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<article-title xml:lang="es"><![CDATA["...De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán": Migración, identidad étnica y cultura empresarial]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis Alfonso Ram&iacute;rez Carrillo, <i>"...De c&oacute;mo los libaneses conquistaron la Pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n". Migraci&oacute;n, identidad &eacute;tnica y cultura empresarial</i></b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Claudia D&aacute;vila Vald&eacute;s</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;rida, UNAM, CEPHCIS, 2012, 258 pp. Monograf&iacute;as 14.</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="mailto:claudavila@hotmail.com">claudavila@hotmail.com</a>.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Alfonso Ram&iacute;rez nos presenta un interesante estudio diacr&oacute;nico de una historia que dura 134 a&ntilde;os y en la que se puede identificar claramente la especificidad de la experiencia migratoria de los libaneses en Yucat&aacute;n. Con el objetivo de poner especial &eacute;nfasis en la propia din&aacute;mica del grupo migratorio, el autor incluye el an&aacute;lisis de la creaci&oacute;n del endogrupo, de su movilidad social y de la identidad de su cultura empresarial, sin obviar los factores <i>push&#45;pull</i> de la migraci&oacute;n. De esta manera, los dos primeros cap&iacute;tulos tienen la intenci&oacute;n de contextualizar un periplo entre dos pen&iacute;nsulas: el de los migrantes que migran desde el <i>M&aacute;shreq</i> hasta Yucat&aacute;n. Pero el autor hace un alto en este viaje para presentarnos algunos de los rasgos principales del fen&oacute;meno migratorio de los libaneses en otros de sus destinos importantes del continente americano, como los Estados Unidos, Chile, Argentina, Venezuela, Colombia y Per&uacute;, sin olvidar, desde luego, Centroam&eacute;rica y el Caribe.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que las malas condiciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de su pa&iacute;s de origen los obligaron a salir, Yucat&aacute;n los atrajo gracias a una coyuntura especial y &uacute;nica en la historia de la regi&oacute;n, caracterizada por la prosperidad de las exportaciones del henequ&eacute;n. Sin embargo a diferencia de los inmigrantes de otras latitudes que llegaban a esta regi&oacute;n en la misma &eacute;poca a desempe&ntilde;ar labores agr&iacute;colas, los libaneses nunca se dedicaron a ello. Luis Alfonso Ram&iacute;rez detecta dos factores clave en el proceso de inserci&oacute;n de los libaneses en las labores t&iacute;picas de los inmigrantes pobres de las ciudades. El primero fue la expansi&oacute;n de la red ferroviaria que origin&oacute; la ampliaci&oacute;n de los mercados y una mayor capacidad comercial, es decir, el desarrollo del comercio ambulante de los migrantes libaneses fue de la mano del desarrollo de las comunicaciones en la Pen&iacute;nsula. El segundo factor fueron las reformas impuestas por Salvador Alvarado, que abol&iacute;an las tiendas de raya y, por ende, el cr&eacute;dito que otorgaban, mismo que fue sustituido por el sistema de abonos que instalaron estos migrantes. Su &eacute;xito en las actividades comerciales fue tal, que con los a&ntilde;os pudieron pasar de buhoneros a empresarios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su libro, el autor distingue la tendencia a emigrar en comunidad y no s&oacute;lo en familia como uno de los rasgos principales de la migraci&oacute;n libanesa. Esta es la raz&oacute;n por la que desde fechas muy tempranas organizaron asociaciones que fueron transform&aacute;ndose en funci&oacute;n de sus objetivos a trav&eacute;s de los a&ntilde;os: as&iacute; encontramos las sociales, de asistencia, juveniles y hasta religiosas. Sin embargo se echa de menos una explicaci&oacute;n del por qu&eacute; nunca se preocuparon por abrir escuelas que dieran continuidad, en las siguientes generaciones, a aspectos culturales como la lengua, ciertas tradiciones o su historia. Esto sobre todo, si tomamos en cuenta que en su momento otros grupos migratorios en M&eacute;xico como los alemanes, los franceses, los refugiados espa&ntilde;oles y hasta los mismos coreanos en Yucat&aacute;n, s&iacute; lo hicieron.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender el proceso de movilidad social ascendente de los libaneses, el autor privilegia en su estudio al conjunto social, entendiendo que los actos individuales rara vez se alejan de los colectivos, por lo que analiza la din&aacute;mica de comunidad y la estructura familiar de estos migrantes y de sus descendentes a trav&eacute;s de varias generaciones. Los datos los obtiene de dos fuentes elaboradas y publicadas por integrantes de la misma colonia, as&iacute; como de sus propias entrevistas y trabajos previos. Tratando de abarcar los tres estados que componen la Pen&iacute;nsula, Luis Alfonso Ram&iacute;rez logra sacar algunas conclusiones comparativas. El caso de Yucat&aacute;n &#151;para el que cuenta con m&aacute;s datos y detalles&#151; demuestra que en buena medida se trat&oacute; de una migraci&oacute;n comunitaria y que &eacute;sta misma acentu&oacute; la endogamia, disminuy&oacute; el mestizaje y dilat&oacute; el proceso de asimilaci&oacute;n a la cultura local hasta la segunda generaci&oacute;n. Es un proceso en el que el papel femenino result&oacute; ser clave para la perpetuaci&oacute;n de la familia pues, como escribe, "en lo privado, la identidad de la colonia era una tela cuyos hilos manejaban, tej&iacute;an y destej&iacute;an las mujeres". En Campeche, la inmigraci&oacute;n fue mucho menor y tambi&eacute;n fue distinto el patr&oacute;n de asentamiento, as&iacute; como mayores fueron la asimilaci&oacute;n y el mestizaje. El autor explica que a pesar de haber tenido en ambos estados un modelo en com&uacute;n en cuanto a la migraci&oacute;n comunitaria, el matrimonio y el parentesco, las caracter&iacute;sticas del lugar en el que se asentaron, as&iacute; como las comunidades reconstruidas localmente fueron diferentes. Del proceso migratorio original se registran en Yucat&aacute;n 511 familias, 87 en Campeche y apenas 15 en Quintana Roo. En este &uacute;ltimo estado, sin embargo, tiene lugar otro fen&oacute;meno migratorio que se relaciona con un movimiento interno de la misma colonia compuesto principalmente de empresarios libaneses de Yucat&aacute;n y Campeche atra&iacute;dos por el desarrollo tur&iacute;stico que tuvo lugar despu&eacute;s de los a&ntilde;os setenta del siglo XX.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los 134 a&ntilde;os de la presencia de libaneses en Yucat&aacute;n son divididos en este libro en cuatro etapas: la primera &#151;y m&aacute;s intensa en t&eacute;rminos num&eacute;ricos de llegadas de nuevos inmigrantes&#151; es denominada "de formaci&oacute;n". Es un periodo que va desde 1880 hasta 1930. Estos 50 a&ntilde;os se caracterizan por la solidaridad y la mutua dependencia entre los libaneses a trav&eacute;s del cr&eacute;dito, y en la que &#151;dentro de un referente espacial en la ciudad de M&eacute;rida, es decir entre el parque de La Mejorada y el barrio de San Crist&oacute;bal&#151; establecieron una vida familiar y comunal endog&aacute;mica y desarticulada del contexto yucateco, dando lugar a la formaci&oacute;n de lo que el autor llama el "endogrupo". Visto desde los procesos hist&oacute;ricos de ambas pen&iacute;nsulas, el autor subdivide esta primera etapa en tres periodos: de 1880 a 1910, se experimenta una complicada situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en el L&iacute;bano, y el auge henequenero del Porfiriato en Yucat&aacute;n. De 1910 a 1919 se registra la desarticulaci&oacute;n del antiguo r&eacute;gimen y la debacle en el Levante luego de la Primera Guerra Mundial, originando la obligaci&oacute;n moral de los libaneses en Yucat&aacute;n de ayudar a sus paisanos a salir de su pa&iacute;s. Finalmente, de 1920 a 1929 se vive un periodo durante el cual, a pesar de la inestabilidad pol&iacute;tica en Yucat&aacute;n, la econom&iacute;a pudo sostenerse todav&iacute;a gracias al henequ&eacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda etapa es denominada "de consolidaci&oacute;n", y va de 1927 a 1950. Se caracteriza por la multiplicaci&oacute;n poblacional y el crecimiento natural de la colonia libanesa, as&iacute; como por el comienzo de una estratificaci&oacute;n en el interior de la misma. Los comerciantes mejor capitalizados diversificaron sus negocios, por lo que adem&aacute;s de ser due&ntilde;os de importantes tiendas en la regi&oacute;n, invirtieron en la industria cordelera y en bienes ra&iacute;ces, establecieron f&aacute;bricas y se volvieron usureros. Sin embargo no a todos les fue tan bien, pues debido a las complicaciones econ&oacute;micas de la crisis de 1929 se observa cierta tendencia de reemigraci&oacute;n de algunos libaneses hacia otras partes del pa&iacute;s, sobre todo al Distrito Federal. En esta etapa todav&iacute;a son importantes la identidad &eacute;tnica y las alianzas familiares, o mejor dicho: los arreglos matrimoniales entre los miembros de la colonia como parte de una estrategia que les permit&iacute;a cierta movilidad social al facilitarles el acceso al dinero, las mercanc&iacute;as y el cr&eacute;dito as&iacute; como al prestigio, la confianza y el honor. No obstante, tambi&eacute;n se observa la presencia de la segunda generaci&oacute;n que comienza a construir sus redes sociales m&aacute;s all&aacute; de la colonia, dando lugar a un mestizaje m&aacute;s abierto y notorio como es el caso de los emblem&aacute;ticos matrimonios de los Macari que se casaron con hijas de prominentes hacendados yucatecos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera etapa es "de integraci&oacute;n". Sucede entre 1950 y 1990 y est&aacute; caracterizada por el prolongamiento de la crisis henequenera que oblig&oacute; a muchos de los que se hab&iacute;an instalado en los pueblos a regresar a la ciudad de M&eacute;rida a buscar nuevas oportunidades y a procurar a los hijos una mejor educaci&oacute;n. Se percibe ya un alejamiento de los miembros de la colonia, pues el &eacute;xito econ&oacute;mico, la socializaci&oacute;n y la escolaridad de las nuevas generaciones, as&iacute; como la p&eacute;rdida del referente espacial &#151;ya que muchas de las familias abandonaron el barrio para irse a vivir a las colonias del norte de la ciudad de M&eacute;rida&#151; terminaron por disolver la identidad &eacute;tnica y colectiva, lo que dio lugar a los matrimonios mixtos y complet&oacute; finalmente el proceso de mestizaje e integraci&oacute;n cultural. Los descendientes libaneses se hab&iacute;an convertido en parte importante de las clases media y alta de la Pen&iacute;nsula y unos cuantos se estaban integrando a las poderosas &eacute;lites empresariales de la regi&oacute;n. La colaboraci&oacute;n entre los mismos empezaba a ser selectiva para dejar de ser solidaria como al principio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima etapa es la de la "asimilaci&oacute;n". Se extiende desde 1990 hasta 2012. Es entonces cuando los valores y conductas de las nuevas generaciones se han incorporado completamente a los de las clases medias y altas de Yucat&aacute;n. Es decir, si en un principio la etnicidad fue el punto de encuentro entre estos migrantes, al paso de los a&ntilde;os y con el &eacute;xito econ&oacute;mico, este factor dio paso a la identidad de clase donde lo que importa ahora son los ingresos, as&iacute; como los estilos de vida y los patrones consumo, marcados por una muy estratificada sociedad yucateca. Ram&iacute;rez Carrillo nos explica que el origen liban&eacute;s es ya m&aacute;s bien parte de la historia familiar y del mito de origen que se relaciona sobre todo con esfuerzo y &eacute;xito, pero con un bajo valor de mercado. Incluso las asociaciones pasaron de ser espacios de construcci&oacute;n &eacute;tnica a espacios de construcci&oacute;n de clase. En este sentido el autor argumenta que el Centro Deportivo Liban&eacute;s Mexicano ya no tiene entre sus objetivos la reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica ni el apoyo mutuo, tampoco la vinculaci&oacute;n con la naci&oacute;n de origen. Ni siquiera representa a toda la comunidad de origen liban&eacute;s, s&oacute;lo a al sector econ&oacute;micamente m&aacute;s poderoso, pues ser miembro del Club es m&aacute;s bien un s&iacute;mbolo de estatus y de pertenencia a un grupo privilegiado. Los descendientes de libaneses son identificados en esta &uacute;ltima etapa como empresarios, profesionistas y, en menor medida, empleados, dedicados sobre todo al comercio, los servicios, la industria y la construcci&oacute;n, pero susceptibles a los vaivenes de una econom&iacute;a regional integrada a la globalizaci&oacute;n. De hecho el autor se&ntilde;ala que en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os ha habido una p&eacute;rdida en la hegemon&iacute;a en diferentes ramas donde destacaban las empresas libanesas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, la asimilaci&oacute;n cultural de los libaneses en Yucat&aacute;n es un proceso que tuvo lugar en cinco campos: en principio se encuentra el &aacute;mbito ling&uuml;&iacute;stico, en el que el idioma &aacute;rabe fue siendo sustituido por el espa&ntilde;ol. Despu&eacute;s, est&aacute; la p&eacute;rdida del referente espacial que se encontraba entre el parque de La Mejorada y el barrio de San Crist&oacute;bal en la ciudad de M&eacute;rida, que en un principio fue un mecanismo de supervivencia y de movilidad social. En tercer sitio tenemos el campo religioso en el que los libaneses en Yucat&aacute;n tuvieron que asimilarse al culto cat&oacute;lico. En lo que se refiere al pol&iacute;tico, la tendencia ha sido inversa pues aqu&iacute; se destaca una temprana participaci&oacute;n as&iacute; como un aumento de las actividades y de las relaciones de los descendientes de libaneses en este &aacute;mbito. Al final se encuentran los negocios, as&iacute; como la vida econ&oacute;mica y empresarial en la que como ya se dijo la globalizaci&oacute;n y las diferentes crisis econ&oacute;micas afectan a empresarios de origen liban&eacute;s y no liban&eacute;s por igual.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>...De c&oacute;mo los libaneses conquistaron la Pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n...</i> es un libro completo en todos los sentidos, pues adem&aacute;s de su rigor cient&iacute;fico y de su aporte al conocimiento, en &eacute;l, Ram&iacute;rez Carrillo nos ofrece una lectura amena &#151;y a ratos conmovedora&#151;, llena de historias, nombres y n&uacute;meros de una inmigraci&oacute;n que lleg&oacute; y se meti&oacute; hasta la cocina de los yucatecos.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero su aportaci&oacute;n no termina ah&iacute; pues al final nos ofrece tambi&eacute;n un anexo biogr&aacute;fico titulado "Identidad y asimilaci&oacute;n. Los otros libaneses de Yucat&aacute;n", escrito por Gustavo Abud Pav&iacute;a, el cual resulta particularmente ilustrativo para conocer a aquellos personajes de origen liban&eacute;s que viven en Yucat&aacute;n y que no se han distinguido por sus actividades empresariales, ni por su &eacute;xito econ&oacute;mico. Es un recuento que complementa la visi&oacute;n que nos da el texto principal que como vimos destaca a aquellos que alcanzaron niveles socioecon&oacute;micos aventajados dentro de la sociedad yucateca.</font></p>      ]]></body>
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