigue toda aquella que no recae dentro de su administraci&oacute;n, y al mismo tiempo, nos presenta su ejercicio como un medio para garantizar la paz. Es as&iacute; como se permite hablar de guerras preventivas, combate contra la inseguridad o cateos sin orden judicial, como acciones para erradicar la violencia. Este discurso del poder que legitima sus acciones a nombre de una ilusi&oacute;n es constitutivo del Estado Moderno. Jim&eacute;nez se refiere a esto cuando afirma que: "Creer que un gran tribunal con sus jueces vendr&aacute;n y eliminar&aacute;n para siempre la violencia, no es un sue&ntilde;o inocente, de alg&uacute;n modo los reg&iacute;menes totalitarios nos lo dejaron conocer" (p. 61).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este interesante di&aacute;logo sobre la violencia los autores coinciden en un diagn&oacute;stico realista: no hay mucho lugar para la esperanza y tambi&eacute;n coinciden en que no se vislumbran cambios estructurales que permitan dejar atr&aacute;s aquella sentencia de Benjamin. En su ensayo Sanabria realiza un estudio sobre la relaci&oacute;n entre la violencia del Estado y los ej&eacute;rcitos y llega a la conclusi&oacute;n de que "el empleo de la violencia por parte del poder pol&iacute;tico, como un recurso, continuar&aacute; vigente en el escenario mundial del siglo XXI, tanto al interior como al exterior de los estados, lo que realmente cambiar&iacute;a ser&aacute;n los medios tecnol&oacute;gicos de los que dispondr&aacute;n los actores de la relaci&oacute;n de poder" (p.293).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n que hace Ramos sobre Dostoyevski va en este mismo sentido. Nos dice que: "su doctrina del arrepentimiento no ten&iacute;a remedio: estaba convencido de que los hombres prefer&iacute;an la seguridad a la libertad, la convivencia social a los sue&ntilde;os, y el sometimiento a la autocracia que los gobernaba" (p. 255). Las ideas de este escritor ruso no ser&iacute;an tan relevantes de no haber sido una de las figuras m&aacute;s importantes de la literatura universal.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya que la presentaci&oacute;n de un libro no debe tener como prop&oacute;sito deprimir a los posibles lectores y hasta este momento les he presentado una visi&oacute;n bastante sombr&iacute;a, concluir&eacute; rescatando algunos puntos donde los autores nos invitan a alejarnos de la barbarie. Jim&eacute;nez afirma, haciendo suya una reflexi&oacute;n de Sorel, que "efectivamente, para &eacute;l, por definici&oacute;n, la fuerza tiene un uso represivo, mientras que la violencia dirigida contra ella es liberadora" (p. 31). Desde el psicoan&aacute;lisis Vega afirma que "se tendr&aacute; que humanizar a la naturaleza, es decir, encontrar esas palabras que no se vuelvan actos sin sentido" (p. 243). Constante, por otro lado, recupera a Camus cuando dice "quiz&aacute; deber&iacute;a cerrar esta alocuci&oacute;n parodiando las &uacute;ltimas frases de <i>cal&iacute;gula</i>: "la utilidad de la violencia es dar oportunidad a lo imposible, aunque en ello nos vaya la vida" (p. 94).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para agregarme a este di&aacute;logo me gustar&iacute;a recoger la propuesta de Jim&eacute;nez donde afirma que "es inaceptable el argumento de que la responsabilidad de la situaci&oacute;n actual sea la misma para todos" (p. 9). As&iacute; como la historia del vencedor no corresponde a la memoria del vencido, la violencia del victimario no gravita en el mismo orden moral de aquella que utiliza la v&iacute;ctima como mecanismo de resistencia. La responsabilidad de la palabra consiste en desenmascarar el enga&ntilde;o articulador de la violencia aniquiladora. Frente a esta barbarie disfrazada de cultura, la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica no ha dicho su &uacute;ltima palabra y como prueba de ello la oportunidad de comentar en este espacio de lectura.</font></p>      ]]></body>
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