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<journal-title><![CDATA[Migración y desarrollo]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mortandad en la frontera</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Andreas Feldmann* y Jorge Durand**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* University of Chicago,</i> correo&#150;e: <a href="mailto:afeldmann@uc.cl">afeldmann@uc.cl</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Universidad de Guadalajara,</i> correo&#150;e: <a href="mailto:jdurand@megared.net.mx">jdurand@megared.net.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente trabajo se examina el fen&oacute;meno de la muerte de migrantes en el corredor migratorio de Am&eacute;rica del Norte, en particular en la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos, desde la perspectiva de los derechos humanos. Nuestro principal argumento es que la actual pol&iacute;tica migratoria estadounidense busca de manera expl&iacute;cita disuadir a los migrantes de cruzar la frontera al aumentar los costos y los riesgos del cruce irregular. Al desviar los flujos migratorios hacia &aacute;reas m&aacute;s agrestes y desoladas donde el cruce de la frontera encierra evidentes riesgos, las autoridades estadounidenses est&aacute;n sometiendo a los migrantes a una especie de darwinismo social, en el que s&oacute;lo los m&aacute;s fuertes y con mayores recursos logran sortear los peligros del cruce y llegar a su destino. Al mismo tiempo, sostenemos que tanto en t&eacute;rminos del derecho internacional como de los derechos humanos existe un vac&iacute;o legal que impide promover medidas concretas para proteger la vida de los migrantes irregulares que intentan ingresar a Estados Unidos por lugares no habilitados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La migraci&oacute;n internacional siempre se ha considerado como una aventura, un paso a lo desconocido, el tr&aacute;nsito a un mundo diferente lleno de misterio y oportunidades o, por lo menos, con m&aacute;s oportunidades que el lugar de origen. Sin embargo, hoy en d&iacute;a se ha convertido en una aventura peligrosa, costosa y arriesgada. No hay c&aacute;lculos oficiales sobre el n&uacute;mero de muertos en la aventura migratoria contempor&aacute;nea, pero f&aacute;cilmente rebasan varios miles por a&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo <i>general </i>son los estrechos los que cobran mayor n&uacute;mero de v&iacute;ctimas. El mar en esos lugares suele ser traicionero y tener corrientes muy peligrosas. El estrecho de Florida entre Cuba y Miami ha cobrado innumerables vidas de &lt;&lt;balseros&gt;&gt; en su intento por llegar a Estados Unidos; en el estrecho de la Mona, entre Rep&uacute;blica Dominicana y Puerto Rico, el mar se ha engullido innumerables &lt;&lt;yolas&gt;&gt;, peque&ntilde;as embarcaciones que utilizan los pescadores de la zona; en el estrecho de Gibraltar muchas &lt;&lt;pateras&gt;&gt; que zarpan del Magreb no han podido llegar a Espa&ntilde;a, la puerta de entrada a Europa. No se puede dejar de nombrar a los &lt;&lt;cayucos&gt;&gt; africanos que parten de Mauritania y Senegal y tratan de llegar a las islas Canarias, que son territorio Europeo. En todos estos casos entre las v&iacute;ctimas se mezclan migrantes econ&oacute;micos, refugiados y peticionarios de asilo. Las muertes en alta mar son muchas veces desconocidas y escapan a cualquier contabilidad. Lo que s&iacute; se puede afirmar es que son muy numerosas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mar ha sido un espacio transitado por migrantes de todas las &eacute;pocas. Pero en los a&ntilde;os setenta entraron en el escenario mundial los &lt;&lt;boat people&gt;&gt;, emigrantes y solicitantes de asilo. El nombre parece haber surgido, cuando en esta d&eacute;cada se encontraron en alta mar a cientos de vietnamitas que hu&iacute;an en fr&aacute;giles embarcaciones. Luego en los ochenta volvieron a ser noticia los &lt;&lt;boat people&gt;&gt; que sal&iacute;an de Hait&iacute; hacia Florida. En el 2001 una embarcaci&oacute;n indonesa con cientos de migrantes que se dirig&iacute;an a Australia, fue rescatada. En las costas del Pac&iacute;fico tambi&eacute;n se han rescatado embarcaciones pesqueras atiborradas de migrantes provenientes de Per&uacute; y Ecuador, que intentan llegar a M&eacute;xico para luego cruzar a Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en el corredor norteamericano que se inicia en Centro Am&eacute;rica atraviesa M&eacute;xico y se dirige hacia Estados Unidos, tambi&eacute;n se ha registrado un creciente n&uacute;mero de muertes de migrantes. M&eacute;xico es la puerta de entrada hacia Estados Unidos, puerta trasera, pero muy amplia y porosa; de ah&iacute; que migrantes de todo el mundo, muy especialmente latinoamericanos, se dirijan a este pa&iacute;s con la intenci&oacute;n de cruzar hacia Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un incentivo adicional, adem&aacute;s de la vecindad geogr&aacute;fica, los mexicanos han desarrollado un amplio entramado de servicios de &lt;&lt;coyotaje&gt;&gt; para cruzar la frontera de manera subrepticia. El fen&oacute;meno no es nuevo, desde fines del siglo XIX exist&iacute;an los coyotes, que ingresaban ilegalmente ciudadanos chinos y posteriormente japoneses, impedidos de entrar a Estados Unidos por las leyes de exclusi&oacute;n racial (Ryo 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como quiera, siempre ha habido riesgos al cruzar la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos, especialmente el r&iacute;o Bravo, que hace honor a su nombre. Sin embargo, diversas fuentes coinciden en se&ntilde;alar que se ha dado un incremento notable (m&aacute;s del 100%) en el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, especialmente a partir de operativos de control fronterizo como Bloqueo y Guardi&aacute;n, que empezaron en 1993 y 1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema ha sido analizado a distintos niveles, tanto por acad&eacute;micos y universitarios como por organismos oficiales, abogados, fundaciones y organizaciones de apoyo a migrantes. Un trabajo seminal fue el de Karl Eschbach y colegas, del Center for Immigration Studies de la Universidad de Houston, que empezaron a publicar sobre el tema en 2001 y 2003. Han continuado la tarea en el campo acad&eacute;mico Cornelius (2001), Belinda Reyes (2002), Scharf (2006) y Sapkota <i>et al. </i>(2006), Marroni y Meneses (2006). Por otra parte, el tema se analiza en documentos oficiales como la querella presentada en 1999 ante la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH 2005) por las muertes causadas por la Operaci&oacute;n Gatekeeper y el informe al Senado elaborado por la United States Goverment Accountability Office (GAO 2006) que aporta informaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y an&aacute;lisis recientes sobre el cruce fronterizo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente trabajo nos interesa replantear el tema de la muerte en la frontera en el corredor migratorio de Am&eacute;rica del Norte, actualizar la informaci&oacute;n existente, proponer una nueva perspectiva de an&aacute;lisis y discutir la problem&aacute;tica en general desde la perspectiva de los derechos humanos. Nuestro principal argumento es que la actual pol&iacute;tica migratoria estadounidense busca de manera expl&iacute;cita disuadir a los migrantes de cruzar la frontera al aumentar los costos y los riesgos del cruce irregular. Al desviar los flujos migratorios hacia &aacute;reas m&aacute;s agrestes y desoladas donde el cruce de la frontera encierra evidentes riesgos, las autoridades estadounidenses est&aacute;n sometiendo a los migrantes a una especie de darwinismo social en el que s&oacute;lo los m&aacute;s fuertes y con mayores recursos logran sortear los peligros del cruce y llegar a su destino. Por otro lado, sostenemos que tanto en t&eacute;rminos del derecho internacional como de los derechos humanos existe un vac&iacute;o legal que impide promover la protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n migrante.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte de este trabajo describimos el fen&oacute;meno de las muertes en la frontera a partir de informaci&oacute;n estad&iacute;stica, donde se pone en evidencia que las medidas puestas en pr&aacute;ctica no han provocado cambios significativos en los flujos migratorios pero si ha redundado en incrementar el nivel de exposici&oacute;n de los migrantes. En la segunda secci&oacute;n, examinamos el problema de la muerte de los migrantes desde el punto de vista del derecho internacional de los derechos humanos y los vac&iacute;os legales que existen. Finalmente, presentamos conclusiones y sugerimos algunas avenidas tentativas para promover un debate profundo que aborde este problema y mitigue la exposici&oacute;n de los migrantes que ponen en riesgo su integridad f&iacute;sica y sus vidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA MUERTE DE MIGRANTES EN RUTA: ESTADO DEL PROBLEMA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A comienzos de la d&eacute;cada de los noventa, la prensa, los pol&iacute;ticos y los funcionarios encargados de la migraci&oacute;n comprobaron lo que se ha llamado &lt;&lt;las consecuencias no deseadas&gt;&gt; de la reforma migratoria de 1986 (IRCA). Es decir, que la reforma no hab&iacute;a cumplido con su principal objetivo que era detener el flujo migratorio de indocumentados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma migratoria de 1986 fue un <i>parte aguas </i>para el patr&oacute;n migratorio mexicano, principalmente por las consecuencias que acarre&oacute; el proceso de legalizaci&oacute;n masivo de migrantes y el posterior control fronterizo (Massey, Durand y Malone 2002). No obstante, durante los primeros a&ntilde;os de IRCA (1986&#150;1992) todo continuaba m&aacute;s o menos igual. La migraci&oacute;n mexicana indocumentada segu&iacute;a su propio y tradicional curso sin mayores sobresaltos. Lo &uacute;nico novedoso era la presencia, cada vez mayor, de migrantes centroamericanos provenientes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, que hu&iacute;an de las guerras y sus consecuencias y que se sumaban y mimetizaban con el flujo migratorio mexicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor cantidad del flujo indocumentado se concentraba en el &aacute;rea de Tijuana &#150;San Diego, donde era muy f&aacute;cil pasar a San Isidro. Cientos de migrantes esperaban el anochecer para luego correr hacia <i>el otro lado </i>donde los esperaba la Patrulla Fronteriza. Era el juego del gato y el rat&oacute;n, todas las noches eran capturados varios cientos de migrantes y otros tantos lograban cruzar (Durand y Massey 2003). Varios indicadores permiten valorar los pocos cambios que se dieron en el control fronterizo entre 1986 (IRCA) y 1993 (Operaci&oacute;n Bloqueo): aument&oacute; muy poco el n&uacute;mero de patrulleros y las horas de vigilancia, la probabilidad de aprehensi&oacute;n no vari&oacute; significativamente. Lo &uacute;nico que cambi&oacute; fue que se duplic&oacute; el presupuesto de la Border Patrol, sobre todo para el uso de nueva tecnolog&iacute;a.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/myd/n10/html/a2c.htm#c1" target="_blank">Cuadro 1</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, en Estados Unidos la prensa y los pol&iacute;ticos empezaron a alarmarse por la situaci&oacute;n del cruce fronterizo. La migraci&oacute;n indocumentada, tradicional&#150;mente opaca, se hab&iacute;a tornado visible, especialmente por los reportajes televisados que destacaban lo f&aacute;cil y barato que resultaba cruzar la frontera, sobre todo en el &aacute;rea de San Diego&#150;Tijuana. Consecuentemente, se hizo evidente que la reforma migratoria de 1986 (IRCA) no serv&iacute;a para el prop&oacute;sito de detener el flujo indocumentado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como quiera, el planteamiento de IRCA estaba bien estructurado. El problema es que no se aplic&oacute; en sus cuatro dimensiones: amnist&iacute;a (LAW), trabajadores especiales (SAW), control fronterizo y control interior. La burocracia fue muy efectiva en cuanto al proceso de legalizaci&oacute;n, que en total otorg&oacute; documentos a 3.2 millones de indocumentados (LAW y SAW), de los cuales 2.3 millones eran mexicanos. Sin embargo, muy poco se hizo en los primeros a&ntilde;os en cuanto a control fronterizo y pr&aacute;cticamente nada en cuanto al control interior y las sanciones a los empleadores que contrataran indocumentados (Massey, Durand y Malone: 2002; Durandy Massey 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de varias d&eacute;cadas de debate se hab&iacute;a podido superar la disposici&oacute;n legal conocida como <i>Texas Proviso </i>(1951), que exim&iacute;a de sanciones a los empleadores que contrataran indocumentados. Con IRCA cambi&oacute; la legislaci&oacute;n, pero los empleadores lograron evadir f&aacute;cilmente la responsabilidad legal de contratar indocumentados, al no poder determinar o validar la autenticidad de los documentos. Existen varios programas pilotos para verificar la autenticidad de los documentos y los SSN (Social Security Number), pero son muy limitados y han dado pocos resultados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/myd/n10/a2g1.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/myd/n10/html/a2g.htm#g2" target="_blank">Gr&aacute;fica 2</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajadores indocumentados se convirtieron en migrantes &lt;&lt;clandestinos&gt;&gt; al contar, en la pr&aacute;ctica, con documentos falsos que compraban a precios razonables a las mafias de falsificadores. Una vez que cruzaban la frontera pod&iacute;an quedar tranquilos porque pr&aacute;cticamente nadie los molestaba (Massey, Durand y Malone 2003). En 1995 el INS deport&oacute; tan s&oacute;lo a 12,000 indocumentados desde su lugar de trabajo, mientras que en la frontera deport&oacute; a 1'340,000 (menos del 1%) (Mexican Migration Project 2007). La Operaci&oacute;n Vanguardia, que pretend&iacute;a controlar a la poblaci&oacute;n indocumentada en las plantas procesadoras de carne, detect&oacute; en 1999 que en 40 plantas hab&iacute;an unos 4,500 casos irregulares, pero finalmente pudo deportar a &uacute;nicamente 34 trabajadores. Los industriales acusaron al Servicio de Inmigraci&oacute;n y Naturalizaci&oacute;n (INS) de querer llevarlos a la quiebra.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue hasta el a&ntilde;o de 1993 cuando empezaron a tomarse medidas serias de control fronterizo. En El Paso, Texas, el Superior Regional de la Patrulla Fronteriza, Silvestre Reyes, puso en marcha un programa piloto llamado Operaci&oacute;n Bloqueo. Al parecer fue una iniciativa personal que no formaba parte de un programa general. Sin embargo, el &eacute;xito repentino de la medida, que consist&iacute;a en vigilar estrechamente la frontera en la zona urbana, se convirti&oacute; posteriormente en pol&iacute;tica oficial de Estados Unidos (Cort&eacute;s 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, en 1994 durante el gobierno del Presidente Clinton, se increment&oacute; el presupuesto y se defini&oacute; una Estrategia Nacional para la Patrulla Fronteriza, sintetizada en el concepto de <i>prevention through deterrence, </i>prevensi&oacute;n a trav&eacute;s de la disuasi&oacute;n (IACHR 2005; GAO 2006). Al parecer se contrat&oacute; una asesor&iacute;a militar para redefinir las acciones de control. La recomendaci&oacute;n fue cambiar radicalmente de estrategia. Ya no era prioritario detener y deportar indocumentados, sino m&aacute;s bien disuadirlos <i>deterring then rather than trying to aprehend at the border or in the interior </i>(Wayne Cornelius 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En parte, se trataba de seguir el modelo aplicado en El Paso, que consist&iacute;a en vigilar de manera muy estricta la frontera en la zona urbana. De este modo los migrantes indocumentados dejar&iacute;an de ser &lt;&lt;visibles&gt;&gt;, al escoger otras rutas mucho m&aacute;s alejadas, dif&iacute;ciles y peligrosas (Cort&eacute;s 2003) y la prensa, los pol&iacute;ticos y determinados sectores de la sociedad podr&iacute;an dormir tranquilos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la entrada en vigor del operativo en El Paso, en 1994 se puso en marcha la Operaci&oacute;n Guardi&aacute;n en el &aacute;rea de San Diego&#150;Tijuana, que era la zona con mayor tr&aacute;nsito de migrantes indocumentados (Ver <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>). El resultado fue nuevamente vistoso y exitoso en cuanto al decrecimiento significativo del n&uacute;mero de aprensiones. Los migrantes tuvieron que abandonar su punto de reuni&oacute;n, llamado el <i>soccer field </i>y su ruta del Ca&ntilde;&oacute;n Zapata y se movieron al &lt;&lt;Bordo&gt;&gt;, pegado a la carretera que va a la playa. Luego se construyeron bardas y finalmente se amurall&oacute; toda el &aacute;rea vecina de Tijuana, incluyendo parte de la zona mar&iacute;tima. Los migrantes se tuvieron que dirigir hacia otras zonas y all&iacute; se increment&oacute; el n&uacute;mero de aprensiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las consecuencias, en este caso previstas, nuevamente se hicieron presentes. El desv&iacute;o del flujo hacia zonas monta&ntilde;osas y des&eacute;rticas empez&oacute; a cobrar su precio en vidas y en d&oacute;lares. La pol&iacute;tica disuasiva de incrementar costos y riesgos comenzaba a dar sus frutos (Ver <a href="/img/revistas/myd/n10/html/a2g.htm#g3" target="_blank">gr&aacute;fica 3</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros en advertir y denunciar la situaci&oacute;n fueron los investigadores del <i>Center for Immigration Resarch </i>de la Universidad de Houston, quienes empezaron a desbrozar el camino, recolectando informaci&oacute;n bastante dispersa, poco confiable y muchas veces no comparable. Como quiera, una vez definidos los criterios, pudieron establecer que en 1993 se registraron 180 muertes y a partir de los operativos de control fronterizo el n&uacute;mero se incremento hasta 370 en el a&ntilde;o 2000 (Eschbach <i>et al. </i>2003). Con fuentes estad&iacute;sticas m&aacute;s confiables y con registros de ADN, la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores de M&eacute;xico inform&oacute; que en el a&ntilde;o 2005 se hab&iacute;an registrado 443 muertes de migrantes en ambos lados de la frontera, y que en el a&ntilde;o 2006 la cifra fue de 425 <i>(La Jornada, </i>23 de abril de 2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No entran en esta contabilidad los migrantes que mueren al interior de Estados Unidos, en accidentes de coche o en los contenedores herm&eacute;ticos de los trailers, tampoco se contabilizan a los centroamericanos fallecidos en el camino, durante su tr&aacute;nsito por M&eacute;xico (la Ruta de la Muerte) de lo cual existe muy poca informaci&oacute;n (CIDH 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con lo previsto, las detenciones bajaron significativamente en las &aacute;reas urbanas de San Diego y el Paso y se incrementaron notablemente en las &aacute;reas de Tucson, Yuma y El Centro. Se hab&iacute;a logrado el objetivo principal de desviar los flujos hacia las zonas m&aacute;s peligrosas y all&iacute; empezaron a aparecer los cad&aacute;veres. Con base en datos de la EMIF, se documenta el cambio que se dio en las deportaciones de migrantes, incluso dentro del mismo estado de Sonora. Primero las deportaciones se concentraron en el &aacute;rea de Nogales (1995&#150;2000) y luego pasaron a S&aacute;sabe, en la zona del desierto de Altar (2000&#150;2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con los datos del MMP, el paso por el estado de Baja California, colindante con California dej&oacute; de ser el principal lugar de cruce de migrantes indocumentados en el a&ntilde;o 1996 y el estado de Sonora empez&oacute; a cobrar inusitada importancia a partir de 1993. Ambos estados concentran al 70% de la poblaci&oacute;n indocumentada que cruza por esa zona. Por su parte, los otros estados fronterizos: Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas mantienen una tendencia constante, cercana al 10%. Otras fuentes, confirman estas mismas tendencias (Eschbach <i>et al., </i>1999, 2001; GAO, 2006).</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/myd/n10/a2g4.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de haberse demostrado con datos confiables el incremento notable en las muertes de los migrantes, como consecuencia de la aplicaci&oacute;n de la nueva pol&iacute;tica migratoria, el gobierno de Estados Unidos no se siente responsable y alega que la responsabilidad de las muertes recae en los migrantes que deciden exponerse a cruces por lugares no habilitados. En otras palabras, la naturaleza se encarga de hacer su labor y de ello son responsables los mismos migrantes que asumen el riesgo de ingresar por zonas peligrosas. Se da una especie de selecci&oacute;n natural donde los m&aacute;s fuertes, mejor entrenados, m&aacute;s aptos y con mayores recursos pueden sobrevivir a la prueba. En varias ocasiones los migrantes mismos reconocen que tienen que dejar abandonados a sus compa&ntilde;eros que tuvieron alg&uacute;n accidente, que no pod&iacute;an seguir caminando o que retrazaban a todo el grupo. En muchos de estos casos son las mujeres y los ni&ntilde;os los que est&aacute;n m&aacute;s expuestos a perder la vida (Marroni y Meneses 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estad&iacute;sticas confirman que es la naturaleza, <i>the natural landscape </i>la principal causa de muerte de los migrantes. La deshidrataci&oacute;n y la hipotermia se encuentran en primer lugar, seguidas por los accidentes naturales y mordeduras de animales venenosos. Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de GAO (2006) la causa principal de muerte en la frontera se atribuye a causas relacionadas con accidentes de tr&aacute;fico (35%) y en segundo lugar a la &lt;&lt;exposici&oacute;n&gt;&gt; a altas o bajas temperaturas (23%). Llama la atenci&oacute;n que las estad&iacute;sticas oficiales del GAO (2006) destaquen que se han reducido notablemente las muertes violentas.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Los datos del GAO (2006) indican que la proporci&oacute;n de muertes por asesinato (14%) es ligeramente inferior al de muertes por &lt;&lt;intervenci&oacute;n legal&gt;&gt; (15%); es decir, muertes causadas directamente por la Patrulla Fronteriza. A pesar de que existe un convenio entre M&eacute;xico y Estados Unidos para evitar el uso de armas letales, las muertes por parte de agentes estadounidenses son una constante. De acuerdo con la prensa, el principal argumento es el de la defensa propia al ser atacados por migrantes que les tiran piedras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concientes de este problema, existen organizaciones humanitarias que ayudan a los migrantes con se&ntilde;alamientos y proporcionan bidones de agua donde las personas puedan abastecerse. Seg&uacute;n Humane Borders, una organizaci&oacute;n que trabaja desde hace varios a&ntilde;os en la asistencia de migrantes en la frontera, en el desierto de Sonora, los meses de junio, julio y agosto son los m&aacute;s peligrosos debido a las altas temperaturas. En esos meses se registra el mayor n&uacute;mero de muertes; adem&aacute;s de las altas temperaturas, ese periodo coincide con un incremento natural del flujo migratorio, debido a que durante el verano la demanda de trabajadores aumenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra causa importante de muerte en la frontera es por ahogamiento. Varias razones explican que cerca del 15% de las defunciones se atribuyan a esta causa. En la actualidad no hay muchas opciones, los migrantes tienen que optar entre cruzar por el R&iacute;o Bravo o aventurarse en el desierto. Y el R&iacute;o Bravo hace honor a su nombre: como muchos r&iacute;os de poco caudal, parece manso en la superficie, pero por abajo est&aacute; lleno de corrientes y remolinos. Para los migrantes, cruzar &lt;&lt;el peligroso r&iacute;o en Texas&gt;&gt;, como dir&iacute;a Amador de Lira, en un retablo ofrecido a la Virgen de San Juan de los Lagos, es un milagro que hay que agradecer. Por a&ntilde;adidura en la zona de California tambi&eacute;n se dan muertes por ahogamiento. Como parte del sistema disuasivo los migrantes han sido orientados hacia la zona donde corre el Canal All American (53 Millas) y el R&iacute;o Nuevo, ambos muy peligrosos. Entre 1995 y 2000 se registraron 177 migrantes muertos por ahogamiento en California (Cornelius 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos se ha convertido en una de las m&aacute;s peligrosas del mundo, ya que en promedio mueren 1.3 personas por d&iacute;a al a&ntilde;o. El problema se acent&uacute;a debido a la creciente militarizaci&oacute;n de la frontera, dada la presencia de una mayor cantidad de agentes de la Patrulla Fronteriza, apoyados por seis mil Guardias Nacionales que han sido entrenados para funciones muy distintas a las de vigilar y manejar adecuadamente una frontera. La situaci&oacute;n se ha agravado por la presencia de grupos paramilitares, sobre todo en Arizona, que intentan evitar la entrada de indocumentados a territorio estadounidense y que pretenden apoyar las labores de la patrulla fronteriza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parad&oacute;jicamente, los resultados no son nada halag&uuml;e&ntilde;os. El balance de varios indicadores, en diferentes periodos, permite concluir, que la soluci&oacute;n no se encuentra en el incremento de patrulleros, horas de vigilancia y recursos. De hecho la estrategia implementada ha multiplicado los puntos de vigilancia, ha dispersado los flujos y ha complicado totalmente el panorama. En 1986 con un menor n&uacute;mero de patrulleros se realizaron m&aacute;s aprensiones que veinte a&ntilde;os despu&eacute;s con m&aacute;s del triple de personal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/myd/n10/html/a2c.htm#c2" target="_blank">Cuadro 2</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este panorama ha preocupado tambi&eacute;n a las autoridades estadounidenses, que han tratado de paliar el asunto y cambiar su imagen. El principal problema consiste en que es la misma organizaci&oacute;n la que realiza dos labores contradictorias: por una parte persigue a los migrantes y por otra pretende rescatarlos. En 2005 se hab&iacute;an designado 164 agentes de rescate de BOSTAR (Border Patrol Search Trauma and Rescue) para salvar migrantes en situaci&oacute;n de peligro (GAO 2006), lo que es nada comparado con los m&aacute;s de once mil patrulleros que vigilan la frontera. Sea como fuere, se ha tomado conciencia del problema y se est&aacute; avanzando en la contabilidad de las muertes y en algunos programas de salvamento como Border Safety Initiative Tracking System (BSITS); National Center for Health Statistics (NCHS). Esta ambig&uuml;edad de algunos organismos tambi&eacute;n se da en el caso mexicano con la actuaci&oacute;n del Grupo Beta en la frontera sur, entre M&eacute;xico y Guatemala, donde se supone que personal oficial tiene que proteger, ayudar y custodiar a los inmigrantes indocumentados que transitan por M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la esquizofrenia gubernamental hay que sumarle la que se est&aacute; manifestando en la sociedad. Por una parte existen organizaciones humanitarias que tratan de prevenir las muertes y auxiliar a los migrantes y, por otra, se han multiplicado las organizaciones anti inmigrantes, que incluso quieren hacer justicia con su propia mano. Mientras los voluntarios de Humane Borders, Samaritan Patrol, Paisanos al Rescate y otros, apoyan y rescatan migrantes en peligro; los Minute&#150;Man, American Border Patrol, American Resistance, Send Brick Project y otras tantas, se encargan de denunciar, acosar y perseguir a los migrantes. Sucede algo similar al interior de Estados Unidos, donde algunos condados y ciudades han legislado medidas punitivas contra los indocumentados y en otros casos las autoridades locales protegen a los trabajadores y operan como santuarios (Hopkins, 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La problem&aacute;tica rese&ntilde;ada de la muerte en la frontera est&aacute; plagada de contradicciones, tensiones y conflictos. En parte porque el tema y la realidad se sit&uacute;an en un terreno incierto donde la responsabilidad sobre las muertes y el contenido y extensi&oacute;n de los derechos de los migrantes se presta a interpretaciones contrapuestas, lo que redunda en que nadie asume la responsabilidad por la muerte de personas inocentes. En las fronteras chocan el derecho a libre tr&aacute;nsito, que es un derecho constitucional en la inmensa mayor&iacute;a de los estados, con el derecho de &eacute;stos a controlar y vigilar su territorio. Otro punto de conflicto se da entre la oferta y la demanda de mano de obra, que tradicionalmente se ha entendido como lucha de clases y que en el contexto de la migraci&oacute;n laboral, entre naciones, se mueve dentro de los par&aacute;metros de una relaci&oacute;n bilateral asim&eacute;trica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto de tensi&oacute;n tiene que ver con la participaci&oacute;n de m&uacute;ltiples actores, lo que provoca que las responsabilidades se diluyan. F&aacute;cilmente podemos identificar ocho actores diferentes en el que caso nos ocupa: los migrantes, los dos gobiernos involucrados, las dos partes que intervienen en la oferta y la demanda de mano de obra&#150;migrantes y empleadores, las organizaciones que apoyan a los migrantes y las que est&aacute;n en contra y, finalmente, los intermediarios, es decir los coyotes, traficantes o polleros. En esta mara&ntilde;a de instituciones, grupos y personas nadie resulta culpable de nada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los traficantes evidentemente se desempe&ntilde;an al borde de la criminalidad, sin embargo el &lt;&lt;crimen&gt;&gt; se comete en el momento en que el coyote cruza la frontera. Mientras est&aacute; en su territorio tiene derecho al libre tr&aacute;nsito, a transportar personas, hospedarlas, orientarlas. M&aacute;s a&uacute;n cuando el pago por el servicio se hace una vez que se realiza exitosamente el cruce y no antes. En la mayor&iacute;a de los casos, se trata de un servicio garantizado y requerido por los mismos migrantes. En t&eacute;rminos legales estrictos los coyotes cometen el delito cuando cruzan la frontera y no podr&iacute;an ser perseguidos en su pa&iacute;s de origen. En teor&iacute;a no se puede castigar la intenci&oacute;n de cometer un delito. Al parecer el contexto de frontera genera situaciones donde no est&aacute;n claros los l&iacute;mites para el ejercicio del poder y consecuentemente hay una serie de vac&iacute;os legales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para colmo, ahora tambi&eacute;n interviene el medio ambiente. As&iacute; lo argumenta el gobierno estadounidense al responder al juicio que se promovi&oacute; en su contra, en la CIDH, donde afirma que las muertes en la frontera se &lt;&lt;pueden atribuir a que la gente est&aacute; mal preparada para cruzar terrenos dif&iacute;ciles&gt;&gt;, a que los coyotes son responsables por llevarlos por &lt;&lt;las peores zonas del desierto&gt;&gt;, a que &lt;&lt;el estado no se puede hacer responsable por las condiciones del terreno donde se realizan actividades ilegales&gt;&gt; y que la decisi&oacute;n final descansa en la persona individual que est&aacute; dispuesta a asumir esos riesgos (CIDH, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta carrera por lograr mejores condiciones de vida para ellos y sus familias suelen sobrevivir los m&aacute;s aptos, los que tienen m&aacute;s recursos, los que est&aacute;n mejor entrenados, los que disponen de mejores gu&iacute;as, en suma, los que tienen &lt;&lt;La evidencia&gt;&gt;, en la gran mayor&iacute;a de los casos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso se debe hablar de mortandad en la frontera y no de muerte que suele tener causas que pueden ser explicadas. Cuando se habla de mortandad hay una referencia a la ausencia de causas conocidas, a lo inevitable de la situaci&oacute;n, a las condiciones del medio, a una situaci&oacute;n que se puede atribuir a la naturaleza y que generalmente se refiere a la especie animal. No obstante, cuando se trata de la mortandad de seres humanos y se alega el principio de &lt;&lt;la sobrevivencia del m&aacute;s apto&gt;&gt;, este fen&oacute;meno ha sido caracterizado como &lt;&lt;darwinismo social&gt;&gt;. En nuestros d&iacute;as la selectividad, un tema cl&aacute;sico en la literatura migratoria, parece cobrar un nuevo sentido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>POL&Iacute;TICAS MIGRATORIAS Y DERECHOS HUMANOS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista de la doctrina de derechos humanos, la muerte de migrantes que intentan llegar a un determinado destino constituye una situaci&oacute;n muy preocupante. M&aacute;s all&aacute; del argumento de que no exista manera de atribuir responsabilidad estatal directa en la muerte de estas personas, la situaci&oacute;n es moralmente reprensible y por lo tanto debiera ser abordada. Para efectos de este art&iacute;culo, siguiendo a Jack Donnelly (2003:8) definimos los derechos humanos como aquellos que poseemos como miembros de la especie humana y que permiten la realizaci&oacute;n/ consecuci&oacute;n de una vida digna.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios que abordan la migraci&oacute;n desde la perspectiva de los derechos humanos subrayan que las personas que migran (trabajadores migratorios, refugiados, solicitantes de asilo) se encuentran en una condici&oacute;n de vulnerabilidad estructural (Naciones Unidas Grupo de Trabajo 1998; Ghosh 2003). Esta vulnerabilidad se manifiesta de diversas maneras. Durante su tr&aacute;nsito a los lugares de destino, los migrantes son victimizados por autoridades inescrupulosas o bien por organizaciones delictivas que no s&oacute;lo lucran de forma il&iacute;cita, sino que a menudo maltratan, estafan o despojan a migrantes desesperados que contratan sus servicios. Adem&aacute;s, en su af&aacute;n de burlar la vigilancia de las autoridades, estas organizaciones muchas veces exponen a personas, incluidos mujeres, ancianos y ni&ntilde;os, a peligros innecesarios que a veces culminan de forma fatal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ocasiones los traficantes abandonan a sus clientes en el desierto o en el mar o los transportan en camionetas o contenedores en condiciones de hacinamiento que a veces les producen muerte por asfixia (Kyle y Dale 2001; CIDH 2002). La victimizaci&oacute;n se produce sobre todo en &aacute;reas fronterizas caracterizadas por altos &iacute;ndices de violencia y poca presencias estatal (Feldmann y Olea 2004). Otro punto que magnifica la vulnerabilidad de los migrantes y que tiene estrecha relaci&oacute;n al tema que examinamos es que, la desesperaci&oacute;n de estas personas por buscar nuevas oportunidades los lleva a tomar enormes riesgos para llegar a su destino.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pa&iacute;ses de recepci&oacute;n, los migrantes est&aacute;n en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad ya que muchas veces ignoran las leyes y el idioma y, en ocasiones, deben enfrentar la abierta hostilidad por parte de la poblaci&oacute;n, y/o de las autoridades. Por otro lado, su acceso a derechos econ&oacute;micos y sociales b&aacute;sicos suele ser conculcado en virtud de su nacionalidad y en menor medida por su estatus migratorio (Tar&aacute;n 2000). La situaci&oacute;n es particularmente grave en el caso de las personas indocumentadas, cuya situaci&oacute;n legal los expone a mayores abusos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para autores como Goodwin&#150;Gill (1989) la vulnerabilidad de los migrantes deriva en parte de su relaci&oacute;n con el estado, en tanto &eacute;stos establecen arbitrariamente su pol&iacute;tica migratoria, determinan el conjunto de derechos a los que estas personas tienen acceso de acuerdo a nociones de comunidad y ciudadan&iacute;a y act&uacute;an como protectores y ejecutores de las normas de derechos humanos, a pesar que muchas veces son los propios estados los que vulneran las garant&iacute;as de estas personas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>TENSI&Oacute;N ENTRE PRINCIPIOS FUNDAMENTALES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las muertes de los migrantes en tr&aacute;nsito hacia su destino final, en particular en el caso de las personas que fallecen en la frontera mexicano&#150;estadounidense, nuestro an&aacute;lisis apunta a que, dadas las condiciones especiales en las que perecen estas personas, las normas generales de protecci&oacute;n del derecho interno e internacional no son efectivas para garantizar la protecci&oacute;n de los derechos de estas personas. Existe un vac&iacute;o legal relativo a la situaci&oacute;n de estas personas tanto en el derecho interno como en el derecho internacional de los derechos humanos.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El vac&iacute;o legal que caracteriza la situaci&oacute;n de los migrantes tiene relaci&oacute;n directa con el principio de soberan&iacute;a. &Eacute;sta es el principio rector de las relaciones internacionales modernas desde la firma del Tratado de Westfalia (1648), que puso fin a las sangrientas guerras religiosas que asolaron Europa durante siglos y afirmaron el principio de que la religi&oacute;n de un determinado dominio/estado era impuesta por su regente. La soberan&iacute;a impone derechos y deberes basados en el concepto de reciprocidad; por tanto, de ella se desprenden derechos como la total independencia en el manejo de los asuntos internos y obligaciones como la no intervenci&oacute;n en los asuntos dom&eacute;sticos de otros estados. La soberan&iacute;a se aplica a un territorio determinado y a la poblaci&oacute;n que habita dicho dominio. En virtud del principio de soberan&iacute;a, los estados, en tanto formas de organizaci&oacute;n social moderna, tienen la prerrogativa de decidir sus asuntos internos con total autonom&iacute;a del mundo exterior (Bull 1977:8&#150;9; Biersteker y Weber 1996 y Krasner 1999).<sup><a href="#nota">4</a></sup> La &uacute;nica restricci&oacute;n a este principio son deberes de car&aacute;cter universal que se desprenden de la ratificaci&oacute;n de instrumentos internacionales que los estados suscriben voluntariamente en materias tan diversas como derechos humanos, medioambiente, derecho comercial (este importante punto se desarrolla m&aacute;s adelante en esta secci&oacute;n).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como corolario del principio de soberan&iacute;a, los estados regulan la entrada y salida de personas desde y hacia sus fronteras. En este sentido, el control del flujo de personas (as&iacute; como el de informaci&oacute;n, inversi&oacute;n, comercio) es uno de los factores constitutivos del principio de soberan&iacute;a. A ese respecto Dauvergne (2004: 592) se&ntilde;ala que el control migratorio es uno de los elementos constitutivos de una naci&oacute;n (otros incluyen poblaci&oacute;n, fronteras, y el monopolio del uso leg&iacute;timo de la violencia). Si bien la delimitaci&oacute;n de fronteras y la creaci&oacute;n de pasaportes y otros elementos de control migratorio emergieron gradualmente a partir de fines del siglo XVII, la f&eacute;rrea regulaci&oacute;n migratoria entre estados geogr&aacute;ficamente independientes que conocemos hoy en d&iacute;a se gest&oacute; s&oacute;lo a partir del siglo XX (Dauvergne 2004: 591). Los estados, por ende, tienen la potestad de determinar su pol&iacute;tica migratoria de acuerdo a sus necesidades y requerimientos. En ese sentido, las pol&iacute;ticas migratorias altamente restrictivas existentes en la actualidad en diversos estados se explican por la existencia de una crisis provocada por una sensaci&oacute;n de desborde de los flujos migratorios por parte de las autoridades, medios de comunicaci&oacute;n y algunos sectores de la poblaci&oacute;n (Weiner 1995: 9&#150;12, Loescher 1993: 7&#150;10; Teitelbaum y Weiner 1995: 16&#150;26).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la facultad de regular los flujos migratorios en un contexto globalizado e interdependiente se inserta en un proceso social extremadamente complejo donde intervienen diversos actores (estados, personas, organizaciones sociales, empresas, empleadores, sindicatos y diversos grupos de presi&oacute;n), estos actores se caracterizan por poseer intereses m&uacute;ltiples pero a menudo contrapuestos. La naturaleza y caracter&iacute;sticas de los flujos migratorios dependen por una parte de los intereses econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, sociales y culturales de los estados (receptores, de tr&aacute;nsito y origen) y por otra de los intereses y motivaciones de los propios migrantes (econ&oacute;mico, familiar, pol&iacute;tico) (Weiner 1995; Massey, Durand y Malone 2002; Zolberg 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la consecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica migratoria es una prerrogativa del estado, &eacute;sta debe concordar con normas fundamentales de derechos humanos, tanto normas <i>de jus cogens,</i><a href="#nota"><sup>6</sup></a> como otras derivadas de las obligaciones que voluntariamente contraen los estados al ratificar instrumentos internacionales de derechos humanos. Los estados por ende tienen la obligaci&oacute;n de asegurar que el control migratorio y la vigilancia de las fronteras no constituyan en s&iacute; mismas una vulneraci&oacute;n de los derechos humanos de las personas. Independientemente de la nacionalidad y el estatus migratorio, los estados tienen la obligaci&oacute;n de cautelar los derechos fundamentales de los individuos que se encuentran bajo su jurisdicci&oacute;n. Si bien la condici&oacute;n de extranjeros, en particular de personas indocumentadas, implica que no todo el espectro de derechos puede ser exigible (derechos pol&iacute;ticos, derechos econ&oacute;micos y sociales), esto no significa que se puedan transgredir derechos fundamentales como el derecho a la vida o a la integridad f&iacute;sica (Ghosh 2003, Taran 2000; M&eacute;ndez, Olea y Feldmann 2006; CIDH 2002). Sassen argumenta que en relaci&oacute;n a la fijaci&oacute;n de su pol&iacute;tica migratoria, los estados que cuentan con un estado de derecho est&aacute;n expuestos no s&oacute;lo a una serie de obligaciones que emanan de normas fundamentales de derechos humanos, sino a la influencia de grupos de presi&oacute;n tanto interno como for&aacute;neos (1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversos instrumentos del derecho internacional de los derechos humanos, tanto universales como regionales, establecen claramente el contenido de las obligaciones de los estados en relaci&oacute;n a las personas que migran. Probablemente el m&aacute;s importante sea la Convenci&oacute;n Internacional de Protecci&oacute;n de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y los Miembros de sus Familias (1990), &eacute;sta busca ampliar los mecanismos de protecci&oacute;n para los trabajadores migratorios y sus familias en diversos temas, a saber: condiciones de explotaci&oacute;n laboral y discriminaci&oacute;n legal; control de la trata y tr&aacute;fico de personas y creaci&oacute;n de lineamientos claros con relaci&oacute;n a los beneficios sociales a los que debieran tener acceso estos individuos. La Convenci&oacute;n, sin embargo, tiene bajos niveles de adhesi&oacute;n (s&oacute;lo 37 estados son parte) y hasta el momento ning&uacute;n pa&iacute;s receptor la ha ratificado.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen otra serie de tratados y acuerdos internacionales que prodigan garant&iacute;as generales a todas las personas, y que se extienden, por ese s&oacute;lo hecho, a quienes migran.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de la existencia de estos instrumentos, diversos autores argumentan, persuasivamente, que la legislaci&oacute;n internacional existente es insuficiente e inadecuada para cautelar los derechos fundamentales de poblaciones migrantes, ya que existen numerosos vac&iacute;os y discriminaci&oacute;n en base a la nacionalidad o la pertenencia a una determinada comunidad (en virtud a concepciones religiosas, &eacute;tnicas) (Hill Maher 2001; Agamben 1998; Ghosh 2003; Taran 2000; Farer 1993). Al respecto Goodwin&#150;Gill sostiene que los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo se ubican en la periferia de la protecci&oacute;n y que, por lo mismo, sus derechos rara vez son cautelados de forma robusta (1989: 526&#150;528).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de las obligaciones establecidas en los instrumentos enunciados y de las declaraciones de buena intenci&oacute;n de los gobiernos en el sentido de defender los derechos fundamentales de las personas que migran, la contradicci&oacute;n entre los intereses de los estados y de los individuos se ha resuelto hasta ahora claramente en favor de los primeros. Esto deriva de las evidentes asimetr&iacute;as de poder entre los individuos y los estados, estos &uacute;ltimos amparados en la noci&oacute;n de soberan&iacute;a, intentan controlar los flujos de entrada a sus territorios (Watson 1992; Krasner 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tratar de regular la inmigraci&oacute;n, los estados a menudo violan derechos fundamentales de los migrantes. Si bien las arbitrariedades pueden afectar a migrantes en condici&oacute;n regular, los abusos y arbitrariedades se concentran sobre trabajadores indocumentados, refugiados y solicitantes de asilo. Otra serie de violaciones emana de la acci&oacute;n de agentes privados, tanto empleadores como ciudadanos que incurren en actitudes discriminatorias y explotaci&oacute;n desmedida sin que el estado, donde estas violaciones ocurren, investigue y sancione a los responsables (Taran 2000; CIDH 2002). En otras oportunidades los estados recurren a sofisticadas estrategias para ocultar dichas violaciones (Feldmann y Olea 2004). Las violaciones a los derechos humanos de inmigrantes muchas veces obedecen al deseo deliberado de los estados de contener y desincentivar la inmigraci&oacute;n (Loescher 1993; Farer 1993). Es interesante subrayar que si bien los estados intentan regular la entrada de extranjeros a su territorio, al mismo tiempo abogan por suprimir cualquier tipo de restricci&oacute;n a la salida de personas de sus pa&iacute;ses de origen (Zolberg 1981 y Dowty 1994).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OPERACIONES DE CONTROL MIGRATORIO Y DERECHOS HUMANOS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las muertes de migrantes en la frontera plantean un desaf&iacute;o may&uacute;sculo para quienes intentan brindar protecci&oacute;n a estas personas, tanto f&iacute;sica como legal, porque la l&oacute;gica de los abusos deriva en buena parte de la discrecionalidad con la que los estados regulan los procesos migratorios (Ghosh 2003; M&eacute;ndez, Olea y Feldmann 2006; Goodwin&#150;Gill 1989). En el caso de las muertes en la frontera mexicano&#150;estadounidense, la pol&iacute;tica de prevenci&oacute;n mediante la disuasi&oacute;n ha provocado un desv&iacute;o de los flujos migratorios hacia &aacute;reas despobladas caracterizados por terrenos altamente peligrosos (Spener 2001, 2004, Cornelius 2001; Eschbach <i>et al. </i>1999. Massey, Durand y Malone 2003). Diversos autores atribuyen la muerte de estas personas a esta pol&iacute;tica (Smith 1998, Navins 2002, Cornelius 2001, Massey, Durand y Mallone).<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de si las muertes son el resultado directo o indirecto de una pol&iacute;tica migratoria (p&uacute;blica), en este caso resulta bastante dif&iacute;cil establecer la responsabilidad estatal dado que estamos en presencia de una colisi&oacute;n de derechos: por un lado, la prerrogativa del Estado de regular los flujos migratorios que ingresan a su territorio y, por el otro, el derecho de las personas a migrar, su derecho a la vida, al trabajo y a la integridad personal. El desaf&iacute;o es incluso m&aacute;s significativo porque estamos en presencia de la colisi&oacute;n entre normas fundamentales: el derecho a la vida versus el principio de soberan&iacute;a. Como resultado de esta tensi&oacute;n, es dif&iacute;cil determinar si la responsabilidad de las muertes es atribuible a los estados (el que desv&iacute;a los flujos hacia terrenos peligrosos o bien el que expulsa migrantes) o si, por el contrario, son los migrantes los responsables de su predicamento al exponerse a riesgos excesivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La CIDH recientemente trat&oacute; la situaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la frontera mexicano&#150;estadounidense en el caso <i>V&iacute;ctor Nicol&aacute;s S&aacute;nchez y otros (Operation Gate Keeper) </i>versus <i>Estados Unidos.</i><sup><a href="#nota">10</a></sup> La CIDH analiz&oacute; una petici&oacute;n a favor del se&ntilde;or S&aacute;nchez y otros 354 ciudadanos mexicanos que habr&iacute;an perecido al intentar cruzar la frontera entre 1995 y 1999.<sup><a href="#nota">11</a></sup> Si bien la CIDH rechaz&oacute; la petici&oacute;n en contra de Estados Unidos por motivos de procedimiento,<sup><a href="#nota">12</a></sup> los argumentos de las partes, as&iacute; como la <i>Opini&oacute;n Concurrente </i>de su ex presidente, el jurista de Antigua y Barbuda, Clare Roberts, son un interesante punto de partida para el an&aacute;lisis de este problema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los peticionarios del caso alegaron que como resultado de la operaci&oacute;n Gatekeeper el estado hab&iacute;a incurrido en una violaci&oacute;n de sus obligaciones internacionales: en concreto, el derecho a la vida, libertad y seguridad personal (CIDH 2005: p&aacute;rrafo 33). Asimismo, sostuvieron que el estado deliberadamente implement&oacute; su pol&iacute;tica migratoria de forma tal que &lt;&lt;abus&oacute; de su derecho a proteger las fronteras y de su obligaci&oacute;n&gt;&gt; en materia de derechos humanos provocando la muerte de estas personas (CIDH 2005 p&aacute;rrafo 30). Tambi&eacute;n, sostienen los peticionarios que esta pol&iacute;tica viol&oacute; el principio de buena fe en la implementaci&oacute;n de las obligaciones internacionales de Estados Unidos, algo que deriv&oacute; en un abuso de derecho (CIDH 2005 p&aacute;rrafo 32). Finalmente, subrayan, que las obligaciones del estado &lt;&lt;existen independientemente de la pretendida culpabilidad de las personas&gt;&gt; que intentaban ingresar de manera irregular a territorio estadounidense (CIDH 2005: p&aacute;rrafo 35).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estado replic&oacute; que no hab&iacute;a evidencia que su acci&oacute;n hubiese sido deliberada y menos que buscase provocar la muerte de personas para disuadir a potenciales migrantes de ingresar en el futuro a su territorio. Como prueba, Estados Unidos indic&oacute; que ha llevado a cabo medidas concretas tendientes a asistir a estas personas, como el establecimiento de brigadas de rescate y primeros auxilios, que buscaban proteger a los migrantes, a&uacute;n cuando, a su juicio, estas personas comet&iacute;an un acto il&iacute;cito al internarse en su territorio de forma irregular (CIDH 2005: p&aacute;rrafo 40, 41, 42). Por ende, sostuvo Estados Unidos, no pod&iacute;a ser responsabilizado por la decisi&oacute;n individual de ciertas personas de arriesgarse a cruzar la frontera por sectores no habilitados. Estados Unidos aleg&oacute; que &lt;&lt;el derecho a la vida no impone una obligaci&oacute;n positiva del estado de evitar de alguna manera todas las p&eacute;rdidas de vida&gt;&gt; y que sus acciones en materia migratoria estuvieron basadas en consideraciones razonables (CIDH 2005: p&aacute;rrafo 43).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clare Roberts razon&oacute; de una manera similar y sostuvo que, si bien los estados deben reconciliar su pol&iacute;tica migratoria con consideraciones de respeto a normas fundamentales de derechos humanos, hist&oacute;ricamente se le reconoc&iacute;a a los estados una considerable discreci&oacute;n en el control de ingreso de los extranjeros a su territorio. En este caso, argument&oacute; Roberts, la responsabilidad por las muertes reca&iacute;a en la decisi&oacute;n individual de las personas de someterse a los avatares y peligros del viaje. Por ende, sostuvo, no cab&iacute;a responsabilidad del estado. Roberts manifest&oacute; que si bien la situaci&oacute;n no implicaba una violaci&oacute;n al derecho internacional de los derechos humanos por parte de Estados Unidos, reca&iacute;a sobre el estado en cuesti&oacute;n &#150;y otros en la regi&oacute;n&#150; una obligaci&oacute;n moral de aliviar las condiciones que contribu&iacute;an a la muerte de estas personas (CIDH 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La petici&oacute;n ante la CIDH demuestra de forma pr&iacute;stina nuestro punto, en el sentido que en este tipo de casos el problema se centra en la tensi&oacute;n existente entre principios contrapuestos. Como la muerte deriva de un acto legal, no es f&aacute;cil probar la responsabilidad estatal en el hecho. Si existe violaci&oacute;n, &eacute;sta se produce como una externalidad negativa derivada de una acci&oacute;n legal como el control fronterizo que se desprende de uno de los derechos b&aacute;sicos que regula la vida internacional: la soberan&iacute;a. Por tanto la falta no se encuentra claramente especificada ni en la legislaci&oacute;n interna estadounidense ni en el derecho internacional de los derechos humanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, reconociendo que estamos en presencia de un vac&iacute;o legal ya que no existe una norma clara que proh&iacute;ba espec&iacute;ficamente reforzar las fronteras a efectos de controlar los flujos migratorios y, adem&aacute;s, que es muy dif&iacute;cil probar la voluntad expresa de las autoridades de desviar los flujos migratorios a efectos de crear un precedente negativo (la muerte de personas) para disuadir a potenciales migrantes de intentar cruzar la frontera, existe un argumento de corte general que podr&iacute;a ser utilizado para determinar la responsabilidad del estado en las muertes. &Eacute;ste tiene que ver con las obligaciones espec&iacute;ficas del estado, no tanto con un presunto acto de omisi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su respuesta a los cargos de los peticionarios, es precisamente el estado afectado el que argumenta, no sin raz&oacute;n, que recae sobre &eacute;l la responsabilidad de hacer todos los esfuerzos razonables (y necesarios) para minimizar amenazas a la vida planteadas por una pol&iacute;tica de car&aacute;cter general. Esto se aplica a todas las personas, independientemente de su nacionalidad o estatus migratorio. A ese respecto, Goodwin&#150;Gil argumenta que cuando se trata de derechos humanos fundamentales, la distinci&oacute;n entre nacionales y extranjeros se torna totalmente irrelevante (1989:531).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte Interamericana de Derechos Humanos se ha referido a este punto en concreto, al remarcar la obligaci&oacute;n de protecci&oacute;n al derecho a la vida a trav&eacute;s de medidas de prevenci&oacute;n (Medina 2003: 89&#150;99). A este respecto, en el caso Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez contra Honduras,<sup><a href="#nota">13</a></sup> la Corte expres&oacute; que el estado tiene la obligaci&oacute;n de tomar medidas preventivas espec&iacute;ficas destinadas a cautelar el derecho a la vida. Seg&uacute;n la Corte, &eacute;ste deber comprende diversas medidas, desde lo pol&iacute;tico, administrativo y jur&iacute;dico a incluso medidas de tipo cultural (educaci&oacute;n) que cautelen el derecho a la vida e impongan sanciones para los responsables. En este sentido, para Medina, de este razonamiento se deriva que prevenir se equipara a garantizar este derecho fundamental (Medina 2003: 91). Por otro lado, sostiene Medina, que ya que el estado posee el monopolio leg&iacute;timo de la fuerza, &lt;&lt;las normas que regulan su uso deben ser cuidadosamente elaboradas para prevenir &#91;un&#93; abuso&gt;&gt; que derive en la muerte de un ser humano ya sea de forma deliberada o por negligencia (Medina 2003:92).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Comit&eacute; de Derechos Humanos<a href="#nota"><sup>14</sup></a> razon&oacute; de forma similar a la Corte Interamericana. En un comentario general sobre el significado y alcance del art&iacute;culo 6 de la Convenci&oacute;n de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos relativo al derecho a la vida indica pues este derecho ha sido interpretado, en muchos casos, de forma demasiado estrecha. El &lt;&lt;derecho inherente a la vida,&gt;&gt; sostuvo el Comit&eacute;, no puede ser entendido meramente de forma restrictiva, sino que implica acciones <i>positivas </i>por parte del estado para garantizar su pleno goce (Comit&eacute; de Derechos Humanos 2004: 128).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo este razonamiento, en este caso, se puede desprender que la responsabilidad de probar que la pol&iacute;tica migratoria es razonable y que no lleva a la comisi&oacute;n de una potencial violaci&oacute;n de los derechos humanos le corresponde al estado. En otras palabras, la carga de la prueba <i>(burden of proof) </i>se desplaza hacia el estado quien tiene que probar m&aacute;s all&aacute; de la duda razonable que sus pol&iacute;ticas no constituyen una conculcaci&oacute;n de derechos fundamentales. Desde nuestro punto de vista Estados Unidos no pasa la prueba, ya que no ha tomado los recaudos necesarios para evitar las muertes. El hecho de que su pol&iacute;tica puede no haber sido deliberada no lo exime de responsabilidad, sobre todo si, a la luz de que el n&uacute;mero de muertes se ha multiplicado de forma significativa, no ha tomado medidas de fondo para evitar que las muertes contin&uacute;en. N&eacute;stor Rodr&iacute;guez (2007: 20) plantea de manera muy interesante que existe una responsabilidad moral por parte del agente estatal burocr&aacute;tico, en este caso el Departamento de Seguridad Interior,<sup><a href="#nota">15</a> </sup>al dise&ntilde;ar e implementar una pol&iacute;tica con resultados no deseados (negativos).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, cabe plantearse tambi&eacute;n hasta qu&eacute; punto existe responsabilidad por parte del estado emisor, en este caso M&eacute;xico. &iquest;Ha tomado M&eacute;xico los recaudos necesarios para evitar que sus nacionales perezcan al intentar cruzar la frontera? Algunos autores plantean la sugerente tesis de que las violaciones de derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales en los estados de origen son un factor que impulsa a la gente a migrar (Gzesh 2006). Desde este punto de vista, a M&eacute;xico tambi&eacute;n le cabr&iacute;a una cuota de responsabilidad.<sup><a href="#nota">16</a></sup> Otra veta relevante tiene que ver con la responsabilidad que le cabe a los estados, tanto de origen como de tr&aacute;nsito y de destino, por combatir las redes de contrabandistas y/o traficantes de personas que ponen en peligro la vida de los migrantes. En este caso, al menos en relaci&oacute;n a M&eacute;xico, numerosos trabajos muestran que esto no parece ser el caso (Spener 2001; CIDH 2004) y que tambi&eacute;n existen una serie de contradicciones, interpretaciones, vac&iacute;os y anacronismos legales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muerte de migrantes que intentan llegar a un destino que les ofrezca condiciones de vida dignas constituye una situaci&oacute;n inaceptable. Cada a&ntilde;o mueren cientos de personas en diversos puntos del orbe, de los que mueren ahogados en los oc&eacute;anos casi no hay informaci&oacute;n, pero s&iacute; se pueden rastrear y contabilizar los casos de los migrantes que mueren al exponerse a terrenos inh&oacute;spitos, a climas extremos y los que son abandonados o asesinados por maleantes y traficantes. La desesperaci&oacute;n por escapar de condiciones miserables en sus comunidades de origen lleva a estas personas a tomar riesgos enormes, en su af&aacute;n por burlar la vigilancia de las fronteras por parte de los agentes estatales. M&aacute;s all&aacute; de la evidente resistencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica y el elevado umbral de sufrimiento que muestran estas personas, los riesgos asociados al periplo migratorio magnifican la condici&oacute;n de vulnerabilidad estructural que padecen estas personas. En estas condiciones, s&oacute;lo los m&aacute;s fuertes sobreviven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las vicisitudes a las que se exponen las personas que intentan cruzar la frontera tienen como resultado la lesi&oacute;n de derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la integridad f&iacute;sica. Las protecciones para esta poblaci&oacute;n son endebles porque existe un inadecuado reconocimiento legal de los derechos humanos de los migrantes. La legislaci&oacute;n internacional vigente es insuficiente y presenta numerosos vac&iacute;os que impiden a los migrantes el pleno goce de sus derechos fundamentales. De forma m&aacute;s general, no existe un r&eacute;gimen internacional que <i>regule </i>de forma humana e id&oacute;nea los ingentes flujos migratorios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha argumentado que en el caso de la muerte de personas que intentan ingresar, de manera no autorizada, a un determinado territorio se manifiesta la colisi&oacute;n normas fundamentales: por un lado el derecho a la vida, integridad f&iacute;sica, trabajo y libertad de movimiento de los migrantes y por el otro, el derecho de los estados a regular los flujos migratorios que emana del principio de soberan&iacute;a. La sociedad internacional no ha sido capaz de resolver esta contradicci&oacute;n a modo de avanzar en una institucionalidad que lleve a la consecuci&oacute;n de ambos principios de forma arm&oacute;nica, vale decir, respetar la prerrogativa de los estados de regular los flujos migratorios, pero cautelando los derechos fundamentales de las miles de personas que migran.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ausencia de una soluci&oacute;n a este problema se expresa en la inexistencia de un marco legal, tanto en el derecho interno como en el derecho internacional de los derechos humanos, que proteja la vida y la integridad de las personas que migran. No existe una norma espec&iacute;fica que limite la forma en la que los estados regulan la entrada de personas a su territorio y custodian sus fronteras. S&oacute;lo existe de forma general una obligaci&oacute;n de realizar todos los esfuerzos razonables (y necesarios) para reducir posibles amenazas a la vida, planteadas por una pol&iacute;tica de car&aacute;cter general. El problema se agrava porque en la actualidad hay un repunte en los flujos migratorios irregulares a nivel mundial especialmente en los que provienen de los pa&iacute;ses pobres del sur y se dirigen a las potencias econ&oacute;micas e industriales del norte. De manera paralela se han intensificado los controles estatales y las pol&iacute;ticas migratorias restrictivas. Las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses centrales demandan trabajadores, mano de obra barata, y proveen de empleo a los migrantes; pero los estados no reconocen los derechos humanos y laborales de los migrantes. En este contexto se requiere de una revisi&oacute;n profunda de la legislaci&oacute;n internacional que subsane los numerosos vac&iacute;os legales que impiden a los migrantes el pleno goce de sus derechos fundamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien no existe una legislaci&oacute;n adecuada, es primordial impulsar de manera r&aacute;pida la soluci&oacute;n de este problema, por razones de car&aacute;cter &eacute;tico. En parte se deber&iacute;a avanzar en pr&aacute;cticas concretas de los estados que pongan fin a esta lamentable situaci&oacute;n. Esto requerir&aacute; de un enorme liderazgo y de visi&oacute;n por parte de las autoridades de diversos estados, sobre todo receptores, que son vulnerables a grupos de presi&oacute;n que demonizan a los migrantes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eventualmente, con imaginaci&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica se podr&iacute;a crear un marco que le d&eacute; garant&iacute;as a los estados, pero que evite que la cadena de muertes se siga propagando, no s&oacute;lo en la frontera mexicano&#150;estadounidense sino en otros puntos cr&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agamben, Giorgio, (1998), <i>Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life, </i>Stanford, Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351311&pid=S1870-7599200800010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Biersteker, Thomas y Cynthia Weber (1996), &lt;&lt;The Social Construction of State Sovereignty&gt;&gt;, en <i>State Sovereignty as a Social Construct, </i>Thomas Biersteker y Cynthia Weber (eds.), pp. 1&#150;22, Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351313&pid=S1870-7599200800010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bosniak, Linda S. (1990), &lt;&lt;Human Rights, State Sovereignty and the Protection of Undocumented Migrants Under the International Migrant Workers Convention&gt;&gt;, <i>International Migration Review, </i>25 (4): 737&#150;771.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351315&pid=S1870-7599200800010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bull, Hedley (1977), <i>The Anarchical Society, </i>Nueva York, University of Columbia Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351317&pid=S1870-7599200800010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castles, Stephen y Mark Miller (2003), <i>The Age of Migration </i>(3a. ed.), Nueva York, The Guilford Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351319&pid=S1870-7599200800010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) (2005), Caso V&iacute;ctor Nicol&aacute;s S&aacute;nchez y otros (Operation Gate Keeper) versus Estados Unidos 27 de Octubre de 2005, <a href="http://www.cidh.org/annualrep/2005sp/EEUU65.99sp.htm" target="_blank">http://www.cidh.org/annualrep/2005sp/EEUU65.99sp.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351321&pid=S1870-7599200800010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2004), Relator&iacute;a Especial de Trabajadores y Miembros de sus Familias, Visita a Pa&iacute;ses, M&eacute;xico, <a href="http://www.cidh.org/Migrantes/2003.sp.cap.5c.htm" target="_blank">http://www.cidh.org/Migrantes/2003.sp.cap.5c.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351322&pid=S1870-7599200800010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2002), Relator&iacute;a Especial de Trabajadores y Miembros de sus Familias, Estudios Tem&aacute;ticos/Investigaciones. Migraci&oacute;n y Derechos Humanos. <a href="http://www.cidh.org/Migrantes/migrantes.00sp.htm#MIGRACIÃ“N" target="_blank">http://www.cidh.org/Migrantes/migrantes.00sp.htm#MIGRACI&Oacute;N</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351323&pid=S1870-7599200800010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comit&eacute; de Derechos Humanos (2004), Compilation of General Comments and General Recommendations Adopted by Human Rights Treaty Bodies. HRI/GEN/1/Rev.7 12 May 2004 General Comment No. 6: Article 6 (Right to life). <a href="http://www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/(Symbol)/ca12c3a4ea8d6c53c1256d500056e56f?Opendocument" target="_blank">http://www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/(Symbol)/ca12c3a4ea8d6c53c1256d500056e56f?Opendocument</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351324&pid=S1870-7599200800010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cornelius, Wayne (2001), &lt;&lt;Death at the Border: Efficacy and Unintended Consequences of US Immigration Control Policy&gt;&gt;, <i>Population and Development Review, </i>27 (4):661&#150;685.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351325&pid=S1870-7599200800010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1994), <i>Controlling Immigration. A Global Perspective, </i>Stanford, Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351327&pid=S1870-7599200800010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s, Mario (2003) &lt;&lt;Pol&iacute;tica inmigratoria de M&eacute;xico y Estados Unidos y algunas de sus consecuencias&gt;&gt;, en <i>Regi&oacute;n y Sociedad, </i>vol. XV, n&uacute;m. 27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351329&pid=S1870-7599200800010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dauvergne, Catherine (2004), &lt;&lt;Sovereignty, Migration and the Rule of Law in Global Times&gt;&gt;, <i>Modern Law Review, 67 </i>(4): 588&#150;615.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351331&pid=S1870-7599200800010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donnelly, Jack (2003), <i>Universal Human Rights in Theory and Practice, </i>Ithaca, Cornell University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351333&pid=S1870-7599200800010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dowty, Alan (1994), <i>Closed Borders: The Contemporary Assault on Freedom of Movement, </i>New Haven, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351335&pid=S1870-7599200800010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durand, Jorge y Douglas S. Massey (2003), <i>Clandestinos. Migraci&oacute;n M&eacute;xico Estados Unidos en los albores del siglo XXI, </i>M&eacute;xico D.F., Editorial Miguel &Aacute;ngel Porrua, Universidad de Zacatecas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351337&pid=S1870-7599200800010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Universal (2007), Son migrantes mexicanos cuerpos hallados en incendios, 27 de Octubre <a href="http://www.el-universal.com.mx/notas/457696.html" target="_blank">http://www.el&#150;universal.com.mx/notas/457696.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351339&pid=S1870-7599200800010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eschbach, Karl, Jacqueline Hagan, Nestor Rodriguez y Rub&eacute;n Hern&aacute;ndez&#150;Le&oacute;n (1999), &lt;&lt;Dead at the Border&gt;&gt;, en <i>International Migration Review, </i>33(2) 430&#150;454.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351340&pid=S1870-7599200800010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; <i>et al. </i>(2001), &lt;&lt;Causes and Trends in Migrant Deaths along the U:S.&#150;Mexican Border, 1985&#150;1998&gt;&gt;, Working Paper No. WP01&#150;4, Center for immigration Research University of Houston, Houston, Tex.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351342&pid=S1870-7599200800010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Farer, Tom (1993), &lt;&lt;How the International Systems Copes with Involuntary Migration: Norms, Institutions and State Practice&gt;&gt;, en <i>Threatened People's, Threatened Borders: World Migration and US Policy, </i>Michael Teitelbaum y Myron Weiner (eds.), 257&#150;292. Nueva York, W.W. Norton &amp; Company.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351344&pid=S1870-7599200800010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Feldmann, Andreas y Helena Olea (2004), &lt;&lt;New Formulas, Old Sins: Human Rights Abuses Against Migrant Workers, Asylum Seekers, and Refugees in the Americas&gt;&gt;, en <i>Human Rights From the Margins: Critical Interventions, </i>Neve Gordon ed., pp. 129&#150;59. Lanham, MD., Lexington Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351346&pid=S1870-7599200800010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">(GAO) United States Government Accountability Office (2006), &lt;&lt;Illegal Immigration. Border&#150;Crossing Deaths Have Doubled Since 1995; Border Patrol's Efforts to Prevent Deaths Have not Been Fully Evaluated&gt;&gt;, Report to the Honorable Bill First, Majority Leader, U.S. Senate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351348&pid=S1870-7599200800010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goodwin&#150;Gill, Guy (1989), &lt;&lt;International Law and Human Rights: Trends Concerning International Migrants and Refugees&gt;&gt;, <i>International Migration Review </i>23 (3): 526&#150;546.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351350&pid=S1870-7599200800010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ghosh, Bimal (2007), <i>Human Rights and Migration: The Missing Link, </i>Conferencia Dictada en la Universidad de Chicago, 12 de octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351352&pid=S1870-7599200800010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ghosh, Bimal (2003), <i>Elusive Protection, Uncertain Land: Migrants' Access to Human Rights. Geneva, </i>International Organization for Migration.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351354&pid=S1870-7599200800010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gzesh, Susan (2006), &lt;&lt;Transforming Migration Policy: A Holistic Approach Using Human Rights&gt;&gt;, Segundo Coloquio Sobre Migraci&oacute;n y Desarrollo, Morelos, 26 de octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351356&pid=S1870-7599200800010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Henkin, Louis (1978), <i>The Rights of Man Today, </i>Boulder, Westview Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351358&pid=S1870-7599200800010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hill&#150;Maher, Kristen (2001) &lt;&lt;Who has a Right to Rights? Citizenship's exclusions in an age of migration&gt;&gt;, en <i>Globalization and Human Rights, </i>ed. Alison Brysk, pp. 19&#150;43. Berkeley, University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351360&pid=S1870-7599200800010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hopkins, Daniel J. (2007), &lt;&lt;Threatening changes: Explaining where and when Immigrants Provoke Local Opposition&gt;&gt;, Unpublished paper. Presented at the 2007 annual conference of the Midwest Political Science Association and the American Political Science Association.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351362&pid=S1870-7599200800010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krasner, Stephen (1999), <i>Sovereignty: Organized Hypocrisy, </i>Princeton, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351364&pid=S1870-7599200800010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kyle, David y John Dale (2001), &lt;&lt;Smuggling the State Back: Agents of Human Smuggling Reconsidered&gt;&gt;, en <i>Global Human Smuggling: Comparative Perspectives, </i>David Kyle y Rey Kislowski (eds.), Baltimore, Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351366&pid=S1870-7599200800010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Loescher, Gil (1993), <i>Beyond Charity: International Cooperation and the International Refugee Crisis, </i>Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351368&pid=S1870-7599200800010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marroni, Mar&iacute;a da Gloria y Guillermo Alonso Meneses (2006) &lt;&lt;El fin del sue&ntilde;o americano. Mujeres migrantes muertas en la frontera M&eacute;xico Estados Unidos&gt;&gt; en Migraciones Internacionales, vol. 3, n&uacute;m. 3, enero&#150;julio, pp. 5&#150;30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351370&pid=S1870-7599200800010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Massey, Douglas, Jorge Durand y Nolan Malone (2002), <i>Beyond Smoke and Mirrors, </i>Nueva York, Russell Sage Foundation.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351372&pid=S1870-7599200800010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medina, Cecilia (2003), <i>La Convenci&oacute;n Americana, Teor&iacute;a y Jurisprudencia: Vida, Integridad Personal, Libertad Personal, Debido Proceso y Recurso Judicial, </i>Santiago de Chile, Centro de Derechos Humanos Universidad de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351374&pid=S1870-7599200800010000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;ndez, Juan R., Helena Olea y Andreas Feldmann (2006), &lt;&lt;International Standards of Due Process for Migrant Workers, Asylum Seekers, and Refugees&gt;&gt;, en <i>Human Rights, Refugees and Displaced Persons in Process: Essays in Honor of Joan Fitzpatrick and Arthur, Helton, </i>Anne Bayefsky (ed.), pp. 459&#150;476, Leiden, Brill Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351376&pid=S1870-7599200800010000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mexican Migration Project MMP (2007), <a href="http://mmp.opr.princeton.edu/114comunidades" target="_blank">http://mmp.opr.princeton.edu/114comunidades</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351378&pid=S1870-7599200800010000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naciones Unidas. Grupo de Trabajo Intergubernamental de Expertos en los Derechos Humanos de los Migrantes, Informe E/CN.4/AC.46/1998/5, p&aacute;rrafo 28; Naciones Unidas, Derechos Humanos de los Migrantes, Informe E/CN.4/2000/82, p&aacute;rrafo 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351379&pid=S1870-7599200800010000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Navins, Joseph (2002), <i>Operation Gatekeeper: The Rise of the 'Illegal Alien' and the Making of the US&#150;Mexico Boundary, </i>Nueva York, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351381&pid=S1870-7599200800010000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Newland, Kathleen (2003), <i>Troubled Waters: Rescue of Asylum Seekers and Refugees at Sea, </i>Migration Policy Institute <a href="http://www.migrationinformation.org/Feature/display.cfm?ID=80" target="_blank">http://www.migrationinformation.org/Feature/display.cfm?ID=80</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351383&pid=S1870-7599200800010000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes, Belinda <i>et al. </i>(2002), &lt;&lt;Holding the line&gt;&gt; The Effect of the recent Border Built&#150;up on Unauthorized Immigration&gt;&gt; Public Policy Institute of California, San Francisco, Calif., 2002.68</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351384&pid=S1870-7599200800010000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodriguez, Nestor (2007), Border Issues and Human Rights: Issues of an Enforcement Strategy, Unpublished Paper, Center for Immigration Research, University of Houston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351385&pid=S1870-7599200800010000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ryo, Emily (2006) Through the Back Door: Applying Theories of Legal Compliance to Illegal Immigration During the Chinese Exclusion Era, 31 Law &amp; Soc. Inquiry 109 (Law and Social Inquiry Winter, 2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351387&pid=S1870-7599200800010000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sanjeeb Sapkota <i>et al. </i>(2006), &lt;&lt;Unauthorized Border Crossing and Migrants Deads: Arizona, New M&eacute;xico, El Paso, Tex., 2002&#150;2003&gt;&gt; American Journal of Public Health, July 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351389&pid=S1870-7599200800010000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sassen, Saskia (1999), &lt;&lt;Beyond Sovereignty: De Facto Transnationalism in Immigration Policy&gt;&gt;, <i>European Journal of Migration and Law, </i>1: 177&#150;198.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351391&pid=S1870-7599200800010000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scharf, Daniel A. (2006), Case for human borders: two decades of death and illegal activity in the Sonoran Desert for humane borders: two decades of death and illegal. <i>Western Reserve Journal of International Law, </i>2006, vol. 38, Issue 1, p. 141&#150;172, 32 pp.; (AN 20903839).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351393&pid=S1870-7599200800010000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Claudia E. (1998), Operation Gatekeeper and Migrants Death&gt;&gt;, California Association of Human Relations Organizations Newsletter <a href="http://www.cahro.org/html/decjan98-3.html" target="_blank">http://www.cahro.org/html/decjan98&#150;3.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351395&pid=S1870-7599200800010000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Spener, David (2001), &lt;&lt;Smuggling Migrants Through South Texas: Challenges Posed by Operation Rio Grande&gt;&gt;, en <i>Global Human Smuggling: Comparative Perspectives, </i>David Kyle y Rey Koslowski (ed), Baltimore, Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351396&pid=S1870-7599200800010000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2004), &lt;&lt;Mexican Migrant&#150;Smuggling: A Cross&#150;Border Cottage Industry&gt;&gt;, 2004, <i>Journal of International Migration and Integration, </i>5:3: 295&#150;320.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351398&pid=S1870-7599200800010000200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taran, Patrick (2000), &lt;&lt;Human Rights of Migrants: Challenges of a New Decade&gt;&gt;, <i>International Migration </i>38 (6): 7&#150;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351400&pid=S1870-7599200800010000200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teitelbaum, Michael (1984), Immigration Refugees and Foreign Policy', <i>International Organization </i>38 (3), pp., 429:450.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351402&pid=S1870-7599200800010000200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Myron Weiner (1995), &lt;&lt;Introduction&gt;&gt;, en <i>Threatened People's, Threatened Borders: World Migration and US Policy, </i>Michael Teitelbaum y Myron Weiner (eds.), pp. 13&#150;38, New York, W.W. Norton &amp; Company.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351404&pid=S1870-7599200800010000200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Watson, Adam (1992), <i>The Evolution of International Society, </i>London, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351406&pid=S1870-7599200800010000200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weiner, Myron (1995), <i>The Global Migration Crisis: Challenges to States and Human Rights, </i>Nueva York, Harper Collins College Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351408&pid=S1870-7599200800010000200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1996), &lt;&lt;Ethics, National Sovereignty and the Control of Immigration&gt;&gt;, <i>International Migration Review </i>(30) 1, pp. 171.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351410&pid=S1870-7599200800010000200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zolberg, Aristide (1999), &lt;&lt;The Politics of Immigration Policy,&gt;&gt; <i>American Behavioral Scientist, </i>42 (9): 276&#150;280.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351412&pid=S1870-7599200800010000200056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (1981), &lt;&lt;International Migrations in Political Perspective&gt;&gt;, en <i>Global Trends in Migration: Theory and Research on International Population Movements, </i>Mary M. Kritz, Charles B. Keely y Silvan M. Tomasi (eds.), S, pp. 3&#150;27, Nueva York, The Center for Migration Studies.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5351414&pid=S1870-7599200800010000200057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>En la actualidad las redadas se han multiplicado y se han hecho m&aacute;s efectivas . En el 2007 fueron capturaros m&aacute;s de 1300 inmigrantes indocumentados en el sur de California. <i>La Opini&oacute;n, </i>4 de Octubre de 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Ver <a href="http://www.gob.mx/wb2/egobierno/egob_grupo_beta" target="_blank">http://www.gob.mx/wb2/egobierno/egob_grupo_beta</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>Nuestro argumento deriva en parte de conversaciones que sostuvimos con Juan E. M&eacute;ndez, ex relator especial de Trabajadores Migratorios y sus Familias de la CIDH.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Krasner explica que el concepto de soberan&iacute;a consta de al menos cuatro elementos fundamentales: la organizaci&oacute;n pol&iacute;tico/administrativa de un estado y la capacidad de control que ejerce una autoridad dentro de un espacio geogr&aacute;fico determinado (soberan&iacute;a dom&eacute;stica); la habilidad de controlar movimientos transfronterizos (especies, mercanc&iacute;as y personas) (soberan&iacute;a interdependiente); reconocimiento externo (soberan&iacute;a legal internacional) y la exclusi&oacute;n de actores externos en los asuntos dom&eacute;sticos (soberan&iacute;a westfaliana) (1999: 9)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>El gran jurista estadounidense Louis Henkin se refiere a estas excepciones como una cesi&oacute;n voluntaria de soberan&iacute;a por parte de los estados (Henkin 1978)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Principios de la legislaci&oacute;n internacional que ninguna naci&oacute;n <i>puede </i>ignorar, como el genocidio o la trata de esclavos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Convenci&oacute;n Internacional de Protecci&oacute;n de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y los Miembros de sus Familias, Nueva York 18 de Diciembre de 1990. <a href="http://www.ohchr.org/english/countries/ratification/13.htm" target="_blank">http://www.ohchr.org/english/countries/ratification/13.htm</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Ver la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (1948); el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (1966), el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos Sociales y Culturales (1966), la Convenci&oacute;n Internacional sobre la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n Racial de 1965, entre los m&aacute;s relevantes. Instrumentos regionales como el Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, as&iacute; la Declaraci&oacute;n Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos (1978) contienen varias cl&aacute;usulas generales que protegen de manera gen&eacute;rica los derechos de estas personas. De modo m&aacute;s espec&iacute;fico, los Convenios 97 (revisado) de 1949 y 143 de 1975 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo brindan ciertas garant&iacute;as de protecci&oacute;n a los trabajadores migratorios y sus familias. Sin embargo, estos convenios han sido ratificados por pocos pa&iacute;ses (41 en el caso del convenio 97 y 18 en el del convenio 143). Asimismo, la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas en Contra de la Delincuencia Organizada Transnacional, y el Protocolo Contra el Tr&aacute;fico Il&iacute;cito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire contienen algunos art&iacute;culos pertinentes a la protecci&oacute;n de personas migrantes v&iacute;ctimas de este tipo de actos il&iacute;citos (CIDH 2002, Bosniak 1990).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>Rodr&iacute;guez indica que las muertes en la frontera se produc&iacute;an antes de la implementaci&oacute;n de la operaci&oacute;n Gate <i>Keeper, </i>aunque reconoce que el n&uacute;mero era muy inferior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10 </sup>Caso V&iacute;ctor Nicol&aacute;s S&aacute;nchez y otros (Operation Gate Keeper) versus Estados Unidos 27 de Octubre de 2005. <a href=http://www.cidh.org/annualrep/2005sp/EEUU65.99sp.htm target="_blank">http://www.CIDH.org/annualrep/2005sp/EEUU65.99sp.htm</a> La petici&oacute;n la llevaron a cabo Claudia Smith de la Fundaci&oacute;n de Asistencia Rural de California, Paul Hoffman representante del bufete privado Bostwick &amp; Hoffmann y William Aceves profesor de la Escuela de Derecho de Universidad de California Occidental (California Western School of Law).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>En el caso se s&oacute;lo se acreditaron 240 victimas, la identidad de las 115 restantes no pudo ser establecida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>La CIDH declar&oacute; la petici&oacute;n inadmisible por la no satisfacci&oacute;n de uno de los requisitos b&aacute;sicos de cualquier petici&oacute;n relativo al agotamiento de los recursos internos (art&iacute;culo 31 del Estatuto de la CIDH).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13 </sup>Caso Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez, Sentencia de 29 de julio de 1988, Corte I.D.H. (Ser. C) No. 4 (1988). <a href=http://www1.umn.edu/humanrts/iachr/C/4-esp.html target="_blank">http://www1.umn.edu/humanrts/iachr/C/4&#150;esp.html</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Es un cuerpo de 18 destacados juristas que monitorean el cumplimiento de la Convenci&oacute;n de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos (Donnelly 2003: 133).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>Entre 1993&#150;2003 le responsabilidad recay&oacute; en el Servicio de Inmigraci&oacute;n y Naturalizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16 </sup>Sobre el argumento que M&eacute;xico incurre en una pol&iacute;tica similar en su frontera sur en el sentido de dejar el control en manos de agentes particulares que victimizan a los migrantes y por ende inhiben la migraci&oacute;n ver Feldmann y Olea 2004.</font></p>      ]]></body><back>
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