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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fernando Escalante Gonzalbo (2012), <i>El crimen como realidad y representaci&oacute;n: contribuci&oacute;n para una historia del presente</i></b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ignacio Delgado Zepeda*</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 255 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>           	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Maestro en ciencias sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, M&eacute;xico. Asistente de investigaci&oacute;n del Centro de Estudios de Salud y Sociedad de El Colegio de Sonora.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jdelgado@colson.edu.mx">jdelgado@colson.edu.mx</a></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra es una contribuci&oacute;n para escribir la historia del presente, "lo que pasa es que el crimen y sobre todo las representaciones del crimen se imponen como una de las claves para atender el presente" (p. 9). Y es que fue justo la <i>crisis de seguridad,</i><sup><a href="#Notas">1</a></sup> surgida a partir de la estrategia de seguridad federal en 2008, la que conjur&oacute; un nuevo lenguaje (uno opaco) producido a partir de un relato monocorde, reiterativo por el predominio de lo que se podr&iacute;a llamar un saber est&aacute;ndar sobre el narcotr&aacute;fico, los capos, los c&aacute;rteles y las plazas, que resulta profundamente enga&ntilde;oso. Esto implica una labor de reconstrucci&oacute;n del lenguaje, de llamar a las cosas por su nombre: esa es la tarea de este texto, nada m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro da cuenta de varios a&ntilde;os de an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de la prensa nacional. Todas las afirmaciones relacionadas con sucesos destacados en torno a la crisis de seguridad son increpadas con sagacidad por Escalante Gonzalbo. Cabe advertir que esta no es una cr&oacute;nica ni una explicaci&oacute;n del crimen organizado en el sexenio de Felipe Calder&oacute;n, en todo caso es un marco anal&iacute;tico desmitificador, son claves de lectura para repensar las representaciones que tenemos de la realidad, de la dimensi&oacute;n imaginaria que subyace en el relato oficial y que encuentra eco en los medios de comunicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto est&aacute; conformado por seis cap&iacute;tulos, en el primerio, "Narcoterrorismo: puesta en escena", se rastrea la idea estadounidense de una alianza entre grupos terroristas isl&aacute;micos y narcotraficantes mexicanos; que encontr&oacute; un ambiente propicio despu&eacute;s de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que ha influido sensiblemente en la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Se analizan las fuentes de dos casos en los que se apoya el argumento de esta supuesta alianza narcoterrorista: un informe de la Divisi&oacute;n Federal de Investigaci&oacute;n de la Biblioteca del Congreso estadounidense de 2003, la cual contiene declaraciones de funcionarios mexicanos que indican que uno o m&aacute;s grupos extremistas isl&aacute;micos han buscado establecerse en M&eacute;xico. Documentos como estos son fuentes autorizadas, pese a que en el origen no existe dato alguno, aun as&iacute;, la sucesi&oacute;n de declaraciones produce un efecto de certidumbre suficiente para ser considerado v&aacute;lido. La misma inconsistencia radica en el caso del iran&iacute; Massoud Arbabsiar, acusado de planear un atentado a la embajada de Arabia Saudita en EE UU, y para lo cual supuestamente recurri&oacute; a c&aacute;rteles mexicanos. El relato es inconsistente, sin embargo, en ambos casos "la falta absoluta de pruebas s&oacute;lo hace m&aacute;s evidente que la amenaza es una construcci&oacute;n pol&iacute;tica: importa como tal, con independencia de que sea o no factible, razonable, probable, veros&iacute;mil" (p. 21). Es s&oacute;lo evidencia de que el enemigo (necesario) est&aacute; ah&iacute;, es antiamericano, es una concreci&oacute;n del mal y amenaza a la sociedad democr&aacute;tica estadounidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "El nuevo lenguaje", el autor analiza la informaci&oacute;n period&iacute;stica mexicana de cinco casos de violencia atribuidos al <i>crimen organizado.</i> El primero, del 20 de septiembre de 2011, cuando se dejaron 35 cuerpos en una v&iacute;a r&aacute;pida de Boca del R&iacute;o, Veracruz; coincidente en lugar y fecha con una reuni&oacute;n de procuradores. Seg&uacute;n un comunicado oficial, eso fue un <i>ajuste de cuentas</i> entre dos c&aacute;rteles de la droga. Diversas autoridades explicaron que las v&iacute;ctimas estaban asociadas a la delincuencia, pero d&iacute;as despu&eacute;s tuvieron que desmentir esa informaci&oacute;n. Al respecto, Escalante Gonzalbo se&ntilde;ala que se trata de un hecho t&iacute;pico y a la vez inusitado: en el pasado, hab&iacute;an ocurrido situaciones como estas, las declaraciones de las autoridades y los comunicados oficiales explicaron el suceso mediante un relato casi abstracto, estereotipado, reiterativo e imposible de verificar; sin embargo, un video que circul&oacute; en internet d&iacute;as posteriores mostr&oacute; a cinco hombres encapuchados que se atribuyeron los asesinatos y se autodenominaron "los mata zetas", resulta ser la pieza m&aacute;s discordante del episodio. Seg&uacute;n el autor, es una duplicaci&oacute;n del mensaje expl&iacute;cito, emitido ya por las autoridades, explicado en imagen, para no dejar lugar a dudas. Para entender esto, un indicio son dos art&iacute;culos de Raymundo Rivapalacio, publicados en <i>La Raz&oacute;n,</i> escrito en clave habitual de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica mexicana: pide explicaciones sin esperar respuesta, insin&uacute;a acusaciones, especula motivos; "su prop&oacute;sito es se&ntilde;alar la falta de credibilidad de las explicaciones oficiales &#91;...&#93; bajo un juego ret&oacute;rico que desdobla la realidad en lo manifiesto y lo oculto" (p. 43). Esta, dice el autor, es una clave fundamental para la elaboraci&oacute;n de la crisis de seguridad en el espacio p&uacute;blico: las conjeturas period&iacute;sticas. Los otros cuatro casos analizados (P&aacute;tzcuaro, Nuevo Laredo, Chapala y Cadereyta) abundan en las mismas conclusiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos los casos resalta el uso de ciertas expresiones propias de otros contextos, pero se han incorporado como algo rutinario y que constituyen el <i>conocimiento est&aacute;ndar</i> sobre el crimen organizado, "capaz de explicar todo el proceso y cada episodio, con dos o tres grandes trazos muy f&aacute;ciles de entender" (p. 56).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso de los t&eacute;rminos <i>sicario</i> y <i>c&aacute;rtel,</i> identificados m&aacute;s con el lenguaje habitual del narcotr&aacute;fico en Colombia, responde m&aacute;s a la necesidad de identificar al enemigo con suficiente envergadura como para que sea responsable de la pr&aacute;ctica total del problema: "As&iacute; se cristaliz&oacute; la idea de dos o tres grandes organizaciones con el control casi absoluto del mercado" (p. 59). El uso de todas estas nuevas expresiones analizadas (sicario, plaza, halc&oacute;n, c&aacute;rtel, lugarteniente, operador financiero), que corresponden a otro orden de cosas fuera de lo ordinario, tratan de darle coherencia narrativa a las explicaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una clave central del argumento del libro est&aacute; en el cap&iacute;tulo tercero, "Definiciones, indefiniciones: el crimen organizado". En &eacute;l se indica que el crimen organizado tiene una dimensi&oacute;n imaginaria, que cuadra bien con algunos de los estereotipos m&aacute;s crasos del sentido com&uacute;n. Para ello, Fernando Escalante examina la noci&oacute;n de crimen organizado, cuya definici&oacute;n legal "requiere s&oacute;lo la colaboraci&oacute;n continua para cometer delitos. En el lenguaje habitual en M&eacute;xico, sin embargo, crimen organizado y violencia son pr&aacute;cticamente sin&oacute;nimos" (p. 78).<sup><a href="#Notas">2</a></sup> As&iacute; aparece en los discursos oficiales de la Presidencia de la rep&uacute;blica desde 2006, en los que criminales, delincuentes, narcotraficantes y violentos son una misma cosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo argumento es la idea de una progresi&oacute;n natural del negocio de las drogas hacia otros delitos, que implica que los narcotraficantes poseen control de cierto territorio y que tienen que hacerse sentir y temer, no s&oacute;lo por otros delincuentes sino tambi&eacute;n por autoridades y ciudadanos. El temor radica en la acumulaci&oacute;n de poder y recursos en unas cuantas manos, y que amenaza el orden. Esta idea funciona para "transmitir un sentido de urgencia de la intervenci&oacute;n de las fuerza federales, y para buscar referentes en el sentido com&uacute;n del p&uacute;blico" (p. 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n de la noci&oacute;n <i>guerra contra el crimen organizado</i> al lenguaje, con el que se explica la crisis de seguridad, ha recreado una nueva imagen del crimen organizado con cuatro rasgos fundamentales: se trata de un grupo social separado, reconocible, dedicado exclusivamente a delinquir e integrado a una organizaci&oacute;n estable; se hace &eacute;nfasis en su car&aacute;cter empresarial, con intereses internacionales e ingresos multimillonarios; comete cualquier delito y, en particular, los m&aacute;s violentos; estas agrupaciones controlan territorios, por lo que asumen funciones de gobierno y organizan el delito en general. Estos rasgos sirven para hacer inteligible la historia presente, aun cuando la explicaci&oacute;n tiene problemas:<sup><a href="#Notas">3</a></sup> "La idea de crimen organizado es la piedra de toque de un nuevo lenguaje para explicar el ejercicio del poder en M&eacute;xico" (p. 111).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo cuarto, "&iquest;Qu&eacute; significa 'combatir el delito?", da inicio a la exploraci&oacute;n de la influencia que habr&iacute;an tenido las decisiones, las pol&iacute;ticas y las estrategias concretas del gobierno federal sobre el cambio literalmente catastr&oacute;fico de algunos indicadores b&aacute;sicos de criminalidad y de violencia en particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, entre 2006 y 2010 la tasa de homicidios (por cada 100 mil habitantes) pas&oacute; de 9.9 a 22.9; a la par de que se duplic&oacute; el presupuesto para la seguridad p&uacute;blica y se triplic&oacute; el n&uacute;mero de efectivos de la Polic&iacute;a federal. A partir de 2007 baj&oacute; el decomiso de mariguana, hero&iacute;na y coca&iacute;na, y disminuy&oacute; la erradicaci&oacute;n de cultivos; aument&oacute; el n&uacute;mero de detenciones y sentenciados en el fuero federal, en especial en los delitos contra la salud, aunque en su mayor&iacute;a las sentencias fueron de menos de tres a&ntilde;os de c&aacute;rcel. En todo ello surge una ret&oacute;rica de "mano dura, tolerancia cero", un tanto enga&ntilde;osa, al englobar en la categor&iacute;a &#45;la delincuencia&#45; a pr&aacute;cticas sociales muy distintas, que alimentan la idea de que la alternativa es el cumplimiento de la ley o la complicidad con el delito; el resultado es un lenguaje para el que son pr&aacute;cticamente lo mismo la ilegalidad, la informalidad, la delincuencia y la corrupci&oacute;n, porque supone que una cosa inevitablemente lleva a la otra, en un sistema cuya clave es la impunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una distinci&oacute;n que parece necesaria para comprender los cambios es la de los delitos predatorios y los de mercado. Los primeros implican trasferencias involuntarias de riqueza mediante la fuerza o la astucia;<sup><a href="#Notas">4</a></sup> los de mercado implican intercambios de bienes y servicios, donde la concurrencia es voluntaria (delito sin v&iacute;ctima). La distinci&oacute;n es fundamental, porque los delitos predatorios son los que justifican la "guerra contra el crimen" y las pol&iacute;ticas de "mano dura", pese a que son los menos frecuentes. El narcotr&aacute;fico corresponde en esencia a un delito de mercado; sin embargo, la severidad de las penas para castigarlo no tiene precedente en otro mercado ilegal, y para equipararlo a los delitos predatorios es necesario convertir al consumidor en v&iacute;ctima (un enfermo, un menor de edad) .<sup><a href="#Notas">5</a></sup> La imagen del victimario, un vendedor callejero (de clase baja) que est&aacute; dispuesto a arruinar las vidas de los j&oacute;venes para satisfacer su avaricia, es apoyada por el n&uacute;mero desproporcionado de convictos provenientes de las clases populares (porque es el tramo m&aacute;s expuesto del ciclo productivo de las drogas). Los v&iacute;nculos entre pobreza y econom&iacute;a de la droga son muchos, los mercados ilegales ofrecen opciones de ingreso en zonas de alto desempleo; no es el gran dinero, ni es el dinero f&aacute;cil, como supone la ret&oacute;rica de la guerra, sino el &uacute;nico que se puede conseguir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La manera mexicana de conceptualizar los aspectos fundamentales del crimen organizado tambi&eacute;n depende de la mirada estadounidense. El cap&iacute;tulo quinto, "Baile de n&uacute;meros", versa sobre esto; es donde el autor presenta y plantea interrogantes sobre los detalles del relato estadounidense sobre el crimen organizado "de" M&eacute;xico: &iquest;por d&oacute;nde llega la droga, cu&aacute;nto vale el negocio y c&oacute;mo se lava el dinero? El problema pasa por la elaboraci&oacute;n simb&oacute;lica del enemigo, de rasgos reconocibles, que corresponda a la experiencia cotidiana, a partir de los temores reales pero fundados en informaci&oacute;n dudosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los ciudadanos y autoridades estadounidenses es claro que la droga pasa por la frontera sur (pese a la enormidad de la frontera mar&iacute;tima); es un negocio multimillonario concentrado en pocas manos, y que el dinero pasa en efectivo por la frontera sur para lavarse en la banca mexicana (por suponer que su sistema financiero est&aacute; blindado). La dudosa solvencia de las cifras que sustentan estas conjeturas no es suficiente para que el relato sea inveros&iacute;mil, dado que corresponde a la explicaci&oacute;n est&aacute;ndar del sentido com&uacute;n estadounidense, y sirve para explicar la manera en la que se hace frente al problema. Lo interesante es que el gobierno mexicano ha aceptado esa manera de explicar el fen&oacute;meno y contribuye con ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para redondear el argumento, el cap&iacute;tulo sexto, "V&iacute;speras: el miedo en el cambio de siglo", presenta como parad&oacute;jicos algunos antecedentes a la crisis de seguridad surgida a partir de 2008. El autor expone su an&aacute;lisis cuantitativo del homicidio en M&eacute;xico, entre 1990&#45;2007, con el cual queda claro que la sensaci&oacute;n de inseguridad en ese periodo es m&aacute;s un fen&oacute;meno de opini&oacute;n, independiente del &iacute;ndice delictivo.<sup><a href="#Notas">6</a></sup> Por ello, Fernando Escalante se&ntilde;ala que el crimen adquiere un car&aacute;cter fantasmal, independiente de lo real; el miedo pasa a ser un elemento fundamental del orden del nuevo siglo. Frente a grandes cambios,<sup><a href="#Notas">7</a></sup> se obtiene como resultado una sensaci&oacute;n general de incertidumbre y miedo que se concreta en la imagen de los delincuentes. Si bien hasta aqu&iacute; los temas abordados por el autor son diversos y provocativos, es hasta el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo de este cap&iacute;tulo que, a mi parecer, est&aacute; hilado el argumento completo del libro: pese a que no hab&iacute;a evidencias que anunciasen la crisis de seguridad antes de 2008, en los a&ntilde;os siguientes fue cobrando forma una nueva ret&oacute;rica "una nueva manera de hablar sobre el crimen que ech&oacute; mano de todo el repertorio del discurso 'securitario' occidental, de las representaciones del crimen organizado de los EE UU, y de un sustrato particularmente agresivo de nuestra cultura pol&iacute;tica, de nuestras formas de elaborar la desigualdad" (pp. 237 y 238). Es pues la confluencia entre el surgimiento de un nuevo lenguaje y el incremento catastr&oacute;fico de la violencia, lo que lleva al autor a se&ntilde;alar como poco aventurada la idea que ese lenguaje forma parte del problema.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones quedan abiertas, el presente es una historia que se sigue escribiendo. Est&aacute;n sucediendo cosas que no se ven bien, que no se entienden bien, el nuevo lenguaje de seguridad contribuye a la confusi&oacute;n; es un fen&oacute;meno estadounidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de esta rese&ntilde;a, la violencia inscrita en los cuerpos es parte de un mensaje m&aacute;s amplio que va dirigido a un p&uacute;blico an&oacute;nimo mucho m&aacute;s extenso. El incremento de la tasa femenina de homicidios a la par de la masculina,<sup><a href="#Notas">8</a></sup> la exposici&oacute;n de mujeres junto al de hombres en los saldos de los ajustes de cuentas tambi&eacute;n son indicios de cambio en la ret&oacute;rica de la guerra; pocas veces diferenciado y necesario para entender el fen&oacute;meno.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="Notas"></a><b>Notas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En las conclusiones el autor explica lo que entiende cuando se refiere a crisis de seguridad: el aumento catastr&oacute;fico de la tasa de homicidios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;La correlaci&oacute;n entre crimen organizado y violencia est&aacute; dada por la representaci&oacute;n imaginaria del contrabandista de drogas como una exhibici&oacute;n de un machismo agresivo, ostentoso y pendenciero. Sin embargo, se requiere distinguir en la categor&iacute;a de crimen organizado otros delitos (los de cuello blanco), que no implican necesariamente violencia; incluso el narcotr&aacute;fico no tiene que ser de entrada un delito violento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Entre algunas de las objeciones al relato oficial, seg&uacute;n lo que se sabe, es que los grupos que se dedican a actividades delincuenciales son m&aacute;s bien peque&ntilde;os, inestables y de escasa organizaci&oacute;n; no es sencillo ni frecuente el salto de un delito a otro, y el principal costo de la actividad il&iacute;cita es el pago de quienes intervienen en ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Robos, asaltos, secuestros, estafas. El autor se&ntilde;ala que estos son los que evoca en primer lugar el sentido com&uacute;n y ocasionan mayor alarma social, son los que producen la sensaci&oacute;n de inseguridad, los que inspiran miedo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;La evocaci&oacute;n a los hijos es fundamental en esta victimizaci&oacute;n de los consumidores y para la ret&oacute;rica prohibicionista; aparece de manera constante en las campa&ntilde;as publicitarias de la estrategia de seguridad: "para que la droga no llegue a tus hijos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Como ya se dijo, en 2006 la tasa de homicidios en M&eacute;xico alcanz&oacute; niveles hist&oacute;ricamente bajos, 9.9 por cada 100 mil habitantes. Pese a ello, la idea que domina esos a&ntilde;os es la de que el crimen organizado es una amenaza creciente, inmediata, avasalladora. Fen&oacute;meno no exclusivo de M&eacute;xico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Globalizaci&oacute;n, explosi&oacute;n de pr&aacute;cticas ilegales, migraci&oacute;n, transformaciones profundas del mercado laboral mundial, desmantelamientos de los sistemas de protecci&oacute;n social, incremento espectacular de la desigualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Dato proporcionado en la presentaci&oacute;n del libro en El Colegio de Sonora, el 29 de enero de 2013. Versi&oacute;n audiovisual en <a href="http://www.youtube.com/watch?v=jVaWyAUggsE" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=jVaWyAUggsE</a>.</font></p>      ]]></body>
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