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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Séverine Durin (coordinadora) (2008), Entre luces y sombras. Miradas sobre los indígenas en el área metropolitana de Monterrey]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Escuela Nacional de Antropología e Historia, unidad Chihuahua  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>S&eacute;verine Durin (coordinadora) (2008), <i>Entre luces y sombras. Miradas sobre los ind&iacute;genas en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Luis Sariego Rodr&iacute;guez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas, 461 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, unidad Chihuahua. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:jsariego@ch.cablemas.com">jsariego@ch.cablemas.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Entre luces y sombras </i>presenta, con indudable actualidad y de forma original, un panorama amplio de la situaci&oacute;n de los ind&iacute;genas que han llegado a la mancha urbana de Monterrey en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, algunos para instalarse definitivamente y otros de forma intermitente y temporal. Se retratan sus formas de inserci&oacute;n al mercado laboral de esta gran urbe, en el trabajo dom&eacute;stico, el comercio ambulante y de artesan&iacute;as, es decir, en la industria de transformaci&oacute;n y los servicios. Se examinan tambi&eacute;n sus formas de asentamiento en colonias, barrios perif&eacute;ricos y centrales, y se pone especial cuidado a la hora de entender las modalidades diferenciadas de asentamiento y ocupaci&oacute;n de las familias seg&uacute;n su grupo &eacute;tnico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, cerca de treinta mil ind&iacute;genas habitan en el estado de Nuevo Le&oacute;n, y casi 90 por ciento de ellos en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey (AMM), conformada por los municipios de San Pedro Garza Garc&iacute;a, Guadalupe, Escobedo, Apodaca, Santo Tom&aacute;s, Santa Catarina, Ju&aacute;rez y Monterrey. Aunque, en conjunto hablan m&aacute;s de cuarenta y dos lenguas, predominan los nahuas, huastecos y otom&iacute;es, pero tambi&eacute;n hay mixtecos, zapotecos, mazahuas y huicholes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta afluencia ha provocado que varias metr&oacute;polis del pa&iacute;s, entre ellas, Monterrey, se est&eacute;n convirtiendo a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado en urbes &eacute;tnicamente multiculturales y diversas. No olvidemos que algunos analistas, como ArturoWarman (2001), estimaban hace ocho a&ntilde;os que el &aacute;rea metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico constitu&iacute;a ya la mayor concentraci&oacute;n ind&iacute;gena del pa&iacute;s, quiz&aacute; con m&aacute;s de trescientas mil personas y tambi&eacute;n que era probable que la segunda fuera Los &Aacute;ngeles, California. En efecto, la emigraci&oacute;n ind&iacute;gena, correlato vivo del abandono en que est&aacute;n sumidas muchas comunidades en las denominadas regiones de refugio del pa&iacute;s, ha tra&iacute;do aparajedo un flujo creciente de habitantes rurales hacia esos polos urbanos. Entre ellos, los ind&iacute;genas conforman de seguro el sector m&aacute;s invisible, por cuanto su condici&oacute;n &eacute;tnica tiende a pasar inadvertida a los ojos de los capitalinos de viejo arraigo. En ocasiones, s&oacute;lo su ocupaci&oacute;n como vendedores ambulantes o artesanos los vuelve visibles; en cambio a ellas, su trabajo como empleadas dom&eacute;sticas dispersas en las viviendas y barrios de la alta sociedad las convierte en personas indiferenciadas dentro del mapa urbano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encuentro una novedad significativa en el enfoque metodol&oacute;gico empleado en todos los cap&iacute;tulos del libro, y en relaci&oacute;n con otros muchos estudios sobre la migraci&oacute;n ind&iacute;gena en las grandes ciudades. En buena parte de la literatura sobre el tema, predominan los enfoques con &eacute;nfasis en el car&aacute;cter marginal de los migrantes ind&iacute;genas en el escenario territorial y laboral de las ciudades. As&iacute;, desde los estudios cl&aacute;sicos de Redfield (1941) y Oscar Lewis (1969; 1961) hasta otros m&aacute;s recientes, como el de Adler&#150;Lomnitz (1989), &eacute;stos son vistos como seres que viven en las ciudades pero al margen de ellas, bien porque ocupan espacios perif&eacute;ricos semirurales, con la fisonom&iacute;a propia de los cinturones de miseria, donde la ciudad deja de serlo, o porque desempe&ntilde;an ocupaciones que ocultan en realidad el desempleo, y resultan marginales y perif&eacute;ricos en el espectro de la econom&iacute;a. Incluso en el debate originario de la antropolog&iacute;a urbana en M&eacute;xico, Redfield y Lewis polemizaron en torno a la permanencia de los rasgos rurales en inmigrantes, llegando a postular que las vecindades de los tepoztecos en colonias centrales de la Ciudad de M&eacute;xico no eran sino una prolongaci&oacute;n de las formas de la vida rural, adaptadas a un contexto ecol&oacute;gico y social nuevo. Sin llegar a esos extremos, no pocos de los antrop&oacute;logos urbanos han proyectado una imagen de los migrantes como sujetos en los l&iacute;mites de la condici&oacute;n urbana e incluso los han estudiado como sujetos semirurales en el coraz&oacute;n o la periferia de las grandes urbes. En muchos de estos trabajos, lo urbano aparece m&aacute;s como un tel&oacute;n de fondo que como condici&oacute;n fundamental de las familias migrantes. As&iacute;,ha predominado una antropolog&iacute;a en la ciudad sobre una de la ciudad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta obra, en cambio, encuentro que la condici&oacute;n urbana aparece como un rasgo esencial, y por eso el discurso sobre la migraci&oacute;n se convierte tambi&eacute;n en uno sobre la ciudad. Los ind&iacute;genas que llegan a ella, aunque muchos son invisibles, aparecen como actores sociales insertos en su din&aacute;mica: son vendedores ambulantes al lado de los sem&aacute;foros y cruces peatonales, comercian sus artesan&iacute;as, se pasean en los parques p&uacute;blicos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Monterrey, saltan a los titulares de la prensa local y, como es el caso de las trabajadoras dom&eacute;sticas, se emplean en hogares de las colonias residenciales m&aacute;s distinguidas. Incluso, como sucede con los huicholes, su presencia ha despertado entre algunos grupos de regiomontanos una inusitada avidez por acceder a ciertos bienes simb&oacute;licos, como las ceremonias de purificaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n con la naturaleza, que apuntan hacia una recuperaci&oacute;n de los or&iacute;genes, valores y principios ligados a la mexicanidad, de la que los miembros de este grupo &eacute;tnico ser&iacute;an un depositario axiom&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva metodol&oacute;gica proyecta una imagen de la ciudad no s&oacute;lo como un escenario, sino sobre todo como una condici&oacute;n fundamental de la identidad de los migrantes ind&iacute;genas. En suma, me parece un gran acierto el enfoque holista adoptado desde el principio del texto, que trata de verlos sumidos en din&aacute;micas propias derivadas de su condici&oacute;n &eacute;tnica, pero al mismo tiempo insertos en la urbana. Por tanto, es muy atinado que se haya recurrido a una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de los datos sociodemogr&aacute;ficos del AMM para identificar su presencia, tanto en sus asentamientos, como en sus modos de adaptaci&oacute;n e integraci&oacute;n a la econom&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la revisi&oacute;n desagregada de las estad&iacute;sticas de poblaci&oacute;n de las unidades censales m&aacute;s peque&ntilde;as permite a los autores precisar la ubicaci&oacute;n en forma congregada, aislada y dispersa y la actividad econ&oacute;mica de los ind&iacute;genas, de acuerdo a su condici&oacute;n y origen &eacute;tnicos, el uso cuidadoso de las t&eacute;cnicas etnogr&aacute;ficas (la observaci&oacute;n participante, entrevistas a profundidad, los grupos focales y la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de las notas publicadas en la prensa local) otorgan al estudio una profundidad de an&aacute;lisis tal que permite entender de una forma comprensiva la migraci&oacute;n ind&iacute;gena, al mismo tiempo que da voz a sujetos y colectivos implicados en ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al considerar que los ind&iacute;genas son ya parte de la ciudad, es justificado pensar, como lo plantea este libro, que sus relaciones con otros actores urbanos, en especial con las instituciones p&uacute;blicas de diferentes &oacute;rdenes, han contribuido a perfilar su identidad como sujetos visibles &eacute;tnicamente diferenciados, como sucede en particular con los nahuas, huastecos, mixtecos, otom&iacute;es, mazahuas y huicholes en el AMM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n, y a partir de una revisi&oacute;n de los estudios sobre el tema, tanto entre los migrantes ind&iacute;genas en M&eacute;xico como entre los mexicanos asentados en Estados Unidos, S&eacute;verine Durin propone una metodolog&iacute;a que combine los enfoques sociodemogr&aacute;ficos y antropol&oacute;gicos, para proyectar una imagen global de dicha poblaci&oacute;n en el AMM, que permita entender los procesos de su reproducci&oacute;n. Tras analizar de forma sint&eacute;tica el proceso de construcci&oacute;n de las identidades &eacute;tnicas, plantea que los ind&iacute;genas reconstruyen sus sentimientos de pertenencia en las ciudades, a partir de las im&aacute;genes que les son devueltas en su cotidianidad y el tipo de relaciones que mantienen con el resto de las personas, pues la identidad &eacute;tnica es contrastiva y se forja en relaci&oacute;n con otros. Desde luego, la din&aacute;mica de esta reconstrucci&oacute;n de la identidad pasa por un esquema de desigualdades en el que ellos tienden a ser estigmatizados, incluso objeto de formas variadas de discriminaci&oacute;n y racismo. Al retomar los planteamientos de Rosaldo (1991), la autora propone que, as&iacute; como sucede con la poblaci&oacute;n mexicana en Estados Unidos, tambi&eacute;n en M&eacute;xico y en relaci&oacute;n con los migrantes ind&iacute;genas existe una relaci&oacute;n inversa entre ciudadan&iacute;a e invisibilidad cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ella concluye que la ciudad es un espacio de construcci&oacute;n de identidades colectivas: los migrantes ind&iacute;genas las crean y reproducen a trav&eacute;s de redes s&oacute;lidas de parentesco, vecindad, religi&oacute;n y apoyo mutuo para acceder al empleo. Los citadinos arraigados, en algunos casos, tambi&eacute;n reconstruyen formas nuevas de colectividades simb&oacute;licas, en la medida en que se congregan para incursionar, a trav&eacute;s de los ind&iacute;genas, a formas de autoidentificaci&oacute;n ligadas a la b&uacute;squeda de las ra&iacute;ces profundas de la mexicanidad. As&iacute;, tanto las comunidades de origen como las ciudades son el escenario de fen&oacute;menos h&iacute;bridos y como tales inacabados y fluyentes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte del libro se refiere al empleo dom&eacute;stico, en el que se desempe&ntilde;a un n&uacute;mero considerable de j&oacute;venes ind&iacute;genas que llegan a Monterrey. Esta secci&oacute;n contiene tres cap&iacute;tulos; en el primero, "Caracterizaci&oacute;n sociodemogr&aacute;fica de la poblaci&oacute;n hablante de lengua ind&iacute;gena en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey", Durin y Rebeca Moreno plantean un panorama general de la migraci&oacute;n ind&iacute;gena en dicha zona sobre la base de tres ejes de an&aacute;lisis: las formas de implantaci&oacute;n espacial, la inserci&oacute;n laboral y la condici&oacute;n &eacute;tnica. Entre las conclusiones m&aacute;s importantes del cap&iacute;tulo destacan las siguientes: a) la emigraci&oacute;n ind&iacute;gena hacia el AMM inici&oacute; en la d&eacute;cada de 1970, y se masific&oacute; en los a&ntilde;os noventa. Se puede hablar de dos grandes grupos, en el m&aacute;s numeroso destacan las empleadas dom&eacute;sticas, en el que predominan las j&oacute;venes encargadas de las labores de la casa (43 por ciento de la poblaci&oacute;n hablante de lengua ind&iacute;gena), en especial nahuas y tenek concentradas en las colonias m&aacute;s adineradas de San Pedro Garza Garc&iacute;a, Monterrey y Guadalupe; y el otro conformado por los comerciantes; b) el trabajo ambulante no es el empleo predominante; ocupa el s&eacute;ptimo lugar, con superioridad de mixtecos, otom&iacute;es y mazahuas. Corresponde a la etapa posterior al empleo dom&eacute;stico en el ciclo de vida de una familia. Entre los comerciantes ambulantes la escolaridad es baja e impera el empleo infantil; c) una buena parte de los hogares son dispersos, y sus integrantes trabajan en la industria y las artesan&iacute;as y d) los patrones de asentamiento pueden ser tipificados como sigue: a) aislado, entre los nahuas (San Luis Potos&iacute;, Puebla y Veracruz) y tenek (San Luis Potos&iacute; y Veracruz), y en menor medida entre los zapotecos de Oaxaca predominan las mujeres j&oacute;venes, empleadas dom&eacute;sticas "puertas adentro". Los hombres suelen trabajar como artesanos, obreros y peones. Los hogares familiares se encuentran dispersos, y las redes sociales juegan un papel determinante para obtener empleo y b) viven de manera congregada los otom&iacute;es (de Santiago Mexquititl&aacute;n, Quer&eacute;taro), mixtecos (de San Andr&eacute;s Monta&ntilde;a, Oaxaca) y mazahuas (del Estado de M&eacute;xico), y por eso son m&aacute;s visibles a los ojos de las dependencias gubernamentales y la opini&oacute;n p&uacute;blica. Se dedican sobre todo al comercio ambulante y su escolaridad es baja. Tambi&eacute;n aqu&iacute; la solidaridad entre paisanos se convierte en un medio indispensable para conseguir empleo. De todos estos grupos, los mixtecos son sin duda los m&aacute;s visibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2, "La alameda de Monterrey: espacio estrat&eacute;gico de encuentro de los migrantes ind&iacute;genas de la huasteca", Adela D&iacute;az Mel&eacute;ndez, vali&eacute;ndose de un trabajo etnogr&aacute;fico detallado, toma como referencia la alameda Mariano Escobedo para analizar c&oacute;mo, desde la d&eacute;cada de 1990, las familias se han ido apropiando simb&oacute;licamente de este espacio de ocio, lo que ha provocado reacciones, como que la sociedad hegem&oacute;nica regiomontana se haya sentido desplazada y despojada del lugar, que ha sido emblem&aacute;tico por muchas d&eacute;cadas; as&iacute;, se ha convertido en un espacio segregado y estigmatizado, lo que expresa la discriminaci&oacute;n que viven los ind&iacute;genas que llegan al AMM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "C&oacute;mo sentirse seguras en Monterrey. Redes migratorias femeninas y empleo dom&eacute;stico puertas adentro", Laura Chavarr&iacute;a Montemayor analiza la forma en que las empleadas dom&eacute;sticas ind&iacute;genas recurren a la estrategia de conformar y consolidar entre ellas redes sociales de apoyo, para enfrentar situaciones de indefensi&oacute;n, vulnerabilidad, violencia social y g&eacute;nero. Dichas redes, flexibles pero s&oacute;lidas, adem&aacute;s de facilitarles trabajo a las reci&eacute;n llegadas, constituyen una modalidad de apoyo econ&oacute;mico y afectivo, en un medio que les es extra&ntilde;o y en muchos sentidos hostil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del libro analiza las miradas y los discursos de los regiomontanos sobre los migrantes ind&iacute;genas. Primero, en el cap&iacute;tulo 4,"An&aacute;lisis cr&iacute;tico del discurso period&iacute;stico sobre los ind&iacute;genas: <i>El Norte </i>(1986&#150;2006)", Rebeca Moreno Z&uacute;&ntilde;iga revisa la prensa local, en especial el diario <i>El Norte</i>. Concluye que frente a una imagen idealizada del pasado ind&iacute;gena de M&eacute;xico y del noreste, las representaciones recurrentes en la prensa regiomontana tienden a estigmatizarlos como seres extra&ntilde;os cuyo origen natural es el medio rural, como delincuentes, irresponsables en el cuidado de sus hijos, belicosos con las autoridades municipales, ignorantes, manipulables, infantiles, obscenos, trasgresores del modelo patriarcal dominante en la sociedad y violadores de la "&eacute;tica sexual del silencio". De esta visi&oacute;n criminalizada s&oacute;lo se libran los ni&ntilde;os ganadores de concursos de narrativa ind&iacute;gena, en la medida en que no s&oacute;lo revelan los aspectos art&iacute;sticos y culturales m&aacute;s recuperables de su identidad &eacute;tnica, sino tambi&eacute;n porque han asimilado como valor propio la escolarizaci&oacute;n formal, el estudio y el trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo (5) de esta secci&oacute;n, "Regios en b&uacute;squeda de ra&iacute;ces prehisp&aacute;nicas y wixaritari ecultur&iacute;sticos", se refiere a las relaciones que un grupo heterog&eacute;neo de regiomontanos, a quienes pudiera englobarse como <i>new agers </i>han entablado con los huicholes, tanto a ra&iacute;z de su participaci&oacute;n en los rituales y peregrinaciones tur&iacute;sticas al centro ceremonial del ca&ntilde;&oacute;n de Guitarritas, en el parque de la Huasteca del municipio de Santa Catarina, como de visitas peri&oacute;dicas a San Andr&eacute;s Cohamiata, poblaci&oacute;n situada en la sierra huichola de Jalisco, a donde asisten para las ceremonias de la Semana Santa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&eacute;verine Durin y Alejandra Aguilar R&iacute;os, autoras de este cap&iacute;tulo, presentan una etnograf&iacute;a interesante que transcurre entre estos dos polos rituales de atracci&oacute;n y muestran c&oacute;mo, en contraste con lo que sucede con la mayor&iacute;a de los que llegan al AMM, los huicholes "ecultur&iacute;sticos" son considerados y aceptados como sujetos detentadores de un capital simb&oacute;lico y portadores de un conocimiento sobrenatural, que encuentra eco entre algunos sectores de las clases altas en b&uacute;squeda de los valores originarios de la mexicanidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje central de la &uacute;ltima parte del libro es el an&aacute;lisis de los procesos de reproducci&oacute;n &eacute;tnica entre los nahuas, otom&iacute;es y huicholes asentados en forma temporal o estable en el AMM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nydia Prieto Ch&aacute;vez en el cap&iacute;tulo 6, "Socializaci&oacute;n y laboriosidad en los ni&ntilde;os de ascendencia nahua y otom&iacute; en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey", trata de deconstruir el estigma que tiende a identificar el trabajo infantil con una forma de explotaci&oacute;n y abandono de los menores. Por el contrario, y a partir del estudio a profundidad de varias familias de origen nahua y otom&iacute;, demuestra que la participaci&oacute;n de los ni&ntilde;os en el trabajo de sus madres no excluye su desempe&ntilde;o como estudiantes, y es una estrategia para trasmitir los valores, creencias y actitudes del grupo de origen sobre el trabajo, as&iacute; como una forma de prepararlos para la vida adulta, trasmiti&eacute;ndoles habilidades aprendidas con la observaci&oacute;n de las actividades de sus padres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "El arte de vender artesan&iacute;as. El caso de los artesanos huicholes en Monterrey", de nuevo Durin retoma la inserci&oacute;n de dicha etnia en la econom&iacute;a urbana. A partir del concepto de fachada, propuesto por Goffman (1971), ella logra mostrar que este grupo recurre a tres fachadas para vender sus mercanc&iacute;as: la de artesano, para satisfacer la demanda popular con productos de bajo costo (bisuter&iacute;a); la barroca, dirigida al turista, con art&iacute;culos propios de la etnia de venta en museos, tianguis tur&iacute;sticos y ferias y la de sabio, para la venta de artesan&iacute;as en contextos de valoraci&oacute;n de pertenencia al grupo y pr&aacute;ctica de la cultura, por ejemplo en ceremonias rituales. Entre el p&uacute;blico que se acerca a estos &uacute;ltimos destacan compradores de clase media alta y alta que defienden valores como el respeto a la naturaleza, y se identifican como defensores del comercio justo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo (8), "Migraci&oacute;n otom&iacute; a Monterrey e iglesias evang&eacute;licas pentecostales: elTemplo sobre la Roca y elTemploAlfa y Omega", Luis Fernando Garc&iacute;a &Aacute;lvarez se pregunta acerca del significado de que algunas familias otom&iacute;es procedentes de Quer&eacute;taro hayan fundado una iglesia pentecostal con sendos templos y congregaciones en Monterrey y en Santiago Mexquititl&aacute;n, su lugar de origen. La tesis central es que esta nueva adscripci&oacute;n religiosa, que rompe con "el costumbre" y la afiliaci&oacute;n tradicional cat&oacute;lica, busca responder los interrogantes que la inserci&oacute;n en un medio urbano, extra&ntilde;o y ajeno y la ruptura con la comunidad de origen plantea a los migrantes. La adhesi&oacute;n de estas familias a las congregaciones evang&eacute;licas con un estilo de organizaci&oacute;n m&aacute;s flexible e igualitario que el del medio cat&oacute;lico, les permite reencontrase en redes sociales nuevas entre paisanos, y darle otro significado a su relaci&oacute;n con lo sagrado en el contexto urbano actual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Entre luces y sombras </i>es un buen texto para adentrarse en la complejidad de los fen&oacute;menos urbanos que hoy viven las grandes ciudades como Monterrey. En particular, su lectura puede servir de gu&iacute;a para descifrar las claves de la multiculturalidad, porque en la &eacute;poca actual, pero sin duda con m&aacute;s fuerza en el futuro cercano, los ind&iacute;genas dejar&aacute;n de ser un sujeto social extra&ntilde;o, folcl&oacute;rico y ajeno a la trama social, laboral y cultural, para adquirir una ciudadan&iacute;a que nunca debi&oacute; hab&eacute;rseles negado. Esta obra apuesta por este futuro, y puede dar origen a muchas reflexiones privadas y p&uacute;blicas en las que Estado y sociedad civil puedan reconciliarse con el pasado ind&iacute;gena de M&eacute;xico, y dise&ntilde;ar esfuerzos colectivos e institucionales para convivir con respeto y aceptar a los grupos ind&iacute;genas, que cada d&iacute;a pueblan m&aacute;s nuestras urbes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los autores no mencionan expl&iacute;citamente las razones para escoger el t&iacute;tulo, me atrevo a imaginar que "entre luces y sombras" es una buena imagen para describir la realidad que viven hoy los ind&iacute;genas urbanos de la metr&oacute;poli regiomontana; luces como las que sirven de foco de atracci&oacute;n hacia la modernidad y sus beneficios: vivienda, escuela, trabajo y ocio. Sombras, como las que afrontan y desaf&iacute;an quienes, por causa de su pobreza, se ven obligados a arrancar sus vidas de su geograf&iacute;a cultural, as&iacute; como a sufrir en territorio extra&ntilde;o el precio de la discriminaci&oacute;n por su origen social y &eacute;tnico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ojal&aacute; que este libro, escrito con una mirada cr&iacute;tica, sirva para reflexionar acerca de esta contradictoria realidad de los ind&iacute;genas migrantes, y contribuya a descifrar sus claves.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adler&#150;Lomnitz, Larissa<i>. </i>1989. <i>C&oacute;mo sobreviven los marginados</i>. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413972&pid=S1870-3925201000010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goffman, Irving. 1971. <i>La presentaci&oacute;n de la persona en la vida cotidiana</i>. Buenos Aires: Amorrortu.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413973&pid=S1870-3925201000010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lewis, Oscar. 1969. La cultura de la vecindad en la Ciudad de M&eacute;xico. <i>Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales </i>(17): 349&#150;363.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413974&pid=S1870-3925201000010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;. 1961. <i>Antropolog&iacute;a de la pobreza. Cinco familias. M&eacute;xico: </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413975&pid=S1870-3925201000010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosaldo, Renato. 1991. <i>Cultura y verdad. Nueva propuesta de an&aacute;lisis social</i>. M&eacute;xico: Grijalbo&#150;Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413976&pid=S1870-3925201000010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Redfield, Robert. 1941. <i>The Folk Culture of Yucatan</i>. Chicago:The University Press Social Anthropology Series.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413977&pid=S1870-3925201000010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Warman, Arturo. 2001. Los indios de M&eacute;xico. <i>Nexos </i>280 (abril): 39&#150;42.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6413978&pid=S1870-3925201000010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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