<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-879X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[En-claves del pensamiento]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[En-clav. pen]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-879X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-879X2007000200009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La historia de la cultura cristiana según Christopher Dawson]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez Uriarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mari Carmen]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Filosofía y Letras ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>1</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>149</fpage>
<lpage>157</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-879X2007000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-879X2007000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-879X2007000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentario a libros</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La historia de la cultura cristiana seg&uacute;n  Christopher Dawson</b></font></p> 	         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mari Carmen S&aacute;nchez Uriarte<sup>1</sup></b></font></p> 	         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que aqu&iacute; se comenta, <i>Historia de la cultura cristiana,</i> est&aacute; compuesto por una serie de escritos del ingl&eacute;s Christopher Dawson, publicados originalmente en ingl&eacute;s como cap&iacute;tulos de sus obras: <i>The Making of Europe, Medieval Essays, Religion and the Rise of Western Culture</i> y <i>Progress and Religion,</i> aparecidos entre 1929 y 1953. Estos cap&iacute;tulos fueron seleccionados, traducidos y ordenados en secuencia hist&oacute;rica por Heberto Verduzco Hern&aacute;ndez y ofrecen un an&aacute;lisis de larga duraci&oacute;n de la vida sociocultural de la cristiandad. Para aquellos que est&aacute;n interesados en entender el papel de la religi&oacute;n en la cultura occidental y en las ra&iacute;ces cristianas de la historia europea &eacute;sta es una obra indispensable.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christopher Dawson (1889&#150;1970) historiador y soci&oacute;logo por Winchester y Oxford, proven&iacute;a del anglicanismo aunque se convirti&oacute; a la fe cat&oacute;lica en 1914. El inter&eacute;s de su vasta obra gira en torno a la cultura cristiana y su significado y su originalidad radica en considerar que las causas de los procesos hist&oacute;ricos son las fuerzas espirituales. Dawson piensa que la religi&oacute;n es la fuerza din&aacute;mica y creadora que genera la cultura, por lo tanto, toda civilizaci&oacute;n se apoya en aquellos elementos que representan mejor sus ideales y que dan forma a su cultura. Sus escritos y reflexiones revelan una profunda conexi&oacute;n entre la fe religiosa y el logro cultural y social, ya que la primera da al hombre el sentido de trascendencia que influye y transforma lo segundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caminemos m&aacute;s sobre el concepto que de cultura tiene nuestro autor, concepto que surge del estudio que hace de los fen&oacute;menos hist&oacute;ricos que son de su inter&eacute;s y que &#151;al mismo tiempo&#151; sostiene el an&aacute;lisis de los procesos que estudia. La cultura es una realidad hist&oacute;rica conformada por los siguientes elementos: el humano, el medio ambiente, el econ&oacute;mico o medio de subsistencia y el pensamiento, mismo que opera por medio del lenguaje. De la interacci&oacute;n de estos cuatro elementos surge la cultura como forma organizada de la vida social que se inspira en una visi&oacute;n particular del mundo y que se expresa en un conjunto de normas de pensamiento y de conducta aceptadas por el grupo humano al que corresponde. Este patrimonio com&uacute;n a todos los miembros de la comunidad es el que le da cohesi&oacute;n, unidad, identidad y continuidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Dawson, la organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de la cultura se da seg&uacute;n ciertos principios superiores y trascendentes, es decir, "seg&uacute;n <i>la ley o leyes superiores de vida"</i><sup><a href="#nota">2</a></sup> que "est&aacute;n <i>por encima</i> de la sociedad y la cultura y que el hombre conoce a trav&eacute;s de la experiencia religiosa".<sup><a href="#nota">3</a></sup> Existe una relaci&oacute;n de vital y activa dependencia de la cultura y de la sociedad con respecto a la religi&oacute;n, misma que desempe&ntilde;a un papel determinante en la conformaci&oacute;n cultural y su desarrollo hist&oacute;rico. La religi&oacute;n es la que conforma, dirige, transforma y da sentido a la cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta transformaci&oacute;n se puede dar por cambios en las condiciones materiales de la comunidad o por la difusi&oacute;n de alg&uacute;n sistema ideol&oacute;gico o religioso que altere su vida. De este modo, la religi&oacute;n es elemento creativo y de cambio, pero es tambi&eacute;n factor de conservaci&oacute;n y estabilidad. Esta trascendencia temporal y espacial de una cultura se debe al peso de las tradiciones que son los verdaderos agentes hist&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal caracter&iacute;stica de cualquier civilizaci&oacute;n cristiana es que es resultado de la mezcla de varias tradiciones culturales, es decir, una comunidad que ha sido penetrada por el cristianismo, se ha apropiado de &eacute;l y lo ha plasmado y proyectado a todas sus formas de vida. La cultura medieval occidental &#151;centro de inter&eacute;s de <i>Historia de la cultura cristiana&#151;</i> es la s&iacute;ntesis de diversas tradiciones: el cristianismo como fe y actividad de la Iglesia; el legado grecolatino transmitido por la propia Iglesia; la asimilaci&oacute;n por los pueblos germ&aacute;nicos de las tradiciones arriba mencionadas; las formas culturales de dichos pueblos y la interacci&oacute;n din&aacute;mica y creativa de los europeos con el cristianismo. Este nuevo sincretismo va a crear instituciones sociales y pol&iacute;ticas basadas en la fe cristiana y &eacute;sta se volver&aacute; fuente de unidad para la comunidad europea. Los siglos XII y XIII van a presenciar la culminaci&oacute;n de este proceso con nuevas creaciones que, con el tiempo, vendr&aacute;n a ser tradiciones culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta s&iacute;ntesis siempre llev&oacute; dentro una tensi&oacute;n entre la tradici&oacute;n de las sociedades b&aacute;rbaras europeas y la cultura religiosa del Imperio cristiano de Occidente. Dicha tensi&oacute;n es el punto de partida de la asimilaci&oacute;n cultural, pero tambi&eacute;n el origen de los conflictos que marcaron el desarrollo hist&oacute;rico de la civilizaci&oacute;n occidental.<sup><a href="#nota">4</a></sup> El siglo XII ser&aacute; testigo de la formaci&oacute;n de estos conflictos de origen religioso y pol&iacute;tico que pendieron siempre sobre la unidad, presagio de la profunda crisis del siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de <i>Historia de la cultura cristiana</i> deja una sensaci&oacute;n de peque&ntilde;ez al lector, primero por la intimidante erudici&oacute;n de su autor y luego por el tiempo y espacio de los que se ocupa. Nuestro erudito va se&ntilde;alando c&oacute;mo, en el largu&iacute;simo periodo que analiza, se gesta una nueva cultura que va a hacer posible los logros de la Europa moderna. Plantea c&oacute;mo el cristianismo transform&oacute; aquellas culturas a las que lleg&oacute; y c&oacute;mo, de igual manera, se apropi&oacute; de ideas, pr&aacute;cticas e instituciones de esas culturas bajo su visi&oacute;n del mundo. Considera que el factor constitutivo del desarrollo de la civilizaci&oacute;n occidental fue la Iglesia &#151;primero la primitiva y luego la medieval&#151; como reducto y agente de la fe cristiana y sus preceptos. De este modo, la tradici&oacute;n espiritual cristiana es la ra&iacute;z de la cultura occidental y, al mismo tiempo, es lo que le da cohesi&oacute;n y significado. La Edad Media europea es, como aplicaci&oacute;n de fe a la vida y de religi&oacute;n a las instituciones, el tiempo y lugar de creaci&oacute;n de esa cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso hist&oacute;rico de la civilizaci&oacute;n occidental tiene, para Dawson, tres fases primordiales. La primera es la formativa desde el surgimiento de la nueva religi&oacute;n a partir del juda&iacute;smo, su entrada al mundo romano y su conversi&oacute;n en este espacio por medio de la tradici&oacute;n latina y algunas tradiciones orientales. La segunda es el desarrollo de la fe cristiana como cultura superior dentro del mundo europeo, desde la ca&iacute;da del Imperio romano hasta la formaci&oacute;n de la Iglesia y de la teolog&iacute;a medievales. Y la tercera es la culminaci&oacute;n de esta s&iacute;ntesis cultural que se expresa en nuevas formas de vida como las &oacute;rdenes religiosas, el municipio, el gremio y la universidad y en formas teol&oacute;gicas, filos&oacute;ficas, literarias y cient&iacute;ficas, todas ellas se integran como plena realizaci&oacute;n de la Edad Media. Esta &uacute;ltima fase incluye la crisis religiosa medieval.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Dawson, los elementos m&aacute;s trascendentes que el cristianismo tom&oacute; de la religi&oacute;n jud&iacute;a fueron la tradici&oacute;n apocal&iacute;ptica, la monote&iacute;sta y la creencia de la supremac&iacute;a del designio divino en la historia. Para la fe cristiana la Encarnaci&oacute;n compenetra la historia divina con la humana, coloca al hombre en el centro del proceso hist&oacute;rico y le confiere su car&aacute;cter universal. Al contacto con la cultura hel&eacute;nica, el cristianismo adquiere un tono humanista situando al hombre en el centro del universo. El helenismo acogido por la religi&oacute;n cristiana se expresa en la figura de san Pablo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roma &#151;formando con el helenismo una unidad cultural&#151; inici&oacute; en Europa occidental un proceso de transformaci&oacute;n que tuvo como base la urbanizaci&oacute;n, la tradici&oacute;n c&iacute;vica y el derecho. As&iacute;, el mundo europeo recibi&oacute; los fundamentos esenciales para el posterior desarrollo de su cultura, adem&aacute;s de heredar un ideal de unidad. El medievo se esforzar&aacute; a&ntilde;os por llevar a cabo este ideal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n del cristianismo por el Imperio romano se debi&oacute; a la inquietud espiritual y a la necesidad de una nueva visi&oacute;n religiosa de la vida que amenaz&oacute; los cimientos mismos del Imperio. Este cristianismo primitivo y su ideal de martirio aseguraron el triunfo de la Iglesia que nunca se pleg&oacute; al poder pol&iacute;tico. Esta Iglesia lleg&oacute; a ser base del orden social, pol&iacute;tico y moral y centro de unidad, sobreviviendo a la persecuci&oacute;n imperial y a la herej&iacute;a. Su reconocimiento oficial por parte de Constantino fue la condici&oacute;n determinante para el desarrollo de un nuevo orden y el reemplazo de la antigua organizaci&oacute;n civil del Imperio romano tard&iacute;o. As&iacute;, el obispo se convirti&oacute; en la figura central de las ciudades y la organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica se configur&oacute; sobre la imperial y se latiniz&oacute;. La transformaci&oacute;n de Europa fue labor de la Iglesia y del cristianismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La base del pensamiento occidental fue y es a&uacute;n la tradici&oacute;n cl&aacute;sica que Roma pas&oacute; a la Iglesia cristiana &#151;como dice Dawson&#151; guardada en el arca del lat&iacute;n. Esta forma latina del helenismo se convirti&oacute; en el fundamento de la cultura occidental y en una de sus principales energ&iacute;as creadoras que culmin&oacute; con la s&iacute;ntesis que dio lugar a la teolog&iacute;a cristiana. San Agust&iacute;n sienta las bases del nuevo pensamiento cristiano, crea la fuente de la &eacute;tica occidental, patrimonio espiritual de la Iglesia medieval, y construye el "puente que hab&iacute;a de conducir del antiguo al Nuevo Mundo".<sup><a href="#nota">5</a></sup> Esta &eacute;poca de tr&aacute;nsito tuvo un importante car&aacute;cter religioso y espiritual, fue la era de los Padres de la Iglesia y de los grandes concilios, fue cuando la Iglesia cristiana se convirti&oacute; en la alternativa para la vida comunal en las ciudades. La <i>ecclesia</i> cristiana fue el centro vital de la futura sociedad y en ella los obispos conservaron la tradici&oacute;n c&iacute;vica. La continuidad se debi&oacute; a que la cultura patr&iacute;stica conserv&oacute; la antigua para el mundo medieval.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo este equipaje a cuestas, el cristianismo y su Iglesia emprenden el camino hacia el resto de Europa y establecen un puente de transformaci&oacute;n entre la civilizaci&oacute;n que representan y las culturas europeas. Desarrollan un proceso sincr&eacute;tico y de resignificaci&oacute;n que culminar&aacute; con la creaci&oacute;n de la cultura occidental, misma que se proyectar&aacute; y promocionar&aacute; al mundo entero de manera casi implacable a partir del siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z de las invasiones germ&aacute;nicas, el logro del cristianismo fue preservar su patrimonio espiritual y cultural en Europa y convertirlo en elemento constitutivo de la nueva civilizaci&oacute;n. La Iglesia medieval logr&oacute; esta preservaci&oacute;n gracias a su organizaci&oacute;n jur&iacute;dica e institucional y al monasticismo &#151;basado en la tradici&oacute;n asc&eacute;tica de Oriente y que recibi&oacute; v&iacute;a Bizancio&#151; que fue la instituci&oacute;n social que, convertida en el principal centro de vida, construy&oacute; la nueva era y ciment&oacute; las bases de la cultura medieval bajo la unidad eclesi&aacute;stica. Este movimiento mon&aacute;stico &#151;iniciado por los benedictinos&#151; fue tambi&eacute;n heredero y guardi&aacute;n de la tradici&oacute;n cl&aacute;sica que ver&aacute; su resurgimiento en la edad carolingia. Entre los siglos XI y XII, esta reconstrucci&oacute;n europea gener&oacute; la conciencia de pertenecer a la comunidad cristiana, lo que fue el gran sost&eacute;n de la &eacute;poca medieval.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El establecimiento de los monasterios sigui&oacute; el orden territorial tribal de los pueblos b&aacute;rbaros, lo cual imprimi&oacute; a la sociedad su car&aacute;cter rural y feudal y gener&oacute; una relaci&oacute;n de dependencia entre el poder espiritual y el temporal. El Imperio carolingio &#151;de tendencia universalista&#151; representa la fusi&oacute;n de estos dos poderes contribuyendo a fortalecer los elementos cristianos y latinos de la cultura occidental al integrarlos con los germ&aacute;nicos. La Iglesia medieval ejerci&oacute; muchas funciones de competencia pol&iacute;tica y, al mismo tiempo, el Estado se erigi&oacute; como el &oacute;rgano temporal designado por Dios para defender al pueblo cristiano. Por lo tanto, la sociedad medieval tuvo un doble aspecto: un ideal de unidad expresado por la Iglesia y una tradici&oacute;n nacionalista presente en los reinos feudales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tensa relaci&oacute;n entre el Imperio carolingio y la Iglesia fue solucionada en su momento por Gregorio VII quien dio a la Iglesia la reafirmaci&oacute;n de su poder bajo la gu&iacute;a del Papado. La Iglesia medieval se enfrent&oacute; a las pretensiones teocr&aacute;ticas del Estado bas&aacute;ndose en el derecho romano &#151;que deriv&oacute; en el can&oacute;nico&#151; que, adem&aacute;s, le dio un poder que sobrepas&oacute; al del Imperio y al de cualquier otro reino. Su superioridad moral y liderazgo sobre la sociedad cristiana avalaron su poder temporal y reafirmaron su influencia por medio de la actividad evangelizadora. Por otro lado, el siglo XII presenta una renovaci&oacute;n espiritual, intelectual y social que alej&oacute; al cristianismo de una piedad abstracta y le imprimi&oacute; su vocaci&oacute;n de servicio. Esta fusi&oacute;n entre la fe y la vida generaron un humanismo que pesa hasta hoy en el pensamiento europeo y cuyo m&aacute;ximo exponente y creador fue san Francisco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Iglesia, triunfante ya sobre el paganismo europeo, dirige la vida medieval. Santo Tom&aacute;s representa este triunfo con su s&iacute;ntesis teol&oacute;gica y filos&oacute;fica entre el aristotelismo, el conocimiento &aacute;rabe y la religi&oacute;n cristiana, en su pensamiento la fe y la raz&oacute;n se complementan. Esta gran s&iacute;ntesis intelectual, que culmina en el siglo XIII, es para Dawson la afirmaci&oacute;n de los derechos de la raz&oacute;n humana y la fundamentaci&oacute;n de la ciencia europea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cumbre del desarrollo de la tradici&oacute;n religiosa medieval y el nacimiento de una nueva conciencia se expresan en el misticismo de san Bernardo, la experiencia religiosa activa de san Francisco y el escolasticismo de santo Tom&aacute;s. Estas actitudes implicaron para el hombre europeo el desarrollo de una expresi&oacute;n cultural y religiosa enteramente cristiana y tendiente a la unidad. El siglo XIII es, dice Dawson, una &eacute;poca de logros religiosos y culturales impresionantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las grandes expresiones medievales de aplicaci&oacute;n del cristianismo a la vida culminan con la ciudad y en la ciudad. En el siglo XII, el mundo medieval se volvi&oacute; urbano y se cre&oacute; el ambiente para la total cristianizaci&oacute;n de la vida social. La ciudad fue modelo de la sociedad cristiana y debi&oacute; su existencia y protecci&oacute;n a la Iglesia; sus agentes caracter&iacute;sticos fueron la clase mercante, el resurgimiento econ&oacute;mico y las oportunidades de libertad personal. El desarrollo del entorno citadino se debi&oacute; a las asociaciones voluntarias, es decir, a los gremios que tuvieron fines sociales y caritativos y que intervinieron en las necesidades de la comunidad creando nuevos &oacute;rganos de gobierno que prepararon el camino para el municipio "que fue una de las m&aacute;s grandes creaciones de la Edad Media".<sup><a href="#nota">6</a></sup> El municipio tuvo una estructura pol&iacute;tica que afirm&oacute; su independencia de la autoridad eclesi&aacute;stica &#151;sin ser anticlerical&#151; y represent&oacute; una renovaci&oacute;n cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gremios y municipios de las ciudades cambiaron las actividades religiosas y seculares al desarrollar la vida comunal y el hombre al hacer efectiva su condici&oacute;n de ciudadano. Fue en la ciudad donde se concret&oacute; el ideal cultural de la Edad Media: una unidad social con un centro eclesi&aacute;stico &#151;la catedral&#151;, la religi&oacute;n como prop&oacute;sito espiritual colectivo y la organizaci&oacute;n comunitaria de la vida como principio de libertad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo de los centros urbanos implic&oacute; cambios en la vida intelectual y educativa, pues las universidades y un nuevo tipo de religioso &#151;el fraile&#151; surgen dentro de ellos adquiriendo una responsabilidad espiritual e intelectual con la comunidad. Las universidades fueron fuentes de estudio para el derecho can&oacute;nico y la teolog&iacute;a, contribuyeron a la transformaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y sus intelectuales influyeron decisivamente en la cultura occidental. Sus logros tienen su base en la escol&aacute;stica que signific&oacute; el renacimiento de la b&uacute;squeda intelectual y cient&iacute;fica. Adem&aacute;s, se dio el rescate de la ciencia griega, lo cual marc&oacute; "el principio del liderazgo intelectual de Occidente".<sup><a href="#nota">7</a></sup> Para Dawson, &eacute;ste es un logro de la Baja Edad Media y no del Renacimiento. El impacto del descubrimiento del saber griego fue poner sobre la mesa el problema de las relaciones entre religi&oacute;n y ciencia, entre raz&oacute;n y fe. La insistencia en la raz&oacute;n y en la libertad del hombre se&ntilde;alan un nuevo comienzo para el pensamiento medieval y marcan el desarrollo del pensamiento posterior. As&iacute;, el siglo XIII se desarroll&oacute; un humanismo filos&oacute;fico, gracias a santo Tom&aacute;s, que defini&oacute; la filosof&iacute;a occidental y un idealismo cient&iacute;fico, expresado en Roger Bacon, que marc&oacute; un nuevo ideal para la ciencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la literatura religiosa de la Edad Media se form&oacute; a partir de la tradici&oacute;n literaria cl&aacute;sica y de la tradici&oacute;n patr&iacute;stica. La literatura latino&#150;carolingia, junto a la tradici&oacute;n de la &eacute;pica germ&aacute;nica, desarroll&oacute; la literatura vern&aacute;cula medieval, misma que cre&oacute; un ideal religioso: el hero&iacute;smo cristiano. De los cantares de gesta y de la tradici&oacute;n cortesana y caballeresca se generan otras formas de vida social y otros ideales de conducta moral basados en los preceptos espirituales del cristianismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dinamismo intr&iacute;nseco y siempre presente de la cultura medieval la hizo llevar una agitada vida espiritual marcada por movimientos de reforma religiosa. Estos movimientos &#151;cluniacense primero y luego cisterciense&#151; fueron elementos creativos de la cultura medieval y factores de unidad. Al mismo tiempo, la autoridad papal deriv&oacute; en un sistema de gobierno y de exacciones que llevaron al abuso y a una tendencia secularizante; el movimiento reformador se opuso a ello. Este sentimiento de crisis y de renovaci&oacute;n espiritual recorri&oacute; el siglo XII y se manifest&oacute; en corrientes her&eacute;ticas y sectarias activas entre las clases urbanas. La aparici&oacute;n de los frailes menores debe ubicarse en este contexto ya que fueron el &oacute;rgano de evangelizaci&oacute;n para las clases urbanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la segunda mitad del siglo XIII es la culminaci&oacute;n de la cultura medieval y de sus instituciones sociales, pol&iacute;ticas y culturales, pero tambi&eacute;n es un momento de crisis. Por tres siglos el movimiento de la Edad Media tendi&oacute; a la unidad y la s&iacute;ntesis cultural, pero entonces se inici&oacute; el movimiento contrario que llev&oacute; a la escisi&oacute;n de la cristiandad. Esa unidad se debi&oacute; a la organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica sobre un conjunto de principados y corporaciones con cierta soberan&iacute;a, pero no lleg&oacute; a formar un ser homog&eacute;neo en todas sus partes. Esta diversidad tom&oacute; cauce en el despertar de las culturas nacionales que se expresaron en el Renacimiento y en la Reforma. Entonces, la unidad medieval se fractur&oacute; en lo religioso y lo cultural y en la organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica y pol&iacute;tica. El movimiento del sur europeo tendi&oacute; al despertar nacional buscando ser heredero directo de una cultura superior y el movimiento del norte transform&oacute; el ideal religioso de acuerdo a su car&aacute;cter nacional. Estas corrientes paralelas tendieron a la secularizaci&oacute;n de todos los aspectos de la vida y, por tanto, el principio de unidad se perdi&oacute;. El siglo XVI es testigo de la emancipaci&oacute;n de los pueblos de la tutela eclesi&aacute;stica y del nacimiento del nacionalismo y de la cultura secular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar del secularismo, la sociedad europea en su conjunto y su mentalidad continuaron dominadas por los ideales religiosos y la civilizaci&oacute;n occidental extendi&oacute; su ideal de unidad a la cultura literaria y al conocimiento cient&iacute;fico. La participaci&oacute;n y construcci&oacute;n internacional en el nuevo saber gener&oacute; una unidad intelectual. La creencia en el progreso del hombre tom&oacute; el sitio de la fe cristiana como fin &uacute;ltimo, pero en realidad no se abstrayeron los elementos religiosos del pensamiento occidental. La fe en el progreso se convirti&oacute; en el ideal racional para la prosperidad material y social pero tambi&eacute;n moral lo cual, para Dawson, conlleva una intenci&oacute;n cristiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La haza&ntilde;a europea, es decir, la conquista y transformaci&oacute;n del mundo se explica, no s&oacute;lo por su agresividad natural y codicia, sino por el ideal religioso que impuls&oacute; al hombre durante el proceso de conformaci&oacute;n de su civilizaci&oacute;n. La cultura medieval fue la matriz donde se gest&oacute; la civilizaci&oacute;n occidental y la fuente original de sus fuerzas din&aacute;micas. Para nuestro autor, lo que distingue a esta civilizaci&oacute;n de otras es su car&aacute;cter misionero, es decir, "su transmisi&oacute;n de un pueblo a otro en una secuencia continua de movimientos espirituales"<sup><a href="#nota">8</a></sup> y a su capacidad de recomenzar constantemente bajo la influencia religiosa. Esta cultura fue un proceso de continua sucesi&oacute;n y alternancia de movimientos espirituales, de cambios sociales y culturales que generaron instituciones e ideas que a su vez produjeron nuevos cambios. El dualismo entre la tradici&oacute;n guerrera y la tradici&oacute;n cristiana tambi&eacute;n fue causa esencial del dinamismo propio de la cultura medieval y no solamente el factor de ruptura de la cristiandad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, Europa es el resultado de un largo proceso espiritual e hist&oacute;rico basado en el cristianismo. La cultura medieval debe su existencia pol&iacute;tica al Imperio romano, su unidad espiritual a la Iglesia, su cultura intelectual a la tradici&oacute;n cl&aacute;sica y su flexibilidad y vitalidad al car&aacute;cter de los pueblos europeos. La religi&oacute;n cristiana actu&oacute; como fen&oacute;meno totalizante que uni&oacute; lo diverso, le dio significaci&oacute;n y proyect&oacute; sus acciones hacia un ideal cultural. Para nuestro autor, todo desarrollo hist&oacute;rico resulta inexplicable cuando es mirado desde un punto de vista puramente secular o cuando se ve desde la perspectiva nacionalista o regionalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra aqu&iacute; comentada va m&aacute;s all&aacute; del mero inter&eacute;s en la Edad Media, se comprende dentro de un estudio global y profundo de la civilizaci&oacute;n occidental, pues el patrimonio cultural de &eacute;sta es continuidad de la tradici&oacute;n cultural medieval. Tambi&eacute;n refleja la constante preocupaci&oacute;n del autor por esa unidad hist&oacute;rica que es Europa y que en su &eacute;poca, primera mitad del siglo XX, y a sus ojos se encontraba amenazada por factores disolventes de la cultura como el secularismo, la fragmentaci&oacute;n y algunas ideolog&iacute;as que olvidaron los componentes de su pasado y los elementos de cohesi&oacute;n y significaci&oacute;n de su cultura. La fe de Christopher Dawson en el hombre occidental y en su futuro estuvo puesta en la renovaci&oacute;n espiritual y en el reconocimiento del factor religioso como principio integral de continuidad y de conservaci&oacute;n.</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>   	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Christopher Dawson, <i>Historia de la cultura cristiana.</i> M&eacute;xico, FCE, 2006, p. 16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3221702&pid=S1870-879X200700020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> <i>Idem.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup><i> Ibid.,</i> p. 26.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup><i> Ibid.,</i> p. 139.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup><i> Ibid.,</i> p. 258.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup><i> Ibid.,</i> p. 301.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup><i> Ibid.,</i> p. 395.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dawson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Christopher]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de la cultura cristiana]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>16</page-range><publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
