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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La producción y los precios agropecuarios en Michoacán en el siglo XVIII: El mercado regional colonial]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Silva Riquer, Jorge, <i>La producci&oacute;n y los precios agropecuarios en Michoac&aacute;n en el siglo XVIII. El mercado regional colonial</i></b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>     	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Alfredo Uribe Salas</b></font></p>     	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Morelia, Facultad de Historia de la Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo&#45;El Colegio de Michoac&aacute;n&#45;Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, 2012, 227 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Historia. Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/treh/n60/a18f1.jpg"></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>       	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El historiador Jorge Silva Riquer ha dedicado parte de su vida profesional y sus capacidades intelectuales a documentar dos vertientes del mercado colonial novohispano: su comportamiento en la larga duraci&oacute;n y su consolidaci&oacute;n. Lo ha hecho a trav&eacute;s del estudio puntual de las actividades agr&iacute;cola, ganadera, el comercio rural&#45;urbano y el consumo. En esa perspectiva de an&aacute;lisis, su teor&iacute;a y modelo explicativo han integrado otras variables no menos significativas como la demograf&iacute;a, el acceso a la tierra y a sus recursos, las actividades manufactureras, la extracci&oacute;n y beneficio de plata, lo mismo que la circulaci&oacute;n monetaria. Como resultado de sus investigaciones, ha publicado obras importantes: <i>La administraci&oacute;n de alcabalas y pulques de Michoac&aacute;n, 1776&#45;1821</i> (1993); <i>La estructura y din&aacute;mica del comercio menudo en la ciudad de Valladolid, Michoac&aacute;n, a fines del siglo XVIII</i> (2007) y <i>El mercado regional de Michoac&aacute;n y el mercado urbano de Valladolid, 1778&#45;1809</i> (2008).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A decir del autor, su &uacute;ltimo libro <i>La producci&oacute;n y los precios agropecuarios en Michoac&aacute;n en el siglo XVIII. El mercado regional colonial</i>, cierra un ciclo en sus intereses de investigaci&oacute;n, cuyo n&uacute;cleo epist&eacute;mico fue problematizar las din&aacute;micas del mercado interno colonial a partir de la integraci&oacute;n de los mercados regionales. Y lo hizo acompa&ntilde;ado de sus profesores y colegas, como Carlos Sempat Assadourian, Enrique Florescano, Claude Morin, Eric Van Young, John J. TePaske, Herbert S. Klien, Antonio Annino, Juan Carlos Garavaglia, Juan Carlos Grosso, Richard Salvucci, Carlos Marichal, Pedro P&eacute;rez Herrero, Manuel Mi&ntilde;o, Ma. Isabel S&aacute;nchez Maldonado, y otros, con quienes discuti&oacute; enfoques, teor&iacute;as y modelos explicativos, y puso a prueba su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, su estilo y su propio ejercicio hermen&eacute;utico plenamente visible en la narrativa de su obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese recorrido de casi dos d&eacute;cadas, anim&oacute; reuniones acad&eacute;micas y coordin&oacute; obras colectivas que cuestionaban resultados anteriores y propon&iacute;an nuevos datos, interpretaciones y tesis sobre el universo complejo que representaba la categor&iacute;a de mercado, mercado interno o mercado regional. Esa pr&aacute;ctica intelectual y colectiva, que se concret&oacute; en obras como <i>Mercados e historia</i> (1994); <i>Circuitos mercantiles y mercados en Latinoam&eacute;rica, siglos XVIII y XIX</i> (1995); <i>El mercado interno de M&eacute;xico. Siglos XVIII y XIX</i> (1998); <i>Mercados ind&iacute;genas en M&eacute;xico, Chile y Argentina siglos XVIII y XIX</i> (2001); <i>Mercados regionales de M&eacute;xico en los siglos XVIII y XIX</i> (2003). En conjunto, &eacute;stas le otorgar&iacute;an la madurez y la experiencia suficiente para labrar su propio camino en el &aacute;mbito de la historia econ&oacute;mica y un lugar en primera l&iacute;nea en el debate actual sobre el espacio colonial de los mercados regionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La producci&oacute;n y los precios agropecuarios en Michoac&aacute;n...</i> documenta la tesis de un crecimiento de la producci&oacute;n y la estabilidad de precios en el periodo de estudio (1660&#45;1803), sin que esto signifique hacer tabla raza de sus particularidades en el tiempo tanto en la macro&#45;regi&oacute;n que representaba el territorio de la Nueva Espa&ntilde;a, el obispado de Michoac&aacute;n o el particular espacio regional que el autor denomina Michoac&aacute;n. Por el contrario, el autor arriba a su conclusi&oacute;n final despu&eacute;s de haber documentado, analizado y explicado la presencia de crisis agr&iacute;colas, precios altos y periodos de estabilidad en un sentido comparado. Pero el problema no es tan sencillo como parece. Lo cierto es que el aumento de la producci&oacute;n y la existencia de precios estables estuvieron acompa&ntilde;ados por el aumento de poblaci&oacute;n y la ampliaci&oacute;n y reutilizaci&oacute;n de la tierra con fines productivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; quiere decir esto? Fue la demanda de los mercados regionales, con su relaci&oacute;n campo&#45;ciudad, la que estableci&oacute; los mecanismos de competencia y la que estimul&oacute; a la ampliaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de sus propias actividades, con precios m&aacute;s o menos estables, a los espacios productivos agr&iacute;colas y ganaderos locales. Lo que hizo posible el incremento de la circulaci&oacute;n de productos y la integraci&oacute;n del mercado interno novohispano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revisi&oacute;n puntual de los pormenores de esta tesis se puede seguir en las 227 p&aacute;ginas que dan cuerpo al libro. La estructura de la obra deja ver, de manera puntual, la estrategia metodol&oacute;gica que instrument&oacute; el autor en cuatro grandes unidades anal&iacute;ticas: <i>El espacio productivo agropecuario michoacano, 1660&#45;1803</i>; <i>Tendencias de la producci&oacute;n agropecuaria en Nueva Espa&ntilde;a y Michoac&aacute;n durante el siglo XVIII</i>; <i>La producci&oacute;n agropecuaria b&aacute;sica en Michoac&aacute;n, 1660</i>; as&iacute; como <i>El crecimiento econ&oacute;mico en el obispado de Michoac&aacute;n, 1660&#45;1803</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el punto de partida de la investigaci&oacute;n el autor discute y analiza el espacio fiscal eclesi&aacute;stico y el control fiscal que ejercieron la Iglesia y la Corona en la recaudaci&oacute;n del diezmo sobre la producci&oacute;n de ma&iacute;z, trigo, frijol, becerros borregos, cerdos y mulas, y los precios de cada uno de los g&eacute;neros que estaban bajo el control fiscal del diezmo. Silva Riquer somete a una revisi&oacute;n cr&iacute;tica la naturaleza y estructura de los registros decimales, como los del diezmo liquido o valor neto de lo recaudado por la Iglesia, lo que permite ver las tendencias a largo plazo, incluso en sentido comparado entre varios espacios coloniales y fiscales, como el arzobispado de M&eacute;xico, y los obispados de Puebla, Michoac&aacute;n, Guadalajara, Durango y Oaxaca, y, por otra parte, el diezmo en valor o en dinero (precios corrientes), que permite conocer el precio al que fue tasado el art&iacute;culo al momento de pagar el impuesto en cada una de las unidades agr&iacute;colas o agropecuarias en los partidos decimales de Valladolid, Puru&aacute;ndiro, Maravat&iacute;o, Zit&aacute;cuaro y Zamora. Pero es necesario leer cuidadosamente y detenidamente la legislaci&oacute;n fiscal y las circunstancias particulares de su instrumentaci&oacute;n para poder ensamblarlos con el an&aacute;lisis pormenorizado que ejecuta el autor sobre miles de datos referidos a producci&oacute;n y precios en el siglo XVIII, y sus particulares condiciones en las que se realiza la actividad productiva, la oferta y la demanda, la circulaci&oacute;n de los productos y su valor monetario en la parte final del proceso que es el consumo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un segundo bloque, el autor avanza en el an&aacute;lisis y discusi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas que tuvo el crecimiento econ&oacute;mico en el espacio regional que denomina como Michoac&aacute;n, para formular el modelo de mercado regional, mismo que ser&aacute; fundamental en la explicaci&oacute;n de c&oacute;mo se integra y define el mercado interno novohispano. En el estudio, incorpora diversas variables explicativas como las condiciones del entorno ecol&oacute;gico, la presi&oacute;n demogr&aacute;fica, el trabajo incorporado en las unidades productivas, el acceso a la tierra, las crisis clim&aacute;ticas, las facilidades de circulaci&oacute;n de los productos por el territorio m&aacute;s all&aacute; del espacio de estudio &oacute;que en t&eacute;rminos actuales, cubre el norte, noreste y noroeste del actual estado de Michoac&aacute;n&oacute;, y los v&iacute;nculos crecientes con el mercado de consumo en &aacute;mbitos mayores dinamizados por las ciudades de Guanajuato, M&eacute;xico y Guadalajara hacia el centro y occidente de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silva Riquer analiza el comportamiento de la producci&oacute;n en el arzobispado de M&eacute;xico y en los obispados de Puebla, Valladolid, Guadalajara, Durango y Oaxaca, y discute el concepto de crecimiento a partir de la informaci&oacute;n decimal proveniente de lo recaudado por la Iglesia. Con todos los matices posibles, el autor observa un crecimiento sostenido y constante, aunque con diferentes magnitudes en orden decreciente; M&eacute;xico, Puebla, Michoac&aacute;n, Guadalajara, Durango y Oaxaca. En una segunda escala de an&aacute;lisis, utiliza la misma operaci&oacute;n para el Obispado de Michoac&aacute;n, y documenta que en la regi&oacute;n de estudio a la ampliaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de sus propias actividades, con precios m&aacute;s o menos estables, a la ampliaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de sus propias actividades, con precios m&aacute;s o menos estables, &oacute;Michoac&aacute;n, oriente, centro occidente y sierra&oacute;, hubo un crecimiento sostenido en la producci&oacute;n agropecuaria hasta ocupar una cuarta parte de los valores recaudados en el obispado. Para observar cr&iacute;ticamente las caracter&iacute;sticas y el comportamiento de la producci&oacute;n en las diferentes regiones del obispado de Michoac&aacute;n (baj&iacute;o, oriente, occidente y norte) somete a una revisi&oacute;n cr&iacute;tica las series decimales elaboradas por Claude Morin en 1979 y por Ma. Isabel S&aacute;nchez Maldonado en 1994, las contrasta con los valores fiscales obtenidos para su espacio de estudio, los mismos que representan 18% del total recaudado en todo el obispado entre 1670 y 1803. El an&aacute;lisis de los datos, los enfoques comparado de magnitudes distintas &oacute;producci&oacute;n y precios&oacute; en los diversos espacios fiscales coloniales, le permiten al autor ver, con mayor cuidado y precisi&oacute;n, la naturaleza de las series fiscales elaboradas por otros investigadores para tratar de responder a sus propias preguntas, y la solvencia de las mismas para entender y explicar las din&aacute;micas de la producci&oacute;n y sus precios en la tridimensionalidad del espacio referido: Nueva Espa&ntilde;a, obispado de Michoac&aacute;n y Michoac&aacute;n, en la perspectiva de un entramado de actividades productivas, circulaci&oacute;n de productos y precios de consumo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un tercer nivel de estudio, el autor avanza en escenarios cada vez m&aacute;s particulares y concretos, referidos a la producci&oacute;n agropecuaria b&aacute;sica en Michoac&aacute;n, en el largo periodo que va de 1660 a 1803, previo al desenlace del movimiento de independencia. Detecta diversos periodos de alza y recuperaci&oacute;n, as&iacute; como desaceleraci&oacute;n debida a distintos factores naturales, sociales o fiscales, pero constata un crecimiento "significativo y estad&iacute;sticamente fuerte" en la producci&oacute;n agropecuaria desde el inicio del siglo XVIII, procesando los datos de las series a trav&eacute;s de las medidas m&oacute;viles quinquenales y los &iacute;ndices de crecimiento quinquenal de cada serie. Ahora bien, ese crecimiento "significativo y estad&iacute;sticamente fuerte" corroborado a partir de magnitudes mayores y quinquenales, lo contrasta con los valores en reales registrados en cada uno de los partidos a trav&eacute;s del diezmo de cada uno de los productos analizados, como el ma&iacute;z, trigo, frijol, becerros, borregos, cerdos, mulas, y otros seriales y legumbres que estaban o se integraron a la dieta alimenticia de una poblaci&oacute;n tambi&eacute;n en crecimiento. En ese universo, encuentra Silva Riquer que el ma&iacute;z y el trigo, con 26% y 39% del valor total, respectivamente, orientaron en cierta medida la tendencia de crecimiento en los partidos analizados. A&uacute;n as&iacute;, el autor realiza diversos ejercicios de correlaci&oacute;n entre el volumen de producci&oacute;n y su precio entre distintos art&iacute;culos agropecuarios, como el frijol y el ganado, para apreciar el comportamiento de la econom&iacute;a regional agraria &oacute;ampliaci&oacute;n del espacio agr&iacute;cola o la incorporaci&oacute;n de nuevas tierras para la producci&oacute;n, diversificaci&oacute;n de granos, legumbres y animales, y nuevas formas de acceso a la tierra, como las "composiciones", los peguales o el arrendamiento&oacute; y la consistencia de su tesis general sobre la integraci&oacute;n del mercado interno colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte final de la investigaci&oacute;n es muy interesante, en tanto que el autor regresa sobre sus pasos para integrar en un todo, que es el crecimiento econ&oacute;mico en el obispado de Michoac&aacute;n, las distintas variables desagregadas de su an&aacute;lisis: la poblaci&oacute;n, la demanda de tierra, crisis clim&aacute;ticas, circulaci&oacute;n y demanda. Pero ahora, bajo un nuevo esquema anal&iacute;tico, se trata de la incorporaci&oacute;n de las evidencias decimales sobre la producci&oacute;n y precios agr&iacute;colas en su relaci&oacute;n con la actividad minera &oacute;ya estudiada ampliamente como motor de arrastre de las dem&aacute;s actividades&oacute;, la manufactura y la actividad mercantil en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor recupera entonces el concepto de productividad para ver el comportamiento de la econom&iacute;a del obispado de Michoac&aacute;n y de la regi&oacute;n Michoac&aacute;n, m&aacute;s cercana &eacute;sta a las dimensiones jurisdiccionales de la Intendencia de Michoac&aacute;n establecida como parte de las reformas borb&oacute;nicas. Y a&uacute;n cuando reconoce escasez de moneda y circulaci&oacute;n deficiente, trae a colaci&oacute;n la presencia de un patr&oacute;n de precios y de producci&oacute;n fuertemente relacionados con el mercado interno colonial, donde la circulaci&oacute;n de la plata en sus diversas modalidades desencadenar&iacute;a un proceso articulador y de est&iacute;mulo para otras muchas actividades productivas. Es decir, la presencia y el impacto de la moneda en las transacciones mercantiles se convertir&iacute;an en un elemento integrador de las condiciones propias de ese mercado novohispano a finales del periodo colonial. Por ello resulta muy interesante el ejercicio anal&iacute;tico que despliega el autor sobre la correlaci&oacute;n de los valores de plata de Guanajuato, y los valores agropecuarios del obispado de Michoac&aacute;n y de la regi&oacute;n Michoac&aacute;n, para concluir que efectivamente existi&oacute; una vinculaci&oacute;n muy estrecha entre la producci&oacute;n de plata y la agropecuaria. El otro caso es el de la ampliaci&oacute;n de las actividades manufactureras en distintos espacios coloniales, haciendo cada vez m&aacute;s visible las relaciones diferenciadas entre campo y ciudad por medio del establecimiento de cadenas productivas que integraron dinero, aditamentos tecnol&oacute;gicos, insumos agr&iacute;colas y mano de obra para satisfacer la demanda creciente de pueblos y ciudades de diferentes latitudes del territorio de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, se trata de un estudio cuidadosamente armado, con series estad&iacute;sticas contrastadas y argumentos s&oacute;lidos y convincentes. Pero tambi&eacute;n, la investigaci&oacute;n&#45;libro es provocadora, y eso es bueno, porque permite reformular las preguntas que nos hemos hecho en el pasado, o elaborar nuevas preguntas a partir de las ya resueltas y de las evidencias que lo sustentan. &Eacute;stas, aunque no formaron parte propiamente de la problem&aacute;tica a estudiar en <i>La producci&oacute;n y los precios agropecuarios en Michoac&aacute;n en el siglo XVIII. El mercado regional colonial</i>, surgen de manera natural estimuladas por las buenas investigaciones. Por ejemplo, &iquest;alg&uacute;n d&iacute;a se podr&aacute; conocer de manera desagregada el volumen de producci&oacute;n que fluy&oacute; del mercado regional de Michoac&aacute;n o de cualquier otro, para satisfacer la demanda de consumo de otras latitudes fuera de &eacute;l o de ellas?, &iquest;cu&aacute;les fueron los incrementos en el valor&#45;precio de los productos individuales &oacute;agr&iacute;colas y ganaderos&oacute; fuera de su &aacute;mbito de producci&oacute;n, y a que par&aacute;metros de competitividad se vieron sometidos en el proceso de integraci&oacute;n de un mercado interno novohispano? &iquest;Hasta qu&eacute; punto el crecimiento de la producci&oacute;n agropecuaria y la estabilidad de precios forjaron una perspectiva pol&iacute;tica diferente en los sectores beneficiados en sentido contrario a las pol&iacute;ticas borb&oacute;nicas de modernizaci&oacute;n de las estructuras administrativas y fiscales de sus espacios coloniales? &iquest;En donde se puede ubicar la fisura entre un crecimiento de la producci&oacute;n y precios estables, que seguramente a&ntilde;adi&oacute; perspectiva y satisfacci&oacute;n a un n&uacute;mero creciente de la poblaci&oacute;n novohispana, vistos en la larga duraci&oacute;n, con el desencadenamiento acelerado del movimiento o guerra de independencia, despu&eacute;s de 1804? &iquest;En que medida los ingresos fiscales obtenidos por la Iglesia y la administraci&oacute;n civil retornaron, o no, como incentivos diversos para el crecimiento de la producci&oacute;n y la estabilidad de precios al consumidor final?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras investigaciones, con el mismo rigor que contiene el libro de Jorge Silva Riquer, podr&aacute;n proporcionarnos respuestas convincentes y abrir otras muchas posibilidades de comprensi&oacute;n y entendimiento sobre la organizaci&oacute;n de los espacios econ&oacute;micos y fiscales y sus relaciones con el conflicto en la historia de M&eacute;xico hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>      ]]></body>
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