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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Laura M. Shelton (2010), <i>For Tranquility and Order.</i> <i>Family and Community on Mexico's Northern Frontier,</i> <i>1800&#45;1850</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Marcos Medina Bustos*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Tucson, The University of Arizona Press, 206 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador del Centro de Estudios Hist&oacute;ricos de Regi&oacute;n y Frontera de El Colegio de Sonora.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mmedina@colson.edu.mx">mmedina@colson.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fundamento de este libro es la tesis doctoral de Laura Shelton, cuyo tema central es el an&aacute;lisis de las relaciones familiares en Sonora durante el complejo periodo de la primera mitad del siglo XIX, en el que las permanencias culturales y normativas del Antiguo R&eacute;gimen hisp&aacute;nico sufren transformaciones, debido a la emergencia y promoci&oacute;n del nuevo orden liberal y republicano, y &eacute;stas, a su vez, ocurren en el contexto de una renovaci&oacute;n de los conflictos &eacute;tnicos, tanto con los grupos ind&iacute;genas apaches y seris, que permanec&iacute;an al margen de la sociedad mexicana, como de los yaquis, mayos y &oacute;patas, que hab&iacute;an ensayado su incorporaci&oacute;n a las instituciones liberales del nuevo Estado nacional mexicano. Aqu&iacute; se enfatiza este trasfondo de guerra ind&iacute;gena, como el elemento contextual particular del estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n se sustenta en padrones de los habitantes de los pueblos y ciudades, reportes militares, informes de misioneros y viajeros extranjeros, archivos parroquiales, testamentos y c&oacute;digos legales; aunque su fuente principal son los expedientes judiciales en sus ramos civil y penal del Archivo General del Poder Judicial del Estado de Sonora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exposici&oacute;n se presenta en seis cap&iacute;tulos, en los que se aborda la ret&oacute;rica de la "barbarie" asociada a los roles de g&eacute;nero; el matrimonio y las uniones consensuales; las relaciones sexuales il&iacute;citas; deudas y herencias familiares; reciprocidad y obligaci&oacute;n entre j&oacute;venes y ancianos y las relaciones laborales en los juzgados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto tiene tres ejes de an&aacute;lisis, que estructuran el argumento de Shelton; el primero tiene que ver con el discurso ideol&oacute;gico de las elites, expresado en textos que se escribieron en la &eacute;poca, como la <i>R&aacute;pida ojeada al estado de Sonora,</i> de Ignacio Z&uacute;&ntilde;iga, publicado en 1835 y las <i>Noticias estad&iacute;sticas del estado de Sonora 1850</i>, de Jos&eacute; Francisco Velasco, en los cuales se presenta a las relaciones familiares ind&iacute;genas como una expresi&oacute;n de barbarie, supuestamente caracterizadas por libertad sexual, parejas inestables, violencia contra las mujeres, la mujer desempe&ntilde;ando actividades de hombres, poco respeto a los ancianos y descuido de los hijos. Seg&uacute;n los documentos judiciales investigados por Shelton, esta ideolog&iacute;a formaba parte del discurso utilizado en los juzgados por autoridades, representantes legales, demandados y demandantes, para reivindicar lo que ser&iacute;an los valores propios de una "sociedad civilizada": la familia encabezada por el hombre, la pureza sexual de las mujeres, la monogamia, el matrimonio leg&iacute;timo, las actividades diferenciadas seg&uacute;n los roles de g&eacute;nero, la atenci&oacute;n a los ancianos y parientes mayores, as&iacute; como la educaci&oacute;n de los hijos. Las transgresiones de estos ideales se presentaban, m&aacute;s que como un problema de honor o privado, como una amenaza al orden p&uacute;blico y a la tranquilidad de la comunidad. Seg&uacute;n lo plantea la autora, este discurso era propio de la sociedad fronteriza sonorense, que expresaba una reacci&oacute;n ante la conflictividad creciente con los ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo eje se relaciona con la manera en c&oacute;mo se daban en la pr&aacute;ctica &#45;m&aacute;s all&aacute; del discurso&#45;las relaciones familiares. Para descubrir esta realidad, analiza los padrones, expedientes judiciales y testamentos, y as&iacute; logra dibujar un panorama en el que un porcentaje importante de las familias no eran encabezadas por el padre, y muchas parejas no estaban casadas por la iglesia. Tambi&eacute;n hab&iacute;a familias extensas, en las que conviv&iacute;an varios n&uacute;cleos familiares incompletos, con la presencia de sobrinos, nietos, hu&eacute;rfanos, cautivos adoptados, criados y dom&eacute;sticos, lo que muestra que el ideal de estructura familiar no ten&iacute;a una correspondencia total con la realidad. Adem&aacute;s, la documentaci&oacute;n expresa que las familias no necesariamente eran solidarias, ya que proliferaban los conflictos por herencias, la violencia contra las esposas, hijas y amantes; lo mismo que contra los parientes mayores, ni&ntilde;os y sirvientes. As&iacute; pues, los ideales familiares se enfrentaban con la dura realidad de una sociedad con altas tasas de mortalidad, intereses econ&oacute;micos encontrados, escasez de mano de obra, guerra con los grupos ind&iacute;genas y pr&aacute;cticas sexuales desviadas de la norma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer eje se refiere al creciente papel que desempe&ntilde;aban los juzgados como &aacute;rbitros en los conflictos familiares, en sustituci&oacute;n del papel que hab&iacute;a tenido la Iglesia en la etapa colonial. La autora presenta a los juzgados como una instituci&oacute;n que, a trav&eacute;s de los alegatos de los involucrados y de las sentencias emitidas por los jueces, difundi&oacute; los nuevos valores liberales y republicanos de ciudadan&iacute;a, buena conducta, trabajo y moral p&uacute;blica, en oposici&oacute;n a la barbarie de los ind&iacute;genas. Ella considera que a pesar de las cr&iacute;ticas de los contempor&aacute;neos al sistema de justicia, los documentos muestran que cada vez se utilizaba m&aacute;s para resolver gran variedad de conflictos, sin que el castigo fuera lo m&aacute;s socorrido, sino que &#150;debido a la debilidad de los aparatos represivos&#150; se buscaba la conciliaci&oacute;n. Lo anterior no obsta para que Shelton considere que los juzgados se ve&iacute;an influidos en sus decisiones por la posici&oacute;n econ&oacute;mica, social y &eacute;tnica de los involucrados. Los hombres de posici&oacute;n social elevada ten&iacute;an m&aacute;s capacidad de obtener sentencias favorables que las mujeres, sirvientes o ind&iacute;genas. A pesar de estos claroscuros, la autora considera que, a trav&eacute;s de los juzgados locales, los habitantes de Sonora van asimilando el nuevo orden pol&iacute;tico e institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los cap&iacute;tulos del libro hay temas que llaman la atenci&oacute;n, como la fragilidad econ&oacute;mica de las familias, originada en la alta mortalidad y en la inexistencia de un sistema formal de cr&eacute;dito, ya que al morir el cabeza de familia por lo general dejaba una serie de deudas contra&iacute;das con los vecinos, los cuales en cuanto se enteraban del fallecimiento se apresuraban a recuperar sus pr&eacute;stamos con los bienes familiares, dejando a los deudos en verdaderas penurias econ&oacute;micas. Seg&uacute;n lo documenta la autora, la mejor manera de enfrentar esta situaci&oacute;n era mantener una buena reputaci&oacute;n familiar y relaciones cordiales con los vecinos, pues de &eacute;stas depend&iacute;a la posibilidad de conservar el cr&eacute;dito que se tuviera con ellos, en particular con los comerciantes. De ah&iacute; la importancia de tener suficientes v&iacute;nculos familiares para obtener recursos y reputaci&oacute;n incuestionable, sobre todo trat&aacute;ndose de las viudas, que proporcionara confianza a los acreedores y permitiera estar en mejores condiciones al comparecer ante los juzgados, donde se ventilaban las reclamaciones por deudas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como tambi&eacute;n est&aacute; documentado, las familias no siempre cumpl&iacute;an con el ideal de concordia y solidaridad. As&iacute;, por ejemplo, las segundas nupcias de los viudos eran frecuentes y los conflictos por herencias entre los hijos del primer matrimonio con los del segundo eran comunes; tambi&eacute;n los pleitos entre las viudas y los cu&ntilde;ados y suegros, sobre todo cuando no se ten&iacute;an documentos que acreditaran la propiedad de los bienes en disputa, o cuando las parejas no estaban casadas ante la iglesia. Abundaban las uniones consensuales, para eludir los altos costos del matrimonio, y la comunidad las toleraba, mientras vivieran como "si estuvieran casados"; es decir, de manera mon&oacute;gama y atendieran de forma adecuada a los hijos. Sin embargo, en caso de litigio estaban en desventaja, pues los jueces y sacerdotes no las reconoc&iacute;an, por lo que si mor&iacute;a el jefe de familia, la mujer y sus "hijos naturales" quedaban en desventaja ante sus cu&ntilde;ados y suegros, cuando &eacute;stos reclamaban la propiedad de bienes del difunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto pol&eacute;mico del libro es que Laura Shelton relativiza apreciaciones muy difundidas entre los historiadores del espacio sonorense, que enfatizan el grado de independencia de las mujeres propietarias, como producto de la herencia legal hispana, que les reconoc&iacute;a el derecho a las viudas de valerse por s&iacute; mismas en la conducci&oacute;n de los negocios. Ella plantea que si bien la dote les permit&iacute;a cierta independencia econ&oacute;mica, su presencia en los tribunales era m&aacute;s efectiva y frecuente, a trav&eacute;s de representantes masculinos, ya fuera hermanos, hijos mayores o individuos contratados para llevar sus litigios; lo anterior, porque la reputaci&oacute;n de la mujer por lo regular estaba en escrutinio p&uacute;blico, y cualquier murmuraci&oacute;n la pod&iacute;a descalificar como buena contendiente en los pleitos ante los juzgados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, se&ntilde;ala que las mujeres casadas, aun las de posici&oacute;n econ&oacute;mica alta, pod&iacute;an ser golpeadas por sus maridos. Cuando llegaban los casos a los juzgados, por lo general se reconoc&iacute;a el derecho del marido de corregir a su esposa y lo &uacute;nico que se cuestionaba era el exceso en el castigo, pero se le exoneraba de cualquier pena, ya que los jueces argumentaban buscar la armon&iacute;a familiar. S&oacute;lo encuentra el caso de un marido castigado a trabajos forzados porque golpe&oacute; a su mujer; aunque la raz&oacute;n del castigo no fue tanto que la golpeara, sino que lo hizo con tal fuerza que le inutiliz&oacute; un brazo. Por lo general los maridos violentos evitaban ser castigados acusando a las mujeres de infidelidad o desobediencia, como salir de la casa sin permiso, por ejemplo. Ellas ganaban pleitos contra sus c&oacute;nyuges cuando los demandaban por irresponsabilidad en el cuidado de los hijos, al no proveer medios de subsistencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todav&iacute;a era m&aacute;s evidente el estatuto subordinado de las mujeres en los casos de alteraci&oacute;n del orden vigente, como en los expedientes por adulterio, donde se les acusaba de tener un apetito sexual desmedido, y olvidar sus instintos maternales naturales. La autora documenta el caso de un hombre que mat&oacute; a la mujer con una piedra y fue declarado inocente, luego de argumentar que lo enga&ntilde;aba con otros. En estas demandas, los litigantes y jueces se expresaban en t&eacute;rminos de una ofensa al orden de la comunidad, la religi&oacute;n y los valores civilizados, no se refer&iacute;an a un da&ntilde;o al honor del marido. En cambio, cuando los hombres eran ad&uacute;lteros la reacci&oacute;n de las esposas era m&aacute;s bien agredir a las amantes, a quienes demandaban ante los tribunales. En estos casos, las esposas demandadas por golpes arg&uuml;&iacute;an que defend&iacute;an el patrimonio familiar, y que se hab&iacute;an dejado llevar por los celos, dada su condici&oacute;n femenina propensa a la p&eacute;rdida de control, con lo cual reproduc&iacute;an el discurso dominante para evitar el castigo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema en el que la autora profundiza tiene que ver con pr&aacute;cticas como la integraci&oacute;n a las familias pudientes de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en condiciones de vulnerabilidad como los hu&eacute;rfanos, los hijos ileg&iacute;timos o de familias pobres y ni&ntilde;os ind&iacute;genas cautivos. Estas pr&aacute;cticas se han caracterizado como solidarias en la historiograf&iacute;a sobre Sonora, ya que la integraci&oacute;n favorec&iacute;a la supervivencia de estos ni&ntilde;os, y pod&iacute;an llegar a establecerse lazos sentimentales con los padres adoptivos, como se ha documentado en testamentos en donde se les heredaban algunos bienes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laura Shelton matiza tales caracterizaciones, pues considera que estos adoptados nunca obtuvieron el estatus de hijos leg&iacute;timos, con derechos de herencia sobre las propiedades de los padres; adem&aacute;s, presenta casos en los que se advierte que tal integraci&oacute;n escond&iacute;a, bajo la idea de familia, una relaci&oacute;n de servidumbre, en la que estos ni&ntilde;os realizaban trabajos dom&eacute;sticos por los que a cambio s&oacute;lo recib&iacute;an algo de comida y alojamiento, y a menudo se les castigaba duramente. El n&uacute;mero elevado de ni&ntilde;os que circulaban como adoptados era una expresi&oacute;n de los hu&eacute;rfanos y cautivos que generaba la guerra contra los apaches, pero tambi&eacute;n las dificultades econ&oacute;micas de las familias de menos recursos econ&oacute;micos; as&iacute; como la necesidad de las m&aacute;s pudientes para hacerse de mano de obra, aspecto que conduce a otro tema relacionado: la relaci&oacute;n entre familia y fuerza de trabajo forzado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrario a lo planteado para Chihuahua, por Ana Mar&iacute;a Alonso (1995), en el sentido de que la guerra apache posibilit&oacute; alianzas interclasistas de los vecinos, Shelton considera que en Sonora, desde la d&eacute;cada de 1820, los notables apoyados por el Congreso del Estado pugnaron por implementar una legislaci&oacute;n que les permitiera reforzar su control sobre la mano de obra, como fueron las leyes contra la vagancia, las que ped&iacute;an pasaportes expedidos por los amos, y las de sirvientes que otorgaban facultades a los amos para perseguir y castigar a los sirvientes que se escaparan sin antes haber pagado sus deudas. Aqu&iacute; la autora considera que en la &uacute;ltima ley de sirvientes de 1843 se les confer&iacute;a a los amos la obligaci&oacute;n de velar por la educaci&oacute;n moral y c&iacute;vica de los sirvientes, con lo cual su relaci&oacute;n dejaba de ser considerada meramente contractual, para adquirir una dimensi&oacute;n patriarcal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta ambig&uuml;edad conduc&iacute;a a reforzar el control de los amos sobre los sirvientes dom&eacute;sticos, al darles facultades para castigarlos como si tuvieran los derechos de un padre. Se documentan casos de castigos sumamente severos de sirvientes a manos del amo. Para la autora, los sirvientes ten&iacute;an pocas posibilidades de eludir el castigo por medio de la evasi&oacute;n, pues los amos contaban con redes de apoyo como sus familiares, otros sirvientes o los jueces de los pueblos, que hac&iacute;an dif&iacute;cil que el sirviente huido pudiera evadir el castigo, a diferencia de lo planteado por Ana Mar&iacute;a Alonso para el caso de Chihuahua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, la investigaci&oacute;n aqu&iacute; presentada es una aportaci&oacute;n importante para conocer c&oacute;mo los pobladores van asimilando en la vida cotidiana el nuevo orden liberal y republicano. La problem&aacute;tica de la familia en los expedientes judiciales muestra una v&iacute;a para superar debates ya rancios sobre si el liberalismo es un asunto de elites o del pueblo, como si esto fuera una cuesti&oacute;n de meras ideas y no de instituciones, como los juzgados locales que llegaban muy cerca de las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n es importante porque ilumina una serie de pr&aacute;cticas violentas y coercitivas sobre mujeres, ni&ntilde;os y sirvientes, que se hab&iacute;an soslayado en funci&oacute;n de una necesaria solidaridad ante el peligro ind&iacute;gena. El cuadro trazado por Shelton es el de una sociedad en la que las familias pudientes utilizan las nuevas instituciones para contar con leyes que les permitieran tener mayor control de la poblaci&oacute;n subordinada, y aprovechan sus recursos econ&oacute;micos y sociales para obtener soluciones a su favor en los juzgados locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, este libro muestra la importancia de continuar investigando en Sonora sobre la pr&aacute;ctica de la ciudadan&iacute;a liberal, las alianzas inter&eacute;tnicas y los sistemas de trabajo, pues la bibliograf&iacute;a existente sobre ellos es escasa, y no contempla las aportaciones de la nueva historia pol&iacute;tica en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En particular, requiere de una mayor reflexi&oacute;n el problema que significa aplicar una legislaci&oacute;n coercitiva en una &eacute;poca en la que coinciden las guerras ind&iacute;gena y civil. Pero estos son temas que le corresponden a nuevas investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que la lectura del texto es amena y atrapa al lector con la combinaci&oacute;n del an&aacute;lisis, y la presentaci&oacute;n de casos concretos rescatados de los expedientes judiciales, que muestran las relaciones familiares con individuos de carne y hueso que exponen sus problemas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alonso, Ana Mar&iacute;a. 1995. <i>Thread of Blood. Colonialism, Revolution, and Gender on Mexico's Northern Frontier</i>. Tucson: The University of Arizona Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6430529&pid=S1870-3925201200030001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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