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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font>	</p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Barbara Tuchman, <i>La marcha de la locura. La sinraz&oacute;n desde Troya hasta Vietnam</i></b><i></i> </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Manuel D&iacute;az Yarto</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1984, 368 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Barbara Tuchman es uno de esos ejemplares que no pasan de moda. El tema goza de actualidad debido a que los hechos analizados, que recorren el trayecto desde Troya hasta Vietnam, parecen repetirse en el inexplicable comportamiento de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos actuales de las naciones poderosas, que condenan al mundo a tener que padecer realidades derivadas de caprichos personales. Renace su importancia por ejemplo, en la desequilibrada actitud de G. W. Bush, al tomar la determinaci&oacute;n unilateral de invadir militarmente a Irak a partir de un argumento que desde siempre result&oacute; injustificado para la mayor&iacute;a de las naciones. Decisi&oacute;n insensata si las hay, la de sus aliados T. Blair y J. M. Aznar que avalaron un equ&iacute;voco a todas luces contrario a los intereses de sus pueblos. La particularidad de este perfil de personalidad, m&aacute;s all&aacute; de lo malhadado de estas decisiones, es "la locura" personal de mantener una guerra declaradamente perdida, insultantemente costosa y cada vez m&aacute;s ileg&iacute;tima frente a los ciudadanos de sus pa&iacute;ses y del mundo entero. La autora hace un recorrido hist&oacute;rico analizando las condiciones espec&iacute;ficas de ciertos momentos &aacute;lgidos de la humanidad, as&iacute; como de los rasgos de personalidad de aquellos que se han encargado de someter a todas las naciones a terribles consecuencias pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro adem&aacute;s de gozar de seriedad acad&eacute;mica, abre la posibilidad a renovadas interpretaciones de la historia actual de un mundo fuertemente influenciado por intereses personales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La insensatez es hija del poder" asienta la autora lapidariamente al analizar las condiciones que hacen que una decisi&oacute;n pol&iacute;tica individual sea contraria al inter&eacute;s de los pueblos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien hay demasiados libros que estudian la historia de la humanidad y en especial los acontecimientos revisados por la autora, el caballo de Troya, los papas renacentistas, la guerra de independencia de los Estados Unidos y la guerra de Vietnam, el &aacute;ngulo de mirada desde que la autora nos convoca a repensar la historia desde un lugar  diferente. Los actores que acapararon la responsabilidad de tomar decisiones trascendentes en momentos &aacute;lgidos o decisivos para las historias locales con importancia mundial, son revelados por B. Tuchman como personajes desquiciados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su visi&oacute;n de estos acontecimientos demuestra el insensato comportamiento de ciertos personajes hist&oacute;ricos que resultan incompatibles con lo que de ellos nos relata la historia tradicional, poniendo bajo la lupa los rasgos de personalidad que determinaron el rumbo de la historia. Rasgos que, en lugar de ser actitudes aisladas en una narraci&oacute;n sin mayor trascendencia, describen por el contrario el comportamiento desquiciado de personalidades relevantes en momentos hist&oacute;ricos determinantes. Decisiones signadas por la locura individual que han marcado los caminos de la humanidad.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora revisa cuidadosamente las condicionantes culturales, religiosas, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de los responsables directos de la estrategia a seguir en situaciones de indiscutible trascendencia, responsabilidad y nerviosismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque no dedica un cap&iacute;tulo a la conquista de M&eacute;xico, en la introducci&oacute;n ejemplifica su argumento revisando la locura del tlatoani Moctezuma que decidi&oacute; en sentido contrario a lo que otros miembros de la nobleza le suger&iacute;an en ese momento. Locura que respondi&oacute; a creencias religiosas e impidi&oacute; contemplar, la ya en ese momento irrefutable, prueba natural que los conquistadores no ten&iacute;an nada que ver con Quetzalc&oacute;atl. De igual forma trata el rasgo de locura del emperador Yamamoto al decidir el ataque a la base militar de Pearl Harbor bajo el argumento de impresionar a los Estados Unidos de tal manera que desistieran en sus &aacute;nimos por entrar a la guerra; decisi&oacute;n que desde luego result&oacute; ser una insensata determinaci&oacute;n de alguien que sab&iacute;a que de ninguna forma le podr&iacute;a ganar la guerra a los estadounidenses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo dram&aacute;tico es el rese&ntilde;ado por Tuchman al analizar el momento en que los troyanos llevan el caballo de madera dentro de sus muros. Acto que con la distancia del tiempo se puede comprender como una locura del rey Pr&iacute;amo que condujo a su pueblo a una masacre anunciada sin haber analizado la realidad de los hechos, ni haber escuchado las opiniones de quienes le alertaban del riesgo de una decisi&oacute;n tan aventurada. Se expone que esta decisi&oacute;n no estuvo aislada del contexto hist&oacute;rico, y no fue solamente el resultado del misticismo y religiosidad que condicionaban al rey.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora salva su an&aacute;lisis al dejarnos mirar la realidad del momento hist&oacute;rico en el que la ceguera del l&iacute;der le impide intuir y mucho menos observar lo que los eventos de la realidad le est&aacute;n sugiriendo y c&oacute;mo, al contrario, se deja llevar por interpretaciones personales insensatas. La locura en ese tipo de decisiones fue confrontada en el momento por otros actores, intentando disuadir al l&iacute;der de su rematadamente loca decisi&oacute;n, pero no s&oacute;lo no fueron escuchados, sino que en algunos casos, resultaron incluso castigados en correspondencia con las acciones que desencadena la locura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta decisi&oacute;n tomada en libre albedr&iacute;o por esos hombres no tiene que ver con la id un destino manifiesto y perverso, sino que, como condena la autora, el "&#91;...&#93; desuno c personaje de leyenda representa la realizaci&oacute;n de lo que el hombre espera de s&iacute; mismo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo dedicado a los seis papas renacentistas (1470 a 1530), cinco italiano&raquo; y un espa&ntilde;ol, que provocaron la secesi&oacute;n en la Iglesia cat&oacute;lica, se rescata la caracter&iacute;stica de unas vidas que respond&iacute;an a conductas forjadas en su tiempo y espacio. Estos papas pertenecientes a una clase gobernante en la Italia del Renacimiento, se permitieron tas relajado comportamiento, que por lo menos puede calificarse de ex&oacute;tico. Esta ilimitada frivolidad e inconciencia, lleg&oacute; a tomar caracter&iacute;sticas de locura debido el exceso de poder que acapararon, desoyendo, claro est&aacute;, la profunda desafecci&oacute;n de sus fieles, "ciegos a las ideas... est&uacute;pidamente tercos en mantener un sistema corrompido" al que pertenec&iacute;an. Personificaron desmanes incre&iacute;bles y antepusieron a los intereses de la Iglesia los propios, ya que se ten&iacute;an por todopoderosos. Tomando a la instituci&oacute;n como bot&iacute;n y despreocupados por la concepci&oacute;n del Papado, se dedicaron con esmero a la locura de la avaricia y a la fascinaci&oacute;n por el poder al grado de estar convencidos que el Papado era eterno. Durante sesenta a&ntilde;os estos papas "No tuvieron un sentido de misi&oacute;n espiritual, no dieron una gu&iacute;a religiosa significativa, no prestaron ning&uacute;n servicio mata! al mundo cristiano".</font>	</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a la guerra en la que los ingleses pierden a los Estados Unidos, acontecimiento para el que se atiende a lo que ocurri&oacute; durante 15 a&ntilde;os en los que hubo todo tipo de advertencias y llamadas de atenci&oacute;n se&ntilde;alando el riesgo de una decisi&oacute;n equivocada por el Gobierno de Inglaterra. El poder legislativo se empe&ntilde;&oacute; en la imposici&oacute;n de medidas que provocaron "un disparo que se oy&oacute; en todo el mundo" y que despert&oacute; el aletargado hartazgo de un pueblo que hasta entonces hab&iacute;a manifestado buena voluntad con el imperio. Se sacrific&oacute; lo posible en aras de lo imposible ejemplificando un tipo de locura que se ha repetido con frecuencia en la historia de la humanidad. Con el argumento de la imposici&oacute;n de aranceles, a pesar de que las colonias ya se hab&iacute;an manifestado abiertamente en contra y demostrando su inviabilidad pr&aacute;ctica, la irrenunciable ceguera, por ser producto del autoritarismo, estir&oacute; la cuerda hasta el punto que sab&iacute;a no resistir&iacute;a. No escucharon las voces de alarma, ni los argumentos que llamaban a la racionalidad; s&oacute;lo estuvo presente la marcha de la locura que produce ceguera e insensatez, demostrando lo que la autora se&ntilde;ala: "Lo claro es que cuando la incapacidad va unida a la complacencia en s&iacute; mismo, el resultado es la peor combinaci&oacute;n posible".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante B. Tuchman revisa el comportamiento de los Estados Unidos en Vietnam argumentando c&oacute;mo la historia puede repetirse a la inversa, ahora desde Estados Unidos hacia Vietnam durante cinco sucesivos presidentes. Est&aacute; en contra de toda racionalidad la permanencia de la guerra durante 30 a&ntilde;os, en los que se abarrotaron los salones de Washington con informes que urg&iacute;an el fin de la guerra. &iquest;C&oacute;mo se explica la persecuci&oacute;n de un objetivo declaradamente inalcanzable? &iquest;Cu&aacute;l es el poder del inconciente que paraliza la visi&oacute;n de cinco presidentes y c&oacute;mo se consigue que estos hayan mantenido durante tantos a&ntilde;os un comportamiento tan insensato? Este comportamiento se establece como un "s&iacute;ntoma cl&aacute;sico de la locura: el negarse a sacar conclusiones de la evidencia y la adicci&oacute;n a lo contraproducente". Demostrada hasta el cansancio en innumerables libros, la derrota del invasor se recupera intensamente cuando la autora revisa el curso de los acontecimientos durante la administraci&oacute;n de los distintos gobernantes. Si desde la ceguera ante los informes de guerra que declaraban la inviabilidad del triunfo ya se puede imaginar un desacato a la raz&oacute;n pr&aacute;ctica, m&aacute;s todav&iacute;a cuando la autora muestra declaraciones hechas por Kennedy que reflejaban su comprensi&oacute;n de la realidad y al mismo tiempo el actuar sin referencia a ella. La invenci&oacute;n de la "seguridad nacional" en peligro funcion&oacute; como excusa de esta reiterada locura de guerra sin sentido mientras se debat&iacute;an los m&uacute;ltiples estrategas en encontrar la manera de poner fin al conflicto. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la victoria como fin para alcanzar alguna meta pol&iacute;ticamente justificable, si es que la hubo, ya se hab&iacute;a desvanecido y la guerra se hab&iacute;a convertido en la enfermedad que minaba la estructura de los gobiernos. La estrategia general del gobierno de Nixon se enfocaba a encontrar la forma de retirarse dignamente sin perder el tambaleante cr&eacute;dito frente a sus ciudadanos, tramoya que al poco tiempo se derrumb&oacute; a falta de fundamento. Lecciones de omnipotencia, invulnerabilidad, terquedad, estupidez y otros adjetivos sustitutos del pensar, son identificables en este cap&iacute;tulo en el que se demuestra que existen conflictos en los que no se puede intervenir impunemente, aun y cuando hablemos de potencias militares. Lecciones que ejemplifican como los habitantes de cualquier naci&oacute;n son libres de construir sus propios procesos de gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro nos coloca nuevamente frente a la presencia de guerras emprendidas por gobiernos que se llaman superiores y desarrollados, y que ya han padecido en sus entra&ntilde;as las consecuencias de decisiones pol&iacute;ticas insensatas. A&uacute;n podemos observar c&oacute;mo la Marcha de la Locura contin&uacute;a destruyendo naciones, imponiendo guerras, masacrando personas y poniendo en riesgo la conservaci&oacute;n del planeta con el argumento de la superioridad y la democracia occidental, quedando al descubierto que "La falta de pensamiento inteligente en el gobierno es otra de las fallas universales".</font></p>      ]]></body>
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