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</front><body><![CDATA[ <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mateo del Pino, &Aacute;ngeles, <i>&Aacute;ngeles Maraqueros. Trazos neobarroc&#45;s&#45;ch&#45;os en las po&eacute;ticas latinoamericanas</i> </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>             <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Guadalupe S&aacute;nchez &Aacute;lvarez</font></b></p>             <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">Buenos Aires, Ediciones Kata&#45;tay, 2013, 464 pp.</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/treh/n60/a15f1.jpg"></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&Aacute;ngeles Maraqueros. Trazos neobarroc&#45;s&#45;ch&#45;os en las po&eacute;ticas latinoamericanas</i> se titula el libro de ensayos recientemente editado por &Aacute;ngeles Mateo del Pino. T&iacute;tulo singular como singular su edici&oacute;n, ya que en pleno siglo XXI rememora el barroco, estilo arquitect&oacute;nico rebasado por la modernidad hace ya m&aacute;s de dos siglos. Los enunciados, textual y gr&aacute;ficamente <i>&aacute;ngeles maraqueros</i>, son los responsables de situarnos <i>ipso facto</i> en un tiempo, al parecer ya desentra&ntilde;ado por los historiadores, y en un espacio espec&iacute;fico: Am&eacute;rica Latina. Se debe a que en todos sus tipos y rangos, los &aacute;ngeles han estado presentes en las diversas &aacute;reas del quehacer humano, y en casi todas las edades y latitudes del mundo. Desde tiempos b&iacute;blicos los &aacute;ngeles m&uacute;sicos han sido una, llam&eacute;mosle, "casta" espec&iacute;fica del g&eacute;nero &aacute;ngeles, empero, los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> s&oacute;lo pudieron existir en un <i>tiempo&#45;espacio</i> espec&iacute;fico, y fue en la arquitectura donde primero se manifestaron. Ser <i>maraqueros</i> los convierte en un tipo de &aacute;ngeles aparte, <i>bastardos</i> acaso por no pertenecen a la genealog&iacute;a divina, pero siendo optimistas, pensemos que fueron afortunados de nacer para tocar las maracas. Ese detalle les reivindica de alg&uacute;n modo con "los otros &aacute;ngeles", que suelen situarnos en las &eacute;pocas por medio del instrumento que poseen. Mateo del Pino arranc&oacute; aleg&oacute;ricamente esos <i>&aacute;ngeles</i> <i>maraqueros</i> del friso que los porta, para con ellos titular su libro. De ese modo, aquellos &aacute;ngeles barrocos en desuso, y confinados a formar parte de la historia de la arquitectura, obtienen de manera peculiar la oportunidad de la vigencia, sino hasta la permanencia, y se convierten en musas inspiradoras de autores como &Aacute;ngeles Mateo del Pino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es la primera vez que alguien decide extraer los &aacute;ngeles de la piedra, la propia autora de la secci&oacute;n con que se inicia la lectura del libro, "Estudio preliminar", informa haber tenido noticias sobre esos <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> por la pluma del escritor cubano Alejo Carpentier, y no directamente de la arquitectura. De alg&uacute;n modo, pensemos, Mateo del Pino arranc&oacute; los &aacute;ngeles para convertirlos en palabra y texto, en ideas y noticia, en t&iacute;tulo; incluso en br&uacute;jula literaria y pl&aacute;stica pues con su palabra inspira la pintura que, cual friso de una iglesia del siglo XVI, decora la portada del libro. Pareciera que los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> de &Aacute;ngeles Mateo fueron concebidos por un pintor, para aparecer figurativamente en la portada de su libro, como predestinados a la transmutaci&oacute;n. A ser idea, concepto, objeto, idea y concepto otra vez, luego texto, ego, y finalmente una imagen preparada para iniciar otro ciclo de transformaci&oacute;n y renovaci&oacute;n, para ser llevados en tinta y texto a las p&aacute;ginas de alg&uacute;n libro, sea de arte, historia, arquitectura o literatura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mateo del Pino los reconceptualiza en el "Estudio preliminar" que antecede a diez y siete trazos <i>neobarro</i>...s, y junto a ellos configura un libro que, por su t&iacute;tulo, tem&aacute;tica, estructura y contenido, se asemeja a una obra arquitect&oacute;nica. Metaf&oacute;ricamente el "Estudio&nbsp; preliminar" se muda en la cimentaci&oacute;n y cada ensayo en una columna; por su composici&oacute;n, la portada viene a ser la envolvente y a su vez, la ornamentaci&oacute;n de la obra, el &aacute;ngel en el friso que recibe a quien se detiene frente a &eacute;l, y le incita a entrar. El libro es profundamente atemporal, de ah&iacute; que sea posible nombrarle de estilo "<i>barru</i>", pero no por irregular, sino por la riqueza y variedad de los trazos que le dan forma, por las curvas que rompen la est&eacute;tica cl&aacute;sica de las perlas. Y del mismo modo que los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i>, Mateo del Pino, cual fantasma de Canterville, nos arrastra mentalmente a un bucle de tiempo que nos describe y explica p&aacute;ginas adentro, en ese estudio que hace las veces de introducci&oacute;n para el libro, y t&uacute;nel del tiempo para el lector. Compacta diestramente <i>tiempo&#45;espacio</i> en historia, y nos brinda un paseo que inicia en el periodo colonial y culmina en la actualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el "Estudio preliminar" se transfigura en el argumento del libro, en &eacute;l se sintetizan premisa y conclusi&oacute;n de los <i>trazos neobarroc&#45;s&#45;ch&#45;os</i>. La autora rescata, propone, interpreta, inserta y reinterpreta para, de nueva cuenta, revertir y proponer. Seduce e invita a otros a rescatar, significar y ofrecer pasajes literarios, te&oacute;ricos e hist&oacute;ricos, para en conjunto conseguir un trabajo historiogr&aacute;fico importante, una semi&oacute;tica y hasta una hermen&eacute;utica de las transformaciones del t&eacute;rmino barroco, en el sentido de su aplicaci&oacute;n, conceptualizaci&oacute;n y re&#45;conceptualizaci&oacute;n, si no filol&oacute;gico, propio de la especialidad de los ensayistas. <i>&Aacute;ngeles maraquero</i>s, &Aacute;ngeles Mateo del Pino y los <i>Trazos neobarroc&#45;s&#45;ch&#45;os</i> se conjugan, compilan y ubican, de manera inteligente e interesante, los neologismos del neobarroco como continuidad del barroco, o bien, de los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ya que de alg&uacute;n modo consideramos que los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> enunciados en el t&iacute;tulo representan la premisa sobre la que &Aacute;ngeles Mateo del Pino construy&oacute; su "Estudio Preliminar", con &eacute;l a su vez nutri&oacute; los 17 ensayos que precede, para posteriormente retroalimentarse de ellos. "Estudio Preliminar" se convierte en un interesante y propositivo silogismo del concepto neobarroco latinoamericano y sus derivaciones, m&aacute;s a&uacute;n, contin&uacute;a de alg&uacute;n modo escribiendo teor&iacute;a, ya no s&oacute;lo del neobarroco como estilo literario, sino que tambi&eacute;n contribuye a la escritura de la teor&iacute;a de la arquitectura barroca. En este sentido, sabemos en t&eacute;rminos generales que el barroco arquitect&oacute;nico surgi&oacute; como un movimiento contra&#45;reformista directamente ligado a la religi&oacute;n judeocristiana. A partir de ello el barroco embull&oacute; todas las &aacute;reas de expresi&oacute;n y forma de vivir: m&uacute;sica, teatro, literatura, pintura, vestido, calzado, maquillaje, peinado, comida, jardiner&iacute;a, hasta influir directamente en el modo de existir, de <i>ser y estar en</i>... Se extendi&oacute; hasta convertirse pr&aacute;cticamente en un estilo total y totalizador. Posteriormente, despu&eacute;s de una interrupci&oacute;n temporal por parte del neocl&aacute;sico y otros estilos y corrientes, la arquitectura neobarroca surgi&oacute; como reacci&oacute;n a la displicencia acad&eacute;mica imperante, caracteriz&aacute;ndose por poseer "un caos ordenado"; casi a la par, y siguiendo la pauta de la arquitectura, surgi&oacute; la escultura neobarroca a finales de siglo XIX.&nbsp; Como estilo arquitect&oacute;nico, el neobarroco no goza de prestigio o reconocimiento consolidado y, al igual que otras corrientes como el posmodernismo, su existencia y existir provocan ciertas contradicciones, en el sentido de que, al ser consideradas "continuidades" de estilos anteriores, la escritura de la historia de la arquitectura se desestructura y entra en un caos que atenta contra la cronolog&iacute;a. Me refiero a que, en un sentido estricto, ni neobarroco ni posmodernismo pueden existir en un orden hist&oacute;rico&#45;geogr&aacute;fico donde no existi&oacute; su precedente l&oacute;gico. Si en una determinada sociedad no se "vivi&oacute;" o experiment&oacute; m&iacute;nimamente alg&uacute;n aspecto del barroco, resulta dif&iacute;cil aceptar que en ese mismo sitio pudiese germinar un modo de neobarroco. No pretendo aclarar este punto en esta rese&ntilde;a, simplemente expondr&eacute; que la teor&iacute;a de la arquitectura neobarroca no est&aacute; agotada, por la simple y sencilla raz&oacute;n de que contin&uacute;a edific&aacute;ndose, y se edifica, como siempre ocurre con la arquitectura, funcionando simult&aacute;neamente como recept&aacute;culo y espejo del devenir hist&oacute;rico, de las ideas que la conceptualizan y de las mentalidades que la generan. Es decir, la propia arquitectura neobarroca, al igual que la literatura, se encuentra en constante metamorfosis debido a que se alimenta de los cambios y sucesos. Mientras que el arquitecto dise&ntilde;a a partir de las tendencias ideol&oacute;gicas colectivas o particulares del momento, los fil&oacute;logos escriben, de modo que el texto escrito explica una parte del contenido que posee oculto, acaso solo intangible para algunos, el texto en piedra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, desde mi punto de vista, la literatura se transmuta adem&aacute;s en un espejo de la arquitectura, guarda algunos de sus secretos, por supuesto no en su totalidad ya que en el dise&ntilde;o y edificaci&oacute;n arquitect&oacute;nica entran en juego muchas m&aacute;s variantes que las ideol&oacute;gicas; no obstante, debe reconocerse la importancia del texto escrito para entender el contenido ideol&oacute;gico del texto en piedra, oculto siempre en la arquitectura, en este caso neobarroca. De ah&iacute; el valor y la importancia <i>plus</i> que le doy a este libro <i>&Aacute;ngeles Maraqueros. Trazos neobarroc&#45;s&#45;ch&#45;os,</i> sobre todo si tenemos en cuenta que el neobarroco literario surgi&oacute; mucho despu&eacute;s que la arquitectura de ese estilo. Los detalles, tintes y matices de inicio de la literatura neobarroca, su metamorfosis y la del t&eacute;rmino que la califica y cualifica se desvelan en este libro, as&iacute; como las variantes que ha tenido y las formas nuevas a las que ha llegado: neobarroco, neobarroso, neobarroco... Y&nbsp; sin que &eacute;ste sea su &uacute;nico aporte, este libro se revela en s&iacute; mismo como una pieza importante del nuevo neobarroco que se germina en la actualidad, el cual, por supuesto, se diferencia del primer neobarroco arquitect&oacute;nico del siglo XX. Como pieza de estilo, los ensayos que lo conforman se definen por contener, tanto en su tem&aacute;tica como en el modo de escritura, cierta lujuria, morbo, exuberancia y desestructuraci&oacute;n, aspectos que en t&eacute;rminos generales se aplican a la arquitectura neobarroca. Ya que &eacute;sta si bien es cierto surgi&oacute; a mediados del siglo XIX y actualmente se la relaciona con edificios deconstructivistas, opino que este libro debe incluirse en las estanter&iacute;as y cat&aacute;logos que alojan textos relacionados con arquitectura religiosa, teor&iacute;a de la arquitectura y teor&iacute;a de la restauraci&oacute;n, por mencionar algunas &aacute;reas; m&uacute;sica y religi&oacute;n tambi&eacute;n podr&iacute;an incluirle en su acervo. Son precisamente los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> los tiquetes de entrada a esas estanter&iacute;as, pero en general, es un libro que abre fronteras de conocimiento, que traspasa miradas y barreras disciplinarias, es una propuesta trans&#45;disciplinaria y trans&#45;disciplinar, tran&#45;hist&oacute;rica y trans&#45;territorial. O bien, un libro <i>neobarroco</i> <i>neodisciplinar</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diez y siete miradas &iacute;ntimas que recoge este libro, m&aacute;s que una impronta, presentan la esencia actual del neobarroco, el neobarroso y el neobarrocho, acaso neoberrueco siguiendo las reflexiones de &Aacute;ngeles Mateo del Pino. Miradas todas, esencia de la tendencia barroca que ha traspasado barreras y fronteras de tiempo, que ha trascendido los distintos &aacute;mbitos de creaci&oacute;n, actuaci&oacute;n y reflexi&oacute;n humana, quedan perpetuadas en las p&aacute;ginas de este libro, tal como los <i>&aacute;ngeles maraqueros</i> en el tiempo de la roca, en un tiempo sin tiempo. Cada ensayo completa magistralmente esta obra que se me antoja pensar como friso de iglesia, este libro, acaso arquitectura de papel, los agrupa en cuatro recintos. Uno a uno se levanta ante nosotros &oacute;lectores&oacute; como retablos que narra una tem&aacute;tica particular, que no por particular se separa del discurso principal del recinto que lo acoge y al mismo tiempo explica. Con sus textos, los autores caminan y nos arrastran a situaciones peculiares, complejas y hasta perturbadoras, nos transporta a mundos de sensaciones. En conjunto, cada secci&oacute;n del libro es una sorpresa, que nos sit&uacute;a en espacios territoriales y tiempos distintos, de ah&iacute; que se pueda afirmar que definitivamente se trata de una obra intelectual, amplia, espl&eacute;ndidamente pensada y estructurada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el campo de la restauraci&oacute;n de monumentos, el barroco y el neobarroco pueden transportarnos a espacios de tiempo hist&oacute;rico determinados, pero tambi&eacute;n situarnos en el momento presente, al estado actual del patrimonio arquitect&oacute;nico, espec&iacute;ficamente a los edificios y a los elementos que los componen. Cada uno representa una identificaci&oacute;n con uno o varios momentos hist&oacute;ricos y diversos horizontes culturales, de ah&iacute; que el libro <i>&Aacute;ngeles maraqueros</i> me parezca adem&aacute;s, un objeto de restauraci&oacute;n, en el sentido de que en un momento dado, su contenido facilitar&aacute; la conservaci&oacute;n de un elemento pues, para realizar el ejercicio de la restauraci&oacute;n, es necesaria la informaci&oacute;n hist&oacute;rica. Al mismo tiempo, el libro puede considerarse una importante pieza patrimonial que sorpresivamente puede ser le&iacute;da por personas de diversas disciplinas. Ya sea una pieza barroca o neobarroca integrada por elementos que particularmente guardan una historia propia que posee valor y riqueza en s&iacute; mismo, tal como ocurre con el &aacute;ngel maraquero aislado de un friso que enmarca una iglesia. Esta apreciaci&oacute;n no est&aacute; fuera de lugar, realmente este libro puede incluirse en la documentaci&oacute;n hist&oacute;rica previa que se requiere para intervenir un edifico, ya que en su contenido incluye los campos formales del estilo neobarroco, desde la arquitectura hasta la novela, la poes&iacute;a, el cine y las religiosidades.</font></p>	     ]]></body>
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