<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-6622</journal-id>
<journal-title><![CDATA[EconoQuantum]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[EconoQuantum]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-6622</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-66222012000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Prólogo: Lo que nos dicen las víctimas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[de la Barreda Solórzano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>133</fpage>
<lpage>134</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-66222012000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-66222012000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-66222012000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Suplemento</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pr&oacute;logo. Lo que nos dicen las v&iacute;ctimas</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis de la Barreda Sol&oacute;rzano<sup>1</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup> <i>Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, A. C.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las encuestas de victimizaci&oacute;n permiten: a) acopiar informaci&oacute;n de aspectos delictivos de fuentes no oficiales, lo que es crucial ya que estas &uacute;ltimas carecen de confiabilidad no s&oacute;lo porque las autoridades son juez y parte al presentar sus estad&iacute;sticas sino porque comprenden exclusivamente los delitos registrados oficialmente, excluyendo tanto los delitos no denunciados como los delitos que por alg&uacute;n otro motivo no se registran, b) descubrir &#151;mediante el porcentaje de poblaci&oacute;n victimizada y el total de delitos cometidos, de categor&iacute;as comparables con la fuente oficial&#151; si los ascensos o descensos revelados por las estad&iacute;sticas oficiales son tales en verdad o si son incrementos o decrementos afectados por la denuncia y las deficiencias o mejoras en el registro; c) servir como herramienta para obtener informaci&oacute;n adicional del funcionamiento del sistema de seguridad p&uacute;blica y justicia penal, del comportamiento de las corporaciones encargadas de prevenir y de procurar justicia, as&iacute; como respecto de la confianza que los ciudadanos tienen en las mismas; d) contar con un diagn&oacute;stico preciso y veraz que facilite a las autoridades el dise&ntilde;o o redise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y estrategias eficaces contra la delincuencia; e) disponer de evidencias espec&iacute;ficas &uacute;tiles para la resoluci&oacute;n de problemas para ciertos delitos y circunstancias particulares, y f) precisar cu&aacute;ntos cr&iacute;menes se cometen, sean o no denunciados, de qu&eacute; tipo, d&oacute;nde, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo. El trabajo de Salvador Sandoval pone de relieve la importancia de tales encuestas, pues puntualiza que este instrumento posibilita distinguir entre delitos ocurridos y denunciados, construir una serie temporal de datos de gran confiabilidad, ubicar geogr&aacute;ficamente los actos delictivos y el nivel de ingresos y escolaridad de las v&iacute;ctimas, y medir la variaci&oacute;n en cuanto a niveles de percepci&oacute;n de la seguridad y el grado de confianza en las autoridades, datos relevantes todos ellos para el dise&ntilde;o de estrategias contra la criminalidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos que aqu&iacute; se presentan rese&ntilde;an patrones delictivos y formulan consideraciones criminol&oacute;gicas relevantes m&aacute;s all&aacute; de lo que se lee todos los d&iacute;as en la prensa. Algunas constataciones refuerzan lo que todos intuimos. As&iacute;, por ejemplo, como apuntan Joana Cecilia Chapa y Edgardo Arturo Ayala, "los individuos pueden eludir los efectos perniciosos de ser v&iacute;ctimas simplemente dejando de salir de casa", lo que hace recordar al gran Pascal, quien advert&iacute;a que los problemas del hombre empiezan cuando &eacute;ste toma, por la ma&ntilde;ana, la est&uacute;pida decisi&oacute;n de abandonar su rec&aacute;mara. Pero otros se&ntilde;alamientos son contraintuitivos, como el que hace &Oacute;scar Javier C&aacute;rdenas, quien observa que las personas que tienden a evitar ciertas rutas son m&aacute;s propensas a convertirse en v&iacute;ctimas. Hay tambi&eacute;n observaciones curiosas, como la de Lorenzo Blanco y Erick Rangel, quienes descubren que "existen correlaciones inversas entre estar casado y asistir a servicios religiosos con la probabilidad de sufrir delitos". Asimismo nos enteramos de hechos que se presentan a contracorriente de viejos prejuicios: los hogares en situaci&oacute;n de pobreza tienen una mayor probabilidad de ser v&iacute;ctimas de delitos, seg&uacute;n advierten Cinthya Caamal, Lourdes Trevi&ntilde;o y Jorge Valero. Tambi&eacute;n se esclarecen factores no siempre evidentes: las condiciones del vecindario y en menor medida las condiciones de los vecindarios cercanos son determinantes significativos de la probabilidad de que una vivienda sea robada, como puede leerse en el texto de Joana Cecilia Chapa y Ernesto Aguayo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El descubrimiento de las caracter&iacute;sticas de la criminalidad, a partir de los datos que aportan las encuestas y los sondeos, es el paso previo necesario al dise&ntilde;o y la puesta en marcha de medidas para prevenirla y perseguirla. &Eacute;sta es raz&oacute;n suficiente para que este clase de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos siguen realiz&aacute;ndose cada vez con m&aacute;s profundidad.</font></p>      ]]></body>
</article>
