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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gilberto L&oacute;pez Castillo (2010), <i>El poblamiento en tierra de indios cahitas</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Raquel Padilla Ramos*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de Sinaloa/Siglo XXI, 260 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Antrop&oacute;loga e historiadora. Doctora en etnolog&iacute;a con especialidad en estudios mesoamericanos, por la Universidad de Hamburgo. Profesora&#45;investigadora del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH)&#45;Sonora. Autora de libros y ponencias sobre la historia y la cultura yaquis, misiones en Sonora y arte religioso. Responsable de varios proyectos sobre cultura, arte y religiosidad ind&iacute;genas, sobre misiones hist&oacute;ricas y patrimonio misional. Corresponsable del proyecto "Imaginarios sociales en pueblos ind&iacute;genas de Sonora, 1767&#45;1940", avalado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Correspondencia: Centro INAH Sonora,     <br> calle Jes&uacute;s Garc&iacute;a final s/n, antigua penitenciar&iacute;a,     <br> barrio La Matanza, C. P. 83080,     <br> Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico.    <br> Tel&eacute;fono y fax: (662) 217 2580 y 217 2714.</i>     <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:raquel_padilla@inah.gob.mx">raquel_padilla@inah.gob.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el ambiente acad&eacute;mico se ha generalizado la creencia de que los indios de misi&oacute;n del noroeste de M&eacute;xico durante la &eacute;poca colonial estuvieron sujetos a un duro r&eacute;gimen, que no les permit&iacute;a salir de ella. En parte esto es cierto, ya que los cahitas de lo que es hoy el norte de Sinaloa y el sur de Sonora se las ingeniaron para burlar la no tan f&eacute;rrea vigilancia misional. Los padres jesuitas tuvieron que consentir estas insolencias antes de que se volvieran subversi&oacute;n. Esta es, a mi parecer, una de las aportaciones m&aacute;s importantes de Gilberto L&oacute;pez Castillo en <i>El poblamiento en tierra de indios cahitas</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro, publicado por Siglo XXI y El Colegio de Sinaloa, consta de dos partes, subdivididas en varios cap&iacute;tulos cada una. La primera, titulada "Del territorio antiguo al territorio de misiones", es un repaso por la geograf&iacute;a cahita, los primeros intentos espa&ntilde;oles por poblar la regi&oacute;n y el establecimiento de misiones y otro tipo de asentamientos. La segunda, "Transformaciones del poblamiento de la primera &eacute;poca de conflictos al periodo reformista de los borbones", analiza los conflictos administrativos, pol&iacute;ticos y sociales, violentos o pasivos, a partir de la segunda mitad del siglo XVII hasta la expulsi&oacute;n de los jesuitas. Este &uacute;ltimo evento y los primeros impactos de las reformas borb&oacute;nicas son el cierre de la obra.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La bibliograf&iacute;a de <i>El poblamiento en tierra de indios cahitas</i> es profusa, incluye referencias desde los cronistas religiosos o militares cl&aacute;sicos, como el sacerdote jesuita Andr&eacute;s P&eacute;rez de Ribas y Domingo Elizondo, hasta historiadores o arque&oacute;logos actuales como Susan Deeds y John Carpenter. Las fuentes empleadas por el autor se enriquecen con material del Archivo General de la Naci&oacute;n, en M&eacute;xico; archivos hist&oacute;ricos estatales, como el de Sinaloa, Sonora, Jalisco y Durango; archivos locales como el de Parral y el de la Real Audiencia de Guadalajara y el Archivum Romanum Societatis Iesu, en Roma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra hay una serie de anexos que apoyan a los postulados generales del texto. La mayor&iacute;a es sobre sitios espec&iacute;ficos de asentamientos agropecuarios en territorio cahita; pero tambi&eacute;n hay una real c&eacute;dula de la Audiencia de Guadalajara, para evitar los malos tratos a los indios; una carta de acusaci&oacute;n de los naturales del pueblo de Tamazula al alcalde mayor de Sinaloa, donde se quejan de las actitudes del padre Domingo de Treto y un certificado de posesi&oacute;n de varios terrenos para el ganado, a nombre de do&ntilde;a Ana Mar&iacute;a de Arag&oacute;n, elaborado por el teniente de gobernador y capit&aacute;n general del real de Los &Aacute;lamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su introducci&oacute;n, L&oacute;pez Castillo plantea el objetivo: "Realizar un nuevo acercamiento al estudio del poblamiento del norte novohispano, espec&iacute;ficamente del &aacute;mbito conocido durante el siglo XVI como el territorio de los indios cahitas" (p. 15). Y, por supuesto, no se puede hacer un libro sobre poblamiento sin discutir los contenidos de este concepto, y eso es lo que hace el autor, con base en textos de Manuel Gonz&aacute;lez Jim&eacute;nez, Chantal Cramoussel, Luis Aboites y Bernardo Garc&iacute;a Mart&iacute;nez; no se conforma con cubrir s&oacute;lo las etapas del poblamiento ind&iacute;gena, sino que aborda tambi&eacute;n el hispano, a partir de 1564. En la obra rese&ntilde;ada, el proceso de poblar una regi&oacute;n se estudia en el tiempo largo, ya que las tensiones y las concordias de dos sociedades (la originaria y la europea) no podr&iacute;an comprenderse de otro modo. En este transcurso hubo algunos puntos definitorios, como la entrada de la Sociedad de Jes&uacute;s y las pugnas de 1650.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n estudiada "conjuga un determinado espacio y un territorio, y en &eacute;ste encontramos el objeto espec&iacute;fico de esta historia: una sociedad cuya identidad original nos remite a grupos de agricultores ribere&ntilde;os que tuvieron como elemento en com&uacute;n la lengua cahita" (p. 45). Aunque no expl&iacute;cito, L&oacute;pez Castillo encuentra que el poblamiento es un proceso que involucra a los viejos y los nuevos habitantes, cada uno con sus concepciones, percepciones, imaginarios, representaciones y met&aacute;foras. Pese a estar plagado de imposiciones y coerci&oacute;n, el poblamiento en territorio cahita implic&oacute; tambi&eacute;n un constante negociar, pactar y consensuar, una redefinici&oacute;n de cada sociedad y, por qu&eacute; no, una reinvenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta &oacute;ptica, la obra rescata la impronta historiogr&aacute;fica y antropol&oacute;gica de Andr&eacute;s P&eacute;rez de Ribas, reconociendo en &eacute;l a la fuente de datos etnogr&aacute;ficos e hist&oacute;ricos m&aacute;s importante de la &eacute;poca colonial. P&eacute;rez de Ribas nos habla de las alianzas ind&iacute;genas, las relaciones inter&eacute;tnicas, la reorganizaci&oacute;n territorial y la vida econ&oacute;mica de las misiones m&aacute;s tempranas del noroeste de M&eacute;xico. En su actividad compilatoria, &eacute;l pudo echar mano de materiales producidos por los jesuitas, seleccionarlos, matizarlos y corregirlos, siendo esto una prueba de que en el proceso de poblamiento tambi&eacute;n hubo pactos entre iguales, y algunos de ellos de car&aacute;cter simb&oacute;lico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los protagonistas principales del libro de L&oacute;pez Castillo es la misi&oacute;n jesuita, su fundaci&oacute;n, sus hijos, asentamientos, tierras de cultivo, evangelizaci&oacute;n y sus conflictos, todo ello en "el marco de relaciones activas con los pobladores hispanos, con una fuerte movilidad de los indios hacia los asentamientos agr&iacute;colas, ganaderos y mineros, tanto en el interior del antiguo territorio cahita (&Aacute;lamos, Los Frailes, Baroyeca), como de otros m&aacute;s alejados, como el de San Juan Bautista de Sonora y el de San Joseph del Parral en el altiplano neovizca&iacute;no" (p. 18). As&iacute; pues, fue bajo la tutela de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, sin hacer de lado las capacidades propias de los indios, que se dio la transformaci&oacute;n del poblamiento y, por ende, la social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de este modo que L&oacute;pez Castillo tropieza con coyunturas espec&iacute;ficas, vinculadas al poblamiento en territorio cahita, cuando analiza la sublevaci&oacute;n de 1740. Que si los mestizos y los coyotes, que si a los indios de Tepag&uuml;i los desplazan hacia Togibampo, que si los pobladores hispanos pugnaron por la mediaci&oacute;n de las tierras del Yaqui,todo esto mal combinado con severas inundaciones y por ende carest&iacute;a. Pero si algo revel&oacute; esta rebeli&oacute;n fue la gran movilidad de los cahitas, pese a vivir bajo el reglamento de las misiones de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Esta tendencia a los cambios geogr&aacute;ficos persisti&oacute; en los siglos XIX y XX, donde los veremos, en particular a los yaquis, dispersos en ranchos, minas y haciendas del gran noroeste mexicano, as&iacute; como en la pen&iacute;nsula de Baja California trabajando en el buceo de perlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las riquezas de <i>El poblamiento en tierra de indios cahitas</i> est&aacute; en los mapas, utilizados no para ornamentar el texto sino para ilustrar y explicar de manera did&aacute;ctica e inteligible sus contenidos; ofrece diez cartas geogr&aacute;ficas, algunas elaboradas por &eacute;l mismo y otras obtenidas en los archivos hist&oacute;ricos, entre las que destacan el detalle de la "misi&oacute;n de Cinaloa", en el contexto de la provincia jesuita de la Nueva Espa&ntilde;a, y el detalle de "Culiacanae, americae regiones descriptio", de Ortelio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la culminaci&oacute;n de la obra, con la visita de Jos&eacute; de G&aacute;lvez, nos deja una sensaci&oacute;n de inquietud, de inconformidad, tal vez de berrinche por querer que llegue m&aacute;s all&aacute;. Por eso, en el principal acierto del libro descansa su &uacute;nico <i>pero</i>. Entre el largo periodo estudiado por L&oacute;pez Castillo y la actualidad, hubo un tortuoso siglo XIX que se caracteriz&oacute; por una serie de levantamientos cahitas, sobre todo en la regi&oacute;n de los r&iacute;os Yaqui y Mayo, cuyos habitantes iban en pos de la conservaci&oacute;n del territorio y el reconocimiento del autogobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta tesitura, y sin el af&aacute;n de pedirle al autor una obra que cubriese la historia del poblamiento cahita desde la m&iacute;tica abuela Yo'omuumuli y los <i>surem</i><sup><a href="#notas">1</a></sup> hasta nuestros d&iacute;as, creo que hubiese sido justo que relacionara de alguna manera su investigaci&oacute;n con el tiempo presente. La problem&aacute;tica cahita de hoy d&iacute;a amerita un intento acad&eacute;mico por trasladar los eventos poblacionales definitorios del pasado ind&iacute;gena en esa regi&oacute;n, hacia un presente pleno de reclamos, demandas y vindicaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, Gilberto L&oacute;pez Castillo nos obsequia en <i>El poblamiento en tierra de indios cahitas</i> una obra fina, indagada con meticulosidad y manufacturada con pulcritud, con una metodolog&iacute;a que aunque no explicitada, est&aacute; ah&iacute;; lo que pudo ser un estudio demogr&aacute;fico rudo se convirti&oacute; en una historia novedosa y multifactorial. En ella se analizan con denuedo una miscel&aacute;nea de agentes (ambientales, geogr&aacute;ficos, sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos) que impactan y son impactados por el proceso de poblamiento en esa regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Los <i>surem</i> eran hombrecitos longevos que habitaban el espacio de lo que hoy se conoce como territorio yaqui. Los que abrazaron el cristianismo, seg&uacute;n la mitolog&iacute;a, son los que se convirtieron en yaquis y habitaron los ocho pueblos. Yo'omuumuli era una mujer que sab&iacute;a entender el lenguaje de la vara parlante, la cual indicaba a los <i>surem</i> el camino a seguir.</font></p>      ]]></body>
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