<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-719X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Tzintzun. Revista de estudios históricos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Tzintzun. Rev. estud. históricos]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-719X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-719X2014000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Guerra, política y administración en Valladolid de Michoacán: la formación profesional y la gestión del intendente Manuel Merino, 1776-1821]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García Ávila]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sergio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Morelia Michoacán]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<numero>60</numero>
<fpage>351</fpage>
<lpage>359</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-719X2014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-719X2014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-719X2014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ju&aacute;rez Nieto, Carlos, <i>Guerra, pol&iacute;tica y administraci&oacute;n en Valladolid de Michoac&aacute;n: la formaci&oacute;n profesional y la gesti&oacute;n del intendente Manuel Merino, 1776&#45;1821</i></b><i></i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Garc&iacute;a &Aacute;vila</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Morelia, Secretar&iacute;a de Cultura del Gobierno del Estado de Michoac&aacute;n, 2013, 757 pp.</b></font></p>       <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/treh/n60/a14f1.jpg"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os me he dedicado a cultivar la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n relacionada con las instituciones pol&iacute;ticas del gobierno civil, en un per&iacute;odo que comprende el tr&aacute;nsito del r&eacute;gimen virreinal a la primera rep&uacute;blica. En ese andar he recopilado y le&iacute;do varias obras, muchas de ellas correspondientes al gobierno espa&ntilde;ol y pocas a los primeros a&ntilde;os del M&eacute;xico independiente. Lo anterior porque desde el punto de vista historiogr&aacute;fico es factible encontrar m&aacute;s trabajos publicados de los &oacute;rganos de gobierno virreinal, que de los pertenecientes a los albores de la vida independiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante que los tres siglos de dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola han sido m&aacute;s socorridos por los investigadores, disponemos de un n&uacute;mero limitado de publicaciones sobre la instituci&oacute;n de la Intendencia, que dentro de las modificaciones que sufri&oacute; el aparato de gobierno novohispano, fue de las m&aacute;s importantes, pero tambi&eacute;n de las m&aacute;s accidentadas; lo cual desde mi punto de vista, impidi&oacute; que se consolidara a corto o mediano plazo dentro de la estructura pol&iacute;tica. Tal vez debido a eso, los profesionistas de la historia o los polit&oacute;logos no le han prestado el inter&eacute;s que se merece.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El a&ntilde;o pasado, Carlos Ju&aacute;rez Nieto (colega del Centro Regional Michoac&aacute;n del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia) tuvo a bien sacar a la luz p&uacute;blica la obra que nos ocupa. Tard&eacute; en adquirirlo, sin embargo, qued&eacute; cautivo desde las primeras p&aacute;ginas y empec&eacute; a considerar que bien val&iacute;a la pena hacer una rese&ntilde;a. Al concluirlo, inmediatamente me di a la tarea de cristalizar ese prop&oacute;sito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n, Ju&aacute;rez Nieto nos explica que la investigaci&oacute;n aborda "el funcionamiento pol&iacute;tico administrativo de la intendencia de Valladolid de Michoac&aacute;n, en el contexto de la crisis social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica derivada de la guerra insurgente en el virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a" (p. 12). M&aacute;s adelante aclara que el estudio no es una biograf&iacute;a de Manuel Merino y que la informaci&oacute;n recabada sobre la trayectoria de este personaje como funcionario p&uacute;blico, muestra la importancia de las instituciones y el sistema burocr&aacute;tico impulsados por la dinast&iacute;a borb&oacute;nica a lo largo del siglo XVIII. Es esa importancia de las instituciones y el sistema burocr&aacute;tico lo que me hizo llevar a cabo una lectura minuciosa de la obra, ya que esperaba me fuera de suma utilidad para desarrollar la investigaci&oacute;n que actualmente vengo realizando. En ese sentido uno de los m&eacute;ritos del autor es el recuento historiogr&aacute;fico que presenta en su introducci&oacute;n, acerca de lo que se ha escrito en torno a las intendencias hasta el momento. Como es de esperarse, una parte de la introducci&oacute;n est&aacute; dedicada a las fuentes de primera mano sobre las que descansa gran parte de la investigaci&oacute;n. El autor recurri&oacute; al Archivo General de Indias, en Sevilla, al General de la Naci&oacute;n de la ciudad de M&eacute;xico, al Hist&oacute;rico del Antiguo Obispado de Michoac&aacute;n, al del Cabildo, a los del Ayuntamiento y al General de Notar&iacute;as, en Morelia. No obstante que al principio del libro se incluye un &iacute;ndice general, Ju&aacute;rez explica de forma m&aacute;s detallada la estructura del trabajo en la &uacute;ltima parte de la introducci&oacute;n. Lo divide en seis cap&iacute;tulos: I.&#45;El adiestramiento burocr&aacute;tico de Manuel Merino: los inicios;&nbsp; II.&#45; El ejercicio profesional en tiempos de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica; III.&#45;La intendencia de Valladolid de Michoac&aacute;n en tiempos de guerra; IV.&#45; El experimento liberal y una intendencia en la orfandad; V.&#45; El absolutismo y el ambiguo restablecimiento de la intendencia; VI.&#45; El camino a la independencia. El ocaso de una instituci&oacute;n y de un funcionario del antiguo r&eacute;gimen. Complementan el trabajo las conclusiones, unos cuadros, un ap&eacute;ndice documental y las fuentes utilizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo confesar que al ver por vez primera la portada imagin&eacute; que era un estudio exclusivamente de la intendencia de Michoac&aacute;n como instituci&oacute;n del gobierno, sin embargo al adentrarme en el &iacute;ndice me di cuenta de que era una investigaci&oacute;n amplia, que ofrec&iacute;a un panorama m&aacute;s general del virreinato en los a&ntilde;os anteriores a la guerra de independencia, y &eacute;ste es precisamente uno de los m&eacute;rito del trabajo de Carlos Ju&aacute;rez Nieto. Como &eacute;l mismo lo anticipa en la introducci&oacute;n, a trav&eacute;s de la figura de Manuel Merino nos lleva de la mano hacia la regi&oacute;n de las provincias del norte, que con motivo de la visita de Jos&eacute; de G&aacute;lvez fueron objeto de transformaciones importantes en aras de alcanzar una mejor administraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los cambios importantes que trata el autor es el relacionado con el ej&eacute;rcito, cuando en 1764 Juan de Villalba fue nombrado comandante e inspector general del ej&eacute;rcito de Nueva Espa&ntilde;a, con la encomienda de reorganizar las fuerzas militares de este territorio del imperio espa&ntilde;ol. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se nombr&oacute; a Jos&eacute; de G&aacute;lvez visitador general del virreinato, con amplias facultades para tomar decisiones de car&aacute;cter administrativo, fiscal y pol&iacute;tico; tra&iacute;a instrucciones de realizar un examen y corregir el estado de las finanzas, revisar todos los ramos, rentas y derechos pertenecientes a la Real Hacienda, inspeccionar los tribunales de justicia y la captaci&oacute;n de impuestos y cuentas de las contribuciones, del mismo modo que disminuir los gastos del virreinato e incrementar las rentas reales. Todas estas disposiciones afectaron los intereses de algunas personas y corporaciones, quienes ofrecieron resistencia a las medidas del visitador; entre los opositores m&aacute;s destacados se encontraba el virrey, quien vio disminuido su poder con la presencia de G&aacute;lvez. Asimismo, los sectores populares se movilizaron con manifestaciones de descontento debido a la actualizaci&oacute;n de las matr&iacute;culas de tributarios y la elevaci&oacute;n del tributo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante su estancia en Nueva Espa&ntilde;a, G&aacute;lvez recibi&oacute; una nueva instrucci&oacute;n para trasladarse a las provincias del norte e implementar las medidas necesarias para reactivar el comercio y la actividad minera en esa regi&oacute;n. Desafortunadamente, las inquietudes de los gobernantes de aquel tiempo no llegaron a tener el &eacute;xito deseado y en el camino enfrentaron una serie de obst&aacute;culos que impidieron su plena consolidaci&oacute;n. Al respecto resulta interesante la aclaraci&oacute;n del autor, quien expresa que David Brading y Luis Navarro Garc&iacute;a consideran a estas reformas como "una revoluci&oacute;n en el gobierno", tesis que recientemente otros autores han matizado al poner en entredicho sus resultados. Entre otros, el historiador Felipe Castro considera que uno de los grandes fracasos del visitador fue intentar abolir las rep&uacute;blicas de indios. Desde mi punto de vista, uno de los asuntos notables que Ju&aacute;rez no trata con amplitud y que a pesar de su fracaso sent&oacute; un precedente dentro de la administraci&oacute;n virreinal, es el ensayo que se hizo con el establecimiento de la intendencia de Sonora. &Eacute;sta es el antecedente de lo que en 1786 fue la Real Ordenanza de Intendentes para la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de hablarnos de estas transformaciones en general y de acercarnos a las provincias del norte, el autor dedica algunas p&aacute;ginas a la instituci&oacute;n de la Comandancia General de las Provincias Internas, misma que sufri&oacute; muchos cambios desde su creaci&oacute;n dada su vulnerabilidad. Es dentro de este marco referencial que somos introducidos en la historia de Manuel Merino, en el inicio de su carrera burocr&aacute;tica. Aparte de esta incorporaci&oacute;n al ej&eacute;rcito, las personas ve&iacute;an en el matrimonio un acceso social a la red social local que les garantizaba seguridad&nbsp; social y econ&oacute;mica; Merino no fue la excepci&oacute;n y en 1780 busc&oacute; su acceso a la red social local mediante el matrimonio con Margarita Fern&aacute;ndez de Carrera y Diego &Aacute;lvarez. El bisabuelo por l&iacute;nea materna de su esposa hab&iacute;a sido el influyente capit&aacute;n del presidio de fronteras y alcalde de Sonora, Gregorio &Aacute;lvarez Tun&oacute;n de Quiroz. Unas semanas despu&eacute;s, Merino se incorporar&iacute;a formalmente a la secretar&iacute;a de la Comandancia General de las Provincias Internas. Los lazos pol&iacute;ticos que logr&oacute; consolidar y su eficiencia en el cumplimiento de sus obligaciones, le permitieron ocupar el mismo cargo, pero adscrito al Departamento de las Provincias Internas de la secretar&iacute;a de C&aacute;mara del Virreinato, en la ciudad de M&eacute;xico. Luego de casi diez a&ntilde;os de cumplir funciones en esa oficina, Merino regres&oacute; a Chihuahua para ocupar la secretar&iacute;a de la Comandancia General de las Provincias Internas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de resaltar la s&iacute;ntesis de los a&ntilde;os que siguen a 1790. Ju&aacute;rez Nieto menciona las condiciones prevalecientes en Espa&ntilde;a y ultramar, que influyeron en el movimiento de independencia, sobre todo hace &eacute;nfasis en la pol&iacute;tica extractiva de la metr&oacute;poli a trav&eacute;s de los donativos y pr&eacute;stamos, voluntarios y forzosos, que sangraron la econom&iacute;a de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero llamar la atenci&oacute;n sobre el apartado denominado "Intendente interino de M&eacute;xico: las confusiones y certezas de un nombramiento". En esas 33 p&aacute;ginas, el autor nos ofrece una descripci&oacute;n muy interesante de la instituci&oacute;n de la intendencia y de la crisis que se vivi&oacute; con motivo de la ocupaci&oacute;n del territorio espa&ntilde;ol por las tropas francesas. El 30 de agosto de 1809 el arzobispo virrey Lizana nombr&oacute; a Merino intendente provisional de M&eacute;xico y casi un a&ntilde;o despu&eacute;s, el 23 de septiembre de 1810, el nuevo virrey Francisco Xavier Venegas le inform&oacute; que mediante una real orden, fechada el 26 de mayo, el Consejo de Regencia lo nombr&oacute; titular del corregimiento e intendencia de Valladolid de Michoac&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente apartado, Ju&aacute;rez Nieto se aboca al estudio de los primeros meses de la guerra iniciada el 16 de septiembre de 1810. Da a conocer la desgracia vivida por el nuevo intendente de Valladolid, quien al viajar de M&eacute;xico a Michoac&aacute;n para ocupar su cargo, fue sorprendido por los insurgentes en el pueblo de Ac&aacute;mbaro. Una vez que escap&oacute; de sus aprehensores y ante la imposibilidad de ocupar su cargo, se traslad&oacute; a Quer&eacute;taro donde, bajo las &oacute;rdenes de F&eacute;lix Mar&iacute;a Calleja sirvi&oacute; como intendente del ej&eacute;rcito del centro, hasta el mes de junio de 1811, fecha en la que se traslad&oacute; a Valladolid para desempe&ntilde;ar funciones en la intendencia de esa jurisdicci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo III, vuelve a ser de mi inter&eacute;s personal, ya que est&aacute; dedicado al an&aacute;lisis de la intendencia de Michoac&aacute;n como instituci&oacute;n, abarcando un&nbsp; periodo que va desde 1786 a 1810. El autor nos expresa en estas l&iacute;neas las dificultades que tuvieron los primeros intendentes: Juan Antonio Ria&ntilde;o y B&aacute;rcena y Felipe D&iacute;az de Ortega. El primero con una participaci&oacute;n muy desafortunada al frente de la intendencia, ya que se enfrent&oacute; a los intereses de los miembros de la oligarqu&iacute;a local, quienes no toleraron a ninguna otra persona que les hiciera competencia en el ejercicio del poder. Fue as&iacute; como permaneci&oacute; en el cargo s&oacute;lo cuatro a&ntilde;os, hasta que fue trasladado a la intendencia de Guanajuato en 1791. En contraste con Felipe D&iacute;az de Ortega, fue m&aacute;s prudente y pragm&aacute;tico en su trato con los grupos y corporaciones, lo cual le permiti&oacute; ejercer su administraci&oacute;n de forma m&aacute;s relajada y tranquila. En particular se destacan los buenos nexos que estableci&oacute; con un grupo de vascos, encabezado por el regidor del ayuntamiento de Valladolid, Isidro Huarte, quien ten&iacute;a mucha influencia pol&iacute;tica y social. Lo anterior le permiti&oacute; tener relaciones estables con otra de las instituciones importantes del gobierno local: el ayuntamiento. Sobre este apartado considero que al autor le falt&oacute; extenderse m&aacute;s en la participaci&oacute;n del asesor letrado, quien de hecho asumi&oacute; la responsabilidad principal por largas temporadas, ante las ausencias del titular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atendiendo al orden cronol&oacute;gico, en el siguiente apartado Ju&aacute;rez Nieto se ocupa de los a&ntilde;os de crisis 1808&#45;1811. En este cuatrienio sobresale la participaci&oacute;n de los militares, los que en aquel estado de sobresaltos y guerra siguieron siendo protagonistas en todo el virreinato. En la jurisdicci&oacute;n que nos ocupa fue el brigadier Jos&eacute; de la Cruz, quien en diciembre de 1810 restaur&oacute; la autoridad virreinal en la capital de la intendencia. A partir de entonces fueron los miembros del ej&eacute;rcito quienes tomaron en sus manos el control pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. No obstante, Jos&eacute; de la Cruz era de la idea de que las autoridades leg&iacute;timas se encargaran del gobierno y para ello solicit&oacute; al virrey Venegas que instara al obispo y al intendente Merino a que fueran a Valladolid. Fue as&iacute; como en el mes de enero de 1811 sali&oacute; con rumbo al occidente, dejando en su lugar al teniente coronel Torcuato Trujillo, de triste historia para la comunidad vallisoletana por sus abusos y excesos, no s&oacute;lo con los particulares, sino con los miembros del ayuntamiento local y con el mismo intendente. Justo cuando Merino arrib&oacute; a la capital para asumir su responsabilidad, el 4 de junio de 1811, se mostr&oacute; renuente a reconocerlo y darle posesi&oacute;n oficialmente de su empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El apartado 4 del cap&iacute;tulo III es el m&aacute;s amplio de toda la obra pues est&aacute; dedicado a la etapa m&aacute;s convulsiva del movimiento insurgente. En &eacute;l, Ju&aacute;rez Nieto trata no s&oacute;lo la figura del intendente, sino a otros actores pol&iacute;ticos de no menor trascendencia como lo fueron el ayuntamiento local y la autoridad eclesi&aacute;stica. Como acertadamente lo afirma el autor, "Manuel Merino ocup&oacute; la titularidad de la intendencia de Valladolid en circunstancias pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas del todo adversas para los intereses de la Corona espa&ntilde;ola." En consecuencia, nos presenta un cuadro de la situaci&oacute;n que guardaba la econom&iacute;a, as&iacute; como las causas de justicia, polic&iacute;a y guerra. Sobre este apartado s&oacute;lo hay que observar que la visi&oacute;n ofrecida por Ju&aacute;rez Nieto es un tanto limitada, ya que no menciona lo ocurrido en otras partes de la intendencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra etapa importante para Michoac&aacute;n y la Nueva Espa&ntilde;a tuvo lugar durante la aplicaci&oacute;n de la constituci&oacute;n gaditana de 1812. Como &eacute;sta era de tendencia liberal, el virrey Venegas se mostr&oacute; extremadamente cauteloso y renuente a aplicarla. Ese temor fue compartido por el intendente y el obispo electo Manuel Abad y Queipo, que tambi&eacute;n consideraba riesgoso implementar los decretos de las Cortes sobre la ley de imprenta. &Eacute;sa fue la raz&oacute;n por la que su publicaci&oacute;n se posterg&oacute; hasta el mes de junio de 1813, cuando finalmente fue publicada y jurada la constituci&oacute;n en Valladolid. Dentro del estudio de las instituciones civiles del gobierno, adquiere relevancia el que Ju&aacute;rez presenta acerca del ayuntamiento constitucional; en &eacute;l da algunos pormenores del proceso electivo para designar a los nuevos miembros del cabildo, cuerpo colegiado que se instal&oacute; formal y solemnemente el 12 de julio del mismo a&ntilde;o. La etapa gaditana dur&oacute; muy poco, ya que a mediados de 1814 se recibieron noticias del retorno de Fernando VII a Espa&ntilde;a. El 6 de junio tuvo lugar en Valladolid una funci&oacute;n y paseo para celebrar tan magna noticia. El 17 de agosto el virrey Calleja public&oacute; un decreto mediante el cual se restablec&iacute;an los cabildos antiguos, situaci&oacute;n que no dej&oacute; de ser inc&oacute;moda para los nuevos regidores y propici&oacute; contrariedades al interior de la instituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro corte cronol&oacute;gico contemplado en esta obra es 1813 a 1816. Corresponde a la administraci&oacute;n del jefe superior y despu&eacute;s virrey, F&eacute;lix Mar&iacute;a Calleja, con quien Merino tuvo serias desavenencias, al grado de que en enero de 1815, el intendente present&oacute; su renuncia, argumentando problemas de salud. Al no prosperar su petici&oacute;n, continu&oacute; al frente de la intendencia. En abril de 1816 Calleja orden&oacute; que Merino y los empleados de Real Hacienda se trasladaran a Quer&eacute;taro. Ante esa circunstancia se nombr&oacute; a don Antonio Medina como intendente interino de la provincia. Si las cosas no marcharon bien, con el intendente interino se agudizaron. Hubo varios conflictos con el ayuntamiento local por los recursos destinados al sostenimiento de las tropas que guarnec&iacute;an la ciudad. La exigencia de Medina para que tambi&eacute;n los miembros de la Iglesia cumplieran con sus deudas pendientes, suscit&oacute; cierta molestia entre los prebendados. Al arribo del virrey Juan Ru&iacute;z de Apodaca, Manuel Merino regres&oacute; a Valladolid el 18 de diciembre de 1816 para asumir otra vez su funci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el retorno del intendente se empez&oacute; a escribir una historia distinta, la cual se caracterizaba por la existencia de una relativa calma. Efectivamente, con documentos de primera mano, Ju&aacute;rez Nieto nos da pormenores de la forma en que disminuyeron las acciones de los insurgentes. Dentro de los cambios que se dieron y que estuvieron orientados a finiquitar la insurgencia, estuvo el nombramiento de Mat&iacute;as Mart&iacute;n de Aguirre como nuevo comandante general de la provincia de Michoac&aacute;n, el 18 de marzo de ese mismo a&ntilde;o. A diferencia de lo ocurrido en el pasado, la pacificaci&oacute;n de Michoac&aacute;n se debi&oacute; en gran medida a la estrecha cooperaci&oacute;n que tuvieron tanto el comandante militar como el intendente Merino; asimismo fueron determinantes las incursiones personales del coronel Aguirre en el campo enemigo y su ofrecimiento del indulto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la que pudi&eacute;ramos considerar la pen&uacute;ltima parte del libro, el autor nos habla de la Iglesia y el ayuntamiento, durante un periodo que comprendi&oacute; de 1817 a 1820. En este lapso el funcionamiento de ambas instituciones fue normal y solamente se modific&oacute; el n&uacute;mero de miembros que los constitu&iacute;an. Destaca el debilitamiento que empez&oacute; a tener la familia Huarte al seno del cabildo civil. Con el fin de dar a conocer a los nuevos funcionarios, el libro contiene dos cuadros con el nombre de las personas, el cargo desempe&ntilde;ado, el lugar donde cumpl&iacute;an funciones y el a&ntilde;o de su designaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo final est&aacute; dedicado al an&aacute;lisis de lo ocurrido en la intendencia al restablecerse la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola en 1820. A diferencia de la primera etapa del constitucionalismo espa&ntilde;ol, vigente de manera exclusiva en la capital de la intendencia, en esa segunda fase el resto de los pueblos y villas demandaron su aplicaci&oacute;n. Fue as&iacute; como los ayuntamientos constitucionales proliferaron por distintas partes; hacia febrero de 1821 se hab&iacute;an instalado 33. Su n&uacute;mero aument&oacute; en el transcurso del mismo a&ntilde;o. En relaci&oacute;n con el proceso de elecci&oacute;n de los diputados a Cortes, qued&oacute; de manifiesto la preponderancia pol&iacute;tica de los miembros de la Iglesia sobre la m&aacute;xima autoridad civil representada por el intendente Merino. La situaci&oacute;n de este funcionario se complic&oacute;, ya que a pesar de reconocer que la independencia era un hecho irreversible, en la pr&aacute;ctica se inclin&oacute; por seguir defendiendo los intereses del monarca espa&ntilde;ol y del sistema constitucional. Ju&aacute;rez Nieto da algunos detalles sobre la forma en que los militares se fueron adhiriendo al Plan de Iguala, desde su proclamaci&oacute;n el 24 de febrero hasta la ocupaci&oacute;n de Valladolid el 16 de mayo de 1821. A partir de ese momento, la presencia de los intendentes disminuy&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s: fueron relegados paulatinamente a los asuntos de car&aacute;cter fiscal y econ&oacute;mico, mientras que las diputaciones provinciales y ayuntamientos constitucionales obtuvieron diversas atribuciones relativas al comercio, orden p&uacute;blico y representatividad pol&iacute;tica de las provincias. La intendencia como instituci&oacute;n administrativa y pol&iacute;tica se hab&iacute;a extinguido en la pr&aacute;ctica desde 1823, sin embargo el Acta Constitutiva de la Federaci&oacute;n, aprobada en enero del a&ntilde;o siguiente, posibilit&oacute; que las legislaturas organizaran provisionalmente su gobierno interior, por lo que algunos estados, como Michoac&aacute;n, mantuvieron por algunos meses m&aacute;s la figura del jefe pol&iacute;tico, asociada vagamente con la del intendente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales, podemos decir que la obra de Carlos Ju&aacute;rez Nieto ha contribuido en cierta medida a llenar el vac&iacute;o existente dentro de la historiograf&iacute;a mexicana y michoacana en relaci&oacute;n con la instituci&oacute;n de la intendencia. Lo anterior en virtud de que a pesar de no ser un estudio exclusivamente sobre ese &oacute;rgano pol&iacute;tico, nos brinda informaci&oacute;n documental que es &uacute;til para abordar el conocimiento de uno de los &oacute;rganos pol&iacute;ticos, que hasta antes de 1786 estaban llamados a ser de los m&aacute;s importantes dentro de las modificaciones que se dieron en la estructura del gobierno novohispano. Esta obra reafirma mi tesis de que para el caso michoacano la intendencia fue una instituci&oacute;n que naci&oacute; d&eacute;bil, que nunca pudo consolidarse y por lo tanto no fue la panacea que pretend&iacute;an los ministros del rey.</font></p>      ]]></body>
</article>
