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</front><body><![CDATA[  	    <p><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="4"><b>Nancy L. Green,<i> Repenser les migrations</i></b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Claudia D&aacute;vila Vald&eacute;s</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Presses Universitaires de France, Paris, 2002, 144 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Par&iacute;s 7, Denis Diderot</i></font>.</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los procesos de mayor amplitud en la historia del siglo XX, que ha tenido fuertes implicaciones en los &aacute;mbitos pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social y cultural del mundo entero, es el de las migraciones. Son a tal punto caracter&iacute;sticas de nuestros d&iacute;as que Nancy Green nos propone repensarlas desde una perspectiva diferente, de contrastes, a trav&eacute;s del m&eacute;todo comparativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E1 libro comienza con un vasto an&aacute;lisis sobre la historia comparada en el que se resalta la importancia de utilizar este m&eacute;todo en los estudios de las migraciones. El primer cap&iacute;tulo pone &eacute;nfasis en el hecho de que la ciencia y el conocimiento implican ya una comparaci&oacute;n constante, sin embargo en el m&eacute;todo que nos propone la autora la diferencia radica en que dicha comparaci&oacute;n debe ser expl&iacute;cita y totalmente voluntaria. Los historiadores en general han sido bastante reticentes para utilizar esta perspectiva anal&iacute;tica, dando prioridad sobre todo a las monograf&iacute;as, pues para el historiador resulta un esfuerzo tit&aacute;nico multiplicar el laborioso trabajo de archivo por el n&uacute;mero de casos que se van a comparar. En la revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica la autora observa que los temas comparativos se han limitado a algunos cuantos, como el esclavismo, la revoluci&oacute;n industrial o la historia del trabajo y del sindicalismo, desarrollados sobre todo por soci&oacute;logos historicistas. Sin embargo, son todav&iacute;a pocos los trabajos que existen, y entre los que se pueden encontrar se distingue que la forma m&aacute;s frecuente ha sido la yuxtaposici&oacute;n, en la que el esfuerzo comparativo se relega a la introducci&oacute;n y a las conclusiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a la pregunta &iquest;por qu&eacute; comparar?, la autora remarca dos de los usos que Marc Bloch ve&iacute;a en este m&eacute;todo: por un lado buscar los aspectos espec&iacute;ficos y generales de cada fen&oacute;meno y por el otro comprender las causas y los or&iacute;genes de los mismos. El proyecto comparativo implica pues tres elecciones: 1. El objeto de estudio, que responde a diferentes cuestionamientos, y en este sentido, la perspectiva que se adopte y el tema de comparaci&oacute;n que se escojan ser&aacute;n ya el principio de algunas respuestas, 2. Las unidades, que no necesariamente tienen que ser geogr&aacute;ficas, sino que tambi&eacute;n pueden ser un sistema social bien definido como una familia, una asociaci&oacute;n, una naci&oacute;n o una civilizaci&oacute;n, y que ser&aacute;n escogidas en funci&oacute;n del problema planteado, y 3. El nivel de an&aacute;lisis, es decir, la distancia que habr&aacute; entre las unidades escogidas. Otro aspecto importante del m&eacute;todo comparativo es que nos permite trabajar en el justo medio entre lo micro y lo macro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un segundo cap&iacute;tulo la autora acerca ya el m&eacute;todo comparativo a las migraciones, en donde podemos observar la relevancia entre lo particular y lo general. El individuo o el grupo de inmigrantes constituyen un elemento espec&iacute;fico que interroga al Estado&#45;Naci&oacute;n. La cuesti&oacute;n de la integraci&oacute;n implica entonces la absorci&oacute;n de lo particular en el seno de la Naci&oacute;n erigida como instancia general. En este sentido, los diferentes niveles de comparaci&oacute;n son el de los inmigrantes y el Estado (historia comparada sobre las pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n), los inmigrantes ante la sociedad (en donde se interpreta a la integraci&oacute;n como la comparaci&oacute;n del reci&eacute;n llegado con la sociedad de acogida), los inmigrantes entre ellos mismos (comparaci&oacute;n de sus procesos de movilidad social). A su vez, para el an&aacute;lisis comparado de las migraciones la autora propone tres modelos. El lineal, que ha sido el m&aacute;s olvidado, es el que sigue al migrante en su camino comparando el pa&iacute;s de origen con el de destino; el modelo convergente que ha sido el m&aacute;s com&uacute;n, y donde se compara a inmigrantes de diferentes nacionalidades en un mismo pa&iacute;s receptor, y finalmente el modelo divergente, en el que el factor explicativo se sit&uacute;a en el pa&iacute;s de llegada, es decir, se trabaja con un grupo de inmigrantes de la misma nacionalidad en dos pa&iacute;ses diferentes, lo que resulta interesante puesto que se pueden evaluar los procesos de integraci&oacute;n en diferentes contextos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo se lleva a la pr&aacute;ctica el m&eacute;todo comparativo haciendo una reflexi&oacute;n hist&oacute;rica e historiogr&aacute;fica sobre la inmigraci&oacute;n de Francia y la de los Estados Unidos. Ambos pa&iacute;ses tienen una fuerte tradici&oacute;n migratoria que data del siglo xix, pero sus ritmos han sido diferentes, tanto que incluso han llegado a dirigirse en sentidos completamente opuestos. Tal es el caso de la d&eacute;cada de 1920, momento en el que Francia comienza a ver a la inmigraci&oacute;n como una necesidad inevitable, como una "invasi&oacute;n pac&iacute;fica" pero organizada, regulada y hasta filtrada; mientras que Estados Unidos se encamina m&aacute;s bien hacia el cierre, estableciendo tambi&eacute;n l&iacute;mites cuantitativos y cualitativos. Se trata de dos Estados fuertes que se han preocupado por funcionar como reguladores de su poblaci&oacute;n, pero con una especial preocupaci&oacute;n por la selecci&oacute;n de aquellos que podr&aacute;n instalarse en el pa&iacute;s. Por otro lado, observa tambi&eacute;n dos pol&iacute;ticas migratorias con objetivos distintos: para Francia la inmigraci&oacute;n permite superar el debilitamiento de la fecundidad mientras que en los Estados Unidos permite llenar los espacios de un territorio pr&aacute;cticamente desocupado. Durante a&ntilde;os ambos pa&iacute;ses construyeron im&aacute;genes contrastantes de sus historias de inmigraci&oacute;n, producto, seg&uacute;n la autora, de una historia selectiva en la que Estados Unidos se considera como un pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n y Francia alimenta sobre todo la imagen de su homogeneidad cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nancy Green hace un repaso de los diferentes t&eacute;rminos que remiten a la inmigraci&oacute;n, los cuales no solamente son espec&iacute;ficos a cada pa&iacute;s sino que tambi&eacute;n se relacionan con el contexto hist&oacute;rico y con la disciplina que los utiliza. En Francia la palabra inmigrante aparece en el lenguaje hasta despu&eacute;s de 1920. Durante el siglo XIX se hab&iacute;a usado el t&eacute;rmino extranjero que englobaba al mismo tiempo la definici&oacute;n de dos nociones estadounidenses: <i>foreigner</i> como expresi&oacute;n jur&iacute;dica de la diferencia y <i>stranger</i> que se refiere a la alteridad (aplicado a quien no es de la colonia, del pueblo, etc.). Tambi&eacute;n se encuentran en Estados Unidos aquellos t&eacute;rminos que se refieren a la relaci&oacute;n entre los inmigrantes y los aut&oacute;ctonos. Se trata de tres conceptos que han coexistido hist&oacute;ricamente puesto que representan ideas por completo diferentes y cuyos usos han variado en funci&oacute;n de la actitud que predomina en cuanto al fen&oacute;meno de la inmigraci&oacute;n. El primero es <i>Anglo&#45;conformity,</i> una exigencia completamente asimilacionista (A+B+C=A, donde A es la cultura dominante) en la que los reci&eacute;n llegados deben de conformarse con el modelo anglo&#45;saj&oacute;n para poder integrarse a la sociedad. El segundo es el fuertemente criticado concepto de <i>Melting Pot</i> que exige tambi&eacute;n una suerte de renuncia a los or&iacute;genes para conformar un todo homog&eacute;neo y armonioso. Se trata de la fusi&oacute;n de individuos de todas las naciones para formar un hombre nuevo (A+B+C=D, donde D es el hombre nuevo). La contraparte de estos dos conceptos es justamente el de pluralismo cultural, que reconoce la existencia de la diversidad dentro de una sociedad (A+B+C=A+B+C). En Francia han sido mucho menos virulentas las cr&iacute;ticas al asimilacionismo que implican los dos primeros t&eacute;rminos, d&aacute;ndole lugar sobre todo a la valoraci&oacute;n del concepto de integraci&oacute;n. Este &uacute;ltimo se ha expandido en el lenguaje sociol&oacute;gico franc&eacute;s mientras que en Estados Unidos ha sido poco utilizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto cap&iacute;tulo la autora nos propone repensar las migraciones reinterrogando el contexto social que los especialistas han perdido de vista durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, prefiriendo estudiar los factores de tipo econ&oacute;mico. La cuesti&oacute;n laboral, uno de los motivos principales de la inmigraci&oacute;n, no es algo que se d&eacute; de manera aut&oacute;noma, por lo que habr&iacute;a que abordar a los inmigrantes tambi&eacute;n como un grupo &eacute;tnico o como un grupo social, puesto que aquello que ofrece el pa&iacute;s receptor no es lo mismo para un obrero, un estudiante, un refugiado o un cient&iacute;fico, y tampoco para un jud&iacute;o polon&eacute;s, un siciliano o un chino. Se trata de tener en cuenta la doble naturaleza del inmigrante: la &eacute;tnica y la econ&oacute;mica, para insistir sobre el hecho de que el extranjero se sit&uacute;a tambi&eacute;n con respecto a lo social. La autora nos habla de una integraci&oacute;n dial&eacute;ctica de los conceptos claves de la inmigraci&oacute;n, plante&aacute;ndose de manera diferente las dicotom&iacute;as que han estructurado los estudios sobre las migraciones como el <i>push y</i> el <i>pull,</i> como la emigraci&oacute;n y la inmigraci&oacute;n, que son dos facetas del mismo movimiento, o la de extranjero e inmigrante, que son dos formas de conceptuar a la misma persona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puesto que las visiones demasiado lineales se le antojan muy limitadas, Green propone trabajar entre los dos tipos de an&aacute;lisis que existen para el estudio de las migraciones, el diacr&oacute;nico y el sincr&oacute;nico. El primero consiste en situar al inmigrante dentro de la historia del capitalismo que comprende tres etapas entre el siglo XIX y el XX. En primer lugar el &eacute;xodo rural que aporta brazos a la industria cada vez m&aacute;s urbanizada, despu&eacute;s la inmigraci&oacute;n extranjera para superar las debilidades de la primera y finalmente la etapa donde los flujos se invierten, es decir el capital se exporta hacia las legiones donde el trabajo es menos caro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el an&aacute;lisis de tipo sincr&oacute;nico, en cambio, es el factor espacio el que interesa. Hasta la Segunda Guerra Mundial el sentido de las migraciones hab&iacute;a sido este&#45;oeste, posteriormente fue el de norte&#45;sur. En los estudios sobre las migraciones tambi&eacute;n es importante, seg&uacute;n la autora, abandonar las percepciones negativas de los inmigrantes como si fueran un freno a la modernizaci&oacute;n o causantes del desempleo, ya que, por el contrario, estos grupos humanos han utilizado sus redes y sus colonias para crear enclaves econ&oacute;micos y nichos &eacute;tnicos con historias de ascenso social considerable, como los cubanos en Miami o los chinos en Par&iacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Green nos habla, en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de su libro, del trabajo de investigadoras decididas a rescatar del olvido a la mujer en la historia de las migraciones. Se han propuesto abandonar la concepci&oacute;n masculina de la migraci&oacute;n, derivada, desde luego, de una visi&oacute;n netamente econ&oacute;mica como la industrializaci&oacute;n, donde el factor trabajo ha sido el dominante. Las mujeres han emigrado como los hombres desde el siglo xrx, lo que ha venido a cambiar la naturaleza que se le hab&iacute;a dado al fen&oacute;meno migratorio, pues el objetivo principal de estas mujeres no ha sido el trabajo (aunque tambi&eacute;n lo realizan), sino &#151;para la mayor&iacute;a&#151; la reagrupaci&oacute;n familiar, la emancipaci&oacute;n para otras, o la aventura para las solteras. Se ha registrado as&iacute; un cambio en la imagen de la mujer que emigra; ya no se trata de madres de familia analfabetas, ni tampoco del elemento inm&oacute;vil, porque hasta las mujeres que se quedan en sus lugares de origen cuando sus maridos emigran, contin&uacute;an trabajando, y asumen muchas de las veces el "rol de hombre". Sin embargo, Nancy Green considera que las inmigrantes mujeres no deben de estudiarse por separado, sino como parte de un todo, en el que pensarlas o integrarlas al an&aacute;lisis implica nuevas pistas para la reflexi&oacute;n sobre los movimientos humanos. Su presencia en la historia y en la historiograf&iacute;a de las migraciones aporta un nuevo enfoque en los ya viejos debates sobre la asimilaci&oacute;n, as&iacute; como un cambio de paradigma en el que a partir de inmigraci&oacute;n&#45;producci&oacute;n se concibe la inmigraci&oacute;n&#45;reproducci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podr&aacute; observarse, el libro de Nancy Green es bastante novedoso en cuanto a la propuesta del m&eacute;todo comparativo en el estudio hist&oacute;rico de las migraciones. Su aplicaci&oacute;n en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n resultar&iacute;a interesante debido a la din&aacute;mica migratoria que &eacute;sta tiene, no solamente a nivel internacional (cubanos, estadounidenses o libaneses), sino tambi&eacute;n nacional y hasta local, es decir migraciones internas hacia la ciudad de M&eacute;rida o hacia los centros tur&iacute;sticos de la zona.</font></p>      ]]></body>
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